AUGUSTO CURY
HIJOS BRILLANTES, ALUMNOS FASCINANTES
HIJOS BRILLANTES, ALUMNOS FASCINANTES
Título original: FILHOS BRILHANTES, ALUNOS FASCINANTES
© 2003, 2022, Augusto Cury
Traducción: Pilar Obón
Diseño de portada: Departamento de Arte de Océano Imagen de portada: Getty Images/Klaus Vedfelt Fotografía del autor: © Instituto Academia de Inteligência
D. R. © 2023, Editorial Océano de México, S.A. de C.V. Guillermo Barroso 17-5, Col. Industrial Las Armas Tlalnepantla de Baz, 54080, Estado de México info@oceano.com.mx
Primera edición en Océano: 2023
ISBN: 978-607-557-693-0
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Impreso en México / Printed in Mexico
Las razones de este libro, 9 PARTE 1
1. Los buenos hijos conocen el prefacio de la historia de sus padres, los hijos brillantes conocen los capítulos más importantes de sus vidas, 19
2. Los buenos hijos se preparan para el éxito, los hijos brillantes se preparan para enfrentar las derrotas y frustraciones, 41
3. Los buenos hijos aprenden de sus errores, los hijos brillantes aprenden también de los errores de los demás, 49
4. Los buenos hijos tienen sueños o disciplina, los hijos brillantes tienen sueños y disciplina, 59
PARTE 2
1. Los buenos alumnos aprenden las matemáticas numéricas, los alumnos fascinantes aprenden las matemáticas de la emoción, 77
2. Los buenos alumnos son repetidores de información, los alumnos fascinantes son pensadores, 93
3. Los buenos alumnos ocultan ciertas intenciones, los alumnos fascinantes son transparentes, 111
4. Los buenos alumnos se preparan para recibir un diploma, los alumnos fascinantes se preparan para la vida, 123
Las razones de este libro
“¡N
o estoy de acuerdo! ¡Protesto! ¡Yo veo la vida de otro modo! ¡Vamos a construir el mundo de otra manera!” Frases como éstas han sido proferidas por la juventud mundial en muchas épocas de la historia. Pero ahora los tiempos son otros. La juventud se ha callado, se ha cerrado, ha perdido su empuje, sus sueños, la capacidad de discutir, su fe en la vida, su esperanza en un mundo mejor. Los jóvenes siempre fueron retadores, siempre difirieron de los errores de los adultos, siempre lucharon positivamente por lo que pensaban. ¡Hoy eso es raro! Muchos de ellos aman el sistema social creado por los adultos, un sistema que los transforma en consumidores, que sofoca su identidad y sus proyectos. Es la generación que quiere todo rápido, listo, sin elaborar, sin batallas que conquistar. Es la generación que no sabe unir la disciplina con los sueños, que busca usar procesos “mágicos” para lidiar con sus frustraciones, que tiene dificultades para pensar antes de
Hijos brillantes, alumnos fascinantes
reaccionar. Muchos jóvenes carecen de protección emocional. Algunos se sienten derrotados por un área de su cuerpo que repudian, otros porque la ropa no les queda bien, y otros más por los rechazos, los celos, el miedo a la pérdida, la timidez, los exámenes escolares, las decepciones, la crisis en la relación con su novia o novio.
En el libro Padres brillantes, maestros fascinantes, publicado en varios países, hablé con los padres, maestros, psicólogos, pedagogos y médicos, sobre el mundo de los jóvenes. Me hizo muy feliz que cientos o tal vez miles de escuelas lo adoptaran. Ahora, a través del libro Hijos brillantes, alumnos fascinantes, llegó el turno de hablar no sólo con los adultos, sino principalmente con los preadolescentes, los adolescentes y los jóvenes universitarios sobre su mente, sus conflictos y desafíos.
Es una obra diferente a la anterior. Debido al placer de los jóvenes por las aventuras, este libro fue escrito como una ficción.
Las ideas de diversos pensadores, como Freud, Jung, Piaget, Vigotsky, Platón, Sócrates, san Agustín, Paulo Freire y otros influyeron en la construcción de este libro. Tal vez en algunos textos llorarás, en otros te sentirán encantado, y quizás en otros harás un viaje. En realidad, lo escribí para jóvenes de nueve a noventa años. Te sorprenderás al saber que los hijos brillantes y los alumnos fascinantes no son aquellos que siempre se portan bien, que no hablan, no lloran o no tropiezan, sino aquellos que aprenden a desarrollar la consciencia crítica, a decidir sus caminos, a trabajar en sus errores, a construir tolerancia, a reconocer
sus dificultades. Son los que lloran, sí, cuando es necesario. ¿Y por qué no? Son los que construyen grandes sueños y luchan por concretar esos sueños. Y, sobre todo, son los que dan, a los demás y a sí mismos, una nueva oportunidad cuando fracasan.
Verás historias de jóvenes y adultos que fueron heridos por la vida, rechazados socialmente, desacreditados, que tienen conflictos, pero lograron encontrar fuerza en la fragilidad y dignidad en el dolor. Yo mismo tuve que vivir una amarga experiencia mientras escribía este libro. Permíteme contarla para dar más sabor al contenido de esta obra. Antes, quiero decir que, para mí, el culto a la celebridad es una inmadurez de la inteligencia, pues cada ser humano, rico o pobre, intelectual o inculto, árabe o judío, artista o espectador, es igualmente importante.
Cierta vez, un periodista hizo un comentario agresivo y completamente injusto sobre mí en un medio impreso que tengo en alta estima. En vez de hacer una crítica literaria, utilizó un lenguaje que destilaba rabia y sarcasmo. No sé cuál es la raíz de ese odio, sólo sé que me faltó al respeto no sólo a mí, sino a millones de mis estimados lectores de todos los niveles culturales, que saben elegir lo que leen, entre los cuales hay innumerables médicos, psicólogos, sociólogos, biólogos, profesores, pedagogos, abogados, jueces y científicos que usan mis textos en varios países. Siempre debemos criticar las ideas ajenas, pero nunca deshonrarlas, pues no somos los dueños de la verdad, no somos dioses. Como digo con frecuencia en la teoría de la Inteligencia Multifocal, desde el punto de vista filosófico la verdad es un
Hijos brillantes, alumnos fascinantes
fin inalcanzable. Cada diez años, muchas verdades científicas caen en el descrédito, pierden su valor. El conocimiento se produce en un proceso sin fin. Eso ha ocurrido siempre en la historia de la ciencia y de la cultura. Por eso, la democracia de las ideas es una necesidad inevitable. No es posible vivir en libertad sin respetar a los que piensan distinto a nosotros.
El periodista me entrevistó porque dijo que yo era el autor brasileño más leído en el país actualmente (en la época del lanzamiento de este libro), con más de un millón doscientos mil libros vendidos sólo en el último año. No entiendo por qué tengo tantos lectores, no merezco ese éxito. No tengo un equipo de marketing ni un asesor de prensa, y vivo lejos de los grandes centros urbanos. Además, no me gusta mucho dar entrevistas, pues no soy una celebridad, y nunca lo seré. Sólo soy un psiquiatra y un simple pensador que busca con ansias entender el complejo teatro de la mente humana. Con frecuencia me pregunto: ¿cómo entramos en la memoria en milésimas de segundos y encontramos la ubicación de los verbos, pronombres, sustantivos que construyen las cadenas de pensamientos? Cada ser humano, al producir un pensamiento, realiza una tarea mucho más compleja que entrar en la ciudad de São Paulo con los ojos vendados y encontrar a una persona determinada sin saber su dirección. Ricos, pobres, adultos, niños, intelectuales, incultos, en fin, todos nosotros somos más complejos de lo que imaginamos. Hace más de veinte años que analizo el fantástico proceso de la construcción de pensamientos, y cada vez estoy más convencido de que no sé casi nada.
No soy un sabio, tan sólo busco la sabiduría. Mi sueño es que todos los lectores, jóvenes y adultos, busquen la sabiduría y aprendan a escribir los capítulos más importantes de su historia en los momentos más difíciles de su vida. Para mí, la sabiduría está muriendo en un mundo lógico, consumista, inmediatista. Por eso las sociedades modernas se están convirtiendo en una industria del estrés y las enfermedades psicosomáticas.
Conté esta breve historia para mostrar que yo también atravieso mis desiertos, como los personajes que ustedes conocerán en este libro. Quiero mostrar, en especial a los jóvenes, que hay periodos en los que todo sale bien y recibimos apoyo y aplausos. Y hay otros en los que fracasamos, somos rechazados y criticados, justa o injustamente. Algunas personas jamás nos elogiarán, por más que hagamos un excelente trabajo, pero por lo menos deben respetarnos. Pero ¿qué hacer si no nos respetan? ¿Devolver la agresividad? ¡Jamás! Veremos que los débiles usan la violencia, los fuertes usan las ideas. Debemos respetar a esas personas y pensar como lo hizo el filósofo Nietzsche: “Lo que no me mata, me hace más fuerte”. Para mí, las ideas son semillas. El mayor favor que se le puede hacer a una semilla es enterrarla... Cada ser humano, incluso los alumnos que sacan malas calificaciones en la escuela, tiene un potencial intelectual enorme a ser explorado. Para explorar ese potencial, debemos primero aprender a debatir el conocimiento y expresar sin miedo lo que pensamos y sentimos.
En segundo lugar, debemos tener en mente que la grandeza de un ser humano está en su humildad, en la compren -
Hijos brillantes, alumnos fascinantes
sión de sus limitaciones y en su capacidad para hacerse pequeño. En tercer lugar, tenemos que explorar nuevos caminos con valor y coraje. Como sabiamente dijo Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono: “Si andamos sólo por caminos ya trazados, sólo llegaremos adonde otros ya han llegado”. En cuarto lugar, es necesario saber que el arte de pensar, en filosofía, comienza cuando empezamos a dudar y a criticar. Debemos aprender a dudar de nuestras falsas verdades y a criticar las promesas políticas, la prensa, la enseñanza en el salón de clases, los libros, incluso mis libros y mis ideas. Analicen libremente todo aquello que les digan y absorban lo que consideren útil. Así, no serán siervos, sino líderes de sí mismos, verdaderos pensadores que transformarán el mundo, por lo menos su mundo. Es en el fuego de la duda y de la crítica donde el ser humano adquiere su estructura.
Este libro comienza con un profesor de Beslán, una escuela de Rusia que fue masacrada por un ataque terrorista. En su interior ocurrieron sufrimientos indescriptibles. Usé el drama real de Beslán en esta ficción, para que las lágrimas de los padres, de los maestros y de los alumnos de esa escuela se conviertan en un memorial inolvidable. Para mí, los maestros (incluyendo a los pedagogos y a los psicólogos de la educación) son sacerdotes de la inteligencia y, por lo tanto, los profesionistas más importantes de la sociedad, y la escuela es su lugar más sagrado.
En este libro, un profesor de la escuela de Beslán, después de deprimirse y desear nunca más pisar un salón de
clases debido al ataque terrorista que presenció, dio un giro a su rumbo. Salió de su crisis, comenzó a revolucionar su vida y después alborotó a otras escuelas del mundo. Se convirtió en un especialista en provocar a sus alumnos y hacerlos pensar.
Sócrates, el brillante filósofo griego, provocaba la inteligencia de sus discípulos a través de su fabulosa capacidad de preguntar y dudar y, de ese modo, formó espectacularmente a un grupo de jóvenes de mentes libres, entre ellos Platón, que aprendieron a amar el debate de ideas y que, finalmente, influyeron en la humanidad. Los maestros de esta ficción usarán los principios de Sócrates en el salón de clases para abrir la mente de sus alumnos.
Prepárate para ser provocado y contagiado por el profesor Romanov. Él es un incendiario, agitador y súper inteligente. Es capaz de despertar a los alumnos alienados y transformarlos en soñadores. Es capaz de contagiar a los alumnos tímidos y hacerlos intrépidos, valientes. Y también es capaz de instigar a los maestros desanimados y convertirlos en vendedores de sueños que ponen a su escuela de cabeza.
Que en este libro puedas vivir una gran aventura, pasear por el mundo de la ficción y encontrar a un personaje importantísimo que está entre las líneas de esta historia: ¡tú mismo!
Augusto Cury