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RELATOS CORTOS 1º E.S.O. UNA PERLA DEL MAR SUBIÓ AL CIELO PARA ALUMBRAR LA NOCHE Hace muchos años, cuando la noche era oscura, una pequeña perla se encontraba sumergida en el mar. A esa perlita no le gustaba el agua y todas las demás perlas se burlaban de ella llamándola perla salada y baratija. Una noche, mirando al cielo, se puso a pensar en dos cosas: “¿Por qué si ella era la perlita más brillante, es decir, la que más brillaba y la que más lucía en el mar, estaba sola? ¿Por qué la noche estaba oscura y nadie estaba allí arriba alumbrando?” Al día siguiente, la perla tomó una decisión: como ella era la más brillante y la que más lucía, iba a hacer todo lo posible para llegar hasta el cielo e iluminar la noche. Esa misma tarde, cuando estaba oscureciendo, vio pasar una estrella fugaz y pidió un deseo: convertirse en una perla muy grande y muy blanca llamada Luna, para alumbrar a todo el mundo. En ese mismo momento empezó a flotar hasta que salió del mar. Comenzó a volar y a hacerse grande y blanca hasta que llegó al cielo. Allí arriba empezó a brillar más de lo normal, miró hacia abajo y se dio cuenta de que también podía lucir más de lo normal. Y así fue como se cumplió el deseo de una perlita y también fue así como apareció la Luna. ( Paula González, 1º ESO “B”. Asignatura: LENGUA )

QUIÉN IBA A PENSAR QUE AQUEL PEQUEÑO PAJARILLO SERÍA… Esta historia trata de un niño que era muy rápido haciendo cualquier actividad: corriendo, jugando al fútbol, al rugby, incluso hablando era rápido como una bala. Soñaba que, cuando fuera un joven universitario, sería una persona honesta, sincera y que se prepararía a fondo para conseguir un futuro optimista para los habitantes de su país. Pero todos se reían de él y pensaban que era un chaval con mucha fantasía. Fue un buen estudiante y vivió pensando en su destino: ¡Ser algún día el presidente de su país! Las personas que le conocían, le recordaban que el porvenir del país era muy incierto, que la crisis era profunda y costaría mucho salir de ella. Un día formó un partido

nuevo, con personas soñadoras, honradas y trabajadoras como él. Ganaron las elecciones y él se convirtió en el presidente. Con sus ideas alivió la crisis. La gente volvió a encontrar trabajo y las personas volvieron a estar alegres. Siempre se le recordará como el mejor presidente y la gente mayor decía: “ ¡Quién iba a pensar que aquel pequeño pajarillo sería el futuro de nuestro país!” ( Ismael Cruz, 1ºESO”B”. Asignatura: LENGUA )

LOS FAROS DE TU CARA ME GUIARON EN LA OSCURIDAD En un pueblecito marinero, vivía una niña cuyos ojos eran la admiración de todos los habitantes del pueblo. Eran rasgados y de color plateado, como la espuma del mar en la oscuridad de la noche. Todos decían que sus ojos tenían poderes. Cuando miraba a la gente con esos ojos, la alegría les llenaba el corazón. Si parpadeaba, sentían ganas de salir adelante y cuando los cerraba, soñaban con su futuro y con el de los demás. Por eso la llamaban “la niña de mis ojos”. Un día que estaba durmiendo, la niña soñó que un barco naufragaba en la costa de su pueblo y que un marinero le pedía ayuda. Sobresaltada, se levantó de la cama, se puso un abrigo y salió de su casa. Todo estaba oscuro, pero ella con sus ojos iluminaba la oscuridad. De repente vio a un hombre entre las rocas y ella corrió a ayudarle. El joven era el náufrago con quien ella había soñado. Era muy guapo pero él no podía verla porque se había quedado ciego de un golpe en la cabeza. La niña, que se había enamorado del joven, puso sus ojos luminosos en los de él. Este, parpadeando, abrió los ojos y pudo ver la belleza de la niña. Los dos se casaron con el tiempo y vivieron felices. Y el joven siempre le decía a la niña que los faros de su cara le guiaron en la oscuridad. ( Fátima Pablos , 1ºESO”A”. asignatura: LENGUA )

APRENDIENDO A RESPETAR Durante el segundo trimestre, se incorporó al colegio una nueva alumna. Nos sorprendió que llevara la cabeza cubierta con un pañuelo. Era muy simpática y, aunque nos entendíamos, no hablaba bien el español por lo que le costaba adaptarse al nivel de la clase. Mientras algunos alumnos intentábamos ayudarla, otros se burlaban de ella y no

la trataban bien; por eso decidimos hablar con la tutora para organizar un coloquio entre todos y comentar el problema. Al cabo de un rato y viendo que algunos no sabían qué contestar, la niña subió a la tarima de la profesora y nos contó su vida: después de un atentado, perdió a parte de su familia y ella quedó un poco coja. Afortunadamente, pudo salir de su país, también nos habló de sus costumbres y su religión. Todos nos quedamos con la boca abierta e incluso a algunos se les saltaron las lágrimas. Ese día aprendimos una lección: respetar a las personas por lo que son, sin importarnos su raza o su religión, apoyar a los compañeros cuando lo necesiten y no burlarnos de las desgracias de los demás. ( Andrea Díaz, 1º ESO “C”, asignatura: RELIGIÓN )

CARLOS Y HAMMAD Érase una vez una familia cristiana, los Rodríguez. Los hijos, Carlos y Juan, iban todos los días al colegio. Un día, llegó a clase un chico nuevo, Hammad; era musulmán. Como este chico no conocía a nadie, en el recreo estaba solo. Carlos se dio cuenta de esto y le preguntó si quería ir a jugar con él y sus amigos, Hammad contestó que sí. Pasaron los días y Carlos y Hammad se hicieron muy amigos, los mejores. Una noche, cuando Carlos estaba cenando con su familia, contó que había conocido a un chico nuevo en el colegio, que se llamaba Hammad y era musulmán. Cuando los padres escucharon esto, se miraron con preocupación y no supieron qué contestar cuando Carlos les preguntó si podía invitarle a cenar. Como no obtenía respuesta, decidió invitarle por su cuenta. Todos pudieron comprobar que Hammad era muy buen chico y aquella noche aprendieron a respetar a todas las personas por igual. ( Nacho Riesgo, 1º ESO “C”, asignatura: RELIGIÓN )

LA EVOLUCIÓN NUMÉRICA Hace mucho, mucho tiempo, en la época de los dinosaurios, a los números les ocurría algo parecido al ser humano: eran números muy primitivos y rudos. Además, esos

números tenían que soportar una gran carga ya que debían llevar una raya o signo de negación delante de ellos. Efectivamente, estoy hablando de lo que hoy conocemos como números negativos, aquellos grandes desconocidos que hoy en día solo se estudian a partir de 1º ESO, esos mismos que un día poblaron la Tierra y que hoy están envueltos en un halo de misterio. Resulta que un día, allá por el Jurásico, un 1 más chulo que un 8 (los playboys de aquella época) decidió añadir un palo transversal a su signo y se llamó a sí mismo un 1 positivo. Entonces le siguieron los demás números e hicieron lo mismo que él, incluso algunos se juntaron para formar números nuevos, especialmente aquel 1 aventurero que se juntó con una hermosa 0 e hicieron un 10. Solo algunos números se quedaron sin evolucionar y se perdieron en un mundo de misterio, tapado por la alegría del nuevo mundo positivo. ( Celso Galván, 1º ESO “A”, asignatura: MATEMÁTICAS )

¿PARA QUÉ SIRVE? Era lunes, el peor día de la semana por la sencilla razón de que teníamos matemáticas a primera hora de la mañana. -¡Mamá, el desayuno, que llego tarde al colegio!-gritó el número 2. -¡Ya voy cariño!-respondió su madre, la señora 22. 2 salió de su casa y, de camino a la escuela, se encontró con algunos de sus amigos. Siempre tenían el mismo tema de conversación. -¡Jo, que rollo!-empezó diciendo el 1. -Ya ves, ahora matemáticas…-siguió el 5. -¿Para qué nos van a servir a nosotros las matemáticas si lo más importante ya lo sabemos? Por ejemplo, ¿que nos aportan las raíces y otras operaciones? Llegaron al colegio, un día normal como todos los demás y por fin…llegaron las cinco y se acabaron las clases. Todos juntos se fueron a comprar chuches a la tienda del viejo 99. -¿Cuánto es?-preguntó el 2.

-Dos euros con ochenta céntimos-respondió el 99. El 2 le dio un billete de 5 euros y el 99 le devolvió el cambio. Cuando su madre le preguntó por el dinero que sobraba, le echó una regañina porque le habían timado. Desde entonces estuvo atentííííísimo en clase de matemáticas. ( Beatriz López, 1º ESO “A”, asignatura: MATEMÁTICAS )

CASO MATEMÁTICO Un día, el detective David Haself tuvo que investigar el caso más matemático y complicado (para algunos) que jamás había visto nadie en la historia de esta tranquila ciudad, bueno, tranquila hasta ahora. David se dirigió hacia la escena del suceso y bajó de su deportivo con una gabardina y un sombrero negro muy elegante. Un policía municipal le empezó a contar lo sucedido: habían encontrado el cadáver de un hombre con 3 señales en el brazo. Una era “ 3/4”, otra era “+” y la tercera “16/4”. -Mmmm…-se dijo a sí mismo David. -Es una suma de fracciones-dijo muy seguro-, 3/4 + 16/4 = 19/4. Está en la avenida 19/4. Todo el cuerpo de policía fue hasta allí. Efectivamente, ahí estaba Tom Blood, el asesino matemático más peligroso. Cuando le estaban llevando al coche, se giró mirando a David y le dijo: -Volveré… ( Alberto Gamallo, 1º ESO “B”, asignatura: MATEMÁTICAS )

EL REINO DEL BOSQUE En medio del bosque, había un reino donde se iba a celebrar la boda del príncipe. Todos estaban muy emocionados porque decían que iba a ser un príncipe estupendo. Hicieron los preparativos para la boda y todo fue bastante bien.

Llegó el día de la boda y los invitados acudieron a la iglesia. Se casaron allí y fueron al restaurante a comer. Tomaron el primer plato, el segundo y llegó el postre. Era una enorme tarta que tenía muy buena pinta. Estaba dividida en 100 grandes trozos pero ellos solo eran 99. Cada uno comió su trozo y todos querían más. Pero quedaba un único trozo de tarta y se empezaron a pelear por él. Todo era un caos. Hasta que llegó un sabio y les dijo que, si dividían ese trozo en 99 partes, todos comerían. Estuvieron de acuerdo y lo dividieron así. Pero al final se lo dieron al sabio por haberles ayudado. ( Luis Enrique Reis, 1º ESO “B”, asignatura: MATEMÁTICAS )

¡NO ME SALEN LAS MATEMÁTICAS! Había una vez un mundo superior al nuestro, el de los números. Todo eran números, números y más números, Se sabían todo: los enteros, la propiedad distributiva, extraer factor común, el orden de las operaciones…y muchas cosas más. Pero había un número, el 1, que no se acordaba de nada. Un día llegó a clase, nervioso como siempre por no saberse la lección. Ese día le preguntaron la propiedad distributiva y de repente… -¡Me la sé, me la sé!-gritó. Le vino todo a la memoria y la profesora le dijo: -¿Seguro que te la sabes? -Sí, me lo sé todo-respondió el número con entusiasmo. El número 1 prosiguió diciendo: -La propiedad distributiva: el producto de un número entero por una suma es igual a la suma de los productos de dicho número por cada sumando. La profesora se quedó asombrada, no solo se lo sabía sino que lo había dicho muy rápido. Varios años después, este número se convirtió en profesor de matemáticas y fue él quien enseñó todo lo que sabía a Pitágoras, un gran matemático. ( Iván López de Pablo, 1º ESO “C”, asignatura: MATEMÁTICAS )

EL DÍA DE LAS FRACCIONES Era un día como otro cualquiera, hacía un poco de frío y eran las nueve de la mañana. Todo el mundo estaba medio dormido y a nadie le apetecía dar clase de matemáticas, hasta que empezamos un tema nuevo llamado “Las fracciones”. La gente no se acordaba de qué era eso y la profesora empezó la explicación. Nosotros seguíamos medio dormidos así que lo que hizo la profesora fue sacar una tarta de chocolate, todos nos quedamos con la boca abierta. La tarta estaba dividida en 28 partes y dijo: -Si yo le doy un trozo de tarta a Pepa, quedará la fracción 27/28 porque nos hemos comido un pedazo. Y así nos estuvo dando un trozo de tarta a cada uno. ¡Ojalá explicaran así todos los días! ( Elena Moreno, 1ºESO “C”, asignatura: MATEMÁTICAS )


Relatos cortos 1º ESO