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Pymes

Iván Luna, socio fundador Sequoia. Una gran idea, una convicción a prueba de adversidades y $200.000 fueron los insumos con los que se empezó a gestar Sequoia Space, la empresa que fabricó el primer satélite producido por colombianos que se encuentra desde enero en el espacio.

técnico. Por esa razón tomamos malas decisiones: invertíamos todo lo que ganábamos en desarrollo de los productos y no los vendíamos. La estrategia comercial era tener una web con un teléfono y esperar que nos llamaran”, recuerda Luna. Tres años después, se dieron cuenta de que era fundamental mirar el mercado y decidieron cambiar de estrategia. Así, pasaron de ser una empresa que vendía partes para satélites a una que ofrece una solución completa para una misión aeroespacial, es decir, que se involucran desde el diseño de la misión, del satélite y de los objetivos de la misma, pasando por la fabricación del satélite, de las estaciones que están en tierra y que lo controlan hasta el lanzamiento. También definieron dos segmentos de mercado: el académico y el de defensa y gobierno. En Colombia, trabajan en el desarrollo del primer satélite de la Fuerza Aérea, el FAC SAT 1, que podrá llegar al espacio en el primer trimestre de 2015. Con estos cambios, las ventas empezaron a crecer y en 2013 facturaron cerca de US$1 millón, un 40% más que el año anterior y esperan en 2014 sobrepasar US$1,5 millones. Así mismo, se abrió la posibilidad de que la NASA les compre Space for you, un producto diseñado para niños y jóvenes que les permite acercarse a la tecnología aeroespacial. De acuerdo con Luna, la idea es lograr un crecimiento sostenido y para tal fin están desarrollando un nuevo modelo de negocio y se encuentran en la búsqueda de un inversionista. La meta es que en menos de 5 años, la empresa pueda dar un salto y llegue a US$10 millones de ventas anuales.

A la Caza de Nuevos Mercados

La creciente demanda por alimentos saludables, ha hecho que distintas organizaciones pongan sus ojos en un pseudocereal milenario, originario de la región Andina: la quinoa. La aceptación ha sido tal, que su consumo se disparó en Estados Unidos y Europa. Una pareja de emprendedores colombianos identificó esta oportunidad y decidió lanzarse a competir con su producto, Quinoasure, en el reñido mercado de los suplementos naturales. “Quinoasure es la primera marca global de quinoa instantánea, enmarcada en un modelo de cadena de comercio sostenible que articula nuestra empresa desde la semilla hasta el consumidor final, con el respaldo de estudios en laboratorios de Estados Unidos que validan sus beneficios sobresalientes

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para todas las edades”, explica Luis Felipe Avella, socio de Factoría Quinoa. Tanto el modelo de negocio como el producto han tenido una muy buena receptividad. Desde el lanzamiento de Quinoasure en 2012, la empresa se ha hecho acreedora a varios reconocimientos, como el otorgado por el Unreasonable Institute de Colorado (Estados Unidos) que catalogó a Factoría Quinoa como una de las 40 empresas que puede cambiar el mundo. Por su parte, en las ferias SIAL de Alimentos en Francia y China Quinoasure fue galardonada con el premio a la innovación, y en dos ferias en Estados Unidos fue premiado como el mejor ingrediente (Engrendea 2014) y el mejor nuevo complemento dietario (Expo East 2013). Pero como ocurre con las empresas innovadoras, detrás de este palmarés hay una historia llena de riesgo, persistencia, investigación y mucho trabajo. Factoría Quinoa fue creada hace cinco años cuando el ingeniero industrial Luis Felipe Avella, quien trabajaba en la Universidad de los Andes en temas relacionados con cadenas de comercio justo, se asoció con Inés Patiño, una ingeniera química experta en procesos agroindustriales innovadores. Ambos buscaban hacer un cambio en sus carreras profesionales y decidieron emprender. A ellos se unieron como inversionistas ángeles Sergio Avella, experto en el área comercial, y Hernán Gómez, ex directivo de Unilever y Cerrejón en Colombia. Adicionalmente, decidieron dejar los trabajos, invertir sus ahorros (US$60.000) y montar una pequeña planta en Duitama (Boyacá). Al mismo tiempo, Avella recorría el país para identificar productores ubicados entre los 2.300 y los 2.900 metros sobre el nivel del mar. A finales de 2012, esta empresa obtuvo recursos de capital semilla de iNNpulsa, con los que pudo aumentar la producción, consolidar órdenes de compra internacionales y vincular a más familias campesinas como proveedores. Además, cuentan con filiales en Estados Unidos, Ecuador y Perú. Sin embargo, la planta se había quedado pequeña para los requerimientos del mercado y necesitaban más capital para crecer. Encontraron un inversionista en una feria en Estados Unidos gracias a lo cual esperan que la empresa crezca unas 30 veces en poco tiempo. Para ello, están montando una nueva planta en Cali e importando maquinaria, para producir 10.000 toneladas de grano y 2.000 de polvo al año. Esto les impondrá el reto de promover el cultivo pues necesitarán cerca de 5.000 hectáreas para ocupar la capacidad instalada. Factoría Quinoa realiza exportaciones de prueba a China, Malasia, Japón, Europa, Sudamérica, Canadá, Estados Unidos y Australia. Por Rocío Celemín Pedraza

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Revista Gerente Colombia 193  

Emprendedores 2014

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