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EVERY GIRL HAS A GARDEN fiesta en un patio de Temperley


Rivero, Noelia Every girl has a garden. Fiesta en un patio de Temperley. - 1a ed. - Buenos Aires : Zorra Poesía, 2008. 56 p. ; 15x17 cm. - (Colección Zorra Ilustrada / Noelia Rivero y Pablo Besse) ISBN 978-987-22511-7-8 1. Poesía Argentina. CDD A861 Fecha de catalogación: 23/10/2008 © 2008, Noelia Rivero (textos) © 2008, Pablo Besse (dibujos) © 2008, Zorra/Poesía

zorrapoesia@yahoo.com.ar www.zorrapoesia.blogspot.com ISBN 978-987-22511-7-8 Hecho el depósito que indica la ley 11.723. Esta obra cuenta con una Licencia Creative Commons Atribución-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Argentina. Los autores y la editorial autorizan a copiar, distribuir, exhibir y ejecutar la obra siempre que se atribuya la obra a los autores y la editorial, sea sin fines comerciales y no alteren o produzcan cambios en la misma.


EVERY GIRL HAS A GARDEN fiesta en un patio de Temperley

Noelia Rivero textos

Zi! Colecci贸n Zorra Ilustrada

Pablo Besse dibujos


“Una mañana sintió del mundo su extraña, mágica, plena presencia; era un hechizo que lo embargaba y estremecía su corazón. Creyó que era amor y era terror” Leónidas Lamborghini


(2007-2009)


I Si ĂŠl es mi protector debo retornar perfumes y dulzuras. Delicias. Enseres.


II Ayer soùÊ que era amiga de una pantera. Jugamos como hermanas. Como todas las hermanas que perdí. Jugamos a ser un mar oscuro. A no esperar la flecha. Ni el trueno. Y a la lengua pasar por las manos y los ojos cerrar y las costillas hincharlas de aire.


III Este es el desierto donde el viento embiste y nos gusta esta caricia, ¿no es así?, nos gusta como suena esta caricia en el pelo que se extiende como bandera. Somos mujeres como podríamos ser palmeras en Miami o robles en un bosque oscuro y oscuramente la savia penetra nuestros pesados huesos hasta nuestras livianas manos y nuestra callada voz. Es lento el tiempo que nos permite ir hacia el cielo y hasta el invisible sitio desde donde comemos. Tendremos monos, tendremos moscas y avispas y pájaros que cantarán la venida del que esperamos siempre y frutas que caerán al suelo cerca y olvidaremos. ¿Qué recuerdo en esta fuerza? Repito un nombre a todos.


IV Hay unos hombres atrapados en el cepo. La gente los escupe, les grita. Mamá no gusta del espectáculo. Caminamos sobre un camino de pedregullo. Hacen ruido nuestras botas negras. Las mías me quedan grandes. Hacen ruido las maderas, la inmundicia. Mamá me pega contra su falda. Mamá apura el paso. Yo me asusto porque Mamá apura el paso. Soy rubia. Toso. Se deshacen mis pulmones. Soy rubia. Duermo en un cuarto donde predomina el marrón. Toso. No veo a mamá ni a las manos que me acarician.

V Íbamos avanzando juntas a través de un pasillo en una casa nueva llena de plantas y monstruosidades indefinidas, las dos éramos como la misma, sentíamos y avanzábamos igual como si sólo juntas pudiésemos ser como si sólo nosotras pudiésemos ver los monstruos de la casa.


VI Era así. Lo sabía. El mal. Tuve un sueño. Un tucán en la cocina extendiendo sus alas. Fuego y después negro. Lo sabía: el barco zarpaba de noche. Era una lujosa mujer, el raso manchado. Tuve un sueño: los animales hablaban. No recordaba tu nombre. No debí prometer nada. Era así. Fuego y después negro. El raso manchado. El Tucán extendiendo sus alas. Mi jaula es enorme. Lo sabía: fuego y después, el barco zarpaba de noche.


VII Tengo que ver pasar el dĂ­a. Reconocerte por el olfato. En el Reconocimiento estarĂ­a yo, tan cerca. Hablando. Durmiendo. El sol y la luz y lo otro que me aterra, ajeno.


VIII Saludan y festejan la idea de la alegría. Estoy en un patio en Temperley. A qué hora estoy en esta fiesta. A qué hora recuerdo haberte escuchado. Se agrada en forma instantánea. Cantan como himnos, como marchas fascistas con los ojos en blanco. Así festejan. Cuándo recuerdo haber querido ser una mujer soldado. Estás muerto. Toda esta música no te gustaría oírla. Estás muerto y yo encima tuyo como un hombre lo haría tomo cerveza. Canto, sin voluntad. Sobre los muertos, sobre las armas, sobre mi cuerpo distinto.


IX Soy falaz. Creo en todo lo que digo, aunque tenga arrepentimientos. No asumo esta condición y quisiera al igual que el árbol seguir un solo ritmo y no ver ni interior ni exterior. Me imagino, habrás apoyado la parte blanda de tu mano alguna vez sobre la costra áspera de un árbol y habrás sentido la constancia, el silencio y el curso de las cosas de Él y habrás sentido la pena de haber dicho muchas cosas en vano y haber hecho muchos gestos en vano.


X No escucho rumor pero sé que el salón está lleno. Las niñas sin gracia cierran las puertas. Sus manos y sus pies son demasiado pequeños para sostener espadas. Demasiado blando el cuerpo para exhibirse, pero cierran bien las puertas. Cada golpe de las maderas acerca mi corazón. Habla: yo robando azúcar, yo descalza, yo cerrando las puertas, yo espiando al maestro, yo erguida y de brazos firmes. Ahora tengo algunas frutas y un círculo para mí. Todas las puertas están cerradas y sólo este mundo existe. Las niñas pueden mirar. Entraré con las cintas doradas sin emoción ante los ojos del maestro. El amor está en los bordados y en el descanso.


XI Aplaudo. Aplauden. Piso la misma arena que pisan los conejos. Tristes por no saber hablar o huir o lastimar. El aplauso es continuo igual que el filo de la espada que acostumbro. Soy formidable en el acto de expandirme y ofrecerme hasta la empuñadura de romanas, arábicas, gitanas espadas y dagas. Los aplausos son continuos. También la taza de té entre los conejos. También la taza de té entre los ojos que están para detectar peligro y comida. Aplausos para mí. Para ellos. Todos somos efusivamente amados. Mi barba y mi espada y mi falso sacrificio. No hay peligro. No hay comida. No sé huir. Soy formidable tragando espadas. Sangro y doy leche a los gatos que comen conejos. Tomo té. Aplaudo.


XII Seguir a Madre hasta que aprenda a arrancar cabezas de salmón. Estamos juntos esperando que la nieve termine. No conocemos los tiempos ni tenemos Fe. Aceptamos esperar que la nieve termine. Eva chilla tiene una piedra para echarse a mirar. Mañana será enorme y silenciosa. Comí miel. Lamí mis uñas negras. Ignoré el río. Huelo animales vivos, animales muertos. Yo soy como Eva que se aleja a otro territorio. Mañana será enemiga, lo mismo que el hombre, que el oso extraño, que Madre. Mañana yo seré enorme y silenciosa. Sólo los peces busco, la miel y el zumbido que trae la miel; entre la inmensidad, entre la cueva o la nieve hasta que termine.


XIII Me rendiré apenas te conozca. Estoy tratando de comprender la palabra rendirse. Si sos parecido a la música. No interesa. ¡Ah! Lo que yo quiero es tan dulce. Un paso sin gravedad. Un paso en el aire. Si me dejaras llorar. Si me borraras. No interesa. Si me hicieras destello, ya estaría rendida. Estoy tratando de comprender un destello en el cielo nocturno.


XIV Puedo leer el pensamiento. Alguien cree que me ha perdido. SueĂąo que soy un animal de fuego, un mamut de fuego, avanzo miro mis patas, toco el agua, me veo avanzar como un mamut de fuego, es de noche, sĂŠ que puedo leer el pensamiento, alguien cree que me ha perdido, temo de esta noche, veo un animal de fuego.


XV No escucho y ya nadie grita acá. ¡Miren mi truco! Hago rebotar las astas contra las plantas gomosas que regaló mi padre. Ya nadie viene aquí y he crecido. También este lugar ha crecido y me circunda. Conozco mi voz por el eco parece el de una vaca. Era antes alguien con voluntad de ver las hendijas de luz y fuerte preguntaba: ¿dónde están los que vienen a matarme? Eran también regalos de mi padre. ¿Dónde están los bellísimos hombres que vienen a matarme? El lugar es oscuro y nadie entra acá. Los bellísimos hombres ahorcan lentamente a sus bellísimas mujeres. Todos llenos de amor, gimen parecidos a las vacas. Piedad para mí no la quiero.


XVI Vi un ángel. Pidió por mí. Lo toqué con las dos manos. Asintió. Pidió más. Estuvimos quietos. Sonreí. Hablamos. Dije: sos un ángel, estas para mí. Lo toqué. Dije: sos hermoso. Nunca había visto uno así. La señora se sorprendió. El perro se fue con ella. Pedí chocolates y algodón. Las personas me sonreían.


XVII Jonás tiene el hueso roto. Pérdida. Los demás nos abandonan. Pérdida, escucho. Hambre y misericordia. Los peces y el río para mí y mi reflejo. Misericordia y silencio.


XVIII Te llamaré Margarite. Te llamaré la del Amante de la China del Norte. Serás en la casa de ella. Como ella. Con hermano furioso. Yo con madre triste en la casa de al lado. No nos conocemos, existimos. Tenemos miedos parecidos. Eso nos hace estar juntas. Esto: Tengo miedo. Se abre en la mollera, baja como espuma helada hasta la coronilla. Pienso en otra cosa. En Amy Lowell. En la Virgen de las Flores de la Tarde. Vendrán los ninjas en silencio y cortarán mi garganta.


XIX Llevo una trenza y me pesa como si fuese de oro. Las brujas son pequeñas, son como ranas entre las piedras, no me ven. Paso entre ellas como castigo. Lo mismo quisiera cantar. La trenza me estira todos los músculos de la cara, la mandíbula no se abre. El bosque es azul, lleno de ranas. La lluvia me dejará ciega. Castigo que no sé cuando vendrá. Acepto susurrar. La trenza es de oro como una lanza. La tierra es fresca.


XX Fui hasta donde estaba el brillo. En Córdoba y en otros balcones había visto piedras así. Desaparece el verde. Desaparece el cielo. Desaparece el ruido de los pasos que di. Viene él. Con la boca me acuesta. También podría tener la cara partida de un golpe. Pero es tibio y no sé. Trae otras piedras y adornos que no veo. Me cose. Me tapa los oídos hasta dormirme.


CARTAS PÚBLICAS 2008-2009


George Harrison Ayer, escuchando un disco de George Harrison, tuve una experiencia demoledora. A veces la compartía con vos. Era una fiesta de esas con música de George Harrison detrás. Fiestas en las que decidimos estar tristes y ser como verdaderamente desearíamos ser: tan tristes en alegres movimientos, en movimientos de cruxifición y risa. (Bailo como una boya que vi hace mucho tiempo en el Río de la Plata; con una luz roja titilante en la cabeza. Te haría reír, ¡sí! con una luz que cada vez que prende se entierra y se vuelve más ruidosa y “heléctrica”) ¡Fraternidad y amor por tu compañía! Deseos de escribir. Deseos de ser salpicada por el mar.


Exégesis Al gato no le sienta bien la clausura del invierno. Cerca de las dos de la tarde, el sol nos permite acercarnos a las plantas que quedaron del otro lado del vidrio. Sólo las plantas del desierto prosperan. Mi hermana las aborrece. Las otras de gráciles hojas, las flores, están escondidas o tendiendo a desaparecer como los fantasmas con los años. Pienso: “lo único aborrecible es su forma sometida a lo adverso”: las plantas del desierto tienen poco adorno; las plantas del desierto no producen ruido en el viento; las plantas del desierto no permiten nidos; las plantas del desierto son gruesas, – Tosca –; y los animales que se sirven de su agua son más afilados e indolentes.


Mercurio no deja de aplaudir en mi cabeza Sintaxis del sentido: 5 días de sueños con agua, las uñas débiles, las manos lastimadas por la gata una y otra vez. La persona que se sienta enfrente de mí está tan perdida como yo pero en otra cadencia imposible de imaginar. Todos somos imposibles de imaginar. Suben músicos del altiplano y me resisto a consignar este momento como poético. No hay poesía que sea como un bello escenario; sino cadencias imposibles de imaginar. El movimiento es hacia adentro. Yo no quedo bien en ninguna parte pensando con música detrás, pensando aún cosas que podrían ser importantes. Todo lo que se puede pensar en palabras no son cosas importantes sino cosas que pueden sonar y por ende, cosas que podemos hacer sonar para fascinar. Hay que aprender a callarse la boca y a respirar bajo el agua. El aguijón se hunde y observo la colita de la abeja hundiéndose. El movimiento es hacia adentro, no magnánimos y melodiosos trazos que parezcan entonces: yo he visto belleza, como si fuera ¿quién?, para decirlo. La bikini que visto es roja a lunares blancos, el estereotipo de bikini. La playa es el estereotipo de la playa, larga, abandonada por el mar. El mar es un sintagma en mi cabeza, tengo rulos y el cabello corto pero soy yo ahora y también soy una madre juntando los baldecitos de mis hijos. No sé cuánto son y no los veo. Los oculté del peligro. Hay repeticiones con leves deslices hacia arriba y hacia abajo. Monólogos. Diálogos con amigas o con gente muerta o con otros que piensan con música detrás. La gata me devuelve un antiguo aspecto enfermizo. Así, entre manifiesto y manifiesto, no hay poesía.


Viaje en tren por La Pampa Y así todo lo que ves la dulzura y la fragilidad y la montaña que contaba; lo que contaba dentro de la habitación debajo de las frazadas negras; tosí y volví sobre la sombra que nos seguía, era una mujer horrible con anteojos que aún no conocemos; todo lo que ves no me lo imagino ni presiento, estoy a lado tuyo, toso y duermo debajo de las frazadas negras, a veces te comento sobre la dulzura y fragilidad, sobre los lugares que visité, cocino encorvando la espalda con años de más pero después me avergüenzo con años de menos, estoy a lado, vos salís de un bosque a pesar de todo lo ya conocido y pedí deseos, más de dos: que nos amparen, que termine cada día; porque no conozco de este interior su apariencia externa.


Atuendo de payaso La casa vibra con la música de los autos de la calle. Mi padre nos avisaba cuando llegaba tarde a la casa. Mi padre no era un gigante, pero era como Wordsworth. Color púrpura como es el color de todo aquél que lleva el peso de su cuerpo en la garganta. Mi padre era de pecho ancho y hombros caídos. Tuvo hijas como plantas cambiadas de lugar y que la excesiva luz o sombra perforan. Ahora tengo un traje mal cosido que uso para divertirlos. Esta es mi mueca, parecida a los hilos envejecidos, anaranjados que asoman la costura del hombro y de la manga. Los divierto. Con la añoranza de lo que hubiera sido mejor. Como sueño. Igual que una última braza. Final. Roja y luego gris. Igual a un ojo pequeño. Final.


Podría haber estado cargada de flores

Entonces tanto el terror, como la comedia y la poesía operan de igual forma. Lo oculto es lo que recrudece y toma vida en el interior del estómago, en el bajo vientre, en las amígdalas, con suave tersura y tensión, moviéndose como un dragón en festividades chinas o miles de peces buscando comida. Cosquillas y miedo. Donde no aparece el hombre lobo, está. Donde no se dice nada, las palabras se aplastan con un sopapo y un saltito en blanco y negro. Qué risa las ideas y los títulos. Qué hermoso cuando come la banana, cuando baila y escapa de la policía.


Comparado con el mío tu jardín es una mierda Él es mi embajador. Así lleva las noticias y hablamos todas las noches. Ayer visitó la casa familiar. Todos estaban bien, aunque no hubo tiempo para la cena. Aquí yo estaba con el arroz humeante. El jardín ya se había disuelto y charlamos. Todos los días hay un quehacer, por eso él es mi embajador. No tuve tiempo de hacerme de herramientas, es sólo un tenedor y un par de tijeras y agua las que llevo cada vez. El día de viento pude estarme en el fondo de la casa detrás del ruido que los arbustos y los gomeros hacían, estar con esas frondosas plantas esa noche, agitadas. Otra vez caminé con mi tenedor y tijera por un largo parque de pasto recién cortado. No había nada para arreglar, los árboles eran muy altos, no había flores. Hace muchos meses que es invierno y me negué a regar el jazmín, por envidia y negligencia. La mitad murió, la otra mitad va a dar flores. Me faltan lavandas y otras palabras para nombrar la enredadera que la vecina descuida y avanza sobre mi balcón. Estuve sentada debajo del limonero esperando. Los pájaros con la lluvia parecen velociraptors y el pasto resplandece. A más silencio, más crecen las plantas y cambian. Algún día tendré frutales y el zumbar de mil abejas rodeando la habitación donde duerma. Monos mientras tienda la ropa y escuche, las noticias que trae él.


Noelia Rivero. Nací en junio de 1979. Publiqué mis poemas en cuadernillos artesanales Las maravillas del mundo (2004) y Caja con bailarinas (2005), Chucherías (2007, Color Pastel) La conquista de la casa (2009); el libro Más claro todo (2007). Coordiné el taller El Unicornio, destinado a niños, niñas y adolescentes para la Secretaría Nacional de niñez, adolescencia y familia. Esa experiencia práctica con la literatura como intervención social dió fruto al libro Querer decir, querer pensar, querer valer (2008), que contiene los hermosos trabajos de sus participantes. Me convocaron para las antologías Poetas Argentinas 1961-1980, editorial del Dock (2008) y Última poesía argentina, Ediciones en Danza (2008). Comencé la editorial Zorra/Poesía en el 2004.

Pablo Besse. Nací en diciembre de 1971 en Buenos Aires. En los ´80 y ´90 también viví en Mar del Plata y en Ushuaia. Hice un Fanzine que se llamó Sr. Juez, publiqué en revistas de historietas, expuse en muestras colectivas en Bs. As., Porto Alegre (Brasil) y Ushuaia, donde hice tres muestras individuales y colaboré con las publicaciones Lengua de Vaca y Ababor. En la misma ciudad llevé adelante el Taller de dibujo e historieta en escuelas, instituciones de Acción Social y en la Galería de Arte del Museo Marítimo. Esta experiencia del taller me permitió pensar y compartir la práctica del dibujo. En el presente dibujo y en el futuro encuentro.


Este libro se termin贸 de imprimir en el mes de Septiembre 2009 en Bibliografika

Every girl has a garden. Fiesta en un patio de Temperley  

Poesía argentina contemporánea. Autora: Noelia Rivero (poemas) y Pablo Besse (dibujos) Prosa poética, libro ilustrado. Poesía fantástica, on...

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