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LO CÓMODO DE VIVIR


Garberoglio, María de la Paz Lo cómodo de vivir / María de la Paz Garberoglio ; ilustrado por Tamara Domenech. - 1a ed. - Buenos Aires : Zorra Poesía, 2010. 70 p. : il. ; 17x15 cm. - (Colección Zi! Zorra Ilustrada / Noelia Rivero) ISBN 978-987-26066-0-2 1. Poesía Argentina. I. Domenech, Tamara, ilus. II. Título CDD A861 Fecha de catalogación: 23/07/2010

© 2010, María de la Paz Garberoglio (textos) © 2010, Tamara Domenech (dibujos) © 2010, Zorra/Poesía

zorrapoesia@yahoo.com.ar www.zorrapoesia.blogspot.com ISBN: 978-987-26066-0-2 Hecho el depósito que indica la ley 11.723. Esta obra cuenta con una Licencia Creative Commons Atribución-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Argentina. Los autores y la editorial autorizan a copiar, distribuir, exhibir y ejecutar la obra siempre que se atribuya la obra a los autores y la editorial, sea sin fines comerciales y no alteren o produzcan cambios en la misma.


LO CÓMODO DE VIVIR

María de la Paz Garberoglio textos

Tamara Domenech dibujos

Zi! Colección Zorra Ilustrada


a mi padre


Lo c贸modo de vivir


I En tu libro vivimos como hombres, como bestias andamos en el agua y cuando sobra el tiempo nos dejamos hacer una marca. No he tenido tiempo de decírtelo, porque en tu libro es donde estamos vivos y la insistencia de campanas o pájaros nos lleva como mentes, solas. También somos eso en algún sentido, siempre se olvida o queda para el color que viene con tapar un color. Lamentarlo. Si pasamos dos veces por la misma especie, una de las historias retrocede, puede ir a plantar el nacimiento de un bosque, no se sabe. No está bien que la memoria tenga secretos, por eso nos quedamos aquí, nos cuidamos de todo.


II El esfuerzo de un bosque es todo un río, el nuestro no. Aplastan las maneras de un pasado, su burbuja, fijarse al suelo. Es la oscuridad mirarse en casas, preguntarlas, pedir algo de tiempo para hamacar, la tarea de un niño. El gigante que pase por aquí nada tendrá para sí, correr hasta una boca pliegues para penetrar un paseo. Un buen gesto.


III Es cómodo tener un sitio en la narración del mundo, lo que traés al gusto, a los pañuelos. La velocidad de los pinos en la imaginación, que pensar para el verde también es esta habitación. Vengo todos los días a leer cómo se hace un pasado, un libro de la noche. La pregunta por el ojo de alguien, por qué nos nombra por primera vez. El quiebre de la historia es donde nace cerrar los ojos, entornar la ventana que escucha pasar los automóviles. Porque escapar, el campo más abierto, el afuera o lo que mi madre y yo diríamos están locos, era como ser lo que cuenta la gran palabra, seguir aquí.


Cuando no somos más pequeños que un libro, romperíamos con furia este sombrero. Pisotearlo. Y que me queme el sol. Mañana no diré nada. Sólo buscaré amparo en aquel árbol, que no me es suficiente.


IV

Entrar al sue単o del nombre y seremos condenados. No basta con correr hasta las semillas de casas de vivir, como piedras. Las memorias gritonas en busca de la gran palabra, su exilio nos domina. En el camino de la prueba, no dejar nada para matar dos veces: el que mata lo muerto. No dejamos de estar en el blanco.


V

Hundidas las manos en lo nuestro, alguien hace el que no mira, el que no sabe. No he dicho nada de lo que fue puesto en mi declaración. Algo más que miles de páginas en las que un padre es lo que viene con nosotros, a modo de dialecto o fe que escriben músicas masacradas. Nada de lo que dije. Una fe. Silencios negros niegan que su memoria es gris. Como poblar es claridad en la gran salida. Caerán ríos, que reafirmarán su poder. Construirán enemigos, un único desierto. ¿Qué queda de esta forma de santuario? La casa es todos sus límites, aún en este momento. Supe cómo se dice la distancia con la naturaleza, la entrada milagrosa hasta allí, haciendo señas.


¿Cómo pagaré, cuidador, tu ánimo de confesiones?


Lo asombroso de vivir


I En la razón hacemos de nuevo lo que ya se hizo. Por nítidas violencias viajamos pero estamos en casa. Damos vuelta las páginas con lentitud, atentos a las cosas llamadas a cerrarse. Estamos suavemente en casa, cada uno piensa “es mío este viento”.


II Vinieron las cosas que se hicieron de palabras. Había una fiesta. Y de conocer el camino se hacían las horas y los días. La calma se nos ofrecía limpia, limpia como un viento que no viene del pasado pero ya estuvo aquí.


III El libro donde nos fuimos a vivir es oro con el tiempo. Allí, las cosas que viste se cubren generosamente con palabras. De eso también se hará tu confianza en la noche, tus visitas. Así se renegocia el modo en que la nieve nos separa y nos une, presurosa es la nieve del mundo.


IV Una maĂąana de las uvas que pastan solas. Alguien cuida dolores falsos de la memoria. Y en almacĂŠn, verdades como un fruto real, se desmoronan.


Lo raro de vivir


I Estas hojas que el viento leyó en idiomas. Esta piedra que compró la memoria a precios bajos y ahora nos la vende. Ahora juega como un niño de arena en un país de sombras la tarde. Por caminos de agua y por caminos de fuego es que se puede llegar. No tuerzas un destino de la tarde hecha astillas. Cuando termine el cuento frío de tu juventud, el frío de una lluvia real, volverá con estas cosas.


II

Es recuerdo de nadie este viento. Nadie vino y, cambiante, la luz enga帽a con el tiempo. A ganar la luz es que se juega el tiempo. Lo que vivi贸 y sabe vivir compra miedos de antes, finge divertir. Somos nuevos, escribimos sobre un viento que no es. La tarea dolorosa de todos, el pasado.


III Una casa con colores que no están aquí, la memoria. En la memoria, alguien dibuja con tenaz precisión lo que ya hemos visto en el mundo. Es en el mundo donde viven las cosas y sus funciones. En la memoria también estamos vivos, pero sólo el tiempo nos ve, mientras leemos el libro que vivimos.


Lo bueno de vivir


I Con el tiempo de los animales hice una fruta para verte. No la comas.

II Con el tiempo del mal hice rastros para dejar en todo y para la venta.


III Con el tiempo de una sola mano hice muchas veces asĂ­ para que me conozcas.

IV Con el viento de regresar a casa lavo los ojos de todos, para que falte poco.


V Con el viento en mis manos te acuno, tambiĂŠn el mundo es una hoja.


Lo bello de vivir


I Nació un aire en el puente, y fue bueno aceptarlo para nosotros. Te muestro un muelle como el de hace años, cuando fui hasta aquella isla con mi antiguo amor. Es fácil que ahora parezca enmudecer este río, para mi delgada nostalgia. Porque no pesa nada, puedo probar la escalera que une muelle y barco, y hasta mover el agua, la misma que otras veces me hamacó hasta otras vidas.


II En tu nombre no oigo que llegaste, viene la luz del odio para cegarnos sin saber que nos fuimos, que esa noche ibas a vivir mucho tiempo.


III En la casa de sue帽o hablamos, un oro de volver a ver por un momento, un mont贸n de silencios donde quiero ser padre.


Lo divertido de vivir


I MaĂąana emprende la recompensa este momento, todo de palabras y la ganancia se guarda de nuevo en mandamientos, en valiosas cuentas que formarĂ­an guirnaldas de leer.


II Mañana el paradero es una historia que volverá prevenida. Caminamos miedosos y, como custodiando un metal, nos cuidamos de no malgastar los días, la estadía en un árbol.


III Ma帽ana se ven noticias adonde sale el sol, en libros. Guiados por una fe precaria, como malabaristas nos dirigimos a cumplir un mandato hecho de tiempo, que permanece en la habitaci贸n del tiempo.


Lo cĂłmodo de vivir

Veo que has visto todo en tu abundancia, y que volviste para armar una casa de papeles unidos por un hilo: libro. ÂżHas visto tambiĂŠn un comercio de peligros que envejecieron como frutos?


No era eso el vacío. Vacía es la fortuna que guardamos para un futuro que no es éste. Y sin embargo durará, como dura el camino de la enfermedad. Lo que has visto no es todo, pero será eso el mundo. Será su luz, a veces, la que te olvide. Consuelo es el nombre de cada cosa alguna vez y es el nombre del que me voy, el tuyo.


Como una ciudad de paredes grumosas, sin brillo, trabajada con los colores de quien la mira, cambiando a cada instante con los ojos del que llega, ¿y en qué otro sitio probarnos la ropa del sufrimiento? ¿en qué otra fortaleza descansar del hoy?


Con esmero, algo volverá a abrirse: algo de ese paisaje que se había derrumbado. Por delgadas palabras vendrá la fe, su paño tibio su sed de cantar en días diáfanos, sanos como un músculo.


María de la Paz Garberoglio. Nació en Villa Ramallo en 1975. Licenciada en Comunicación Social. Docente. Trabaja como freelance en prensa y gestión cultural. Se formó con Arturo Carrera y recibió una mención en el Concurso de fomento a la producción literaria del Fondo Nacional de las Artes por su libro Máquinas de enseñanza, entre otras distinciones. Publicó La ruta del bien, Zorra/Poesía (2009) y Museo, Ediciones Presente, (2009). tamara domenech. Nació en La Plata en 1976. Es artista plástica y escrito-

ra. Participó, entre otras, de las siguientes muestras: “Una cierta música que escucho mientras camino” Microespacio Museo Provincial de Bellas Artes (2010); “La pintura de los escritores” Mite (2010); “Próximos” Oh Pen (2009); “A tan sólo pasitos de La Rural” Mark Morgan Pérez Garage (2009); “Esto no es un almohadón” Petit gallerie (2009). Publicó Las elegidas y Ropero, Ediciones Belleza y Felicidad (2009); Familiares, Zorra/Poesía (2009); ¡Yapa! Antología de pesadillas con finales felices, Capitán Minerva (2008) y libros ilustrados para chicos y grandes en el Espacio Ecléctico (2008). Actualmente codirige la editorial de poesía independiente Ediciones Presente y se desempeña como docente universitaria.

edicionespresente.blogspot.com turmalinanegra.blogspot.com


Otros títulos de editorial Zorra/Poesía

Colección Zi! Zorra Ilustrada Every girl has a garden. Fiesta en un patio de Temperley –Noelia Rivero y Pablo Besse– Vísperas –María Cecilia Perna y Alfonso Piantini– Mugriento en Seychelles –Derian Passaglia y Gustavo Derfler– Colección Autores Lengua Materna –Martín Loire– Querer decir, querer pensar, querer valer. Literatura y trabajo social. –Autores varios– Balcón con cactus –Paola Ferrari– Donde el eco –Horacio Espasandin– Más claro todo –Noelia Rivero– De amor (dientes paredes arrugadas) –Susana Cella– Cherokee y Sistema de Alucinaciones –César Bandin Ron– Colección Edicionesx10 encontrá sus títulos en: www.zorrapoesia.blogspot.com


Este libro se termin贸 de imprimir en Bibliogr谩fika en el mes de agosto 2010

Lo cómodo de vivir  

Poesía argentina contemporánea. Libro ilustrado. Autora: María de la Paz Garberoglio (poemas) y Tamara Domenech (dibujos). Poesía Lírica.

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