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Reseña histórica. El Bogotazo. El Bogotazo fue un episodio de violentas protestas, desórdenes y represión en el centro de Bogotá, la capital de Colombia, el 9 de abril de 1948, que siguieron al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Se considera como uno de los primeros actos urbanos de la época conocida como La Violencia y es uno de los hechos más relevantes del siglo XX en la historia de Colombia. Los desórdenes se extendieron a otras ciudades y regiones del país pero con menos intensidad. Tras la muerte de Jorge Eliecer Gaitán se desató en un frenesí de violencia y destrucción que como nunca sacudió los cimientos de la capital. La ciudad fue devastada por los enfrentamientos, calle a calle, entre partidarios liberales y conservadores, entre el Estado y los alzados en armas, entre los saqueadores y quienes trataban de recomponer el orden de una ciudad. Tras varios días de revueltas quedaría el pavoroso saldo de cerca de 3.000 personas muertas o desaparecidas y más de 146 edificaciones destruidas, sobre todo, al centro de la ciudad. Las revueltas tendrían su eco en otras ciudades del país y 'El Bogotazo' daría inicio a lo que los historiadores llaman como el pico y el inicio de la época de La Violencia, tras la cual más de 200.000 colombianos perecerían a causa de la guerra partidista.

Foto: anónimo Foto de la plaza de Bolívar después del Bogotazo.

EL CONFLICTO ARMADO Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN . Los años 40 y 50 de la violencia liberal – conservadora, tuvieron una prensa totalmente militante y partidista que contribuyó al ambiente de sectarismo de la época, que sufrió graves persecuciones y represalias. Esta violencia en torno a la prensa se superó casi totalmente con el Frente Nacional; sin embargo, la primera manifestación de una violencia sistemática y deliberada contra los medios y los periodistas arranca en los años 80 con el fenómeno del narcotráfico. Las bombas estallaban sistemáticamente contra las sedes de la prensa por la denuncia del narcotráfico, pues la prensa se convirtió en una especie de última trinchera que seguía denunciando, mientras que gran parte del poder político, judicial, e inclusive policial, había sido penetrado o neutralizado, a través de la extorsión, del soborno o de la violencia física. Por no silenciarse, la prensa fue escogida de manera brutal por los carteles de la coca, particularmente por el cartel de Medellín, para atacarla.

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villanos, construye para ellos o facilita, procesos y acciones que terminan dando legitimidad a la barbarie materializada en acciones como el secuestro y la extorsión, dificultando el paso a formas civilizatorias de construcción de lo social en Colombia.

Fue el peor período que ha pasado la prensa colombiana en las últimas décadas. Este fenómeno merma hacia mediados de los noventa con el desmantelamiento de los carteles, pero comienza a surgir un factor nuevo de amenaza que es el conflicto armado. Guerrilleros y paramilitares aprendieron de los métodos mafiosos que la prensa era intimidable, que podía convertirse en objetivo militar, que podía volverse parte de esta pugna de que “quien no está conmigo está contra mí”. Y es así como a finales de los noventa el conflicto armado se convierte en el generador del mayor número de actos violentos contra los medios y contra los periodistas, y en una amenaza real contra la libertad de prensa. Entre 1998 y el 2003, por ejemplo, han sido asesinados sesenta y seis periodistas en Colombia, treinta y dos por razones confirmadas de oficio, veintitrés de ellos por motivos ligados con el conflicto armado, es decir, por paramilitares, por guerrilleros, en algunos casos por integrantes del narcotráfico o también de cuerpos de seguridad. El papel de los medios de comunicación en torno al conflicto armado en Colombia, lejos de motivar la participación ciudadana en función de la estructuración de la esfera de lo público, ha contribuido a que la guerrilla de las FARC, pueda avanzar rápidamente en sus planes de control territorial. Sin la ayuda de los medios de comunicación hubiera sido imposible para esta guerrilla, pensar seriamente en la posibilidad de ser considerados como fuerza beligerante. El periodismo tradicional, al estar centrado en las acciones de los héroes y los

Foto: anónima.

Atentados contra el periodismo y los periodistas. Tras destacar que en el último semestre "no se presentó ningún caso de asesinato contra periodistas" en Colombia, el informe señala que en los últimos meses" los principales atentados contra la libertad de expresión en Colombia están presentándose en forma de amenazas de muerte contra los periodistas". El informe sobre la situación de la libertad de expresión en Colombia y otros países de América Latina fue presentado en la reunión de mitad de año, que celebra la SIP entre el 6 y el 9 de abril en San Diego. Las amenazas de muerte son un "fenómeno que preocupa porque ha venido creciendo nuevamente en los últimos meses, según los reportes de los diferentes organismos que tienen que ver con el tema", dice el informe, que cita reportes del Comité de Protección de Periodistas, del cual forman parte Andiarios, La Fundación

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para la Libertad de Prensa y la Federación Colombiana de Periodistas. "La falta de acción por parte de la Fiscalía en la investigación de estos actos ha llevado a una impunidad absoluta, que sin duda se constituye en el principal factor para el aumento de las amenazas".

Los periodistas asesinados fueron Clodomiro Castilla (el 19 de marzo) y Rodolfo Maya Aricape (el 14 de octubre).

Según la Sociedad Interamericana de Prensa las amenazas a periodistas en Colombia aumentaron

Periodistas

Según el informe, "la única decisión positiva en el área de la lucha contra la impunidad se presentó dentro del proceso por el asesinato del Subdirector de 'La Patria' de Manizales", Orlando Sierra, ocurrido el 30 de enero del 2002. El mes pasado "se conoció la decisión de la Fiscalía Colombiana de cobijar con medida de aseguramiento a los políticos del departamento de Caldas, Ferney Tapasco González, ex diputado de la Asamblea de Caldas y a su hijo, el ex representante a la Cámara, Dixon Tapasco Treviño, por su presunta vinculación como autores intelectuales del homicidio del periodista", destacó el informe. El informe sobre la situación de la libertad de expresión en Colombia da un reporte detallado de los cerca de veinte periodistas amenazados de muerte o agredidos en el ejercicio de su profesión en los últimos meses. En febrero pasado la organización colombiana Fundación para la Libertad de Prensa indicó que en el 2010 dos periodistas fueron asesinados, y en su informe, titulado 'El olvido de la justicia', destacó que ese mismo año se registraron 120 violaciones a la libertad de prensa, de las cuales 51 fueron amenazas.

59 periodistas asesinados por razones de oficio en Colombia entre 1993 y 2009, según arrojó un estudio sobre homicidios contra estos profesionales en el país. De los 59 periodistas - entre ellos cuatro mujeres- asesinados por razones de oficio en los últimos 16 años, 22 de ellos realizaron denuncias contra la corrupción antes de ser asesinados. En muchos casos, esas denuncias que afectaron en su mayoría a funcionarios públicos, estaban relacionadas con el accionar paramilitar (16 casos) en vastas regiones del país.

Los periodistas asesinados así mismo, realizaron denuncias contra la guerrilla en ocho casos; en contra de narcotraficantes, ocho; directamente sobre el Ejército y/o autoridades de la fuerza pública, cuatro y sobre otras denuncias, seis. De igual forma el análisis de los 59 asesinatos por oficio, investigados por la Unidad de Repuesta Rápida (URR) de la SIP en Colombia, reveló que los paramilitares serían responsables en 13 casos, los políticos en 10; la guerrilla en ocho, los narcotraficantes en ocho, y los miembros de la fuerza pública se habrían

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involucrado en cuatro. En otros seis casos se desconoce el origen de los agresores.

Atentado contra las instalaciones de El Espectador. A las 6:43 minutos de la mañana, un camión cargado con 60 kilos de dinamita explotó junto a la sede del periódico El Espectador en Bogotá. Por fortuna la detonación no causó víctimas mortales, pero sí 73 personas heridas y serios destrozos en varias edificaciones a la redonda. Aun así el periódico circuló al día siguiente con el titular “¡Seguimos adelante!”. El Espectador no declinó en sus informaciones contra Pablo Escobar y sus socios, por eso el cartel de Medellín sostuvo su ofensiva criminal contra el periódico. Desde el asesinato de su director, Guillermo Cano Isaza, en diciembre de 1986, El Espectador no declinó en sus informaciones y editoriales contra Pablo Escobar, sus socios y sus secuaces. Por eso, el Cartel de Medellín sostuvo su ofensiva criminal contra el periódico. Pero no solamente para impedir que al menos el diario pudiera circular en la capital antioqueña, sino también para garantizar que la impunidad se consolidara en la investigación judicial adelantada por el magnicidio de Guillermo Cano. Sus directivos y periodistas sabían que tarde o temprano iba a llegar ese ataque.

Foto: Archivo El Espectador. Recuperada el 29 de agosto de 2012.

Instalaciones del diario El Espectador en 1989, después del atentado por parte del Cartel de Medellín al mando de Pablo Escobar.

Muerte del director de El Espectador. Guillermo Cano Isaza (Bogotá , Colombia 12 de agosto de 1925 — † Bogotá, 17 de diciembre de 1986) fue un periodista colombiano. Perteneció a la tercera generación de periodistas de la familia de Fidel Cano Gutiérrez, fundador de El Espectador. Se desempeñó como cronista taurino, deportivo, hípico, cultural y político. Dirigió El Espectador desde 1952 hasta el día de su muerte. Fue asesinado por sicarios del narcotráfico. Fue un referente obligatorio del periodismo colombiano y un acérrimo crítico de los principales problemas del país, como la corrupción, el narcotráfico y la violación de los derechos humanos. En concordancia con esta actitud, fue un asiduo defensor de la libertad de prensa. FLIP (Fundación para la defensa de la libertad de prensa).

El miércoles 17 de diciembre de 1986 sicarios a órdenes del capo Pablo Escobar asesinaron frente a la sede del diario a su director Guillermo Cano Isaza. Los criminales esperaron a que el hiciera un giro en U en la Avenida del Espectador, poco después de las 19:00. Uno de los maleantes se acercó rápidamente a la camioneta familiar un Subaru Leone Wagon vino-tinto de placa AG 5000 que conducía Cano y le disparó en ocho ocasiones al pecho con

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una ametralladora. Evitando el pesado tráfico de la temporada navideña, los sicarios se escaparon en una motocicleta, identificada con la placa FAX84. Cano tenía 61 años al momento de su fallecimiento, 44 de los cuales había dedicado al periodismo en El Espectador. Hasta el día de hoy se considera que su asesinato sigue en la impunidad.

Por IPYS El 17 de diciembre de 1986 el periodismo colombiano perdió a un hombre que se atrevió a revelar que los narcotraficantes estaban infiltrando las grandes esferas de poder en el país.

Muerte de Jaime Garzón. Jaime Hernando Garzón Forero (Bogotá, 24 de octubre de 1960 - Ibídem, 13 de agosto de 1999) fue un abogado, pedagogo y pacifista colombiano. El fin de semana del 7 y 8 de agosto de 1999, el periodista Jaime Garzón estuvo en el municipio de Mariquita. En esa semana tenía la intención de hacer contacto con Carlos Castaño en Antioquia. El martes 10 de agosto visitó a Ángel Gaitán Mahecha, otro jefe paramilitar, en la Cárcel Modelo de Bogotá. Gaitán le pudo concertar una cita con Castaño que debería darse el 14 de agosto en Córdoba. El miércoles 11 de agosto Garzón le confesó a una maquilladora: "Me van a matar, hasta mañana tengo plazo de vida". A las 5:45 de la mañana del viernes 13 de agosto, cuando el periodista Jaime Garzón se dirigía a los estudios de Radionet en Bogotá en un Jeep Cherokee gris y luego de girar hacia el sur proveniente de la calle

26, a la altura del Barrio Quinta Paredes en la calle 22F con carrera 42B, frente a Corferias y a pocos metros de la estación de radio, se detuvo en el semáforo. Entonces fue interceptado por dos individuos que iban en una motocicleta blanca de alto cilindraje con las placas ocultas y después de llamarlo por su nombre, le dispararon cinco veces al periodista. Tenía 38 años de edad. El crimen tuvo una pronta difusión en el país, luego de que sus propios colegas de Radionet fueran los primeros en dar la noticia a Colombia. Centenares de personas salieron a las calles para despedirlo; el caos vehicular se agudizó cuando un puente peatonal ubicado a la altura de la Calle 122 con Autopista Norte colapsó hacia las 4 de la tarde, debido al peso y movimientos alternados de 50 personas que esperaban erróneamente el paso fúnebre desde allí. Hubo tres muertos y 30 heridos. En la noche del viernes 13 de agosto de 1999, día de su asesinato, su colega César Augusto Londoño, presentador de la sección de deportes del noticiero CM& en el que Heriberto de la Calle tenía su sección de entrevistas, se despidió con amargo tenor de su amigo al terminar su sección y decir: "(...) y hasta aquí los deportes... ¡País de mierda!". El periodista y humorista Jaime Garzón fue asesinado por el Estado colombiano por denunciar la estrategia del estado colombiano de implementar la herramienta paramilitar para callar la reivindicación social, y desplazar a millones de habitantes de sus tierras para favorecer al gran capital. Jaime Garzón denunció incesantemente en sus representaciones humorísticas y sus textos, la convivencia militar-paramilitar y la invasión de Colombia por EEUU. Denunció con valentía, lo que hoy deviene inocultable: denunció la existencia de un narco-estado colombiano, denunció al narco-EEUU, desnudó la falacia de que Estados Unidos “luchan contra las drogas” cuando en realidad son los que manejan el negocio y usan ese pretexto para intervenir países y reprimir la

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lucha social en diversos puntos del globo, siendo Colombia un ejemplo claro de su política colonial disfrazada de “luchan contra las drogas”.

quemarropa a Sierra Hernández dos disparos a su cabeza. De inmediato lo trasladaron al Hospital de Caldas, en donde durante dos días luchó contra la muerte, pero esta finalmente llegó el 1 de febrero a las 8:35 de la noche.

Foto: Archivo El Espectador. Sus columnas frecuentemente atacados y expuestos gobierno de corrupción y abusos de derechos humanos por las guerrillas de izquierda.

Por apcritico, video noticias uno y Jaime Garzón

MUERTE DE ORLANDO SIERRA HERNANDEZ.

Orlando Sierra Hernández nació en Santa Rosa de Cabal en 1959. Se vinculó a La Patria poco a poco en 1985, primero como colaborador de una columna cultural, luego como asistente de Dirección y encargado de la sección de Fin de Semana. Siguió su rápido ascenso en el periódico hasta convertirse en Jefe de Redacción, cargo desde el que en 1990 lideró la transformación de la Redacción. Ocupaba ese cargo cuando comenzó con su columna Punto de Encuentro, la cual se convirtió en lectura obligada de los caldenses, desde donde denunciaba las prácticas non sanctas de la clase política tradicional del departamento. Al subdirector de La Patria, Orlando Sierra Hernández, le dispararon a la 1:49 de la tarde en la esquina de la carrera 20 con calle 22, a unos metros de la sede principal del periódico. El subdirector se encontraba en compañía de su hija, Beatriz, entonces estudiante de psicología de la Universidad de Manizales.

La radio. La radio, en particular, tiene un gran potencial, por varias razones: por un lado, los receptores son baratos, no requieren ser conectados a la línea eléctrica y son fácilmente transportables; por otro, las emisoras de radio no requieren instalaciones sofisticadas y frecuentemente permanecen operativas cuando durante los conflictos han dejado de funcionar otros medios.

Atentado contra las instalaciones de Caracol Radio El atentado al edificio de Caracol Radio fue un ataque terrorista dirigido contra la sede de Caracol Radio ubicada sobre la emblemática "carrera séptima", principal cadena radial de Colombia en la ciudad capital de Bogotá. Fue cometido el 12 de agosto de 2010 a las 5:30 de la madrugada. El atentado fue realizado con un coche bomba cargado con cincuenta kilos de anfo y un cilindro de gas. El explosivo fue activado aparentemente mediante un teléfono celular o un control remoto.

Autores

Un sicario los sorprendió y le disparó a

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Tras la muerte del jefe de la guerrilla de las FARC y del Bloque Oriental, alias 'Mono Jojoy' en la Operación Sodoma y la incautación de sus computadores el gobierno colombiano determinó que el ataque había sido llevado a cabo por las FARC. "Felicitaciones a los que le movieron el piso a JMS (Juan Manuel Santos) con la pequeña bomba a la sede de Caracol. Esas son las estratégicas". Correo electrónico del Mono Jojoy

Foto: Archivo - El Espectador Foto de la sede del espectador después del atentado.

Atentado contra Ricardo Calderón, periodista de la revista Semana Hacia las siete de la noche del miércoles (03-05-13), el carro en el que se transportaba el periodista Ricardo Calderón, recibió cinco balazos.

Calderón, jefe de Investigaciones de Semana, resultó ileso y en las últimas horas entregó su versión de los hechos a las autoridades. Mientras avanzan las investigaciones, la Unidad de Protección del Gobierno estará a cargo de su protección. Calderón forma parte de un equipo de periodistas de la revista que indagó sobre las irregularidades en el Centro de Reclusión de Tolemaida, en donde militares condenados por las más graves violaciones a los derechos humanos han gozado de extravagantes privilegios. Semana ha publicado ya varias denuncias tanto en su edición impresa como en su edición en línea.

Preguntaron por Ricardo y dispararon "Dos sujetos se bajaron de una camioneta y lo llamaron por su nombre; luego le dispararon al carro", aseguró el director de Semana, Alejandro Santos. Calderón se desplazaba por la carretera hacia Ibagué en horas de la noche y se acercaba a un peaje próximo a Fusagasugá. "Afortunadamente salió ileso", agregó Alejandro Santos.

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El Director de Semana se abstuvo de señalar quién o quiénes serían los responsables del atentado al periodista. "No nos atrevemos a señalar a nadie en particular; Ricardo es un gran periodista investigador, que ama su oficio y aporta mucho al país con sus investigaciones", afirmó Alejandro Santos. Señaló que "él se ha enfrentado a personas muy peligrosas con sus publicaciones". Alejandro Santos afirmó que Ricardo Calderón "realmente se salvó de milagro". Según indicó Alejandro Santos, el periodista no había recibido ningún tipo de amenaza directa.

Proyecto revista semana Colombia tiene 5,5 millones de víctimas. ¡Sí, 5,5 millones! Salvo las que Alemania heredó de su pasado nazi, ningún otro país en el mundo ha reconocido una cantidad semejante. El Proyecto Víctimas de SEMANA es la constatación de esta realidad apabullante y de los desafíos que entraña para la sociedad. Este proyecto de SEMANA hace el inventario detallado de las abrumadoras estadísticas de la victimización y de las historias, individuales y colectivas, que las encarnan. El país crece con una generación de víctimas y perpetradores. Volver a vivir en una sociedad en paz implica no solo mirar a la cara a las víctimas, dignificarlas y darles protagonismo, sino entender su complejidad, asumir que ellas y los victimarios pertenecen a la misma sociedad, y que la verdad, una verdad histórica, juega un papel crucial en sacar adelante un proyecto común de Nación. Por eso, el Proyecto Víctimas de SEMANA va más allá de los números y hace énfasis en los retos que la sociedad enfrenta para llevar a cabo esa gigantesca tarea. Si culmina con éxito, marcará un antes y un después para varias generaciones de

colombianos.

http://www.youtube.com/watch? v=lOLQjfDOACM LINK DEL VIDEO DE INTRODUCCION DEL PROYECTO.

La televisión

Durante el año 2005, el Proyecto Antonio Nariño- PAN - realizó un monitoreo de las informaciones periodísticas sobre el conflicto armado en Colombia, en las emisiones de 10 noticieros de televisión correspondientes a tres canales nacionales (RCN, Caracol y Canal Uno), tres canales regionales (Tele Antioquia, Tele Pacífico y Tele Caribe) y un canal local (Citytv).El estudio pretendió indagar por la presencia o la ausencia de algunos estándares de calidad informativa en el cubrimiento del conflicto armado De acuerdo con la investigación, se puede afirmar que la información sobre el conflicto armado en los noticieros analizados presenta diferentes niveles de relevancia. Para los noticieros nacionales y algunos regionales es una agenda medianamente importante, no así para los noticieros de Tele Caribe y del canal Citytv de Bogotá. Tanto por el número de notas periodísticas, como por el tiempo dedicado, en estos medios de comunicación el conflicto armado no es un asunto prioritario de sus agendas informativas.

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pudiera pensarse; esto guarda relación con el porcentaje que obtienen otros agentes de la cadena informativa como los enviados especiales, los presentadores y la voz en off, que también desarrollan este tipo de informaciones.

Si bien los noticieros nacionales de los canales privados le dedican más informaciones individuales a los temas relacionados con el conflicto armado, esta supremacía no se refleja en el despliegue informativo. Hay otros noticieros nacionales y regionales que, aunque informan menos del conflicto, cuando lo hacen, le dedican más tiempo en sus informaciones. Es interesante observar la relevancia que tiene la información sobre el conflicto armado en la estructura de producción de los medios de comunicación. Si bien, en promedio alcanza, como máximo, la tercera parte del tiempo total de las emisiones de algunos noticieros, en la mitad de los casos es objeto de los titulares de la emisión, supera a otras agendas de la información como nota de inicio y su aparición se ubica mayoritariamente en el primer bloque informativo de los noticieros.

Es el reportero, que emite desde el mismo lugar de emisión de los noticieros, en quien descansa la mayor responsabilidad a la hora de desarrollar la información sobre el conflicto armado. En los noticieros nacionales, la presencia de los corresponsales no es tan fuerte como

Los géneros periodísticos más utilizados para dar cuenta del conflicto armado son aquellos en los que prima el recuento inmediato de los hechos y el registro coyuntural de lo que está sucediendo, como son las noticias y las breves-mixer. Esto, por supuesto, está en relación con una cobertura informativa que se enfoca básicamente hacia el hecho-sucesoincidente, con un escaso seguimiento informativo y, en la mitad de los casos, con una ausencia de contexto en la información, que permita al televidente conectar los hechos que “hoy” se narran con sus antecedentes, relaciones y consecuencias.

Los noticieros regionales suelen identificar con mayor frecuencia el epicentro de los hechos. Son además los noticieros que suelen ubicar más frecuentemente los

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hechos del conflicto armado en zonas rurales-municipales de la geografía nacional. Aspectos que guardan relación con el menor uso de las “declaraciones” y las “reacciones”, como criterios de noticiabilidad periodística. La agenda informativa del conflicto armado presenta un marcado protagonismo de la fuente única. Cerca de la mitad de las informaciones se elaboran con una fuente, que en la mayoría de los casos se concentra en los asuntos militares y judiciales, asociados al conflicto.

Opinión de las personas en diferentes partes del país frente a amenazas contra la libertad de prensa. A continuación un informe estadístico de la opinión de las personas sobre amenazas a la libertad de presa, en diferentes regiones del país:

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