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Willian Burroughs El más atormentado y delirante de los Beat fue el autor del mítico El Almuerzo desnudo. Le precedían obras como Marica o Yonky. La biografía de Burroughs es la de una verdadera huida, nada impostada. Asesinó a su mujer accidentalmente en Mexico DF, al disparar, como en Guillermo Tel, una manzana sobre la cabeza de ella; resultado psicotrópico de una larga y oscura noche que le perseguiría para siempre. Burroughs se las arregló con las autoridades mexicanas para salir indemne de aquel siniestro hecho. Adicto a la heroína, al alcohol y al sexo ocasional con jóvenes, vivió en la medina de Tánger. Allí escribió una autobiografía no lineal, un experimento literario, que usaba técnicas como el cut-up, y que relataba sensaciones y sentimientos vulnerando los tres actos, así como a la moral de la época. Situó su narración en ciudades de todo el mundo, siendo la más llamativa Interzona, una ciudad imaginaria, en la que nada era real, y todo estaba permitido, y que estaba claramente inspirada en aquel Tánger internacional a punto de derrumbarse. El Almuerzo desnudo, fue llevada el cine por el canadiense David Kronenberg en 1993. En la película existen continuas referencias a Kerouac, el guapo americano, a Ginsberg, a Paul y Jane Bowles y a la pérfida y lesbiana criada de este matrimonio, al colonialismo occidental y, por supuesto, al propio

Burroughs y a sus paranoias, en las que recibe mensajes de espionaje de su máquina de escribir, con la que llega incluso a mantener una relación sexual. David Herbert, Peter Orlovsky, Gregory Corso e incluso Neal Cassady fueron también autores ocasionales o emocionales de la Beat Generation. Un movimiento literario casi olvidado, casi elitista. Nada ejemplar. Pero la calidad literaria de sus obras y el mensaje vigente de aquel discurso hace que desenterremos del siglo XX, uno de los pasajes más fascinantes de la historia postmoderna, de su revulsivo cultural, de su significado social. Aquellos hombres de vidas poco edificantes pero de mentes prodigiosas nos hacen pensar en otros jóvenes que construyeron una forma de vivir con referentes artísticos y una estética muchos más elaborada. Hablamos de los seguidores de aquel remoto movimiento literario. Los Beatnik. Un término que la prensa de la época acuñó, para burlarse de aquellos jóvenes intelectuales, combinando las palabras Beat y Sputnik, aquel cohete soviético fallido, cuyo viaje errante se convirtió en un símbolo para una caza de brujas que orbita aún en la memoria de varias generaciones de autores. revistazoom.es · 43

Revista Zoom Sevilla 4  

Número 4 de la revista Zoom Sevilla. Ocio, cultura y tendencias.

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