Page 44

Stephen King

El ciclo del hombre lobo

Tennison habían elegido aquella noche de noviembre para sus "negocios". Milt salió de su bungalow a las diez y cuarto para buscar una botella de bourbon que se había olvidado en el auto, y quizá se estaba felicitando a sí mismo por estar tan lejos de Tarker's Mills en aquella noche de luna llena, cuando la Bestia, con sólo un ojo, se lanzó sobre él desde el techo de la cabina de un camión de diez ruedas y lo decapitó de un violento zarpazo con sus fuertes garras. El último sonido que Milt Sturmfuller oiría en su vida fue el aullido de triunfo del hombre-lobo que sonó cada vez con mayor fuerza. Su cabeza cayó bajo el camión, los ojos muy abiertos y la sangre brotando a borbotones de la garganta y la botella de bourbon se le escapó de su mano sin fuerza cuando la Bestia ocultó su hocico en la garganta y comenzó a alimentarse. Y al día siguiente, de regreso ya en su rectoría baptista de Tarker's Mills y sintiéndose maravillosamente bien, el reverendo Lowe leyó en un periódico el relato del crimen y pensó piadosamente: "La víctima no era un buen hombre. Todas las cosas sirven al Señor." Tras esos pensamientos, siguió pensando: "¿Quién es el chico que me envía las notas? ¿Quién fue atacado en julio? Ya es hora de que lo sepa. Creo que ha llegado el momento de prestar oído a lo que murmura la gente." El reverendo Lester Lowe se ajustó el parche que cubría la cuenca vacía de su ojo, pasó a una nueva sección del periódico y pensó: "Todas las cosas sirven a la voluntad del Señor; si Dios quiere, lo encontraré. Y le haré guardar silencio. Para siempre."

1983 el ciclo del hombre lobo (cycle of the werewolf)