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Julio–diciembre 2018


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Los siguientes cuentos, fueron escritos por alumnos de primer semestre de la Preparatoria Zoebisch, asesorados, corregidos y evaluados por la profesora

Edna Leticia JimĂŠnez Garnica


Cuando nos volvamos a ver Judith Gabriela Chávez Oreya Aún recuerdo aquel día de invierno, cuando un pequeño y lindo niño de cabello castaño, ojos avellana y sonrisa traviesa se acercó a mí, enredando mi cuello con su

pequeña bufanda; su olor no era como me lo hubiese esperado, pero es que también era la bufanda de un niño de 6 años.

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Tampoco, era como si el chocolate que le di hubiese estado nuevo... Mi panza rugía, mis manitas se morían de frío y yo de vergüenza, pues el niño más bonito que pude haber conocido, vio mi lado más infantil; igual, no es como si una niña de 6 años, perdida en los juegos en pleno invierno, no se pudiese ver infantil.

Además de que, puedo asegurar que, me veía como una pordiosera, bueno así me vi

siempre de pequeña; mi cabello pelirrojo alborotado, mi ropa llena de lodo y rota, agregando el hecho de que parecía de niño, mis manitas llenas de heridas... Es que la verdad, aún me preguntó: "¿qué tipo de imagen te di aquella vez?"

Aquel día juntos no nos duró tanto, tu mamá te apresuraba, y mi papá gritaba mi nombre, ansioso por encontrarme... Mi carita se entristeció al verte marchar, pues ni siquiera

pude

preguntarte

tu

nombre,

tampoco pude decirte el mío y no, nunca creí que nos volviésemos a topar. Sin embargo, a veces el destino puede cambiar.

Pasó el tiempo y yo, visite aquel parque cada día desde nuestro encuentro por volverte a ver, había veces en las que mi papá me

regañaba, pues ya estaba cansado de ver

siempre el mismo parque, mi misma actitud ansiosa de recorrer cada rincón hasta encontrarte. Así, de un momento a otro yo también estaba cansada de buscarte.

Tu pequeña y vieja bufanda, me acompañó por 6 años más. Recuerdo igual, cuando mi


papá me perseguía por la casa, tratando de quitármela pues gritaba, que aquel día, perteneciente a mi graduación de primaria; le dejará lavarla, pues según él, durante esos

6 años había conservado un olor que apestaba a sudor combinado con mi perfume de

vainilla, la verdad para mí seguía oliendo a aquel día de invierno. De hecho, cuando eso viene a mi mente, también me rio al ver en su casa las fotos de aquel día, en las que salgo aun usando tu bufanda. 4

Ese día, también se volvió un preciado recuerdo para mí, pues mientras papá me

tomaba de la mano y me despedía de mis compañeros de primaria, el niño más bonito con el que me pude haber topado, se encontraba al otro lado de la cancha tomándose fotos con sus amigos... Nunca me di cuenta de que en el salón de al lado, tú te

encontrabas ahí. Solté la mano de mi papá, y casi como un reflejo corrí hacia aquel lado, pero entre tanta gente, me fue difícil moverme y cuando por fin creí que estaba lo

suficientemente cerca de ti, una señora del tamaño de una gran ballena se topó en mi

camino, ni siquiera, permitiéndome verte unos cuantos segundos más, me enoje tanto que en plena cancha grite una mala palabra dirigida a esa señora, muchos padres, alumnos y profesores me veían sorprendidos y mi papá, corría hacia mí, pidiéndole

disculpas a todos; tomó mi muñeca jalando de ella enojado, por la vergüenza que le había hecho pasar y sólo por mi mente cruzó la fascinante idea de volver a gritar. — "¡Marisol! ¡Ese es mi nombre... ¡Cuando nos volvamos a ver llámame así!" La regañiza que mi padre me dio, aún me da escalofríos cada que aparece en mi mente... Todo por mi necesidad de volverte a ver.

Una vez más el tiempo paso, y para mí lo hizo tan lentamente que según mi padre le

recordaba a mi madre en aquellos veranos, en los que el calor la amargaba. Ahora era

una chica de 17 años, con un futuro brillante por delante y con un padre amoroso siempre apoyándome, sin olvidar, una apestosa bufanda que ya sólo usaba en casa.

Estaba a punto de terminar ahora la preparatoria, iniciar la universidad y pronto formar mi propia familia.

En ese aspecto, de verdad que el tiempo volaba rápido; pero, para lo que yo realmente quería que pasará, era como la anciana más lenta que nunca antes había conocido.


Cuando nos volvamos a ver, espero que mientras tomamos un café te quejes conmigo de que el tiempo era lo mismo para ti, cada que deseabas volver a encontrarme. Así, mientras caminaba por los pasillos de mi escuela con aquellos pensamientos en mente, estuve a nada de caerme por la culpa de un feo gorro de esos que los chicos

suelen usar para invierno, bueno, aunque este se salvaba, pues era como una pequeña lobito sobre tu cabeza, también era muy calientito, estaba a punto de quedármelo cuando algo en mí me dijo que era necesario regresárselo a su propietario, quien sea que este fuese.

Así que lo deje en el cubículo de objetos perdidos, escondiéndome cerca para ver qué pasaba. Un joven alto y con una buena figura vista desde atrás, había llegado corriendo

y grito de emoción al ver aquel gorro. Sin darme cuenta, yo también terminé

emocionada y feliz de que él encontraste su gorro, y fui más feliz cuando la chica que atendía terminó diciéndole por su nombre... Con sólo eso, decidí alejarme, pues estaba segura de que eras tú, que el destino insistía en unirnos y que tu nombre era precioso.

Lo escribí, lo saboree y lo imagine de todas las maneras posibles, mi padre me hacía burla pues según él una chica tan extraña como yo y segura de sí, sea incapaz de aún declarar sus sentimientos es algo demasiado inusual.

Pero para mí mala suerte, el destino se volvió a poner en mi contra y desde esa vez... Nunca te volví a ver en la prepa: "¿a dónde fuiste?"

La anciana lenta volvió y esta vez para darme una lección de no volverla a insultar, ahora yo era la anciana solterona y amarga de 27 años.

Lo único bueno de ahora, es que vivo en el lugar dónde siempre quise vivir, hago lo que soñé desde chica y tengo a mi padre, que a pesar de los años sigue ahí, a mi lado...

Haciéndose viejo, mientras su única hija, no es capaz de darle un nieto, que lo acompañé mientras ella no este. De verdad, que no me puedo quejar tanto de mi vida... Es como la soñé, sólo que lo hice pensando que tú estarías a mi lado; pues he deseado, desde hace más de 10 años que

tú seas con quién viva, mientras ambos nos encargamos de hacerle su avena favorita a mi papá... He estado tanto tiempo obsesionada contigo, que he rechazado el amor de muchos otros, pero al final: "todo lo que he tenido que pasar, ¿valdrá la pena por ti?"

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El destino me ha dejado de dar respuestas, pues es más de seguro el destino nunca existió. Hoy es otro día que pasa, son otras horas en las que no te veo, no dices mi nombre y no me amas.

¿De verdad lo que he sentido por ti todo este tiempo fue amor? Me empecé a cansar de este maldito destino que sólo se burló de mí, y estoy 6

empezando a creer que tú juntos con el nunca exististe.

Estoy decidida a esta vez yo burlarme del destino, pues camino entre las calles de esta gran ciudad, con una vieja bufanda entre mis manos lista para que el viento se la llevé,

estoy harta de esto. Así que, dejaré esta amarga obsesión que vivió conmigo por siglos, y para cuando volvamos a vernos... Ja, deseo que eso nunca suceda. — Adiós Martín. Aquella bufanda vieja y olvidada caí mientras yo, simplemente la observaba y me marchaba poco a poco.

Un joven de cabello castaño, con sus audífonos puestos se sorprendió al ver como aquella bufanda caía directamente sobre sus manos, la alegría recorría su cuerpo, pues a la niña más bonita con la que se había topado, le había regalado aquella bufanda. — ¿Dónde estuviste todo este tiempo? Él caminó, sin darse cuenta en la dirección contraria a Marisol. El destino hizo que nunca se volvieran a encontrar... Hizo que aquella frase "cuando nos volvamos a ver", perdiese absolutamente toda su magia.


Amor a primera vista Nitzia López Esto no es una historia de amor… 30 de agosto, 2011 Hola mi nombre es Paula, tengo 15 años, vivo en Madrid con mis padres y mi hermano

menor Marcos. Hoy es mi primer día en la nueva escuela, acabo de mudarme a España

y la verdad es que estoy demasiado nerviosa por qué no conozco a nadie, mi mamá nos quiere presentar a su familia y al parecer tengo un ´primo de la misma edad que yo, así

que iremos juntos a la escuela; su nombre es Bruno y nació el mismo día que yo, lo cual es genial. Mi mamá dice que Bruno es un poco callado a causa del divorcio de sus padres, pero que es una persona muy amigable.

1 de septiembre, 2011 Hoy por fin conoceré a Bruno, voy en camino a visitar a mis abuelos y creo que él estará ahí al igual que todos mis tíos. Hay demasiado tráfico y no avanzamos de aquí.

20 minutos después y por fin llegamos, la casa es muy grande pero un poco antigua,

mamá dice que la casa la construyeron desde que mi bisabuelo tenía mi edad; Bruno está ahí, lo sé porque mamá me enseñó fotos de él. Bruno tiene una hermana menor, su nombre es Martina ella y mi hermano tiene la misma

edad. Bruno dice que me presentará algunos amigos, pero la verdad no quiero entrar a la escuela.

6 de septiembre, 2011 Son las 7:00 am, mamá vino a despertarme para ir a la escuela.

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Estoy por entrar a 4º de secundaria, es el primer día y mamá no quiere que llegue tarde a mi primer día. Llegamos y trato de impedir que entre conmigo a la escuela. En la entrada me encuentro a Bruno, checamos las listas y en ellas no aparece mi nombre; Bruno está muy

preocupado y se ofrece acompañarme a la dirección, pero una maestra lo mandó a su grupo, me dirijo a la dirección; ahí encuentro a una secretaria, me acerco y le pregunto 8

por mi grupo, ella se me queda mirando muy extraño, 15 minutos después se levanta y

me pide que la acompañe. Camina muy rápido, de repente se para enfrente de un salón y me dice, este es tu grupo y se va. Toco la puerta tres veces, nadie abra así que decido

empujar la puerta, con tanta fuerza que casi me caigo, todos se me quedan mirando y

enseguida me puse nerviosa, mis orejas y mejillas se calientan, no dije nada, hasta que la maestra me pregunta, ¿Qué haces aquí?, deberías estar en clase, seguí callada

durante un minuto más y contesté, ama, todos se rieron y mis manos empiezan a sudar; di unos pasos al frente y le dije que era nueva, ella me pidió que me presentara ante el grupo. “hola mi nombre es Paula”, se molestó y me pidió que tomara asiento.

Me senté atrás de un niño que me pareció muy guapo, y me preguntó ¿de qué escuela vienes?, me sonrojé y le dije que me acababa de mudar, me preguntó que de dónde era y yo contesté “soy mexicana, pero mi mamá es de aquí”; siguió preguntando cosas, pero no podía concentrarme tiene los ojos más hermoso que haya visto, verde y cafés por

las orillas y sus labios se ven de un tono rosado muy bonito, su cabello es quebrado, color castaño y con rayitos rubios, su voz es grave; parece salido de una película.

La maestra nos llama la atención y de inmediato agacho la cabeza, él se voltea y lo único en lo que puedo pensar es en sus ojos.

Llega la hora del receso, tocan el timbre y todos salen corriendo; voy por la escuela buscando a Bruno.

Está parado alado de sus amigos, me acerco a él y me pregunta, ¿en qué grupo estás?,

lo miro unos 3º segundo y levanto mis hombros sin decir nada; no dejo de pensar en él. De repente escucho una voz similar, gritando, ¡BRUNOOOO¡; ¡Ayyyy ¡Dios mío es él; ¡Bruno me m ira, el guapo se acerca y Bruno lo saluda y dice te presento a mi prima, ella es mi prima, Paula! Él se presenta como si nada, hola que tal me llamo Gabriel.


21 de septiembre, 2011 Hoy al igual que los últimos 20 días, Gabriel me siento detrás de él preguntándome

¿qué pasa por su cabeza?, ¿qué pensará de mí?, ¿será que yo le gusto? Cada 10 minutos él voltea y me pregunta algo, siempre sonriendo.

25 de octubre, 2011 9

Ya pasó más de un mes y sigo pensando en Gabriel. 31 de octubre, 2011 Hoy es Halloween, Marcos y yo iremos a pedir dulces. Mi disfraz es de novia zombi, y

Marcos es una calabaza. Estamos cerca de la casa de Gabriel y me gustaría ir a su casa; mi plan es que Marcos vaya a su casa y haga como que lo estoy buscando. Marcos toca el timbre y sale una señora, creo que es su mamá, le pregunto por Gabriel y ella me

pregunta ¿quién eres?, le dije que me llamaba Paula, y que por favor no le comentara nada de eso a Gabriel. Rápidamente me alejo de la casa muy apenada.

Decidí ir directo a la casa, Marcos se molestó conmigo, pero no me importa, muero de vergüenza. Mañana no hay clases, así que no me preocupo. 2 de noviembre,2011 Me levanto porque tengo que ir a la escuela, pero también muero por ver a Gabriel. Voy entrando al salón y la primera persona que me encuentro es a Gabriel, me saluda muy sonriente y dice: mamá me contó que fuiste a la casa. Solo dije: llevé a mi hermanito a pedir dulces. Él se puso nervioso, tocaron el timbre y entraron todos los demás, empujándonos.

14 de noviembre, 2011 Lunes, voy llegando a la escuela, fuera del salón había una bola de niños amontonados uno sobre el otro; me acerco, pero no alcanzo a ver que está sucediendo, así que le pregunto a Liz, mi compañera; son Gabriel y María se están besando, ¡ya son novios!;

Me acerco más para verlo con mis propios ojos. Ahora los estoy viendo, como la besa,


siento como se me seca la garganta, como mi estómago se retuerce, se me va el aire y no puedo respirar, si me estuvieran clavando un hacha directo en el corazón. Me alejó

dirigiéndome al baño, como si no fuera demasiado veo a Bruno acercándose a mí; le

pido que se aleje, lo empujo y entro al baño. Sigo aquí, llevo más o menos media hora

llorando. Cuando empiezo a escuchar mi nombre, la secretaria intenta sacarme, abre la puerta y me toma de la mano, me pide que la acompañe a la dirección, veo a Gabriel,

se ve preocupado; me jala y la secretaria muy enojada le dice que se vaya o tendrá 10

reporte.

Está llamando mis padres, se acerca a mí y me dice que estoy castigada y tendré detención; no me controlé y lo único que le dije es que estaba loca y que estaba

haciendo un drama muy grande, me dijo que estaba suspendida y que era una niña mal educada. Llegó mi mamá hablo con ella, le pide que se siento, no me concentro en lo que dice solo puedo pensar en Gabriel. Me soltó una cachetada y me dice, pídele una

disculpa a la subdirectora; la verdad no me importa, le dije eso y me salí, mamá se veía muy enojada, pero no era para tanto. Con lágrimas en ojos y mejillas me obligó a ir por mi mochila que estaba en el salón; dónde está Gabriel y María. Toco la puerta y la

empujo, Gabriel rápidamente se levanta y me pregunta, ¿por qué lloras?, lo miré a los ojos y sentí como se me salía una lágrima, no pude decirle nada solo me fui. Mamá me

dijo que me suspendieron una semana, así que estaba feliz de que no los vería durante una semana.

Son las 4 dela tarde y veo a Bruno llegar en su bici, mamá abre la puerta y él sube. Le cuento lo que ocurre y solo me abraza.

Ahora se va y veo llegar a Gabriel, le pido a mamá que no abra; se fue a los 10 minutos. No podía ni verlo.

21 de noviembre, 2011 Tuve que regresar a la escuela, pero cuando llego veo a María sentada atrás de Gabriel, así que mejor me voy a sentar del otro lado del salón para no verlos. Él se acerca a mí y se me queda viendo, enojada le dije que no quería ser más su amiga y que dejara en paz. 1 de diciembre, 2011


Son las 6 de la tarde, Bruno está parado fuera de mi ventana, me pide que vaya con él a ver una película, ya que su novia no está y él está triste; pero estoy castigada y no puedo salir.

Entra a la casa y me convence; salimos por la puerta de atrás y no llevamos las bicis. Me doy cuenta que Bruno no me está llevando al cine, así que me doy la vuelta de jalón,

tan cerrada fue que me caí, me duele la rodilla y como llevo short seguro me raspé; me

doy cuenta que es más grave de lo que esperaba y no me puedo levantar. Bruno me está levantando, está corriendo, pero no puedo dejar de pensar en el dolor, creo que se me enterró algo.

Bruno me dijo: resiste estamos cerca de La Paz, un hospital. Durante el recorrido me

puse a pensar en lo que pasó, el asunto de Gabriel y me pregunté muchas cosas; llegué al hospital y mi papá me atendió, dice, que soy muy fuerte y que le alegra que no esté

llorando, fue la primera vez en mucho tiempo que me sentí amada. Aunque sé que ellos

me aman demasiado. Al parecer se me enterró un tonillo y tengo mil piedritas

enterradas en las piernas incluso en los brazos; no es mucho, pero me hizo darme cuenta que soy más fuerte que la Paula que lloró en el baño por una persona que no la

amaba, no era la misma Paula que lloró durante una semana entera, incluso no era la misma Paula que se enamoró de los primeros ojos bonitos que vio sin saber quién era. Durante el recorrido hacia el hospital pensé en cómo sería si Gabriel me amara, ahora

pienso que no es necesario aferrarte a una persona que no siente absolutamente nada por ti, mientras que tú sufres, aquella persona es feliz con la persona que ama.

3 de diciembre, 2011 Bruno me miró y me dijo, hoy es su cumpleaños. Le sonreí, solo eso. Entré a mi salón y lo felicité, él se quedó pensando, me doy la vuelta y él toma mi brazo. Me dijo que él ya no estaba con María e intentó besarme. Hice un gesto, y me alejé, me di una media vuelta y me senté. En realidad, ya sabía que habían terminado, pero ella

terminó con él por qué María amaba a alguien más. Aún me gustaba, pero ya no sentí amor por él.

31 de diciembre, 2011

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Son las 11:59, y me doy cuenta de muchas cosas soy feliz con mi familia, sin necesidad de un novio, sin alguien que me haga sentir frustraciones. Extraño ese sentimiento de

las maripositas en el estómago, pero que prisa tengo; esperaré a que llegue e indicad y ame tanto como yo a él.

1 enero, 2012 Feliz Año Nuevo… 12

Fin.


Amor inquebrantable Antonio Sánchez Rodríguez 3ro de secundaria, el sueño de toda persona adolescente, donde llegas a sentir grandes cosas por tus compañeros, amigos, te sientes el más grande de todos, es una época muy bonita donde lo que más quieres es disfrutar al máximo tú último año junto a todos.

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Pablo, amigo de muchas personas, un sujeto que sabe moverse en la sociedad, inteligente, deportista, muchas personas lo quieren de su generación y hasta lo quieren los de otras generaciones.

Pablo estaba sintiendo algo especial en las vacaciones por una niña que apenas cursaba el segundo año ¡valla locura! no para algo serio, solo para darse un beso, pero con la llegada de las nuevas niñas, una de ellas le empezó a gustar Pablo, solo que él no lo sabía hasta que un día una de sus amigas empezó a hablar con él y ahí ella se lo contó

en la tarde. Más tarde Pablo recibió un mensaje en su casa, era de la niña la cual se llamaba Alejandra, en ese mensaje decía “No sé qué te haya dicho Frida, y sí me gustas y todo, pero no quería ir tan rápido, ¿Me entiendes?”. En ese momento Pablo no sabía

que hacer por la niña con la que planeó eso en vacaciones llamada Sara, pero él no quería batear a una chica.

Tiempo después, el 14 de septiembre se hizo

una fiesta, ahí ya estaba todo planeado para que Pablo y Sara tuvieran su encuentro, pero también fue Alejandra y es ahí cuando todo

lo planeado se vio un poco interrumpido porque Pablo no quería que Alejandra se enterara y en ese día se vio todo el interés

que tenía Alejandra sobre Pablo pero él no la conocía, no sabía nada de ella por lo cual no

le dio tanta importancia pero aun así sabia él que solo la estaba ilusionando, pero él siguió con el plan, se besó con Sara.


Pasó otro mes y Pablo ya estaba quedando con otra persona, su nombre es Sofía, todos en la escuela sabían de esa relación, incluyendo a Alejandra y también ella ya sabía lo

sucedido el 14 de septiembre, por esto ella decidió dejar de hablarle a Pablo, en su

fondo ella empezó a ganarle odio sobre Pablo por el daño que le cometió y a Pablo no le importaba en lo absoluto, tiempo después Pablo volvió a quedar con Sara en un

campamento de la escuela, todos ahí en ese campamento se enteraron de la relación y es ahí cuando se volvió algo más serio, los dos se gustaban y todo pero se notaba que 14

Sara llegaba a ser muy cortante él intentaba hacerle platica y sus conversaciones eran

muy cortas hasta que llegó un punto donde el uno y el otro perdieron el interés y es ahí cuando se dejaron de hablar. Pablo empezó a querer volver a tener una amistad con Alejandra porque él sabía todo

lo que había hecho, pero al fin, él solo quería terminar bien, hasta le empezó a ayudar a José para que anduviera con Alejandra porque le gustaba y es allí cuando Pablo ya

empezó a hablar un poco bien con Alejandra, no tanto como amigos, aun así, ella seguía teniendo un pequeño resentimiento sobre Pablo y él lo sabía perfectamente y de alguna manera le generaba conflicto. Llegaron las vacaciones de Invierno y es cuando Pablo y Alejandra empezaron hablar todas las noches por video llamada hasta llegar la madrugada, haciendo tonterías, siendo amigos, ahí Pablo descubrió nuevas cosas sobre Alejandra, que le atraía mucho, no era su físico era algo más atractivo, algo embriagante y mágico eso era su

inteligencia, eso lo cautivo demasiado pero él tenía todavía en su conciencia los errores del pasado, todo el dolor que le hizo sentir a Alejandra y eso no le daba nada de

seguridad para confesarle lo que estaba empezando a sentir. Él no sabía que Alejandra seguía teniendo sentimientos buenos hacia él.

Un día Pablo fue a la casa de su amigo Marco y ahí invitó a otro amigo llamado Carlos, en esa noche se la pasaron bien, Pablo se la pasaba hablando con Alejandra en un momento Pablo descuido su celular y lo dejó desbloqueado por lo cual Carlos agarró

su celular y le mandó un mensaje a Alejandra, el cual decía “Me gustas y si me gustaría intentar algo”, Pablo vio el mensaje y se enojó con Carlos porque el todavía no estaba

seguro en decírselo y en empezar una relación seria por todo el miedo de su relación

anterior donde su ex novia le había hecho un daño grande y lo había dañado, eso le daba tanto miedo que volviera a pasar. Alejandra le contestó con que ella también


quería y eso lo puso muy feliz pero igual inseguro, pero ya no la podía volver a desilusionar, no podía volver a cometer otro error. Los días siguieron y ya entraron a clases, pero los dos no se hablaban en persona, solo por mensaje y eso los dos lo sabían que era algo muy malo. Ella lo invitó a su fiesta de

cumpleaños en su casa, fue algo muy agradable y llego un momento en esa misma noche donde sus amigos pidieron jugar “que probabilidad hay” lo cual todos aceptaron, incluyéndolos y llegó el momento donde alguien le propuso a Pablo besarse con Alejandra.

– Pablo, ¿Qué probabilidad hay que te beses con Alejandra? – 1, 2, 3… – 3 – lo dijeron los dos al mismo tiempo Pablo le dijo a Alejandra que, si estaba segura, en el fondo ella no lo estaba porque todavía no eran algo formal, así que solo dijo que sí por compromiso, después de lo

hecho Alejandra se enojó y Pablo no entendía la razón del porque hasta que llegó Frida y le dijo que porque no eran nada y eso le hizo sentir algo mal a Pablo. El lunes 22 de enero, en un recreo Renata le dijo a Pablo. – Pablo… No… –Lo miró con una cara de arrepentimiento y a Pablo solo sintió que se le rompió algo por dentro que no pudo decir nada, solo la abrazó y ella no se lo dio, solo se marchó, después de eso unos amigos de pablo le preguntaron – ¿Te batearon? – Sí, pero no me importa Él estaba consciente que obviamente le importaba, solo que no lo quería aceptar, no quería que todos lo volvieran a ver mal y menos ella.

Al día siguiente acabando de clases, su mejor amigo David habló con Alejandra y Pablo

se metió al baño para evitar hablar con Alejandra, pero ella le insistió para que saliera, así que él salió y empezaron a hablar del porque y ella le dijo

– Dije que ya no porque creí que me ibas a hacer lo mismo que con Sara, que solo

jugabas con ella y todos me dicen que vas a hacer lo mismo conmigo – Pablo se quedó

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sorprendido y el respondió – Yo nunca jugué con ella y ella fue la que quiso acabar eso porque se metió con otro tipo y yo solo ya no le hablé y solo eso fue lo que pasó con

ella, yo estoy intentando dar lo mejor de mí para ti, solo que soy malo antes de todo –

ella le dijo – ¿Tan malo eres? – Él solo empezó a medio llorar porque el intentaba dar lo mejor y ella no lo valoraba y prefirió creer lo que decían los demás, eso es lo que más le dolía. Al final de la plática, Alejandra le dio otra oportunidad a Pablo. 16

Lo que más le dolió a Pablo realmente fue decepcionar a Alejandra a la persona que tanto quería, la persona por la que sentía algo quien Pablo pensaba que lo alejaría del pasado amargo y un tanto sombrío, por más que fueron sus intentos incesantes por

tratar de convencer de hacerle ver que lo que el juraba era cierto y las demás palabras necias eran simples letanías.

Pablo realmente no sabía cómo describir su estado emocional sentía un enojó incesante algo tan raro enojó por no creer en el en una de las ocasiones en las que fue más sincero.

Tristeza, esto lo desarrollaba gracias a que ya había maquinado una historia casi perfecta a su lado, algo especial, algo único realmente es lo que Pablo quería con Alejandra.

Frustración, llegaba cuando Pablo se ponía a analizar toda su situación porque era tan

confuso para el todo el comportamiento que Alejandra podría tener de unos momentos a otros algo tan cambiante lo hacía más difícil de pensar no era para nada dócil.

Lo más fuerte creó fue la mala impresión que dejó Pablo en Alejandra y no sólo en ella,

si no en las demás chicas, lo que más repudiar era que ellas me tuvieron en un muy mal concepto como alguien que no sabía Estar solo como un patán y yo realmente no lo soy.

-Alejandra nunca quiso escucharme fue tanto su orgullo o tanto su dolor que tristemente no me dio la tan ansiada oportunidad de demostrarle que quería hacer lo correcto con ella, tener las cosas bien de una manera formal y única, no me dio la

oportunidad fue lo triste pero ahora sólo queda el olvidar será difícil pero no imposible

espero tener la fortaleza- fueron las palabras de Pablo un tanto desgarradoras y así es

como termina está historia que realmente fue incluida y con un potencial increíble pero así es el destino de caprichoso.


Últimos momentos Aldo Yael Hernández Flores Abro mis ojos y encuentro frente a mí un pequeño gato negro que parecía acababa de salir de un autobús abandonado, fue en ese momento que me di cuenta de que estaba soñando pues sentí detrás de mí una presencia que no querría admitir existe en el

mundo, lo que fuera que estuviera detrás de mí era grande y claramente hostil, podía sentir su sed de sangre en mi espalda y su aliento putrefacto en mi cuello, fue de verdad un milagro que haya despertado antes de que pudiera darle frente, al abrir los ojos de

nuevo me encontré con el techo de mi cuarto, estaba empapado de sudor así que después de tomar un baño trate lo mejor que pude en olvidar la pesadilla que había

tenido esa mañana mientras desayunaba, estaba solo en la mesa ya que mi hermana

estaba de intercambio en Inglaterra y mis padres habían salido de vacaciones por su aniversario justo el día anterior. Al terminar mi rutina matutina me preparé para salir

con Frida y Bernardo, mis amigos que había conocido ya hace varios años, cursamos

juntos la mayoría de nuestros años en la escuela y ahora estábamos pasando por la prepa, aunque en ese momento estábamos en vacaciones de verano.

Al llegar al frente de la plaza vi a Frida parada junto a la entrada y fue a saludarla. -Buenas Fridi, feliz cumple. -Gracias Fer, ¿No viste a Bernardo cuando venias? Ya se tardó bastante.

- Probablemente se volvió a quedar dormido, ya sabes cómo es, nunca llega a tiempo. - ¿Oye, no va por allá? - ¿Dónde? A si, ya lo vi. Le hice una seña y se acercó a nosotros caminando un poco lento.

-Vas bastante tranquilo para haber llegado último.

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-Perdóname Fri, pero es que son vacaciones, si ya sabes como soy para que te andas enojando. -Esperaba que por lo menos hoy llegaras a tiempo como el año pasado. -Eso fue pura coincidencia, ese día me había despertado el perro del vecino. -Bueno, pero ya que se nos va el tiempo, ¿A dónde vamos Frid? Tú eres la del cumpleaños. 18

-Pues primero vamos a comer que casi no desayuné nada, justo aquí a unas cuadras pusieron un lugar nuevo que según dicen esta bueno.

Así que después de confirmar el lugar y que teníamos suficiente para pagarlo entramos al lugar, servían comida asiática que le encanta a Frida, y después de eso fuimos a ver

una película y comprar un helado por el parque, pasamos así el día hasta que se empezó

a ocultar el sol, entonces regresamos al lugar en el que habíamos empezado para terminar el día, pero al llegar sentí un escalofrió recorrer todo mi cuerpo, sentí náuseas y empecé a tener dificultad para respirar. -Oye Fer, ¿Estas bien? Te ves bien pálido. - ¿Te cayo algo mal o que pasó? Estaba un poco desorientada por las náuseas, pero pude componerme y responder, aunque un poco forzado.

-Creo que comí mucho, voy a echarme una siesta al llegar. -Si tú lo dices, pero ten cuidado, no vayas a andar vomitando a media calle. - ¿Estás seguro de que no quieres que te cargue? -Sí, estoy bien, tú no te preocupes por mí. -Bueno, entonces ahí los veo, feliz día Frid, diviértete con tu familia. -Gracias Bren, tu ve y vuélvete y a dormir tus quince horas diarias, y Fer, cuídate y si todavía te sientes mal mañana ve con un doctor que capaz y te dio algo. -Ya veré que haré entonces, hay luego volvemos a salir.


Justo cuando les di la espalda empezó a oler horrible, ese olor sentí que ya lo había olido antes, estaba seguro de eso y me tomo un poco de tiempo reconocerlo, pero para cuando me voltee ya era demasiado tarde, a la distancia venía un autobús a gran velocidad justo por donde iba caminando Bernardo, solo pude ver como este golpeo

un tope y salió volando solo para aterrizar sobre mi amigo que apenas se había dado cuenta de lo que estaba pasando.

Me tomo varios minutos recobrar la razón, voltee de nuevo a la escena frente a mis ojos

y esta vez no pude contener mis nauseas, aunque vaciar mi estómago parece haberme distraído lo suficiente de la tragedia para ver que a la distancia había un gato negro, a

este lo reconocí instantáneamente y sentí de nuevo la necesidad de vomitar pero esta vez lo pude contener, recordé entonces que Frida también estaba ahí pero al verla no

reconocí su rostro, tenía una expresión tan horrorizada que parecía otra, traté de hablarle pero parecía que ni siquiera me podía escuchar, no sé si era porque estaba en shock o si mi boca seguía paralizada por el miedo.

Pasaron los minutos y llegaron las autoridades, la policía fue la primera en llegar, para entonces había recuperado un poco mi compostura y al preguntar me dijeron que el

autobús había sido robado y lo estaban persiguiendo, pero en medio de la persecución habían disparado al vehículo y al analizar un poco el choque vieron que una parle de bala había rebotado y se había incrustado en la válvula del líquido para los frenos por accidente.

Después llego una ambulancia y empezaron a sacar a los cuerpos y sobrevivientes que habían quedado atrapados dentro del desastre, también nos llevaron a nosotros después de ver a Frida que seguía paralizada en el mismo lugar.

Al llegar al hospital nos hicieron varios estudios para ver si teníamos algún daño físico

o mental. Frida había quedado traumada y apenas hablaba y aunque pensé que había salido sin daños de todo esto parecía que mi capacidad de atención había bajado al punto de que me era casi imposible mantener un tema de conversación.

Se comunicaron con nuestros padres y en las siguientes semanas nos llevaron a terapia y se hizo un funeral con lo que quedaba de Bernardo. Eventualmente, la muerte de Bernardo cumplió 2 meses y en nuestro estado menta, Frida y yo no regresamos a

clases, solo seguimos con la terapia y parecía que Frida se estaba recuperando

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lentamente y aunque no todo era igual, sentía que eventualmente recuperaría mi vida anterior, o por lo menos eso pensaba hasta que un día tuve un sueño, aunque ahora que lo pienso, tal vez era una premonición del destino que nos esperaba.

Estaba frente a mí el mismo gato que vi el día de la muerte de mi amigo, quise agarrarlo, pero esto me evadió ágilmente y corrió hasta llegar a un camino en mal estado y entro

en un hoyo profundo en el suelo, me asomé a la orilla de este y de él salieron dos manos 20

horriblemente desfiguradas y esqueléticas completamente negras, que parecían querer arrastrarme dentro; por alguna razón comencé a llorar y justo antes de que me alcanzaran desperté.

No sabía porque pero sabía que ese día algo muy malo iba a pasar, había tenido otra

pesadilla, estaba seguro pues me desperté cubierto de sudor y con lágrimas en mis ojos pero esta vez no pude recordar lo que había sucedido en mi sueño, estuve tan

preocupado todo el día que me fue mejor de lo normal en la terapia, mi doctor dijo que había hecho una recuperación milagrosa y que ya no tenía problemas de atención pero probablemente fue porque me la pase todo el día observando cuidadosamente mi alrededor para asegurarme de que no hubieran peligros.

Al salir del hospital en donde nos encontrábamos me encontré con Frida que siempre se quedaba más tarde pues su tratamiento era más extenso, trate de acercarme para

hablarle, pero, aunque le gritaba al oído no movía un musculo y de repente comenzó a gritar y salió corriendo a donde había fijado su vista por tanto tiempo.

Lo siguiente sucedió en un instante, al correr tan desenfrenadamente, Frida no se dio cuenta de en donde pisaba y siendo temporada de lluvias, había varios hoyos en el

suelo, por pura casualidad, o por lo menos eso quiero creer, los pies de Frida aterrizaron

en un hoyo profundo en el cual pareció haberse torcido un tobillo; a pesar de esto trato de recuperar su velocidad y para esto torció su cuerpo mientras caía en el hoyo y de

una manera verdaderamente magnifica, logro aterrizar su cabeza contra la orilla de otro hoyo haciendo una dentadura notable en su cráneo.

Después de esperar varios minutos esperando a que se levantara me di cuenta de que no podía moverme, apenas podía respirar. En ese momento me di cuenta de que había

pasado de nuevo, recordé mi segunda pesadilla y temblando levanté la mirada y ahí estaba, lamiéndose la pata se encontraba el gato negro que estuvo también en el


último desastre; fue probablemente este animal el que hizo que Frida corriera de tal manera hacia su muerte. Colapsé en medio de la calle y para cuando recobré la conciencia estaba en una camilla de hospital.

Después de este último suceso no recuerdo mucho y parece que perdí la cordura, me internaron en un centro psiquiátrico y no parecía mejorar, eso es lo que pienso que pasó después de despertar esta mañana.

De nuevo tuve una pesadilla, pero esta vez el gato que tanto odiaba se encontraba a mis pies y este lentamente se transformó en el monstruo que parecía haber divertirse

con mi sufrimiento pues su risa macabra que llenaba mi mente me hizo mojar mis pantalones y sentí como este lentamente me rodeaba y justo antes de cubrir mi cabeza desperté del sueño. He aprendido de los dos últimos sucesos y si este proceso se va a repetir de nuevo

estoy seguro de que no lo quiero vivir, por eso dejo esta nota ahora que he recobrado un poco la conciencia para dar una razón, por más ridícula que sea, a mi familia y a la de mis amigos que perdí de los sucesos tan desafortunados que han ocurrido. Les deseo suerte en su futuro y me disculpo por no haber atendido al funeral de Frida. Sinceramente Fernando Sánchez Flores

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Los 100 arboles Rubén Francisco Ávalos García Raúl, un chico de familia muy rica, era un chico con un ego muy elevado, siempre conseguía lo que quería nunca se había esforzado por nada, un chico al cual pensar en

el hecho de hacer las cosas por el mismo lo ponía de malas, hasta cuando su madre le 22

pedía apoyo para hacer las cosas, el a gritos la callaba y la humillaba.

Querido hijo, por favor podrías apoyarme cargando estas cajas, están muy pesadas para mí - Replico la madre. ¡Y tú que me vez cara de esclavo o que! Yo no moveré un dedo - Grito con rabia Raúl. Oh si… Perdóname hijo querido no volveré a interrumpirte - Dijo decepcionada la madre.

Entonces en un soleado día de verano el adinerado padre de Raúl decidió pasar unos

días en unas albercas naturales incorporadas a hermosas cascadas con bellos y acaudalados ríos que ofrecía la hermosa selva de Chiapas, pero como siempre Raúl

reprocho, repudiando en contra de la Naturaleza, pero al final tuvo que ir, al llegar sus padres quedaron maravillados con tanta belleza que ofrecía la hermosa selva de Chiapas, pero Raúl enojado de la vida reprocho así:

Nos podemos largar de aquí ¡Ya fue suficiente! - Berreo el adolescente. Apenas llegamos y la Naturaleza es hermosa hijo – Dijo cariñosamente la madre. ¡Además!

Venimos

extasiado el padre.

a

disfrutar

Dijo

Fue por esto que Raúl monto tremendo berrinche y drama, ya que era de las únicas

veces que se le había negado una petición, así que tomo dulces, comida y su palo de metal


para picar cosas lo metió en su mochila y se fue a caminar, lamentándose de su desgracia, al ir caminando junto a un potente rio el ruido de un mono lo asusto tanto

que lo hizo caer al rio que lo arrastro rio abajo, donde despertó empapado, sin tener

idea de donde estaba así que comenzó a angustiarse, después esa angustia se convirtió en terror al no saber qué hacer.

Al ser tan indefenso encerrado en su burbuja, no veía con claridad lo que estaba

pasando, así que pataleo, grito, lloro, golpeo a los árboles, comenzó a maldecir y mostro un sinfín de sus debilidades hasta que se cansó después reflexiono se tranquilizó y

analizo la situación, pero al estar cayendo la noche y al estar agotado mejor se preparó para descansar, pero antes de irse a dormir el con una piedra tallo el número uno en el árbol que lo refugiaba.

A la mañana siguiente él se dispuso a ver qué hacer, entonces guardo la calma se armó

de valor, se atrevió a cambiar a bajarse de su burbuja y acordó en y por la selva para tratar de buscar ayuda no sin antes tomar su palo de metal y con un curso de camping que tomo hacer un hacha resistente, ya que casi se le habían acabado sus alimentos

aprovecho esta para cortar frutos y alimentarse de ellos, entonces se encamino a una aventura desconocida al pasar los días el cada vez aprendía más sobre el bosque, se

adaptaba más a las condiciones, aprendía como sobrevivir pero también por la falta de relaciones con otras personas el comenzó a hablar con su hacha era algo así como su

mejor amigo pasaba día tras día como nómada yendo de un lugar a otro buscando por

ayuda, buscando agua y alimentos pero cuando caía la noche no había día en el que él no fuera y en el árbol que lo resguardaría esa noche tallaba con su hacha o con una

piedra el número de la noche por la que el pasaba, así fue como pasaban y pasaban los días y cada vez se volvía más fuerte.

Pero fue una noche en la cual él iba en camino para resguardarse en un árbol cuando de pronto sintió que no estaba solo, rápidamente desenfundo su hacha y al voltear vio unos enormes ojos rojos como la lava de un volcán, penetrantes como la punta de una flecha, era un jabalí salvaje, el asustado pero firme puso una postura retadora a la cual

el animal salvaje acepto correspondiéndole preparado para atacar entonces todo en un segundo, el animal se lanzó sobre él y el con un movimiento involuntario lo mato, esa noche al hacer su fogata y por fin comer algo que no serían frutos se atascó como rey

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y con los huesos del jabalí marco felizmente el numero cincuenta, ya llevaba bastantes días en la selva pero así continuo por mucho tiempo. Pasaban los días, se escurrían como gotas de agua, y Raúl no encontraba ayuda, pero él

nunca perdió la calma él seguía maravillado por el cambio que esta vaga y amarga experiencia le estaba dejando, porque… Ya no era el mismo chico grosero y patán del

pasado era un nuevo Raúl, pero esto estaba a muy poco de cambiar así que él siguió 24

con su camino sin mucho que resaltar se creía el rey de la selva solo se preocupaba por comer, dormir y tomar agua para seguir sobreviviendo, no más escuela, no más

exámenes, calificaciones y presiones sociales ese era un punto a su favor, por días se sentía solo, melancólico, pensaba mucho se preguntaba cómo estaba su madre que tanto se preocupaba por él y que él no había valorado hasta estos momentos fue por

eso que las lágrimas escurrían de su mejilla, pero eso ,o motivaba a cada día levantarse y seguir adelante.

Pero fue ese día ese macabro día, el día paso normal como cualquier otro, el salía por comida, por agua regresaba, pero tras las sequias y la falta de lluvia ya hacía días que le

faltaba la comida así que tenía que reservar y administrar bien su energía de lo contrario

moriría, pero también reflexionaba, contemplaba el paisaje platicaba con el mismo y después se lo contaba a su hacha, perdía un poco el tiempo, pero cuando iba a dormir fue cuando ocurrió el como ya era costumbre iba a tallar el número cien se encontró un

horrido y solitario uno, era el uno que había tallado en esa primera noche, el no reaccionaba, como podía ser posible que toda esa travesía, todo el trabajo el esfuerzo, el sacrificio, las derrotas y satisfacciones habían sido solo para dar una gran vuelta y no

logar nada, pero cuando reacciono fue solo para bajar del árbol maldecir todo, llorar, frustrarse, golpear, berrear y del coraje de la rabia, tomo su hacha sin pensar, su

compañera en esta travesía y con todas sus fuerzas y odio, talo aquel árbol pero al

mismo tiempo que este estruendosamente caía el hacha se rompía después de un rato él lo vio con sus propios ojos el antiguo Raúl seguía ahí no había muerto, al ver que su

energía la había agotado en ese berrinche sintió un vacío en el estómago y cayó al suelo pero al ver su hacha destrozada también sintió un vacío en el corazón y con sus últimas fuerzas se acurruco para perecer ahí.

Al día siguiente despertó en una cama extrañado reconoció una cabaña, después de un rato vio entrar a un hombre peludo, fornido de cara ruda con una sierra en la mano,


pregunto extrañado donde se encontraba el leñador le explico que tarde por la noche el venía de una larga jornada de trabajo y que al escuchar tan estruendoso ruido tan

cerca fue a investigar y que ahí fue cuando lo vio tirado, moribundo en el suelo, que lo

había llevado y cuidado durante dos días, entonces le dijo tranquilamente que la ayuda ya venía en camino, al llegar sus papás junto a otros centenares de personas en los abrazo con todas sus fuerzas y encarecidamente agradeció al leñador que con

generosidad se despidió al llegar a casa Raúl planto un árbol en el patio, pasaron los meses y el árbol creció y el en grande le tallo el número “ cien “, entonces ya todos los

días Raúl ayudaba a su madre y a su padre por lo cual ellos sorprendidos preguntaron a que se debía esto y el en silencio señalo el árbol de su patio y sin decir ninguna palabra los abrazo.

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El castillo de la reina Jade Ma. Aretha Chapina Salgado -Princesa Margo, el rey solicita su presencia en sus aposentos. - dijo uno de los sirvientes después de haber hecho una reverencia. 26

La princesa salió de su habitación seguida por el sirviente. Su padre nunca la mandaba

a llamar, a menos de que fuera algo importante. Esta ocasión creía saber el porqué de su llamado, últimamente su padre no había estado bien de salud y al parecer él estaba consciente de eso.

Al entrar al cuarto se encontró con las miradas de Alexandra y Elizabeth, las cuales ignoró por completo. Se dirigió hacia su padre, el rey, que se encontraba recostado en su cama.

-He solicitado su presencia porque sé que en cualquier momento moriré y quiero dejar

todo en orden. - dijo el rey con su voz cansada y grave- Al morir quiero que el reino continúe con la buena economía y paz que hay y sobretodo que continúen como una familia, sin peleas ni traiciones. Todos escuchaban atentamente, el rey hizo una seña a un hombre que se encontraba al

fondo de la habitación, este se acercó a la cama con varios instrumentos de escritura y un banco, colocó todo en orden y rápido.

-Mediante este escrito declaró que la encargada del reino después de mi muerte

será Margo, por ser la mayor de las dos de mis

hijas. - el rey tomó el sello y lo puso en la cera morada derretida, para después presionarlo

contra el papel. Acto seguido, tomó la pluma con tinta y firmó en el papel a lado del sello.


Con esas palabras y acciones la guerra había comenzado. Dos semanas después el rey murió y se realizó su funeral. La coronación de la nueva

reina debía ser una semana después del funeral, pero tres días antes Alexandra y Margo se reunieron.

-Princesa Margo, he solicitado esta reunión con usted para platicar sobre su coronación. - dijo esa última palabra con un tono burlesco.

-No tengo nada que hablar contigo, así que si me disculpas. - dijo antes de dirigirse a la puerta.

Margo nunca le tuvo agrado a Alexandra ni a su hija Elizabeth, las consideraba como a

un pobre reemplazo de su madre y ella. Así que tampoco se dirigía a ellas como si fueran sus iguales.

Cuando se disponía a abandonar la habitación, dos guardias se interpusieron entre la puerta y ella.

-Margo, tu fin llegó. - dijo con aires de superioridad- Ahora sin tu padre vivo se acabarán tus tratos irrespetuosos hacia nosotras. - dijo refiriéndose a ella y a su hija.

- ¿Eso crees? - preguntó Margo en tono burlón- Aquí nada se acabará a menos que yo, la reina, lo diga. - dijo a la vez que se volteaba a ver a Alexandra.

Alexandra empezó a reírse y de una mesa a lado suyo tomó un papel, lo desenrolló y lo sostuvo con unas de sus manos, mostrándoselo a Margo. -Al parecer el rey cambió de opinión, ahora la reina soy yo. Margo vio el papel con el sello y firma de su padre, que claramente indicaba quien sería la nueva reina. Con toda calma posible dijo:

-Ja, ¿sabías que falsificar un papel de la realeza es un delito muy grave? Además, si fuera real no importaría, porque el mío tiene más valor ya que yo si tengo sangre de la realeza.

- ¡Qué bueno que me lo recuerdas! ¿Hablas de este papel? - Alexandra preguntó mientras sacaba de una pequeña caja el papel que proclamaba a Margo como la reina. Lo acercó a una vela sobre la mesa y ambas presenciaron como ese papel se extinguía.

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- Ahora no eres nada, nadie te recordará, además, todo el Parlamento ya está de mi lado. Margo no tenía nada que decir, estaba completamente en blanco. -Mañana antes del amanecer abandonarás el castillo, un carruaje estará esperándote. mencionó Alexandra seriamente- Ahora la única hija del rey será Elizabeth y nunca nadie volverá a hablar de ti. 28

- ¡Vaya! Has planeado todo impresionantemente bien. Bueno, si me disculpas iré a empacar mis cosas. - se volteó para salir de la habitación, pero antes escuchó:

-Sé que no te irás así de tranquila, solo recuerda que si quieres derrumbar estas paredes saldrás lastimada. -

-No más que tú. - y salió de la habitación. Al día siguiente Margo ya se encontraba en el carruaje junto con su sirviente más cercano. Edgar le había servido a la princesa desde que era una niña, él había sido el

encargado de enseñarle a montar a caballo, de que cumpliera con sus horas de estudio, a pelear, etc. Pero algo que le enseño por su cuenta fue que nunca dejara que nadie la

hiciera sintiera menos de lo que era, la hija de los reyes de los reinos más importantes. Por ahora ese sentimiento estaba siendo aplastado, pero no por mucho tiempo.

El destino final del carruaje era a las afueras del reino, pero solo llegó a una de las villas más lejanas dentro del reino ya que Edgar logró sobornar y amenazar al conductor.

Se instalaron en una pequeña cabaña, y a Edgar en verdad le sorprendía la calma con la que Margo estaba tomando el asunto.

- ¿Y ahora qué hará princesa? - preguntó Edgar. Siempre le impresionó la gran capacidad mental que tenía la princesa, era inteligente en todos los sentidos.

-Nada, simplemente esperaremos a que ella comience a cometer errores. No tendremos que hacer absolutamente nada. - dijo Margo con una serenidad absoluta.

Y al cabo de dos años la sentencia de Margo comenzó a hacerse realidad. La vida en el

palacio estaba llena de lujos y derroches, y aquel reino que era rico y fuerte empezaba a ser solo un recuerdo.


Alexandra no supo cómo gobernar, solo se enfocó en sus deseos y en los de su hija, y en el Parlamento nadie podía contradecir a la reina porque su muerte era segura. Por

supuesto que el pueblo tampoco estaba conforme, la pobreza empezaba a ser mayor y la memoria del rey estaba siendo deshonrada por la manera en que Alexandra estaba gobernando. El momento de regresar al palacio había llegado y Margo lo sabía perfectamente.

-Edgar, una rebelión no puede iniciarse sin rumores previos, así que encárgate de saber lo que el pueblo dice. -Tomó días saber lo que el pueblo quería, pero se llegó a la conclusión de que estaban fastidiados y querían un cambio. Toda esa gente decía que se sentían abusados. -Nuestro momento ha llegado, ellos están dispuestos a luchar, solo necesitan un líder. - Margo le dijo a Edgar.

Edgar se encargó de que todo el pueblo se organizara y reuniera para acabar con Alexandra, y fue fácil, porque sin la vista de la corona sobre el pueblo, todos podían andar libremente.

Y una semana después todo comenzó. El pueblo ya estaba reunido y listo para luchar, al igual que Margo. Edgar y la princesa estaban entre la multitud, y cuando llegó el

momento, ella se subió a una barda para ser notada, y captó la atención de algunos, pero obtuvo toda la atención cuando comenzó a hablar.

- ¡Pueblo! Probablemente nadie de aquí me reconozca. - decía a gritos para que todos la escucharan- Yo soy la hija única de los ya difuntos rey y reina. - dijo mientras de su cuello desabrochaba un collar.

Esos collares solo eran dados por el mismísimo rey al nacer a todas las personas de

sangre real, hijo o hija de rey y reina. Pero esas reglas fueron rotas cuando se le fue dado a Elizabeth, la hija menor del rey. Elizabeth no merecía tener uno porque su madre, Alexandra, no era hija de reyes, era una simple pueblerina. Y cuando Margo le reclamó

a su padre por eso, la única respuesta que obtuvo fue “Probablemente deberías

mantener tu linda boca cerrada”. Esa fue una de las razones por la cual tal vez odió más a su padre.

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- ¿Ven esto? Es el collar de sangre real, el cual Alexandra no tiene porque es una impostora. ¿En verdad creen que el rey la habría dejado a ella en el trono en vez de a

su hija? ¡No! Además, vean como está llevando al reino a la ruina, porque ella no sabe

gobernar, ella no fue educada para esto, pero yo sí, yo he pasado mi vida preparándome

para esto, para cuidar de ustedes. ¿Creen en esto? - gritó señalando el collar- ¿Creen en la rebelión? - la emoción que sintió al escuchar el furioso “si” de la gente era inexplicable. 30

Porque tal vez no creían en ella, pero si en la rebelión. Todo se planeó estratégicamente y al quinto día todo el pueblo se dirigía al castillo antes del amanecer. Un grupo mataría

a toda la seguridad externa con armas silenciosas como flechas con arcos, después toda la demás gente entraría al castillo, matarían a todos los guardias y tomarían presos a

todas las personas importantes. Edgar y Margo se encargarían de Alexandra y Elizabeth. Todo sucedió a la perfección y mientras entraba al palacio recordó la plática que tuvo con Edgar en el camino.

-Ellos quieren hacerme su reina. - le dijo a Edgar de una forma tan ingenua. -Princesa, me disculpará por esto, pero nunca dijeron que la querían como reina, solo aceptaron iniciar la rebelión. - ¿Entonces a quién más van a poner? Solo soy yo, y quitare a cualquiera que quiera volver a robarme mi lugar.

Cuando entraron al castillo, ella se dirigió a la recámara de la reina, y la encontró

queriendo escapar, pero ya era muy tarde para eso. Edgar la tomó de los brazos reteniéndola.

-Te advertí que la que saldría más lastimada serias tú, y no me hiciste caso. - dijo la princesa un poco cansada.

La expresión de Alexandra era increíble, podías sentir su miedo y furia a la vez. Y antes de dirigirla a los calabozos tomó de esa cabeza con cabello rojizo lo que era suyo, su corona, la que alguna vez fue de su madre, y se la colocó sobre su cabello chino, color chocolate, sintiendo todo el poder.

La corona era hermosa, tenía cuarzos blancos y transparentes y en el frente tenía un diamante en forma de lágrima. Era sencilla, pero espectacular.


Ahora Alexandra volvía a lo que siempre fue, una simple pueblerina. Margo se acercó a ella y le dijo:

-No quieras intentar ser lo que no eres, porque eres una maldita impostora y una simple pueblerina.

Mientras Edgar salía del cuarto con Alexandra, Margo entró en el que solía ser su cuarto y vio a Elizabeth. Se veía tan indefensa y asustada, sin saber lo que pasaba, pero no podía arriesgarse, así que también la mando a los calabozos.

Al día siguiente todo ya estaba en orden, Margo se había vuelto a acomodar en su antiguo cuarto y pensaba en lo que haría y diría en el juicio de Alexandra.

El día del juicio llegó, pero hubo diversos cambios, como que en vez de un juez era ahora el pueblo el que pondría la condena. Alexandra se encontraba en el medio del salón en una silla y sin una sola joya.

-Estamos aquí presentes para llevar acabo el juicio y sentencia de esta impostora, sus delitos son estos: haber ocupado el trono cuando no le correspondía, haber exiliado a la única hija del rey, no ocuparse correctamente de los asuntos del gobierno y haber

derrochado el dinero en joyas y lujos, descuidando los intereses del reino. - expresó Margo. - creo que es suficiente para condenarla a la muerte. -

Los gritos del pueblo expresaban el acuerdo con lo último que dijo la princesa, se escuchaban “ahórquenla” o “mátenla”.

- ¡Bien! Como todos están de acuerdo, mañana al atardecer se llevará a cabo su

ejecución en la plaza principal. Está decidido. - y al finalizar esa frase se escuchó el entusiasmo de todos.

Ese mismo día Margo fue a visitar a Alexandra a los calabozos. - ¡Vaya! Que trágico final, pero no sé qué esperabas, este es el final de cualquier impostora que quiere creerse de la realeza cuando no lo es. -Tal vez yo ya no sea la reina, pero no significa que tú lo serás. ¿Acaso crees que ellos

te ven como una reina? Eres solo una niña, y te utilizaron para acabarme, pero después de eso nadie te hará caso. -

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-Te equivocas. Ellos saben que tengo mi collar real. Y no solo me ven como su líder de

la rebelión, porque saben que soy la hija del rey y la reina. Y… La edad no importa, ya

ha habido reinas jóvenes como yo, solo que tú no sabes eso porque no fuiste educada. Todo lo que salía de la boca de Margo era en tono de superioridad y Alexandra siempre odio eso de ella. Desde que llegó, Margo le había declarado la guerra. Siempre le decía 32

que era un reemplazo de la antigua reina, que nunca sería alguien de la realeza porque no era hija de reyes. Y cuando nació Elizabeth el odio de Margo creció, diciendo siempre que no era su hermana, que la única princesa era ella. Desde el inicio le sorprendió lo dañada y hábil que era Margo a tan corta edad.

Siempre se creyó superior a ellas y nunca lo soportó. Furiosa se abalanzó sobre la nueva reina, pero dos guardias impidieron que llegará a tocarla. Margo se sorprendió y empezó a reírse.

- ¡Vamos! Mi cuello está completamente abierto, rogando por ser apuñalado. ¡Hazlo, golpéame! ¡Mátame si es que puedes! - gritaba Margo retando a Alexandra.

Alexandra lloraba de ira, la verdad es que tenía miedo de su muerto, tenía miedo de lo que sentiría al momento de estar siendo ahorcada. Se tragó todo su orgullo y le dijo a Margo:

-Exíliame, hazme cualquier cosa, pero no me mates, te lo suplico. - decía entre sollozos. - ¿Y por qué no debería matarte? -Yo no lo hice, pude haberte matado, pero te exilié. Te lo suplico. - su llanto era incontrolable.

-Claro que no te exiliare, porque los exiliados volvemos de la muerte, no soy estúpida. Hey, basta. No sirve de nada llorar por esto. -Te lo suplico. ¿Qué más quieres que haga? Me estoy asfixiando con mi orgullo. -Quiero que aceptes las consecuencias de tus actos, es todo. Además, no fui yo quien

decidió tu sentencia así que no puedo cambiarla. - expresó mientras caminaba a la salida.


-No seas tan mala, tu padre nunca fue así. -Sabes, había un viejo hombre sentado en el trono que me decía que probablemente yo no debería ser tan mala- guardo un momento de silencio- pero nunca le hice caso.

Después de eso salió de la celda. Al día siguiente se realizó la ejecución, Alexandra fue colgada a las 6:00 pm. Entre sus gritos y llanto desgarrador también se escuchaba el furor de la gente, se podía sentir su anhelo de venganza y sangre.

De vuelta en el castillo Margo pensaba en el futuro de Elizabeth, ella nunca estuvo involucrada en nada. ¿Cómo lo estaría? Si solo era una niña, ni siquiera se había enterado de la ejecución de su madre. Mientras lo pensaba, Edgar llegó con ella. -Reina, ¿ahora qué pasará con Elizabeth? -No lo sé Edgar, no puedo llegar a algo. - dijo cansada. - ¿Me permite darle mi punto de vista alteza? - preguntó Edgar Margo asintió. -Ella está jugando con su mente princesa. Ella le hace creer que no está involucrada y que no sabía nada, ¿pero y si solo le está mintiendo? No podemos arriesgarnos, si la deja vivir ella también podrá ascender al trono y no será ningún delito a comparación de Alexandra.

-No, no, porque ella no es una princesa, no es hija de reyes. -Pero también tiene su collar de sangre real alteza, y si Alexandra sin ser nadie pudo quitarle el trono, para ella será más fácil. Es una amenaza, debe de desaparecer. -Pero es solo una niña. -Usted igual solo era una niña cuando ya estaba enterada de todo y sabía cómo actuar ante cualquier situación. Y Elizabeth crecerá, y su odio crecerá. No se arriesgue princesa.

Margo lo pensó por unos minutos y finalmente accedió: - Bien, está bien. Te veo mañana a medio día en su calabozo. - dijo aun pensativa.

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Y así fue, ambos ya se encontraban en el calabozo de Elizabeth, estaba aterrada. -Por favor no me mates, te lo suplico. Y-yo no te hice nada y tampoco sabía nada. - su voz era de total suplica.

- ¿Y quién me asegura que eres inocente? - preguntó Margo. -Créeme, te lo ruego. Yo no sabía que mi madre te había exiliado. Yo, yo le insistí muchas veces en que se ocupara del reino, yo no quería que nada malo sucediera. Además, no 34

puedes culparme, solo tenía 9 años cuando todo empezó. -Yo a los 9 años ya sabía todo lo que ocurría. -

-Pero yo no, cuando nuestro padre se murió yo no pensé en el trono ni en el poder. -Y con esas palabras el rencor de Margo volvió. Volvió en una ola de recuerdos, recordó

como el rey la había dejado a un lado cuando Elizabeth nació, recordó que la atención siempre fue para ella, y eso le había causado mucha tristeza que se convirtió en odio. Su padre siempre la evitó porque le recordaba a la reina, pero no era su culpa.

-Bueno, solo te diré dos cosas: tu madre si pensaba en el trono, y por el simple hecho de ser tu madre te involucra, y segunda cosa, el rey no es tu padre. ¡Yo soy la única hija del rey, tú no eres una princesa! - gritaba con rencor- Mátala Edgar, ¡ya! - ordenó. Y antes de que pudiera decir algo, Edgar le disparó por la espalda. Margo salió del calabozo sin mirar atrás, y fue alcanzada por Edgar. -Princesa, tengo que decirle algo. - ¿Qué? - preguntó enojada. - Ayer, durante la ejecución de Alexandra, escuche lo que el reino decía. Ellos ya no quieren a una reina gobernando sola, ellos quieren a un rey. - ¿Qué? Ja, ellos no escogerán a ningún rey. -Pero ellos ya no quieren a una mujer a cargo. -No me importa, mañana será la

coronación y ellos tendrán que aceptarlo. No luche con ellos para que ahora digan que

no me quieren de reina. Y a quien se oponga, lo mataras tú mismo Edgar. -Entendido princesa.


-Ya no soy una princesa. Empezó una nueva era, la era de las reinas. No le explicaré nada a nadie, y matare a quien no le parezca. ¡Porque ahora yo soy la reina! –

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El Paso en falso Rene Mauricio Coronel Moreno Esta historia se sitúa en un pequeño pueblo rodeado por viejos encinos, ríos y lagunas sin fin, en dicho pueblo vivía una familia que tenía una gran hacienda. Era una familia

de 5 personas, Alejandro era el hijo mayor: alto, de cabello color café y de tés blanca. 36

Tenía a su amigo más fiel, era enorme y hermoso perro labrador, cuyos pelos rubios

resplandecían intensamente. Alejandro era siempre el más aventado y el que no le temía a nada. Esta sería una gran ventaja para el desarrollo de esta historia.

En cambio, Román era el hermano de en medio: mucho más reservado y siempre pensaba dos veces lo que iba a hacer. Él todavía no superaba la pérdida de su madre.

Esta historia comienza en un día común y corriente: Alejandro y Román ya habían acabado su cabalgata matutina. En dicho lugar es muy característico que existan sótanos, que son agujeros que se forman en el suelo, a veces muy profundos y por los

que generalmente pasan ríos subterráneos en el fondo. Esto debido al exceso de humedad en el suelo.

Ese mismo día por la tarde, Alejandro y Román realizaron su actividad favorita de todos los días, jugar a las escondidas. Era un

día frío que amaneció con mucha neblina,

cuando sin darse cuenta comenzaron a alejarse cada vez más y más de la casa,

porque el juego lo requería. De pronto

comenzaron a notar que grandes masas de agua en el cielo comenzaban a generar electricidad; pero ellos seguían jugando. Alejandro estaba contando, mientras Román

aprovechaba para poderse esconder. Terminó de contar y comenzó a buscarlo como correspondía, pero después de un buen rato

de buscarlo, se sorprendió al ver que su


hermano no aparecía por ningún lado; al principio pensó que Román le estaba haciendo una broma, pero las horas pasaban y seguía sin aparecer. Entonces decidido a buscarlo, Alejandro y su perro se prepararon para comenzar la

búsqueda: subían y bajaban peñascos, escalaban las colinas, cruzaban ríos. Comenzó a

llover fuertemente, la fuerza de la lluvia impedía que Román y Alejandro se pudieran comunicar. Ahora no podían ni distinguir donde estaba su casa. Alejandro en la desesperación, tomó a su perro e intentó buscar un lugar seguro porque es muy

peligroso estar bajo los árboles por los rayos. Mientras tanto Román también estaba preocupado, pero lo que diferenciaba a los dos es que Román era el que conocía el terreno como la palma de su mano. Recordó que cerca de donde estaba, había una

cueva que era relativamente segura para estar en situaciones de emergencia y muy decidido, se adentró en ella. Allí esperó hasta que la tormenta pasara.

Por otra parte, se encontraba Alejandro corriendo entre todos los árboles con

desesperación, hasta que, por no fijarse y no recordar el lugar a la perfección, se resbaló y cayó.

Alejandro no visualizó el peor de los sótanos que existía allí, era el más profundo y más grande. En la orilla del sótano había muchas rocas que estaban muy mojadas y en ellas resbaló. Ese mismo día le habían pedido permiso al padre de Alejandro y Román espeleólogos calificados para poder acceder al lugar e investigar con gran ahínco los sótanos tan

característicos del lugar. Ellos en cuanto visualizaron que llovería, decidieron alejarse del sótano y descansar un poco en las casas de campaña que traían consigo.

De pronto, los espeleólogos vieron como corría Alejandro y lo vieron caer; el perro de

Alejandro se quedó impresionado al ver su caída y lo único que hacía era intentar bajar,

lo cual era imposible. Allí estaba, hasta el fondo del sótano, golpeado y muy lastimado. Estaba casi inconsciente. Alejandro recordó entre sueños que su padre le había contado

que en el fondo de los sótanos había caminos que no sabía a donde llegaban. Alejandro

era sumamente curioso y le encantaba descubrir lugares que no conocía, aunque estaba lastimado y sangrando, decidió levantarse y comenzó su travesía avisándoles con señas a los espeleólogos, quienes desesperados lo observaban, que iría a investigar que había allí y regresaría lo más pronto posible.

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Al escuchar esto los espeleólogos se sobresaltaron y no podían creer que, aunque estuviera lastimado, aprovecharía la oportunidad. Le gritaban que no lo hiciera, que ya venía la ayuda, pero no les hizo caso.

Alejandro se levantó como pudo, notó que su rodilla estaba muy lastimada. Se tocó el rostro y sintió como la sangre le escurría, pero aun así se levantó, con dificultad caminó y de pronto vio los animales tan extraños que había dentro. Escuchaba el agua caer 38

como si fuera una especie de cascada por el boquete del sótano. Estaba muy obscuro y frío, había mucha humedad y ya no podía ver hacia donde se dirigía. Se empezaba a arrepentir cada vez más de su mala decisión.

Le dolían todas las heridas y no podía caminar bien. Mientras tanto, Román salió de la cueva porque la tormenta ya había pasado. Alejandro seguía caminando por el camino, y se comenzaba a hacer estrecho. El agua

que corría muy despacio por el suelo se comenzaba a hacer cada vez más profunda, y les llegaba a las rodillas.

Román en cambio notó que alguien iba corriendo para su casa, eso lo alarmó y pensó que algo había sucedido.

Lo fue siguiendo hasta que ya venía su padre y varias personas muy preocupadas. Román les preguntó qué había pasado y le explicaron la tragedia. En el rostro de su

padre se notaba su visible molestia, ya que los su culpaba, Alejandro se había adentrado al fondo del sótano. Román no lo podía creer, ya que unos, minutos antes ellos estaban jugando a las escondidas.

Llegaron al lugar donde estaba Alejandro, llevaban cuerdas, y arneses para poder

descender y rescatarlo. El perro ladraba desesperadamente y hacía círculos alrededor del sótano.

Alejandro mientras tanto trataba de encontrar una salida, pero no la hallaba y en

muchas ocasiones resbalaba con las rocas y el agua. Había murciélagos y topos, y se alteraban con la llegada de un ser desconocido.


Alrededor del sótano estaba muy mojado, había charcos de agua en el pasto y los árboles desprendían una ligera brisa con el paso del aire. Se comenzaba a oscurecer y el padre de los niños preguntaba ansiosamente a los espeleólogos el cómo se había caído su hijo y que fue lo último que les había dicho.

El padre recordó que, desde hace meses, Alejandro le insistía a su padre que quería explorar lo que había allí abajo.

El padre se puso la cuerda y descendió rápidamente, mientras tanto le gritaba a Alejandro que no fuera ingenuo y que estaba muy lastimado. Y bajó, se quitó el arnés y empezó a correr, buscando a su hijo. Alejandro había hallado el mayor descubrimiento de su vida. Encontró restos de

cadáveres humanos allí abajo. Estaba realmente sorprendido. Eran restos que tenían siglos allí y nadie los había encontrado, ni los propios científicos tenían esperanza de que allí hubiera una cosa así.

Su padre llegó, Alejandro le trató de explicar porque decidió venir a explorar, pero su padre estaba realmente furioso y con toda razón. Los dos salieron del sótano por fin y Alejandro recibió atención médica inmediatamente.

Para la suerte de Alejandro, no tenía absolutamente nada grave, simplemente algunos rasguños y golpes ligeros. Estaba orgulloso de sí mismo ya que por un accidente que tuvo, pudo abrir un nuevo campo de estudió para la ciencia.

Tiempo después, su padre lo perdonó y siempre contaba y recordaba su gran hazaña.

Posteriormente le informaron que eran restos humanos de las civilizaciones más antiguas de México. Y continuó con su interés en la ciencia y lo llevó a escoger una carrera relacionada a la ciencia.

Pasaron los años y su padre falleció, y regresaban a su casa para poder distraerse de la vida citadina.

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Alejandro y Román aprendieron muy bien la lección que les puso la vida. Desde entonces ambos se volvieron más cautelosos en todo lo que hacían y emprendían, porque el ser arriesgados en la vida no siempre es un buen camino.

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Un nuevo comienzo MIRNA RUTH RICARDI MENDOZA Yo desde siempre fui una niña muy curiosa e inquieta. Esto por obvias razones desde mi niñez me había traído un sinfín de problemas con las madres y mis hermanos. Desde mi llegada he tenido que escuchar a cada rato un “Valentina tienes que hacer esto”, “Valentina así no”, “Valentina es incorrecto”, y tengo que admitir que llega a ser

bastante agotador. Creo que realmente mi propósito en la vida, como ya muchas veces

me lo han dicho las madres, es poner a prueba su fe y paciencia. Cuando llegué a la casa era demasiado pequeña para comprender lo que sucedía, pero si algo puedo recordar

muy bien es como mi mejor amiga Ximena fue la primera en compartir sus juguetes

conmigo, y sería de esta forma en la que se convertiría en mi hermana no sólo por religión, sino por una propia elección.

Hace unos días nos encontrábamos hablando de qué habría sido de nosotras si nuestros padres estuvieran de nuestro lado y de lo mucho que dolía el tema, pero ese día Ximena no estaba tratando de deprimirse, sino de visualizarse en una realidad distinta, en una

situación en la que quizás jamás nos habríamos conocido, pero para ser honesta creo que ambas habríamos preferido tener unos acogedores padres cuyo amor fuera

inalcanzable e ilimitado. “Val, hay algo que

tengo que decirte”, dijo mientras mi fantasía de

una

familia

feliz

inundaba

mis

pensamientos. Le pedí que me dijera y ella

sólo remató diciendo “bueno, te he estado

ocultando una verdad, o más bien una

sospecha”. En ese momento mi atención le pertenecía por completo.

-Valentina ellos ya no nos quieren aquí, estoy desesperada y no sé cómo explicarlo, pero

tenemos que irnos ya- mientras hablaba pude notar sus lágrimas en los ojos. Esta vez algo

en ella me pareció distinto, su voz y su mirada eran muy diferentes.

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- ¿Quién te dijo eso? Sí es por lo que pasó el otro día en la comida creo que estás exagerando de más, a mí siempre me regañan y no es porque no me quieran, simplemente son de paciencia débil.

-No Val, no hablo de eso solamente, no estoy exagerando te juro que no nos quieren aquí, están buscando la oportunidad de por fin deshacerse de nosotros y no

necesariamente nos llevaran con una familia. Ayer fui a los cuartos de los más pequeños 42

y la mitad de las camas ya están solas, cosa que no ha pasado en años y que extrañamente sucedieron de un día para otro. Hace rato hubo una “junta” de las hermanas y el padre David para arreglar algunos asuntos sobre la repartición del

espacio y cierta escasez de la comida, pero tras notar que ya muchas camas están vacías pienso que esa reunión ya no era necesaria- en este punto Ximena ya me había pasado su paranoia por completo

-Igual en los últimos días nos han mandado a dormir mucho más temprano y resulta

que en la mañana el comedor está mucho más silencioso y tranquilo, como si faltara

gente. Dios esto es muy muy grave, ¿qué se supone que hagamos ahora? - procuré sonar tranquila, pero en ese omento mis mejillas estaban ya humedecidas.

-Por hoy nada, pero mañana tenemos que encontrar algo que los incrimine para después escapar. Ahorita sólo hay que descansar. -Está bien, todo está bien. Buenas noches Xime, te quiero. Al día siguiente ambas nos despertamos lo más pronto posible y fuimos a los cuartos

de los más pequeños. Nos llevamos una gran sorpresa al notar que todas sus pertenencias estaban ahí, como si nada hubiera pasado y tan sólo hubieran salido un momento de la habitación para jugar.

-Si les hicieron algo lo último en lo que pensarían es en entregarles todas sus cosas. Ya es hora de comer, recuerda que necesitamos tiempo así que guarda la comida en tus bolsas y pasa los papelitos, de ahí corriendo a la oficina de David por lo que evita

distraerte con la comida – Ximena estaba decidida a acabar con esto. Asentí con la cabeza.

Llegamos al comedor y lo primero que hicimos fue guardar la comida. Terminando empezamos a pasar los papelitos en los que les pedíamos que se alistaran y empacaran


todo, pero antes de poder ver sus reacciones ya estábamos indagando en la oficina del padre David. Iniciamos con los estantes con libros, pero nada. Lo mismo con sus cajones y su closet, pero no sería así por mucho. De repente tenía en mis manos una lista con

todos los nombres y con algunos tachados; eran exactamente los de los niños que se

habían ido. Quizás la prueba era absurda, pero para nosotras fue lo suficientemente convincente.

Salimos corriendo hacia las habitaciones, pero poco a poco fuimos distinguiendo en la

entrada de nuestro cuarto al padre David y a las hermanas. Ximena y yo nos volteamos a ver y el miedo se reflejaba en nuestro rostro. Entramos y ahí estaban todos los niños desempacando por órdenes de David, y justo cuando nuestra presencia se hizo notar

por aquellos que habían seguido nuestra instrucción, se les ordenó salir para poder conversar con nosotras.

-Si tan sólo hubiera una razón para este alboroto haría lo posible por justificarlo, pero… -Pero sus secretos serían revelados y eso es lo que menos quiere, ¿o me equivoco? – interrumpí sin pensarlo dos veces.

- ¿De qué estás hablando Valentina? - ¿Que de qué está hablando? De la desaparición de los pequeños sin motivo alguno, de sus juntas indiscretas con las madres, los objetos que siguen en las habitaciones, las noches en las que dormimos más temprano, la falacia de la repartición del espacio y

finalmente la lista con los nombres tachados de sus víctimas en la oficina- Ximena sabía lo que decía y tenía toda la razón, aunque el padre David comenzó su respuesta con algunas risas.

-Ximena, tú y Valentina tienen prohibidas las noches de película a partir de hoy. A ver, las juntas se han hecho desde siempre, la lista está tachada y los niños no están porque en las noches en las que se han ido a dormir más temprano nos hemos encargado de

llevarlos con su nueva familia. Y sí, a cada uno de ellos, porque a diferencia de lo que crees estos años que nadie se ha ido es lo que hemos estado haciendo y por fin dio

resultados. No les dijimos nada para evitar hacerlos sentir mal, debes saber que muchos aún no tienen familia, pero aparte no queríamos arruinarles la sorpresa de hoy puesto que las pertenencias de los pequeños las entregarán esta noche ustedes

personalmente y muchos conocerán su futuro hogar y nueva familia. Hoy en el comedor

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antes de este gran desorden avisamos a todos que queríamos que estuvieran listos para salir en los autobuses lo antes posible, pero claramente alguien más ya había interferido con nuestra indicación.

-Disculpe no tenía idea, yo sólo… -Tú sólo Ximena-suspiró David y continuó- pensaste en los demás e intentaste protegerlos junto a Val. Ignoremos todo esto que sucedió, hoy es una noche alegre y 44

ustedes no están listas. Las dejo y nos vemos en unos momentos.

Mientras nos arreglábamos ninguna dijo nada al respecto, ni siquiera cuando salimos para subir al autobús. Todos estaban emocionados y en el fondo yo también podía alegrarme por lo que sucedía. El viaje fue bastante largo y para cuando lo noté ya era

demasiado tarde. Habíamos dado ya varias vueltas sin llegar a un destino fijo durante 3 horas continuas. Aparentemente ya todos estaban dormidos cuando hicimos la parada definitiva. No era lo que estaba esperando por lo que quedé completamente

confundida. Esta sensación se intensificó en cuanto las hermanas iniciaron a cargar a los

niños para dejarlos en el suelo, y ahí fue cuando nuevamente todo cobró sentido; no estaban dormidos, realmente se habían ido. Cerré los ojos y esperé a que llegara mi turno. En el momento en el que sentí que unos brazos poco acogedores me cargaban

mi corazón latió muy fuerte. Me quedé en la misma posición hasta que noté que el autobús estaba lo suficientemente lejos, volteé a los lados y justo cuando creí que era la única, Ximena se levantó llorando. - ¿Cómo pasó esto? - me preguntó No sabía que responderle, honestamente estaba igual o más confundida. Me levanté e inicié a dar vueltas por el lugar para intentar ignorar que había una gran cantidad de cuerpos apilados cerca de mí.

Tenía un nudo inmenso en mi garganta que quería salir en forma de lágrimas y gritos,

ya era muy noche y el viento era cada vez más frío. Metí las manos en mis bolsillos para

calentarlos y fue ahí cuando todo cobró sentido, cuando obtendría la respuesta a todas mis preguntas y cuando ese nudo por fin saldría por un triste y largo rato. Observé mi

mano por un tiempo incrédula hasta que me di cuenta que estaba llena de aquella comida que había guardado para otro momento, misma que ni Ximena ni yo habíamos


ingerido, misma que le arrebatarĂ­a la vida a una docena de niĂąos indefensos, quienes con ilusiĂłn esperaban encontrarse con una nueva familia, con un nuevo comienzo.

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Ruby Mariana Suverbiel Martínez Greta, alta, morena, ojos verdes, cabello largo, ondulado y color dorado, es una adolescente normal de 15 años que vive en México, está en tercero de secundaria en la misma escuela desde el kínder, todos los de la generación están muy emocionados por 46

salir y llegar a prepa, quieren experimentar, conocer gente nueva; pero hay algo más,

también hay un sentimiento de nostalgia porque ya van a dejar la escuela, esa escuela en la que han pasado toda su vida.

Iban pasando los días y los días, y el día de la clausura se iba acercando cada vez más, y al igual que cada vez las emociones se iban haciendo más grandes, casi todos ya sabían a qué prepa irse, y Greta no era la excepción.

Fue pasando el tiempo, hasta que por fin llegó el día, el último día de clases había

llegado, todos se estaban despidiendo, tomando fotos, conviviendo, y todo el día lleno de actividades.

Llegó el final del día, empezaron a nombrarlos a todos, y todos con lágrimas se iban despidiendo de cada uno, Greta fue de las últimas en salir, hasta que la nombraron, y fue entonces el momento de despedirse de

todos sus amigos y maestros, pero por alguna razón Greta fue la única que no tenía

lágrimas, pero eso no significaba que no estuviera triste, era imposible de creer para

ella que después de tantos años ya había

llegado el momento de irse y dejar en el pasado todo lo que había vivido ahí, tenía un deseo de poder regresar el tiempo y poder

quedarse ahí toda su vida pero nada podía impedir que siguiera el tiempo.

Greta quería irse a la misma prepa que todos sus amigos, todos se iban a la misma prepa


menos ella, regresó de la escuela y les dijo a sus papás. -Mamá, papá quiero irme a la misma prepa que mis amigos, quiero seguirlos viendo, a parte nadie se va a ir a la prepa que piensan meterme y la otra prepa está más padre y me gusta más.

Pero a sus papás no les parecieron sus argumentos suficientemente convencibles ni acertados.

-Lo sentimos Greta, pero ya hemos tomado la decisión de a donde iras, ya tenemos todo planeado, hasta ya pensábamos en irte a inscribir.

Greta, insistiendo e insistiendo seguía pidiéndoles a sus papás que la dejaran ir con sus amigos.

-Lo sentimos Greta no queremos que sigas insistiendo, nada de lo que digas nos hará cambiar de opinión, la decisión ya está tomada, y ya no hay que seguir hablando del tema, es más ya estas inscrita.

Greta de inmediato subió a su cuarto y le marcó a su mejor amiga Sabrina. -Sabrina no puede ser, ya no podré ir con ustedes mis papás no me dejaron, ya no nos vamos a ver. -No te preocupes Greta, no está mal tu escuela, solo ya no nos vamos a ver diario, a

parte no digas eso, claro que nos vamos a seguir viendo, y tus papás han de tener sus motivos y debes comprenderlos. Colgaron la llamada, Greta se prepara para dormir, se acostó y se envolvió en sus cobijas favoritas de lana de borrego y se quedó profundamente dormida.

Eran exactamente las 2:42 am cuando Greta despertó de repente, estaba todo obscuro,

sentía que algo la tenía, que se apoderó de su mente, se levantó, y abrió lentamente la puerta de su cuarto, y con pequeñas y silenciosas pisadas se dirigió a las escaleras, bajó cuidadosamente, y de repente sintió un aire que pasó cerca de ella, aterrorizada

mantuvo la calma, ya que sus papás estaban dormidos y no quería despertarlos, a lo lejos vio en la sala una sombra que se dirigía hacia otro lado, ella la siguió, recorrió toda

la casa siguiendo la sombra, hasta que llegaron al tercer piso, la sombra entró al baño y

desapareció, Greta decidió entrar, pero no había nada, hasta que eso que la tenía a ella

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y a su mente desapareció, reaccionó, pero ella se seguía acordando perfectamente bien de todo, estaba desconcertada, mirando a todos lados del baño, y vio tras de una caja

que se encontraba en la regadera que algo se derramaba, era un líquido azul, lentamente se fue acercando y se agachó para tocarlo, pero cada vez se iba

expandiendo más y más, tenía una consistencia un poco espesa y brillosa, y cada vez le iba llegando más arriba, desesperada Greta comienza a mover la caja, para ver de dónde venía exactamente y poder taparla o hacer algo para que se detuviera, hasta que por 48

fin pudo hacerla a un lado, sorprendida y asustada dio un gran brinco, dio un brinco tan alto que se dio un golpe en la cabeza con la regadera y quedó inconsciente.

La noche fue pasando y pasando, todo estaba muy silencioso, el cielo profundo y negro sin ni una estrella en él, lo único que se podía escuchar eran los árboles moviéndose

por el viento, la noche estaba casi por acabarse, hasta que Greta despertó, despertó confundida, con un dolor de cabeza muy fuerte, volteó a su alrededor y todo estaba en

su lugar, no había líquido azul, no había cajas desacomodadas… como si nada hubiera

pasado, pero ella sabía perfectamente bien lo que había pasado, que no estaba loca, que no se trataba de un sueño o de lago de su imaginación, que todo lo que había

pasado había sido real y que lo iba a comprobar. Toda adolorida del cuerpo y con ese

terrible dolor de cabeza que la atormentaba, bajó lentamente las escaleras para ir a dormir a su cuarto lo poco que quedaba de la noche, porque para su mala suerte tenía

unos cursos en la mañana, llegó a su cuarto, se acostó y se tapó con esas suaves y acolchonadas cobijas que tanto le gustan y cayó perdidamente dormida.

Por fin amaneció, era una gran mañana, clima fresco, los pájaros cantaban y los rayos del sol apuntaban a la ventana de Greta, Greta profundamente dormida cómoda con

su almohada favorita, cubierta en esas tan suaves, acolchonadas y calientes cobijas, todo era tan perfecto hasta que empezaron a sonar las alarmas de forma tan escandalosa , era hora de despertarse , eran las 6:30 am, por más que Greta quisiera detener el tiempo era imposible, era hora de levantarse para ir a su curso, se levantó y sorprendida se dio cuenta que el dolor de cabeza y cuerpo habían desaparecido, llevó

su día aparentemente normal, aunque todo el día estuvo muy distraída, era imposible

dejar de pensar en lo que había pasado en la noche, ¿Qué había pasado? ¿de dónde venía? ¿Qué significaba? ¿Era real?, pero claro que era real, ella sabía convencida que era real, y esta noche lo iba a comprobar.


No tenía ningún plan, más que esperar a que fuera de noche. Finalmente llegó la noche, eran las 8:00 pm, y Greta se fue a despedir de sus papás, cuando se despidió de ellos, se quedaron sorprendidos, ya que Greta era de dormirse muy tarde, le gustaba ver series por la noche.

Después de ese momento tan raro, Greta se fue a acostar, esperando con ansias hasta

que por fin se quedara dormida, pasaban y pasaban los segundos, los minutos, que para Greta parecían horas, el tiempo se estaba pasando eterno y Greta no podía quedarse dormida, sería de emoción, o porque era tan temprano que no tenía sueño, hasta que por fin cerró los ojos y quedó profundamente dormida. Era de madrugada, estaba lloviznando, la caída de las gotas se azotaban contra el domo central de la casa, hacían su escándalo, los árboles que se movían por el fuerte viento,

el faro de la luz que daba directo a la casa se movía y parpadeaba, nada estaba tranquilo, se sentía esa tensión en el ambiente, y de repente algo despierta a Greta, un

golpe en la puerta de su cuarto, Greta estaba asustada, tomando en cuenta que de

fondo se escuchaba ese ruido, ese ruido que alguna vez a todos nos dio miedo, era el ruido del viento, que resonaba y resonaba, se paró y lentamente abrió la puerta, vio

algo a lo lejos que comenzó a acercarse con el ruido de un cascabelito, se fue acercando y ahora se escuchaban dos cascabeles, cada vez se iba acercando más, el viento, la luz

parpadeando, la obscuridad, algo acercándose, Greta estaba paralizada, hasta que se

fueron acercando más y llegaron a la puerta, fue de las mejores sensaciones de su vida

cuando vio que era, nunca había sentido tanto alivio cuando vio que se trataba de sus perros, Dinky una French Poodle blanca y seria, y Chispa, una pequeña y juguetona Yorki, Greta les dijo que se subieran a su cama, tomó una linterna y subió cuidadosamente las escaleras para dirigirse hacia el baño.

Abrió lenta y cuidadosamente la puerta, entró al baño y dejó la puerta semicerrada, se dirigió decidida hacia la caja, pero ésta tenía algunas cosas encima, tenía libros, la bolsa

de disfraces de los perros, y otras dos cajas llenas de papeles, era un baño pequeño y todo se encontraba por la regadera, realmente ese baño era más ocupado como

bodega. Greta comenzó a quitar todas las cosas, hasta que despejó todo, ahora solo

eran la caja y ella, pero, ¿Por qué aun no la había movido?, claro que tenía miedo de lo que podía encontrar, no cualquiera estaría tranquilo sabiendo que de ahí venía un extraño líquido azul.

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Se fue acercando a la caja, la tocó, y lentamente la fue deslizando con el pie, con su pequeño y frágil pie, que llevaban puestos unas tiernas pantuflas de hipopótamo, Greta con los ojos cerrados siguió moviendo la caja, pero de repente la puerta del baño

comenzó a abrirse solita, Greta volteó lentamente y habían dos sombras, Greta prendió

la luz y no se trataban de otra cosas más que una vez más sus traviesos perros, pero claro que Greta estaba enojada, la habían interrumpido y una vez más le habían dado el susto de su vida, y si fuera poco escucha como sus mamá v subiendo las escaleras 50

mientras le reclama el que este despierta a esa hora, su mama enojada apaga la luz, cierra la puerta del baño, y las manda a las tres a su cuarto de Greta, las acuesta una por una, primero a Greta en medio de la cama, luego carga a Chispa y la acuesta a su

lado izquierdo recargada su pequeña cabeza sobre la almohada, y por ultimo a Dinky la recuesta al igual que Chispa pero ahora de su lado derecho de Greta, se despide de ellas y se va a dormir, las tres se quedan en un gran silencio y se duermen.

Al otro día Greta sabía que no iba a pasar absolutamente nada que le impidiera mover esa caja, cuando se hizo de noche, una vez más Greta se despertó en la madrugada,

eran las 3:15 am, se levantó de su cama y se puso sus pantuflas de hipopótamos, toó su

linterna y esta vez dejo encerradas a sus perritas en su cuarto, subió rápida pero silenciosamente las escaleras y entró al baño, una vez más todo estaba despejado, y solo se encontraba la caja, esta vez decidida y sin duda alguna rápidamente deslizó la caja, y vaya sorpresa que se llevó.

Había una puerta, pero no era cualquier puerta, era pequeña, cuadrada y café, pero no lo suficientemente pequeña para que no pudiera entrar, una vez más Greta no pudo

contener su curiosidad, si pensarlo decidió abrirla, lo más sorprendente es que pudo abrirla sin problema alguno, todo iba aparentemente saliendo perfecto para Greta, decidió entrar, se agachó y empezó a avanzar gateando, el camino era frío y de

cemento, iba gateando de poco en poco, estaba muy oscuro y su linterna no alumbraba, pero iba con el miedo de en qué momento y a donde iba a llegar, el camino no fue tan largo, fue como de 10 metros cuando se topó con otra puerta, quiso abrirla pero no

pudo, intento e intento, hizo muchos intentos pero no pudo, se dio la vuelta y regresó,

pero no se había rendido, regresó por lago para derrumbar la puerta. Bajó a la cocina y

no encontró nada, buscó en el cuarto de servicio y solo encontró un martillo, lo tomó y regreso a la puerta.


Iba a ser imposible poder derribar esa puerta sin hacer ruido y hacer que sus papás se despertaran, pero no había otra forma, dio un fuerte golpe a la puerta y esta se fue para abajo, inmediatamente entró, pero no dejo el martillo, lo llevaba con ella por si algo pasara.

Entró y era imposible creer lo que estaba viendo, entró a una casa, era una casa muy bonita, muy elegante, entró completamente y se encontraba en la sala, comenzó a ver a su alrededor y no lo podía creer, llegó a pensar que tal vez solo era una puerta que

daba a la casa de aun lado, pero era imposible porque apenas estaba en construcción. Comenzó a recorrer la casa, también quería ver si había alguien, pero no podía creer

nada de lo que estaba viendo, era una casa muy bonita, pared de palladium color crema,

columnas, techo con figuras detalladas, y escuchó a lo lejos que alguien estaba tocando con el piano su canción favorita de su banda favorita, la canción era “Ruby” y no pudo

evitar buscar de donde venía, y entró a un cuarto y ahí había alguien tocando detrás

del piano, se fue acercando y era una chica, se quedó ahí para dejar que continuara, pero ella se detuvo, se levantó y muy alegre y amable como si la estuviera esperando

le dio la bienvenida, se presentó, era Beth, la dueña de la casa, una chica de estatura

media, cabello negro, piel apiñonada, ojos cafés obscuros, y vestida con una pijama de seda color morado, era muy bonita y tenía 20 años , Greta estaba confundida y a la vez emocionada, Beth era muy amigable y comenzó a mostrarle la casa, había candiles, era

de dos pisos y tenía un jardín afuera, Greta estaba muy confundida y antes de que Beth siguiera hablando le dijo que qué estaba pasando, dónde estaba, y por qué actuaba

como si la conociera. Beth la interrumpió y le dijo que hablaran mejor cuando estuvieran

cenando, sentó a Greta en el comedor, era una mesa muy grande de madera con un mantel blanco con encaje dorado, todo estaba muy bonito, Beth sirvió la cena, todo

estaba muy elegante, hasta que Beth abrió la charola y se trataban de tacos, su olor era irresistible, había tacos de todos los guisados favoritos de Greta, Greta no lo podía creer, no se pudo resistir y empezó a comer, Beth le mencionó que sabía que en su casa no la dejaban comer tacos y por eso se los tenía preparados, Greta dejó su taco, y

recordó que dónde estaba y qué estaba haciendo ahí, y de nuevo insistió a Beth que dónde estaba, Beth tranquilamente le dijo que estaba ahí para que fueran amigas y que ahí se cumpliría todo lo que deseara, Greta seguía muy confundida, todo parecía un sueño, la magia no existía ni los deseos, como podría ser todo esto posible.

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Beth le explicó que podía ir ahí cuando ella quisiera, solo tenía que pasar por esa puerta y ya, Greta estaba muy feliz, pero se despidió porque tenía que volver a su casa a

dormir, Beth le dijo que la esperaba y la encaminó a la puerta, Greta salió y le dijo que volvería y le agradeció por la cena.

Al otro día Greta sabía que no había ido un sueño, y que iba a regresar, pero esta vez no quiso esperarse hasta que fuera de noche, después de que despertó subió 52

inmediatamente al baño, entro a la puerta, y volvió a entrar a esa casa, se escuchó como Beth le habló cuando escuchó que ya había llegado, le dijo que el desayuno estaba listo y que había llegado justo a tiempo, había sobre la mesa unos deliciosos hot cakes con

maple, y un jugo de zanahoria, sus favoritos de Greta. Mientras estaban desayunando, Beth le dijo a Greta que debía irse a la escuela, pero Greta no quería regresar, quería quedarse ahí más tiempo, Beth le dijo que no había entendido bien, que ella se refería

a ir a la escuela ahí mismo, no era necesario que regresara a su otro hogar, Beth la había inscrito en la escuela de allá, Greta estaba muy confundida, pero para no quedarse con la duda le dijo que sí, la fue a dejar y era una prepa muy padre, muy grande, y las mejores instalaciones, Greta estaba muy emocionada, entró a la escuela y todos sus

compañeros eran muy amables y sociables, las clases estaban muy interesantes, y todo parecía ir muy bien para Greta, estaba encantada con el lugar, al final del día Beth pasó

por Greta y Greta le contaba maravillas de la escuela, todo el camino a casa se la pasó platicándole lo bien que le había ido y todo lo que había hecho, regresaron a comer y

Greta seguí hablando de lo feliz que estaba, Beth estaba muy feliz de escuchar a Greta hablar así, y le dijo que podía quedarse ahí todo el tiempo que quisiera, que si quería podía quedarse ahí de por vida, Greta estaba muy agradecida. Se despidió de Beth y regresó a su casa.

Conforme fueron pasando los días las visitas con Beth se iban haciendo más continuas,

su otra vida era aparentemente perfecta, Greta ya pasaba más tiempo con Beth que en su casa, y sus papás no se daban cuenta porque Greta no iba a sus cursos y se quedaba en casa para ir al baño y pasar por esa puerta al otro lado.

Hasta que un día Greta decidió pasar la noche en casa de Beth, Greta tenía un cuarto allá que Beth le había preparado, estaba muy grande, era morado, una cama muy grande y cómoda, con sus cobijas favoritas, durmió como nunca antes.


A la mañana siguiente Greta regresó a su casa y se llevó una desagradable y triste sorpresa, cuando entró a su cuarto se encontró con sus dos perros muertos, estaban acostadas en su cama recostadas en la almohada sin moverse, sin respirar, y sus papás

al lado de la cama llorando, fue una desgracia para la familia, no sabían que había pasado, todos estaban desconsolados.

Greta no regresó a casa de Beth en unos días, se sentía muy triste, hasta que decidió regresar, Beth la recibió con mucho gusto y con una charola de brownies que eran sus

favoritos de Greta, Greta comenzó a escuchar un ruido y eran dos perros, Greta se puso feliz, pero le vinieron recuerdos a la vez, ya que esos perros eran muy parecidos a los

suyos, Beth le dijo que podían ser de ella, y que decidiera que nombres ponerles, Greta le agradeció y le dijo que iba a pensar en los nombres.

Conforme fueron pasando los días Greta comenzó a tener malos presentimientos, su

vida normal se estaba destrozando, le estaban pasando muchas cosas malas, mientras que en su otra vida con Beth todo era perfecto y lo que le quitaba la otra vida la tenía

de inmediato ahí con Beth, las cosas ya se estaban tornando raras, Beth cada vez estaba más convencida que Greta se quedaría a vivir con ella y ya le había vuelto a proponer que se quedara ahí.

Un día Greta antes de entrar al otro lado, se quedó pensando en que es lo que realmente quería, del otro lado todo era perfecto, tenía todo lo que quería, Beth la

entendía y era muy cordial con ella, pero estaba empezando a haber algo muy raro,

Greta se dio cuenta que de alguna manera Beth estaba estropeando su vida para poder quedarse con ella mostrándole un mundo perfecto, Greta había estado engañada todo este tiempo, y se era momento de volver a la realidad, por más perfecto que fuera ese

mundo, en una escuela perfecta, casa perfecta, su comida favorita y todos sus deseos, su lugar era en su casa y con sus papás, después de analizar y tomar la decisión, Greta entra decidida a la puerta para hablar con Beth. Cuando entró Beth la estaba esperando enfrente de la puerta y la llevó a la sala, Greta le empieza a decir que esto ya no podía seguir, que estaba muy agradecida, porque conoció a una gran amiga y pasó muy buenos momentos, pero su lugar era la realidad

y con su familia, la expresión de su cara de Beth cambió de inmediato cuando escuchó todo lo que le estaba diciendo, se puso seria y le pidió que no la dejara, que podían ser

felices para siempre y le concedería todo lo que quisiera, Greta ya tenía en claro su

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decisión y no cambió de opinión, se levantó del sillón y se despidió de ella, Beth se levantó y le dijo que no podía irse, que se quedaría ahí con ella para siempre, Greta

asustada salió corriendo hacia la puerta, pero cuando llegó estaba cerrada intentó

abrirla, pero era imposible, la golpeó pero tampoco pudo abrirla, llegó Beth y le dijo que de ninguna manera podría volver.

Greta estaba desesperada, llorando por querer volver, no había forma de poder salir de 54

ahí, Greta seguía pegada a la puerta pensando en una forma de salir, Beth la llamó para

que fuera a cenar, Greta se moría de hambre y no le quedó de otra más que ir, mientras estaban cenando pizza, Beth le dijo que mejor disfrutara, que nunca iba a salir mientras

todas esas cosas perfectas siguieran estando ni mientras las cosas no estén como antes,

Greta se quedó pensando en lo que dijo, se retiró de la mesa y se fue a su cuarto, empezó a analizar sus palabras, y dedujo que tenía que hacer que todo desapareciera para que esa puerta se abriera.

Greta bajó en la madrugada, fue directo a la cocina y se deshizo de todas esas cosas tan deliciosas, salió al jardín y las quemó, salió corriendo de la casa y se dirigió directo

a la escuela, entró y se deshizo de cualquier papel que comprobara que estaba inscrita

en esa escuela, y así se fue deshaciendo de cada cosa, la noche era larga, Greta ya se había deshecho de todos esos deseos, se dirigió a la puerta, pero seguía cerrada, se acordó de algo muy importante, que para entrar tuvo que derrumbar la puerta con un

martillo, era lo único que faltaba para poder salir, se dirigió a la cocina y encontró un martillo igual al que uso la primer noche, lo tomó y fue directo hacia la puerta, pero en el pero en el camino empezó a escuchar unos ruidos detrás de ella, volteó y estaban los

dos perros, Greta no lo podía creer, ¡Cómo se iba a deshacer de esos perros! Greta sabía que no podía matarlos, guardo en martillo en su bolso, los cargó y los llevo afuera, y

había una enorme hoyo que se veía muy profundo, los perros comenzaron a ladrar

intensamente, se pusieron como locos, y todo el ruido hizo que Beth se despertara, Beth se asomó desde la ventana de arriba y vio como Greta estaba afuera y sabía lo

que estaba tramando, de inmediato Beth se apura para poder alcanzarla, el hoyo se prendió en llamas, Beth sabía que Greta no sería capaz de dejar ahí a los perros y lo uso para retenerla, al ver que Beth la había descubierto, Greta no pudo y no le quedó más

que otra que aventó a los perros al hoyo y salió corriendo, todo pasó muy rápido, Greta

entró a la casa corriendo y empapada de lágrimas dirigiéndose hacia la puerta antes que Beth la alcanzara, rápidamente empezó a golpear la puerta con el martillo, y


escuchó como Beth bajaba las escaleras corriendo hasta que por fin cayó, comenzó a gatear lo más rápido posible y Beth iba tras de ella, el camino de 10 metros que era en un principio se había convertido en un camino eterno, Greta desesperada gateaba y gateaba, mientras Beth detrás de ella la perseguía y le gritaba que se quedara, Greta

por fin vio la otra puerta y comenzó a gatear más rápido hasta que por fin llegó, entró rápidamente y cerró la puerta pero no cerraba bien y Beth se iba acercando cada vez más, Greta no sabía que estaba pasando si se había desecho de todo, hasta que vio que

seguía trayendo con ella el martillo que había tomado de la casa de Beth, lo aventó de inmediato dentro justo cuando Beth había llegado Greta azotó la puerta y puso todas las cajas que habían para impedir que pudiera abrirla y solo se escuchó un grito de Beth diciéndole que estaría siempre con ella algún día.

Todo había terminado, Greta bajó y estaban sus papás haciendo una carne asada en el

jardín, había limonada, la mesa estaba afuera todo estaba muy bien, como si nada hubiera pasado, había música, mientras estaban preparando todo para comer, la mamá

de Greta les presentó a los nuevos miembros de la familia, se trataban de dos perros que habían llegado esa mañana y estaban afuera de la casa, y su mamá les explico que no podía dejarlos afuera y a aparte le traía buenos recuerdos de Dinky y Chispa, pero volteó y estaba el jardinero echando tierra, Greta se acercó a preguntarle qué estaba haciendo, y él le dijo que estaba tapando un gran hoyo que había, Greta no se preocupó porque sabía que solo se trataba de una coincidencia y que había cerrado la puerta.

En la noche Greta se fue a acostar, tranquilamente y feliz de estar en casa, se puso en

medio, puso a un perro de un lado y acomodó al otro perro, en el momento de agarrar su patita Greta sintió algo muy rasposo y raro, prendió la linterna, y se trataba de una

quemadura, como su mamá le había dicho que estaba en la calle era un perro callejero que pudo haber sufrido cualquier cosa, así que Greta lo dejó, se recostó y quedó profundamente dormida mientras se empezó a escuchar su canción favorita “Ruby”.

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La venganza perfecta EMILIANO ARMANDO AGUILERA VAZQUEZ Corría el tercer mes del año 2029, cuando Sol y Estrella dos hermanos sanos y bien 56

portados sin darse cuenta se vieron involucrados en situaciones dudosas que por su

ingenuidad no las notaron. El jefe Jack, alto, robusto y de apariencia educada tenía una banda peligrosa que ninguna persona de la comunidad consideraba que fuera un hombre de malas entrañas. Trabajaban para él hombres de una comunidad cercana y

un día saliendo los dos hermanos de la secundaria fueron interceptados y secuestrados llevándolos a la guarida de Jack.

Los jóvenes de quince y dieciséis años nunca se dieron cuenta de las malas intenciones

de la banda, no se resistieron al ser interceptados por los malosos enviados por Jack, ya

que a base de falsas promesas y engaños llegaron a la mansión. ¡Oh!... Sorpresa a partir de ese día tenían que llevar los paquetes de droga a lugar que él les indicaría.

Estrella se resistió y se negó a hacerlo por lo que uno de los maleantes le dio tal golpe sobres su rostro que la chica fue a revotar al muro trasero de donde se encontraba. Sol corrió de manera desesperada para levantar a su hermana, lo cual, fue inútil pues Estrella había muerto... tal fue su enojo e impotencia

que se les fue encima golpeando lo más

fuerte que su adrenalina le permitía al jefe Jack, pero como lo necesitaban únicamente lo narcotizaron los días necesarios para utilizarlo como distribuidor de droga.

Tiempo después la oportunidad se presentó para Sol. Era el momento de escapar la

cocinera le prestó apoyo y juntos salieron una noche en que Jack y los malosos se divertían en una fiesta. Así que a partir de ese

momento y desde luego en otro lugar, Sol se


preparó de manera dura y tenaz corriendo, boxeando, levantando pesas, nadando y haciendo todo tipo de ejercicio que le permitiera se un muchacho fuerte pero muy fuerte para vengar la muerte de su hermana.

La disciplina que consideró más apropiada para tal hecho fue el box. Diaria mente al

amanecer y por la tarde se encontraba en el gimnasio desarrollándose para lograr su

objetivo , sin embargo un señor llamado Luis lo observaba día a día , lo alentaba para

continuar su preparación sin conocer el pensamiento de Sol y al cabo de tres años lo invitó a participar en una confrontación de boxeo con jóvenes de su misma edad .Él lo

aceptó y sin esperarlo califico en segundo lugar, se sintió motivado y decidió junto con el señor Luis prepararse para otras peleas ya que sus premios empezaban a ser de

medalla, trofeos y económicos. Al trascurrir 10 años de triunfos se destacó, como un deportista disciplinado, respetuosa y suficiente mente madura para manejar cualquier situación de peligro en la que se viera involucrado…

No olvidaba la forma en que Estrella había muerto. Necesitaba platicar con una persona que lo escuchara. Decidió contar lo sucedido a la persona de Luis a quien le tenía mucha confianza. Luis le dio una serie de consejos positivos de los cuales debería

reflexionar y decidir si valía la pena consumar esa venganza, también le hizo ver que su futuro como boxeador estaba en los mejores momentos de su vida deportiva y que de continuar con esa idea acabaría posiblemente quedándose sin libertad.

Esa tarde en la que platicaron Sol, lloró inconsolablemente recordando a Estrella, pero la estrella del bien llegó a su pensamiento diciéndole ¡el pasado ya no existe, vive en mi nombre el futuro, se feliz en tu deporte, disfrútalo, el rencor no te llevará a ninguna parte.

En una de sus peleas, identifico a Jack… el coraje lo enardeció y de momento pensó

abandonar la pelea y enfrentarlo, recordándole lo sucedido aquella mañana en la que los habían secuestrado, pero en su cabeza pensó lo que la estrella del bien le había

pedido. Por lo que freno dentro del ring y en la segunda cuerda, decidió continuar con

su compromiso, dejándole a la vida el castigo justo que merecería Jack por maltratar a personas inocentes.

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Amistad restaurada HELENA AYELEN LARRAGA GARCIA Había una vez dos mejores amigos, sus nombres eran María y Manuel, ellos se conocían desde que eran niños, pero mientras iba pasando el tiempo y ellos crecían fueron tomando caminos diferentes y por consecuencia distanciándose unos del otro. 58

Tiempo después, María recibió una llamada de un número desconocido, resulto ser Manuel, él llamaba para saber si se podían reunir algún día, para ella esto fue muy extraño ya que había transcurrido mucho tiempo desde que supo algo de él. Pero de

todas maneras aceptó su oferta. María estaba muy emocionada, tenía algunos

problemas menores y como Manuel era su amigo estaba segura de que la iba a escuchar y apoyar.

El día llego y todo fue de maravilla, o al menos así lo sintió María, ella pudo desahogarse

con él, le conto de todo lo que estaba pasando en su vida, de su trabajo, sus amigos, su familia, etc., demasiadas cosas que el tiempo se les paso muy rápido. Antes de que se fuera, Manuel sugirió que se juntaran más frecuentemente, ella aceptó muy contenta. Pero pasaron muchos días y María no supo nada de él, lo llamaba y le mandaba muchos

mensajes, pero él no respondía, esto le hizo pensar que tal vez ya no quería estar con ella.

Después de un tiempo por fin recibió una

llamada de Manuel, él le dijo que, si podían verse, que tenía algo importante que decirle,

ella acepto, pero noto algo raro en su voz, no le dio mucha importancia. Cuando lo vio no podía creer lo que veía, Manuel estaba muy pálido, ojeroso, cansado. Ese día él le confeso

que tenía cáncer, ella muy sorprendida le pregunto porque no le había dicho el otro día, Manuel contestó que como la veía muy


preocupada por los problemas que ella tenía no quería que se estresara y preocupara más. Cuando Manuel se fue María no pudo dejar de preguntarse a sí misma ¿Por qué solo

había hablado de ella misma? ¿Cómo él tuvo la fuerza para sonreírle, darle ánimos, decirle todo lo que le dijo estando él en esta situación? No pudo creer lo egoísta y mala amiga que había sido, por estar muy preocupada con sus pequeños problemas se había olvidado de Manuel y por lo que él estaba pasando.

Un día después María trato de contactarlo, llamándolo, mandándole mensajes, pero nada funcionaba, así que hablo con un familiar de él y descubrió que estaba en el

hospital porque había tenido una recaída, eso hizo que María se sintiera peor así que fue a visitarlo y ahí se disculpó por haber hecho eso y le prometió que iba a ser una mejor amiga, que iba a escucharlo cuando tenga problemas y que iba a estar con él hasta el último día, Manuel se alegró mucho de oír eso. Ese día María le dijo que ahora ella era la que iba a escuchar,

Manuel sorprendido pero feliz hizo lo que ella dijo, paso como la vez pasada, hablaron de muchas cosas que se les paso el tiempo muy rápido, la única diferencia es que ya no había secretos.

Desde ese día María cumplió su promesa y trato el pasar el mayor tiempo posible con

él, generando buenos momentos y recuerdos juntos para recompensar el tiempo que no pudieron estar juntos, hasta el día en el que Manuel murió.

Gracias a esta experiencia María trato de no ser tan dramática con sus problemas y de darles más atención a sus familiares y amigos porque nunca se sabe por lo que está pasando el otro y cuando va a ser la última vez que los veas.

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Doble cara Valeria Valdez Carbajal - ¿Estás seguro de que esa es la mejor opción? – le pregunto un poco indeciso. 60

- Se lo merece, una persona como él no debería seguir vivo- dijo muy enojado. - Si, pero no creo que esté en nuestras manos encargarnos de eso- dije esperando que esté de acuerdo conmigo. - ¿Qué?, ¿Prefieres dejar esto a la policía? Después de lo que han hecho con otras personas y si no lo sabes te lo diré, nada, no hicieron nada. – lo dijo tan enojado, jamás lo había visto así.

Creo que en parte tiene razón, ir con ellos por ayuda en realidad no serviría de nada, siempre han dicho que no tienen las pruebas suficientes para atraparlo; pero tampoco creo que debemos hacer justicia por nuestra propia mano, no creo que las cosas funcionen así, por lo menos no para mí.

Jamás había sentido tanta impotencia como

en ese momento, pero creo que la mía no era

nada comparada con la de Andrés. Lo entiendo, él la lastimó, se merece la muerte y

mucho más, pero no puedo dejar que Andrés sea quien le quite la vida, no permitiré que arruine su vida.

-Por favor, Andrés piensa las cosas arruinarás tu vida, no puedo dejar que lo hagas– dije esperando ver un cambio en su cara, pero no lo hubo.

- ¿Vas a ayudarme, o no? Puedes irte si quieres nadie te está deteniendo, no es tu


problema- lo dijo tan seguro que casi me convence. Pero no puedo dejarlo solo en esto. -Claro que lo es, eres mi mejor amigo, no te dejaré hacerlo solo- lo dije sabiendo en lo

que me estaba metiendo, lo intenté, pero no puedo dejarlo es muy importante para mí. Recuerdo como nos volvimos amigos, no fue nada sencillo, él no es alguien sencillo.

Cuando se mudó a la casa de al lado no tenía grandes expectativas porque nunca salía de su casa, solamente a la escuela donde todo el tiempo estaba solo. Mis amigos siempre se burlaban de él, debo admitir que al principio a mí también me parecía

gracioso, pero eso cambio cuando empecé a hablar con él, era la clase de Historia y como siempre nadie estaba prestándole atención al maestro, todos estaban hablando, algunos sentados encima de las mesas, excepto él, ahí estaba Andrés sentado en el

lugar de siempre, en el fondo en una esquina lo único raro era que él siempre la pasaba durmiendo clase, la que fuera y eso le trajo problemas en muchas ocasiones, pero esta

vez no lo estaba haciendo, en cambio estaba mirando fijamente algo, bueno en realidad

a alguien, a Mia, una compañera de clase que no habla mucho en realidad, pero me cae muy bien de hecho soy de las pocas personas que suelen hablar con ella, pero se me

hizo un poco extraño no por ella, es una chica linda pero nunca lo había visto a él

mirando a alguien como lo hacía con ella. Así que me acerqué, me dio mucha curiosidad saber lo que pasaba por su cabeza en esos momentos, siempre se me hizo alguien misterioso, extraño, pero misterioso. - ¿Te gusta Mia? - pregunté - ¿De qué hablas? - contestó un poco irritado -Te vi mirándola – le dije algo agresivo - Eso no es tu problema – me dijo muy enojado - Tranquilo, solo lo decía porque te puedo ayudar si quieres. Mia y yo hemos sido amigos desde hace mucho tiempo, la conozco muy bien – le dije muy calmado La verdad era que nunca había hablado mucho con ella, en realidad no la consideraba mi amiga, pero algo en Andrés me daba tanta curiosidad que enserio quería hablarle. -Y, ¿Por qué quieres ayudarme? – preguntó un poco más tranquilo.

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- La he visto sufrir mucho, quiero alguien que la haga feliz – lo dije tan rápido que ni siquiera lo pensé. Me arrepentí en el segundo en el que lo dije, creo que lo que hice fue muy egoísta ni siquiera sé cómo es él y menos si le puede llegar a hacer daño a Mia. Era cierto lo que dije, ella ha sufrido mucho no quiero ser alguien más que le cause dolor. … 62

Y así fue como Andrés y yo empezamos a hablar, fue difícil hacer que él y Mia

empezaran a hablar porque ni siquiera yo la conocía bien. Todo iba bien nos habíamos vuelto grandes amigos los tres, pero todo se arruinó. Estaba en mi casa, escuché como alguien entró de golpe azotando la puerta de la entrada.

-Miguel, ¿dónde estás? - entró gritando Andrés, tan enojado que en realidad le tuve miedo por un segundo.

- ¿Qué pasa? – le pregunté asustado. Había empezado a conocer muy bien a Andrés, si era una persona muy misteriosa, descubrí que jamás había tenido amigos, él piensa que toda la gente es igual, pone

como prioridad sus necesidades, aunque afecten a los demás, lastiman a las personas,

eso enserio le molesta, pero es una gran persona y lo considero mi mejor amigo, el mejor que alguna vez tuve y tendré, pero ha llegado a hacer cosas de las que se

arrepiente por castigar a la gente que no piensa como él. Y es por eso que cuando me

dijo lo que pasaba a parte de sentirme la peor persona del mundo, me sentí amenazado. -Tú no eras amigo de Mia, ni siquiera la conocías – lo dijo muy enojado En ese momento me sentí tan aterrado, como cuando alguien descubre la verdad de algo que habías ocultado desde hace mucho, porque lo había hecho. No sabía que decirle, como explicarle.

-Oye amigo, la verdad es que te consideraba alguien misterioso y quería saber cómo

eras, quería hablarte, pero no sabía de qué así que aproveche la situación de Mia. Ella y

yo no éramos amigos, apenas y había hablado con ella, te mentí, ni siquiera te conocía y te acerqué a ella, sin saber si podías lastimarla. Exacto hice todo lo que odias de las


personas te decepcioné – pensé, pero en realidad no lo dije, no estaba seguro de poder hacerlo y hacer que él me odie. Durante todo este tiempo había empezado a valorar su amistad y no quería perderla, pero no podía seguir mintiéndole, me sentiría peor que ahora. Así que lo dije, la verdad y solo eso.

- ¿Es enserio?, después de todo lo que te conté, jamás había confiado en alguien como lo hice contigo, te consideré mi amigo y no puedo creer que me hayas hecho esto – lo dijo, pero ya no estaba triste, era una expresión que jamás había visto en su cara era como, tristeza. Andrés salió de mi casa y en ese momento supe que lo había perdido. … Pasaron días y no hablé con él, pero él y Mia parecían más unidos que nunca. Era un miércoles común, estaba en casa en la cocina viendo la ventana gigantesca en

la que se puede ver la calle, y en un momento vi a Andrés en la casa de nuestro maestro de Historia, el cuál vivía en frente de la mía. Salí era mi momento de volverle a pedir

perdón, porque sabía que en la escuela me ignoraría y si iba a su casa, simplemente no me abriría.

- ¡Andrés! – le grité desde el otro lado de la calle. -Regresa a tu casa, por favor – y en ese momento supe que algo andaba mal. - ¿Qué estás haciendo? – lo miré con preocupación. - No es tu problema, regresa – y apuntó hacía mi casa con la mano que tenía escondida detrás de su espalda, con la que también sostenía un bate.

- Andrés, ¿qué pensabas hacer?, por favor, confía en mi – le dije. -No puedo, no te debo involucrar – lo dijo algo triste o decepcionado no lo sé la verdad. - Por favor, perdóname, no sabes cómo me arrepiento de haberte mentido, pero

puedes confiar en mí, tienes un amigo que te ayudará en todo. – y en realidad sentí cada palabra.

- ¿Me ayudaras en todo?, entonces vete ayúdame a no involucrarte y arruinar tu vidame estaba empezando a asustar.

- No me iré hasta que me digas lo que está pasando – le dije

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- Lo que está pasando, es que él la lastimó, la llevó a un cuarto y abuso de ella. Y por eso se merece la muerte y mucho más por lo que le hizo y yo cobraré venganza. – me sentí impotente, aunque yo no había tenido una buena relación con ella algo en él me hizo sentir que sí.

- ¿Y por qué ella no dijo nada a la policía cuando pasó? – le pregunté muy desconcertado. 64

- Porque está cansada de tener tantos problemas y que la gente la mire con lástima. – contestó

- ¿Estás seguro de que esa es la mejor opción? –le pregunto un poco indeciso. - Se lo merece, una persona como él no debería seguir vivo- lo dijo muy enojado. - Si, pero no creo que esté en nuestras manos encargarnos de eso- dije esperando que esté de acuerdo conmigo.

- ¿Qué?, ¿Prefieres dejar esto a la policía? Después de lo que han hecho con otras personas y si no lo sabes te lo diré, nada, no hicieron nada. – lo dijo tan enojado, jamás lo había visto así.

Creo que en parte tiene razón, ir con ellos por ayuda en realidad no serviría de nada, siempre han dicho que no tienen las pruebas suficientes para atraparlo; pero tampoco creo que debemos hacer justicia por nuestra propia mano, no creo que las cosas funcionen así, por lo menos no para mí.

Jamás había sentido tanta impotencia como en ese momento, pero creo que la mía no

era nada comparada con la de Andrés. Lo entiendo, él la lastimó, se merece la muerte y mucho más, pero no puedo dejar que Andrés sea quien le quite la vida, no permitiré que arruine su vida.

-Por favor, Andrés piensa las cosas arruinarás tu vida, no puedo dejar que lo hagas– dije esperando ver un cambio en su cara, pero no lo hubo.

- ¿Vas a ayudarme, o no? Puedes irte si quieres nadie te está deteniendo, no es tu

problema- lo dijo tan seguro que casi me convence. Pero no puedo dejarlo solo en esto. -Claro que lo es, eres mi mejor amigo, no te dejaré hacerlo solo- lo dije sabiendo en lo que me estaba metiendo, lo intenté, pero no puedo dejarlo es muy importante para mí.


Y entonces él entró sin un plan ni nada, sólo con un bate en su mano. Nuestro maestro salió al haber escuchado el grande grito de Andrés. - ¡Salga de donde quiera que esté! – gritó - ¿Qué pasa? – dijo nuestro profesor - Usted la violó, la violó y sigue viviendo con eso – le dijo - ¿De qué hablas? – preguntó - ¡Por favor! Deje de mentir, ella me ha dicho, Mia me contó todo lo que usted le hizo – Andrés gritó furioso. - ¿Mía? ¿Ella te contó eso? Ella es la que ha estado acosándome durante los últimos

meses, le dije que parará que eso no estaba bien, pero creo que no lo tomó bien empezó a decirle al director que yo era él que la estaba acosando y que incluso la había forzado a hacer algo. Hablamos con el director y pensé que ya lo habíamos arreglado,

pero creo que ella no pudo dejarlo atrás y ahora inventó esto, si se consideran sus amigos creo que deberían ayudarla, su conducta ha estado un poco extraña

últimamente, reprobó todos los exámenes. Cité a sus padres, pero nunca se presentaron, en realidad necesita ayuda. – ambos nos quedamos sorprendidos por lo que nos acababa de decir.

Nos fuimos de ahí, Andrés se quedó a dormir en mi casa, habíamos decidido hablar con Mía al otro día en la escuela, porque era suficiente por ese día.

Despertamos todavía un poco desconcertados por lo que había pasado la noche

anterior, prendí la televisión como todas las mañanas mientras nos sentábamos a desayunar, y entonces lo escuchamos.

-La joven Mía Licona ha sido arrestada por el asesinato de sus padres Ricardo y Miranda. – al escuchar eso, ninguno de los dos supimos que decir, ahí estaba ella en las noticias entrando en una patrulla.

La realidad es que ninguno de los dos o más bien nadie la conocía de verdad.

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El inicio de un abogado ARTURO AUSTRIA RODRIGUEZ En una ciudad muy pequeña vivía un joven llamado Rick, el acababa de terminar de estudiar leyes y empezó a trabajar en una firma de abogados pequeña. Un día llego una mujer preguntando por Rick, él no la conocía, pero decidió hablar con ella, la mujer se 66

llamaba Martha y fue acusada por asesinato, el en el principio no quería aceptar debido a que este es un caso muy grande como para iniciar su carrera, pero ella le dijo que era muy amiga de su hermana y que ella se lo había recomendado, en ese momento el decidió aceptar. Mientras tanto alguien desde la ventana de un edificio de al lado estaba con un rifle apuntando a Martha, por suerte Rick alcanzo a ver y movía a Martha, el tirador falló el

tiro y Rick enfadado preguntó ¿quién era?, Martha no sabía, pero empezó a contarle su historia:

Ella era una secretaria de un importante empresario el cual tenía muchísimo dinero, ellos empezaron a tener una aventura amorosa pero la esposa se enteró, días después el empresario falleció y por eso Martha sospecha que ella fue, pero lo incriminaron. Rick muy preocupado por lo que le conto

decide ocultarla mientras él va a investigar, primero que nada primero que nada él fue

con los familiares del empresario, ellos le

contaron con mucha tristeza que el siempre

había tenido muchos problemas con la competencia, entre la cual se encontraba una

famosa empresaria de nombre Melissa Jones, este siempre había sido la competencia de la

empresa donde trabajaba Martha pero en los últimos años iban a terminar comprados por la empresa del fallecido, ella siempre estuvo en contra de eso y por eso Rick decidió ir a hacerle unas cuantas preguntas.


Rick llego con ella con la idea de que el consiguiera algunas respuestas ahí dentro, una vez que entro al cuarto ella ya lo estaba esperando, sentada y con su abogada a un lado

Rick muy sorprendido por eso empezó a decirle que viene a interrogarla, ella muy cooperativa le contesta que con mucho gusto, ella le dijo que no tenía ningún problema con el antes de morir, que supuestamente era solo una apariencia para que de esa

manera engañaron a todos haciéndoles creer que ellos eran enemigos cuando en realidad siempre habían sido muy buenos amigos, ella termino de contarle todo diciéndole que ellos compartían contador y que este era sumamente precavido y que

creía haber visto a Martha con su jefe, pero lamentablemente el había desaparecido hace días, todo era muy sospechoso para Rick, pero él no sabía si esta era la pista correcta a seguir, al final del día el decidió seguir con la pista porque después de que todos a su alrededor fueran descartados de ser sospechosos dijo ¿por qué no?. El siguiente día a primera hora él fue al apartamento abandonado del contador de nombre Nicolás el cual estaba en el centro de la ciudad, el acudió ahí en busca de alguna pista sobre quien pudo haber sido quien incriminara a Martha, ya entrando al apartamento de Nicolás el descubre que este está totalmente hecho un desgorre, ahí

Rick empieza a ver los cajones y todo lo que pueda tener algo, ahí el paso alrededor de unas 2 horas buscando nada hasta que de pronto se cae un cajón y el encuentra que ahí en la parte inferior del cajón se encuentra una carta la cual dice que el recibiría el

pago del asesinato en su casa el martes de la semana pasada atte. A., Rick muy contento

por lo que acaba de suceder decide ir a decirle a Martha que él estaba listo para representarla y que ella no terminaría en la prisión.

Un mes exacto después él está en la corte junto con Martha para estar preparado para el juicio el cual va a iniciar en unos 30 min, este Rick estaba listo para probar la inocencia de Martha, pero vio algo que lo dejo impactado, el vio que el abogado de la contraria

era un abogado de mucho prestigio y él estuvo dándole clases a Rick, este nunca había perdido ningún caso, pero Rick trato de confiar en sí mismo. Minutos después de verlo Rick estaba muy preocupado y nervioso por el caso, pero no le importo e iniciaron el caso.

El caso inicio con una petición del abogado de la contaría diciendo que la evidencia del abogado defensor es inaceptable y que no se puede utilizar en el caso, Rick muy

confundido pregunta por qué, el abogado de la contraria menciona que esa evidencia

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fue supuestamente obtenida del departamento de alguien que está desaparecido por lo que eso debería significar que tuvo que haber allanamiento y también no se podría

comprobar que esa evidencia fuera de quien supuestamente dice , el juez después de oír delicadamente todo lo que le acaban de decir suspende el caso por una semana para que Rick pueda conseguir evidencia para sustentar su caso.

Todo está arruinado piensa Rick pero se acuerda de lo que esta Martha le había dicho 68

que ella pensaba que había sucedido, que la esposa lo había asesinado, el pensó en toda una conspiración en la cual la esposa y el contador se habían aliado por algún

motivo quedándose con todo el dinero que el magnate tenia, este al morir depararía al nombre de su esposa debido a que él era estéril y no tenían hijos debido a ello, en su

mente no sonaba tan loco pero cuando se lo conto a esta Martha le dijo que está

totalmente fuera de lugar, ella estaba aún más decepcionada de acudir a él, ahí ella le confiesa que ella en verdad no es amiga de su hermana, ella ya había acudido con muchos abogados pero todos la rechazaban debido a que pensaban que el caso era

imposible de ganar con el abogado de la contraria, ella vio a Rick en la sección amarilla y aprovecho que era novato y que cobraba barato, ella sabía que no tendría problemas en aceptar ya que no investigaría al abogado de la contraria por su inexperiencia, ella

sabía que mínimo tener abogado es mejor que nada, Rick muy enojado estaba a punto de dejarla aventada en la calle pero recordó que eso le quitaría toda la credibilidad con futuros clientes por lo que decide acabar el caso y dejarla en cuando acabe todo esto.

Por los siguientes días va con la secretaria de la señora Miller la cual es la esposa del empresario pero siempre lo dejan en la lista de espera hasta que un día siguiendo su rutina de ir a ver a la secretaria llega y le dicen que pase, la señora Miller le pregunta

que porque está molestando tanto si su esposo ya está muerto, este le pide disculpas pero le empieza a hacer preguntas, este le pregunta que qué paso entre Martha y su marido, ella le comenta que los vio juntos pero que confronto a su esposo pero días

después falleció, Rick cansado por todo el tema con Martha y el caso decide contarle que él piensa que ella y el contador lo mataron por alguna razón, ella decide contarle

que sí, que ellos son amantes y que muy pronto habrán salido del país con todo el

dinero y no lo podrán demostrar debido a que no dejaron evidencia que pueda ser utilizada, Rick sale corriendo muy enojado.


Llega el día del juicio y el juez le pregunta si ya tiene evidencia para sustentar el caso, él contesta que sí que tiene una grabación de la señorita Miller confesando que ella fue la responsable de todo, el juez la ve y decide mandarla directo a la cárcel debido a que ella está sentada atrás viendo el juicio.

Rick cumple con lo acordado deja de representar a Martha y empieza a tener muchos casos, un puesto más alto siendo socio en su firma, pero el contador Nicolás no ha sido encontrado.

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El monstruo en el clóset Paulina Chávez Hernández De pequeña solía tenerle miedo a mi clóset, sí, creía que en ese clóset (que en ese entonces me parecía inmenso) se escondía un monstruo; el más horroroso que alguien se pudiera imaginar. Ahora, a mis 17 años, ese monstruo ya no se encuentra en el clóset 70

y es mucho más horrendo de lo que creía. Cada día, intento volver a meterlo en dicho

mueble; pero cada vez que lo intento se hace más fuerte, mientras que yo más débil y temerosa. Puede que ahora estés pensando que estoy loca; pero no lo estoy. Semejante criatura no es producto de mi imaginación, ésta tiene nombre y se llama ansiedad. Casi todos los días estoy ansiosa, a veces siento la compañía de este adefesio más que mi propia presencia; pero en otras ocasiones solamente es como una sombra. Esta

semana estoy en exámenes, así que estoy más ansiosa de lo normal; pero cuando tengo

un examen casi siempre puedo controlarlo y evitar un ataque. He sufrido ataques de ansiedad anteriormente, aunque nunca me ha sucedido en la escuela.

Me pongo una camisa y un suéter y hago lo que puedo con mi cabello. Reviso mi atuendo en el espejo y analizo mi cara: ojos

verdes, pelo negro, tez morena y muchas pecas. No me gusta mi cara, siento que le

falta algo solo que no sé qué; he intentado buscarlo

varias

veces,

pero

nunca

lo

encuentro. En fin, termino rindiéndome y bajo a desayunar. Saludo a mi mamá, tomo mi mochila

y

me

despido,

mientras

me

recomienda que no me ponga tan nerviosa, finalmente me voy a la escuela.

Mi papá y mis hermanos me dejan en el

circuito y voy a mi salón. Al llegar, me encuentro con miradas extrañas y risas silenciosas y la presencia del monstruo se


hace más notoria; pero veo a mis amigos y la criatura desaparece. - ¡Grecia! ¿Cómo estás? - me dice Marcelo con su típico entusiasmo. - ¡Hola! ¿Bien y tú? -Bien, te ves un poco nerviosa- Marcelo me conoce desde que éramos pequeños y viene a mi casa cada semana, así que me conoce a la perfección. -Sí, estoy ansiosa, ya sabes, exámenes- le digo. -Ah, claro. Tranquila, todo irá bien- me asegura, sus ojos grandes me transmiten tranquilidad y desearía que todo fuera bien, aunque fuera solo por un momento. -No lo sé, la verdad. Pero intentaré tranquilizarme, lo prometo- me mira con desconfianza y entorno los ojos en forma de broma. Luego me dirijo a Hernán - ¿tú cómo estás Hernán?

Seguimos platicando sobre lo que hicimos ayer, de películas y básicamente de lo que

nos da tiempo hasta que la maestra llega para aplicarnos el examen. Les deseo suerte a los chicos y ellos a mí, Marcelo vuelve a recordarme que me va a ir bien, aunque ambos sabemos que la ansiedad no se irá.

El examen comienza y empiezo a contestarlo; aunque estoy preparada me cuesta mucho contestarlo y me pongo nerviosa, pero nada fuera de lo normal. De repente;

comienzo a sentir que mi corazón late más fuerte, me cuesta respirar y posteriormente empiezo a sudar y a temblar. Oh, no, no ahora. Nunca había tenido un ataque en el colegio, y menos en un examen.

Me quedo paralizada y la opresión del monstruo se hace cada vez más fuerte. Intento calmarme, ignorar al monstruo, a los compañeros que se me han quedado viendo y a

los que se ríen de mí; pero no puedo. Uno segundos, horas o milenios después siento una lágrima correr por mis mejillas; seguida de otra y otra hasta que se convierten en un río. Odio llorar en público, de verdad lo odio, pero eso es solo una de las muchas

cosas de las que este engendro es capaz. Consumida por el pánico apenas me doy cuenta de que mi maestra se acerca a decirme que vaya a su oficina y que la espere ahí. Me cuesta sangre moverme con normalidad, pero aun así lo hago y me dirijo a su cubículo lo más rápido que la criatura me lo permite.

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Llegando a la oficina de la miss sigo llorando; lloro todo lo que quiero, lloro porque me vieron llorar, porque no logré controlarme en el examen y sobre todo porque sé que esa criatura seguirá acechándome por el resto de mis días.

Ya que me había calmado, vislumbro los rizos color castaño de miss Abril y la veo dirigirse a la oficina.

-Hola Grecia, ¿te encuentras mejor? - me pregunta. 72

-La verdad no; una disculpa por perder el control en su examen, pero tengo mucha

ansiedad y cada vez es más difícil controlarla, de verdad ya no sé qué más hacer. explico. - ¿Tus papás lo saben? - dice mientras me mira con preocupación. -Sí, de hecho, he tenido ataques cuando estoy con ellos; saben que me cuesta controlarlo y también saben que a veces se burlan de mí en la escuela. De verdad, lo saben todo. - le contesto.

-Bien, yo también sufro de ansiedad. Yo la describiría como una nube enorme y negra en la que sé que se avecina una tormenta.

-Yo más bien como un horrendo monstruo, como el que creía que se escondía en mi clóset cuando era pequeña.

Miss Abril prosigue con su explicación, como si quisiera hacerme reflexionar. -Pero a veces pienso que esa tormenta puede desviarse o incluso desaparecer. Lo mismo pasa contigo; intenta meter al monstruo de vuelta al clóset. - me dice.

Me dan ganas de gritarle diciéndole que lo he intentado con todas mis fuerzas, que de hecho lo hago diario y lo hago; sólo que sin tantos gritos. -Es que lo he intentado, ¡pero no puedo miss, no puedo! Ella me mira con paciencia. -No dije que fuera fácil, para desviar a una tormenta se necesita viento, por ejemplo. ¿No creerás que sucede, así como así, cierto? Lo mismo pasa con tales criaturas, no se

vencen fácilmente; hace falta voluntad, fe, coraje y valentía…- respira hondo y


prosigue- sé que lo has intentado muchas veces, pero vuelve a hacerlo cuantas veces sea necesario, hasta que ese monstruo se quede en tu clóset. Me quedo callada un buen rato, reflexionando sobre lo que me acaba de decir miss

Abril. Sí, he intentado meter al monstruo de vuelta a mi mueble, pero tal vez no lo suficiente; tal vez me han faltado ganas o tal vez me he quejado más de lo que he

intentado. Por primera vez desde que sé que tengo ansiedad me di cuenta de que quejarme no va a resolver nada, de que tengo que hacer un esfuerzo aún más fuerte por controlarme, de que tengo que intentar con todas mis fuerzas o sacarlas aun

cuando sienta que no pueda más para algún día, devolver a ese engendro a donde pertenece. Sumida en mis pensamientos no me había dado cuenta de que miss Abril me estaba hablando.

- ¿Grecia? ¿Me escuchaste? - me pregunta miss Abril. -Sí, perdón. Estaba pensando. - tenía muchas preguntas y sé que debía de hacerlas ahora o se quedarían dentro de mí para siempre.

-Miss, ¿puedo hacerle unas preguntas? - le digo con una pizca de vergüenza. -Por supuesto- contesta la miss. Me paso aproximadamente una hora haciéndole preguntas a la miss sobre cómo

controlar mi ansiedad, qué puedo hacer para evitar ataques y sobre muchas otras cosas

respecto al tema y todas me las contestó son mucha paciencia. Al final, me ofrece sesiones para hablar conmigo sobre mi progreso.

Regreso a mi casa mucho más tranquila y les cuento a mis padres lo sucedido sin omitir ningún detalle. Finalmente, voy a mi cuarto y empiezo a poner en práctica los consejos de mi maestra.

Después de dos semanas de ir a sesiones con ella y seguir sus consejos prácticamente

al pie de la letra, comencé a notar cambios. Me puse mi suéter preferido, me hice una

trenza y analizo mi cara de nuevo; esta vez, sonrío. Sigue sin gustarme mi cara, pero por fin veo que lo que le hacía falta era una sonrisa, me río de mis pensamientos y bajo a desayunar. Como siempre, me despido de mi mamá y me voy a la escuela.

Esta vez, a pesar de que algunos me ven raro y se ríen, no me importa. Voy directamente con Marcelo y con Hernán.

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- ¡Hola! ¿Cómo están chicos? - les pregunto. -Bien Grecia- contestan al mismo tiempo. -Me da gusto chicos- les digo y noto que ambos me miran extraño, como si algo me pasara.

- ¿Qué tienen? ¿Por qué me ven así? - les pregunto, exigiendo una respuesta. 74

Se miran y Marcelo contesta – Es que te hemos visto diferente estos días, como si

estuvieras más contenta, no sé- piensa un rato antes de decirlo- como si tu ansiedad se hubiera ido- me dice.

Les sonrío y les explico – No se ha ido, eso tenlo por seguro; pero ahora he estado tratándome sobre ello de manera efectiva y he estado notando cambios. Me siento… bien- me atrevo a decir.

Marcelo y Hernán se miran y me sonríen. - ¿Qué? ¿Ahora qué tengo? - pregunto con impaciencia. Antes de darme cuenta me abrazan y se ríen. Al final Hernán termina hablando - ¡Eso es genial Grecia! Como tus mejores amigos no sabes lo que nos hace feliz oír eso- me dice sin perder la sonrisa; tiene una sonrisa torcida pero aun así me agrada, es una sonrisa única y diferente.

Ahora yo los abrazo y simplemente les digo – Los quiero chicos, gracias. Luego de ese momento un tanto cursi Marcelo exclama - ¡No puede ser!, ¿Qué fue eso? Nosotros no somos así de cariñosos. - Me quedo pensando y reparo en que tiene razón, luego nos miramos los tres y nos echamos a reír; fingiendo que olvidamos ese momento y seguimos platicando como siempre.

El día se me pasa rápido, al final de las clases voy a otra de mis sesiones con miss Abril;

le cuento de mi progreso y me dice que se alegra por mí y continuamos la sesión como siempre. Ya en casa, hago tarea, ejercicio, dibujo y bueno, hago lo de siempre, pero sin darme cuenta de que el monstruo no me había acompañado en todo el día.


Antes de dormir, me miro en el espejo y lloro; lloro de felicidad porque hoy no estuve nerviosa, porque no estuve ansiosa, porque no estuve preocupada; lloro porque me doy cuenta de que por lo menos hoy el monstruo se quedรณ en mi clรณset.

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El Truco 7 ALEJANDRA JUAREZ PERALES Nacemos, crecemos y morimos, ese es el ciclo de nuestra vida y todos algún día habremos que cumplirlo. Quizás algunos piensen cómo, pero en lo personal, no es algo que yo disfrute hacer. Ésta es mi historia, desde que nací hasta que morí, o al menos 76

eso creyó la mayoría.

Había una vez, en un pueblo muy bonito de México; Guanajuato, una joven llamada Cristina de aproximadamente 22 años, de tez morena, delgada, alta, cabello castaño y largo, con ojos grandes y abundantes pestañas, mi mamá.

Cristina, originaria de Los Mochis, Sinaloa, había llegado a Guanajuato en búsqueda de un nuevo empleo, y así fue como un día mientras caminaba por el centro, encontró un

lugar llamado “El Truco 7” que es una rústica cafetería del lugar. Al entrar pudo observar que buscaban a una mesera, así que reunió los requisitos que solicitaban y al día siguiente comenzó a trabajar ahí mismo.

Un día Cristina se encontraba en el trabajo, cuando llegó un joven con traje, delgado, alto, tez morena, llamado Rodrigo, se sentó en una de las mesas que le correspondía atender a Cristina, así que se acercó y amablemente lo atendió.

Si les soy sincero yo nunca he creído en las

historias en las que pasa el amor a primera vista, pero hay algo en esta que me hace

preguntarme ¿Cómo sabes cuándo esa persona es para ti?

En fin, pasaron los días, y Rodrigo iba al Truco todas las mañanas a las 9:00, y siempre se sentaba en la misma mesa. Así fue como

Cristina y Rodrigo poco a poco se fueron

conociendo. Uno de esos días Rodrigo tuvo el atrevimiento de invitar a Cristina a una


callejoneada, ella emocionada aceptó ya que desde que llegó a Guanajuato las callejoneadas eran de sus pasatiempos favoritos. Llegaron a las 12:00 de la noche y se vieron en el jardín Unión ya que de ahí partiría la

callejoneada, pasaron una noche agradable juntos. Por el desvelo de la noche anterior, Cristina llegó tarde al trabajo y fue despedida. Como cada mañana, Rodrigo llegó puntual a las 9:00, se sentó en la mesa de diario, y preparado para invitarla a una cita

preguntó por ella y Lourdes, la mejor amiga de Cristina, le contó que había sido despedida.

Rodrigo al sentirse culpable decidió buscarla y no parar hasta encontrarla. Tomó su desayuno y se retiró a su trabajo. Pasaron los días y no había ninguna noticia del

paradero de Cristina, así que Rodrigo se fue haciendo a la idea de que quizás no la volvería a ver.

Ambos siguieron con su vida tomando su propio camino hasta que un día en una

callejoneada se volvieron a ver. Rodrigo alegre de verla le preguntó cómo le había ido

y Cristina respondió, quiero presentarte a José, es mi novio. En ese momento Rodrigo no supo que decir, se quedó sin palabras así que sólo sonrió y tuvo que pasar una

callejoneada con el hombre que le robó el corazón de Cristina. Al despedirse acordaron salir tiempo después para no perder esa amistad que habían formado. Cristina terminó su relación con Aarón así que llamó a Rodrigo y fueron a tomar un café para poder contarle y a partir de ahí las salidas se hicieron constantes. Un día Rodrigo

decidió confesarle sus sentimientos a Cristina a lo cual ella sólo se rio y siguió con la

plática, pero ella estaba muy consciente de lo que él sentía y al principio Cristina estaba decidida a ni siquiera darle una oportunidad, pero siguieron hablando y se dieron

cuenta de que tenían muchas cosas distintas, pero eso hacía que fuera más divertido, y que se necesitaban el uno al otro. Poco a poco se fueron dando las cosas y sin darse

cuenta ya tenían algo. Su relación siguió así por mucho tiempo siendo todo, pero nada a la vez. Un día Rodrigo habló con Cristina y le dijo que tenía que mudarse a Baja California por cuestiones de trabajo, y que no sabía cuándo volvería pero que no quería

que eso cambiara las cosas entre ellos. El día que él se fue Cristina estaba muy triste ya que no sabía cuándo lo volvería a ver, y lo más raro fue que pasó de ser una persona

cualquiera, un cliente más del Truco a ser una de las personas que más le importaba. Pasaron meses y Rodrigo viajaba a Guanajuato a ver a su familia, pero a ella no la veía.

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Hasta que en navidad llegó a Guanajuato y lo primero que hizo fue ir a buscarla y decirle que esta vez no se volvería a ir, regresaba a Guanajuato ya que su contrato en Baja

California había terminado. Pasaron ese día juntos y estaban felices ya que al despedirse sabían que volverían a verse.

Ambos deseaban tener una bonita relación, pero sabían que tener 948 kilómetros de por medio no sería nada fácil. En ese tiempo hubo muchas dudas, peleas, discusiones, 78

pero también momentos felices ya que se apoyaban el uno al otro y estaban juntos tanto en los momentos malos cómo en los buenos.

Después de pensarlo y planearlo todo Rodrigo les pidió ayuda a sus amigos para poder pedirle a Cristina que fuera su novia, y así un día que salieron en conjunto Rodrigo le preguntó y su respuesta fue sí.

Pasaron varios meses, en los que se dieron cuenta que estar juntos en ese momento

era lo mejor que les había pasado y que todo había comenzado únicamente por un desayuno a las 9:00 am.

Así cómo al pedirle que fuera su novia Rodrigo volvió a pedirle ayuda a sus amigos para ahora proponerle matrimonio, a lo cual la respuesta volvió a ser la misma, sí. Se casaron y después de un año de casados tuvieron a su primera hija, mi hermana

mayor, Andrea. Andrea nació en uno de los peores momentos de Cristina y Rodrigo, hablando económicamente ya que Cristina tuvo que dejar de trabajar y el salario de

Rodrigo era relativamente bajo. Pero aun así con mucho esfuerzo lograron salir adelante

y criar a una hermosa niña. Cuatro años después tuvieron a un hermoso niño, divertido, guapo, amable, cariñoso y un poco modesto, a mí. En ese entonces vivíamos en

Guanajuato, pero cuando tenía 7 meses nos mudamos a Pachuca, Hidalgo, en donde 9

años después nació una de mis hermanas menores, Alexandra. Al principio yo no quería a Alex ya que yo quería que fuera un niño para poder enseñarle a jugar futbol o

cualquier otro deporte, y me costó trabajo asimilar que también podría enseñarle a una niña, pero con el paso del tiempo, fui queriéndola poco a poco, aunque no fue como pensé ya que los deportes no son cosa de ella. Cinco años después nació mi tercera hermana y la última, o al menos que yo conozca, Zara. Andrea nació en uno de los

peores momentos económicamente, pero Zara lamentable nació cuando mis papás estaban atravesando por uno de sus mayores problemas como pareja así que tomaron


la decisión que fuera a vivir con mis tíos. Así que Zara es más bien como mi prima por que nunca ha vivido con nosotros ni hemos convivido como hermanos. Pasó el tiempo, y mis hermanas y yo fuimos creciendo, cuando terminé la preparatoria decidí que quería estudiar Geología y que mejor lugar para hacerlo que en la Universidad de Guanajuato así que con el apoyo de mis papás regresé allá. Después,

Andrea, consiguió un intercambio a Estados Unidos en donde iba a trabajar y ser niñera al mismo tiempo. Sin duda fue algo muy difícil para Alexandra ya que los tres somos muy unidos.

Por el trabajo de Rodrigo el únicamente nos veía los fines de semana, así que Alex prácticamente se quedaba sola con mi Cristina.

Después de muchos años de una bonita relación y de tener una gran familia, Cristina y Rodrigo se dieron cuenta de que ya no se entendían más, y que no era sano seguir con

su matrimonio, así que decidieron separarse y a la primera persona que informaron sobre su decisión fue a mi hermana Alexandra. En ésta decisión no solamente influyó

sus problemas como pareja si no que Rodrigo había engañado a Cristina con otra persona, Magda.

Todos habíamos notado el cambio entre ellos, pero no sabíamos la razón hasta que un día, realizamos un viaje a Estados Unidos para visitar a Andrea, específicamente a Nueva

York en dónde estuvimos aproximadamente un mes, y ahí fue donde Cristina habló con nosotros y nos informó de su decisión por todo lo que había pasado.

Fue muy diferente la forma en la que yo vi las cosas a cómo lo tomaron mis hermanas, ya que Alexandra estaba muy deprimida y a Andrea realmente no le importó mucho, así que yo no supe como sentirme en ese momento.

La decisión ya estaba tomada, así que ya no había mucho que hacer al respecto. Fue algo muy difícil ya que hubo un sinfín de problemas entre todos nosotros. Para empezar Andrea tuvo que regresar de Estados Unidos ya que Alexandra no la estaba pasando

nada bien, ya que ella al ser la más pequeña le estaba tocando la parte más difícil. Una semana con mamá y una con papá, ajustar horarios, quién pagaba qué, quién había tenido la culpa de la separación y muchas otras cosas eran problemas que atormentaban nuestras mentes.

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No estoy tratando de decir que no me importó, pero traté de alejarme lo más posible de esa situación, así que yo seguí con mis estudios en la Universidad de Guanajuato, al estudiar mi Ingeniería en Geología yo estaba bastante feliz, y fue ahí donde conocí a

una chava llamada Stephanie. Ella estudiaba para ser Ingeniero Ambiental así que la veía frecuentemente en la escuela, empezamos a hablar, nos llevábamos muy bien, y teníamos muchos amigos en común así que la veía en muchas fiestas. 80

Hasta que un día me di cuenta de que realmente estaba enamorado de ella así que decidí preguntarle si quería ser mi novia y ella aceptó. Fanny, como le digo, era la primera novia que le había presentado a la familia, y fue la última ya que cómo les dije

ésta es la historia de cómo morí. Terminé mi Ingeniería y recibí mi título, así que al día

siguiente fuimos a desayunar a las 9:00 am al lugar donde se conocieron mis padres, “El Truco 7”.

Al estar ahí yo sentía que me miraban, pero fue algo a lo que no le di importancia,

aunque debí de hacerlo, ya que eran esos ojos los mismos de la persona que la que al terminar de comer justo cuando me levanté para brindar por mi triunfo me disparó directo al pecho y salió rápidamente.

Fue un gran alboroto ya que toda la gente empezó a salir y mis hermanas y mi novia estaban en shock, mi papá fue el primero en auxiliarme poniendo unas servilletas de tela en el pecho para hacer presión y que la hemorragia no creciera.

Yo escuchaba muchos gritos y llantos, pero poco a poco me fui quedando inconsciente, yo únicamente quería cerrar los ojos y dormir, pero mi hermana me decía que no me

durmiera y al verla tan desconcertada me motivaba a seguir despierto y luchar por seguir junto a ella.

No recuerdo bien que pasó por mi mente, pero no fue como dicen todos que antes de

morir pasa la película de tu vida, más bien yo estaba pensando en por qué me habían disparado y no encontré ninguna respuesta, pero la que los responsables dieron fue; él no era la persona por la que íbamos, pero justo en el momento que se levantó soltamos

el gatillo. En eso llegaron la ambulancia en la que me trasladarían al hospital y la policía que investigaría el caso, me levantaron y nos fuimos hacía el hospital, pero justo antes

de llegar, los paramédicos checaron mi respuesta en las pupilas y fue negativa lo cual les indicaba que tenía muerte cerebral, sin darle la noticia a mi familia, ingresé al


hospital, sacaron las balas de mi pecho, cerraron mis heridas y me llevaron a un cuarto en el que les informaron que efectivamente, ya no había actividad en mi cerebro. Así que tenían que informar si yo era donante de órganos, los médicos dijeron que yo no

podía hablar, moverme, escuchar, o realizar cualquier otra acción ya que era como si le

quitaras las baterías a un muñeco. Quizás no fueron las palabras que utilizaron, pero fue para una mejor explicación. Pero ellos no sabían que yo podía seguir escuchando todo, así que yo estaba enterado de la situación. Mi familia decidió donar mis órganos, pero

antes fuero a despedirse de mí, escuché cada palabra, todo lo que me dijeron, hubiera llorado si hubiera podido.

Fue algo bastante fuerte porque yo sabía que había muerto, pero no quería aceptarlo. Vi todo, mi operación de trasplante de órganos, cuando entregaron mi cuerpo, como

me enterraron y mi familia sufría por mi partida, pero yo no tenía voz para decirles que

seguía ahí junto a ellos. Jamás me había podido coordinar con alguien y esta vez lo hice justo cuando alguien apretó un gatillo.

¿Es irónico no? Morí justo en el lugar dónde mis padres se conocieron, dónde se podría decir que gracias a ese lugar se formó toda mi familia, pero también fue donde se separó en un desayuno a las 9:00. “El Truco 7”.

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Espérame Daniela Cerón Desperté a las 4 de la mañana por el sonido de mi celular y como ya lo esperaba eran los mensajes de las chicas hipócritas de mi escuela, traté de ignorarlos y volví a dormir,

pero media hora después sonó la alarma, pensé en llamarte, pero creí que aún seguías 82

dormida.

Mientras me bañaba estaba pensando en que quizá sería un buen año, me cambie y papá entró en mi habitación, aún seguía con la misma cara de decepción como si fuera el primer día cuando recibió la noticia.

Realmente quieres ir a la escuela - preguntó Claro que una parte de mi quería ser muy positiva, pero tú sabes que desde pequeña siempre fui muy negativa. -

Sé que es difícil y más si veras a Kumakaia, no crees, sobre todo después de lo

-

Papá no tienes que hablarme de esa forma soy tu hija - le dije enojada

que le hiciste - dijo mi papá.

- ¡QUE! ¡Quieres que grite que le enviaste

esas fotos al novio de Kumakaia, no es un logro hija! – me dijo papá enojado.

Me di cuenta que papá estaba muy enojado por lo que hice y no le conteste.

En fin, por favor baja, tu desayuno está en la mesa -

Termine de arreglarme, bajé y como de costumbre mamá estaba tirada en el sillón,

recuerdas que desde pequeñas ella siempre

tomaba, incluso cuando te quedabas a dormir ella se escondía en el baño a seguir tomando, pero bueno, tome mi desayuno salí y lo vi


pasar por la calle, un chico muy serio, se veía amargado, pero muy guapo; me hubiera gustado mandarte una foto de él, pero sé que no hubieras contestado. Llegué a la escuela en mi bici, porque si no lo sabias desde lo que pasó, como castigo

me quitaron mi auto, fui a dejar unos papeles a la dirección escolar y al salir todo el mundo se me quedo viendo y empezaron a hablar a mis espaldas, pero lo peor es que son las personas más obvias del planeta. Tuve las primeras clases, pero no tienen importancia, saliendo fui a la cafetería y de nuevo lo vi, estaba solo, el mismo chico amargado que paso por mi casa esta mañana, quería acercarme y hablarle, creí que como ambos estábamos solos podíamos ser

amigos, pero él estaba muy concentrado dibujando en su libreta y mejor me senté en otro lado, al terminar de comer escuche que gritaste y voltee muy asustada pero solo

estabas jugando, por un momento pensé que solo querías llamar mi atención y

esperaba que me saludaras pero nunca me volteaste a ver, y como lo harías después de lo que te hice.

En las demás clases me sentí muy sola, nadie me quería hablar, hasta me evitaban. Cuando me toco la última hora de clase fui a mi salón y vi al mismo chico y aproveché para sentarme al lado de él con la excusa de que no había otro lugar disponible. - ¿Te importa si me siento? - le pregunté, pero no respondió - Me llamo Pilikia ¿cómo te llamas tú? - dije - Hewa – me dijo con una voz muy baja. Me volteó a ver y me sonrió, me emocioné muchísimo, porque nunca me había sonreído un chico tan guapo, en esa clase fue todo lo que hablamos y en el resto del día solo pude pensar en él.

A la mañana siguiente recibí el triple de mensajes que en el día anterior. Al terminar de arreglarme bajé y esta vez mamá no estaba en el sillón y vi una nota de papá en la mesa.

Salí a buscar a tu madre probablemente esté en el bar. Te veo luego. P, tu desayuno está en la cocina. -

A veces pienso en que todo debe parar, pero no encuentro una buena manera de hacerlo.

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Salí y me fui a la escuela, en la entrada me topé contigo, pero solo me viste con la misma mirada de odio de siempre así que intenté ignorarte, después de mi clase de algebra fui

a la cafetería y me senté, estaba tan concentrada en mi imaginación que no me di

cuenta de la existencia de las personas, fue como si por un momento todo desapareciera, pero rápido fue interrumpido. Hola Pilikia – 84

Volteé y era Hewa, debo admitirte que se me hizo muy extraño que me hablara, pero igual lo salude.

¿Por qué estás sola? – preguntó Hewa. Yo preferí no responder. ¿Puedo sentarme aquí? – dijo Claro – le respondí Lo voltee a ver y me volvió a sonreír, esta vez me hizo sentir cosas en el estómago. Platicamos muchas cosas y me di cuenta que vivía a cuatro casas de la mía y quedamos de irnos juntos.

A la salida de clases fue por mí a mi salón y nos volvimos a topar tú y yo, Hewa notó la tensión entre nosotras y en el camino a casa me pregunto sobre ti, le platique toda la

historia, él fue muy comprensivo, la primera persona en cuatro meses que me hacía

sentir bien, pasaron los días y cada vez hablábamos más, yo me estaba enamorando de él. No tienes idea de cuantas veces he querido hablarte en este tiempo y que nos olvidáramos de todo lo malo, pero sé que tu no lo aceptarías.

Un día te vi hablando con Hewa, pero no le tomé importancia creí que eran compañeros y solo compartían alguna opinión sobre algo.

Estaba viendo televisión y sonó mi celular, subí a mi cuarto y vi que era Hewa estaba emocionada porque nunca me había llamado, y le contesté. Hola - dijo el Hola - dije yo Quieres venir a mi casa – me dijo Hewa


En ese momento me confundí un poco y me puse algo nerviosa, no sabía la razón por la cual el me invitaba a su casa, pero acepté. Me dio su dirección y fui hacia allá, la casa era muy grande, pero se veía sola; toqué el timbre y Hewa salió como si me estuviera esperando en la puerta de su casa. Pasa - dijo el Entre y la casa estaba muy obscura. ¿Estas tu solo? - le pregunté Si, mis padres están fuera de la ciudad y volverán en tres días- dijo Me quede pensativa y un poco nerviosa Y ¿Por qué me invitaste? – le pregunté Pensé que te gustaría hablar un rato más- me dijo Tiene lógica para mí, tenía que dejar de hacerme tantas ideas en la cabeza, por un

momento recordé cuando veíamos ese programa de casos policiacos y me sentí dentro de uno.

Hewa se miraba muy nervioso como si me ocultara algo, pero preferí no decirle nada. ¿Quieres ir a mi cuarto?, tengo películas ahí, elijamos una y bajemos a verla – dijo el Está bien – le dije Subimos las escaleras y entré a su cuarto, todo estaba completamente limpio y ordenado, de repente Hewa cerró la puerta y lo volteé a ver tenía una sonrisa muy grande y macabra que me estaba asustando. Pilikia tengo que decirte algo – Le puso seguro a la puerta y su voz cambio drásticamente. Dime lo que quieras Hewa – le dije asustada y un poco agitada Sé que hace unos días me viste hablando con Kumakaia – Sí, pero no creí que fuera algo importante – le respondí

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Lo era, Pilikia, ella me quería contar sobre la zorra con la que diario estoy en la escuela – señaló Hewa ¿Por qué me dices eso? – le dije un poco triste Kumakaia me contó la verdadera historia de lo que hiciste y como la traicionaste, era tu mejor amiga – dijo

Nunca entenderé por qué le dijiste esa historia a Hewa ¿Era para ponerlo en mi contra? 86

Kumakaia y yo planeamos una venganza que sobrepasara todo nivel, no se nos ocurría nada y después Kuma menciono un programa de policías que veían juntas y lo bueno que sería que estuvieras muerta. – dijo Hewa Yo estaba demasiado asustada casi para hablar. Pensé que éramos amigos – le dije Amigos jajaja solo me acerque a ti porque me dijeron que Kuma había sido tu mejor amiga – dijo Hewa

¿Qué dices? – le pregunté Que yo siempre quise agradarle a Kumakaia no a ti. – añadió Hewa ¡Quiero irme ya! – dije desolada y muy triste No tú no te iras a ningún lado, esta es mi única oportunidad de agradarle a Kuma – ¿Y QUÉ TENGO QUE VER YO EN ESTO? – le grite Que te mataré, tú le hiciste mucho daño a Kuma y es momento de pagarloHewa me tiró a la cama, yo traté de escapar, pero su fuerza era mayor a la mía por mucho y no pude hacer nada. Déjame ir – suplique Hewa me puso un trapo mojado en la cara y me quede dormida. No sé cuánto tiempo ha pasado, desperté amarrada a una silla, mi ropa, el piso y mi cara están llenos de sangre me duele todo el cuerpo pero es un dolor tan grande que llega a ser inexplicable, siento como si me hubieran sacado las entrañas, siento como si mis


manos y mis piernas se estuvieran quemando, intenté moverlos pero no pude; baje mi cara para ver qué pasaba y mis ojos comenzaron a llorar, ya no tenía mis 2 piernas y una

mano estaba desecha en pequeños pedazos , quiero gritar para que alguien me ayude

pero mi voz no sale, como su hubiera gritado hasta acabar con mis cuerdas vocales, una luz me quema la vista y no puedo saber dónde estoy exactamente, solo sé que hay sangre en todos lados.

Escucho voces a lo lejos pero no puedo distinguir lo que dicen estoy demasiado agitada,

dentro de mí es como si estuviera gritando lo más fuerte posible, pero por fuera solo se escucha como la sangre chorrea de mi brazo, realmente estoy sufriendo más que cualquier otra ocasión en mi vida. Mi bolsa está a mi lado, la estoy intentando tomar con la única mano que me queda,

pero Hewa entró en la habitación con un cuchillo, él está acompañado, lo sé porque alcanzo a ver una silueta detrás de él, y se están acercando a mí, tengo mucho miedo no quiero morir, intento gritar o hacer cualquier ruido, pero no puedo.

Hola Pilikia no tienes idea de cuánto tiempo espere verte así, y hoy gracias a Hewa es realidad – dijo ella

Esa voz la conozco de memoria sé que eres tu quien dijo eso, aunque el dolor no me permita hacer algo con mi cuerpo, mi mente sigue funcionando.

Te agradó la sorpresa, ahora que casi termino con la venganza creí que era buena idea llamar a Kumakaia, para que lo terminemos juntos – dijo Hewa

Bien hecho Hewa, creo que ya es momento de terminar con esta zorra, hazlo cariñoY por último Hewa y Kumakaia se besaron y terminaron de romper mi corazón y mi vida. ¿Lista Pilikia? – fue lo último que escuche de Hewa ¡AAAAAAAAHHHHHHHG! – un pequeño grito salió de mi por última vez Y ese fue mi último recuerdo, nunca sabré todas tus razones para querer matarme, pero al final tuviste lo que querías y espero que estés feliz, me arruinaste la vida a mí, pero también se lo hiciste a un chico que solo quería agradarte. Ponte a pensar en que harán

tú y Hewa cuando alguien encuentre mi cuerpo. Fuiste mi mejor amiga, ojalá Hewa y tu paguen por lo que me hicieron, yo cometí un error, pero ustedes acabaron con mi vida.

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No quiero que te cuestiones como es que escribí esta carta. Ahora va la mía, Espérame… Para: Kumakaia.

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Extraños VALERIA MERCADO RICKARDS Sabía que era grave en cuanto vi la cara del doctor. - ¿Michael Lewis? -preguntó. -Soy yo-contesté.

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-Pase por favor-ordenó. Entré en el consultorio y todo indicaba que los resultados eran peor de lo que había

imaginado. El doctor era un hombre mayor; con la mirada cansada de un hombre de 50 años, pero no lo suficiente para considerarlo un anciano.

-Señor Lewis, me da mucha lástima tener que decirle que se encuentra en la fase previa de esquizofrenia. -dijo con un tono directo, tal vez demasiado.

Esquizofrenia. Lo único que estaba en mi mente era el hecho de que tarde o temprano me volvería loco. Es una lástima que haya sido más temprano que tarde. - ¿Está usted seguro? -pregunté aun con falsa esperanza. -Sus síntomas psicóticos de los últimos meses, aunque son tenues, son una clara señal de esta enfermedad y considerando que casi la mitad de sus antepasados la padecieron…

Todos y cada uno de ellos muertos.

Asombroso. Tenía que salir de ahí y encontrar a Amelia, ella lo entendería o eso era al menos lo que creía.

Era viernes. Lo recuerdo ya que Amelia trabajaba en el hospital central y los viernes tenía su único descanso del día y lo pasaba en el mismo café de siempre.


Le expliqué todo lo relacionado a mi situación y no sentí miedo porque yo la amaba y ella a mí. Sabía que lo entendería, pero ahora me sorprende lo equivocado que estaba. -Sé que será difícil pero juntos…-me interrumpió. -Michael no puedes pedirme que me quede contigo. -dijo con un tono demasiado natural.

-Pero te amo y tú a mí, haremos que funcione. -dije con tono de súplica. 90

-Lo sé, pero me amo más a mí misma. -contestó. Realmente no recuerdo lo que pasó después, solo sabía que mi única esperanza me había traicionado. La maldita solo me dio la espalda como si yo fuera nada, como si solo fuera un estorbo en su camino, como si deshacerme de mi fuera tan fácil y juro que estaba tan equivocada; pero no sabía con certeza si era yo quien pensaba todo esto o eran los extraños en mi cabeza.

Pasaron los días y cada vez me encontraba más aislado, agitado, me era difícil controlar

mi comportamiento. La enfermedad me arrebató todo; mi trabajo, mi familia y lo que

más me importaba…Amelia. 5 años de relación que no sirvieron absolutamente de nada. Solo pensaba en ella; en recuperarla, en tenerla en mis brazos, pero… ellos, es decir los

extraños, me decían que efectivamente debía encontrarla, sin embargo, sus motivos eran muy diferentes. No me dejaban dormir y al mirarme en el espejo ya no veía al chico castaño de pelo despeinado, el cual tenía una sonrisa llena de energía, si no, a los restos de aquel joven que solía tener todo y ahora ya no tenía nada.

Claro que tuve distintos episodios esquizofrénicos; amnesia, paranoia, depresión y muchos otros más que ni siquiera puedo recordar.

Fue en la noche más sombría de mi vida cuando me di cuenta de que todo ya estaba jodido. Me desperté en la madrugada sudando en frío y con la respiración acelerada cuando la vi.

-Hola cariño-dijo mi madre. - ¿Qué haces tú aquí? -pregunté con nerviosismo. -Amelia. Ella es la causante de todo esto, no lo olvides. -me respondió.


En ese momento lo comprendí. Ella era mi madre y nunca se equivocaba; las madres nunca se equivocan. Es una pena que en ese instante no pude recordar que mi madre había muerto hace 5 años.

No tengo idea de cómo llegué a la casa de Amelia, pero con cada paso que daba me convencía de que estaba a punto de hacer lo correcto. ¡¿No sé qué demonios estaba pensando?! Entré a la casa. Amelia había olvidado quitarme las llaves, pero que estúpida, olvidar

quitarle las llaves de tu casa a un esquizofrénico en fase de crisis fue un acto muy irresponsable de su parte. Amelia estaba dormida. Lucía tan hermosa, llena de luz y de vida; pero eso terminaría pronto.

No sé qué tanta tarde… 1 o 2 horas tal vez, pero cuando terminé ni siquiera pude

reconocer a la mujer que tanto amé. Comencé con nuestro tatuaje; una frase en latín

que decía algo así como ´´te seguiré hasta que terminé´´, aunque quien imaginaría que sería tan pronto. Quemé el tatuaje. Gritó pidiendo ayuda, peleo en vano y me suplicó que la perdonara. - ¡Michael por favor detente! ¡Volveré contigo!, todo volverá a ser como antes. -dijo entre sollozos.

-Yo… no puedo, ellos jamás me lo permitirían. -contesté. - ¿Quiénes? -preguntó con la voz ahogada. Ni siquiera le di una respuesta. Tomé un martillo, no recuerdo como lo conseguí, pero realmente no importaba. Le sujete su bello rostro y con la parte de atrás del martillo le

arranque los dos ojos; comencé con el derecho y gritó como si le arrebataran el alma y cuando saque el izquierdo murió. Tuve un último momento de lucidez, fue cuando me di cuenta de que ya era tarde.

Estaba jodidamente loco. La mujer a la que tanto amé yacía a mis pies, con la ropa llena

de sangre, el olor de carne quemada aun inundaba el aire y su rostro… su rostro estaba

destrozado. Mis lamentos eran lo único que se escuchaba en la densa y oscura noche,

pero fue solo cuestión de tiempo cuando escuché que alguien susurraba a mi oído-

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´´Descuida, encontraremos a alguien más- y cuando giré la cabeza comprobé que me encontraba completamente solo.

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Juntos hasta la muerte Yualawime Calderón Valderrama Había una vez en una ciudad no muy lejana, un pequeño pueblo donde todos se conocían entre todos, como en todos los pueblecitos existían chismes, excepto que aquí nadie esperaría lo que estoy por contarles.

Era el año de 1995, en este pueblo el clima siempre era frío y húmedo, siempre había neblina, pero como ya se acercaba Halloween así que ahora las calles eran aún más frías y más húmedas y se sentía un ambiente lúgubre, los caminos que aún no estaban pavimentados por la noche se inundaban y en las casas, durante la madrugada solo se podía escuchar el sonido de las gotas de lluvia en los baldes cayendo por las goteras.

En este pueblo solo existía un colegio y todos los jóvenes asistían a él, y todos ahí conocían a Alice, ella era perfecta para muchos y simplemente hermosa para muchos

otros, ella poseía un largo cabello negro al igual que el color de sus dos grandes ojos

los que eran cubiertos por una parvada de largas pestañas, ella era la chica más inteligente de la escuela, era además bondadosa y era una buena persona, realmente ayudaba a los demás y era querida por todos en el pueblo, allí nadie había conocido a

una chica igual a ella, en sus notas solo habían nueves y dieses y además que era la capitana de varios talleres en la escuela, para la sociedad ella era perfecta y su familia no

aceptaría menos de eso, ellos Vivian a las afueras del pueblo en una pequeña casa con

su madre y su padre ellos eran felices y vivían cómodamente en sus vidas perfectas.

Alice tenía un novio, él se llamaba Cris, él no tenía mucho viviendo en el pueblo, hace

poco su familia se había mudado al Pueblo, él y su madre estaban intentando huir de la ciudad por algunos "asuntos familiares" de los que Cris nunca hablaba y Alice pensaba que

nunca lo haría, él y su madre compraron una

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gran casi a las orillas del pueblo a un buen precio pues la familia de Cris estaba muy bien económicamente. Cris era callado, tímido y casi siempre reservado, tenía los labios gruesos color cereza ocasionados por el frío y tenía la piel blanca y suave y además tenía unas enormes ojeras que parecía que le cubría la mitad del rostro.

Además, parecía extraño pues casi no tenía amigos y no le hablaba a nadie realmente, 94

nadie en todo el pueblo comprendía como alguien tan pura y tan buena persona como

Alice podía estar con alguien como Cris lleno de misterio y obscuridad, muchos pensaban que lo hacía por lástima y otros pensaban que algo malo Cris le había hecho

a Alice, pero todas eran teorías pues cada vez que le preguntaban a Alice él porque estaba con el ella solo contestaba:

- Él no es como ustedes piensan, en realidad es un buen ser humano y lo quiero muchísimo

Era un lunes por la mañana y como de costumbre Alice iría a la casa de Cris para que fueran juntos caminando al colegio

- (Toc Toc) ¡Cris! ¡Cris! date prisa o llegaremos tarde - dijo Alice mientras esperaba afuera de la enorme casa de él. Tras pasados unos diez minutos Alice comenzó a perder la paciencia así que decidió irse a la escuela sola.

Cuando llegó notó que Cris ya había llegado al salón y que estaba sentado en su lugar hasta atrás del salón

- ¿Por qué no me esperaste como siempre? - le preguntó Alice A lo que Cris contestó - Lo siento, pero algo me ocurrió en la mañana y no te pude esperar - ¿Y qué fue lo que te pasó? Cris con voz nerviosa le respondió - No. No puedo decírtelo, pero no te preocupes no es nada serio


Esto a Alice desconcertó un poco pues notaba a Cris más extraño de lo usual sin embargo no dejó que eso arruinara su día y siguió normalmente como cualquier otro día de escuela.

Al terminar las clases como de costumbre Alice y sus amigas Karla, Paola y Verónica fueron a comer a una pequeña cafetería que se encontraba cerca de la escuela. Al llegar al lugar Karla notó algo que no le gustó en Alice - ¡Hey Alice! ¿Qué te ocurre? - dijo Karla - Ah no es nada Karla no tienes de que preocuparte en verdad- le contestó Alice - Es por ese fenómeno de Cris ¿cierto? - dijo Karla enojada - ¡No es fenómeno! y no, no es por el Paola interrumpió y dijo: - Todas sabemos que es por el pero lo que no sabeos es porque estas con él, en serio

no te das cuenta que estas con alguien extraño y un fenómeno como el- dijo bastante firme

Alice confundida y un poco triste porque sus amigas no comprendían ni aceptaban su relación, se levantó de la mesa sin decir absolutamente nada y solo camino hasta la puerta y se dirigió hacia su casa.

Cada vez que Alice volvía a casa de la escuela un sentimiento extraño la inundaba pues

justo antes de llegar a su casa estaba el famoso puente de los suicidantes pues justo hace 7 años una pareja, dos simples jovencitos que parecían ser la mejor pareja del

pueblo había saltado, y así perdiendo la vida al instante en el que sus cuerpos chocaban con el asfalto, esto al pueblo lo destrozo por mucho tiempo, el pueblo nunca volvió a

ser el mismo pues nadie se lo esperaba es decir nadie prevenía una tragedia como esto, lo único que el pueblo supo del porque fue una nota de pergamino en el bolsillo del

joven que decía ¨Juntos hasta la muerte y aun así en el infierno nos volveremos a encontrar´ Esto a ella la atormentaba un poco por lo que se daba prisa para llegar y entrar a su casa.

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A la mañana siguiente era un viernes y era 31 de octubre, Halloween la festividad favorita de Cris por alguna desconocida razón, Alice llamó a Cris e cuanto se despertó para ver qué es lo que harían en esta noche de brujas.

Cris le dijo que la esperaba a las 8:00 de la noche en su casa para reunirse, ver películas

con su familia y jugar algunos juegos y también le pidió que se vistiera adecuadamente para la ocasión. 96

Alice se emocionó pues le gustaba la idea de pasar este día que le emocionaba tanto a Cris. Pasadas las 3:00 de la tarde Alice recibió un mensaje de texto de Cris diciéndole ´Por favor trae ropa negra, sé que casi no te gusta, pero hazlo por mí´ Enseguida de que Alice leyó el mensaje se dirigió a la tienda de ropa más cercana de

echo a la única que había, porque en realidad no tenía mucha ropa negra porque le

encantaba vestirse de colores, pero todo sea por Cris pensó. Entro a la tienda y le

pregunto a la señorita que estaba atendiendo y tenía algún vestido negro y unas mallas del mismo color

- Claro que sí, sígueme - respondió la señorita Alice eligió un vestido corto de manga larga que a Cris le encantarían pues ese era su color favorito. Se apresuró para llegar a casa y arreglarse.

Como el clima estaba bastante frio busco el viejo abrigo negro de su abuela, viéndose

al espejo toda vestida de negro recordó el día anterior cuando cris había actuado muy extraño que incluso le había dado un poco de miedo, se detuvo a pensar por un segundo lo que le habría ocurrido a cris y pensó, tendría algo que ver algo con esta

noche, pero recordó lo mucho que significaba ese día para él, así que amarro sus botas, se perfumo y pinto sus labios de rojo carmín y se dirigió a la enorme casa de Cris.

Toco el timbre y espero con una sonrisa en la cara hasta que por fin le abrieron la puerta,

ella entro, se quitó el abrigo, enseguida noto que las luces iluminaban la mansión no eran lámparas o focos, sino que eran velas, esto le pareció interesante, pero sabía lo

loco que se ponía en estas fechas, cuando finalmente bajo Cris Alice observo unas pequeñas de algún liquido rojo extraño sobre el pecho de Cris - ¿Qué es lo que tienes en el pecho? dijo Alice


- No es nada, apresúrate- respondió el Ella sintió que algo que algo no estaba bien Cris tenía la mirada perdida, le pidió lo

acompañara a su cuarto porque le tenía una sorpresa, Alice no se emocionó, por el contrario, sintió miedo sabía que la actitud de Cris no era normal, incluso su voz sonaba diferente, como nerviosa, sin embargo, lo siguió.

Al entrar a su recamara todo estaba en completa obscuridad sintió un escalofrió

recorrer su cuerpo entero, Cris cerró la puerta con llave, fue entonces cuando quiso correr y gritar, pero el sentimiento de miedo la paralizo.

Al encender el candelabro poco a poco se fue iluminado poco a poco a habitación hasta

que en el centro del cuarto Alice observo que había una estrella satánica dibujada en el piso con sangre quiso salir, pero ella tomo fuertemente arrojándola hacia la estrella inmediatamente Cris saco un cuchillo y le dijo: -Tengo que degollarte y después sacarte el corazón para poder terminar mi ritual y ser eterno

- ¡NO! Por favor, no me hagas nada te lo suplico Alice comenzó a llorar y a suplicar por su vida, después giro rápidamente y corrió hacia el balcón y sin pensarlo ella salto antes de que Cris la atrapara, al caer se lastimo el pie pero a pesar del dolor corrió lo más rápido que pudo hacia su casa, al llegar al puente

de los suicidantes que cruzaba el rio para llegar hasta su casa, se detuvo y miro hacia atrás para ver si el venia tras de ella y cuando se dio vuelta él estaba frente a ella aun

con el cuchillo en sus manos y todo sangrado y lleno de golpes, y al intentar matarla ambos cayeron por el rio, golpeándose con las piedras y ambos muriendo al instante. Sin pensarlo las dos almas se unieron en la eternidad.

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La cabaña ISABELA VICTORIA MALDONADO MELLO Los 5 mejores amigos, siempre juntos, eran buenas personas, pero no siempre, a veces hacían cosas que no estaban muy bien, molestaban a los demás, se burlaban de ellos y tomaban alcohol o drogas. 98

Un día decidieron pasar el fin de semana en una cabaña de la familia de uno de ellos y es ahí donde todo inicia… Era una mañana fría en la cabaña, un poco alejada de todo, los 5 amigos que fueron a

pasar el fin de semana creían que todo era perfecto. Todos se estaban divirtiendo como nunca, los chicos fueron varias veces al lago y visitaron un pueblo que estaba a hora y media de la cabaña y todo eso lo hicieron en una tarde.

El sábado por la mañana decidieron ir al pueblo a comprar unas cosas, sus papas se

quedarían en el pueblo y regresarían a la cabaña hasta el domingo por la noche, los chicos decidieron regresar a la cabaña. Todos estaban en la sala disfrutando de una película de terror y de unas rocas palomitas cuando de repente alguien toca la puerta, Carlos, el mayor de todos, un chico muy amable y lindo, abrió la puerta, era un señor alto, fuerte, de unos 30-40 años, tenía una cara de enojo que de verdad daba miedo.

- ¿Dónde están sus papas? No deberían estar

solos a esta hora- Dijo el señor con una cara de maldad pura

- No se encuentran señor, ¿Qué se le ofrece? - respondió Carlos El señor extrañamente volteo a ver la casa y a todos los demás y se fue sin decir una palabra. Renata, la novia de Carlos, estaba un poco

asustada y desconcertada, pero intentó no


demostrar su miedo, ya que Fernanda, la menor, la estaba viendo y no quería que se asustara. Rodrigo y Victoria, eran más grandes que Fernanda y sabían que algo raro estaba pasando, pero no quisieron decir nada.

Pasaron un par de horas, todo estaba más tranquilo, pero Carlos y Renata estaban muy

atentos para que Rodrigo, Victoria y Fernanda no se asustaran; de repente empiezan a parpadear las luces y se apagan los chicos entran en pánico.

Carlos de inmediato agarró una lámpara que estaba cerca del sillón y apunta a la puerta, estaba abierta y un viento helado pasaba la puerta, Fernanda empieza a llorar

imparablemente del miedo, Victoria intenta tranquilizarla para qué deje de llorar ´pero no tuvo mucho éxito.

Rodrigo, muy asustado, corre hacia la puerta y la cierra bruscamente, Carlos y Renata

nos sabían que hacer, todos tenían una mirada de terror que te penetraba

profundamente. Carlos empezó a revisar cada habitación de la cabaña, pero no

encontró nada. Renata quería llamar a la policía, pero Carlos no la dejó ya que no había un motivo, la luz regreso, sintieron un gran alivio, de inmediato subieron a los cuartos, creían que todo iba a estar bien, los chicos se fueron a dormir. Al día siguiente, a primera

hora, empezaron a empacar, no soportaban ni un segundo más en esa cabaña. Pasaron al pueblo por sus padres y regresaron a casa.

Creían que todo iba bien, se sentían más seguros en su casa, lejos de esa cabaña.

Pasaron unos cuantos días y todo había vuelto a la normalidad, los chicos volvieron a su vida normal.

Pasaron los días y se acercaba Halloween, los chicos decidieron ir a la casa de Carlos por que iba a hacer una fiesta esa noche.

Los chicos se estaban divirtiendo mucho, había alcohol, drogas y tabaco, todo iba bien hasta que Rodrigo quiso ir al sótano por más cervezas. Pasaron varios minutos y Rodrigo no regresaba, Carlos fue a buscarlo, él estaba en el piso, con un grave golpe en la cabeza, alrededor de un gran charco de lo que parecía ser sangre, Carlos los cargó rápidamente y lo llevo a arriba.

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Renata y Fernanda agarraron su cabeza e intentaban hacer que dejara de sangrar mientras que Victoria buscaba el botiquín y mientras llamaba a emergencias, pero la

que contestaba parecía una grabadora, algo muy inusual, la Ambulancia tardaba mucho, ni siquiera se escuchaba la sirena cerca.

De repente alguien tocó la puerta, los chicos no abrieron pues era más importante intentar sanar a Rodrigo. 100

Pasaron varios minutos y la persona que tocaba la puerta dejó de hacerlo, en medio del

silencio que había en toda la casa, a lo lejo0s, se escucha una sirena- es la ambulanciagritó Victoria. Emocionada abre la puerta para ver qué tan lejos estaba la ambulancia, a la orilla de sus pies, cerca de la puerta había una linda caja de color negra, con un listón blanco.

Victoria muy confundida agarra la caja y la mete a la casa, en lo que llega la ambulancia

decidió abrir la caja. ¡Lo primero que había era una nota que decía- NO SE PUEDEN DESHACER DE MI!!! –A

Victoria muy asustada pero intrigada por el misterio intenta buscar algo más en la caja y encuentra unas fotografías, de cuando estaban en la cabaña, en el pueblo hasta de cuando Rodrigo fue al sótano. La ambulancia llegó y se llevaron a Rodrigo, Victoria no quiso decir nada para no preocupar más a nadie, escondió la caja en un cajón de la cocina y se fue al hospital junto con los demás.

Al llegar al hospital los chicos buscan al doctor para preguntar cómo estaba Rodrigo,

sin embargo, las noticias eran buenas, pero no perfectas, pues el doctor les dijo que

Rodrigo estaría bien, fue un golpe grave pero no fatal y él se recuperaría, pero también dijo que no fue un accidente, alguien los golpeo en la nuca tan fuerte que causo su desmayo y la caída hizo que sangrara. Victoria al escuchar esto se dio cuenta que la caja y esto no podía ser coincidencia, así que le quiso contar a Carlos.

-Antes que llegara la ambulancia, cuando salí a ver qué tan cerca estaba la ambulancia me encontré una caja, alguien la había dejado en la puerta- dijo victoria


- ¿Y que tenía adentro? – pregunto Carlos -Pues venia una nota y varias fotos de nosotros y de Rodrigo… antes de que lo encontraras, es muy raro porque no decía de quien era, solo la dejaron

Carlos al ver que Victoria estaba realmente asustada y preocupada, le exige que le de

la caja y que lo olvidara, le dijo que todo estaría bien, que solo era una estúpida broma que alguien hizo.

Victoria sabía que Carlos lo decía para que ella no se asustara, pero decidió creerle y olvidarlo para seguir adelante.

Carlos sabía que algo no estaba bien y de inmediato fue a contarle a Renata, ella muy asustada le dijo a que tenían que hablar con Rodrigo para saber qué había sucedido. Cada quien regreso a su casa para poder descansar.

Al día siguiente Carlos y Renata fueron al hospital para poder hablar con Rodrigo,

cuando llegaron se dieron cuenta que algo estaba mal, algo sentía diferente, le

preguntaron al doctor en que habitación se encontraba Rodrigo, tristemente la noticia fue mala, Rodrigo había fallecido por la noche, ya que su corazón dejo de latir

extrañamente , Renata desconsoladamente empieza a llorar imparablemente, Carlos sabía que era imposible que Rodrigo tuviera un infarto, era un chico saludable y aparte no estaba tan grande como para tener esos problemas.

Carlos la llevo a su casa para que pudiera procesar todo, pero Renata no quiso hablar con nadie, solo subió a su habitación y ahí se quedó hasta el anochecer.

En cambio Carlos no se iba a quedar con las manos cruzadas, él sabía que la muerte de Rodrigo fue un homicidio, así que decidió regresar al hospital para poder hablar con el

doctor o para poder saber algo más, pero el doctor no fue de mucha ayuda, el solo le dijo lo que ya sabía, que murió por una falla en el corazón, Carlos no se iba a quedar

con las manos cruzadas, espero hasta que una enfermera dejara la computadora del hospital e inmediato la empezó a revisar, no había expediente de Rodrigo, e intento

revisar las cámaras pero alguien borro la grabación, Carlos no entendía nada y no sabía cómo ayudara Rodrigo pues es posible que el siga vivo pero ¿Por qué el doctor les mintió? ¿Dónde está Rodrigo? ¿Lo habrá secuestrado? estas preguntas no dejaban en paz a Carlos.

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Él recordó la caja de la cual le había hablado Victoria y tal vez ahí podría encontrar algunas respuestas, así que Carlos salió corriendo del hospital y se dirigió a la casa de Victoria.

Al llegar Carlos empezó a golpear la puerta como loco, Victoria asustada abre la puerta, - ¿qué te sucede? ¿Qué quieres Carlos? – dijo victoria

-La caja, necesito la caja, RAPIDO VICTORIA- gritó Carlos 102

- ¿Esta en la cocina, en el cajón, para que la quieres? todo bien? Carlos entro corriendo a la casa por la caja, - Para que la quieres? - le grito victoria -Es una larga historia, la necesito, luego te explico Carlos regreso a su casa y empezó a sacar todo lo que tenía la caja, reviso cada foto,

cada centímetro de la nota, todo, no encontró nada, hasta que se dio cuenta que la caja tenía un fondo falso, así que quito el pedazo de cartón y debajo de él había una llave,

la llave de la habitación 23, y una nota que decía – ve al motel Los Woods Resort, te estaré esperando Carlos– A

Carlos muy confundido decide ir solo, al llegar al motel, nota que no hay ni un solo carro en el estacionamiento, pero no le dio mucha importancia, se dirige a la habitación y temblando del m miedo toma la llave y abre la habitación.

Las luces estaban apagadas, no se veía casi nada, Carlos intento buscar el interruptor, al encender las luces, lo que había en la habitación era realmente escalofriante, la

habitación estaba llena de fotografías de los 5 desde hace mucho, de todo lo que hacía, fotos de todos los chicos que molestaban, de todas las vacaciones que pasaron juntos, de todo.

¿Al momento en el que salió de la habitación se dio cuenta que la luz del baño se había prendido, así que decidió ir a revisar, con una voz muy temblorosa grita – hay alguien ahí?, nadie contestó, él se fue acercando cada vez más al baño, cuando llego a la puerta del baño, estaba entreabierta, la abrió completamente y entro, no había nadie en el

baño, pero en el espejo estaba escrito – Ustedes se lo merecen, él no les hacía nada y ustedes lo mataron por eso yo mate a su amigo.


Esa frase se quedó en la cabeza de Carlos, junto con varias preguntas como ¿A quién mataron?, ¿Por qué dice eso?, el de verdad no entendía nada de lo que pasaba, así que decidió reunir a todos para contarles todo lo que pasó.

-En la caja había algo más que las fotos y la nota, la caja tenía un fondo falso, en él había

una llave de un motel, fui al motel para saber que estaba pasando, pero no había nadie en el motel, solo fotos de nosotros, de hace años, y también fotos de todas las personas

que hemos molestado, en el baño había una frase escrita en el espejo - Ustedes se lo merecen, él no les hacía nada y ustedes lo mataron por eso yo mate a su amigo., no entiendo nada de lo que está pasando- dijo Carlos

- ¿Qué? ¿A quién matamos? Nosotros no hemos hecho nada de esto- dijo Renata - Espera dijiste que había fotos de todas las personas que hemos molestado? - preguntó victoria -Sí, pero eso no es lo importante- respondió Carlos - ¿qué tal si alguna de esas personas es la que nos está haciendo esto?, tenemos que ir a ese motel- dijo Fernanda

Todos concordaron con Fernanda y regresaron al motel, rápidamente subieron a la

habitación y tomaron todas las fotos que había en la habitación y salieron de ahí de inmediato.

Al llegar a casa empezaron a investigar a cada una de las personas que había en esas fotos, y descubrieron que uno de ellos, Rafael Aguilar se había suicidado después de que ellos lo molestaron tanto y lo atormentaron tanto que ya no pudo más.

Los chicos al darse cuenta de que en realidad si habían matado a alguien decidieron ir

a la casa de Rafael, cuando llegaron no había ni una sola luz en la casa, tocaron varias veces, pero nadie, les abrió, la casa parecía abandonada, la puerta estaba abierta así que entraron, no había nada, ni nadie, solo una foto de Rafael al pie de las escaleras.

Los chicos muy asustados subieron y al abrir la puerta de un cuarto, el cuarto de Rafael,

al entrar había una foto, del cuerpo de Rafael después de suicidarse, pero al fondo de la habitación había una persona parada en frente de la ventana,

- ¿Quién eres? ¿Qué quieres de nosotros? - le grito Renata con lágrimas en los ojos

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- ¿yo? Yo solo quiero que ustedes paguen por lo que le hicieron a mi hermano, ustedes arruinaron todo en mi vida, lo hicieron sufrir tanto que el ya no pudo más con la suya. - ¿Tu hermano es Rafael? - pregunto Fernanda - SI, ustedes acabaron con su vida, y también con la de mi familia, mi mama entro en

depresión y ahora está en un hospital psiquiátrico, mi padre nos abandonó y yo pues creo que tengo sed de venganza 104

- Lamentamos escuchar eso, de verdad lo sentimos mucho, nunca quisimos que tu

hermano se suicidara, pero no debiste matar a Rodrigo o atormentarnos a nosotrosdijo victoria - es cierto, ustedes se merecen más por eso los traje aquí De inmediato el hermano de Rafael saco una pistola y apunto hacia los chicos, Carlos

para intentar proteger a Renata, victoria y a Fernanda se lanza sobre él y caen por la ventana.

Las chicas bajan rápidamente para ver si estaban bien y en ese justo momento llega la policía, Carlos les había marcado antes de ir a la casa de Rafael.

La policía arrestó a el hermano de Rafael y el confeso todo lo que había hecho, acosarlos durante días, entrar a su casa, matar a Rodrigo.

Al final del día los chicos estaban muy cansado y cada quien se fue a su casa para poder continuar con sus vidas.


No soy quien tú esperabas Addy Darina Uribe Cervera Esta historia comienza con Raúl Ruiz, un chico de 18 años que vivía en Málaga, España. Era alguien atractivo, castaño, delgado, con ojos color miel y estatura de 1.78. Era una persona introvertida, no era su mayor prioridad socializar, simplemente le bastaba con

tener a su mejor amigo Isaac, un chico igualmente atractivo, delgado, cabello azabache, ojos cafés y estatura de 1.75.

Aunque no tenían mucho tiempo de conocerse, se demostraban que su amistad era algo realmente importante para ellos.

El castaño se encontraba frente a su casa, comenzó a dudar si debía entrar o no, pero lamentablemente fue tarde, pues su madre ya se encontraba en la puerta con una mirada furiosa.

-Se puede saber ¿Por qué vienes así? - Dijo mientras observaba al castaño lleno de lodo y empapado. -Lo siento yo…- agachó la cabeza. -Te marqué cientos de veces, ¿Por qué no contestas? - Lo interrumpió. -Yo…yo caí en un charco y…- Su voz apenas se oía.

- ¿Y no pudiste avisarme? -Yo lo iba a hacer, en verdad, pero…-Esas son excusas Raúl, dame tu teléfono, estás castigado- volvió a interrumpir y extendió la mano.

- ¡¿Por qué?!- Levantó la cabeza y alzó la voz. -Te he dicho muchas veces que contestes el teléfono y nunca haces caso, deberías

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aprender que el teléfono no solo es para jugar, si no vas a ser responsable entonces ¿Qué esperas para dármelo? - Dijo furiosa. -Mamá…-Dámelo- Volvió a extender la mano. El castaño quiso salir corriendo del lugar por un momento, pero creyó que las cosas saldrían peor, así que le entregó el celular. 106

-Sobre eso… quería decirte algo…- Dijo con nervios mientras ella le miraba con atención. -Al momento de caer en el charco… mi teléfono estaba en mis bolsillos y pues… cuando lo revisé estaba… estaba descompuesto- Agachó la cabeza nuevamente. - ¿Lo descompusiste de nuevo? - comenzó a levantar la voz. - ¡Raúl es la tercera vez que lo descompones! No sé qué es lo que harás porque ya no pienso darte otro…y ni siquiera pienses en entrar de esa manera a la casa- Dijo exaltada mientras entraba y azotaba la puerta.

El castaño se quedó sentado en el patio frente a su casa. Con el paso del tiempo comenzaba a sentir frío y hambre.

Después de un rato, escuchó la voz de alguien bastante familiar, volteó en dirección de dónde provenía esa voz y se dio cuenta de que se trataba de la persona de quien estaba

pensando, su hermano mayor Santiago. Él era un chico rubio, alto, delgado y de ojos miel. Santiago era un año mayor que Raúl, era alguien bastante reconocido por todos,

no solo por ser atractivo, sino también porque antes de ingresar a la universidad, era el presidente de la asociación estudiantil de la preparatoria en la que ahora que se encontraba Raúl.

El rubio se encontraba hablando por teléfono, pero rápidamente terminó la llamada en cuanto vio a su hermano tirado en el patio de su casa lleno de lodo. Corrió hacia él y se agachó quedando frente a Raúl.

- ¿Qué rayos te sucedió y por qué no estás en la casa? - Preguntó con preocupación. -Caí en un charco, mi teléfono se descompuso y mamá está demasiado furiosa como para dejarme entrar, no es la gran cosa- dijo sarcásticamente.


-Raúl estás temblando de frío, tienes que entrar o te enfermarás-Ya te lo dije, mamá está muy furiosa como para dejarme entrar-Mm…haremos lo siguiente, entraré y la distraeré mientras tú subes, ¿Te parece? mostró una sonrisa.

-Está bien- Contestó sin mucha energía. Realizaron lo planeado y así Raúl pudo entrar a su cuarto sin problema alguno. Tomó un baño y se recostó un rato pensando en cómo se comunicaría con su mejor amigo.

Minutos después, Santiago entró a la habitación de su hermano para cerciorar su estado y se sentó a un lado de él. - ¿Te sientes mejor? - Preguntó con tranquilidad mientras le observaba. -Si eso creo- Contesto rápidamente. -Bueno, mmm… ya que tu teléfono se descompuso quería decirte algo…- Dijo mientras Raúl le miraba con confusión.

-Hace unos días, me compré un nuevo teléfono, pero aún conservo el anterior y ya que el tuyo se acaba de descomponer, pensaba en darte el anterior mientras consigues uno nuevo, ¿Qué te parece? - Sonrió al instante.

-Santiago… ¿Por qué haces esto? - Le miró con confusión. -Eres mi hermano, tengo que ayudarte siempre que lo necesites, anda, ya es tuyo, considéralo un regalo- Volvió a sonreír y se retiró rápidamente de la habitación antes de que el castaño dijera algo.

Raúl observó el celular sin saber cómo reaccionar, lo desbloqueó y comenzó a divagar por el aparato, con ello, se percató de la popularidad de su hermano, pues había cientos de mensajes sin leer, así que decidió abrir uno al azar:

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Desconocido: ¡Hola Santiago! Soy Rebeca Rodríguez, supongo que ya me conoces porque estoy en la

Raúl:

asociación estudiantil contigo:) espero podamos conocernos más. 108

No soy Santiago.

En cuanto Raúl contestó, decidió registrar los pocos números de los que se acordaba. Después de ello, quiso dormir un rato, pero al despertar, se dio cuenta de que ese rato se convirtió en toda la noche, ya era la mañana del día siguiente. Se alistó para ir a la escuela y volvió a tomar el autobús, mientras estaba en él, tomó su celular y notó que aquella desconocida le había respondido: Desconocido: Oh, lo siento mucho, debí anotar mal el número.

Raúl: No te preocupes.

Pasaron un poco menos de cinco minutos cuando: Desconocido: ¿Acabo de revisar el número y si lo escribí

bien… seguro que este no es el número de Santiago?

Raúl: Muy seguro.

Desconocido: ¿Me habrán mentido? ¿Quién eres entonces?

Raúl: ¡Probablemente amiga! Eso no importa.


Desconocido: No, Regina no puede ser tan cruel como para darme el número incorrecto.

Raúl: Por lo que veo te gusta ese tal Santiago.

Desconocido: ¿Se nota mucho?

Raúl comenzó a reír y bloqueó su teléfono al darse cuenta de que había llegado a la escuela. Bajó del autobús y se encontró con Isaac, comenzaron a hablar y tomaron

asiento en una de las muchas bancas que se encontraban alrededor, pues aún tenían

tiempo para su hora de entrada. El castaño comenzó a contarle todo lo que había sucedido el día anterior, pero poco después tanto él como Isaac escucharon la voz de

alguien no muy agradable para ellos, Tomás, el chico que había causado sus problemas el día anterior.

-Vaya, que curioso, nos volvemos a encontrar Ruiz- Dijo Tomás mientras se acercaba. -No molestes Tomás- ¿Qué? ¿Estás enojado por caerte tratando de salvar a unos tontos perros? - Comenzó a reír y a burlarse de él. - ¡Tú me empujaste! - Levantó la voz mientras se paraba de la banca. - ¿Quién te crees? - Volvió a reír mientras lo empujaba. Raúl quiso ignorar los empujones, pero cada vez se hacían más fuertes así que comenzó a defenderse. Isaac quiso detenerlos rápidamente antes de que el asunto se pusiera peor, pero lamentablemente ya se encontraban golpeándose.

No duraron mucho tiempo así, pues fueron vistos por profesores y los llevaron a

dirección. Para su mala suerte, fueron suspendidos 1 semana. Cuando la madre de Raúl se enteró, lo obligó a realizar servicio comunitario durante esa semana.

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Al llegar a casa esa misma tarde, el castaño observó que no había contestado el mensaje de aquella chica, por lo que pensó que ya era hora para responder y así lo hizo. Los dos

continuaron hablando por un largo tiempo, y aunque Raúl aún no sabía mucho de

Rebeca (ni siquiera de su apariencia) y Rebeca no sabía ni siquiera la identidad del castaño, se convirtieron en buenos amigos.

El primer día de suspensión llegó, por lo tanto, el castaño tomó un autobús para dirigirse 110

al lugar donde haría dicho servicio: un acilo. Al principio pensó que sería terrible el hecho de estar en un acilo durante muchas horas al día por una semana, pero al estar

ahí conoció a dos personas muy amigables, a una señora a la que le solían decir “Abuela Lee” y a un señor conocido como “Abuelo Rodri”. Gracias a ellos, su primer día no fue

incómodo en lo absoluto, incluso fue divertido y entretenido. Los siguientes días fueron algo similares e incluso, en varias ocasiones Isaac lo visitaba, excepto el jueves, fue

diferente ya que el Abuelo Rodri comenzó a mencionar mucho acerca de la visita de un familiar. Pasaron unas horas y la persona esperada por el abuelo llegó, en ese momento Raúl se encontraba con el abuelo jugando ajedrez.

-Parece que ya me has remplazado para jugar ajedrez abuelo- comenzó a reír mientras se acercaba al par que jugaba.

El abuelo se levantó con rapidez y abrazó a la persona que había llegado mientras que Raúl simplemente se quedó sentado.

-Ella es la persona de la que tanto hablaba, mi nieta, creo que es bueno que se conozcan ya que son de la misma edad- Dijo el abuelo con emoción.

-Mucho gusto, me llamo Rebeca Rodríguez- Sonrió mientras extendía su mano amablemente.

El castaño casi se cae de la silla al escuchar el nombre de la chica. Rebeca era realmente linda, tenía cabello largo y castaño, ojos verdes, era de estatura media y delgada. -Mu...mucho gusto, soy Raúl Ruiz- Extendió su mano con timidez. - ¿Eres tímido cierto? - Comenzó a reír mientras lo observaba. -Tal vez solo poco- Sonrió. -Eres hermano de Santiago, ¿Cierto? - Preguntó curiosa.


-Sí, lo es- contestó rápidamente. Raúl cada vez sabía un poco más acerca de su amiga virtual, mientras que Rebeca, no sabía casi nada de él. Continuaron hablando durante el resto de la semana, Rebeca

pedía más para saber la identidad de aquel chico, pero Raúl simple y sencillamente no quería mostrar quien era, aún no.

Llegó el 1er día después de su suspensión y lo primero que hizo al llegar fue contarle a Isaac todo lo que había ocurrido con su amiga virtual, sin omitir su ligera atracción por

ella. Con el paso del tiempo se hacían más cercanos sin darse cuenta, lo único que seguía prácticamente igual era que Rebeca aún seguía sin saber la identidad de su amigo.

Después de unas semanas con la misma situación, se acercaban los exámenes de ingreso a universidades y Raúl tenía como plan entrar a una universidad ubicada en Madrid. También, se acercaba el festival de fin de año, en donde los alumnos de último grado debían de ingresar a un área artística para dar un show de cierre escolar y tanto

Raúl como Rebeca tenían un gusto en común: el baile. Llegó el día en que cada área debía reunirse para recibir indicaciones de lo que harían en el festival, así que el grupo

de baile se reunió en un salón como cualquiera. Cuando el castaño ingresó al salón se llevó la sorpresa de encontrar a Rebeca en el mismo, se saludaron y esperaron a recibir las indicaciones. Poco después el profesor que coordinaba esa área formó equipos para

que realizaran una coreografía, tenían aproximadamente 2 meses para preparar todo a la perfección.

Para la suerte de ambos, quedaron en el mismo equipo. Los ensayos comenzaron de

inmediato y eso ayudó a que Rebeca y Raúl se acercaran más sin ser amigos virtuales. Ensayaban cada día al menos 2 o 3 horas. Con el paso del tiempo Rebeca sentía que el

castaño se parecía tanto a su amigo virtual que le comenzó a nacer una pequeña atracción por él, la confianza entre ellos crecía y cada vez estaban más unidos, se estaban enamorando el uno al otro sin saberlo. 2 meses después… Raúl había recibido los resultados aprobatorios a la universidad que él deseaba, tan feliz estaba que sus nervios el día del evento bajaron un poco, no podía pensar mucho en otra cosa que no fuera su universidad.

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Era su último ensayo, su último evento en la preparatoria y tenía que dar lo mejor de sí, el castaño aún hablaba con Rebeca sin que ella supiera su identidad, puesto que la situación se le había escapado de las manos y ahora no hallaba cómo decirle, así decidió callarlo.

Terminado el ensayo, Raúl fue de manera rápida al baño para revisar su aspecto antes de subir al escenario dejándole encargadas sus cosas a Rebeca, mientras tanto ella, en 112

lo que esperaba por el castaño, divagaba por su teléfono, cuando de pronto escuchó

una llamada de otro teléfono, buscó de donde venía, revisó la mochila de Raúl y precisamente, de ahí provenía el sonido. Rebeca estaba a punto de guardar el teléfono nuevamente, pero notó algo extraño en las notificaciones: un mensaje que al parecer

era de ella, encendió su propio teléfono y volvió a mandarle un mensaje a su supuesto amigo virtual y como era de esperarse, le llegó a Raúl. En ese momento el castaño regresó a la sala de ensayos y encontró a Rebeca sentada mientras observaba los 2 teléfonos.

- ¿Qué…qué es lo que haces? - Preguntó confuso. - ¿Cuándo planeabas decirme? - Contestó Rebeca seriamente. - ¿Qué? ¿De qué estás hablando? - Comenzó a acercarse a ella mientras la miraba con atención.

-Eres… eres mi amigo de los mensajes ¿Cierto? ¿Hasta cuándo pensabas callártelo? Comenzaba a sonar molesta.

- ¿Por qué revisaste mi teléfono? -Tu teléfono comenzó a sonar, al parecer alguien te estaba marcando, pero no lo pude contestar, me tardé y de pronto apareció mi mensaje en tus notificaciones, Raúl

contéstame… ¿Hasta cuándo tenías planeado callártelo? ¿Sabes lo mucho que me desesperé por saber algo de ti? Por saber de quien se trataba…-Dijo con molestia y decepción. -Yo… planeaba decírtelo en un principio, pero temía a saber cómo reaccionarías ya que mi hermano te gusta, la situación se salió de control y no hallaba cómo decírtelo-


- ¿Es por tu hermano? ¿En serio? - Levantó la voz- ¡No sé cuántas veces te dije que ya no sentía nada por Santiago Raúl! Tú…comenzaste a gustarme, soy una tonta, te parecías tanto a él, ¿Cómo no pude notarlo? - Miró a Raúl exaltada.

-Tú… también comenzaste a gustarme ¿Sí? Y me era inevitable no tener miedo al

decirte algo como eso, en verdad lo siento, de verdad quería decírtelo- Dijo con tristeza. -Raúl estoy muy decepcionada, tú sabías lo mucho que quería saber de ti y aun así ¿te lo callaste? Llevábamos mucho tiempo hablando…- Agarró sus cosas y caminó hacia la entrada.

-Espera yo…-Déjalo así ¿quieres? - Y así finalmente salió del lugar. El momento de presentarse llegó, el grupo bailó exitosamente, sin ningún fallo alguno.

El evento acabó y con ello finalizaron las clases, Raúl no supo de Rebeca después, le mandó cientos de mensajes, pero ella ya no contestaba.

Después de casi 3 meses de vacaciones, el castaño se encontraba viviendo en un

departamento de Madrid, no era tan grande, pero estaba muy cerca de su universidad. Los primeros días fueron extraños, pero poco a poco fue acoplándose, hablaba todos los días con su mejor amigo y su familia. El primer día de clases estaba un poco

desubicado, básicamente, ese día solo tuvo explicaciones de trabajos y presentaciones con sus nuevos compañeros de arquitectura. En un descanso, decidió explorar la

escuela y mientras lo hacía, vio a lo lejos a una persona demasiado familiar, comenzó a

acercarse y se percató de que trataba de Rebeca, de inmediato pensó en lo curioso que era que los 2 fueran a la misma universidad. Rebeca se encontraba caminando por uno de los grandes pasillos. El castaño no dudó ni un segundo en ir detrás de ella, cuando estuvo lo suficientemente cerca, cubrió sus ojos con sus manos y le dijo: -Adivina quién soy- Sonreía mientras sentía como Rebeca se tensaba. - ¿Qué haces aquí? - Volteó rápidamente mientras sonreía. -Estaré estudiando aquí- ¡¿Qué?! ¿En serio? - Dijo sorprendida. -Sí y me parece que tú también ¿No es así? -

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-Sí, pero…-Nada de peros- Interrumpió mientras reía. - ¿Podríamos… podríamos intentarlo esta

vez? Sé que te decepcionaste, pero prometo que te contaré todo de ahora en adelanteRebeca no sabía cómo reaccionar así que solo se acercó a Raúl y le dio un largo y cálido abrazo mientras sonreía y decía: -Claro que sí114


Un amor como reloj de arena Alexandra Salinas Guerrero ¿Alguna vez has pensado cuando será la última vez que abraces a alguien? ¿O cuándo será la última vez que la veas y tú no lo sepas? Algo así me paso, soy Daniel, me considero un niño tranquilo, estoy en primer semestre de preparatoria, una experiencia nueva estoy por descubrir; nuevos amigos, nuevos

maestros, en fin, un nuevo ambiente, normalmente la gente dice que en esta etapa encuentras al “amor de tu vida” y al parecer yo ya la encontré. Todo el recreo iba a contemplarla, para mí era como contemplar una obra de arte, recuerdo la primera vez que la vi, yo no creía en el amor a primera vista, pero me

sucedió, les juro que era la niña más bonita que jamás había visto, sin saber su nombre, ni su grado, ni su grupo yo sentía que ya estaba enamorado de ella, algo me decía que ella era la indicada. El único problema era que no me atrevía a hablarle a esa niña.

Entre a mi taller de basquetbol, y descubrí que ella iba al mismo taller que yo, no saben cuánta emoción y nervios me causaba eso. Así que supuse que sería más fácil hablarle

si estaba conmigo en el taller, y otra cosa ¡iba a saber cómo se llamaba esa hermosa

niña! Y así fue pasaron lista, y puse mucha atención

cuando

esperaba con ansias...

ella

dijera

presente,

Su nombre era "Sandra", conocía a muchas Sandras, pero ninguna como ella, tenía un cabello tan radiante y largo que al caminar

hacia que todas las niñas la voltearan a ver, sus ojos eran color café pero no era un café

común les juro que era un color único, y sus

pestañas hacían que resaltaran sus ojos aún más, parecían pestañas postizas. Recuerdo que ese día la busqué en todas las

redes sociales, pero dudé en mandarle solicitud, sentí que me vería como un

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acosador, pero me decidí a mandarle solicitud, y saben que fue lo mejor que las acepto. Pasaron los días y yo solo la veía de lejos, a esa hermosa niña, porque tampoco me atrevía a mandarle mensaje.

A mis amigos ya los tenía hartos, porque solo hablaba de ella, pero no me importaba. Un día ella subió una historia a su Instagram donde decía "confiésame algo", yo supuse

que era la señal, estaba destinado a decirle, así que le comenté "eres mi Crush", después 116

de haberlo enviado me dio una sensación de satisfacción, por fin le había escrito a Sandra, y solo esperé con ansias su respuesta.

Contesto al fin, cuando vi su mensaje en mis notificaciones, mi corazón comenzó a latir

muy rápido sentí que casi se me salía, en su mensaje ella me puso "te me haces lindo, oye tú vas en mi taller de basquetbol, ¿verdad?", me sorprendió tanto, ella sabía de mi existencia. Creí que eso de gustarle a la persona que te gustaba, solo pasaba en las películas, ¡pero! me estaba pasando a mí!

Yo estaba muy nervioso, que iba a pasar cuando la viera, qué tal si me quedaba solo viéndola y no le decía nada, o si me caía cuando estuviera con ella o solo empezara a

tartamudear. Era martes, y el miércoles me tocaba taller, así que esperaba con ansias para verla, aunque sentía también que los nervios me invadían.

Entre a mi primera hora, y saliendo mis amigos me acompañaron a buscarla, la vi a lo lejos me fui acercando, pero dudé un poco y de repente ella se volteó y me vio y lo único que hizo fue sonreír, yo sentí que me derretía.

Al día siguiente me saludo en cuanto entramos al taller, e hicimos equipo juntos, ¡era el mejor día de mi vida!

Pasaron los días y comenzamos a hablar diario, nos veíamos en la escuela, todo iba

súper bien, un día pensé, debería decirle que me gusta, así que al día siguiente yo estaba muy nervioso, la fui a buscar a su salón, y le dije que si podíamos hablar y ella asintió con la cabeza.

-Oye Sandra la verdad es que me gustas mucho, te me haces una niña súper bonita, y debo de admitir que desde el comienzo de clases me gustaste mucho.


Ella con la cabeza agachada le dijo: -Dani a mí también me gustas cañón, pero hay algo que aún no sabes de mí, y te aseguro que en cuanto lo sepas te dejaré de gustar. - ¿Por qué piensas eso? Aún con todos tus defectos me gustas, no me importa tu pasado, quiero ser esa persona que está a tu lado para poder superar todo lo que te

haya dejado cicatriz, en verdad estaré para ti siempre, sin importar lo que sea que no me hayas dicho. - ¡Es que no lo entiendes! Déjame sola. Ella se fue llorando. Sentí que mi mundo se desmoronaba, había hecho llorar a la niña que me gusta, a la salida fui a buscarla, pero ella ya se había ido, le mande mensaje, pero nunca contesto.

Deje que los días pasaran y solo nos veíamos pasar a lo lejos pero no nos hablábamos.

Por la tarde decidí mandarle mensaje para decirle que no estaba sola, que en verdad lo

que haya pasado antes no me importa, ella me contesto "Dani es que no lo entiendes, sé que estuvo mal al irme, pero no creo que quieras una novia solo unos meses, mañana te explico todo”. Ese mensaje, pero en específico esas 3 palabras “solo unos meses” ¿qué significan?

Como de costumbre fui a su salón, salimos y nos sentamos en el pasto a hablar. Nos quedamos callados unos segundos ninguno de los dos sabía qué decir, así que ella comenzó a hablar.

-Mira lo qué pasa, es que yo tengo una enfermedad, me diagnosticaron leucemia a los

12 años he estado en tratamiento, pero ya solo es para controlar, la verdad es que he estado empeorando, literal en el médico me han dicho así tal cual qué disfrute cada día. -Sandra, no me importa eso, en verdad quiero estar contigo, y si es necesario y tú quieres te acompaño en todo tu tratamiento, en verdad que jamás había sentido esto por alguien.

-Wow jamás imagine que tu respuesta sería está, en verdad que me gustas mucho Dani, y en verdad agradezco que me entiendas.

Ese mismo día me puse a investigar todo sobre esa enfermad, para tener los cuidados necesarios para ella, era lo único que me ocupaba en ese momento.

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Pasaron los días, y me propuse a pedirle que fuera mi novia, su respuesta fue un sí, y les juro que me hizo sentir el niño más feliz del mundo. Pasaron los meses, la acompañé a varias citas, estuve con ella en las noches, me quedé a dormir en el hospital y todo iba perfecto, era el “amor de mi vida”, la mujer con la que me quería casar, con la que quería pasar el resto de mis días a su lado.

El doctor nos informó que todo iba de maravilla, que había estado mejorando, pero que 118

aun así necesitaba muchos cuidados, todos estos meses han valido la pena estar con ella.

Recuerdo perfectamente un viernes por la noche fuimos a cenar, ella iba tan bonita, un vestido color vino que le quedaba divino. Yo le lleve unas rosas rojas, y no por ser una fecha en especial ni nada, simplemente porque me nació. Platicamos un buen rato de

todo lo que habíamos pasado en estos meses, nos trajeron nuestra cena, que por cierto estaba muy rica.

Al terminar la cena ella me dijo: -Te tengo un reto, ¿lo aceptas? A lo que yo respondí -Depende. Ella continuó hablando -Bien el reto es que sobrevivas sin mí una semana, nos podemos

ver en la escuela, pero no te puedes acercar a saludarme, no me puedes escribir, en fin, no podemos hablar únicamente vernos desde lejos. Quiero ver qué tan fuerte es tu amor hacia mí.

La verdad yo si me saqué de onda, hice mil preguntas del porque quería hacerlo, pero ella solo sonreía. Al final acepté el reto. La fui a dejar a su casa, le di un gran abrazo y un beso. Comenzó la semana y solo la veía pasar en los pasillos, mostrando su hermoso cabello, sus ojos tan radiantes, el primer día se me hizo eterno, yo quería abrazarla, besarla

tenerla cerca de mí. Lo único que ella hacía cuando la veía era sonreír, y lanzarme un beso.

¡Fue la semana más loca de mi vida!


Llego el viernes, llegué a la escuela, todo tranquilo hasta que ese día nunca la vi en la escuela, pero se me hizo de lo más normal pues ella tiende a faltar en viernes por sus citas. Yo quería que ya llegara el sábado para poder hablarle y decirle que ya era suficiente una semana sin estar con ella.

Ese día estaba en casa, recostado viendo películas cuando me entró la llamada de la mamá de Sandra, para informarme que ella había fallecido, les juro que yo sentí que me habían revuelto el estómago, quería arrancarme el cabello, salí corriendo de mi casa

hacia el hospital. Llegué y lo único que pude hacer fue abrazar a su mamá, no me pudo decir ni una sola palabra, lo único que me dio fue una simple carta. “De: Sandra Para: el amor de mi vida (Dani) Amor, lograste el reto, una semana sin mí, sé que no te fue fácil, pero quería que este adiós no fuera tan doloroso, ahora quiero que sigas este reto todos los días, sobrevivir sin mí. Yo estaré cuidándote desde lejos.

En verdad que me hiciste la niña más feliz del mundo, en estos meses, gracias por

compartir todos mis momentos de felicidad y también de tristeza, gracias por estar siempre a mi lado cuando más lo necesite, por dedicarme tu tiempo, por demostrarme que el amor es verdadero, que los cuentos de princesas si existen. Será lo último que te pida, lo prometo... Consíguete a alguien, que te acompañe durante el largo camino que te queda, que esté ahí en todos tus partidos, que se vuelva tu fan #3, porque claro está que tu mamá es la #1 y yo siempre seré #2, te apoyaré desde lejos, siempre, y quiero que ella sostenga tu mano cuando pases al frente con tu birrete, sabrás que ahí lo has logrado. No olvides que te amo, eres lo más valioso que tengo. No te rindas nunca, y cuando sientas que ya no puedes más, voltea al cielo y yo estaré ahí. TE AMO DANI” Pffff me quede sin palabras, la niña de mis sueños se había ido, pero necesitaba ser

fuerte, yo sabía que ella seguiría conmigo siempre. Un duelo demasiado difícil de superar.

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Todos los días le mandaba mensaje por WhatsApp aun sabiendo que no contestaría, pero le contaba sobre mi día, todo con detalles. De vez en cuando me iba a comer con su familia.

Pero, en fin, hoy es mi último día en la prepa, me encuentro con mi birrete, a lado de mi novia y de mis padres, una meta más cumplida. Hoy volteo a ver el cielo, porque yo

sabía que estarías presente en este día, y que estuviste a mi lado en ese día donde 120

quería derrumbar todo, cuando sentía que ya no podía más, e incluso cuando en un partido no me fue tan bien como pensaba, estuviste ahí siempre.

Gracias por todo Sandra, y jamás olvides que tú eres “el amor de mi vida”.


Un mundo místico Miel Olvera Érase una vez, en un reino lejano, vivía una familia muy unida, el rey Rodrigo, su esposa, la reina Ana y su querida hija, Badercap, quien era una niña muy valiente, y siempre con el deseo de que algún día ella sería “una de las mejores piratas nunca antes vistas”.

Con el paso del tiempo Badercap, empezó a desarrollar innumerables habilidades y destrezas. Hasta que un día no nada esperado, el rey Rodrigo, cayó enfermo, todos hicieron cuanto pudieron, pero nada, ni aún la valiente Badercap, podían hacer algo; ¿O quizás sí?

Ala mañana siguiente Badercap se encontraba muy triste y decaída, paso horas llorando en el balcón de su alcoba, y preguntándose, porque había sucedido, así que para olvidar lo ocurrido decidió salir huyendo del palacio, usando una capa roja para que no la

reconocieran y un caballo percherón blanco, muy veloz, dirigiose a un muelle para esperar el próximo barco que zarpara, y huir. Tiempo después, cuando zarpó el barco, Badercap ,ya se había instalado en su camarote, y era un tanto pequeño, y tenía muebles de madera, una litera con adornos de conchas y estrellas de mar, ya eran las

nueve de la noche y Badercap, ya lista para dormir, cuando de repente un horrible y

atemorizante monstruo marino salió de lo profundo de las aguas y toda la tripulación se acobardo y no supieron que hacer, excepto

un valiente y muy apuesto pirata, se enfrentó a la bestia, juntos armaron una estrategia muy breve, en la cual Badercap tenía que

dirigirse a la punta del barco y el joven pirata tenía que subiera a la vela principal, y así

Badercap pudiera girarlo con una soga y el

pirata con una espada en mano, enterrársela en el ojo y en cuanto eso sucedió el monstro

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de un coletazo golpeo el barco toda la tripulación cayo excepto Badercap y el joven pirata, quienes triunfaron, ya que, el atemorizante animal fue tras el resto de la tripulación, que había caído.

Ala mañana siguiente Badercap despertó y tempo después el otro pirata, y en cuanto

despertó vio a Badercap con un cinto rojo en su frente y con su espada en el costado derecho, quedo impresionado por ver a alguien tan hermosa y sobre todo muy 122

aventurera, hacia todo lo que viniera, así que con muchos nervios encima y esperando a ver que le dijera, se dirigió hacia ella y le preguntó: - ¿Cómo te llamas? -Badercap, y vos? -Yo señorita me llamo Marcos, y es un placer conocer, a tan bella dama. -Le agradezco el cumplido, y para mí también es un honor conocer a tan valiente pirata. Desde aquel momento, ambos, continuaron en busca de la cura para su padre de Badercap, aunque no duraría para siempre, ya que Badercap, tenía que regresar a palacio, y Marcos a su vida de pirata.

Tiempo después, se encontraban en una cueva, buscando un alga marina roja con

manchas amarillas, ya que eso, resucitaría a su padre, y en esa cueva había unos cuantos trastuchos, unos lentes muy extraños, una brújula con un grabado, que decía “049484” y pensaron que tal vez significaría algo, continuaron caminando, y empezaron a oír como una gran cantidad de agua que salía de un pequeño hoyo, y dijo Marcos:

-Mira! Esto es bastante raro porque es un simple y sencillo hoyo y sale una gran cantidad de agua que cae en un hoyo aún mucho más grande.

Y se preguntó Badercap entre sí - ¿A dónde llevara ese inmenso hoyo y donde parara toda esa agua? ¡Entonces sin pensarlo dos veces, Badercap ató una soga, no lo suficientemente larga para lo que iba a recorrer, y exclamó – Tengo que ver que hay al otro lado!!!- y Marcos replicó- Estas loca!, no sabes que te podrías encontrar o que te podría pasar-, y le dijo Badercap- Lo sé, pero tengo un presentimiento, de que ahí abajo encontrare lo que estoy buscando…


Badercap ya lista para saltar, tomo un respiro profundo y Marcos dijo: - espera, iré contigo, ¿Somos un equipo, ¿no?, y en los cuentos de hadas siempre hay un príncipe que salva a la princesa, y esta no será la excepción. (Mientras Marcos decía eso, ataba su cuerda también.

Badercap pregunto- ¿Listo? - Marcos contestó –mientras este a tu lado siempre estaré listo. Se tomaron de la mano muy fuertemente, se quedarán viendo unos segundos y … saltaron.

¡Ya abajo Badercap y Marcos se dieron cuenta que sus cuerdas no eran lo

suficientemente largas ya que les faltaba metros para poder tocar la tierra, y el agua les

caía encima y grito Marcos con dificultad para hablar-Badercap!!! Necesitamos cortar la soga o nos ahogaremos. -Está bien, córtalas. ¡Pero antes de que la cortara Marcos dijo- te amo!!!- a lo que Badercap contesto- yo igual-.

Segundos después, las corto, y conforme iban cayendo vieron donde iban a parar, a lo que observaron que había mar…así que, tomados de sus manos, cayeron.

Al entrar al agua, apareció una sirena llamada “Aqualulú”, y les dijo:-Pueden respirar, yo seré su guía personal a lo largo de este reino acuático, estoy aquí con un solo propósito, pero antes de decirles cual es, me gustaría felicitarlos por haber sido tan valientes y

sobre todo por haber llegado hasta aquí, síganme, como les decía, mi propósito aquí es

mostrarles lo que tanto han estado buscando ,una vida…aquí es, este barco se hundió hace más de 2500 años y su capitán era uno de los mejores piratas nunca antes vistos

y este pirata dejo un cofre con una vida nadie sabe exactamente que es pero según los pergaminos, si la persona indicada abre ese cofre, se le dará esa vida, lamentablemente no podré acompañarlos, pero sé que lograras encontrar ese cofre y salvar a tu padre. ¡Buena suerte!!!

En ese momento Aqualulú desapareció. Y Badercap sin pensarlo dos veces, nado, hasta que llego a la entrada del barco, junto con Marcos, y de repente unas corrientes marinas los separaron, de tal modo que

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Badercap llego a la sala de comandos del barco, y ahí había una piedra que decía “inserta el código”, Ella recordó que era “049484”,cuando lo coloco, se abrió un muro, y entro poco a poco, conforme iba avanzando, aparecían flechas rojas que le indicaban

el camino, que llevaban a la oficina del capitán, incluso antes de que entrara a su oficina

apareció un letrero de madera que decía “solo tienes una vida aprovéchala”, entonces al abrir la puerta vio un escritorio de madera en el centro, ya casi deshecho, también, había estantes de plata con un montón de esculturas de corazones y relojes, a decir 124

verdad eran cosas muy viejas pero valiosas y dijo entre sí,-Tengo que elegir el corazón correcto, de lo contrario moriré.

Entre tantos corazones que había, uno en lo particular era muy brilloso y color carmesí, y apunto de agarrarlo, dijo: espera un momento…si quiero vida por vida, el capitán debe

tener esa vida que busco; entonces Badercap empezó a abrir los cajones, a presionar

botones, para ver si estos ocultaban algo; pasaron unos minutos intentando ver si

alguno de esos botones hacían algo, pero todo fue en vano, así que nado alrededor de toda la oficina, y atrás de un montón de piedras pesadas, Badercap alcanzaba a ver la perilla de una puerta, pero no sabía cómo quitar todas esas piedras, después de un

tiempo se le ocurrió una idea, así que empezó a tirar el piso del barco, ya que como

estaba un tanto débil, Badercap lo podía hacer, cuando al fin logro tirarlo, todas esas piedras se habían caído al piso debajo del barco, pero por el momento no le interesaba a Badercap, ver que había haya abajo, y se apresuró a abrir la puerta ya desgastada y

rota, al abrirla vio un cadáver atado con unas cadenas a un poste y ese cadáver tenía muy bien agarrado un cofre de cerámica, cundo Badercap vio ese cofre, decidió

quitárselo al cadáver que era el capitán, le costó mucho trabajo porque lo tenía muy

bien agarrado, y cuando por fin lo zafo de sus manos, abrió el cofre y salió un enorme corazón rojo de un palmo de largo, y enseguida salió un pequeño y muy curiosillo

caballito de mar que le dijo, yo soy el guardián de ese corazón, y también el capitán de este barco, hace tiempo, como te habrá dicho ya Aqualulú, nosotros fuimos transformados, y conferidos a ser seres comunes marinos, pero antes éramos seres místicos, como sirenas, sirenos, príncipes, reyes, y reinas de los océanos, los cuales

estaban divididos y gobernados por mis hermanos, que también fueron convertidos en medusas y pulpos, todos éramos muy felices, y ahora tú Badercap hija del rey Rodrigo

4to, y de la reina Ana 2da, tienes ante ti este corazón de cristal rojo, que representa la

vida marítima hace siglos, de la cual te estaba diciendo, pero si tú eliges esa vida, te


quedaras en el reino marino siempre y serás la reina de todo ser viviente que respire de estas aguas, aunque si no quisieras esa vida y optaras por revivir a una persona, que es

lo que has estado buscando, podrías hacerlo…Badercap…piénsalo bien y no cometas un error eterno…

Luego de pasar horas pensando lo que podría ocurrir en ambos casos, si se hiciera eterno; tomo una decisión firme y segura. Y exclamando a una voz dijo: -Deseo que este corazón, de vida a todos los seres místicos, desde el más pequeño, hasta el más grande, así sea.

Al instante todos los océanos; Atlántico y Pacífico, Ártico e Indico, dieron un giro de 360 grados al mundo entero, y lo que hoy conocemos quedo hecho historia, dando inicio a lo que creíamos imposible. Un mundo místico.

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Un viaje hacia el origen Paulina Liubliana Siles Flores Escombros y destrozos entre calles sin vida, son aquellos que forman parte de mi día a día. A pesar de ser, aparentemente, el único ser con vida que quedaba en la Tierra, mi soledad no era tan abrumadora como pudiese parecer, quiero decir, hubo un tiempo 126

en que no lo estuve del todo.

Año 4013, lo recuerdo con claridad, tenía apenas cuatro años cuando era criada por una mujer de edad mayor, nunca supe si realmente fue mi ‘’madre’’, pero le tuve un cariño enorme. Su muerte fue realmente dolorosa. Sin embargo, he de admitir que dichos escombros han sabido criarme y enseñarme muchas cosas.

Entre las calles, se encontraban regados variedad de revistas, libros, casetes, discos,

videojuegos con consolas dañadas; un sinfín de legado humano, del cual yo ahora podía disfrutar. Era divertido de algún modo, supongo, me gustaba ver videos de aquellos humanos que creaban historias de todo tipo, cantaban y hacían arte en general.

Sin embargo, la soledad comenzaba a perseguirme poco a poco, tenía alimentos suficientes, así como objetos materiales, pero la ausencia de una buena charla o un cálido abrazo seguía allí. Le había perdido el

sentido a la vida, ¿Qué propósito tenía estar en un mundo vacío en el que moriría sin lograr nada? Aun así, seguía siendo una cobarde, por lo que el suicidio no era una opción del todo.

Tras darle vueltas al asunto, había creado una especie de ‘’plan’’ sobre lo que haría: viajar al

espacio. Sinceramente el destino no me importaba, así como perderme en el inmenso conjunto de cuerpos especiales lo hacía.

Quería ver más allá de lo que ya conocía, y si

eso involucraba la muerte o nunca volver, no me interesaba en ese momento.


Leí variedad de libros astronómicos y encontré uno donde explicaba la construcción de un cohete, por lo que el viaje estaba decidido. Comencé a reunir los trozos metálicos que a mi paso se atravesaban, una rápida búsqueda que al final, valdría la pena.

Días de construcción pasaron con rapidez ante mis ojos, finalmente había logrado crear

un cohete y mi felicidad no podía ser más grande. Reuní un par de alimentos que cultivaba, tomé mi reproductor MP3 y una vez lista, despegué. Mi mirada cabizbaja quería evitar voltear a la ventana, era momento de dejar aquel lugar solitario.

De un momento a otro, me había desmayado, mi último recuerdo antes de despertar era únicamente el comienzo de un gran cielo estrellado. Así, ‘’ ¿Dónde me encuentro?’’

era lo único que pasaba por mi mente al encontrar mi querido cohete estrellado en una superficie con pasto de diversos colores. La confusión se hacía más grande, así como el miedo, hasta que una ¿Chica? de piel rosada y largo cabello se dispuso a decir a mis espaldas:

- ¡Tearie, qué gusto! ¡Te había estado esperando desde tu nacimiento! ¡¿QUÉ DEMONIOS SUCEDÍA?! Quería huir de mi soledad hacia la probable nada y terminé en un lugar que me hacía dudar de mi cordura. Mi rostro demostraba claro miedo hacia lo que sucedía, estaba sin palabras. - Bueno… lamento darte esta primera impresión tan extraña, para mí esto es muy normal. -Sonrió con incomodidad- Me presento, soy Sara, un alma mágica al igual que tú, solo que sabes… ya llevo más tiempo aquí.

-Y... ¿Dónde estamos? ¿Qué es eso del alma? - Apenas me dispuse a decir temblorosamente - ¡Buen punto! Prosigo, te encuentras en Esmeralda, el ahora único cuerpo celeste con

vida tras la desaparición casi total de tu especie, la Bruja del Tiempo, que causó toda la catástrofe trajo a todas las almas aquí, hay de todo un poco. -Sigo sin entender nada realmente-Mentí, sabía que nada bueno seguiría a continuación.

-Iré al grano, la existencia en este lugar no es tan buena como pudiese parecer; la

mayoría están en un bucle de martirio por culpa de la Bruja del Tiempo debido a su maldad. Muchos hemos intentado revelarnos, pero es inútil-Sollozo- Conseguí un

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telescopio hace un tiempo, por algún motivo, tras juguetear con él, di con la tierra, específicamente, di contigo. - ¿Y estás enamorada de mí o algo así? Juro que no comprendo tu punto- Intenté

desviar el tema.

-No, no es eso, solo que tú eres la elegida, lo puedo ver en tu alma, que no es como la

de nadie que conozca. Como dije, tú también eres un alma mágica, y tienes el potencial 128

suficiente para derrotarla.

-Ni loca-Dije mientras comenzaba intentar inútilmente arreglar mi roto cohete. ¿Quién en su sano juicio aceptaba tal propuesta de una desconocida? -Si la vences, puedes pedir un deseo; el que sea. Mi curiosidad se encendió al escuchar eso, tenía claro lo que quería y no perdería esta

oportunidad.

-Acepto, pero debes cuidarme todo el viaje. - Mis pensamientos de hace unos segundos, eran contradichos por mi repentina decisión. -Así será-Dijo mientras me abrazaba. El comienzo del viaje más extraño que jamás tuve apenas comenzaba y no tenía ni idea de a donde llegaría.

- Tendremos dos paradas hasta llegar allí; lo más pronto posible, lo mejor. - ¿Por qué? -Más velocidad igual a no me más Bruja del Tiempo, igual a no más sufrimiento. - Oh, entiendo y ¿Adónde iremos? - Era inevitable preguntar cosas si mis próximas acciones determinarían el futuro de cientos de almas. -Pues... el primer paradero yo nos ha recibido. Nos encontramos en un lugar lleno y de hongos de todo tipos y tamaños, sin embargo, rápidamente mis oídos se contaminaron de sollozos y lamentos, era como un total

infierno de sufrimiento que te lastimaba hasta el alma. De alguna manera, este siempre era inherente a cualquier ser que existiese.


- ¿Qué rayos son esos sonidos? - dije tapándome los oídos. -Es el bosque de los lamentos. (Nombre que le hacía un claro honor a la situación) El sufrimiento de aquellos hongos (ya que, al parecer, ellos sobre producían dichos

sonidos) inevitablemente te hacían querer llorar, era como si te contagiasen dicha negatividad. En el centro de todo, había una chica de cabello blanquizco, con orejas a lo largo del cuerpo llorando a mares. Como impulso, corrí abrazarla.

-Todo estará bien-le dije sin siquiera conocerla. Supongo que el motivo de tal acto, fue más que nada por el hecho de que nunca nadie me abrazó en momentos de debilidad, entendía aquel sentimiento. Por obra literalmente, de magia, apareció en mis manos una flecha dorada de gran

tamaño y tras elevarme inconscientemente en el cielo, la dispare a uno de los hongos más grandes, con esto, todos comenzaban a desvanecerse y salían pequeñas centellas azules de ellos, como almas que por fin se liberaban de su sufrimiento.

Caí en el rocoso suelo y ahora la chica de cabello blanco corría hacia mí. -Lamento tanto que hayas tenido que hacer esto por mí... nunca hago nada bien tardeTartamudeo mientras lloraba -No lo hizo por ti, querida, lo hace por su benevolencia-dijo Sara con una sonrisa

de orgullo.

-Es algo grosero lamentarte y no presentarse con quién crees que te ha salvado-Dije débilmente y no tan seriamente

-Me...me llamo Jade, he estado toda mi vida aquí y el sufrimiento me ha acompañado a su vez. -El dolor puede transmitirse, lo sé, pero juro que pronto el resplandor de la felicidad igualmente lo hará. Nuestro grupo ahora de tres, continuó su camino, ahora habíamos llegado a un laberinto de espejos que si era resuelto daría con el castillo final.

- Separémonos-dijo Sara, la pésima idea que aquel día aceptamos.

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Tras ir por mi cuenta, aquellos pasillos eran peor de lo que creía, los espejos mostraban lo peor de ti, todo lo que a nadie le gustaba de sí. Fácilmente cualquiera podría enloquecer allí, pero la situación de la distinta, mi cordura era necesaria para salir de

ese lugar. Confusión y odio me llenaba mientras caminaba, pero mi fuerza de voluntad fue más grande. Minutos de espera y poco más para que todas nos reuniésemos, y tener ante nuestros ojos la recta final. 130

Las puertas de un enorme castillo se abrían con lentitud y cientos de seres enanos se

inclinaban repetidamente frente a rotos relojes, como como si de una deidad se tratase. -Llegamos- Pronunció Jade con una mueca de seriedad. De manera sigilosa, nos dirigimos al fondo del castillo, donde finalmente pude

presenciar a la dichosa ‘’Bruja del Tiempo’’.

- ¿Quién les ha permitido postrarse frente a mí? - Pronunciaba una voz omnipresente

a pesar de mantener sus labios intactos.

-He venido a derrotarte- Le respondí sin quiera inmutarme Por primera vez en mi vida, me sentía valiente y que si algo de verdadero provecho. La bruja era enorme pero preciosa, su figura irradiaba maldad, pero sus ojos color púrpura una tranquilidad placentera. -Perfecto. A continuación, aquella mujer de gran tamaño comenzó a encadenarse, estaba intacta,

como si ella misma se condenará a su muerte, pero no sería realmente, así como

funcionaria. Al parecer, multitudes habían intentado si quiera hacerle un rasguño en esa posición, pero nadie lo había logrado.

El momento decisivo del viaje había llegado y aunque la posición de nuestra ponente parecía una burla hacia nosotras, haríamos nuestro deber. Como las almas mágicas que éramos, las tres contábamos con un potencial mágico espectacular.

Comenzamos a elevarnos en el cielo, Jade sacó una pistola, Sara una espada y yo una

flecha, y con una sincronización repentina, las tres apuntamos a la vez y para nuestra sorpresa, el conjunto de ataques había lastimado fuertemente a la bruja.


- ¡Ahí! - Gritó de dolor con un agujero en el pecho intentando romper sus cadenas y rindiéndose. - ¡Exijo mi deseo! - Apenas puede hablar, pues cabe mencionar que el uso de magia era realmente cansado.

Una vez en el suelo, la bruja muriendo tras el ataque, me pasó una joya con destellos

en su interior y sin palabras supe lo que representaba, era lo que cumpliría mi preciado deseo.

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Por fin había encontrado algo de compañía, en menos de una hora tan solo, dos seres distintos a mí se habían vuelto lo que nunca había conocido: amigas. Pero, habría sido

muy egoísta haber deseado algo como ‘’Mi felicidad eterna’’ o ‘’Deseo estar por siempre con Jade y Sara’’, mi cariño hacia la vida se había vuelto más intenso de lo que ya lo era, no tanto a la mía, pero si a la del resto. -Entonces... ¿Realmente lo harás? -Es por el bien de todas las almas, vamos, seguro que eso que llaman destino

volverá a juntarnos

-Es una promesa. El arte de la existencia era lo único que resonaba en mi interior, no quería ver una Tierra vacía y destruida de nuevo, así que con tristeza tras despedirme nostálgicamente de

mis compañeras y a su vez, ellas estando conscientes de lo que diría, con lágrimas en mis ojos, pronuncie:

-Hasta luego chicas, deseo en la restauración de la humanidad. Todo lo existente comenzó a desvariar y a desmoronarse hasta llegar a un punto del

pasado donde los humanos seguían en ella su curso normal, era como si todos esos siglos nunca hubiesen pasado, así como mi existencia que, desde los cielos, ha

observado feliz a cada ser con vida, y con el único remordimiento de volver a tener cerca a aquellas que, en mi corazón, siguen viviendo más que nadie.


Una historia no tan común Alma Gabriela González Fuentes Me impresiona la manera en la que una persona puede causar impacto en tu vida y hasta en tu personalidad, en tus sentimientos, aquella que te hace sentir varias emociones al mismo tiempo, aquella a la que decides amarla a diario. 132

Elegí amarla, elegí a esa persona, elegí que pueda entrar a mi vida con el miedo de entregarme por completo y salir herida. Mi nombre es Mónica, vivía en México, pero por cuestiones del trabajo de mis padres tuvimos que mudarnos a Los Ángeles California. Soy de estatura media, cabello largo

rubio y ondulado y complexión delgada. Me identifico mucho como una chica enojona,

celosa y amargada pero también cariñosa, comprensible y educada, me encanta bailar y cantar, ver películas y series, pero algo por lo que mis amigos me han reconocido es

mi pasión por el futbol, desde chiquita toda mi familia me enseñaba acerca de este

deporte, iba a todos los partidos de mi ciudad y mi papá me compraba las playeras de mis equipos favoritos. Y debo admitirlo, no soy buena jugando, pero observarlo en

verdad me encanta. Al principio de mi mudanza me fue un poco difícil en esta cuestión,

pues acostumbraba a ir a todos los partidos en mi otro país y ahora solo los veo por televisión y si es que los transmiten. Cuando

llegué a los Ángeles aprendí más acerca de este deporte, bueno de sus equipos, había

uno que me llamaba mucho la atención que se llamaba “Los Ángeles football club”, lo

empecé a seguir y de verdad que me emocionaba mucho en sus partidos. Un día

tuve la oportunidad de ver a un chico, más o

menos de unos 19 años jugar por primera vez en ese equipo. Su nombre es Jake, tuve un

ligero presentimiento que era buen jugador y

no me equivoque, nos dejaba a mí y a mi hermano con la boca abierta de tan bueno

que era. Obviamente desde ese instante me


gustó mucho. Lo empecé a seguir en todas sus redes sociales, trataba de ir a todos los partidos y más cuando el jugara. Acostumbraba mucho sentarme en un lugar en el que él me pudiera ver, pues para que por lo menos notara mi existencia. Obviamente no me

ilusionaba mucho, él estaba muy fuera de mi alcance y sería algo absurdo que me hiciera caso o que me hablara.

Un día ordinario como cualquier otro estuve en el estadio con mi hermano, lo convencí

de que nos sentáramos otra vez hasta abajo para poder ver de cerca de Jake. En el

medio tiempo, mi hermano y yo acostumbramos a comprar algo para comer, pero esta vez decidí quedarme. Me quedé un rato sola e incómoda, pues me di cuenta que unos chicos que se sentaron atrás de mí conocían a Jake. Cuando volvió a empezar el partido,

me pude percatar que Jake se dio cuenta que ahí estaba, suena loco, pero me emocioné bastante y más cuando me di cuenta que no me quitaba la mirada de encima ¿Qué me habrá querido decir? ¿Le llame la atención? ¿Le gusté? ¿Le parecí chistosa? ¿Qué cosa? Disimuladamente le dije a mi hermano lo que me estaba pasando y el me tiro de loca,

me dijo que estaba tan loca por el que ya empezaba a alucinar, y eso me pareció muy cierto, pero no estaba alucinando. El entro a jugar a la cancha y le grité alentándolo, pero no me escuchó.

Terminando el encuentro, Jake se acercó a las gradas, pero era obvio que era para saludar a sus amigos así que no me moví de ahí. Se fue acercando poco a poco, cuando me hermano me convenció para hablarle y pedirle una foto, el momento fue tan rápido que ni siquiera tuve tiempo para pensarlo y bajé enseguida a pedírsela.

Ese momento fue… fue algo indescriptible ya dos años siguiéndolo, apoyándolo, alentándolo para que por fin esa noche notara mi existencia y aún más, accediera a

tomarse una foto conmigo. Claramente es uno de los muchos recuerdos que jamás olvidaré, y lo sé suena estúpido, pero para mí fue algo grandioso.

Pasaron los días y todo siguió igual, más partidos, más entrenamientos, más deberes nada fuera de lo normal, hasta que pasó lo imposible, Jake me habló. Él ¿A mí?, ¿Por qué? Estaba en el cuarto de mis padres,

estuve viendo una película, pero me quedé dormida por lo cansada que estaba, un tono no muy común sonó de mi celular, era una notificación de una red social, así que no

hice mucho caso, gracias a eso ya no pude seguir durmiendo y abrí mi celular, y fue ahí

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cuando vi la mejor notificación que me había llegado. Me quede en blanco, no sabía ni que contestar a un simple “Hola”, estaba gritando por dentro. Me tranquilice y le conteste, desde ese instante todo comenzó, una nueva historia, aquella historia que ahora deseo olvidar.

Nos empezamos a conocer, hablábamos a cerca de nosotros, nuestros gustos, hobbies etc… 134

Así duramos 6 meses, seis largos meses y debo aceptar que me es imposible explicar

todo lo que yo sentía, todo lo que pasaba por mi cabeza, el me permitió conocerlo, el me permitió entrar a su corazón, lo miraba de una forma única, él se volvió parte fundamental en mi vida.

A finales de ese año Jake me confesó que le llamaba mucho la atención, y no como amiga si no algo más profundo, él me quería conocer, de una manera más sincera y

empezar una relación conmigo. Algo no me quedo muy en claro ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué yo habiendo chicas más bonitas, más simpáticas o más abiertas? ¿Por qué el

me eligió a mí? No tenía sentido, nada de esto tuvo sentido, me deje llevar mucho por

mis sentimientos. Por lo que yo sentía. Accedí y le dejé muy en claro que no iba a permitir que me lastimara, pero pues uno a veces no puede controlar todo…

Toda esa etapa fue única, él fue el motivo de mis alegrías o de mis sonrisas cada día, me estaba enamorando cuando planeaba no hacerlo y menos con él.

Esos meses pasaron rápido, y sucedieron muchas cosas. Siempre lo iba a alentar,

salíamos, íbamos al cine, comprábamos helado simplemente nos divertíamos cuando

estábamos juntos. Tuve la oportunidad de conocer a su familia y el a la mía, éramos una típica pareja enamorada, bueno más bien creo que la enamorada era yo.

Me agrada mucho esa tonta idea de que pudimos llegar a ser algo, ese algo de que los demás se emocionaran, preguntaran, celaran o envidiaran. Y sí, yo sabía, en el fondo

sabía que algún día iba a pasar, lo sentí muy pronto para ser verdad. El me dejó, empecé a notar su poco interés en mí y en la relación y lo peor de todo es que no hice nada al

respecto. No le rogué, no le exigí, simplemente callé, porque mi enojó no era hacia el sino hacia a mí, era mi culpa. ¿Por qué sería a mí? Entendí que ya no quería nada, la

relación se echó a perder, pero creo que merecía una explicación, así me doliera o no,

pero no el solo me dejo con la duda que creo que fue peor. Sufrí mucho por él, él era


especial, atento, no como cualquier otro chico, pero no puedo obligarlo a amarme, fue su decisión y lo acepte. Desde momento aprendí que las personas no pueden ser como

tú lo esperas, ellas fallan y eso es aceptable, pero no que te hagan algo que tu alguna vez pediste que no lo hicieran, que no te fallaran. Ahora me doy cuenta que no mentía cuando le decía que yo lo quería más, que no mentía cuando le decía que nunca lo iba

a soltar. Ahora no pienso sufrir y menos a mi edad, porque tengo una vida y más

experiencia por delante, he aprendido una lección, pero también que le me tenía y ahora me soltó.

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Una sencilla historia Daniel Hernández López Todo comenzó en segundo de secundaria para él. Se enamoró un poco de una chica muy bonita a inicios del curso, pero lamentablemente ella ya había conseguido novio para ese entonces. El chico decepcionado y triste tuvo que aceptar la realidad y 136

entender que ella no sería suya. Tuvo que olvidarla por completo. Lo único bueno era de que ella estaba en otro salón, pero del mismo grado. Eso lo ayudo a olvidarla más

rápido y sin que doliera tanto, porque si no hubiese sido más difícil aun para el porqué la vería todos los días de escuela. Paso el tiempo, más de medio año aproximadamente.

Lo extraño es que el chico volvió a recordar lo que sentía por la chica. Entonces le contó a su amigo.

-Oye David, ¿Recuerdas a la chica que me gustaba? -Ah sí, claro que sí. Es la que decidiste olvidar porque pensabas que no tendrías una oportunidad con ella. -Mmmm… sí. -Bueno, ¿Qué hay con ella? -Pues… No se… solo sé que es muy hermosa y creo que me está volviendo a gustar. - ¿Enserio? -Sí, enserio. - ¿Y qué piensas hacer? ¿Hablarle? -No, no, no… bueno, si quiero pero que pena. -Ay pues yo que tú ya le hablaba eh. El chico muy tímido pasó el resto del curso sin

hablarle porque tenía mucha pena. Llegaron las vacaciones de verano y pues no pudo

verla por dos meses. Llegó tercero de


secundaria, el último curso escolar en esa escuela ya que para el siguiente entrarían a prepa. El chico enserio la amaba, pero la pena no lo dejaba avanzar. - ¡Ahhhhhggg!, como quisiera hablarle. Es muy hermosa y tan bonita. Un día en el entrenamiento de futbol en la escuela, un amigo se acercó al chico y le dijo: -Oye, escuche por ahí que le gustas a la chica que te gusta [susurrando] El chico sorprendido y emocionado quedó sin palabras por un momento. Pero lo pesó mejor y creyó que se trataba de una broma entonces le respondió: -Jajaja, si claro, no te creo para nada. -Ah, ¿No me crees? Pues pregúntale tu para que veas que no miento. Acabando el entrenamiento, el chico fue a su casa pensando en lo que le había dicho. Por un lado, creía que era cierto, pero por otro lado no, porque no tenía mucha

confianza con ese amigo. Esa noche tardo en dormirse. Finalmente, en el transcurso de la semana decidió hablarle por fin… Pero por chat ya que aún no se sentía listo. Después de armarse de valor, le mando el complicado mensaje. -Hola Minutos después ella respondió. -Hola Y así continuo la cosa. - ¿Cómo estás? -Bien, ¿Y tú? -Bien todo bien. La conversación siguió y siguió. Hasta que un par de días después el chico le preguntó algo.

-Oye -Sí, dime -Mm… ¿es cierto que te gusto?

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El chico sintió eterno el tiempo de espera para obtener su respuesta. Finalmente ella respondió. - ¿Quién te dijo eso? El chico nervioso le dijo que lo había escuchado por ahí, per la chica empezó a insistir en saber quién le había dicho eso sin todavía dar una respuesta a su pregunta.

Los dos ya estaban muy nerviosos pero el chico sabía que ella ocultaba algo. Entonces 138

le volvió a hacer la misma pregunta.

-Entonces… ¿Es cierto que te gusto? La chica seguía sin dar una respuesta concreta. Esto provocó que le entrara más curiosidad y nervios al chico.

Un día en la escuela, el chico iba pasando por el salón de ella. La chica se percató de ello. El chico la saludo y ella entre mejillas sonrojadas también lo saludo. En ese momento, el, sintió que ella también sentía algo por él. Siguieron hablando por chat mucho y a la vez se iban conociendo más el uno al otro. Así fue por tres meses hasta que el chico ya no quería hablar con ella por chat, si no en persona. Algo sin duda

todavía muy difícil para él. Lo bueno es que ya se conocían mejor. Dos meses después,

en la fiesta de un amigo, el y ella asistieron. Ya a media fiesta, el chico la vio sola junto a la mesa sirviéndose algo de tomar.

-Es el momento [Pensó en su mente] Justamente cuando dio el primer paso hacia ella, el anfitrión de la fiesta llamo la atención de todos ya que iba a decir algo importante.

- ¡Ahhhhhggg! ¡Rayos! Justo cuando pensaba hablarle [Volvió a pensar en su mente] Paso el resto de la fiesta esperando a que se presentara una nueva oportunidad. Pero acabó la fiesta. El chico triste y deprimido salió del lugar. Pero al salir, la volvió a ver. Ella estaba sola esperando a que la recogieran. Finalmente se animó a ir con ella. Y le habló. - ¡Hola! Rápidamente ella respondió con nervios:


-Hola - ¿Cómo estás? -Bien, ¿Y tú? -Bien, todo bien… Y aún mejor porque estoy a tu lado. -Yo igual me siento bien a tu lado porque… me gustas mucho desde hace más de un año.

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Los cuentos que contiene este documento son propiedad de la Preparatoria Zoebisch y queda prohibida su reproducciรณn parcial o total sin autorizaciรณn de el/la autor/a. Fecha de emisiรณn, enero 2019

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