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XIX. Literatur Lehiaketa Zaraobe Institutua

2012ko Idazlan Sarituak


2012ko XIX. Literatur Lehiaketako Saridunak

Euskaraz:

Gaztelaniaz:

Poesia Bigarren Modalitatea Lehen Saria: Oier García “Maitatu mapetan agertzen ez den harri hau” Prosa Bigarren Modalitatea Lehen Saria: Oihane García “Konturatu naiz…” Prosa Hirugarren Modalitatea Lehen Saria: Andrea

Poesia Lehen Modalitatea Lehen Saria: Lucía Iturbe “La cometa” Accesita: Haizea Gancedo “Nada” Accesita: Ainhoa Junguitu “Gernika” Prosa Lehen Modalitatea Lehen Saria: Idoia Bueso “La muñeca sin rostro” Accesita: Ana Rojo “Maya” Prosa Bigarren Modalitatea Accesita: Endika Aldama “Un país en guerra” Prosa Hirugarren Modalitatea Accesita: Sandra Veiga “Querido diario” Accesita: Joao Carollo “Puro comercio”

Txarramendieta “Bizkor” Poesia Hirugarren Modalitatea Lehen Saria: Joao Carollo “Ezti garratza”

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Poesia Lehen Modalitatea Lehen Saria: Lucía Iturbe

La cometa Se mece en el viento como un niño en su cuna, le hace cosquillas a la blanca luna. En las noches de verano sueño con ella, puedo ver su fina silueta a la luz de las estrellas. Por la tarde, en la playa, a última hora, suelto el hilo de seda para que ella corra. Con sus pies descalzos acaricia las olas, se aleja hacia el horizonte y las nubes toca. Cuando el sol desaparece siento que mi alma vuela, ahora ya soy libre, y me uno a ella.

Lucía Iturbe

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Poesia Lehen Modalitatea Accesita: Haizea Gancedo “Nada�

Nada, no se me ocurre nada. Terrible enemigo, vacĂ­o infinito en una noche interminable. Estoy en blanco, negra esperanza, color sin luz. En un mar negro flotan ideas sin rumbo, ideas que no saben a donde ir. A lo lejos veo el sol y el amanecer llama a mi puerta, pero no se me ocurre nada

Haizea Gancedo

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Poesia Lehen Modalitatea Accesita: Ainhoa Junguitu

GERNIKA Se oyen truenos muy cerca retumban mis oídos todo el mundo discute todos los hombres caminan perdidos mientras los niños solo tiran piedras son cada vez más grandes los sonidos las niñas con sus gritos despacio tratan de cruzar el río las madres con sus niños en busca de cobijo gritan, bastante gritan el gran bombardeo de Gernika

Ainhoa Junguitu

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Prosa Lehen Modalitatea Lehen Saria: Idoia Bueso “Un viaje de ida y vuelta a través de los ojos de una muñeca” Aquella tarde era diferente. Llovía. María bajaba por las escaleras chirriantes, dirigiéndose como tantas veces, hacia ese rincón con cierto olor a música. Empezó a acariciar las cuatro cuerdas de la vieja guitarra, que desprendían un sonido agradable, mientras el saxofón le miraba con cara envidiosa, deseando saludar a María. Una descolorida muñeca de trapo azul, permanecía inmóvil, cubierta con una fina pelusa. Al instante, el movimiento de una araña hizo que la atención de María se centrase sobre un mechón de pelo rubio, por su color, se podía deducir que pertenecía a la muñeca. María, con curiosidad, estiró su mano, cogió la muñeca por el brazo y cuidadosamente la atrajo hacia sí. Era muy peculiar. No tenía rostro. María se quedó estupefacta, pero no por mucho tiempo, porque al lado de la muñeca, encontró unas pinturas perfectamente afiladas y alineadas en su caja. Sin apenas pensarlo empezó a pintarle una cara semejante a la suya; ojos azules, nariz pequeña, labios suaves… De repente, María no estaba con la muñeca, ni en ese garaje sucio y viejo, sino, en las manos de una niña, en un garaje lleno de flores y un sol radiante que entraba por la ventana. Una voz mencionó el nombre de Amelia y, en ese mismo instante, se vio volando por toda la casa en manos de la niña. Era Rosa, la madre de Amelia, que le llamaba con el bocadillo de chocolate en la mano, ya que sus amigas la estaban esperando para jugar. Los ojos de la muñeca se movían atentamente mirando las calles. No escuchaba los ruidos estridentes producidos por el tráfico… ni percibía ese olor desagradable que desprendían los tubos de escape. Solo escuchaba el canto de los pájaros y las carcajadas de los niños. Amelia la sentó encima de una piedra junto a otras muñecas. Las niñas comentaban alegremente lo que habían hecho durante el día, hasta que se levantaron y decidieron jugar a la comba. Hicieron bastantes juegos con ella, tantos, que el tiempo pasó casi sin darse cuenta. María, ahora convertida en muñeca, se fijó en el reloj de una de las niñas, no era

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rosa, y tampoco digital, sino negro y de aguja, pero también marcaba la hora, y en ese instante eran las 19:30. Inesperadamente, las madres empezaron a llamarlas, sin usar móviles ni Iphones, sino a grito pelado desde las ventanas. Corriendo volvieron a sus casas. Era la hora de cenar, esto desconcertó súbitamente a María, ya que sólo eran las 20:00. Una vez acabado de cenar, todos iban a ver la televisión al salón. La imagen resultó extraña, no había rastro de color en la pantalla, y cuando unos dibujos aparecieron cantando la conocida melodía “vamos a la cama que hay que descansar…” Amelia abrazó a María y sin protestar se fue a dormir. Al día siguiente María observó como Amelia preparaba los libros, desayunaba y salía de casa, sabía el destino, la escuela. Llegada la tarde, y al igual que el día anterior, se volvió a repetir la misma rutina, es decir, sus amigas la llamaban para ir a jugar. María se fijó que ese día jugaban tanto niñas como niños, formando un grupo muy numeroso, a un juego llamado “Cruz, Bollo o Campanario”. Era un juego muy curioso, en el que los niños se dividían en dos grupos: el primer grupo se agachaba y se encadenaban entre sí, y el otro grupo saltaba por encima sin caerse. Los de abajo tenían que adivinar si los de arriba ponían las manos unidas, un puño encima de otro o en una cruz. Si acertaban se cambiaban los grupos, sino, volvían a saltar los mismos. La risa y la algarabía eran continuas. Regresaron a casa, cenaron y volvieron a la cama. María, se daba cuenta, de que la vida de antes, era mucho más simple y diferente a la de ahora; los niños se divertían todos juntos, en la calle y con pocas cosas. Al fin y al cabo, le pareció divertido pasar los días con Amelia. Cada día resultaba sorprendente, en esta ocasión, cuando María se despertó estaba encerrada en una mochila llena de libros, se supuso que Amelia le llevaba a la escuela. Desde dentro María escuchó que tenía un examen, entonces decidió no hacer el mínimo ruido para que no se enteraran de que estaba allí. Pero no pudo contenerse por mucho tiempo, su curiosidad le animó a asomarse por una esquina. No vio bolígrafos, en cambio si

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unos botes de tinta y plumas. Se sentaban en pupitres y no utilizaban ni ordenadores ni pizarra digital. ¡Eso si que echaba de menos María! Llegó la hora de comer; era un comedor pequeño. Los niños se colocaban en fila, les servían y se comían toda la ración. A María le sorprendió que no hubiera ni pizzas, ni hamburguesas, ni “nuggets”. Había cocineras y la comida sabía tan rica como en casa. Una vez acabadas las clases y de vuelta al hogar empezó la hora del baño. Amelia quiso bañar también a la muñeca; la sumergió en el agua, lo que provocó que se le borrase completamente el rostro, fue en ese preciso instante cuando abriendo los ojos se vio de pies en su garaje frente a la muñeca. La abuela estaba mirándola fijamente. Le hizo una pregunta: -

María, cariño; ¿ya has hecho, por casualidad, el viaje familiar? Solo se hace una vez en la vida y te acordarás de él para siempre. Ahora guarda la muñeca y las pinturas hasta que en el futuro, pueda utilizarla alguien de la familia.

María cogió la muñeca observando ahora una amplia sonrisa en su rostro. Las puntas de las pinturas habían desaparecido, dando la impresión de que estaban sin estrenar. Hizo una reflexión; los juegos, las personas, los paisajes… todo va cambiando, pero en el fondo, el sentimiento de felicidad al compartir las cosas cotidianas con un amigo, permanece invariable. Idoia Bueso

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Prosa Lehen Modalitatea Accesita: Ana Rojo “Maya” Maya tiene diez años y nació en un pueblo nómada del Polo Norte. Su padre es pescador y su madre, cuida de ella, hace la comida, cose las ropas. Y Maya como es una niña se pasa el día jugando y de vez en cuando ayudando a su madre. No tiene hermanos pero no es la única niña del pueblo. El pueblo tiene 100 habitantes y de ellos la mitad son niños y adolescentes. Únicamente, hay 20 casas y viven de la pesca, de la caza y de el dinero que consiguen haciendo artesanías para mandarlas al extranjero. Maya cuando juega con más niños solo juega con los de su edad. Normalmente se pasa casi todo el día con Bruno. Bruno es un niño alto para su edad, de pelo castaño y ojos verdes esmeralda. La razón de que se pasen casi todo el día juntos es que sus padres son muy amigos. Y como sus madres se llevan muy bien entre ellas y son muy amigas, ellos desde pequeños han pasado mucho tiempo juntos. Los dos niños son muy amigos y se llevan muy bien entre ellos y se cuentan todo. El pueblo emigra cada seis meses; si es verano, van al pueblo del norte y si es invierno van al pueblo del sur. Para ello se pasan tres días caminado y dirigiendo a los perros que llevan los pesados trineos. Cuando acabó el invierno y se dirigían hacia el pueblo del sur, al segundo día de viaje, cuando todos dormían Maya oyó una voz. Al principio creyó que era un sueño pero luego cuando la voz le dijo: - Maya, soy Shana y he venido para informarte de una catástrofe que va a ocurrir dentro de poco. Entonces Maya abrió los ojos y vio que era un lobo blanco bastante grande que tenia un destello de dulzura en sus ojos. Primeramente se asustó pero luego se tranquilizó al darse cuenta de que era Shana. Shana, según cuenta la leyenda, es la Diosa de la vida, y tiene aspecto de lobo. Cuando se tranquilizó aún seguía creyendo que era un sueño porque, ¿Shana? ¿Para qué habría acudido Shana a ella? Entonces Maya fue a preguntarle, pero ella antes de que dijera una sola palabra respondió diciéndole: - Sé que sabes quién soy, y se que te preguntarás por qué he acudido a ti.- hubo silencio, y entonces siguió- He acudido a ti porque va a ocurrir una catástrofe natural y tú eres la única que puedes impedirlo; confía en ti. Entonces desapareció. Maya aturdida y sorprendida lo primero que hizo fue despertar a Bruno. Bruno estaba durmiendo a su lado. Ella intentó despertarlo. - ¡Bruno, Despierta! -

Sisisiisisis…- le respondió él, se dio media vuelta y se durmió. Maya insistió.

-

¡Bruno, despierta ahora mismo!- gritó más fuerte.

-

Y entonces Bruno se incorporó y dijo. Maya aún es temprano… ¿Qué quieres a estas horas?

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Y entonces Maya le contó lo ocurrido a Bruno. Pero Bruno no le creyó y se dio media vuelta y volvió a dormirs,e pero Maya estuvo despierta el resto de la noche hasta la mañana siguiente. Cuando su madre se despertó y le dio los bueno días le preguntó si se encontraba mal porque tenía mal aspecto y ella explicó que apenas había dormido pero que se encontraba bien. Estuvo el resto del día muy callada y pensativa y no quiso jugar. Entonces Bruno, preocupado, se le acercó y le preguntó qué le ocurría y ella le respondió que él ya lo sabía. Hubo silencio. Entonces Bruno le preguntó: - ¿Qué fue exactamente lo que te dijo? -

Me dijo que iba a haber una catástrofe natural y que yo era la única que podía evitarlo y que confiase en mí.

-

¿Pero estas segura de que es real?

-

Sí, estoy segura.

-

Entonces te creo- dijo él con una sonrisa.

Y Maya también sonrió. Esperaron a la noche para ver si volvía a aparecer Shana. Mientras estuvieron el resto del día hablando y preguntándose el porqué de lo ocurrido. Llegó la noche y los dos amigos estuvieron despiertos esperando. Pero no apareció. A la mañana siguiente, cuando casi ya habían llegado al pueblo, de repente a Maya le pareció ver en lo alto de un montículo de nieve a Shana, y fue a avisar a Bruno. Pero cuando Bruno miró no había nada. Entonces Maya empezó a pensar que estaba loca y que estaba alucinando entonces una voz a su espalda le dijo: - Maya, no estás loca. Maya rebotó del susto y miró hacia atrás. Era Alina. Alina era la mujer más anciana del pueblo y era una persona muy sabia que había vivido muchas situaciones. Entonces la anciana repitió: - Si Maya, es verdad lo que has oído. No estás loca.- Sonrió y la agarró de la mano, después prosiguió- Desde pequeña he sabido que eras especial y ahora se cuál es tu destino- Maya sorprendida respondió: -

Pero… no lo entiendo… ¿Que tengo yo de especial?

-

Tienes el don de poder hablar con los dioses y los espíritus y, quién sabe, puede que tengas algún tipo de poder.

A Maya no se le quitaba la expresión de sorprendida de la cara, y al principio no creía nada de lo que decía la anciana, pero después de asimilarlo consiguió pensar que esa podía ser la realidad y que ella podía ser alguien especial. Y eso la hizo sonreír y confiar en sí misma. Entonces recordó lo que le había dicho Shana hacía dos noches y se dio cuenta de que ya confiaba en sí misma y entonces pensó que esa noche podía aparecer Shana. Ya en el pueblo, Maya y Bruno se pasaron la tarde de ese día ayudando a sus madres a ordenar las cosas en la casa, así que estuvieron toda la tarde sin verse. Pero sus madres les dijeron que habían quedado las dos familias para cenar esa noche. 10


Maya al escuchar eso planeó que Bruno se quedara a dormir esa noche para así si ocurría algo, que él estuviera a su lado. Llegó la hora de la cena y Bruno y su familia llegaron a casa de Maya. Los dos niños se fueron a jugar a la habitación de Maya mientras que los padres charlaban y acababan de preparar la cena. Y entonces Maya le contó a Bruno lo que había pensado para esa noche. A Bruno le pareció bien y entonces después de hablar estuvieron jugando hasta que la madre de Bruno fue a avisarles, de que ya estaba la cena lista. Después de cenar Bruno y Maya fueron a la habitación a jugar un rato y unos minutos después Bruno salió de la habitación con Maya y se dirigieron a la mesa. Bruno comenzó preguntándoles a sus padres a versi se podía quedar en casa de Maya a dormir esa noche. Pero desgraciadamente no le dejaron y Maya y Bruno se dirigieron a la habitación. Entonces Maya, con expresión enfurecida, se dirigió a la ventana. Bruno a su espalda permanecía callado pensando qué podrían hacer. Entonces miró a Maya y vio que hacia la ventana, al otro lado, había una inmensa tormenta de nieve que aumentaba por segundos, y que Maya miraba hacía la ventana enfadada. Entonces Bruno llamo a Maya y notó que ella no la oía, entonces, se le ocurrió pensar que ella era la que estaba provocando la tormenta de nieve y que tenía que pararla. La llamó varias veces, pero ella no reaccionaba. Se acercó a ella, se puso delante y vio que tenía los ojos azules por completó y se asusto. No sabía qué hacer. Volvió a llamarla esta vez con más fuerza, pero fue inútil. Se puso delante suya y la empujó hacia atrás tirándola al suelo y el cayendo sobre ella. Al cabo de unos minutos, a Maya se le cambió la expresión de la cara y se veía confusión es su rostro. Y entonces preguntó a Bruno qué había ocurrido y después de que se relajasen un poco y se fuera la tensión Bruno le contó a Maya lo ocurrido. Maya sonrió y se dirigió a la ventana. Fuera, estaba todo muy tranquilo pero al menos había un metro de nieve. Y entonces se percató de que por la inmensa capa de nieve que había, Bruno y su familia no podrían regresar a su casa y tendrían que quedar a pasar la noche. Esa noche, apareció Shana, pero esta vez era un sueño. Y le dijo a Maya todo lo que quería saber. Pero también le dijo que al día siguiente iba a haber una catástrofe y que ella era la única que podía impedirlo. A la mañana siguiente Maya se despertó temprano y salió fuera a dar un paseo y a reflexionar. A lo lejos vio que el glaciar que había al lado del pueblo. A causa del calor solar empezaba a derretirse y seguido a derrumbarse. Entonces corrió hacia allí y sin saber cómo, después de concentrarse y recordarse a sí misma que confiaba en ella, los enormes trozos que caían de lo alto fueron retrocediendo y colocándose en su sitio. Después de una hora Maya había colocado y sellado todos los bloques de hielo. A su espalda estaba la anciana, su familia y la familia de Bruno, y más atrás el resto del pueblo. Todos la aplaudían y chillaban alabándola. Y eso le hizo sentirse bien. Luego vio que Bruno se acercaba a ella corriendo y por fin la abrazaba y le decía: - ¡Maya, lo has conseguido! Desde ese día, Maya fue muy querida por el pueblo y recordada para siempre junto a su amigo Bruno, que siempre la acompañaba. Ana Rojo

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Poesia Bigarren Modalitatea Lehen Saria: Oier García Maitatu mapetan agertzen ez den harri hau Gure ametsen indarra ez dute hesituko. Bihotz baten taupada ez dute isilduko.

Beti dago aukera, hobera joateko. Guztiok maite dugun mundua amesteko.

Haien kate gogorrak, ez nau geldituko. Haien diru ziztrinak, ez nau erosiko.

Gaur aukera daukagu, ametsa lortzeko. Askearen leloa aldarrikatzeko.

Haien kontra eginez, beti borrokatuz. Maite dudan ametsa, beti defendatuz.

Pertsona asko hil dituzte, pentsatzeagatik. Ideia desberdinak izateagatik.

Denek esaten dute: “Herri hau maite dut “. Elekzioen ondoren: “Gorrotatzen zaitut “.

Ez dugu inoiz inola, borroka utziko. Nahi duguna lortu arte, ez dugu hetsiko.

Politikari denak, harriak botatzen. Eta altxatzen bagara, eskua ezkutatzen.

Eta ados ez badaude, da haien arazoa. Nik neure aldera noa, gazteen auzora.

Oraindik ez da ordua, hau ez da amaituko. Airea geratzen zait, ez nau garaituko.

Guztia esanda dago, bakoitzak hautatu. Nik jada erabaki dut, nik zer defendatu.

Oier García

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Prosa Bigarren Modalitatea Lehen Saria: Oihane García Konturatu naiz‌ Apirilaren 22an ospitalean geunden, medikuek esaten zigutenaren zain. Eguna oso tristea zen, ez genekielako zer gerta zitekeen, medikuek esaten zuten moduan ez zitzaizkion minutu asko geratzen, oso txarto zegoen. Medikua hurbildu egiten da eta penaz esaten digu amama hil dela, nik ezin nuen sinetsi, zuri-zuri gelditu nintzen ezer egin gabe, ezer mugitu gabe. Zergatik amama? Zergatik izan behar zen bera pentsatzen nuen. Amama gehien maite izan nuen pertsona zen. Beti bere etxean nengoen, beti berarekin hizketan, nire bigarren ama izan zen, nire laguni konena, benetan maite nuen. Ostiral azen, amama jadanik lurperatu genuen. Maleta hasi nintzen egiten joan behar ginelako Espainiara. Aita keta ama kez zuten Ukrainan ezer, amama hile gin zen eta lanetik bota zuten aita. Maleta hasi nintzen prestatzen, gauza asko sartu behar nituen malet atxiki batean eta gogokoena sartu nuen amamaren argazkia ahaztu barik. Amama izugarri polita agertzen zen argazki horretan, soineko ederrarekin: urdin azen eta oso distiratsua. Nire lagun mina etorri zen agur esatera eta ez genuela negar egingo zin egin genuen, baina Deriak ezin izan zuen eutsi, negarrez has izen eta besarkada haundi bat eman zidan. Ezin izango genuen berriro ikusi, bera oso txiroa zen ni bezalaxe eta ez zeukaten telefonorik, horregatik pena handia ematen zidan ez nuelako berriro ikusiko baina inoiz ez nituen ahaztuko ile hori eta begi berde horiek. Deria bera eza hazteko bere etxe ondoko arroka bat oparitu zidan, arrok ahori oso berezi azen bere aita hil baino lehen ukitu zuen azken gauza izan zelako. Ez zen oso handia ezta oso txikia, normal azen. Nik, berriz, ez neukan ezer baina zati bat ile moztu nuen eta eman nion. Espainiarako bidean jarri ginen, lau egun eramango zigun. Bakarrik gindoazen hiru ordu oraindik eta jadanik nekatuta nengoen. Lau egun horiek luzeak egin zitzaizkidan baina azkenean Espainian geunden eta bi ordu geratzen ziren Bilbora iristeko. Espainian sartu bezain pronto etxe izugarri politak ikusi nituen, oso haundiak. Kotxe asko zeuden errepideetan eta izugarrizkoz elai politak zeuden, lorez beteta. Bilbon geunden, herri handi azen eta oso gogoko nuen. Nire arazo larrien azen gaztelania, ez nekien ezer, inoiz ikasi ez nuelako. Ez nekien nola irakatsiko zidaten, ikasteko gogo handian eukan, jakiteko nolakoak ziren eskolak, zer egiten zen bertan etb‌ Bi egun pasatuz iren, egun horietan alokatutako etxea polit jarri genuen. Hainbat altzairu jarri genituen eta hainbat argazki ipini genituen, ni txikia nintzenekoa keta noski, nire amonen eta aititen argazkiak ere bai, baina nik neukana politagoa zen. Bilbo ezagutu genuen pixka bat. Eskolara abiatzeko eguna ailegatu zen, goizeko 11:00 ziren eta Bendeta izeneko leku batean geunden. Han emakume oso jator batek nire amari azaldu zion nola funtzionatzen zen dena. Amak azaldu zidan gela batean egongo nintzela nire adineko pertsonekin eta irakasleak esaten zuena entzun behar nuela beti. Emakume horrek eraman ninduen klase batera, klasea ez zen oso handia baina 20 pertsona gutxi gora behera sartzen ziren. Ez zegoen oso ondo margotuta gela baina itsusia ez zen. Sartu bezain pronto, mundu guztia hasi zen marmarka nitaz, hori ez zitzaidan gustatzen, oso txarto sentitu nintzen, denek barre egiten zutelako nitaz, gauza txarrak esaten zituzten ziur aski, ez nuen ulertzen baina jartzen zuten aurpegiagatik nekien. Neska baten ondoan eseri nintzen eta izena galdetu zidala uste dut eta Dinara deitzen nintzela esan nion, bakarrik nekielako hori esaten. Irakasten zuen pertsona denbora osoan hizketan zegoen eta jendeak erantzuten zuen. Nik ez nuen ulertzen ezer baina saiatzen nintzen. Soinu arraro bat entzun zen eta mundu guztia altxatu egin zen, baina ni ez nintzen altxatu, ez nekielako zer egin behar zen. Inor ez zen etortzen niri esatera ezer ezta galdetzera nongoa nintzen, ez nien inporta, arraroa nintzen

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beraientzat. Hiru klase pasa ondoren denak klasetik atera egin ziren eta joan egiten ziren jolastera edo lagunekin hitz egitera. Nik ez nuen ezagutzen inor eta bakarrik geratu nintzen pasabidean. Bat-batean neska beltzaran bat aurreratu zen eta zerbait galdetu zidan, nik ez nuen ulertzen baina berarekin joateko esan zidan. Neska jatorra zirudien, ez zen nire klasekoa ezta nire kurtsokoa baina berdin zion, jaramon egin zidan bakarra izan zen. Eskolaren atzeko aldera eraman ninduen, jende gehiago zegoen eta beraien ahotsak entzuten nituen, oso urrundik oihuka eta farrezka zebiltzan. Ailegatzean denak zeuden erretzen eta gauza arraroak egiten landare batekin. Zigarroa aurreratu zidan hara ailegatu ginenean, leku horra eraman ninduen neska uste dut Gaitza deitzen zela, bada Gaitzak aurreratu zidan zigarroa baina nik ez nuen nahi, txarra zela nekielako baina horko mundu guztia niri begira zegoen, nik zigarroa hartzeko zain. Ez nekien zer egin, ez hartzekotan ez nituzke lagunik izango eta hobeto lagunak izatea bakarrik gelditzea baino. Azkenean hartu egin nuen eta beraiekin eseri nintzen. Ez nuen ulertzen ia ezer gaina gustura nengoen. Klasera bueltatu nintzen eta lehen egon nintzen lekuan eseri nintzen. Gero eta gehiago ulertzen nuen, ez zen zaila baina oraindik gelditzen zitzaidan asko. Klasea bukatu eta gero ama atean zegoen ni itxaroten, etxera ez nekielako oraindik bueltatzen. Ostirala zen eta Amurrion jendea lagunekin atera egiten zen, baina ni seguruenik ez nintzen aterako, bueno, egia esanda, norekin aterako nintzen? Inorekin ez. Baina bat-batean atzetik entzun nuen nola deitzen zidaten. Buelta eman eta Gaitza zen eta korrika zetorren. Ailegatu zenean zerbait esan zidan eta amak gutxi gora behera azaldu zidan. Gaur geratzekotan banengoen galdetu zidan, lehen egon ginen lekuan elkarrekin guztiak egoteko. Amak ez zuen aurpegi ona jarri baina azkenean utzi zidan, 5:30etan geratu ginen. Azkar azkar joan egin nintzen etxera, nire arropa gogokoena hartu eta lehenengo lekura joan nintzen, hau da, institutuaren atzeko aldera. Bidean hainbat lekutan okertu eta bide okerra hartu nuen, baina horregatik goiz atera nintzen etxetik. Han zeuden denak, lehen bezala zigarroa eskuan. Beraiekin eseri nintzen eta noski, zigarro bat eskaini zidaten, baina oraingo zigarroa ez zen lehen hartu nuenaren antzekoa. Hartu nuen eta erretzen hasi nintzen, sentsazioa arraroa zen baina gustuko nuen. Ordu bat berandu ailegatu nintzen eta amak errieta bota zidan baina niri ez zidan inporta. Egun guztietan geratu egiten nuen beraiekin eta beti erretzen ari ginen, baina nik ondo pasatzen nuen. Alex izeneko mutiko bat gurekin beti egoten zen, hamazortzi urte zeuzkan, elkarrekin ateratzeko eskatu zidan, baina nobioak bezala. Gero eta aspergarriagoa egiten zitzaidan klasea eta gehienetan ez nintzen joaten, Alexekin egoten nintzen beran maite ninduelako eta babestu egiten ninduelako. Nire amak gehienetan errieta botatzen zidan tabako usainarekin ailegatzen nintzelako etxera, baina beti gezurren bat esaten nion eta horrela bakean uzten ninduen. Bi egunetan ez nintzen eskolatik agertu, Alexekin egoten nintzen edo nire lagunekin erretzen, orain gustuko nuen erretzea. Nire lagunik onena Gaitza bihurtu zen, neska oso jatorra zirudien, beti niri laguntzen zidan arazoekin edo hori uste nuen eta asko lagundu zidan hizkuntzarekin, berari esker ikasi nuen hitz egiten. Astearte batean etxera joan egin nintzen bazkaltzera eta amak errieta izugarria bota zidan, ez nintzelako klasera joaten, ez nuelako etxean laguntzen eta azkenean esan zidan lotsa ematen ziola esatea ni neu bere alaba nintzela eta amonak ziur aski ni ikustean pozik ez zegoela. Horrek min handia egin zidan eta etxetik korrika atera nintzen, esanez inoiz ez nintzela bueltatuko eta negarrez. Etxetik atera eta Alexen bila joan nintzen. Duela gutxi gidabaimena atera zuen, orduan kotxea hartu zuen eta buelta bat ematera joan ginen. Errepidetik gindoazen oso azkar, ni beldur nintzen eta lasaiago joateko esaten nion, baina berak kontrolatzen zuela esaten zuen, ez zidan kasurik egiten eta batbatean kotxe baten kontra jo genuen. Dinara ez zen agertzen etxetik, ama oso kezkatuta zegoen. Bat-batean telefonoa entzun zen, ama korrika hartzera joan zen eta ezin izan zuen sinetsi entzun zuena, bere alaba ospitalean zegoela esan zioten. Amak telefonoa utzi zuen erortzen, oso azkar hartu

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zuen alkandora eta poltsa. Korrika hasi zen autobusaren geltokiraino. Ezagutzen zutenek kaletik galdetzen zioten zer gertatzen zitzaion, korrika eta negarrez zebilelako, baina ezin zuen hitz egin denbora osoan bere buruan zegoen alaba. Ospitalearen aurrean zegoen ama eta ez zen ausartzen sartzera, beldur zen baina azkenean sartu eta bere alabaren berririk ote zeuden galdetu zuen. Dinarak besoa eta hanka apurtuta zeuzkan, hainbat zauri oso mingarriak zeuzkan eta froga asko egiten ari zitzaizkion. Bi ordu pasatu ziren eta bere alaba ikusteko aukera izan zuen. Haren gelara sartu eta besarkada haundi bat eman zion eta barkatzeko eskatu zion mila aldiz Dinarari. Dinarak negarrez galdetu zion Alex nola zegoen eta amak ez zekien nola esan baina azkenean esan zion Alex hilda zegoela, kolpe izugarria hartu zuen eta. Ezin nuen sinetsi Alex hil egin zela eta gainera nire erruagatik. Zergatik hartu behar izan genuen kotxea? Zergatik? Gau oso txarra pasatu nuen, denbora osoan Alexekin pentsatzen. Hurrengo egunean klaseko guztiak etorri ziren bisita bat egitera eta loreak ekarri zizkidaten, nik ezin nuen sinetsi pentsatzen nuelako nire lagunak ez zirela. Aste bat pasa izan nuen ospitalean eta egun horietan nire lagun mina ez zen agertu. Arratsalde guztietan egoten nintzen jendearekin eta oso gustura. Konturatu nintzen momentu horretan nortzuk kezkatzen ziren nitaz benetan eta nortzuek ez zuten merezi. Dena hori pasatu behar izan zitzaidan konturatzeko, ez nekien zoritxarra izan zen, ala benetan nortzuk ziren nire lagunak konturatzeko gertatu zitzaidan. Baina momentu horretan jakin izan nuen nortzuk ziren benetako lagunak eta familia dela garrantzitsuena. Horregatik klasekoengana hasi nintzen hurbiltzen eta beraiekin patioetan egoten eta horrela benetako lagunak izan nituen. Oihane GarcĂ­a

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Prosa Bigarren Modalitatea Lehen Saria: Endika Aldama “Un país en guerra” Moha se despertó un cálido diaa en su pequeña casa que estaba situada en el norte África.El país de Moha estaba en plena guerra con el país vecino y por esta razón Moha llevaba unos cuantos días sin comer ni beber agua y no podía salir de casa por el hecho de que en cualquier momento se podía encontrar un guerrillero del pueblo vecino y que éste le fusilara sin piedad. Ya era el sexto día de guerra y parecía que iba para largo, entonces Moha decidió salir de casa y se dirigió hacia la casa de su primo Abba para que éste le diera algo para alimentar a los suyos. Caminó deprisa para llegar cuanto antes. Cuando se dispuso a pasar un río que unía su aldea con la de su primo escuchó un terrible estruendo que probablemente fuera el de una bomba lanzada por un avión del país vecino y se asustó, y corrió hasta más no poder .Moha se tropezó con una roca y se quedó tendido en el suelo sin conocimiento. Cuando Moha recuperó el conocimiento estaba en un campamento de ayudas humanitarias francesas que se habían desplazado hasta ese lugar debido a la grave situación que vivía ese país desde hace unos pocos días. Moha se intentó comunicar con uno de los voluntarios pero era inútil ;el voluntario no sabía su idioma, entonces Moha se dispuso a ir hacia la casa de su primo, pero un fuerte dolor de cabeza y un dolor insoportable en la rodilla se lo impidieron. Visto eso, Moha se tumbó otra vez en la camilla y esperó hasta que vino un voluntario con el que se pudiera comunicar , le contó su problema y este le preguntó a ver de que aldea procedía , sin dudar ni un solo momento Moha apesar de su dolor de cabeza le respondió que vivía en la aldea que había en el otro lado del río. El voluntario se puso serio y con cara de pena se dirigió hacia Moha y le dijo que un avión del país vecino había lanzado una bomba sobre su aldea y que no había habido ningún superviviente. Entonces Moha se echó a llorar ; el llorar le supuso mucho esfuerzo físico para las condiciones en las que estaba Moha. Le dolía todo el cuerpo y el llorar a sollozos le producía unos pinchazos en el corazón como si le estuvieran clavando un cuchillo. Intentó olvidar todo lo ocurrido, no pudo , tardó un buen rato en dormirse. Al día siguiente cuando se despertó no se acordaba muy bien de lo que le había pasado parecía que se había despertado contento pero cuando se acordó de lo ocurrido el pasado día se le cambio totalmente la cara. Uno de los voluntarios no tardó mucho en ver que se había despertado; enseguida se dirigió hacia el , le quitó la venda que le tapaba la herida de su rodilla y se la desinfectó con una gasa y un poco de agua oxigenada. Cuando terminó el voluntario de curarle, otro voluntario le trajo algo para que comiese y bebiera . Después de eso le hicieron varias pruebas para ver si el golpe que tenía en la cabeza sería grave, esas pruebas demostraron que no. Entonces Moha les pidió que le dejaran ir a ver a sus primos . Ya en el camino hacía la aldea de sus primos se encontró varios cadáveres por el camino; estos no parecían haber muerto por una bomba, mas bien parecían haber muerto por hambre y deshidratacion. Cuando levantó la vista de uno de los cadáveres vio cómo un todoterreno venía desde la aldea de sus primos echando gritos de guerra y con unas armas en la mano; apenas le dio tiempo a reaccionar y se escondió detrás de unas hierbas altas que había al lado suyo. Mientras que estaba escondido pasó un mal rato, no quería que le vieran y que le fusilaran como seguramente hicieron con los de la aldea de su primo. Cuando pasó el vehiculo se sintió muy aliviado y corrió todo lo que pudo para llegar cuanto antes a la aldea. Estaba enfrente de la puerta de casa de sus primos la puerta estaba abierta y había un charco de sangre en medio de la habitación era su primo tenia clavado un cuchillo en el pecho . Aún estaba vivo y le dio tiempo a decir que se fuera cuanto más lejos posible,

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;después de decir esas palabras su primo falleció .Moha no pudo soportar lo que estaba viendo, cogió el cuchillo que tenía su primo clavado en el pecho y se lo clavó en el corazón; el cuerpo de Moha no se volvió a levantar jamás y su aldea desapareció para siempre. (Con esta historia lo que quiero contar es que muchos niños que viven en países en guerra tienen que soportar muchas cosas desagradables.)

Endika Aldama

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Poesia Hirugarren Modalitatea Lehen Saria: Joao Carollo Ezti garratza Egunero ohera joaten naizenean Pentsamenduak erle bihurtu ohi dira, Eta etengabe eraikitzen dute erlaitza Baina ematen duten eztia, da garratza. Horregatik ez dakit pentsatzen ditudan ideia guztiak onak izango diren ezti garratza probatzean Denetarik zait niri buruan azaltzen eta. Gainera tokatu zaidan hau bizitza, Benetan ez zaidala suertatu erreza, Ezti garratza eta bizimodu latza Nere barnean sortu baitute ekaitza.

EGUZKIA BEZALA Altxatu bezain laster Leihotik begiratu Ea badagoen edozer Paisaia atondu. Zure parekoa den Eguzkia dago hor, Desagertu baino lehen, Dabil zu bilatzen Eguzkia bezala Behar zaitut laztana Eta bera ere Zure parean egon nahiko luke Egunero zurekin Egotea nahi nuke, Eguzkia zurekin Egon nahi du ere. Ea zure arreta Noizbait lortzen duen Dabil eguzkia, Nik, zu itxoiten bitartean Ireki begiak, altxatu burua Urteak joan ahala Bigundu egin gara,

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Urteak joan ahala Gauzak aldatu dira Engainatu gaituzte Ardiak bezala, Berriro ere, Errepresioa noiz arte? Ireki begiak, altxatu burua Gazte prest ahal zaude, Mundua egiteko hobe? Mundu osoa Krisi latzean Baina betikoak Euren atzean Langileak kalean Lapurrak jauregitan Hala izateko Nik ez naiz jaio Joao Carollo

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Prosa Hirugarren Modalitatea Lehen Saria: Andrea Txarramendieta Bizkor Jokin du izena eta hamabi urte dauzka. Ezin da bere ohetik mugitu eta bere begiak soilik mugitu ditzake. Zortzi urte zituela istripu bat eduki zuen; bere gurasoekin kotxean zihoan, dortoka bat erosi berri zutela. Jokinek dortokak maite ditu, txikitatik gainera. “Motel” zueni zena. Poz-pozik zegoen, munduko mutilik zoriontsuena zen. Baina, zoritxarrez, beste kotxe baten kontra joan ziren. Kotxea zati txikietan geratu zen. Gurasoak bi egun pasatu osteak hil ziren, baina berak aurrera jarraitu zuen; tamalez, egoera txarrean. Ezin d uia hitzik esan eta arbela baten beharra dauka zerbait esateko asmoa duenean. Egunero egiten dun egar. Bere gurasoen falta sentitzen du eta beste umeekin konparatzen da. Ezin du jolas egin, ezta mugitu ere. Badaki bere gaixotasunak ez duela konponbiderik; baina badauka esperantza txiki bat, bere ametsetan dagoena. Amets egitea du gustuko; amets egin nahi du soilik. Triste dago beti, lo egiteko momentua ailegatzen denean izan ezik. Ospitalean dago oraindik; gainera, ez dauka familia gehiagorik, eta sendatzekotan, zentru batean biziko litzateke. Ez du jan nahi, indarrak agortzen doaz; beraz, egunero botika bereziak txertatu behar dizkiote; baina gero eta ahulago dago.. Bere urtebetetzea ailegatu da, 13 urte bete ditu, eta, bere zorionerako, dortoka bat oparitu diote. Dortoka txikia, berdea, oso polita. Bere eskuekin hartu eta begira geratzen zaio. Momentu gehiegi doaz bere burura… -Nola deituko duzu dortoka, Jokin? -Zer iruditzen zaizu “Motel” izena? Erizainak irribarretsu daude. Baina Jokin ez; orduan, arbela hartu eta zera idazten du: “Bizkor” du izena. Guztiak harrituta geratuz iren, baina bazekiten izen horren atzetik “esperantza” hitza zegoela, ametsak… Lo egiteko momentua ailegatu da, eta, azkenean, irribarre egin du. Begiak ixten ditu, Bizkor bere eskuetan dauka, ez du momentu batean ere askatzen, eta bere ametsetako munduan murgiltzen da berriro ere. Bere gurasoak ikusten ditu, beste umeekin parkean jolasean ari da, izozki erraldoia eta gozo-gozoa dastatzen ari da… Bizkor ondoan dauka… Bat-batean izarak oso gogor hartzen ditu, eta Bizkor bere eskuetatik erortzen da. Bere logelako alarma zarata egiten hasten da. Zerbait txarto doa. Erizainak korrika batean etorri dira. Izarak kendu dizkiote. Azken taupada, azken arnasa. --------Horra doa Bizkor, baina ez dakigu Jokin non dagoen… Beharbada ametsetan jarraitzen du… eta Bizkor haren bila doa. Andrea Txarramendieta

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Prosa Hirugarren Modalitatea Accesita: Sandra Veiga “Querido diario” Querido diario: Hoy me acuesto pronto para coger con fuerza el inicio del curso. Me acaban de mandar los horarios y me han tocado las clases conjuntas de teoría del año pasado. Ya sabes que no les tenía mucho cariño, pero confío en que este año pongan más de su parte en las clases. También tengo un par de alumnos nuevos en clases individuales de piano complementario, lo que no me hace mucha gracia porque estos alumnos no suelen trabajar mucho, pero bueno, es lo que hay. Mañana te contaré cómo ha sido el primer día. Buenas noches. *** Querido diario: En la primera toma de contacto con los de teoría no he visto ningún cambio. Siguen siendo igual de vagos solo que con un año más. Evidentemente, en la primera clase no hemos hecho gran cosa, sólo hemos estado hablando un poco de lo que haremos durante el curso. Con un poco de suerte se aplicarán un poco más. Eso espero. Mañana tengo con los de piano. A ver con qué me sorprenden. Buenas noches. *** Querido diario: Los de piano tampoco han cambiado mucho. Al ser una asignatura que les obligan a estudiar no ponen mucho de su parte. Los dos alumnos nuevos tampoco me inspiran mucha esperanza. Sólo hemos estado hablando un poco sobre el piano pero no creo que realmente hagamos nada productivo en las clases. Espero equivocarme. Mañana toca teoría. A ver qué pasa. Buenas noches. *** Querido diario:

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Me temo que las clases colectivas van a ser igual de desesperantes que el año pasado. Nada más decirles que íbamos a empezar con la materia se han empezado a quejar. Tengo que buscar alguna manera de que les gusten las clases o no saldré vivo de ésta. A ver qué pasa mañana con las individuales. Buenas noches.

*** Querido diario: Un pequeño rayo de luz inunda la oscuridad. Me refiero a la nueva alumna que ha entrado este año con el piano (todos los demás ya sabía que no tenían remedio). Esa chica me tiene intrigado. Por lo que sé de ella, le gusta bastante la música, y, por lo menos, presta algo de atención a mis explicaciones. No ama el piano, tampoco es su instrumento principal y no va a ser pianista, pero creo que podremos hacer algo en condiciones. Espero impaciente la próxima clase. Mientras tanto, tendré que seguir dando clases de teoría, de la manera que sea. Hasta el lunes. Buenas noches. *** Querido diario: Nada nuevo. Los de teoría siguen en sus trece. No creo que trabajen mucho en todo el año. Por lo menos hoy han estado bastante calladitos. No tengo nada más que decir. A ver mañana. Buenas noches. *** Querido diario: Esa chica tiene algo. A diferencia de los demás, presta atención a las clases. Se interesa por lo que le digo. Todavía le cuesta tocar el piano, pero tampoco es fácil. Creo que vamos a avanzar mucho. Lástima que sólo tenga media hora con ella. Mañana tengo teoría. Si no pasa nada nuevo no creo que te escriba. Buenas noches. *** Querido diario:

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Esa chica es especial. Le estoy cogiendo cariño. Me gusta dar clase con ella. Disfruto mucho. Hace las clases entretenidas. Es lo que necesitaba para seguir adelante. Tengo ganas de volver a estar con ella. Espero no tener que esperar. Buenas noches. *** Querido diario: No dejo de pensar en ella. No dejo de pensar en esos ojos azules, en esa mirada, en esa sonrisa perfecta, en esas manos tan suaves, en esos pechos… en ese olor. No puedo evitar quedarme mirándola mientras toca el piano. Me pongo nervioso cuando le toco las manos, pero me encanta tocarla. Me gusta cuando se ríe. Me gusta cuando me mira con esos ojos llenos de curiosidad por lo que le voy a decir. Me encanta que me pregunte y me encanta contestarle. Esa chica me llena. Me encantaría quedar con ella fuera del conservatorio, pero… hay un problema: 14 años de problema. Tiene 16 años y tengo miedo a lo que pueda pensar. Seguro que me ve muy mayor para ella. Eso de que ella esté en el instituto y yo haya acabado la carrera hace tiempo no ayuda. No sé que hacer. Estaré dándole vueltas. Hasta que se me ocurra algo seguiré haciendo mi labor de profesor de teoría de la música como pueda, aunque poco a poco parece que empiezan a prestar más atención. Ojalá sigan así. Buenas noches. *** Querido diario: Llevo todo el fin de semana dándole vueltas. Todavía no sé qué hacer. Mientras no le diga nada no va a haber ningún problema, pero está claro que tampoco voy a conseguir nada. Si le digo lo que siento, seguramente me tomará por un lunático, y no quiero perderla, aunque sea como alumna. De momento disfrutaré de su compañía. Buenas noches. *** Querido diario: Los de teoría me están sorprendiendo. Están trabajando mucho más de lo que esperaba. No pensé que iba a decir esto, pero me gusta dar clase con ellos. Parece que el nuevo tema

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les gusta. Aprovecharé todo lo que pueda. No pienses que me he olvidado de la chica. Cada vez pienso más en ella. Llevo todo el fin de semana esperando a que llegue mañana para poder verla de nuevo. La echo mucho de menos. Ya falta poco. Buenas noches. *** Querido diario: ¿Qué te voy a decir? Hoy he soñado con ella. Era un sueño precioso. Ha sido una pena cuando me he despertado y no la he visto junto a mí. Me he alegrado al pensar que en unas horas la iba a ver. Por supuesto la clase ha sido magnífica. Se me hace corta esa media hora. Seguiré pensando en ella. Buenas noches. *** Querido diario: No aguanto más. Se lo voy a decir. No sé cómo, pero tiene que saberlo. Mañana tengo clase con ella. Ya te contaré. Buenas noches. *** Querido diario: Siento no haberte escrito ayer. No te imaginas lo que pasó. Antes de que me diera tiempo a decirle nada, ocurrió algo maravilloso: una carta. Me dio una carta y me pidió que por favor la leyera y le dijera qué me parecía. Es la mejor carta que me han escrito en la vida. Aquí la tienes: "Querido Javier: Ya sé que esto te va a parecer muy raro. A mí también me lo parece. No sé muy bien cómo decírtelo, pero quería que lo supieras, y como nunca se me ha dado bien decir lo que siento, he pensado que una carta sería la mejor manera. Llevo mucho tiempo pensando en esto. Me encantan tus clases. Me das lo que los demás profesores no consiguen darme, y eso te hace especial. Al principio pensaba que sólo te estaba cogiendo cariño por las clases, pero aparte del cariño, el respeto y la admiración que siento hacia ti, creo que hay algo más.

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No sé si lo que siento es amor, pues nunca he sabido realmente lo que es, pero desde luego no me gustaría tener una simple relación profesor-alumna contigo. Y tampoco una mera relación de amistad. Seguro que te parece una idea descabellada. Es normal, yo también pensé que era una locura. Nunca me habría atrevido a hacer esto hasta que el otro día me dijiste que luchara por lo que quería. Y tienes razón. Si uno no lucha por lo que quiere es muy difícil que lo consiga. Así que aquí estoy, intentando de alguna manera decirte lo que hasta ahora no he sido capaz de decir. No hace falta que me des una respuesta, me conformo con que sigas dándome las clases que con tanta impaciencia espero mientras no estoy contigo. Pienso en ti constantemente. Te echo de menos cuando no estás. Ya no sé que decir. Tu alumna, que te quiere, Nuria" Yo tampoco supe qué decir. Simplemente nos miramos y se paró el tiempo. Ya te puedes imaginar lo que pasó después. Fue la media hora más intensa de mi vida. Me dan escalofríos cada vez que recuerdo el roce de sus labios. No me quito de la cabeza sus manos, tan suaves como siempre, acariciándome la cara. Y nada que decir de su olor, más dulce que nunca al estar tan cerca de mí. Me encanta esa colonia. No sé que pasará a partir de ahora. Mañana la volveré a ver, y supongo que hablaremos de lo que pasó ayer. No sé si tendremos una relación estable o simplemente sólo ha sido un juego para ella. Espero que esto nos lleve a alguna parte. Quiero llegar con ella hasta el final, aunque no sé si estará preparada. Puedo esperar. Mañana se verá. Buenas noches. * * * Querido diario:

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Te escribo 35 años después de la última vez que te escribí. Ahora que me he jubilado tengo mucho tiempo libre, y hoy, haciendo limpieza, te he encontrado. He vuelto a leer todo lo que te escribí y me he dado cuenta que no te lo conté todo. Después de aquel día ya no me acordé de ti. Ya tenía a alguien a quien contarle mis penas sobre los alumnos de teoría. De todos modos, tienes derecho a saber lo que ha pasado hasta ahora: Al día siguiente estuvimos hablando y, al igual que yo, ella también quiso empezar una relación en condiciones. Quedamos el fin de semana, y pronto descubrí que ella también quería llegar hasta el final. Te aseguro que nunca nadie me ha hecho sentir tan feliz como ella. Cuando cumplió la mayoría de edad le propuse que viniera a vivir conmigo. No tuve ningún problema con el consentimiento de sus padres; sabían lo de nuestra relación hacía tiempo. Tras los mejores años de su juventud y una boda preciosa, decidimos tener nuestro primer hijo. Creció sano y fuerte, y hace un año, su mujer dio a luz a nuestra pequeña nietecita. Nunca pensé que un hombre pudiera ser tan feliz. A veces la vida puede ser maravillosa, y recuerda: siempre habrá un rayo de luz en la oscuridad. Buenas noches, querido diario. Sandra Veiga

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Prosa Hirugarren Modalitatea Accesita: Joao Carollo Puro comercio Era un día esperanzador para David, los nervios afloraban en su forma de actuar, se notaba hiperactivo; de hecho llevaba desde que había montado en el tren agitando las piernas sin descanso alguno. Para tranquilizarse y evadir sus pensamientos de la realidad a la que tendría que enfrentarse en unos minutos, decidió sacar el móvil, ponerse los cascos, y escuchar la novena sinfonía de Beethoven; más que tranquilizarlo le dejo cardíaco, era incapaz de dejar de pensar en la entrevista de trabajo que le iban a hacer en cuanto llegase a la ciudad, no sabía que tendría que responder para hacerlo de manera correcta, de manera que pudiese salir de allí orgulloso y a las puertas de un nuevo trabajo. Contra todo pronóstico, en cuanto David abrió la puerta de la oficina de marketing en la que le harían la entrevista, todos sus nervios se transformaron en serenidad, las ideas se le agudizaron, era capaz de pensar con claridad. Apareció una mujer, lo invito a pasar a su despacho, allí después de romper el hielo con una pregunta tonta dio inicio a la entrevista laboral. El resultado de la entrevista fue satisfactorio, parecía haberle caído bien a la maja mujer de recursos humanos (la verdad es que aunque fuese algo tímido y bastante serio cuando no lo tenía que ser, solía caer bien a la gente y él lo sabía), esta le dio una oportunidad y nada más salir del despacho le presento a quien sería su nuevo “jefe”; era un tipo alegre, se lo notaba simplemente mirándole a sus claros ojos azules extremadamente expresivos. Resulta que acertó, Ibon resultó ser un joven muy gracioso y agradable; apenas pasaron dos horas juntos pateándose las calles de una ciudad cercana en la que se encontraba la sede de la empresa, y parecía que se conociesen de toda la vida. La verdad es que más que la “prueba de acceso” a la que le sometieron con Ibon ( tocando timbre tras otro y acto seguido intentando irrumpir en las casas de una manera más bien agresiva para conseguir firmar un contrato por el cual le harían “buenos descuentos” al cliente), lo que realmente le gustó fue poder intercambiar opiniones con él; contando anécdotas de instituto, la situación familiar e incluso cuestiones filosóficas algo más profundas de las que uno no le hablaría a cualquiera el mismo día que lo conoce ( a no ser que lleve un par de copas de más; aunque no era el caso). La verdad, es que David era un joven que no llegaba a la veintena, había tenido una infancia dura y eso lo hizo madurar antes de tiempo (o al menos eso pensaba el). Esa era una de las principales razones de que aunque en su vida diaria estuviese rodeado de gente, en el fondo sintiese que no tenía ninguna persona cercana que realmente le entendiese, eso le frustraba, la soledad era su cruz. Además, por cuestiones de desacuerdo en varias cuestiones filosóficas y por lo tanto también morales y religiosas; la relación con sus padres había cambiado completamente y el único apoyo que creía haber tenido se derrumbó en cuanto empezó a ser consciente de la falsa realidad que lo rodeaba. Por eso en cuanto empatizaba con cualquier desconocido, su corazón se llenaba de alegría (Y en consecuencia también se abría), con la esperanza de que ese, pudiese ser el amigo que desde que tenía recuerdo, habría deseado tener. Después de todo, le cogieron; (Ibon después del periodo de pruebas dio buenas referencias sobre él a su jefa) y ese día salió orgulloso y feliz de allí. Llevaba ya una semana y las cosas le iban bastante bien, cumplía todos los días con su objetivo (2 contratos, lo que ellos llamaban una campana), pero lo que más le satisfacía era su relación con su tutor, su maestro, su “supervisor”, su “jefe”, su colega, Ibón. Con él se pasaba las horas pateando las calles de arriba abajo, haciendo contratos como un campeón (palabras de su casi ya gran amigo Ibón) y también, fumando como si fuese a presentarse a

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un torneo de ennegrecerse los pulmones en la menor cantidad de tiempo posible. Porque ese trabajo le estresaba (pero lo necesitaba), además de que su “supervisor” también fumaba (incitándole a él a ello), y esos paréntesis de cinco minutitos le relajaban, reducían su tensión mental y física, o al menos eso le parecía. Visitando las casas se llevaba muchas sorpresas, le podía pasar de todo, eso en cierta manera le gustaba pero del mismo modo lo asustaba. Un día un cliente, el cual se mostró increíblemente borde desde que abrió su triste puerta; inesperadamente le dejó pasar (después de insistir bastante también hay que decirlo) con la posible intención de firmar el contrato, pero nada más entrar en la vivienda el grande hombre dio un sonoro portazo, dejando así a David desconcertado, preocupado, pensando en una posible vía de escape si alguna otra cosa sospechosa pasara. Pero no pasaba nada, el hombre de grandes dimensiones le invitó a pasar a la cocina, charlaron un poco sobre el tiempo, la tele, el fútbol, en fin, asuntos triviales; le sacó una cerveza fresca y firmó el contrato. Cuando se disponía a salir contento con la sensación del trabajo bien hecho, el cliente con una agilidad sorprendente para su tamaño se posicionó delante de la puerta y le dijo en tono insinuante: -Oye David, eres un chaval muy guapo, tu pelo rubio y su contraste con esos ojos verdes esmeralda me abruman, ¿querrías quedarte un ratito conmigo? David siguiendo su instinto de supervivencia miró a su alrededor rápidamente, a su izquierda pudo ver una ventana abierta y sin dudarlo un ápice corrió hacia ella y saltó a la calle. Como el piso se hallaba ubicado en un primero tuvo suerte y no sufrió ningún daño grave, solamente un buen moratón en la rodilla a causa de la caída tan impresionante que logró, y en consecuencia un buen agujero en el pantalón que llevaba. Mientras se alejaba del barrio en que le sucedió este inesperado percance se reía de sí mismo, y no terminaba de comprender por qué se le ocurriría saltar por la ventana si el pobre hombre solamente se le insinuó de la manera más educada posible y por lo menos, le hecho un piropo elegante. Decidió no contarle a Ibon lo sucedido y le dijo que se había caído porque fue corriendo a la cita con un cliente y no vio una pata de cabra de una moto aparcada en el peor sitio en el peor momento posible. Éste no pudo evitar soltar una carcajada y bromear un poco con su “aprendiz”. La semana rápidamente se convirtió en dos, seguía siendo eficiente en el trabajo e Ibon era ya su amigo; después de la dura jornada se quedaban en algún bar charlando, algún que otro día salían de juerga juntos y parecía que se caían estupendamente, incluso le gustaría que su jefe fuera su hermano, aunque le costaba admitir tal pensamiento. La jefa anunció que la siguiente semana seria el congreso anual de la empresa en una ciudad lejana; al cual los empleados estaban obligados a ir (si querían seguir trabajando al menos) y además en autobús, con cuatro horas de viaje. El congreso sería el fin de semana, la tarde del viernes y la mañana del sábado; por la noche tendrían tiempo libre, el cual pensaban emplear para conocer el ambiente festivo de la ciudad, sobretodo David e Ibon; y el domingo al medio día cogerían el bus delante del hotel para volver a casa. El lunes de esa semana David se llevó una sorpresa totalmente inesperada; resulta que al parecer su abuela, de la cual guardaba pocos recuerdos (pues únicamente pudo estar con ella cuando apenas era un crío), no murió como sus familiares le hicieron creer a sus ocho años, sino que murió la semana anterior. Debió de desentenderse de la familia y se exilio a un pueblo pequeño sin dar a conocer su paradero, allí llevo una vida muy humilde, cuidando ella sola a sus gallinas y sus gatos y labrando la tierra para autoabastecerse. Pero contra todo pronóstico, su abuela Valeria, la cual era una jugadora habitual de lotería, debió de ganar el premio nacional haciéndose así rica para siempre; aunque no gasto mucho más que lo necesario para comprar un décimo de lotería cada fin de semana, y contratar a un discreto abogado que gestionaría su fortuna al morir, que por lo visto únicamente heredaría David después de hacer todo el papeleo necesario, el cual llevaría meses según dijo el

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abogado. Resulta que era rico, ya no necesitaría volver a ese trabajo en el que le explotaban y la felicidad inundo su corazón, pero algo le hizo sentirse un poco abatido, al dejarlo perdería a su amigo y “jefe” Ibon. Decidió contar a su maestro de oficio la buena noticia pidiéndole máxima discreción y al contárselo percibió cómo su semblante se llenaba de alegría. Ibón era un amigo verdadero, se alegraba con sus alegrías y lo animaba en sus momentos tristes (cuando David se sentía abatido por cualquier motivo Ibon lo animaba diciéndole que una campana alivia las penas de cualquiera, eso le hacía mucha gracia). Al parecer, Ibon no contó nada, la gente en la oficina seguía comportándose como siempre, aunque sí que notaba de vez en cuando alguna mirada furtiva que antes no notaba. Como todavía no había visto un céntimo del dinero heredado y solo en casa se aburriría bastante; David decidió seguir trabajando al menos hasta después del congreso anual de la empresa, en el cual además compartiría habitación con Ibon. Casi en un abrir y cerrar de ojos ya era viernes y ese mismo mediodía montaron en el autobús con destino al hotel de la lejana ciudad donde se celebraría el congreso. El viaje se paso extremadamente rápido para todos menos David, era todo jolgorio y felicidad, los comerciales allí presentes con objetivo de amenizar el viaje; agitaban sus banderitas sin parar, cantaban al unísono canciones infantiles, en fin, hacían un poco tonto. En el hotel más de lo mismo, pero a lo grande; las “conferencias” eran un completo desmadre donde todos gritaban sin parar y alardeaban de sus ciudades y sus respectivas oficinas agitando sus banderolas sin descanso, hasta que un hombre trajeado se posicionaba detrás del púlpito situado delante del público, y narraba cómo había conseguido amasar una gran fortuna ascendiendo desde la máxima pobreza y todo gracias al trabajo que le proporciono la empresa y a su increíble eficiencia laboral. Después prometía a todos los allí presentes que si trabajaban sin descanso algún día llegarían a donde él estaba y también fardarían de cochazo, chalet en la playa y todo lo que ello conllevaba. A David la charla le pareció algo absurda, pura cháchara, puro comercio sentimental con el que engañar a los pobres trabajadores y trabajadoras vendiéndoles falsas esperanzas con tal de conseguir su máximo rendimiento, pero aún así tuvo que tragarse unas cuantas más de diversos hombres y mujeres explotadores, y después por si no fuera poco tuvo que ver la entrega de premios a los trabajadores destacados de ese año entre los que se encontraba Ibon, que ese mismo año ascendió haciéndose así “supervisor” y pudiendo llevar su propio grupo del cual David hasta el momento era el único que formaba parte (lo único que le gusto fue poder ver a su amigo recoger el premio que se ganó con duro trabajo). Al fin el congreso término, era hora de lo bueno, ya era sábado por la tarde y los dos amigos estaban preparados para su salida mano a mano en la desconocida ciudad. Empezaron la fiesta suavemente, visitando bares “con clase” y tomándose sus cañas sin prisa alguna; conforme pasaron las horas el ritmo de consumición aumentaba progresivamente; hasta que al llegar la noche cerrada los dos estaban tan borrachos que no eran capaces de dar dos pasos seguidos sin caerse o por lo menos amagarlo. Ya había amanecido, al abrir los ojos David no pudo recordar cómo había llegado hasta el banco donde al parecer habían pasado la noche, así que decidió despertar a Ibon con un fuerte zarandeo para ver si el recordaba cómo acabaron ahí. Ibon decía que tampoco lo recordaba, así que optaron por levantarse y buscar el camino de vuelta al hotel. Preguntaron a varias personas pero ninguna parecía saber donde se encontraba el hotel; hasta que de repente pasaron delante de un bar, en el cual según Ibon estuvieron un rato la noche anterior, y éste sin dudarlo un instante entro para preguntar y le dijo a David que le esperase fuera. Pasaron diez minutos e Ibon aún no había salido, a sí que David, preocupado, entró en su busca. Resulta que no había ni rastro de él y nadie ni siquiera el amable camarero lo había visto, todo apuntaba a su desaparición. Preocupado salió del bar y echó a correr de una

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calle a otra gritando el nombre de su amigo a los cuatro vientos pero sin obtener respuesta alguna, estaba realmente frustrado porque eran ya las diez de la mañana y el autobús de vuelta casa era al mediodía; además no sabía dónde se encontraba el hotel, y aunque lo supiese no se marcharía de allí sin su amigo. Se pasó corriendo por las calles de la ciudad un buen tiempo hasta que llegó a un parque bastante grande, allí pregunto otra vez por la dirección del hotel, y por fin una mujer supo indicársela, cuando la oyó sus oídos no daban crédito, pero aún así dirigió sus pasos en la dirección indicada. Pudo ver una furgoneta negra aparcar delante suyo justo cuando estaba a punto de salir del parque y también pudo percibir unos pasos detrás suyo a un ritmo muy parecido al que llevaba, así que se giró con la esperanza de que fuese su amigo Ibon, pero se llevo una gran sorpresa, porque quien se encontraba detrás suyo era un hombre que llevaba una barra extensible en la mano derecha, con la cara tapada, de la cual solo pudo captar la expresiva mirada de sus ojos azules antes de que este le asestara un golpe en la cabeza que lo dejó completamente inconsciente. Cuando se despertó se encontraba encima de una silla, atado de manos y pies; enfrente tenía una puerta pero no era capaz de ver bien lo que había detrás, aunque suponía que sería una ventana por los rayos de luz que se filtraban pasando por encima de sus hombros. De repente, la puerta se abrió y se materializo la silueta de una mujer, ésta llevaba un pasamontañas y era imposible distinguir sus rasgos faciales. Al parecer lo que ella quería era que David firmase un papel en el cual certificaba la cesión de toda su herencia a la gente que lo había secuestrado, y le dejó bien claro que en caso de oponerse lo torturarían hasta la muerte. El joven se quedó en blanco unos segundos sin poder salir de su asombro pero instantáneamente despertó su instinto de supervivencia. Le dijo a la mujer que vista la situación no era quien para negarse y que firmaría si le garantizaba que saldría vivo de allí, como prueba le pidió que le soltase los pies pues le dolían muchísimo porque se había pegado una buena caminata por la ciudad, y debido a lo prietas que estaban las amarras no le dejaban circular la sangre correctamente. La mujer aunque lo dudo un poco le soltó los pies y David, aliviado, suspiró fuertemente. La mujer abandonó la habitación; seguramente para coger el papel mencionado anteriormente, y David aprovechó el momento para levantarse con la silla a sus espaldas, la cual sostenía con sus manos atadas a la misma. Sin dudarlo un segundo se dio la vuelta y efectivamente pudo ver una ventana por la cual instintivamente (era algo que ya llevaba en la sangre) saltó rompiendo el cristal. Cayó de espaldas sobre el césped del último parque en el que había estado. Rompiendo así la silla y pudiendo soltar sus manos; no se hizo ningún daño grave, aunque esta vez la ventana se encontrase en un segundo de un bloque de apartamentos, al parecer la suerte estaba de su lado. Como un loco corrió atravesando el parque pidiendo auxilio, mientras tanto la mujer lo observaba incrédula desde la ventana por la que el joven acababa de saltar. Cuando se encontraba bastante lejos del parque decidió dejar de gritar puesto que si continuaba así rebelaría su posición a sus secuestradores; además en esa inhóspita y desconocida ciudad nadie parecía tener intención de ayudarlo. Se metió en un callejón con la intención de descansar un poco y decidir qué haría puesto que llevaba corriendo un buen tiempo sin rumbo fijo. De repente, le pareció oír la voz de Ibon en la calle contigua al callejón; se asomó y efectivamente ahí estaba con cara de preocupado preguntando por él a una mujer; sin pensárselo dos veces salió a su encuentro, le conto todo lo sucedido a Ibón y este puso cara de impresionado; acto seguido le explicó que antes, cuando entro al bar fue al baño, luego pregunto al camarero por el hotel y que al salir ya no estaba y que desde entonces llevaba buscándolo. David se quitó un gran peso de encima, resulta que su amigo perdió el bus para encontrarlo y se ocupó de preparar un transporte para la ya más que deseada vuelta a casa. Unos amigos de una ciudad cercana vendrían en furgoneta a recogerles y les llevarían a la estación de tren

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más cercana que tuviese como destino la cuidad en la que Ibón y David trabajaban. Después de todo lo ocurrido David pensó que podría ser buena idea denunciar lo sucedido (aunque no se fiase mucho de la policía, puesto que en más de una ocasión se llevó algún que otro bolazo propinado por su destacamento de antidisturbios únicamente por expresar su opinión pacíficamente). Ibon le aconsejó que no lo hiciera, ya que seguramente los secuestradores habrían abandonado el lugar sin dejar ni rastro y el joven hizo caso de su amigo. Justo cuando zanjaron el tema una furgoneta negra (que a David le sonaba aunque no sabía porqué) aparcó delante de ellos, los dos amigos montaron en ella, entonces la puerta corredera se cerro, delante suyo estaba sentada una mujer; ésta extendió su mano (en la cual llevaba un trapo blanco que soltaba un fuerte olor), hacia David; y este sin entender por qué instantáneamente cayó en un sueño profundo.

Joao Carollo

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Literaturleihakea12  

20012ko idazlansarituak

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