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EL TERCER ATAQUE CONCIENZUDO Y PREPARADO que los aliados llevaron a cabo para acabar con la fabricación de agua pesada de los nazis en Noruega, acabó como los dos primeros: sin resultados que celebrar. bien que se creía mayor, pero aun así la resistencia consiguió que algunos trabajadores noruegos ralentizaran su trabajo de carga en la fábrica, retrasando un día todo el transporte y consiguiendo que el cruce del lago tuviera lugar un domingo en lugar de un sábado como estaba previsto en un primer momento, lo que reduciría el número de personas a bordo del SF Hydro. La operación iba a ser llevada a cabo por la resistencia noruega, y las vidas en juego eran las de sus compatriotas. La noche que unía el sábado 19 de febrero de 1944 con el domingo 20, cuatro hombres se colaron en el muelle sorteando la vigilancia y subieron al

transbordador. Mientras dos de ellos se mantenían alerta y cubrían a los otros dos, estos bajaron al interior de la nave y colocaron explosivos junto a la sentina, de manera tal que provocaran un agujero en el casco por el que el agua entrara sin dejar mucho tiempo de reacción antes de que el ferry desapareciera bajo las aguas. Colocaron un mecanismo temporizador, calculando el momento en que estaría la nave sobre la parte más profunda del lago y salieron del barco, confiando en que todo funcionara como esperaban y en que el barco y su carga se fueran al fondo, mientras que de algún modo los pasajeros fueran rescatados.

LA

ÚLTIMA OPORTUNIDAD

Tras los trabajos de carga del agua pesada en el SF Hydro, este zarpó con medio centenar de pasajeros a bordo en torno a las 09:45, con varios grados bajo cero de temperatura. A la hora prevista por los saboteadores, los explosivos sacudieron el transbordador y a pesar de un intento desesperado de hacerlo llegar a tierra, de nada sirvió y el caos se hizo dueño de la nave. Los botes salvavidas no fueron puestos en el agua pero la población que vivía en torno al lago, al oír la explosión y viendo el inminente hundimiento, se puso en marcha con sus pequeñas naves para rescatar a las personas a bordo del maltrecho ya SF Hydro. El sabotaje del barco en el lago Tinnsjø, lo que podría considerar como el cuarto intento importante de eliminar el acceso de los alemanes al agua pesada y, por lo tanto, de entorpecer su carrera nuclear, tuvo éxito. La nave se hundió y con ella todo el cargamento, a una profundidad tal que haría imposible su recuperación. El precio que pagaron los noruegos por ello, protagonistas de una situación en la que se encontraban en medio entre británicos y alemanes, fueron catorce vidas. Habían pasado varios años desde que se pusiera en el punto de mira la fabricación de agua pesada en Vemork, por lo que parece que este aspecto no fue determinante en el hecho de que los alemanes no consiguieran concluir con éxito su investigación para crear armas atómicas, ya que hubo tiempo para ello. De hecho, investigaciones recientes han estimado que la cantidad de agua pesada que realmente había en los barriles que se hundieron en el lago era reducida. Los alemanes hubieran necesitado aproximadamente unas cinco toneladas de agua pesada para conseguir poner en marcha un reactor nuclear, pero se estima que tan soo media tonelada viajaba desde Noruega hasta Alemania cuando ocurrió el sabotaje. CLÍO

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Clio historia octubre 2016  
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