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Antiguas civilizaciones / MISTERIOS DEL PASADO

trellas en la noche, y en las calurosas tormentas de arena”. En su peregrinar por el desierto identificó rutas como la de los esclavos, llamada Ruta de los 40 días, que era el tiempo que se tardaba en cubrir; buscó el legendario oasis de Zerzura, describió algunas tribus sudanesas, hasta entonces desconocidas, que habían dado lugar a leyendas sobre gigantes negros provenientes del Mar de Arena. También localizó entre Libia, Egipto y Sudán, cuevas con pinturas rupestres que mostraban la antigua geología de la zona, donde en tiempos pretéritos abundaba el agua y la vegetación. Quizá fue esta su mayor aportación, ya que los estudios posteriores de estas pinturas, junto a los conocimientos geológicos, han permitido confirmar a los científicos que el aspecto de aquellas tierras áridas no fue siempre el mismo, tal como el propio Almásy afirmaba, aunque con

la desaprobación, entonces, de la comunidad científica. Quizá una de estas cuevas es la que inspiró a los guionistas de la afamada película a situar el desenlace final con la muerte de la amante del protagonista, que fallece en una de ellas. Tentado por las narraciones de Heródoto, Almásy se aventuró a cruzar el Gran Mar de Arena en busca del ejército de Cambises, pero no halló más que unos gigantescos hitos de piedra erigidos como era costumbre de aquella civilización. Ni rastro de los soldados enterrados. Sin embargo, sí sufrió las inclemencias del qibli, ese viento terriblemente cálido del sur, que azotó a su expedición y estuvo a punto de costarle la vida. Por cierto, este último hecho sí se narra, en otro contexto, en la película, pero en la vida real no estaba junto a él Katherine Clifton, su amante en la ficción, interpretada por Kristin Scott Thomas, sino con su colega Von der

Almásy localizó entre Libia, Egipto y Sudán, cuevas con pinturas rupestres que mostraban la antigua geología de la zona, donde en tiempos pretéritos abundaba el agua y la vegetación. 72

CLÍO

Clio historia octubre 2016