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MUJERES en la Historia UNA

INTELIGENCIA PRECOZ

A los quince años, Émilie fue presentada de la mano de su padre en el espléndido Versalles. Allí las damas y miembros de la corte se sorprendieron al ver a aquella muchacha elegantemente vestida, ataviada con pulcras pelucas y con manchas de tinta en los dedos, causadas por las largas horas de estudio. Émilie sentía verdadera pasión por el conocimiento, lo que no fue impedimento para que supiera también disfrutar de las fiestas en la corte de Luis XV. Pocos años después, en 1725, el barón de Breteuil concertó el matrimonio de su única hija con el marqués de Châtelet-Laumont. Ella tenía diecinueve años y el treinta; ella sentía pasión por el conocimiento mientras el marqués dedicaba su tiempo libre a la caza. A pesar de que tenían muy poco en común, el marido de la ya convertida en marquesa de Châtelet la apoyó siempre en su continuo acercamiento al saber. Émilie tampoco defraudó a su marido, al que dio tres hijos y con el que se paseó en los primeros años, por los salones más lujosos de París. Sin embargo, tras el nacimiento y prematura muerte de su tercer vástago, la pareja empezó a distanciarse y cada uno hizo su propia vida. Mientras el marqués se dedicaba a la vida militar y disfrutaba de sus múltiples amantes, ella continuaba con sus estudios contratando a los mejores profesores particulares. Pero Émilie también tuvo tiempo para disfrutar de las fiestas y el glamour de

ÉMILE SENTÍA VERDADERA PASIÓN por el conocimiento, y se enfrascaba en sus estudios. la capital francesa y no cerró las puertas al amor, manteniendo idilios con varios amantes, entre ellos el duque de Richelieu.

LA

MARQUESA Y EL FILÓSOFO

Dejando esta a un lado, una de las relaciones más fructíferas y duraderas fue la unión personal e intelectual que Émilie tuvo con el filósofo Voltaire, al que había conocido cuando era todavía una niña y con quien se reencontró en 1733. Después de pasear su relación por París y la corte de Versalles, Émilie le dio refugio en el castillo de Cirey donde

ABAJO, alegoría de Emile Châtelet. A su derecha, muestra del distanciamiento con su marido y retrato de la elegante marquesa.

vivía con sus hijos, para intentar evitar las acusaciones vertidas sobre él tras la publicación de sus Cartas Filosóficas. En Cirey, Émilie y Voltaire iniciaron un intenso período de estudio e investigación científica. Con cortinajes oscuros en las ventanas para evitar ser interferidos por los cambios del día y la noche, la marquesa y el filósofo se sumergieron en una trepidante vida de estudio que duraría diez largos e intensos años. El resultado fue la creación de una de las bibliotecas más extensas y

Clio historia octubre 2016