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El legado francés / MUJER Y REVOLUCIÓN

El primer club exclusivamente femenino lo fundó Etta Palm d'Aelders bajo el nombre de Sociedad Patriótica y de Beneficencia de las Amigas de la Verdad. Nacida en la ciudad holandesa de Groningen, Etta Palm había llegado a París en 1773 donde creó un salón en el que se reunían hombres que tendrían un destacado papel político durante la revolución como Jean-Paul Marat o François Chabot. Etta se implicó desde el primer momento en las reivindicaciones feministas que defendió en sociedades mixtas como la Sociedad Fraternal de Patriotas de Ambos Sexos, pero pronto vio la necesidad de crear un espacio propio para las mujeres. Sus reivindicaciones se verbalizaron en su famoso discurso ante la Asamblea

Nacional. Bajo el nombre de Discurso sobre la injusticia de las leyes en favor de los hombres a expensas de las mujeres, el cual fue pronunciado el 30 de diciembre de 1790. En él, Etta Palm pidió con gran entusiasmo que las mujeres no habían venido a este mundo a ser esclavas de los hombres, sino sus compañeras voluntarias en el camino hacia la libertad de derechos. Para ellas reclamaba la misma educación y los mismos derechos sociales, así como una ley del divorcio igualitaria para hombres y mujeres.

LA REPÚBLICA Y LAS MUJERES Con similares intenciones que Etta Palm, en 1793, un grupo de mujeres pidieron a los jacobinos usar uno de sus lugares de reunión sin éxito. Estas mujeres, que se

LAS “MUJERES DE OCTUBRE” Y SU MARCHA A VERSALLES simbolizaron el fin de la autoridad real y del antiguo régimen de privilegios demostrando que ellas también podían formar parte de la revolución.

MARIE TUSSAUD Y SUS CABEZAS DE CERA EN TODA GRAN CIUDAD QUE SE PRECIE de turística existe un museo de cera. Una idea que nació en un pequeño museo en Baker Street, donde una mujer conocida como Madame Tussaud expuso su arte de esculpir en cera los rostros de personajes ilustres. Una técnica que había aprendido de la mano de un médico cirujano y practicado con las víctimas de la guillotina en la Francia revolucionaria. Anne Marie Tussaud creció sin haber conocido a su padre, fallecido en la guerra de los Siete Años. Su madre se ganaba la vida como ama de llaves de Philippe Curtius, un 36

CLÍO

médico cirujano experto en esculpir sobre cera el cuerpo humano para sus estudios de anatomía, técnica que le llevó a realizar retratos. Marie aprendió del doctor Curtius con quien se trasladaría a París en 1765 donde trabajaba como retratista. Personajes ilustres de la época como, la favorita de Luis XV, Madame du Barry le dieron prestigio en la corte. Mientras el doctor Curtius exponía su obra en París, Anne Marie empezaba a realizar sus propios retratos. Su fama llegó hasta el palacio real desde donde recibió la invitación de instalarse en

Versalles como tutora de arte de la hermana del rey. Pocos días antes de que estallara la Revolución Francesa con la toma de la Bastilla, Anne Marie había hecho los retratos del ministro de finanzas Jacques Necker y el duque de Orleans, hermano del rey Luis XVI. Estos bustos en cera fueron utilizados por un grupo de hombres y mujeres que marcharon en una protesta el 12 de julio de 1789. Anne Marie fue arrestada en 1793, durante el período más cruel de la revolución, conocido como el gobierno del Terror. Fue la influencia del doctor Curtius la que

salvó a su protegida de morir en la guillotina. Entonces Anne Marie se tuvo que ganar la vida realizando las máscaras mortuorias de aquellos que sí fueron víctimas de la revolución y fueron guillotinados como el propio rey Luis XVI o la reina María Antonieta. El revolucionario Marat y el temido Robespierre también tuvieron la suya propia. Muchos de aquellos bustos se utilizaron en marchas y protestas como símbolos de la victoria revolucionaria. Obras que después Anne Marie consiguió recuperar y que hoy se exhiben en su famoso museo londinense.

Clio historia octubre 2016  
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