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Shameless (UK) vemos pasar de adolescente a adulta a lo largo de las temporadas, quizá el que más destaca es Micky (Ciaran Griffiths), uno de los personajes más carismáticos de la serie, y tan lleno de contrastes como toda la serie en su conjunto. Gay con un punto homófobo (especialmente al principio), agresivo y al mismo tiempo un cacho de pan andante, Micky es el dueño y señor de muchas de las escenas de la serie a partir de la cuarta temporada, y su amistad con Ian es probablemente de lo mejor de la serie. Jamie (Aaron McCusker), por su parte, resulta un personaje muy curioso porque es un muy similar a Paddy, y en él que también se ven claramente las mismas facetas que se veían en Paddy. Por último, Shane (Nicky Evans) es de los tres hermanos el mediano, siempre intentando que le tomen en serio, pero sin conseguirlo nunca del todo. Más adelante, hay dos personajes muy importantes que pasan a formar parte de la familia Maguire. Por un lado nos encontramos a Kelly (Sally Carman), la hermana de Kev, que trabaja como prostituta en el barrio, que actúa voz de la razón en muchísimos casos. Y, por supuesto, está Karen, que es probablemente de los personajes a los que más hemos visto crecer y sufrir a lo largo de la serie, y uno de los pocos personajes que lleva en la serie desde sus inicios.

“Hay veces en las que una adaptación nos descubre una serie que por el motivo que sea nos había pasado desapercibida hasta ese momento”

“Shameless” es una de esas series tan plagadas de personajes que cuesta mucho hacer referencia a todos ellos, y sin embargo, no podíamos dejarnos por el camino a Sheila (Maggie O’Neill), ya que durante las primeras temporadas es desde luego de los personajes más memorables. Y aun así, nos dejamos a muchos en el tintero, desde los Karib (empezando por Kash (Chris Bisson), que pasa de relativamente entrañable a absolutamente despreciable, y acabando con Yvonne (Kelli Hollis), una mujer de armas tomar) a Lillian (Alice Barry), que es un personaje imprescindible en el Chatsworth Estate, y pasando por muchísimos otros.

No todo son aciertos... “Shameless” es una serie muy buena en cuanto a ideas, y muy buena en sus personajes, pero que a veces funciona de manera un tanto atolondrada en su ejecución, sobre todo a medida que fueron avanzando las temporadas, donde comienza a estar claro que muchas cosas las fueron haciendo sobre la marcha. Esto se ve muy claramente en uno de los principales problemas de la serie, que es el que viene de la salida de personajes de esta. Es una serie con muchas temporadas y muchísimos personajes, con lo

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que es lógico que los actores vayan abandonándola para dedicarse a otros proyectos, es algo lógico y perfectamente comprensible. Lo que pasa es que muchos de estos personajes son tan importantes que se merecen, como mínimo, una despedida que se encuentre a su altura, y esto muchas veces no es así. De hecho, pocas veces las salidas de personajes de serie son tan apropiadas para estos como deberían.

Muchos personajes simplemente desaparecen de la noche a la mañana (como los dos hermanos que aparecen en la séptima temporada, y de los que de repente no se supo nada a partir de la octava, con todos los demás personajes actuando como si no hubieran existido). Y, en otros casos (especialmente en aquellos en los que los personajes han tenido algo más de importancia, o si llevan en la serie desde las primeras temporadas), desaparecen de las maneras más surrealistas del mundo, apareciendo situaciones totalmente imposibles de explicar (incluso dentro de la locura que muchas veces lleva aparejada la serie en sí), y que simplemente aparecen de la nada. Además, los personajes que se han ido introduciendo, salvo excepciones (por ejemplo, los Maguire fueron una grandísima introducción en la cuarta temporada), no han sabido estar a la altura de los demás. Es algo que se ve muy claramente con la introducción de los Powell en la octava temporada, que se quisieron presentar como una familia nueva (como habían sido los Maguire), pero a la vez desde una visión más parecida al papel que habían tenido Kev y Verónica, y en ningún momento acabó de funcionar. En cierto modo, da la sensación de que la serie ha ido cayendo en la comodidad al ir avanzando, y ha pasado de tener unas primeras temporadas verdaderamente magníficas y prácticamente impecables a unas últimas temporadas de las que no se puede salvar apenas nada. Guiones flojos y tramas absurdas, pero sin el contrapeso de unos momentos dramáticos fuertes o simplemente de calidad, como en las temporadas anteriores.

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