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Zaguán LITERARIO

Número 6

ComunicaciónUP

Marzo 2018


ÍNDICE 19/s

crónica 4

Peligro al volante Aline Ibarra Gómez

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Nadie está exento Gabriela Macías Arreola

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Olvidados Paulette Arrieta Chávez

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Luz en medio del caos Yelitza López Izarraras

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2 A. M. Paula Gil Robles

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Le français québécois Ricardo González Máximo

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Abrazo de agua Mónica Soto Icaza

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Los pisos de un inmueble Mónica Hernández Aguilera

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Tápate Elizabeth Téliz Martínez

52

Tensión Elizabeth Téliz Martínez

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Parapeto Mónica Hernández Aguilera

La batalla más difícil Emilio Pichardo Pérez

26 32

Solo los perdidos pueden volar Gabriela Almanza Caballero

56 59

Fragilidad Valeria Horton Hermida

ensayo

La verdad Daniela Márquez Sánchez

cuento

Zaguán Literario es una publicación digital de carácter semestral, elaborada a partir de los trabajos de los alumnos del Seminario de Géneros Literarios, que es parte del plan de estudios de la carrera de Comunicación de la Universidad Panamericana. Esta publicación es un proyecto de difusión cultural sin fines de lucro. Todos los textos son propiedad de sus respectivos autores. Las fotografias utilizadas están bajo licencia Creative Commons y fueron tomadas de las páginas www.pixabay.com y www.unsplash.com; excepto la foto de portada, propiedad de los editores, y las fotografías de las páginas 4, 8 y 9, propiedad de Guillermo Bautista y Emilio Pichardo. Las opiniones contenidas en Zaguán Literario son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de los editores y/o la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana. Editores responsables: Santiago Uría, Edgar Rodríguez y José Luis López Corrección de estilo: Arantxa Márquez Ampudia


Presentación En este número hemos incorporado una nueva sección a las ya habituales de Ensayo, Crónica y Cuento. Así, a partir de ahora el lector encontrará un primer apartado con textos de géneros y formas diversas, pero dedicados a un solo tema. La sección especial de esta edición recoge testimonios, experiencias y reflexiones sobre el sismo del pasado 19 de septiembre. De ese modo, los temas de actualidad se fundirán con las preocupaciones permanentes de la literatura. Hay otra pequeña sorpresa. Hemos añadido, y pretendemos que así se mantenga en el futuro, un texto en lengua extranjera. La colaboración de Ricardo González Máximo, profesor de lenguas modernas en la UP y uno de nuestros escritores invitados en este número, ofrecerá al lector ávido un cuidado y erudito texto en francés. Colabora también Mónica Soto Icaza. Ella es editora independiente, escritora y comunicóloga. Algunas de sus publicaciones han sido un éxito de ventas en distintas librerías del país, lo que la ha convertido en una figura mediática en los circuitos de la Ciudad de México. Les agradecemos expresamente a Mónica y a Ricardo su simpatía para con Zaguán Literario. Y reiteramos asimismo nuestro agradecimiento por el apoyo infatigable que la Escuela de Comunicación proporciona a este proyecto. SANTIAGO URÍA & EDGAR RODRÍGUEZ PROFESORES DEL SEMINARIO DE GÉNEROS LITERARIOS


19/S

Fragilidad Valeria Horton Hermida

En nuestra cotidianidad muchas de las acciones se vuelven mecĂĄnicas o simplemente pasan desapercibidas. En cierto nivel, este desinterĂŠs no es completamente errĂłneo. Es imposible pensar sobre el valor de la vida en cada milĂŠsima de segundo. Sin embargo, por estar cegados en una cotidianidad creada a partir de nuestras acciones repetitivas y comunes, olvidamos la

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fragilidad de la vida. Solo ciertos eventos trascendentales chocan con nuestra realidad monótona y nos recuerdan lo efímera que puede ser. El temblor del despiertan de la rutina. Los hechos impactantes generan una pausa y buscamos regresar de alguna forma a nuestra vida antes de dicho evento. Un ejemplo es cuando pasa un accidente o fallece un ser querido e inmediatamente nos viene a la menta el hecho de que nosotros no estamos exentos de esas tragedias. Ese fugaz momento en el cual recordamos que tan solo una pequeña causa puede generar una consecuencia irremediable. Lo más doloroso es cuando estas causas y consecuencias no son controladas por el hombre como las catástrofes naturales o enfermedades. Sabemos que nuestra muerte realmente no está en nuestras manos y pocas veces recordamos la cercanía que tenemos con ella. La atmósfera que rodeaba a México antes de la 1:15pm y después de esa hora fue completamente distinta. En tan solo unos segundos la Ciudad de México se convirtió en un caos. En un instante las personas se encontraron en otra realidad bastante trágica que nadie hubiera escogido por decisión propia. Y con un minuto más en el reloj comenzó una bomba contratiempo en la que cada segundo era crucial para encontrar vida entre los escombros. Miles de casas y edificios dañados o colapsados, fugas de gas, personas en la calle desesperadas tratando de comunicarse con sus familiares con celulares sin señal y buscando transporte para llegar a casa y posiblemente encontrarse con sus pertenencias tiradas o perdidas entre las paredes caídas. Se necesitaba ayuda, mucha ayuda. Esa bomba contratiempo detonó otra bomba de solidaridad en la cual toda la ciudad se detuvo para ayudar. En un abrir y cerrar de ojos, la Ciudad de México hizo que brotara todo lo que en algún momento pensé que ya habíamos enterrado y jamás vería en mi ciudad. Por más cursi que pueda parecer, el amor ganó por primera vez en la ciudad número uno en violencia hacia las mujeres y la ciudad que encabeza listas de homicidios y asaltos. Todos dejaron de ser solo ciudadanos y lo sustituyeron

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19/S

19 de septiembre del 2017 es uno de esos eventos que nos hieren pero nos


por su lado humanitario el cual muchas veces olvidamos y dejamos a un lado.

19/S

Normalmente vivimos en un ambiente acelerado donde el egocentrismo predomina. La pérdida del humanismo se da como consecuencia de factores que han ido moldeando a la sociedad hacia determinadas acciones como el uso excesivo de tecnología y las redes sociales. Nos perdemos en nuestros celulares y creamos un mundo donde lo particular es más importante que el resto. Buscamos la aprobación y olvidamos que, aunque somos seres sociales, una plataforma no define qué tan sociales somos. Sin embargo, por varios días los mexicanos fueron seres humanos explotando sus valores al máximo. La solidaridad, la tolerancia, el respeto y la empatía por el otro fueron los protagonistas y héroes de la trágica historia que se estaba repitiendo en México. La bomba contratiempo seguía corriendo. Cada vez la fuerza se debilitaba más pero los recursos y ayuda jamás dejaron de aparecer. Podría afirmarse que hubo exceso de ayuda en muchos puntos catastróficos de la Ciudad. Esto como consecuencia de la falta de organización en redes sociales o las noticias falsas. Sin embargo, esto no hizo que se detuviera la solidaridad. Todas las personas vieron cómo podían ayudar ya sea desde estar toda la noche removiendo escombros, comprando despensa, donando medicinas, organizando brigadas, prestando los celulares, ofreciendo su automóvil como transporte público o regalando comida en las avenidas. Por primera vez en muchos años, toda la población estaba hundida en la misma tragedia la cual nos hizo reflexionar en conjunto sobre la fragilidad de la vida y nos recordó nuestra naturaleza y quiénes somos. En una corazonada podría decir que parte de la ayuda que brindamos fue porque despertamos y recordamos nuestra cercanía hacia la muerte. Fuimos solidarios porque no queríamos ser víctimas directas de la tragedia y queríamos ayudar a estas. Cualquiera de nosotros pudo haber sido la persona que falleció en su casa o trabajo. La muerte no selecciona sino llega a todos por igual y por naturaleza buscamos evadirla.

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Nadie está exento 19/S

Gabriela Macías Arreola De pequeña crecí escuchando lo

norteamericana está lejos de las fallas

maravilloso que era vivir en una

telúricas que provocan movimientos

ciudad

montañas.

de tierra. A diferencia de la parte sur

Puedo decir que algo que nos

del país, que se caracteriza por estar

caracteriza a los regiomontanos es

en el límite de las placas activas y

el orgullo de tener unas montañas

donde ocurren movimientos.

tan bellas y majestuosas rodeando

Nuevo León está asentado en una

nuestra ciudad. Pues además de

zona de transición de la Sierra Madre

brindarnos su hermosura, sirven

Oriental. Esto lo coloca en una zona

como barreras para cuidarnos de los

donde no son comunes temblores

desastres naturales: detienen el paso

de gran magnitud. Aunque eso no

de tornados, aminoran la fuerza de

descarta la posibilidad de que los

los huracanes, hacen imposible que

haya de baja magnitud. En los últimos

un terremoto azote la ciudad... toda

años se han registrado temblores con

mi vida me tragué esos argumentos

un rango de 3.5 a 4 grados Richter.

que me hicieron tener una infancia

Puesto que son sismos de bajo

tranquila y segura.

grado apenas es posible sentirlos,

Tiempo después, indagando en

menos cuando uno está pendiente

cuestiones geográficas, supe que el

de que el aire acondicionado no se

motivo por el cual no tiembla en el

descomponga para protegerse de las

estado de Nuevo León no se debe a

altas temperaturas.

la “protección” de las montañas, si no

Estos

porque esta parte del país se encuentra

expectativa de protección se viniera al

en una zona tectónica estable, ya que

suelo. Pero eso no me quitó para nada

su ubicación en la placa geológica

la admiración y el cariño que tengo

rodeada

por

7

datos

hicieron

que

mi


por mis bellas montañas. En verdad,

19/S

no era consciente de esta información hasta hace unas semanas. Después de vivir el sismo del pasado 19 de septiembre en la Ciudad de México el primer pensamiento que tuve fue: quiero volver a mi ciudad y estar a salvo de este tipo de acontecimientos y desastres. Pero, tras investigar e indagar en el tema, me di cuenta de que ningún lugar está exento de la amenaza de un temblor o cualquier otra catástrofe. Por haber vivido desde pequeña en una ciudad donde no se suelen mover las paredes, ni caer jarrones de las vitrinas, al sentir que el suelo se quería partir en dos no supe qué hacer. En la Ciudad de México se acostumbra a practicar simulacros, cosa que considero fundamental para que todos los ciudadanos sepan qué hacer en este tipo de situaciones. Desde pequeños, todos son instruidos y educados para saber reaccionar ante este tipo de desastres naturales. Con lo cual, en caso de estar en alguna zona donde el movimiento sea muy fuerte y dañe el edifico, puede llegar a salvar sus vidas. Debido a la ubicación

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de la ciudad es algo que se debe tener muy presente. acostumbrada eran a los de tener que tirarse al piso y taparse la nuca lo más pronto posible, ya que las balaceras o tiroteos fueron algo muy común hace unos años. O saber ubicar la zona más cercana que no tuviera probabilidad de arder, pues al ser una tierra muy seca los incendios se daban a menudo. Aunque sean casos muy peligros no suelen ocurrir con mucha frecuencia, es por eso que el practicar su respectivo simulacro no es algo que tenga fresco en mi mente. No importa en qué ciudad se encuentre uno, los simulacros se hacen presentes y varían por las catástrofe que puedan suceder en dicho lugar. Ante un desastre, de cualquier tipo, uno hace lo que sea indispensable por sobrevivir, aunque no se tenga la mínima experiencia o capacitación. O mínimo se tiene en mente alguna historia de algún conocido o familiar cercano, sus experiencias y reacciones ante el acontecimiento nos pueden ayudar a guiarnos para saber cómo

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19/S

Los simulacros a los cuales estaba


al llevar pocos meses viviendo en porque solo se ve por el bien de uno

19/S

la capital del país, no estaba muy mismo. No digo que esté mal, pues es al tanto de los lineamientos que lo que se debe hacer en el momento se deben seguir en un temblor. Mi de peligro. Pero sí me impresionó el reacción ante la alarma sísmica fue que, en este caso, ayudar fuera algo paralizarme.

que todos hicieron. Se podía hacer

Otro cosa que contrastó con mi algo para mejorar la situación tras el experiencia en Monterrey, fue la suceso ocurrido y eso me causó gran reacción solidaria de los ciudadanos alegría. a

las

personas

que

quedaron El miedo es algo que sentimos ante

damnificadas por el sismo. Ya que lo desconocido, en este tipo de casos durante los días siguientes al temblor el miedo se hace presente al saber las calles estaban llenas de jóvenes y que la vida de uno corre peligro. adultos cargando víveres, portando Pero en estas dos situaciones que casco y botas de construcción, estoy comparando, el sentimiento ayudando en los cruces viales, etc. que invade todo el cuerpo es muy Muchas personas que vivieron el distinto. Al escuchar que fuera del sismo del 85 dicen que la reacción establecimiento o del edificio en el que de la ciudadanía fue la misma: velar uno se encuentra pistolas expulsan por el bienestar de quienes quedaron balas a mil por hora, uno sabe que afectados. El factor humano siempre lo que puede ocurrir es que una bala está presente en la sociedad, ya que perdida termine con su vida. Este nos hace sacar nuestro lado más pensamiento es lo que hace que la humano.

adrenalina corra por las venas y que

En cambio, cuando en mi ciudad sea urgente correr a buscar el refugio natal se daba una balacera, lo que más cercano y seguro. la gente hacía era correr a un lugar En cambio, al estar en un temblor, el seguro para estar fuera del alcance miedo que se palpa durante el suceso de las balas perdidas. Se podría decir está directamente relacionado con que esta es una reacción algo egoísta la preocupación de que el edificio

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sabe cómo reaccionaremos ante el

sufrir daños estructurales graves y

peligro, pero sí podemos saber qué

colapsarse en cualquier momento.

acción es la más conveniente. Nuestra

Es una especie de mezcla entre

mente debe trabajar en conjunto con

pánico e impotencia, ya que no se

nuestro instinto de sobrevivencia.

sabe qué pasará. Aunque se sigan las

No importa dónde se encuentre

indicaciones de las autoridades, un

uno, no importa qué esté haciendo,

movimiento en falso puede hacer que

nadie está exento de experimentar

todo llegue a su fin. La ubicación en

una catástrofe ya sea natural o hecha

la que uno se encuentre en el sismo

por el hombre. Sin embargo, lo que

es clave: si se está en un piso muy

sí se puede es estar preparado para

alto, poco se puede hacer; en cambio,

la situación específica, de acuerdo al

al estar en una planta baja o en los

lugar donde uno se encuentre. Cada

primeros pisos, si se reacciona rápido,

ciudad debe estar preparada para sus

se puede salir del edificio con agilidad

propias catástrofes.

para situarse en una zona segura. Claramente los dos miedos son muy distintos. Sin embargo, no se pueden comprender hasta que se han vivido en carne propia. Se pueden escuchar historias, ver videos, saber de testimonios de personas que vivieron tal o cual circunstancia, pero no se podrá llegar a tener un conocimiento pleno del riesgo hasta que no es uno el que lo vive. Es indispensable estar informado sobre qué se tiene que hacer en cada tipo de situación. Ya que este mínimo conocimiento nos puede llegar a salvar la vida. No se

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19/S

en el que uno se encuentra pueda


19/S

Luz en medio del caos Yelitza López Izarraras El 19 de septiembre, en una de las y la dejaban con la mano estirada, avenidas de la del Valle, se veía a no obstante, esto no fue motivo lo lejos una mujer mayor, entre los para que ella se detuviera. Poco 65 y 70 años más o menos. Vendía tiempo

después

ella

regresó

dulces, papas, agua y cigarros. apresuradamente a su lugar de Con ayuda de su bastón, caminaba trabajo, supongo porque vio que entre la gente repartiendo botellas se estaba juntando mucha gente. de agua pequeñas, se podía ver en Cerca había dos niños envueltos en su mirada mucho miedo, pero a la lágrimas, la señora se acercó con vez, mucha humildad, valentía y dos paletas para regalárselas y les ganas de vivir.

dijo:

Yo también sentía miedo, la ciudad —Tomen, pero tienen que calmarse era un caos. Tenía poco menos y dejar de llorar. En un rato se las de tres horas que un sismo había comen, necesitan estar felices para sacudido a la Ciudad de México. A que la paleta tenga un buen sabor. pesar de esto, me acerqué a donde —Se la voy a guardar a mi bebé – estaba, parecía que no le importaba refiriéndose a su abuela al parecer nada más que ayudar, incluso –ella ha de estar muy asustada se alejó de su puesto, por lo que ahorita —respondió uno de los decidí quedarme cerca para que pequeños. nadie fuera a robarle. Me percaté —Muchas gracias, señora —dijo la que muchas de las personas que mamá de los dos niños. pasaban junto a ella la ignoraban En medio de todo el caos, la señora

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por mi casa, es muy vieja y es mi

gente se estaba acercando para

único hogar, esto estuvo muy

comprarle, sobre todo cigarros. Me

fuerte.

acerqué para comprarle unas papas

—¿Sabe algo de su familia? Si

para mi hermano, ya que estaba

quiere puede hacer una llamada

muy intranquilo. Yo lo llevaba de

desde mi celular —le dije algo

la mano.

conmocionada.

—¿Son para ti? —le preguntó a mi

—Qué linda, pero no tengo a

hermano.

quién llamarle. Estoy sola, solo me

Le contestó que sí moviendo la

gustaría ir a mi casa y asegurarme

cabeza.

que sigo teniendo un lugar dónde

—Toma, te regalo esta botella de

pasar la noche. —

agua también por si te da sed, ¿O

una pequeña lágrima recorriendo

quieres un jugo, mi amor?

su mejilla.

Mi hermano aceptó la botella de

—¿Vive muy lejos de aquí?

agua, le pagué las papas y nos

—A unas calles, pero ahorita voy,

quedamos a un lado del puesto.

estas aguas no se repartirán solas.

Pasó un rato, la gente comenzaba

En el 85 mucha gente me ayudó,

a alejarse de ese punto, aunque

ahora es mi turno. Ve cuánta gente

todavía había mucho movimiento.

asustada y alterada —seguía con

Ella se sentó, se agachó agarrándose

lágrimas en sus ojos.

la cabeza. Se podían notar aún más

— Le ayudo a repartirlas, después

sus cabellos blancos, su respirar se

puedo acompañarla a revisar su

percibía agitado, esto fue lo que me

casa.

hizo acercar y le pregunté:

—Gracias, hija. Faltan muchas

—¿Se encuentra bien ¿Necesita

personas como tú en el mundo —

algo?

afirmó dándome un par de botellas

— No, mi niña. Estoy preocupada

de agua.

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contestó con

19/S

empezó a vender, pues mucha


19/S

Empezamos las dos a repartirlas, mucha gente no las recibía, pero otras sí y se detenían a agradecernos. Mi hermano y mi mamá se fueron a mi casa, yo me quedé porque en realidad quería ayudar a esta señora, pues al parecer no tenía a nadie. Pasó un tiempo, ya estábamos agotadas y le dije que descansara un poco. Se sentó en su silla y empezó a contarme un poco sobre ella. Tiene dos hijos, los cuáles se casaron y se fueron a vivir fuera del país. No tenía más familiares, me comentó que tenía dos años de viuda. Era una mujer muy dulce, con un gran corazón, muy solitaria y llena de vida. Lograba transmitir una energía muy bonita. Pasaron unos minutos, casi una hora. Nos dirigimos hacia el lugar donde vivía. Yo iba muy angustiada, se veía tanta gente alterada, pidiendo ayuda, edificios en muy mal estado y otros derrumbados en su totalidad. Mantuve la calma, en ese momento, por alguna razón, esa señora era mi prioridad. Llegamos al destino, afortunadamente por fuera su casa se veía en buen estado, entramos a revisar, tenía algunas grietas que se alcanzaban a notar en las paredes, pero nada grave. Muchas de sus cosas cayeron, trastes de su cocina se rompieron. Le pregunté si no había perdido nada importante, si podía ayudarla en algo. —Ya me has ayudado bastante, lo material se recupera. Gracias a Dios estoy viva y tengo un colchón viejo que aún aguanta esta grasa —bromea señalando su estómago y reímos. —Le puedo dar mi número y cualquier cosa que necesite me llama.

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—Ve con tu familia, mi vida. Ellos te necesitan, deben estar Camina hacia una mesa, saca un papel y una pluma, escribe algo y vuelve a donde yo estaba. —Toma, este es mi número de casa, esas cosas de los celulares yo no tengo, apenas puedo comprar lo básico, pero aquí voy a estar, esta es tu casa. Por cierto, mi nombre es Luz María, gracias por molestarte y venir conmigo para acá. —Soy Yelitza, también le dejo mi número. —le digo mientras me acerco a la misma mesa para apuntarle mi número en su libreta. —Tengo que regresar al puesto, lo dejé solo y hay gente mala. Aunque somos más los buenos, ¿No? —recalcó. Regresamos juntas hasta su puesto, la verdad me había olvidado por completo de él. Al llegar vimos que todo estaba bien. Así que me despedí, le dije que se cuidara mucho y que no dudara en llamarme cuando quisiera. Me fui a mi casa caminando, ya que no había transporte público y tampoco estaba lejos de mi casa. En todo el camino no pude dejar de pensar en Luz María. Su gran bondad, su inocencia y su buena voluntad me conmovieron muchísimo. Fueron aproximadamente tres horas las que estuve con ella, pero aprendí tanto en ese tiempo que pareció que hubiésemos convivido juntas toda una vida.

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19/S

unidos.


Le français québécois

ENSAYO

Ricardo González Máximo

Tout le monde est familiarisé avec des histoires sur la conquête du continent Américain. Cependant, dans notre vie quotidienne, à siècles de distance de ces évènements, le citoyen commun ne comprend pas complétement les résultats que cette rencontre fortuite a provoqué dans la psychologie des individus que l’ont vécue. De la même façon, nous ne sont pas capables de dimensionner la vaste portée de ces évènements historiques qui ont marqué les destins des héritiers de ces peuples qui ont formé des nouvelles nations. En suivant cette idée, on va approcher l’histoire linguistico-identitaire du français parlé au Canada, spécialement dans la région du Québec. Dès que l’Espagne et l’Angleterre devinrent puissances mondiales colonisatrices, la France ne voulut pas rester en arrière et s’est lancé à la conquête des océans et des continents. C’est en 1534 que la première expédition pour le Canada a lieu. Il s’agit du marinier Jacques Cartier qui cherchait la manière la plus rapide pour arriver en Chine et faciliter le commerce avec ce pays. Ans plus tard, un autre aventurier français arrive en Amérique du nord ; cette fois avec l’intention de coloniser. Samuel 16


de Champlain a son premier contact avec l’Amérique en 1608. Dans cette année, il réclame un ample terrain pour le roi de France et fonde le Québec, mot d’origine algonquine qui signifie « passage étroit » et qui, dans un premier moment, dessinait le rétrécissement du Fleuve Saint-Laurent. Même s’il y a eu une colonisation, elle a été très lente parce que le roi de France, Louis XIV, ne voulait pas peupler cette région ; il avait envisagé, par contre, seulement l’exploitation de ses ressources naturelles. Il y eu alors la fièvre des fourrures et temps après, la pêche est devenue une des activités les plus célèbres et profitables. conquérir ses terres avec ses sons celtiques, ses formes latines et tous les savoirs qu’elle avait ramassé pendant des siècles de son existence européenne. Ainsi, le français québécois est né et a donné origine a un peuple fier de son identité francophone, mais surtout québécoise. Néanmoins, cette fierté linguistique a subi des moments difficiles qui ont marqué son développement très particulier au Québec. Les pas de la langue française au Canada ont bien commencé. Au débout, même les voyageurs français qui visitaient le Québec affirmaient que la langue parlée au Canada était une langue belle, de sons musicaux et d’une élégance et éloquence qui ne se voyait ni s’écoutait pas en France. Cependant, ces opinions ont changé une fois que la disgrâce fut tombée sur la population québécoise et sa langue. Pour éviter des problèmes diplomatiques et même une guerre, Louis XIV décida de donner la Nouvelle France au Royaume Uni. Cet évènement marqua d’une façon irrémédiable l’avenir de ce qui serait après la Province du Québec. C’est dans les Anciens Canadiens que Philippe-Joseph Aubert de Gaspé nous fait vivre le temps de transition du pouvoir français au pouvoir anglais, ainsi que les conflits territoriaux et culturels qui sont surgis à

17

ENSAYO

De cette façon, la langue française a voyagé au continent Américain pour


partir de la prise de possession du territoire canadien en 1759. C’est à cette époque-là que le français québécois commence à subir des changements emblématiques qui vont le différencier, substantiellement, de son parente, le français européen. Au fur et à mesure que les troupes britanniques s’étendent sur le territoire de la Nouvelle France, les québécois luttent pour conserver son identité francophone en dépit d’avoir été abandonnés, et même donnés comme un objet, par sa mère aux ennemies.

ENSAYO

Le déracinement qu’ils ont vécu a produit des effets dévastateurs dans la vie psychologique des habitants francophones. Évidemment, ces parlants de langue français ont été réduits sinon à un état d’esclavage, si a un niveau secondaire dans le nouveau régime. D’être une région fière de ses origines et de ce qu’ils avaient achevé, la Nouvelle France a été blessée. Tombée sur le sol, elle souffre une confusion identitaire terrible. Comment se récupérer et remasser ses pièces cassées ? Comment regarder son passé européen et son relation filiale avec la France sans expérimenter des sentiments contraires ? Comment se soutenir debout et préserver, à tout prix, l’amour pour sa langue et sa culture dans les moments dans lesquels cette langue est méprisée par l’adversaire, et même par leur propre parlants ? Ces sentiments sont communs aux colonisés : le déracinement, le déplacement, la confusion, la langue et la quête identitaire. Pendant les années suivantes à la colonisation britannique, le français québécois a été pollué par des mots et formes anglaises qui sont devenus, dans un certain moment de l’histoire, partie de la façon de parler des québécoise. Pourtant, cette adoption linguistique n’a pas été seulement par appropriation directe sinon que, fiers de leur langue et de leur culture, même dans l’oppression, les québécois ont adapté soit le vocabulaire, soit la grammaire, soit les façons de dire anglais à la langue française. C’est-à-dire que dans la langue courante, on peut trouver des

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caractéristiques très particulières comme le calque direct des mots et des formes grammaticales de l’anglais. Par exemple : Être sous l’impression vient de l’anglais to be under the impression au lieu de l’expression française avoir l’impression. L’évolution du français royale continue au Canada tandis qu’en France, après la Révolution, la norme est dictée par la bourgeoisie, c’est pourquoi, l’existence des archaïsmes dans la langue québécoise est courante. Par le contact avec les peuples originaires, le français québécois utilise l’anglais et du portugais parlés en Amérique. Un autre distinctif de la langue québécoise sont les néologismes. Il s’agit des mots crées, dans temps récents, pour éviter utiliser des mots en anglais. Ce développement linguistique cherche toujours de trouver un mot équivalent en français pour exprimer des réalités surtout reliées à la technologie. Dans ce cas, nous avons « logiciel » pour éviter dire « software » ou « courriel », une façon courte de courrier électronique. Une autre particularité est l’utilisation de la particule « tu », différente du pronom personnel « tu », à la fin d’une question. •

Est-ce que tu peux m’aider ? (Français international)

Tu-peux-tu m’aider ? (Français québécois)

C’est dans les années 50’s et 60’s du siècle passé que le conflit linguistique a pris des dimensions titaniques. La variante populaire du français québécois, dessinée avec méprise par le journaliste André Laurendeau, comme joual, mot qui veut dire « cheval », a pris une énorme force, parmi d’autres raisons, grâce à l’écrivant Michel Tremblay qui a publié Les Bellessœurs en 1968 qui a scandalisé les secteurs littéraires plus conservatifs par l’inclusion du joual écrit. De la même façon, les média ont contribué à la renaissance de la fierté nationale et linguistique. Le joual est un sociolecte né à Montréal utilisé surtout dans cette région. Il

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ENSAYO

des mots d’origine amérindien comme dans le cas de l’espagnol, de


a des prononciations ouvertes comparées à la fermeture de la bouche du français européen. Il inclut plusieurs empruntes de l’anglais et aussi des jurons ou sacres. Ces derniers sont des mots pris de la religion catholique et qui ont été utilisés, dans un premier moment, comme un symbole de rébellion et de virilité. Tabarnak, hostie ou Diable sont des exemples des vocables qui sert comme offenses. On doit se rappeler que ces faits ont représenté une avance incommensurable dans le développement des nouvelles politiques linguistiques parce

ENSAYO

qu’avant les années 50’s, si une personne ne parlait pas anglais, elle ne pouvait pas avoir un travail. C’est pendant cette époque que les politiques linguistiques pour les média ont aussi changé permettant les transmissions de télévision et de radio en langue française. Récemment, le Ministère des Relations Internationales du Québec a commencé à promouvoir l’apprentissage de langue française au Canada, fait qui remet le française québécois sur la scène internationale comme une variante prestigieuse de la langue française. Cette résurgence du prestige linguistique a été possible grâce à l’intervention de l’Organisation Mondiale de la Francophonie qui soutient l’expansion de la langue et les cultures francophones. Avec aide ou sans elle, les québécois ont bien préservé leur identité et leur langue à travers le temps. Quoiqu’ils aient vécu des moments difficiles ou eux-mêmes, ils se sont conçus comme des parlants d’une langue de deuxième classe, ils ont su surmonter cette situation. Et cela c’est seulement une des beaucoup d’histoires linguistiques autour du monde. RICARDO GONZÁLEZ MÁXIMO Estudié literatura inglesa (UNAML) y francesa (UNAM), así como una Especialidad en Antropología Filosófica (UP) y una Maestría en Historia del Pensamiento (UP). He sido profesor de idiomas (inglés, francés, italiano y alemán) por 20 años. En el terreno de traducción he hecho trabajos para diversas empresas. Actualmente soy coordinador del Departamento de Tercera Lengua en el CLUP.

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Los pisos de un inmueble Mรณnica Hernรกndez Aguilera

ENSAYO

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Las decisiones que uno debe tomar a lo largo de la vida influyen en quiénes somos y en quiénes nos convertiremos. Algunas más que otras, pero siempre forjan a la persona que las ejecuta. De igual manera, las edificaciones deben hacerse nivel por nivel, dando forma a lo que llegará a ser un rascacielos o un condominio. Mi planta baja está repleta de recuerdos, sentimientos, primeros encuentros. Cada elemento constituye mi base, me constituye a mí. Desde mis hábitos y manías hasta mi color de cabello y ojos; la estructura familiar en la cual

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me desarrollé, el amor de mis padres, los amigos de la infancia, mi color favorito y el miedo al coco. En mi primer piso, al ser sobrina de dos maestras de primaria, crecí con gusto por calificar; juzgar el trabajo y las respuestas de otros —los conociera o no—; definir si están bien o mal según la palomita o el tache, la carita feliz o la carita triste, el número de sellos y estampas. Jugaba a calificar, a poner dieces, ceros, cincos u ochos. Cada tarde veía a mis tías y me ayudaban con mis tareas mientras mi madre trabajaba. En el segundo piso me instalaron una alberca y mi primer clavado entre letras fue en la primaria, a los 8 años para ser exactos. Leía novelas juveniles de lo que llamo “mis tiempos”, aun cuando mi madre o mi abuela dirían que soy muy joven para denominarlos así, como si no hubieran pasado ya más de 10 años de mi niñez. Gran cantidad de familiares disfrutaban o sufrían las horas conmigo, pues de mi boca no paraban de salir figuritas en forma de corazón, relatos sobre mis libros, descripciones de personajes e hipótesis de su porvenir; cada uno acompañado por suspiros, serpentinas y colores. Gracias a mi gusto por las novelas de romance, descubrí que podía imaginar historias desde la ducha, luego de un sueño, mientras viajaba de camino a casa, al escuchar música y mucho de mi tiempo libre se me iba en ello. Tenía la posibilidad de hacer de mi creación lo que se me antojara; la tomaba con las manos, la sacaba de mi mente y la moldeaba como mejor

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me agradara hasta que me resultara de lo más emocionante según mi edad y madurez. Mi tercer piso se basa en mi etapa escolar básica, durante la cual, los profesores de materias como lengua española o literatura universal impulsaron mi capacidad sobre cómo hacer de una serie de pensamientos un texto que transmita una emoción, un mensaje que evoque a más ideas de las que normalmente se tiene. El siguiente de mis pisos alberga como invitada a mi madre, quien siempre me motivó a elegir mi camino con libertad, mientras eso me hiciera feliz y días, para que así no me cansara de mi trabajo. Mi madre no me ata, me da cuerda, me acoge cuando lo necesito y me suelta cuando lo requiero. En este piso me prometí que ella me vería brillar por mí misma, aun cuando su luz es cálida y ella esté dispuesta a compartírmela todo el tiempo. Finalmente, el último piso de mi ser, conlleva todo el proceso de ingreso a la licenciatura. Si bien, en un principio, yo no sabía qué camino tomar, un recorrido en elevador por cada una de mis plantas fue suficiente para percatarme de las pequeñas pistas que me dirigían al mundo de la creación de entretenimiento, la fabricación de historias. Confiada en que mis demás niveles tenían los elementos para guiarme, entré curiosa a la universidad, que prometía desarrollar mis pisos para ayudarme a crecer. Me enriquecí de los pisos de otros, mientras que el mío se llenaba rápidamente de cámaras, micrófonos, luces, cintas cinematográficas, guiones, medios de comunicación e instrumentos de producción audiovisual, crónicas, ensayos, cuentos, notas periodísticas, libros y redacciones propias. Estas últimas, fueron el diamante que cautivó a mis ojos. Fue ahí donde supe que había llegado al vecindario correcto.

23

ENSAYO

pudiera verme a mí misma realizando labores que me gustaran todos los


Tensión Elizabeth Téliz ENSAYO

Martínez

Es la todopoderosa que juega con la marea de la diégesis. Controla las aguas de la ficción donde ingenuos personajes navegan tranquilamente. Sin saber lo que les espera continúan un viaje que ella vuelve desastroso; poco a poco incrementa la velocidad de las corrientes de agua fría que descontrolan el curso del navío que un malaventurado zarpa. Tras el efímero clímax, después de una lucha por sobrevivir el caos, ella abre el cielo y deja que el sol salga. Hace que las aguas bajen su velocidad y que los desgraciados encuentren el fin de su travesía. Es la tensión.

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Es difícil, porque debes enseñarle cuál es su lugar. Debe entender que quien tiene la pluma y el papel es uno, no ella. En ocasiones se roba el control de la mano que redacta, pero por eso se debe releer el trabajo creado. Es esencial que ella se distribuya de manera eficiente, pues de su labor depende si los ojos del lector se marchan a otras páginas o no. El autor la debe entrenar para que sepa tener el control del lector, y para que trabaje bajo las órdenes que se le dan, no bajos las propias. El escritor amateur puede ponerla a trabajar con un hilo. La tensión lo debe tomar por ambos extremos. Primero se debe dejar flojo, pero poco que la hebra queda tensa, como si estuviera a punto de romperse. Se debe quedar así, para de la nada acercar ambos extremos y hacer que su forma se afloje una vez más. Los movimientos se deben repetir en un tempo determinado, que depende de la naturaleza de la historia narrada. El final se hace mientras que la tensión mantiene el hilo rígido y el autor lo corta justo por la mitad. Puede que el hilo de la diégesis tenga una textura, un grosor o un color único, pero si no se afloja y se tensa de manera correcta, no sirve. El autor debe entretener al lector con ese juego, y para ello debe aprender a manejar la tensión. Esta debe saber cómo y cuándo mover sus dedos para hacer que la trama se mueva con naturalidad y fluidez.

25

ENSAYO

a poco los dedos deben estirarlo. Este movimiento se realiza hasta dejar


ENSAYO

La batalla más difícil

“Los sueños, en cambio, no son cosa fácil. ¿Qué estás dispuesto a hacer para escalar puestos? ¿Con cuánto dinero estás dispuesto a vivir?”

Emilio Pichardo Pérez 26


A mí me pasa algo muy raro. Mira tú, es fácil. Estudia y estudia Seguramente también a ti. A veces muchísimo. Debes de aspirar a cuando recuesto la cabeza en la tener el mejor promedio de la clase. almohada y me propongo dormir, Ve a misa todos los domingos. una duda ataca mi tranquilidad. Confiésate. Sigue al pie de la letra Que si el vestido es azul o blanco, los consejos de tus padres, del que si Messi es el mejor del mundo sacerdote y del maestro. Viaja. Pero o lo es Cristiano Ronaldo, comida cuando viajes tómate fotos en todas mexicana o italiana, ¿los Rolling partes. No importa si era Acapulco, Camila?

los antros. Paga cuentas de miles de

Pero la otra noche fue terrible. Más pesos. Preocúpate por ti y solo por que un par de horas me pareció ti. De vez en cuando ve a misiones, pasar tres años de vida encerrado tómate muchas fotos y súbelas a en un cuarto sin salida. Una tus redes sociales. Muéstrale al paradoja del sacrificio. El dinero mundo que eres caritativo. Elige o la vida; libertad o muerte ¡Qué una carrera en base a cuánto dinero difícil! La

sociedad

vas a ganar. Medicina, derecho, humana

se

ha administración, ingeniería. ¿Dónde

compuesto poco a poco a lo tiene más contactos tu papá? Entra largo de los años. Reglas de a una universidad privada (entre comportamiento, de pensamiento, más cara, mejor). Júntate con la de vestir, de hablar, de amar, de gente de tu mismo código social. sentir, se han establecido como un No sabes cuándo vas a necesitar guion para triunfar en este camino su ayuda para formar una empresa llamado vida. Las expectativas se o para empezar a trabajar. Nunca han fijado. No nos podemos salir escuches a los de abajo, a los de esta clase de recetario que al diferentes, no vaya a ser que te final, los expertos, los líderes nos contagies. Busca a una mujer dejaron de herencia.

bellísima físicamente. No importa

27

ENSAYO

Stones o los Beatles? ¿Mariana o tu di que estabas en Miami. Sal a


ENSAYO

si por dentro está vacía. Busca a

después de todo querer pertenecer

aquella que se tome selfies todos los

a la sociedad.

días y que busque la aprobación

Lo más grave viene cuando se trata

y el feedback. Miles de followers.

de nuestras pasiones, nuestros

De retweets. De comentarios. Eso

sueños. ¿Qué quieres ser? Escritor,

te hablará de tu éxito en el amor.

director

Cásate con ella. Forma una familia.

artista, actor, astronauta, músico,

Compra una casa. Enorme por

historiador,

favor. Aunque te endeudes de por

¡Bah! Reprime tus sueños. ¿Estás

vida. Un coche no basta, tres al

dispuesto a escuchar a tus propios

menos. Nunca dejes de comprarle

padres y amigos decir: “Oye mijito,

lo que pidan a tus hijos y a tu

pero piensa bien de qué vas a vivir,

esposa. Porque a lo mejor viene

porque en eso que quieres estudiar

el divorcio si lo dejas de hacer.

la cosa está difícil”, “Te vas a morir

¿Necesitas

Hazlo

de hambre”, “¡Uy! No te quiero aquí

por debajo del agua. Mantén una

en la casa a los cuarenta”, “Vas a ser

relación secreta con tu secretaria.

pobre wey”?

Con la maestra de tu hijo. La doble

Se han establecido ya unos plazos

vida es una alternativa si la sabes

de qué debemos tener y en qué

manejar. Educa a tus hijos igual.

edad debemos tenerlo. Pero puedes

Repite este recetario. Si alguien te

no sufrir. Hay que ir por la fácil.

contradice, ningunéalo. Esta vida

“Mira, tú puedes quedarte con la

tan plena. Solo se disfruta así.

empresa de tu papá, pero tienes que

¿Entendiste?

estudiar al menos administración”,

Bien, si no te convenzo yo que lo

“Si

hagan los demás ¿cómo se viste la

trabajar en el despacho del tío

media en clase? ¿Qué marca usa?

Ramón, son al menos ochenta mil

¿De qué hablan? ¿Ya salen con

pesos a la quincena. Piénsalo bien.”

niñas? Anda ve. Pídele a tu papá

No falta quien te dirá que no

todas esas cosas. No es tan malo

eres bueno en estas carreras. Que

más

placer?

28

de

estudias

cine,

futbolista,

detective,

derecho,

filósofo.

puedes


ENSAYO

29


no sirves para esto. Que debiste nuestras fantasías, lo que en verdad estudiar una carrera promedio. amamos, por él. Perdemos nuestra ¿Tú estás dispuesto a escuchar la libertad por esclavizarnos ante las crítica? A lo mejor es preferible normas de la sociedad. estar sentado en una oficina frente Escribirlo, decirlo, es muy idealista. a una computadora, mientras el La dificultad radica en hacerlo. minutero y los segunderos del reloj Resistir. Sabernos en un camino te consumen. Para llegar a casa, difícil, lleno de trabas, pocas

ENSAYO

dormir un poco y repetir la misma oportunidades. Pero también saber rutina, día con día, día con día. Al que a final de cuentas depende de menos vas a tener un sueldo fijo.

nosotros mismos lograr el éxito

Tienen todos razón.

verdadero. No el que se mide por

Los sueños, en cambio, no son cosa los dígitos de tu cuenta bancaria fácil. ¿Qué estás dispuesto a hacer o del numero de seguidores que para escalar puestos? ¿Con cuánto tengas. Sino el de la realización dinero estás dispuesto a vivir? personal. Sentirse pleno con la meta ¿Qué privilegios estás dispuesto a que te fijaste. Y siempre aspirar a quitarte? ¿A quién estás dispuesto más. Pero no a costa de segundos o a alabar para quedar bien? ¿Te terceros. Siempre por amor, nunca importa tu dignidad? Rogar, llorar, por dinero. aplastar, lastimar, callar, robar, No es fácil ¿verdad? Por eso matar,

traicionar.

Verbos

que comprendo a las masas. Tienen

seguramente tendrás que hacer si todas las de ganar. Y está bien. quieres ser alguien.

Como en todo hay pros y contras

Ahora creo que comprenden más en este dilema. Quién no quisiera mi insomnio.

vivir sin tener que quemarse el

El dinero es necesario, sin embargo, coco, sin tener que sufrir un solo los

seres

humanos lo

hemos día, sin pasar hambre. Quién no

convertido en prioridad sobre quisiera también tenerlo todo. todas las cosas. Incluso dejamos Sin embargo, yo voto por no

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perder el tiempo haciendo cosas solo pensarlo da coraje. Vacío. que no quiero hacer. Voto por no Y ante esta batalla interna, hay venderme. Por la libertad. Escojo la respuestas. Fáciles de decir, difíciles vida. Encontrar nuestro lugar en el de hacer. Duermo. Tranquilo. Y mundo. Con los pies siempre en la despierto al día siguiente con la tierra, pero la cabeza en el cielo.

sensación de que los soñadores,

Recuerda que morirás. El tiempo nunca aprendemos. es breve. Imagina arrepentirte. De

ENSAYO

31


ENSAYO

La verdad

¿Qué es la verdad? ¿Dónde encontramos lo verdadero? Algunos dicen que la verdad es esa herramienta que nos ayudará a ser libres. Entonces, podríamos entenderla como aquella sensación al quitarse la venda de los ojos, o cuando dejas de tapar el sol con un dedo y todo sale a la luz para iluminarmos por completo. Si afirmamos que esto es así, ¿qué pasa en la cárceles?, ¿dónde guardan todas las libertades confiscadas? Una verdad puede ser al mismo tiempo una mentira, así es cuando nos encontramos caminando en un laberinto de espejos. Los reflejos nos parecen reales, pero en cuanto chocamos con ellos nos damos cuenta de que eran tan solo ilusiones, algo falso. Una persona puede ser engañada y vivir pensando que aquello que cree es su verdad, pero en realidad no es más que una mentira. Por lo tanto, el concepto de verdad tiende a vestirse de contradicciones. Algunas ocasiones se ve tal como el Yin y el Yang, con su paradójico atuendo blanco y negro. Por un lado tiene luz, sol, fuego y movimiento; por el otro lado oscuridad, luna, agua y quietud. Si separaremos a uno del 32


Daniela Márquez Sánchez

ENSAYO

otro el resultado sería desequilibrio. Algunas verdades son totales como el mar, así tenga muchos o pocos peces, mareas llenas de pequeñas o grandes olas, por más profundo que nades dentro de él nunca dejará de ser mar. Jamás cambia, este tipo de verdad se mantiene en un mismo fondo, es lo que es, como las palabras en el diccionario, no importa que escribas sobre él, lo manches, lo rayes o lo llenes de corrector, sus significados nunca se transforman. Existen también las verdades parciales o verdades a medias, aquellas de las que no sabemos si son lo que dicen ser. Es tan fácil de entender como contar cada grano de arena en una playa entera. Podemos entonces poseer, al igual que apreciar, verdades a medias y otras enteras. Volar al lugar que tu quieras, conocer el mundo de pies a cabeza, descubrir aquellas ilusiones que están frente a ti, dejar de estar ciego y tener en tu poder las contradicciones de tu realidad, eso… es la verdad y nada más que la verdad.

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Peligro al volante

CRร“NICA

Aline Ibarra Gรณmez

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¿Quién decidió darme una licencia y por qué pensó que sería una buena idea? Me pregunto a mí misma mientras subo a mi camioneta, me pongo el cinturón y comienzo un nuevo viaje. Es claro que México tiene mucho potencial y podría ser un país primermundista si tan solo sus gobernantes utilizaran bien el dinero y supieran manejar al país. Si tan solo se pudieran manejar diferentes

aspectos

de

mejor

manera y vieran más por el bien de las personas. Un problema claro en México es el tráfico y cómo una gran parte del sector maneja con los pies, sin cuidado alguno, ni sector. Toda mi vida dije que nunca aprendería a manejar y me negaba a la idea de que mi papá me enseñara. Jamás llamó mi atención el subirme a un coche como piloto y llegar a algún sitio. La sola idea de manejar me asustaba y no me gustaba en lo absoluto. Siempre me gustó que me llevaran y no estresarme por nada. Hasta el tráfico solía gustarme, ya que escuchaba música y mi mente

35

CRÓNICA

experiencia. Yo formo parte de ese


CRÓNICA

viajaba por todos lados. El que

No me gustó para nada la idea. La

hubiera tráfico quería decir que

UP queda muy lejos de mi casa y

yo podría seguir creando historias

solo pensar en tener que manejar

fantásticas e imposibles en mi

de ida y de regreso me aterraba. Mi

cabeza.

papá ya había tomado la decisión

Siempre me las arreglé para no

y yo iba a tener que hacerle caso,

tener que aprender a manejar.

pues al parecer no me mando sola.

Durante todo mi primer semestre

Durante todo el verano me hice la

de universidad me llevaban en las

tonta, no le pedía que me llevara a

mañanas a casa de una amiga, que

manejar y mi papá quería que yo

también está en la Universidad

le pidiera que me enseñara. Para

Panamericana. Con ella me iba y

entender el pensamiento de mi

me regresaba. Todo era hermoso y

papá tienen que saber cómo es. Es

funcionaba perfecto, al menos para

un hombre extremadamente terco.

mí. Todo cambió cuando mis papás

Todo lo que dice se tiene que seguir

se hartaron de llevarme y pasar

y uno nunca le puede reclamar. Es

por mí. Le cambiaron el coche a mi

la clara imagen de un papá estricto,

hermana, en el cual ella aprendió a

de esos que salen en las películas

manejar, y me lo dieron.

y hasta miedo te quieren dar. No

—Ahora sí, ya no tienes excusa,

acepta ninguna falta de respeto

tienes que aprender a manejar. Me

y uno debe de actuar siempre

dijo mi padre.

adecuadamente y conforme a las

—No,

muchas

—Dije,

normas sociales. Le gusta sentir

sabiendo que ya no tenía esperanza

que su familia lo necesita y por

e iba a tener que aprender.

eso hace que nosotros (sus hijos) le

—¿Para

qué

gracias

escoges

una

pidamos todo, aun cuando él nos

universidad tan lejos? Ni modo,

está obligando. Quiere sentir como

ahora vas a tener que aprender,

si la idea hubiera sido nuestra

es necesario. Me dijo con una cara

y como si no hubiéramos sido

muy seria.

obligados por sus amenazas. Es

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un buen hombre, pero si algún día la que no sabía ni hacía nada. le tienes que pedir que te enseñe Así estuvimos por un tiempo y fue a manejar es claro: la idea no fue claro que no iba a poder irme sola tuya.

los primeros meses del semestre,

Fue hasta finales de verano y pues yo aún era un caos y seguía principios del semestre cuando llorando cada vez que me gritaba mi me di cuenta que se me estaba papá, lo cual era cada que hacía una terminando el tiempo y se suponía tontería, o sea siempre. Me empezó que ya debía de saber manejar. a acompañar a la universidad Las primeras veces que me llevó a los días que tenía clase a las siete manejar fue un horror. Me gritaba para que me fuera aprendiendo el por todo, daba volantazos y yo camino de ida, ya que según mi terminaba casi con un paro cardiaco. papá ya estaba casi lista para irme Nadie nunca me dijo que aprender sola. El tres de octubre sucedió un a manejar sería tan difícil. No sabía evento traumático. Mi papá me controlar el coche y confundía el estaba acompañando a mi clase de acelerador con el freno. Increíbles las siete. Eran las 6.30 de la mañana metí a la gente que iba cerca de El semáforo se empezó a poner en mí. Recuerdo la satisfacción que rojo y tuve que frenar porque moría sentí la primera vez que pude de miedo de que mi papá me gritara darle la vuelta al Costco, habiendo por pasármelo. Al frenar, un coche muchos coches. Nunca choqué en de atrás iba muy distraído y no se los primeros entrenamientos ya dio cuenta de que frené rápido, o que, debo admitirlo, mi papá es no le dio tiempo, pero me chocó. increíblemente hábil hasta como Como yo era principiante, y aún lo copiloto. Había veces en las cuales soy, juré que había sido mi culpa, él era quien tomaba el volante y yo pero en verdad no lo fue. Me asusté solo pisaba el acelerador o el freno. tanto que hasta sin habla me quedé Era un trabajo en equipo, y yo era y solo temblaba. Gracias a dios iba

37

CRÓNICA

todos los sustos que me metí y le e íbamos pasando por Revolución.


con mi papá y él hizo todo, si no

daños,

me hubiera muerto ahí solita.

este accidente, por alguna razón,

A mi camioneta no le pasó nada, más

mi papá se sintió iluminado y me

que unos cuantos golpecitos, por

dijo que ya estaba preparada para

lo cual me siento verdaderamente

irme sola. No sé qué le pasó ni por

orgullosa y segura. El coche

qué se le ocurrió esto después de

que nos chocó sí tuvo muchos

un choque. Yo ya no quería volver

lamentablemente.

Tras

a manejar y mi papá pensó que era el momento perfecto para que me comenzara a ir sola, y como siempre, sus órdenes se deben de cumplir. El primer día que manejé me perdí y estoy segura de que cometí varias ilegalidades, pero llegué sana y salva a la universidad. El problema fue en el regreso, cuando me

CRÓNICA

cambié de carril porque el coche de ese carril iba muy atrás y sí alcanzaba a pasar. Al parecer esto no le pareció al conductor y me empezó a seguir por varias calles. Yo iba con el Jesús en la boca porque sabía que el señor se me iba a meter bruscamente, lo que él no sabía, era que yo era una principiante y probablemente chocaríamos si se quisiera pelear. Por suerte, se dio cuenta de que tan solo era una joven inocente y me dejó en paz, o

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tal vez solo se aburrió de que no le

subo a mi camioneta, me pongo

siguiera el juego.

el cinturón y comienzo un nuevo

Mi experiencia en la manejada no

viaje. Una disculpa a todas las

ha sido la mejor, aún hago muchas

personas que manejan cerca de mí

tonterías como saltarme topes,

y ven el peligro que soy al volante,

pisar baches, o no prender las luces

se aprende y se mejora día con día.

cuando está oscuro (solo una vez); pero con los errores se aprende. Policías han visto mis tonterías y por suerte para mí, pero no para México y la seguridad de las otras personas, nunca me han parado. Día con día mejoro y estoy más segura, pero eso no quita que me hayan dejado sacar una licencia de conducir mucho antes de que tocara un coche y sin ningún tipo día sigue siendo un shock para mí poder manejar sola, y me doy cuenta que tal vez yo no me sentía tan segura, pero mi papá creía en mí. Eso no quita que siga siendo un peligro al volante cuando voy por lugares desconocidos, pero es bueno saber que mi papá cree en mis habilidades. ¿Quién decidió darme una licencia y por qué pensó que sería una buena idea? Me pregunto a mí misma mientras

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CRÓNICA

de conocimiento previo. Hoy en


Olvidados

Paulette Arrieta Chávez “Iremos a la cárcel”, dijo Lorenza mientras comía tranquilamente en la

CRÓNICA

mesa de la cocina. En cuanto se escuchó aquella frase el silencio invadió la habitación. No esperábamos escuchar salir aquellas palabras de su boca, mucho menos comprendíamos qué ocurría. Jamás creímos que pondríamos un pie en aquel sucio y desolador lugar que tanto habíamos visto en películas, marcando así nuestra imagen de ella. Veintisiete sería el número que marcaría mi vida, el día que me preguntaría sobre la naturaleza humana. Después de aquella frase, cada una de nosotras pretendía que el significado de esa oración no nos aterraba, no inmovilizaba cada centímetro de nuestro cuerpo, heladas, petrificadas ante la idea. Pero no, la pantalla que ponemos ante el mundo todos los días, aquella en la que nos escondemos regresaba a nuestros rostros. Mientras continuábamos desayunando se sentía el ambiente cada vez más denso, las miradas se concentraban en los platos. Nadie quería enfrentar lo que

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ocurriría en tan solo dos horas y todas queríamos demostrar, aunque no se nos había pedido, fuerza emocional. Queríamos ser “maduras” ante la situación que se avecinaba. Habíamos estado ya tres días como misioneras en uno de los municipios más pobres de México. Creíamos que ya lo habíamos visto todo; la suciedad que penetraba nuestro olfato y permanecía días en él; la insignificancia de nuestros problemas; la verdadera carencia; la soledad o indiferencia que se puede tener dentro de una misma familia. No, aún no habíamos visto nada. Durante el camino hacia la prisión miraba la ventana concentrándome en el panorama, sin pensar. Al otro lado del cristal el paisaje era gris, completamente cenizo, de vez en cuando una casa destacaba de las otras, tenía pintura. Las viviendas eran precarias, hechas con lo que se pueda, cartón, madera, adobe y los afortunados levantan un cuarto o dos construidos con ladrillos y cemento. Al llegar a la prisión nos encontramos con rejas, policías, controles, cuartos de inspección y sobre todo intimidación. Pasamos la última puerta de penetrante de cinco hombres, amenazante y desconfiada. Por primera vez nuestras máscaras cayeron de nuestros rostros, se escapaban sin control de nuestros ojos verdaderas emociones, pero la que más permeaba el lugar era miedo e incertidumbre. Absolutamente nada era lo que esperaba. Los presos eran autónomos sin ser libres, carecían de esposas, tenían talleres de carpintería, fabricaban sillas y bolsas pero todos compartían la misma mirada desesperanzada, vacía, sin vida. “Inhala y exhala,” pensaba sin parar. A un costado se encontraban seis hombres y decidí acercarme. De inmediato guardaron silencio y sus ojos penetraron los míos, por un instante sentí su sufrimiento, un dolor inimaginable que dura una vida entera, sin salida.

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CRÓNICA

seguridad y de inmediato observamos tras unos barrotes la mirada


Aquellos hombres fuertes, imponentes, temibles, tomaron la pequeña caja de madera que traíamos para comenzarla a pintar y fue ahí cuando me di cuenta de su propia fragilidad. Antes habían sido niños, adolescentes, hombres privados de las bondades de la vida. Seguimos conversando y por un momento escaparon de los cuatro muros que los separaban de su libertad y yo dejé de hablar con criminales. La barrera que cada uno había construido estaba completamente derribada, éramos personas, almas que buscaban lo mismo y que las circunstancias nos habían hecho cometer errores. Las palabras salieron con facilidad, sin control, sin darle gran importancia pregunté lo innombrable.

CRÓNICA

“¿Qué pasó, por qué están aquí?” Eran asesinos, ladrones, supuestos violadores, pandilleros, algunos estaban injustamente condenados y cada uno de ellos estaba arrepentido. Temerosos por mi reacción contaron sus historias mientras una ola de sentimientos abrumaba mi pensamiento. Amor, compasión, empatía, lástima, enojo, miedo, eran un sin fin de emociones indescifrables. Contemplaba cada uno de sus rostros mientras narraban aquello que pensé nunca escuchar en carne propia, pero lo único que percibía era un grito de ayuda sin sonido. Querían ser vistos como personas y ese derecho se los habían arrebatado hace mucho tiempo, justo al pasar la primera reja.

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Fueron olvidados; abandonados por todos; se encontraban en el

limbo, ni vivos ni muertos, y muchas veces deseando lo último. Vivían a través de las anécdotas que contaban, de su vida pasada que cada vez más la veían alejarse y escaparse de sus manos. Una sonrisa podía cambiar aquel terrible pensamiento, encender una pequeña llama para seguir adelante y mejorar, a mí no me costaba nada regalársela. Solo me quedaba la esperanza de que algún día ellos saldrían y cambiarían su vida, pondrían por primera vez la balanza a su favor.

La tarde había pasado, mi vida había cambiado y era momento de

partir. Al cruzar la cancha donde nos encontrábamos volteé para ver una última vez y un “gracias” salió de la boca de Miguel, Rogelio, Ernesto, Samuel y Rodrigo. Pero fui yo la que en realidad había cambiado.

CRÓNICA

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2 A. M. Paula Gil Robles

CRÓNICA

“Caes de nuevo y quedas débil, como un pétalo de rosa después de una tormenta, desecha.”

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El corazón te palpita a la velocidad de un coche de carreras. La pregunta sigue en el aire, hacerlo o luchar contra ti. Siempre te lo han dicho, tu mamá incluso te llevó a un psicólogo, la situación no podía seguir así. Luchaste con todas tus fuerzas para no volver a caer, pero la tentación es fuerte y lo sigues haciendo. ¿A quién podría lastimar? En la mitad de la oscuridad de la noche, negra como boca de lobo, te escabulles por los pasillos de tu casa, a las 2 am, parece que los pasillos son infinitos. Entre la confusión y el miedo a ser acechada, el recorrido que haces a diario volviendo de la escuela para entrar a tu cuarto, parece

CRÓNICA

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un laberinto lleno de bestias listas para impedir tu meta. Llegas a la temida escalera, no se ve nada, la incertidumbre colorea cada escalón de madera. Te armas de valor y corres escaleras abajo, entras en la cocina, el refrigerador impone presencia, abres una de las puertas y tu ansiedad se calma, agarras el pastel de chocolate que guardaste desde la tarde para comer en este momento, aún sabiendo que tu mamá te pidió que no y que tu cerebro sabe lo que va a pasar después. Lo haces, te atragantas con medio pastel y a los 3 minutos pasa lo cotidiano, un remordimiento terrible te recorre entera. Provocarte arcadas hace que cada vez odies más lo que haces, pero no hay remedio. Caes de nuevo y quedas débil, como un pétalo de rosa después de una tormenta, deshecha. La bulimia es tu peor enemigo, un enemigo silencioso que te consume cada vez más, y te deja con menos vida en cada atascón de comida a las 2 de la madrugada, seguido de una sesión de arrepentimiento, que solo te deja la inercia de volver a repetir ese momento todas las noches de cada día.

CRÓNICA

Lo sabes, ese enemigo incurable va a acabar contigo, en parte ya lo hizo, en parte lo va a seguir haciendo y no se detendrá hasta quedar satisfecho. Hasta ver cómo cada madrugada haces lo mismo y en alguna ocasión no te quedarán más noches para repetirlo. Entonces sabrás que tu enemigo ha ganado.

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Zaguán

Revista del Seminario de Géneros Literarios

LITERARIO

Invitados: Memo Bautista · Ilse Segura Despertar un ensayo de Vanessa Yaresli El fútbol es nuestro una crónica de Rodrigo Hernández

Número 5

ComunicaciónUP

Número 4 · Febrero 2017

Agosto 2017

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CRÓNICA

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Abrazo de agua

CUENTO

“Antes no. Antes la miraban con deseo. En el pasado. El abrazo de agua de mar por la espalda era prometedor�.

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En la punta de los dedos el viento. Un abrazo de agua. Vaivén somnoliento con el sol en la punta de la nariz. Ella ayer soñó que se parecía demasiado a la mujer que reflejaba el espejo. Eran los ojos, la forma de la cabeza, el mismo remolino en el copete. Pero las comisuras de la boca no. Ni la celulitis en los muslos. Ni el vientre que busca fugarse de su sitio, como ella, que quiere huir de ella. De él. De todos. ¿En qué momento dejó de ser la más guapa de la fiesta? ¿Cómo perdió su figura? ¿Cuándo extravió la envidia ajena? Sabe que cuando salga del mar sólo la seguirán con la mirada algunos distraídos, de esos que se fijan en cualquier escoba con bikini. Antes no. Antes la miraban con deseo. En el pasado. El abrazo de agua de mar por la espalda era prometedor. Con el tiempo suficiente en el mar podría poner fin a su viaje hacia las líneas plateadas en su coleta, a las arrugas exageradas en la sonrisa, a lo amarillento en sus dientes. Al testimonio de su cuerpo de que cada día más es un día menos. El aire en la punta de los dedos. El placer indeseable, parecido al del hombre que la penetraba en esos días: magnífico para el sexo, pero insufrible para la convivencia, como el placer de sentirse haciendo algo distinto, cuando en realidad era igual a todas. Un abrazo de mar incómodo. El dolor en la nuca, el ardor en la parte alta del pecho. La búsqueda infructuosa del deseo de vivir. La invocación a todos los fantasmas que se han ido y flotan cerca de ella a la espera de que ella y sus fronteras bajen la guardia. Flotar y saber que la corriente la llevará, no hacia mar abierto, sino a la orilla. Donde rompen las olas y las olas revuelcan. Tal vez con algo de agua en los pulmones volverá a desear la vida, porque una de las ideas más incómodas que pueden ocurrírsele a un vivo es que la vida estorbe. Ella le estorba a todos: a su esposo, a sus hijos, a sus jefes que no pueden desecharla por interés. Se estorba hasta ocupa demasiado espacio y su valentía es un recuerdo, el recuerdo de cuando murieron sus hijos por creerse invencible. Ya no siente el viento en la punta de los dedos ni sabe si la nuca sigue en su sitio. La punta

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CUENTO

a ella misma. También le estorba el suicidio, porque la cobardía en ella


de los pies arde como las voluptuosidades de su cara y en su estómago hay ya tanta agua salada que se ha vuelto imposible mantener la línea paralela con el horizonte sobre las olas. Siente en el cuerpo el impulso de darse la vuelta, pero no puede moverse, las arcadas amenazan con acabar con el ensueño de la muerte. Entonces ella sonríe. Los párpados están tan quemados que sabe que ya no podrá abrir los ojos. Adivina la puesta de sol en la corriente fría que pasa de repente por su espalda, en las voces que han ido desapareciendo de la playa, en su imposibilidad para moverse, para pensar en las nuevas comisuras de la boca, o en las líneas blancas en su coleta, o en la ausencia profunda de la recámara junto a la suya en casa, que aún tiene la ropa en el closet y el cesto de ropa sucia lleno del olor que más ha amado jamás. El sonido de un silbato lejano, el chapoteo, gritos de voces nuevas, el dolor que regresa al cuerpo, el ardor en la punta de los dedos, en las voluptuosidades del rostro, en los pezones lastimados debajo del traje de baño, en los recuerdos que seguirán acumulándose en los días, en todos los sueños, desde aquella media tarde fatal, hasta

CUENTO

cuando a alguien se le pegue la gana terminar con ellos. Ella siente un

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brazo que atraviesa su pecho, un cuerpo que jala su cuerpo y lo coloca sobre una tabla lisa. Escucha la respiración agitada de un hombre que nada hacia la orilla arrastrando el cuerpo de ella, inundado de agua salada y fracaso. Siente la arena en la piel de la espalda, una boca intrusa en los labios que besaron tantas veces y ahora sólo maldicen. Cuando la ponen sobre su costado derecho y de su boca y pulmones salen litros de agua de mar junto con sus ganas de vivir, mira como en un sueño instantáneo las sonrisas de sus niños que le dicen un “hasta luego” más lacerante que el dolor con que los parió.

MÓNICA SOTO ICAZA A los 21 años publiqué mi primer libro y a los 24 fundé Amarillo Editores, una editorial independiente que ha tenido la fortuna de hacer más de 150 libros de 200 autores. He participado en Ferias de Libros en México y el extranjero, como la del Palacio de Minería, Guadalajara, el Zócalo de la CDMX, Ciudad Obregón, Orizaba, Tlalnepantla, Los Ángeles (California) y Frankfurt (Alemania).

CUENTO

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Tápate

CUENTO

Elizabeth Téliz Martínez

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Levanté mi cabeza de mis brazos cruzados y abrí los ojos. Bultos borrosos y brillantes fueron tomando forma conforme mis párpados daban paso a una luz intrusa. El sonido del teléfono, voces en el pasillo, tecleado en la computadora, risas en el otro escritorio, café sirviéndose en una taza y pasos constantes de un lado a otro. Sus ojos, los noté de la nada. Estáticos y bien clavados en mí. Moví el ángulo de mi mirada a otro lado, pero mi vista rebotó de regreso a su rostro. Hizo algo, ancló mis pupilas en las suyas y no me dejaba ir. El timbre de un móvil rompió las cadenas y pude huir. Intenté prestar atención a la voz en mi oído, pero algo a una distancia me lo impedía. Nunca antes lo había visto: saco desgastado, camisa blanca percudida, botón a punto de volar por una barriga, cabello alborotado y cejas que se intentaban alcanzar sobre su nariz. Eché un reojo: seguía ahí. Unos tacones comenzaron a acercarse a mi escritorio mientras que él seguía mirándome. Las palabras en mi oído derecho se comenzaban a enredar entre sí y el tacón sobre el piso empezó a sonar más fuerte. Las piernas cubiertas con medias baratas robaron mi mirada; una detrás de otra se movieron en cámara lenta al pasar justo a mi izquierda. –Tápate–, escuché a la derecha, seguido por el agudo beep del fin de la llamada. Volteé hacia atrás para ver marchar a las altas agujas con suela roja y cubierta negra. Al regresar mi cabeza vi el registro de llamadas del celular; la palabra “desconocido” encabezaba la lista. Al segundo me percaté de que ni siquiera recordaba la conversación, pero la última palabra punzaba en mi oído aún. Miré hacia el frente y ahora él estaba hablando con otro, después vi hacia mi pecho. Un botón se había zafado de su ojal y la línea entre ambos senos se hacía visible. Mis mejillas comenzaron a concentrar justo en el centro. Mis dedos se movieron rápidamente para abotonar la

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CUENTO

un calor que fue moviéndose hasta mi estómago y se empezó a hundir


camisa y al ver si era libre de testigos encontré ahora la mirada de los dos hombres sobre mis manos. Me levanté de mi silla, tomé mi saco, arrebaté mi bolsa del escritorio y caminé hacia la entrada. –¿A poco ya se va?–, escuché detrás de mí. No tengo puta idea de quién es. Mi paso se detuvo de golpe y mi cabeza giró hacia él. Sus labios comenzaron a formar una sonrisa que descubría dientes amarillentos uno por uno. Volteé a mi alrededor, pero nadie parecía extrañarse del desconocido en la oficina. Me quedé callada frente a él y solo se me ocurrió asentir la cabeza; después seguí mi andar directo al elevador. El pequeño espacio estaba lleno de personas, pero mi urgencia por salir no podía esperar. Me metí entre corbatas, camisas y sacos para tener mi propio lugar; al ver las puertas cerrarse comencé a sentir calor a mi alrededor. Los números rojos en la parte de arriba comenzaron a descender y con ellos el ritmo de los golpes que sentía por dentro en mi pecho. Al marcar la planta baja, las puertas se abrieron y pude ver la calle poblada. Los de adelante comenzaron a salir y justo cuando di el primer paso afuera un toque delicado sobre mi nalga me hizo voltear. Él. Sus ojos me dejaron inmóvil unos segundos, pero los empujones a mi lado me obligaron a seguir. Comencé a caminar más rápido ahora sobre la acera de la avenida sin voltear en ningún momento hacia atrás. Dejé mis ojos pegados hacia el suelo y empecé a pensar a dónde iba. La casa estaba sola, ¿qué tal si me sigue? –Tápate–, a mi derecha se escuchó seguido por un empujón que me hizo perder el equilibrio sobre mis tacones. Me detuve y mi vista pasó de mis pies a mi pecho. La camisa estaba desabotonada una

CUENTO

vez más, el calor en mi estómago se empezó a hundir de nuevo. En medio de la multitud mis dedos volvieron a dejar el botón en su ojal. Intenté disimular lo ocurrido, así que seguí caminando. Moví mi mentón hacia arriba para mezclarme en la normalidad de los demás. Los rostros de las personas se movían y se perdían entre sí. Los gestos eran serios e

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indiferentes, pero unos ojos me tomaron sin aviso. Él de nuevo, justo al frente. Esta vez no me detuve y empecé a caminar en su dirección. Mi andar de pronto se alentó: la multitud comenzó a crecer de la nada y el espacio empezaba a hacerse cada vez más angosto. Mis piernas seguían una tras otra y pronto mis codos se unieron a la lucha por abrirme paso. Mis ojos, por otra parte, no podían moverse de los suyos. Atrapada. –Te veo todo– escuché a mi lado, pero esta vez pude ver de qué boca venía. Quedé anonadada e intenté pasar una mano a mi pecho, pero estaba tan apretada que mi brazo no se podía quitar de mi costado. Era una mujer de edad avanzada, arrugas en la cara, cabello blanco y unas pupilas viendo directamente a mi senos. –Ten pudor–, dijeron al otro lado. Esta vez no supe si el joven junto a mí fue la fuente de las palabras, pero sus ojos también estaban ahora clavados en mí. Volví mi vista al frente y él observaba la escena; parecía disfrutarla. Las voces empezaron a subir su tono y mi cabeza giró en su eje buscando una salida. Estaba encerrada por las miradas de la multitud. Cerré mis párpados y mi cuerpo fue liberado de la presión a su alrededor. Los cuerpos que me estaban sosteniendo en el mar de gente me dejaron caer sobre el piso. –YA TÁPATE– fue lo que distinguí entre los que ahora eran gritos en mis oídos. Mis brazos estaban extendidos sobre mi cabeza y mis piernas esparcidas sobre el piso. Moví mis manos sobre mi camisa y sentí el botón fuera de su ojal. La gente empezó a aumentar el volumen. Mis dedos hicieron lo posible por abotonar rápido la camisa y en cuanto lo lograron, silencio. Doblé mis rodillas hacia mi pecho y lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. Cubrí mi cabeza con ambos brazos y me quedé quieta. Poco a poco las voces volvieron a tomar el lugar y escuché cruzados y enderecé mi espalda. Lo busqué entre todos y alcancé a ver su rostro voltear adelante. Sus pies comenzaron la caminata y lo vi perderse con los demás.

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CUENTO

los pasos del ir y venir de la multitud. Levanté mi cabeza de mis brazos


Parapeto

CUENTO

Mónica Hernández Aguilera La música suena a volumen alto,

—Ella quiere hacer notar que es

pues de no ser así Marione no

más de lo que aparenta— entona

podría escucharla, el agua cayendo

Perfecta de Jesse y Joy a todo

de la ducha se lo impediría.

pulmón; enjabonando, tallando y

Adora el aroma de su shampoo, al

enjuagando.

comprarlo no se había fijado en las

Cantar es uno de sus pasatiempos

propiedades que este le brindaba,

preferidos, aunque no lo contempla

sino en el olor que desprendería su

como una opción para dedicarse

cabello luego de utilizarlo.

a ello. Su padre siempre le decía

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al

inteligencia y habilidad para las

detenerse por mucho tiempo a

ciencias exactas.

pensar minuciosamente cuál será

Mueve la cadera y los brazos al

su atuendo. Ese día no puede llevar

ritmo de la canción que lleva varios

la misma ropa holgada y cómoda

días escuchando, con la regadera

de siempre. De hacerlo, su amiga

de teléfono como micrófono. Cierra

Lenna la asesinaría, piensa.

la llave del agua y una vez fuera

Marione resopla ante la falta

de la regadera, seca y con crema

de ideas y decide hacer una

corporal, comienza la labor más

videollamada con Lenna en vista

aparatosa de una mujer: el arreglo.

del problema.

Camina

su

—¿Por qué me pides consejo si

armario, donde entra en conflicto

siempre hablas de lo incómoda

tarareando

hasta

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no

estar

acostumbrada

a

CUENTO

que era un desperdicio de su


que se ve mi ropa?

bien. No obstante, si bien esa capa

—Porque hoy debo verme bien,

de color en su piel resaltaba sus

saldré con Fer.

facciones y la hacía lucir al menos

Con ayuda de Lenna, quedan de

un poco agraciada, para ella es un

acuerdo en un outfit que sea el

recubrimiento de sus temores, la

punto medio entre lo que les gusta

barrera entre sus inseguridades y

a ambas. Cortan la videollamada

ella misma, impuesta ante el resto

y Marione pasa a la siguiente fase

del mundo, excepto para la única

del proceso.

persona que cree la acepta y la

CUENTO

Pasea

la

esponja

con

esa

ama realmente: Fer. Sonríe con solo

substancia cremosa,distribuyendo,

acordarse de él.

difuminando como quien pinta un

Piensa entonces en hacerse un

lienzo del mismo tono de su carne.

buen peinado, pero después de

Suspira, toma la brocha y sella la

darle vueltas al asunto, opta por

base con polvo para evitar el brillo

plancharse el cabello, que es lo más

y que la fachada perdure con un

sencillo. Justo cuando la plancha

mejor acabado.

pasa por el último mechón de

Utilizando otra brocha, sin tener

cabello, escucha el timbre de su

realmente consciencia de lo que

celular. Revisa y es Fernando, que

hace, dota sus pómulos de un

ha llegado a recogerla. A prisa,

delicado rubor, de manera que se

toma su bolso y sale de la casa.

vean lo más natural posible en su

Afuera se encuentra Fernando, su

tez pálida. Finalmente, agrega rímel

novio, quien la observa sonriente.

a sus pestañas, bálsamo protector

Camina hacia él y espera ansiosa la

de labios y se da por bien servida.

reacción de este sobre su aspecto.

Su mente divaga a uno de esos

—Hola— susurra y baja la mirada.

días donde acomplejada, apreciaba

—Vaya, hasta que dejas de parecer

lo bien parecidas que podían ser

mendiga.

muchas mujeres sin esforzarse. Qué fácil era para otras verse 58


Gabriela Almanza Caballero 59

CUENTO

Solo los perdidos pueden volar


Caminaba por esas calles anchas, llenas de murmullos, risas y olores tanto desagradables como dulces al paladar. Recuerdo que tenía mucho frío. Era el mes más helado del año. El viento te congelaba los huesos y el cielo era turbio como ese café que mamá prepara en las mañanas. Volaba, si cerraba los ojos sentía que mis brazos forrados de prendas, a mi parecer innecesarias, se sostenían en ese aire refrescante. “¡Eduardo! Ven para acá”. Un hilo de voz llegó directo a mis oídos y esa orden me detuvo de repente. Volteé a verla y le sonreí con una mueca llena de agujeros y dientes que prometían o amenazaban con salir. Corrí hacia ella equilibrando mi cuerpo fugaz en esas piedras frías y mojadas. Tomé su mano tibia y empecé a mover los pies, marchando al compás de la ligera lluvia. “Vamos Eduardo, debes estar tranquilo. No puedes andar por la vida como un demente y sobre todo en una ciudad llena de peligros” “¿Peligros?” Pensé. Exactamente. Peligros y hazañas propias de un aventurero en busca de temor y emoción. Como esas historias llenas de dragones, espadas y superhéroes que pueden volar. Caminamos otras tres calles y finalmente llegamos a la panadería, llena de delicias y olores que te hacen suspirar de lo exquisito que prometen ser. “¿Qué onda, Eduardo?” Don Felipe me sonrió con ese bigote canoso y simpático que posaba sobre su sonrisa, igual de imperfecta que la mía, pero con unos adornos dorados. “Don Felipe, vamos a querer tres bolillos y de esas deliciosas gelatinas que hace Doña Laura”, le pidió mi madre. Tuvimos la suerte de que no había mucha fila para pagar y salimos lo más rápido que pudimos antes de que llegara ese mar de gente que compra el pan para la merienda.

CUENTO

Siempre tomábamos el mismo camino a casa: dos cuadras de la panadería a la derecha, una a la izquierda, y al pasar la postal atravesaríamos el puente de concreto que une los extremos del mundo. O al menos del mío. Al entrar finalmente a ella sentí una cálida sensación de seguridad. Corrí hacia papá lo besé y le dije: “¡Compramos gelatina!” Se limitó a hacer una

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expresión de sorpresa sin mirarme y segundos después siguió escribiendo en esa tonta máquina de escribir. Nuestro hogar era pequeño, no era una mansión ni muchos menos un palacio, pero era perfecto para escondites, juegos de piratas cobardes y caballeros valientes. “¡No puede ser!” Escuché decir a mamá enfadada. Caminé lento hacia ella, como si el piso estuviera lleno de bombas ocultas. “Eduardo se me olvidó echar esta carta al buzón, ¿podrías regresar y enviarla?” Cansado y con hambre, pero obediente, asentí de mala gana al ponerme de vuelta el gorro. “Y no me hagas esos ojos”. Salí corriendo de mi casa, el perro amarrado al poste en espera de su dueña seguía ahí, el vendedor de periódicos se calentaba con un pequeño cartón y los niños saltando la cuerda continuaban cantando. Todo seguía igual y cotidiano. Entré al puente para atravesarlo y me detuve casi a la mitad. Una joven mujer estaba sentada en uno de los bordes del puente que dan río abajo. Yo solo podía ver su espalda. Llevaba puesto un vestido blanco y su piel era tan blanca como la nieve. Seguro se moría de frío pensé, pero lo dudé porque no temblaba ni un poquito. Su postura era firme y parecía no importarle la altura a la que la fina barda la sostenía. Opté por seguir caminando. Vi hacia abajo y noté que había olvidado mis calentadores. Frunciendo el ceño seguí marchando, volteé y vi que algo faltaba en el paisaje. Ella ya no estaba. Giré para ambos lados del puente y al parecer se había esfumado. No pudo haber caminado tan rápido y salir del puente en tan pocos segundos, pensé. Caminé deprisa porque mucha gente se aproximaba. Logré echar la carta al buzón más cercano y me dirigí a casa. Al entrar, mi padre aún seguía trabajando en no sé qué y mi madre preparaba el recalentado de bacalao. Me encerré en mi cuarto. Estaba rato. No dejaba de pensar en aquella mujer. ¿Dónde había ido? ¿Habrá volado? ¿Se podrá...? Pensaba en cómo ella lo había conseguido, cómo puedes conseguir aquella extraordinaria habilidad. Tan extraordinaria

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CUENTO

callado y muy tranquilo. Eché todo mi cuerpo a la cama y me recosté un


que ya ni si quiera tenía frío ni miedo. “¡A comer!” Abrí los ojos de golpe, me levanté mareado y tomé mi bote de madera para entretenerme en la mesa. Ya sentados mi mamá hablaba y hablaba y papá sólo asentía callado pensando seguramente en trabajo. Los interrumpí de repente, un silencio surgió en el pequeño comedor. “¿Se puede volar?” pregunté. Ambos me voltearon a ver. “Pues con mucha imaginación todo se puede, ¿verdad Tomás?“ Mi madre se le quedó viendo a mi padre, este se quedó un poco confundido, como si por un segundo no

CUENTO

entendiera qué pasaba. “Ah sí, sí, todo se puede si le dedicas el tiempo”.

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Me quedé pensando en todas esas veces que pude haberlo intentado y no lo hice. Toda la cena planeé mi escape. Durante la noche saldría de la casa, me dirigiría al puente y por fin lograría volar como esa señorita. Al terminar la cena, corrí a mi habitación y emocionado me preparé para dormir. Un segundo más tarde cuando ya todo estaba en silencio escuché entrar a mi mamá. “Descansa corazón” y sentí un beso tibio en la frente. Combatiendo el sueño pero con la suficiente ilusión de saber que podría volar, esperé una hora. Salí por mi ventana que daba al jardín y corrí. Todo estaba callado, ya no había niños, ni puestos de periódicos abiertos, ni una sola alma. Los faroles alumbraban lo suficiente para no caer en las rocas y pude llegar a mi destino. Me senté como la mujer lo había hecho, intenté no sentir frío ni miedo, pero la verdad es que me estaba helando. Me armé de valor y pensé que si esto de volar fuera fácil todos lo haríamos, entonces me paré en el borde del puente, cerré los ojos y conté hasta tres. Uno, alce mis brazos equilibrando mi cuerpo. Dos, respiré hondo una bocanada de aire frío. Tre... Sentí una mano sobre mi hombro. Un brinco me sacudió todo el cuerpo y volteé hacia atrás. Una señorita me sonrió y preguntó qué hacía allí parado. Apenado le dije, al bajar de la barda, que quería volar. Noté que estaba descalza. “No se puede volar cariño. Solo las personas que están perdidas lo pueden hacer. Anda, ve a tu casa”. Decepcionado pero aliviado de no tener que pasar más frío en esas tinieblas, me dirigí a mi hogar. De camino me pregunté dónde había visto a aquella mujer tan familiar.

CUENTO

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Marzo, 2018 Ciudad de MĂŠxico

Zaguán Literario 06  
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