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Genes

La creación de una nueva vida es un proceso muy complejo que abarca muchos elementos, variedad de procedimientos y es influenciado por factores que pueden alterar el desarrollo.

El espermatozoide y el óvulo son las células sexuales masculina y femenina que si se combinan entre sí forman una nueva célula llamada cigoto que posteriormente se irá dividiendo muy detalladamente hasta formar todas las células que necesita un bebé para su formación. En la primera segmentación produce dos células idénticas con la misma cantidad de cromosomas, 23 cada una para sumar en total 46. Se comprende como cromosoma a la cadena de genes que aportan el ADN y su secuencia constituye el genoma humano. La fertilización comprende características de ambas células sexuales que son los factores biológicos que influyen en el desarrollo, como los genes: son las unidades funcionales de la herencia que se evidencia en el color de ojos del bebé, el cabello, la personalidad y otros aspectos que se heredan de los progenitores. Una vez que se haya superado esta etapa tan precisa de formar cada estructura y cada órgano indispensable para la sobrevivencia del embrión, se da inicio al crecimiento del mismo. La madre necesita ser alimentada de la mejor manera para ofrecerle al feto proteínas y vitaminas necesarias para un buen desarrollo evitando consumir drogas o medicamentos que desfavorezcan el crecimiento adecuado del bebé. Nueve meses después de la concepción, el cigoto se convertirá en neonato, una vez que nazca hasta la cuarta semana. La cantidad de células que lo componen han aumentado y conforme se hace adulto supera la suma. Cada célula contiene la totalidad del código genético del individuo que regula el funcionamiento y desarrollo del organismo por medio del ácido desoxirribonucleico formada a partir del ADN, molécula que está compuesta de átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y fósforo que actúa como mensajero del resto de la célula. Ante las amenazas que la fertilización recibe por distintos factores internos y externos, se ha investigado y desarrollado genéticamente medios para valorar


si los cromosomas o los genes se encuentran incompletos con tal de evitar el riesgo de tener hijos con defectos congénitos. Se realizan investigaciones de laboratorio en sangre, piel, orina y huellas dactilares. Se analizan y fotografían cromosomas de tejidos orgánicos y se agrandan por tamaño y estructura en una tabla llamada cariotipo para mostrar anomalías genéticas e indicar si una persona normal puede transmitir defectos genéticos a su hijo. Una vez que los padres se realizaron el análisis de sus cromosomas, deciden crear una nueva vida. El espermatozoide después de su larga y exitosa trayectoria logra alcanzar al óvulo y fecundarlo. Los 23 cromosomas del espermatozoide y los 23 cromosomas del óvulo forman 23 pares, de los que 22 son autosomas (cromosomas que no se relacionan con la expresión sexual). A las pocas horas de fertilización, el cigoto inicia su división celular muy aceleradamente y se duplica dando paso a la mitosis. Esta división sucesiva continúa hasta que la célula única original se desarrolla en millones de células especializadas que componen el cuerpo humano y en la meiosis las células sexuales se dividen y hay como resultado células con la mitad del número de cromosomas. En la recombinación, durante la meiosis, los genes de un cromosoma pasan al opuesto, lo que incrementa la distribución aleatoria de los genes del vástago. A los alelos se les conoce como la forma alternante del mismo par de genes. Genotipo, constitución genética de un individuo o grupo dado. Fenotipo, aquellos caracteres que aparecen expresados en el individuo. Anomalías cromosómicas, síndrome de Down, Síndrome de Turner, Tay-Sachs, diabetes. La genética de la conducta es la influencia de la genética después del período prenatal, a lo largo de todo el ciclo vital.


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