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pos, además, fue uno de los promotores de la conformación del primer sindicato de docentes de Chubut. También fue uno de los fundadores de un Instituto de Estudios Superiores en 1966, que comenzó a funcionar dependiendo de la Universidad del Sur de Bahía Blanca y terminó convirtiéndose en la actual Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNP). En tiempos duros, de persecuciones por sus ideas políticas, Bel ejerció varios oficios. Trabajó en el Instituto Nacional de Tecnología

Agropecuaria (INTA), en la escuela que de la Unidad Penal Nº 6 de Rawson, en la Dirección de Estadísticas y Censos de la provincia, como periodista y también como comerciante. Cuando se encontraba desarrollando esta actividad fue secuestrado por un grupo de tareas. Antes, por su militancia política, Bel había estado detenido en el penal de Rawson en 1970, en el mismo donde ejerció la docencia. En octubre de1972 volvieron a apresarlo, tras ser apoderado de Roberto Santucho, junto a otros 15 ciudadanos, y fue en-

Claudia Emilia Monzón: un error sin explicaciones En distintos listados figura, desde los años 80, el nombre de Claudia Emilia Monzón. Sin embargo, debió pasar una década (desde que su nombre se incluyó en la placa de la calle Nunca Más) para aclarar que Claudia no está desaparecida. En informes anteriores de este semanario no se habían podido obtener datos sobre ella. Los testimonios orales en los inicios de los años 80 consignaron que esta joven, oriunda de Concepción del Uruguay, fuera incluida como una de las víctimas del terrorismo de Estado implantado en 1976. Su nombre no aparecía en el listado de la Conadep ni tampoco en otros testimonios de organismos de Derechos Humanos. Hasta el 30º aniversario no había información. Pero tras una serie de datos se pudo corroborar que Claudia no está desaparecida, y si bien lo estuvo (para su familia, al menos) ello nada tuvo que ver con el terrorismo de Estado de la dictadura. En efecto, la mujer, que tiene 56 años, estuvo cerca de 20 alejada de sus familiares, con quienes perdió todo contacto en 1977, aproximadamente. Tres años atrás la ubicaron por medio de una tía en Buenos Aires (donde vive ahora). Incluso acudieron al programa Gente que busca gente para encontrarla. Los familiares de Claudia Monzón, que viven en calle Posadas al 1800, contaron en 2006 a El Miércoles que a ellos «nunca nadie les preguntó sobre Claudia, sobre si era o no desaparecida». También dijeron saber que figuraba en las listas de Uruguay como desapareci-

da, y no en las nacionales, pero nunca le dieron importancia, porque «ella nunca estuvo metida en política» y estaban seguros de que no estaba «desaparecida por los militares». La insólita situación genera bochorno por la ligereza con la que se manejó el nombre en ciudad, pero no parece preocupar demasiado a Estela, la hermana de Claudia. Dijo que una vez se enteraron de que «alguien le quería poner el nombre de Claudia a una calle, pero como asumieron que primero les tenían que preguntar a ellos, no hicieron nada». También dijeron que Claudia, en realidad, hace rato que sabe que acá la cuentan como una desaparecida, pero no le ha preocupado mucho, realmente. Un notable cruce de actos de desidia (si cabe la calificación) determinó que su nombre se siguiera incluyendo, aún en la nueva placa que se descubrió el año pasado. La historia, un bocado de cardenal para la derecha argentina que siempre se negó a aceptar las cifras (reconocidas incluso por los propios represores, que como publicó el año pasado La Nación, insospechable de 'progresismo', se atribuían haber asesinado al menos a 22.000 personas) no debe ser ocultada por quienes responsablemente queremos verdad y justicia en la Argentina. Lo lamentable es que no se haya conocido antes y que durante tanto tiempo se incluyera ese nombre, en un error extendido en el tiempo, sin explicación.

viado a la cárcel de Villa Devoto, en la ciudad de Buenos Aires. Luego de una pueblada en Trelew, recuperó su libertad, al igual que sus compañeros de cautiverio, y volvió a su tierra adoptiva. Tiempo después, instaló un comercio. El 5 de enero de 1975 se casó con Hilda Fredes y el 22 de febrero de 1976 nació su hijo, Pablo Manuel Bel. El 5 de noviembre de 1976 fue secuestrado en su negocio, junto a su hijo de ocho meses de edad. Tres horas más tarde, el pequeño se reunió con su madre, tras ser entregado por la brigada que ‘levantó’ a ambos a una familia de las afueras de esa localidad chubutense. De Ángel no se tuvieron más noticias. Continúa desaparecido. Según indica su legajo en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), no hay testimonio de su paso por un centros clandestinos de detención. El 3 de noviembre de 2006, la UNP lo homenajeó llamando ‘Elvio Ángel Bel’ al aula Nº 59 de la sede de Trelew. En su ciudad de adopción también un centro cultural lleva su nombre, al igual que una de sus calles, por decisión unánime de sus concejales, que también, en 2006, el año en que se cumplieron 30 años de su desaparición forzada, quiso eternizar su memoria.

NO OLVIDAR Las palabras de Isabel Poggio resumen el pensamiento de varios de los familiares con los que dialogó El Miércoles. «Me parece fundamental que se investigue lo que pasó, que se declare la nulidad de los indultos que decretó Menem. Sobre todo por nuestros hijos, para que nunca jamás se olviden de lo que pasó, y evitar que se vuelva a repetir». También cuando se agolpa el sentimiento al recordar al ser querido: «Cada vez que hablo de mi hermano, lloro... Es un dolor que a uno le queda adentro. Siempre estuve orgullosa de mi hermano, así que me gusta recordar su compromiso por un mundo mejor. Y la verdad que hoy se nota la ausencia de su generación. Hace tanta falta ese tipo de personas, que hubieran sido quienes conducirían el país en este momento».

Más información en www.miercolesdigital.com.ar COLABORARON EN INVESTIGACIÓN Y ENTREVISTAS: VALENTÍN BISOGNI, GUSTAVO SIROTA, MARTÍN BARRAL, JORGE DÍAZ, DARÍO BARON, ELBI ESTEVE, GUADALUPE COLOMBO, ADRIÁN PINO, EDUARDO OJEDA. SE UTILIZARON MATERIALES DE LOS TRABAJOS REALIZADOS POR LOS ALUMNOS URUGUAYENSES: PABLO LORÁN, JUAN MIÑO, SABINA FARÍAS, DENISE CARABALLO, SANDRA CASTILLO, ALEJANDRO RUIZ Y YANINA ROMERO.

Agradecemos profundamente la colaboración y los testimonios de todos los familiares.

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/ el miércoles / 24 de marzo de 2010

Memoria, Verdad y Justicia

Desaparecidos uruguayenses  

Historias de vida de los hijos y las hijas de Concepción del Uruguay que fueron víctima del terrorismo de Estado en los años 70. Un trabajo...

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