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oficial de Luz y Fuerza, explica: «Existían grupos y subgrupos, y divisiones y nuevos agrupamientos, de modo que a veces era difícil identificar a quién respondía cada uno». Ponsatti fue el que propuso a Poggio como administrativo en el Sindicato de Prensa y con él se deleitaba discutiendo sobre los hechos políticos. «Horacio no le temía a la discusión, pero no se enojaba porque otro planteara un modo de ver las cosas distinto al suyo; para él la discusión, el debate, era un ámbito natural y el lugar donde se podían resolver las diferencias», recuerda Ponsatti, para quien Poggio era un estudioso. «Leía y estudiaba cada aspecto que le interesaba con una profundidad que luego era muy difícil de rebatir», dice. Parte de ese esmero, de esa constante búsqueda, Horacio la canalizó en la militancia, en el grupo denominado Malena (ver recuadro) en el que también participaban Reyna y Camilión. «Malena fue una agrupación de discusión basada en el marxismo no sólo como marco teórico y científico sino también ideológico, en el cual era fundamental tener coherencia», comenta Juan Iturburu, que fue integrante de la agrupación. «Cuando recién comencé a participar era muy difícil exponer algo, porque inmediatamente te pedían que dieras un argumento válido; no se podía decir nada sin que tuviera un fundamento científico», señala Iturburu, que subraya la importancia que se le daba a la concepción pluralista de la agrupación. También, que era habitual analizar textos de exponentes del pensamiento nacional como Arturo Jauretche, Rodolfo Puiggrós o Juan Carlos Portantiero.

EN BUSCA DE LA VERDAD Son muchas las personas que permiten recuperar la verdad: algunos con la contribución del testimonio, otros aportando datos y trabajando en la recuperación de las piezas perdidas y escondidas de este trágico rompecabezas. La Agrupación Hijos, que realiza un relevamiento de datos basado en el testimonio de familiares y personas que estuvieron en contacto con las víctimas; numerosas personas, en el ámbito de la Justicia, en los equipos forenses, en militantes sociales comprometidos, en organizaciones de distintos tipos, que permiten

Sebastián, Eleonora y Carolina Poggio, y su mamá Angélica Guilarduci.

que día a día se conozca un poco más sobre todo lo que ocurrió en la Argentina en la última dictadura militar. Gracias a ellos, Viviana puede recuperar su historia, y gracias al testimonio de Estela, de Ernesto y de Selva, otra de las trabajadoras del Sindicato de Prensa presente al momento del secuestro de su papá. Aquella verdad que no habla del secuestro como método sistemático de detención perpetrado por los genocidas y torturadores. Aquella verdad que habla de un hombre inteligente con ideales, bueno, entusiasta, que no le temía al debate de ideas – como lo describen sus compañeros de trabajo–, que se corresponde con la realidad objetiva de los que tuvieron oportunidad de conocerlo. PUBLICADO EN NOVIEMBRE DE 2005 EN ANÁLISIS Y EN JUNIO DE 2006 EN EL MIÉRCOLES

Poggio y el Malena: entre Paco Urondo y la mamá del Che Guevara (Por A.S.) El «Malena» fue uno de los muchos intentos de nuclear, en la Argentina, a los distintos grupos de la izquierda que se venían fragmentando a pasos acelerados. Surgió al calor de la Revolución Cubana, de los primeros intentos de comprender al peronismo (ese «hecho maldito del país burgués»...) y contó con la participación nombres que luego serían algunas de las figuras más trascendentes de la política y de la cultura argentinas. Aunque duró pocos años, el Malena (como le decían sus integrantes) tuvo entre sus filas a dirigentes políticos y sindicales, militantes provenientes de varios partidos tradicionales: peronistas, radicales, socialistas, comunistas... Intelectuales como Ismael y David Viñas; o la mamá del Che Guevara, Celia de la Serna. También Pedro Milesi y Susana Fiorito, intelectuales de buen nivel. En sus inicios tuvo un fugaz paso por ese movimiento el socialista Guillermo Estévez Boero y sus jóvenes universitarios. En el Malena militó Francisco Urondo antes de sumarse a las organizaciones armadas peronistas. El grupo se disolvió en 1969, cuando tras el Cordobazo algunos de sus integrantes plantean la necesidad de organizar un núcleo revolucionario que retome ese intento pero desde una perspectiva militante: «Ya no alcanza con defender la estrategia armada en el plano teórico: hay que llevarla adelante», era la tesis.

Memoria, Verdad y Justicia

el miércoles / 24 de marzo de 2010 /

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