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COLEGIO NACIONAL “IBARRA” Tema: Maltrato Intrafamiliar. Nombre: Jessica Rodríguez. Curso: Décimo “I”.

Ibarra 2011


VIOLENCIA INTRAFAMILIAR 1. DEFINICIÓN DE LA VIOLENCIA. Del latín violenta, la violencia es la cualidad de violento o la acción y efecto de violentar o violentarse. Lo violento, por su parte, es aquello que está fuera de su natural estado, situación o modo; que se ejecuta con fuerza, ímpetu o brusquedad; o que se hace contra el gusto o la voluntad de uno mismo. La violencia, por lo tanto, es un comportamiento deliberado que puede provocar daños físicos o psíquicos al prójimo. Es importante tener en cuenta que, más allá de la agresión física, la violencia puede ser emocional mediante ofensas o amenazas. Por eso la violencia puede causar tanto secuelas físicas como psicológicas. La violencia busca imponer u obtener algo por la fuerza. Existen muchas formas de violencia que son castigadas como delitos por la ley. De todas formas, es importante tener en cuenta que el concepto de violencia varía según la cultura y la época. Hay sociedades donde, por ejemplo, las mujeres son obligadas a casarse con el hombre que las elige o las compra, algo que, para el mundo occidental, constituye una forma de violencia contra el género femenino. Por otra parte, existen manifestaciones violentas que son aprobadas por la ley y por el Estado. Por ejemplo, la pena de muerte es legal en numerosos países democráticos, como los Estados Unidos. Sin embargo, muchas asociaciones civiles consideran que todo asesinato (sea legal o no) es una violación de los derechos humanos. Por último, cabe recordar que Mahatma Gandhi, uno de los máximos exponentes de la no-violencia y del pacifismo, reconocía que no existe ninguna persona completamente libre de violencia, ya que ésta es una característica innata de los seres humanos.


1.2 DEFINICIÓN DE VIOLENCIA FAMILIAR. La violencia es aquello que se ejecuta con fuerza y brusquedad, o que se hace contra la voluntad y el gusto de uno mismo. Se trata de un comportamiento deliberado que puede ocasionar daños físicos o psíquicos a otro sujeto. Por lo general, un comportamiento violento busca obtener o imponer algo por la fuerza. Por otra parte, la familia es la principal forma de organización de los seres humanos. Es una agrupación social basada en lazos de consanguinidad (como la filiación entre padres e hijos) o en el establecimiento de un vínculo reconocido socialmente (como el matrimonio). La violencia familiar, por lo tanto, es la acción u omisión que el integrante de un grupo familiar ejerce contra otro y que produce un daño no accidental en el aspecto físico o psíquico. Este tipo de violencia es penado por la ley, aunque se trata de un delito que no suele ser denunciado. Es que la víctima siente temor, vergüenza y hasta culpa por denunciar a un integrante de su propia familia. Tal como mencionábamos líneas arriba, la violencia familiar también puede ejercerse por la omisión de obligaciones y responsabilidades. Por ejemplo, cuando un padre abandona a su hijo y no le proporciona los alimentos y el cuidado que éste necesita. La violencia familiar, por otra parte, incluye casos de abuso sexual, incluso dentro un matrimonio. Ese es el caso de un hombre que obliga, presiona o condiciona a su esposa a tener cualquier tipo de relación sexual sin que la mujer tenga la voluntad de hacerlo.

1.3 DEFINICIÓN DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR. La familia es la agrupación social más importante de los seres humanos. Se trata de una forma de organización que se basa en la consanguinidad (como la filiación entre padres e hijos) y en el establecimiento de vínculos reconocidos social y legalmente (el matrimonio). Los integrantes de una familia suelen vivir en un mismo hogar y compartir la vida cotidiana. La violencia, por otra parte, es aquello ejecutado con fuerza o que se lleva a cabo contra la voluntad de otra persona. El comportamiento violento intenta imponer u obtener algo por la fuerza y puede ocasionar daños físicos y


emocionales a la víctima. Las definiciones de ambos conceptos (familia y violencia) nos permiten acercarnos a la noción de violencia intrafamiliar, que es el ejercicio de la violencia en el seno de una familia. Es decir, la acción u omisión que el integrante de una familia ejerce contra otro integrante y le produce un daño físico o psíquico. La violencia intrafamiliar, también nombrada como violencia familiar o violencia doméstica, puede incluir distintas formas de maltrato, desde intimidación hasta golpes pasando por el acoso o los insultos. El violento puede ejercer su accionar contra un solo integrante de la familia (como su pareja o su hijo) o comportarse de forma violenta con todos. Pese a que este tipo de violencia se encuentra penado por la ley, estos delitos no suelen ser denunciados ya que las víctimas pueden sentir vergüenza, temor o culpa por delatar a un familiar. Los expertos, sin embargo, insisten y recomiendan a las víctimas que superen el miedo y hagan las denuncias correspondientes para romper con el vínculo violento.

1.4 TIPOS DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR.

1.4.1 MALTRATO INFANTIL. Un hijo es un serio encargo de Dios, que nos es entregado con un alma inocente y buena. Merece nacer en una familia bien constituida y recibir amor y protección de sus padres. ¿Por qué motivos pueden algunas personas destruir o marcar negativamente su vida para siempre? El maltrato y el abuso que se cometen con los más indefensos constituyen una cruel realidad que debemos conocer para tomar medidas, las más oportunas, de solución. La agresión física, psicológica o emocional que un adulto intencionalmente causa a un menor, sea por castigos violentos, abuso sexual, o formas psicológicas como ponerle en ridículo u ofender directamente su autoestima. El maltrato infantil afecta su normal desarrollo y su adecuada integración a la sociedad.


1.4.1.1TIPOS DE MALTRATO INFANTIL Agresión física: daño intencional al cuerpo del menor o enfermedad provocada por golpes, patadas o quemaduras. Negligencia: es la desatención de las necesidades básicas del niño, como la alimentación, vestido, atención médica, educación, protección y supervisión. Abuso sexual: cualquier clase de placer sexual practicado por un adulto con un menor. No solo por contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) sino también por ser utilizado como objeto de estimulación sexual. Se incluye el incesto, la violación, la vejación y el acoso sexual. Maltrato emocional: cuando los padres o cuidadores desfogan su ira o enojo contra el menor en forma de insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, críticas, o aislándolos y atemorizándolos.

1.4.1.2 ¿CÓMO PODEMOS DARNOS CUENTA DE QUE UN NIÑO ES MALTRATADO O ABUSADO? Hay varias señales y cambios de conducta en el niño que causan alerta y merecen atención: Señales físicas repetidas como moretones, llagas, quemaduras, etc. Presentación personal muy descuidada: sucio, mal oliente, etc. Cambios en la conducta escolar sin motivo aparente: agresividad, apatía, retraimiento, actitud defensiva y recelosa, etc. Conducta sexual inapropiada, juegos y conocimientos no adecuados para su edad. Expresión de temor al ir a la casa o regresa a la escuela después del fin de semana en peores condiciones (triste, sucio, etc.). Temor de ir a la escuela y faltas continuas a clases sin justificación. Pérdida del apetito o, por el contrario, hambre insaciable. Dolores frecuentes sin causa aparente. Retraso en el desarrollo físico, emocional e intelectual. Conductas antisociales: fugas, vandalismo, robos, etc. Intento de suicidio o síntomas de depresión. Relaciones secretas, reservadas y extrañas entre el niño y un adulto. Falta de cuidados médicos básicos.


1.4.2 VIOLENCIA CONYUGAL. La violencia intrafamiliar tiene varios tipos de violencia más específica que se pueden clasificar de acuerdo a las personas de la familia que la viven más directamente. La violencia conyugal como lo dice su nombre, se refiere al maltrato que ocurre entre los integrantes de la pareja. Aunque por definición la violencia conyugal implica que los que viven el problema de violencia, son los integrantes de la pareja, este tipo de maltrato afecta a toda la familia. Como se señaló los niños o jóvenes, u otros adultos que viven en la casa, que son espectadores de la violencia entre la pareja son también maltratados. Estos sufren daños psicológicos por estar constantemente asustados y expuestos a la tensión, y a la espera de un nuevo episodio de violencia al interior de la pareja, cualquiera sea el tipo de las agresiones (psicológica, física, sexual o económica). Se debe señalar además que la violencia conyugal produce un quiebre en la vida de la pareja ya que altera la definición por la cual la pareja y familia viven juntas, que es la de cuidarse y respetarse mutuamente. Ello tiende a provocar una sensación de inseguridad tremenda en los integrantes de la pareja y de la familia. En nuestro país una de cada cuatro mujeres vive maltrato de algún tipo por parte de su pareja(SERNAM, 1996). El maltrato hacia el hombre es mucho menos frecuente, y es difícil detectarlo por factores culturales: los hombres no se atreven a denunciar que son agredidos por una mujer, sea física, psicológica o sexualmente. El maltrato más frecuente hacia el hombre es de tipo psicológico. En cuanto a este aspecto se puede mencionar que dentro del 62% de los hogares que viven violencia intrafamiliar, el 25% de los casos corresponden a violencia cruzada (ambos se agreden) y aproximadamente el 2% de los casos a violencia hacia los hombres, el resto (63%) corresponde a violencia hacia la mujer.

1.4.2.1 MALTRATO HACIA LA MUJER. Una víctima de violencia contra la mujer. La violencia contra la mujer es todo tipo de violencia ejercida contra la mujer por su condición de mujer. Esta violencia es consecuencia de la histórica posición de la mujer en la familia patriarcal, subordinada al varón, carente de plenos derechos como persona. La violencia contra la mujer presenta numerosas facetas


que van desde la discriminación y el menosprecio hasta la agresión física o psicológica y el asesinato. Produciéndose en muy diferentes ámbitos (familiar, laboral, formativo,..), adquiere especial dramatismo en el ámbito de la pareja y doméstico, en el que anualmente las mujeres son asesinadas a manos de sus parejas por decenas o cientos en los diferentes países del mundo. Al menos una de cada tres mujeres en el mundo ha padecido a lo largo de su vida un acto de violencia de género (maltrato, violación, abuso, acoso,…) Desde diversos organismos internacionales se ha resaltado que este tipo de violencia es la primera causa de muerte o invalidez para las mujeres entre 15 y 44 años. Las Naciones Unidas en su 85ª sesión plenaria, el 20 de diciembre de 1993, ratificó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, en la que se la reconoce como un grave atentado contra los derechos humanos e «insta a que se hagan todos los esfuerzos posibles para que sea [la declaración] universalmente conocida y respetada». Define la violencia contra la mujer en su primer artículo: A los efectos de la presente Declaración, por "violencia contra la mujer" se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

1.4.2.2 TIPOS DE MALTRATO HACIA LA MUJER Maltrato físico. Algunas mujeres pueden creer que merecen las golpizas por alguna acción equivocada de su parte. Otras mujeres se abstienen de hablar sobre el maltrato porque temen que su compañero las lastime aun más en represalia por revelar "secretos familiares", o posiblemente por avergonzarse de su situación. Además, en muchos países no existen sanciones legales o sociales en los casos de violencia perpetrada por un compañero íntimo. Violación en una relación íntima. En muchas sociedades, la mujer no define el coito forzado como una violación si está casada o vive con el agresor. En algunos


países esto es condenado como delito penal. Las encuestas de varios países indican que 10 a 15% de las mujeres informan que sus parejas las obligan a tener relaciones sexuales. Entre las mujeres que son agredidas físicamente en su relación, las cifras son más altas. Violencia sicológica o mental. Esta incluye maltrato verbal en forma repetida, acoso reclusión y privación de los recursos físicos, financieros y personales. Para algunas mujeres, los insultos incesantes y la tiranía que constituyen el maltrato emocional quizá sean más dolorosos que los ataques físicos, porque socavan eficazmente la seguridad y la confianza de la mujer en sí misma. Un solo episodio de violencia física puede intensificar enormemente el significado y el impacto del maltrato emocional. Se ha informado que las mujeres opinan que el peor aspecto de los malos tratos no es la violencia misma sino la "tortura mental" y "vivir con miedo y aterrorizada". Mujeres bajo custodia. Con frecuencia, las mujeres que ingresan a las prisiones ya han sido víctimas de violencia. La violencia contra la mujer recluida en instituciones y prisiones puede ser generalizada. La naturaleza del maltrato puede abarcar desde el acoso físico o verbal hasta la tortura sexual y física. Diversos informes sobre las mujeres reclusas han revelado que los guardias las desnudan, colocan grillos en sus tobillos e inspeccionan sus cavidades corporales. Las mujeres de muchos países informan haber sido violadas mientras se encontraban en centros de detención.

1.4.2.3 MALTRATO CONTRA EL HOMBRE. La violencia contra el hombre es un tipo de violencia doméstica en la pareja contra los varones. El agresor es una mujer en las parejas heterosexuales y varón en las homosexuales. La violencia contra el hombre no se considera violencia de género (tal como ocurre con la violencia doméstica en la pareja contra las mujeres) puesto que no se atribuye a las desigualdades entre los sexos (como en el caso femenino). En dicho sentido, la legislación española no incluye este fenómeno dentro de la violencia de género, si bien algunos periodistas españoles sí que lo definen como tal.


Según declaraciones efectuadas en 2005 por el presidente de la Sociedad Española de Psicología de la Violencia, Andrés Montero Gómez, la violencia contra el hombre no existe, al menos como problema social, sino que los ataques registrados consisten en casos individuales que si bien son punibles, no alcanzan a reflejarse como problema social de dimensión cuantificable. Dentro del contexto sociocultural del estereotipo de masculinidad, es frecuente que algunas de las víctimas encubran o disimulen el estar sufriendo este problema por temor a ser juzgados negativamente por el resto de la sociedad. En algunos hombres, este comportamiento evasivo podría estar justificado por el temor a sentirse ridiculizados por sus amistades, compañeros de trabajo o simplemente por retraimiento ante sus semejantes. Debido a la reticencia por parte de los varones a hacer pública su situación, el alcance de la precisión a la hora de presentar una evaluación de la problemática se torna difícil de realizar, aunque se ha llegado a constatar que los distintos actos de violencia perpetrados contra el hombre, abarcan desde la tortura y violación sexual, mutilaciones de genitales, hasta incesto y esclavitud de carácter sexual, al menos en 25 conflictos armados alrededor del planeta.

1.4.2.4 TIPOS DE MALTRATOS CONTRA EL HOMBRE. Violencia sexual hacia el varón a pesar de que suele considerarse un delito en contra de las mujeres, existen también varones que llegan a ser blanco de la violencia sexual. Esta puede incluir desde abusos (como la composición de actos con contenido sexual a través de palabras, sonidos caricias, exposiciones con actividades como la pornografía o la prostitución, el ser besado, abrazado, tocado u obligar a la victima a hacer esto) hasta la violación. Sagarin menciona a que el termino violación se considera tradicionalmente como la penetración forzada de la vagina, el asalto sexual a los hombres ha sido escasamente reconocido. Las víctimas masculinas pueden ser niños, jóvenes o adultos, y en caso de los primeros parece existir una mayor investigación. Sin embargo los ataques sexuales a varones no son siempre cometidos por hombres, las mujeres pueden ser cómplices de ellos e incluso realizados por cuenta propia. Con


respecto a la violencia sexual penetrada únicamente por mujeres hacia varones les daremos un ejemplo: Comentan el caso de que un estudiante de medicina de 23 años fue atacado y después obligado a tener relaciones sexuales con una mujer que le amenazó con un bisturí. O el de un hombre blanco, de 37 años que fue obligado a tener relaciones sexuales con dos mujeres que le intimidaron a punta de pistola. Casos como estos son poco comunes en la literatura, y como ya se apuntaba con anterioridad, suele producir burlas del entorno social. Esta actitud facilita el silencio de las victimas masculinas y entorpece su reconocimiento e investigación, que habría que tomarse muy enserio considerando las posibles secuelas psicológica. El estereotipo de hombre fuerte y la firme creencia de que los ataques sexuales ocurren solo con la mujeres contribuye al silencio de los varones atacados, temiendo la incredulidad y la duda de su orientación sexual, lo que de paso, actúa en detrimento de las reivindicaciones de los movimientos gay, al considerar que si un varón es homosexual se debe a un trauma o patología, y no a una legítima preferencia. VIOLENCIA FÍSICA HACIA EL VARON la violencia física expresada a través de golpes, lesiones o asesinatos entre hombres es más fácil de reconocer y de denunciar, partiendo de la creencia de que en este contexto, tanto los agresores como la victima están en igualdad de condiciones. Socialmente, además, parece natural que existan debido a las expectativas culturales acerca del rol de hombre-macho. Sin embargo cuando esta violencia es ejercida por mujeres teniendo al varón como su víctima, entran en juego nuevamente los cuestionamientos, pues se supone que es él quien ejerce el poder, y más aún, que su incuestionable superioridad física le posibilita sobre cualquier circunstancia dominar a una mujer, olvidando entre ellos, los factores psicológicos que pueden determinan una relación de poder. Estamos otra vez ante el fenómeno silenciado, y aunque seguramente son muchos más los varones que abusan de las mujeres, ciertamente, algunos lo sufren en carne propia. Solo en fechas muy recientes, y gracias a las transformaciones sociales de nuestra época, empiezan a salir a la luz datos al respecto.


MALTRATO INTRAFAMILIAR