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Erasmus Plus “The European Commission support for the production of this publication does not constitute an endorsement of the contents which reflects the views only of the authors, and the Commission cannot be held responsible for any use which may be made of the information contained therein.” Edición Asociación Cultural Youropía. Oviedo, Febrero 2017 Diseño y maquetación interior Diana Farré García


Como ciudadanos, como hombres y mujeres de ambas aldeas -la global y la local- nos corresponde desafiar prejuicios, extender nuestros propios límites, aumentar nuestra capacidad de dar y recibir así como nuestra inteligencia de lo que nos es extraño... La lección de nuestra humanidad inacabada es que cuando excluimos

soy migrante

ciudadanía en movimiento nos empobrecemos y cuando incluimos nos enriquecemos. ¿Tendremos tiempo de descubrir, tocar, nombrar, el número de nuestros semejantes que nuestros brazos sean capaces de hacer nuestros? Porque ninguno de nosotros reconocerá su propia humanidad si no reconoce, primero, la de los otros. Carlos Fuentes


El proyecto Soy Migrante: Ciudadanía en movimiento nace de la inquietud de un grupo de jóvenes entre los que se encuentran personas inmigrantes de segunda generación, personas que han vivido en otros países y han vuelto a España, y personas que quieren irse fuera porque no encuentran aquí espacios de desarrollo personal y profesional. Estamos en un contexto en el que aumenta de forma progresiva el porcentaje de jóvenes españoles, la mayoría con cualificación muy alta, que buscan opciones laborales en el extranjero. Por otro lado, las cuestiones relacionadas con la inmigración suponen uno de los desafíos más acuciantes y complejos que actualmente debemos abordar también desde la sociedad civil. Las consecuencias y el impacto de la migración en los/as jóvenes se vive desde una perspectiva diferente cuando se trata de emigrantes o inmigrantes ya que los motivos de base de las mismas parten de circunstancias previas muy diferentes. En cambio, los problemas que acucian a aquellos que migran, independientemente de la procedencia cada vez son más similares: escaso acceso a los servicios sociales, pérdida de derechos y responsabilidades como ciudadanos/as, canales limitados de participación, desarraigo y pérdida de liderazgo, dificultad de desarrollo personal en contextos multiculturales por falta de facilidades para la integración y falta de oportunidades de futuro. Desde la sensibilidad y el interés ante las cuestiones mencionadas, a través de este proyecto en Youropía queremos explorar el impacto de las ciudadanías en movimiento en diferentes ámbitos (social, cultural, político, etc.), y hacer un análisis a diferentes niveles (local, regional, nacional y europeo), tratando de comprender la relación que existe entre los mismos. Asimismo, esta iniciativa, basada en un proceso de Diálogo Estructurado y realizada bajo el marco de financiación de Erasmus + (Acción Clave 3), pretende ofrecer un espacio en el que las personas jóvenes (de entre 15 y 30 años) puedan elaborar propuestas y alternativas con respecto a la cuestión de la inmigración, desde sus propias experiencias e inquietudes, y con el acompañamiento de personas técnicas expertas en el tema. En la última fase del proyecto estas propuestas se compartirán también con representantes políticos, lo cual hace que las propuestas puedan materializarse de manera transversal a través de las políticas de inmigración, emigración, juventud y/o participación. Objetivos del proyecto Potenciar el empoderamiento de los/as jóvenes. Fomentar la participación política de los/as jóvenes. Fomentar la cooperación entre representantes políticos, agentes de juventud, personal de la administración pública y jóvenes. Acercar asuntos de índole política y legal a los/as jóvenes con el fin de fomentar el desarrollo de competencias. Desarrollar propuestas que mejoren la calidad de vida de los/as jóvenes migrantes y potencien su integración social de jóvenes inmigrantes. Fomentar el diálogo intercultural. Generar nuevos espacios de participación ciudadana.


Todas las personas son nómadas desde el nacimiento. Cuando crecen, algunas se hacen sedentarias y otras no. Los sedentarios se quedan siempre en un mismo lugar y ven las cosas siempre desde un mismo punto de vista. No se mueven de sus lugares ni para mirar ni para vivir. En cualquier momento de la vida, un sedentario puede empezar a ver la vida de otra manera si aprende las maneras naturales de los nómadas. La transformación de sedentario a nómada entraña algunos dolores necesarios. Tendrán que aprender de nuevo casi todas las cosas y empezarán a llamar las cosas por otros nombres. Lía Schenck


historias que nos inspiran


Touba, el “indiano” negro que financia una escuela para 80 niños en Senegal Aladino. F. Pachón, periodista Publicado en Atlántica XXII nº47, 11.2016

Los escolares africanos de Tofi, una aldea en plena aridez senegalesa, a 200 kilómetros de la capital del país, Dakar, reciben a Touba cuando los visita “cada año y medio o dos años”, según cuenta, procedente de Europa (concretamente de Asturias), como si fuera un amigable héroe que juega con ellos al fútbol. Este treintañero emigrante forzoso financia la escuela en la que pueden estudiar 80 niños. Actualmente es su mecenas, pero diez años atrás tuvo que buscar mejor fortuna lejos de Senegal atravesando el proceloso Atlántico a bordo de un cayuco.

“Cada mes envío a Senegal 200 euros sin faltar, de mi sueldo, que no es muy grande; prefiero estar comiendo galletas y arroz, pero que a mi madre y a la escuela de Tofi no le falte dinero”, dice Touba Sarr, hijo de Binta Sarr, una sacrificada mujer que trajo al mundo nueve varones y una hembra. “Mi madre sufrió mucho para sacarnos adelante: se lo merece todo. Todos nacimos en casa, hijo tras hijo, con gran sufrimiento y sacrificio para mi madre”, explica el tercero de los diez hijos de esta abnegada senegalesa que ahora tiene 62 años. Agrega que “aunque yo me crié en Tofi con mi abuela, lejos de Touba (como mi nombre), el pueblo de mis padres y hermanos, yo iba allí a ayudar y le decía a mi madre que cuando yo fuese mayor su sufrimiento se iba a acabar. Y lo estoy cumpliendo. Salí de Senegal, donde trabajaba de comercial en la tienda de un tío mío (allí trabajo hay, pero trabajas mucho para ganar poco), sobre todo para ayudar a mi madre”. Como quiera que su madre y la escuela de Tofi son sus dos grandes amores allende los mares, en cuanto consiguió tener medios económicos trabajando en el Norte lo primero que hizo fue repararle la morada a su progenitora: “Hice obras de mejora en su vivienda y le puse agua, con grifos y todo lo necesario, pues hasta entonces mi madre tenía que ir a buscar agua a un lejano pozo en el desierto y traerla en un balde sobre la cabeza durante varios kilómetros. Así crió a mis nueve hermanos. Además antes cocinaba en fuego de leña y ahora hace la comida en una cocina de gas que le puse yo; antes usaba lámparas de petróleo y ahora tiene luz eléctrica porque yo le puse unas placas solares”. Su segundo empeño fue implantar una escuela en su Tofi de crianza, en un abandonado edificio que había allí medio en pie gracias a cuatro paredes que, aunque amenazaban una ruina inminente, aún lo sostenían. Así que se arriesgó a pedir un préstamo de 2.000 euros a la empresa en la que trabaja desde hace siete años, un prestigioso hotel ovetense. Con ese dinero concedido sin problemas


rehizo los muros y el tejado del casi obsoleto caserón, lo dotó de los pertinentes servicios y lo equipó con pupitres, pizarras y material educativo diverso, material que, además, él renueva cada curso nuevo a base de su propio pecunio. Touba tiene contratado a un profesor de francés al que paga 70 euros mensuales por sus servicios docentes (“suficiente sueldo allí”, dice), que empezó impartiendo clases a 45 niños para llegar a los 80 que actualmente tienen plaza en la escuela. “Los niños ya no son solo de Tofi”, explica este inmigrante senegalés radicado en Asturias al que ya le falta poco para conseguir la doble nacionalidad que está tramitando, “sino que acuden a la escuela desde todos los pequeños pueblos de la comarca”. Antes de que él decidiera hacer esta inversión educativa en el año 2011 y financiar las enseñanzas a impartir, en la aldea solo se enseñaba árabe, en otro lugar, participando de vez en cuando en su aprendizaje nada más que impúberes del vecindario de Tofi. Pero finalmente la fama y la necesidad educativa transcendieron las fronteras naturales de esta aldea hasta el punto de que, según cree Touba, “pronto habrá más alumnos de los que ahora tenemos, procedentes de muchos pueblos de varios kilómetros a la redonda, que son aldeas pequeñas pero hay muchos niños, pues cada hombre puede tener hasta cuatro mujeres”. Para él, que se enseñe francés es fundamental. “No quiero que les pase como a mí, que cuando llegué a España lo pasé muy mal hasta que aprendí español; no sabía más que árabe, y mal”. Quiere que los críos y crías de Tofi y su comarca aprendan a leer y escribir en francés, “que sepan una lengua europea para comunicarse cuando tengan que marcharse de Senegal, que lo harán tarde o temprano”. Un “indiano” negro Este proyecto escolar, que, según dice, “quiero llevar adelante, al máximo”, es “junto a mi madre lo más importante que tengo en Senegal: la escuela es para mí como una segunda madre”. Explica también que como consecuencia de su pionera iniciativa “la última vez que estuve en Tofi supe que el Estado va a ayudar, que con el tiempo va a poner allí una escuela normal”. Y aún matiza que “antes los ‘paisanos’ del pueblo no querían saber nada de escuelas ni de estudiar francés”. Cuando se le explica que en Asturias hace más de un siglo hubo una fuerte emigración a América porque la vida, la supervivencia cotidiana era tan precaria como pueda ser hoy la de Senegal, y en general la del África subsahariana, y que aquellos inmigrantes asturianos, a los que apodaban “indianos” a ambas orillas atlánticas, nada más que conseguían afianzamiento y crecimiento económico en ultramar revertían parte de su fortuna, entre otras cosas rehabilitando la vieja escuela de su pueblo de origen o construyendo una nueva, Touba, rápido y bromeando, apunta entonces que él quiere ser también como un “indiano “ asturiano, “pero negro”. Porque de Asturias, donde recaló en el año 2006, tiene una buena impresión. “Me gusta mucho Asturias; algún día me marcharé, pero voy a volver de vacaciones”. Le gusta su comida, su paisaje, sus playas y, sobre todo, su gente. “Nunca encontré racismo ni nada, tengo buenos amigos y hubo mucha gente que me ayudó”. Recuerda en este sentido que cuando


llegó al Principado, “sin papeles”, tuvo mucha ayuda. En Oviedo, diez años atrás y sin saber ese castellano que hoy maneja adobado de expresiones en asturiano, al tiempo que compartía vivienda con siete personas (hoy vive solo en un piso en la calle Muñoz Degraín “pagando una renta mensual de 320 euros con todo”), comenzó vendiendo discos por las calles. Tres meses después pasó a trabajar año y medio con un carpintero, Helio, que le enseñó los rudimentos del oficio. Después trabajó en fincas rústicas en la zona de San Claudio, fue repartidor de 20 minutos y siete meses ayudante de fontanero, una labor que le gustaba mucho, hasta que, hace siete años y con la intermediación de un cocinero amigo, entró como auxiliar en los fogones de un prestigioso hotel de la capital, donde continúa y es muy apreciado, ganando un sueldo mensual de menos de mil euros, “pero con tres pagas extras y una jornada de ocho horas”, que le permite enviar dinero a Senegal, pagar el alquiler de su casa y “vestir bien, que me gusta mucho”, dice este joven emprendedor del Sur, propietario del elegante y sencillo estilo que caracteriza a la mayoría de senegaleses que se ven por estos pagos. El cayuco de la suerte A estas alturas de su relativamente afortunada experiencia vital, buscada con tesón, ya no le da importancia a los avatares previos que la rodearon. Relata, pues, muy de pasada cómo llegó al Norte próspero dentro de un cayuco con 72 personas más que navegaron como pudieron durante siete días sobre el Atlántico africano hasta las costas canarias de Tenerife. “Muchos otros no lo consiguieron, pero nosotros tuvimos buena suerte: el mar estaba calmado. Aunque éramos muchos, el cayuco era grande: tenía cinco metros. Íbamos apretados, pero bien. Llevábamos dos motores y solo paramos una vez para cambiar uno de ellos. Y teníamos comida y agua suficiente. De hecho, tuvimos que tirar algo de arroz cuando llegamos a Tenerife”, dice. Touba, que desde muy joven aspiraba a salir de Senegal y cuando lo hizo por fin en el año 2006 “nadie de mi familia ni amigos supo que cogí un cayuco”, tuvo que arreglárselas previamente para pagar 500 euros “a gente que se dedica a esto”. Llegó “muy tranquilo pero también muy mareado y cansado” a la costa isleña europea a la que arribó sin novedad su endeble embarcación. Personal de Cruz Roja lo recogió a pie de playa junto a sus compañeros navegantes. Estuvo 45 días en un centro de acogida de la isla para posteriormente ser trasladado a Madrid. Cuatro días después, un amigo de su padre residente en Asturias lo reclamó desde Oviedo. Ahora, bien afincado en esta ciudad, vive un presente solidario hacia su familia y hacia su pueblo y proyecta un futuro en el que se ve, no sabe cuándo, retornando a Senegal como empresario. “Tengo la idea, junto a mis dos hermanos mayores [uno que está en Brasil y el otro que se encuentra ahora en Italia], de montar una empresa de transporte con camiones frigoríficos para suministrar pescado fresco a todo Senegal, pues es un país rico en pesca”. Mientras llega ese anhelado momento, su madre y la escuela de Tofi son su prioridad. “Los niños me quieren mucho; lo paso muy bien con ellos jugando al fútbol cuando voy a verlos”. De hecho, ha costeado el equipamiento con vestuario, calzado y balones de dos equipos de


de fútbol infantil de colores diferentes. “La última vez que fui les llevé cinco balones”, dice. Y agrega que “también les llevo material escolar: libros, libretas, bolígrafos, lápices y demás; y les envío siempre por alguno que va a Senegal, que retorna o que va una temporada, todo el material escolar que puedo”. Los chavales van a diario a su escuela con mucho entusiasmo. “Les gusta mucho ir a estudiar allí y poder jugar al fútbol, además”. Las clases se interrumpen los meses de junio, julio y agosto. “Se cierra la escuela para que ayuden a sus familias a recoger maíz, cacahuetes y demás”. Touba Sarr salió de Senegal un día de hace diez años para intentar sacar de la penuria a su madre, lo cual está logrando, y de paso terminó fundando una escuela.


¿Adán y Eva eran negros? “En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de colores. Ahora las mujeres y los hombres, arcoíris de la tierra, tenemos más colores que el arcoíris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen de África. Quizás nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.” Fragmentos de Espejos, de Eduardo Galeano


artĂ­culos interesantes


Refugiadas

Sindo Rubín Publicado en La Voz de Asturias 16.02.2017 Hace unos días asistí a una charla sobre personas refugiadas que tuvo lugar en la universidad con la participación mayoritaria de estudiantes. Acudí más por compromiso hacia un asunto olvidado que por saber algo nuevo, aunque, también he de decirlo, tenía cierta curiosidad. La mayor parte del tiempo la ocupó la narración de la experiencia de los dos componentes -hombres- de un equipo de salvamento enviado a las islas griegas por la organización Human Rescue Asturias, acompañada de la proyección de alguna de las fotos que tomaron durante su estancia. Según avanzaba el minutero, crecía en mi interior un sentimiento de ira y frustración. Esperé al final de la exposición para agradecer a los ponentes que compartieran con todas nosotras su testimonio, pero también para hacer varias puntualizaciones sobre el contexto: .- El concepto de «persona refugiada» viene establecido en el Derecho Internacional y recogido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y el Protocolo de 1967, más conocidos como Acuerdos de Ginebra, que han sido firmados por todos los estados europeos. .- Aunque mostré mi desacuerdo con la diferenciación entre los términos «inmigrantes económicos» y «refugiados», destaqué que en los tiempos recientes nos han hecho asimilar ambos conceptos, añadiendo el significante «terrorista». .- Que la Unión Europea ha firmado un acuerdo con Turquía por el que este país recibe el

estatus de «seguro» en términos de derechos humanos y recibe la friolera de 6 billones de euros para ocuparse de los refugiados que quieren venir a Europa. .- Que se estiman en más de 10.000 los menores inmigrantes extraviados en el continente europeo. .- Que solamente el estado español dedicó 55.000 millones de euros al rescate de bancos en apuros. .- Que el gobierno español ha incumplido sus compromisos de reubicar al contingente de personas refugiadas al que se comprometió en virtud de los acuerdos de la UE. .- Que la totalidad de los asistentes a la charla tenían la edad para participar en la elección de sus representantes políticos y, por consiguiente, de pedirles explicaciones por las decisiones que toman en sus respectivos ámbitos, independientemente de otras actuaciones colectivas que lleven a cabo. Pero lo que más me sorprendió fue el rechazo a todo lo que sonase a «política». A la pregunta de una de las asistentes sobre si su organización se había puesto en contacto con algún partido para promover algún tipo de movilización, uno de los integrantes de la organización que daba la charla le contestó, sin dejarle acabar la pregunta, que ellos no hacían política. Lo mismo me ocurrió al oír alguna de las preguntas de las personas que intervinieron al final de la charla. La más recurrente fue ¿qué podemos hacer? Pero las respuestas no se dirigieron hacia la acción colectiva en las instituciones, responsables en último


extremo de dar solución a esta crisis, sino a acciones individuales o colectivas guiadas por las buenas intenciones, a pesar de que los propios ponentes reconocieron la dificultad de ayudar in situ, dadas las circunstancias existentes en la segunda mitad de 2016 en la frontera greco-turca tras el vergonzoso acuerdo UE-Turquía para frenar la llegada de inmigrantes por esa vía. Me di cuenta de lo profundamente que han calado los valores del neoliberalismo: el individualismo como motor de la transformación social; la negación de la acción política, entendida como representación de la ciudadanía en los asuntos colectivos, que lleva a un alejamiento total entre las instituciones y sus representadas. Sin duda hay mucho que objetar a la acción de nuestros gobiernos, pero no será dándoles la espalda y centrándonos en nuestra realidad particular como consigamos solucionar los enormes retos que tenemos por delante, sino reclamando una verdadera participación democrática en las decisiones colectivas. Hay un clamor callado de buena parte de la ciudadanía a favor de la acogida a tantas personas que huyen de sus hogares por la persecución y la guerra, aunque también de aquellos que quieren que Europa se convierta en una fortaleza con el fin de conservar nuestros privilegios. Sin perder de vista la obligación moral de acoger a todas aquellas personas que huyen de la guerra, conviene tener muy presente la previsible evolución de la población asturiana para darse cuenta de la necesidad de incorporar personas migrantes. Asturias perderá más del 6% de su población en los próximos diez años y será una de las regiones más envejecidas de Europa. Este es el ruido de fondo que nos va a acompañar en los próximos años. Por eso es tan

importante hablar de ello en voz bien alta antes de que las fuerzas del egoísmo, el miedo y la inhumanidad ganen más terreno y nos hagan callar.


Datos que desmontan los falsos mitos y leyendas sobre la inmigración Gloria Rodríguez-Pina Publicado en el Huffingtonpost 29.11.2015

La llegada masiva de refugiados está resucitando algunos de los viejos mitos sobre los migrantes. Que si nos van a quitar el trabajo, que si se van a llevar las ayudas sociales mientras cientos de miles de familias europeas viven en la pobreza, que si son una invasión. El discurso xenófobo de líderes políticos, como el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que afirmó que ponen en riesgo la cultura y la identidad europea, o los mensajes alarmistas como el del ministro de Interior español, Jorge Fernández Díaz, que dijo que entre los refugiados podían llegar terroristas yihadistas, avivan la narrativa que apela al miedo. “Son mensajes peligrosos que pueden provocar un impacto fatal en la sociedad española, y en cualquier sociedad. Tenemos que cuidar muchísimo lo que decimos, entre otras cosas porque esto puede fomentar actitudes de rechazo, provocar un miedo infundado, y confundir a la opinión pública”, advierte María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España, que nos ayuda a desmontar algunos de los mitos más extendidos. Su organización trabaja con los refugiados, pero los mensajes falsos son extensibles también a los migrantes, que no huyen de la guerra pero sí de la pobreza extrema y también se juegan la vida en su periplo hacia una vida mejor. La UE los tiene además en su punto de mira y piensa expulsar a cientos de miles en los próximos meses. Pero antes de empezar, un recordatorio de Vega: “Es importante que sepamos que su principal objetivo es volver a sus países en el momento en que la situación que motiva su salida ha cesado. No vienen por gusto. No dejan todo -su casa, su familia, su trabajo, todo lo que tienen y han construido-, y ponen

en riesgo su vida y la de sus hijos, por placer. Lo hacen porque no tienen otra opción. Porque el resto de opciones ha fallado ya”. Nos quitan el trabajo No hay más que mirar el porcentaje de población activa que está sin empleo para comprobar que la crisis ha tratado peor a los migrantes que a los autóctonos. Mientras la tasa de paro de los españoles está en el 20,13% (datos de la EPA del tercer trimestre de 2010), la de los extranjeros es del 28,94%. Además, “muchos de ellos traen otras capacidades en distintas áreas que a lo mejor no las tenemos aquí, por ejemplo en cuestiones como el idioma, o formación complementaria”, como señala Vega. Otro aspecto importante: “La mayoría de los estudios (European Commission, 2006) recomiendan un abanico de políticas a largo plazo (...), combinadas con un flujo sostenido de inmigración, para garantizar la sostenibilidad del sistema actual de pensiones y de protección social”, como afirma en un estudio del Real Instituto El Cano Teresa Castro Martín, demógrafa y profesora del CSIC que investiga el impacto de la inmigración para aliviar el envejecimiento de la sociedad europea. Tampoco hay que olvidar, como recuerda Vega, que “los refugiados, los inmigrantes que llegan, suelen coger los trabajos que no queremos el resto, los vacíos que hay en el mercado laboral”. Si se comparan las estadísticas del tipo de ocupación, es evidente que en el reparto de empleos entre los trabajadores nacionales y extranjeros, los inmigrantes se dedican en mayor medida a trabajos no cualificados.


Es una invasión El mundo es bastante más grande que la UE, que no es el objetivo principal de los migrantes y refugiados. De entre los principales 25 destinos de los migrantes, encabezados por Estados Unidos y Rusia, solo hay cinco de los 28 Estados miembro. Pero si miramos qué porcentaje de la población de un país representa la migración, solo encontramos al pequeño ducado de Luxemburgo, como muestra este gráfico del Migration Policy Institute. En cuanto a los refugiados, la portavoz de ACNUR tiene también cifras contundentes para contextualizar: “En el mundo hay 60 millones de personas desplazadas por conflictos; el 86% de los refugiados se encuentra

en los países más pobres del planeta, es un hecho constatado, y sobre todo en países cercanos a las zonas de conflicto. En el caso de Siria, por ejemplo, Turquía, Libia, Jordania e Irak tienen prácticamente al 95 % de la población siria que ha salido, que son unos cuatro millones”. “Aquí llega una pequeña parte. El año pasado en Europa hubo en torno a 600.000 peticiones de asilo; este año evidentemente va a haber más. Es una gota en el océano si comparas esta cifra con 60 millones desplazados internos o solicitantes de asilo. Turquía tiene dos millones, Líbano 1.200.000 más medio millón de palestinos, en una población que tiene unos cuatro millones. Es

International Migrant Population and Migrant Share of Total Population Top 25 Countries of Destination, 2013

MPI Migration Policy Institute Data Hub


como si aquí en España nos llegasen 12 millones de refugiados. Ningún país de la UE es más pobre que Etiopía, Turquía, Pakistán o Líbano, países que más refugiados acogen. Aquí en Europa tenemos 500.000 millones de habitantes”. Suponen un riesgo para la seguridad Viktor Orbán, el ministro de Interior español, Jorge Fernández Díaz, y hasta el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, han agitado el miedo a que entre los refugiados que están llegando a Europa pueda haber terroristas yihadistas. Francesca Friz-Prguda, representante de ACNUR en España, desmintió categóricamente esta afirmación el pasado 23 de octubre en Madrid: “En casi cinco años de guerra en Siria y miles de movimientos de población, hasta ahora no ha habido ningún caso de infiltrado yihadista”. Su compañera, Vega, añade que “los refugiados son personas que huyen del terror. No son una amenaza, son amenazados”. La portavoz de ACNUR pide “prudencia con el lenguaje y las alusiones bélicas” y recuerda a los líderes europeos que “no es incompatible proteger las fronteras con proteger refugiados”. Después de los atentados de París el pasado noviembre, la aparición de un pasaporte sirio, de un hombre que entró en Europa junto a refugiados a través de Grecia, sirvió para recargar este argumento al estilo os lo dije. Amnistía Internacional, a través de John Dalhuisen, Director del Programa Regional para Europa y Asia Central, pidió a los líderes europeos que no confundan el terrorismo con el aumento de personas refugiadas. “Son dos cosas distintas, y sólo una de ellas constituye una amenaza. Los dirigentes europeos deben distinguir cuidadosamente entre ambas, y tener claro que lo mejor para la seguridad de Europa no es dar la espalda a una crisis global de refugiados, sino garantizar la entrada ordenada, organizada y humanitaria de personas que huyen de horrores similares”.

Suben los índices de criminalidad Hay estudios que demuestran empíricamente que no hay una correlación causal entre migración y criminalidad. Los investigadores César Alonso-Borrego, Nuno Garoupa y Pablo Vázquez analizaron en Does Immigration Cause Crime? Evidence from Spain (¿La inmigración causa delitos? Pruebas desde España), para la American Law and Economics Review, “el número de delitos por habitante en cada lugar y año, y, entre las variables relevantes, la proporción de inmigrantes según su origen y características (edad, sexo, educación e idioma)”. Su conclusión: la inmigración no ha causado un aumento de la delincuencia en España. Frente a las estadísticas que indican una correlación hay que tener en cuenta, como advierte María Jesús Vega y contrastan organizaciones como Cruz Roja, que en algunos conjuntos de datos sobre criminalidad se mezclan delitos con simples faltas administrativas como carecer de documentación o entrada al país de manera irregular. Si Europa relaja las normas, habrá “efecto llamada” Lo de justificar el endurecimiento de normas y fronteras para evitar el “efecto llamada”, eso tan repetido por los líderes europeos, se desmonta con varios argumentos. El primero es de la representante de ACNUR Francesca Friz-Prguda, que por experiencia dice que “la Europa fortaleza es una ilusión y tenemos que ser muy conscientes. A las personas desesperadas no les las puede parar ni con vallas, ni con riesgos mortales para sus vidas, ni con la militarización de las fronteras”. María Jesús Vega, de la misma organización, recuerda que se recurrió a este argumento “cuando en 2013 el Gobierno italiano puso en marcha la operación de rescate Mare Nostrum. Cuando finalizó el operativo, con el que habían rescatado miles de vidas, siguieron llegando miles de personas. Aun sabiendo que no había posibilidad de rescate, continuaron saliendo y arriesgando sus


vidas porque estaban desesperados”. Lo hemos visto también con la valla que construyó Hungría. Ante la imposibilidad de entrar por ahí, el flujo de refugiados buscó nuevas vías de entradas en la UE. Otro argumento lo ha dado el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, esta misma semana. La llegada de tres millones de inmigrantes no será un caos, sino elevará el PIB de la UE, titula lainformacion.com una noticia en la que se recogen declaraciones como esta del comisario: “Habrá un impacto sobre el crecimiento económico que podría ser leve pero positivo para la UE en su conjunto, e incrementar el PIB entre 0,2% y 0,3% en 2017”. Europa perderá su identidad y su cultura cristiana De nuevo Orbán, el ultraderechista dirigente húngaro y sus ideas xenófobas. Dijo que “si no protegemos las fronteras, seremos minoría en nuestro propio continente”, y después advirtió del riesgo de la llegada de refugiados musulmanes para la cristiandad europea. “Esa afirmación pone en cuestión los valores de lo que la UE es o aspira a ser. Es fundamental preservar los valores de tolerancia, de respeto por la diversidad, de solidaridad, que es lo que nos va a dar a nosotros los mecanismos y las herramientas para los retos a los que nos tendremos que enfrentar en el futuro”, recuerda Vega, que frente a esos mensajes responde que lo que pueden aportar quienes llegan es “una riqueza impresionante”. Y además, discursos como los de Orbán tienen otro riesgo: “Lanzar estos mensajes de intolerancia o de rechazo a determinados grupos religiosos es la mejor propaganda que se puede hacer para que grupos radicales capten a más gente”. Se llevan nuestras ayudas sociales Como explica Amnistía Internacional, el

impacto fiscal de la inmigración en España, es decir, la diferencia entre las aportaciones que realizan las personas migrantes vía impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social y el gasto en servicios públicos, beneficios sociales y pensiones que reciben, arroja un resultado positivo que representa el 0,54 % del PIB, es decir unos 5.500 millones de euros. En otras palabras, las personas migrantes obtienen menos de lo que aportan, y disfrutan de menos beneficios sociales que las personas con residencia legal y las personas españolas. Esta noticia de finales de octubre, que informaba del saldo entre lo que aportan a las arcas públicas del País Vasco y lo que se gasta en ellos, lo confirma. En cuanto a los refugiados, Vega explica que “las ayudas que reciben son pequeñas” y además, provienen de fondos que la UE da a los Estados para ese fin. El dinero se emplea en alojarles en centros de acogida durante seis meses, y facilitarles información sobre los más aspectos más importantes para manejarse en el país. “Después tienen que buscarse la vida”, dice, sin perder de vista la dificultad extrema de empezar de cero, buscar casa y encontrar trabajo con la piel negra, un velo o un turbante. Saturan la Sanidad Pública, que no financian Hay estudios, como recoge Amnistía Internacional, que demuestran que los extranjeros hacen menor uso del sistema público de salud que los autóctonos. En cuanto a la financiación, desde 1999 la Sanidad se paga a través de impuestos indirectos, como el IVA o el IRPF, y no mediante las cotizaciones a la Seguridad Social. Por lo tanto, los migrantes que al vivir en España consumen y pagan este tipo de impuestos, contribuyen también a financiar los servicios sanitarios. Y a pesar de eso, ahora mismo el Gobierno les excluye del acceso universal a la Sanidad pública.


Las políticas de integración de los inmigrantes en España Ainhoa Aparicio Publicado en Nada es Gratis 06.07.2016

En estos días en los que la atención del ciudadano medio es absorbida por los resultados de las elecciones nacionales y el campeonato europeo de fútbol, para los estudiosos de las migraciones como yo hay un tercer “trending topic”: la integración de los inmigrantes. Motivado por la oleada de refugiados provenientes sobre todo de Siria, el fenómeno se refleja en la proliferación de workshops y conferencias sobre el tema. Para entender cuál es la situación de nuestro país en este sentido me he dirigido a la página web del proyecto Mipex. Mipex (Migrant Integration Policy Index) es una índice que mide las políticas de integración de los inmigrantes, es decir, lo que los gobiernos hacen para permitir y fomentar que los inmigrantes participen en la sociedad del país de destino. El índice se basa en 167 indicadores que miden una amplia variedad de aspectos de la integración económica y social. Como los economistas estamos siempre obsesionados con los incentivos y los conflictos de intereses, lo primero que he hecho ha sido ver quién elabora el índice. Lo hacen Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), y el Migration Policy Group (MPG) con la colaboración de la Comision Europea. Que yo sepa ninguna de estas organizaciones es sospechosa de ser afín a ninguno de los gobiernos españoles, posibilidad que se descarta cuando se lee su evaluación de las políticas de integración españolas, ya que en ellas se critica ampliamente tanto al gobierno de Zapatero como al de Rajoy. Si comparamos la valoración del conjunto de las políticas de integración de inmigrantes de nuestro país con las del resto de los 38

países analizados (todos los países de la UE, Australia, Canada, Islandia, Japon, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Turquia y EEUU) nuestro país sale bastante bien parado. Estamos en el número 11 del ranking con una puntuación de 61 (la media de la UE 15), empatados con Holanda, un punto por debajo de EEUU, y un punto por encima de Luxemburgo. Sin embargo me parece más interesante analizar los siguientes dos aspectos: (i) la desagregación del índice en diferentes categorías para entender cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles y (ii) cómo las políticas de los sucesivos gobiernos han impactado nuestra calificación. El índice se divide en 8 categorías: movilidad laboral, reunificación laboral, educación, salud, participación política, residencia permanente, acceso a la nacionalidad, y políticas contra la discriminación. Mipex toma valores desde 0 hasta 100 y las políticas más favorables a la integración reciben valores más altos. Como se puede ver en la siguiente tabla, nuestros puntos fuertes son la reunificación familiar (90) y la residencia permanente (74), y nuestro gran punto débil es la educación (36). También salen mal paradas las políticas contra la discriminación (48) y acceso a la nacionalidad (49). Por desgracia, el índice no incluye una valoración de las políticas para evitar la segregación urbana. Un aspecto cuya relevancia señaló Lidia Farré en un post anterior.


MIPEX/Año

2007

2008

2009

Puntuación total

2010

2011

2012

2013

2014

61

62

61

61

61

Movilidad laboral

70

70

72

72

72

72

72

72

Reunificación familiar

78

78

90

90

90

90

90

90

42

42

40

37

37

Educación

53

Salud Participación política

54

54

54

54

57

54

54

54

Residencia permanente

80

80

74

74

74

74

74

74

Acceso a la nacionalidad

48

48

48

48

48

48

48

48

Antidiscriminación 49

49

49

49

49

49

49

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La mala calificación de las políticas contra la discriminación se debe en gran parte a la situación del Fondo para la Integración de Inmigrantes. En 2012, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social declaró que el Fondo para la Integración de Inmigrantes no se eliminaba, sino que se suspendía su aplicación en 2012, al aprobar el Consejo de Ministros que esta figura no tuviera dotación alguna. Lo que parece un chiste más español que los de Lepe. El Mipex se calculó por primera vez para 2004, se viene calculando anualmente desde 2007, y el último dato es el de 2014. Aunque el valor del índice agregado y de muchas de las subcategorías no ha cambiado (las valoraciones de las políticas de acceso a la nacionalidad, participación política y anti-discriminación son constantes, y la discriminación en materia de salud solo se ha medido para 2014), hay algunas variaciones interesantes. El índice de movilidad laboral ha aumentado 2 puntos entre 2008 y 2009

y en ese mismo año reunificación familiar ha aumentado en 12 puntos y el acceso al permiso de residencia permanente ha bajado 6 puntos. La razón es la Ley de Inmigración de 2009. El aspecto más preocupante es la evolución de la integración en materia de educación, que partiendo de un nivel bajo, ha caído 5 puntos desde 2011. Una de las principales razones de esta caída es la eliminación de la asignatura de educación a la ciudadanía y su sustitución por la de religión católica. De la evaluación de Mipex se derivan las siguientes recomendaciones de política: Primero, invertir más en educación, especialmente en profesores especializados: Creo que todos estamos de acuerdo que esto es deseable, pero se ve muy lejos dado el contexto macroeconómico en el que nos encontramos y las prioridades de los gobiernos.


Segundo, homogeneizar los requisitos para obtener la nacionalidad de los inmigrantes: Es cierto que la política de nacionalización es discriminatoria en cuanto responde a razones históricas y de reciprocidad, pero habría que ver en qué sentido se quiere homogenizar. Como señalan Dustmann y Preston en su paper “Racial and Economic Factors in Attitudes to Immigration”, el mal contexto económico puede dificultar que la sociedad apoye que se facilite el proceso de nacionalización. En cuanto a la discusión sobre los criterios para otorgar permisos de trabajo, residencia, etc. recomiendo este post de Libertad Gonzalez. Tercero, aprobar la esperada ley anti-discriminación: Creo que los economistas tenemos bien presente la eficacia de una ley con palabras muy bonitas pero sin fondos detrás. Por tanto, esperemos que dicha ley contenga medidas concretas y realistas en cuanto a posibilidades de financiación. Cuarto, proveer de recursos a los ayuntamientos y la cooperación entre los distintos niveles de educación: money, money, money... Aunque recomiendan políticas de alto coste económico, los creadores del Mipex también declaran algo así como que “demasiado poco” han empeorado las políticas de integración de los inmigrantes visto la crisis económica que se nos ha venido encima y las políticas de austeridad con las que el gobierno la ha acompañado. Un poco como decirnos eso de “lo acompaño en el sentimiento”.


Municipalismo transfronterizo: por una democracia mestiza Por Fundación de los Comunes, Marisa Pérez Colina Publicado en Diagonal Periódico 12.12.2016

Con este título de resonancias quizá un tanto postmodernas y pedantes, nuestra intención es realizar un diagnóstico compartido y trazar algunas líneas de acción determinadas en torno a una preocupación muy concreta: la traducción a escala municipal de los regímenes de extranjería diseñados institucionalmente a escala europea y estatal. Partimos de una premisa: la fuerza de un movimiento municipalista reside fundamentalmente en su capacidad de transversalizar las luchas de los y las de abajo. La construcción de un movimiento municipalista mestizo, de una articulación de movimiento entre personas autóctonas y personas de origen migrante nos parece vital. Necesitamos trabar una alianza imprescindible entre unas y otros para desmontar los discursos racistas, islamófobos, securitarios y criminalizadores que intentan separarnos. Creemos que es urgente sumar fuerzas en pos de un objetivo común: la riqueza que producimos entre todos y todas, esa que reproduce cada día nuestras ciudades y pueblos, ha de ser igualmente repartida entre todos y todas, independientemente del color de nuestra piel, de nuestros países de origen, de nuestras diferencias culturales o religiosas. Con tal presupuesto de partida y en busca de este objetivo general, el eje de trabajo Municipalismo transfronterizo del MAK2 se centrará precisamente en algunas de las aberraciones generadas por las políticas institucionales de discriminación por razón de extranjería. Concretamente en la persecución cada vez más violenta de la venta ambulante, las políticas securitarias y la

existencia de los CIE’s, así como los recursos y herramientas institucionales relativos a la acogida de personas refugiadas. La idea es, en primer lugar, analizar los discursos que justifican tales mecanismos de racismo institucional y poner en común sus consecuencias materiales en las vidas de la gente. Pero a la vez y, sobre todo, en tanto nuestra tarea es potenciar la capacidad de organización de movimiento, el espacio de trabajo tratará de lanzar algunas hipótesis de trabajo posible destinadas a revertir tales condiciones de partida. Algunas tareas para municipios de vocación transfronteriza A escala local hay mucho trabajo por hacer en múltiples terrenos. Es cierto: existen limitaciones competenciales que, desde el ámbito institucional pueden esgrimirse para justificar la inacción y, con ella, la legitimación de los ataques diarios a la dignidad de las personas de origen extranjero. Pero desde el movimiento municipalista no nos podemos permitir el lujo de creer en límites. Tan solo reconocemos la existencia de obstáculos. Y estos, por muy altos, extensos o espinosos que sean, siempre se pueden saltar. Como las fronteras. ¿Cuáles son, entonces, las fronteras urbanas que queremos demoler? .- La descriminalización de la venta ambulante. La persecución despiadada —violencia policial y económica— de los vendedores manteros y lateros, trata de evitar, como las fronteras exteriores, lo inevitable: que personas con escasos recursos y dificultades multiplicadas —ley de extranjería mediante— para acceder a ellos, sobrevivan como


puedan. Para justificar esta represión hoy en ciudades como Barcelona o Madrid, las instituciones tienen dos ases bajo la manga: en primer lugar, manteros y lateros serían víctimas de unas supuestas “mafias”, en segundo lugar, los productos con los que comercian infringen las leyes de propiedad intelectual e industrial. Un reto del movimiento municipalista sería, en este sentido, desvelar el truco escondido en dichas cartas y legitimar la venta ambulante hasta lograr legalizarla: todos sabemos que esas mafias no existen, que las leyes de propiedad intelectual e industrial atentan gravemente contra algunos derechos fundamentales — como el derecho a la salud— y que la venta ambulante es, cada vez más, una forma de sobrevivir no solo para manteros y lateros, sino para cada vez más segmentos de población absolutamente excluidos del acceso a la “economía formal”. .- La despolicialización de los conflictos urbanos y el desmontaje de las políticas securitarias. Con la excusa de la inseguridad subjetiva pero atendiendo tan solo a determinadas subjetividades —las de los vecinos, principalmente hombres, siempre blancos, preferiblemente de edades comprendidas entre los 45 y los 65 años y, en general, comerciantes que acuden religiosamente a los consejos de seguridad de los distritos—, nuestras calles se pueblan de dispositivos de videovigilancia y de toda suerte de cuerpos policiales. ¿Pero la policialización y la vigilancia son, de verdad, las formas más eficaces de resolver los conflictos urbanos? ¿No deberían emplearse más bien, dada su alta capacidad de criminalización de los colectivos más vulnerables, como el último recurso reservado para delitos de determinada gravedad? ¿No terminan extendiendo un imaginario de miedo al Otro, ese Otro siempre radicalmente distinto, peligroso, expulsable? ¿No resultan contraproducentes frente a la posibilidad de generar vínculos sociales capaces de fomentar una seguridad más profunda, esto es para todos y todas, dentro y fuera de

de nuestros hogares, en sociedades urbanas cada vez más plurales, complejas y atomizadas? .- El cierre de los centros de internamiento de extranjeros. Compartiendo plenamente con la Campaña Estatal por el Cierre de los CIE y el Fin de las Deportaciones el hecho de que “no hay alternativas a los CIE” y que “la única alternativa es cerrarlos y generar un cambio de paradigma en las políticas públicas de migración”, ¿no sería una función del movimiento municipalista respaldar y alimentar todas las iniciativas actuales dirigidas a cerrar los CIE y a impedir las deportaciones, así como inventar otras nuevas? ¿Y no nos correspondería, además, mantenernos ojo avizor ante la posible privatización de los mismos o ante su remplazo por exóticas ocurrencias —como los pisos tutelados— aparentemente más “humanitarias” pero igualmente injustificables desde el punto de vista ético y legal, así como igualmente inútiles desde la perspectiva de disuadir los proyectos migratorios? .- La pasividad ante la situación de las personas refugiadas. El movimiento municipalista debería trabajar para aumentar la visibilización y la denuncia del vergonzoso incumplimiento de los acuerdos de reubicación asumidos por el gobierno del Estado español (compromiso de reubicación y reasentamiento paulatino de 19.219 refugiados, de los que en julio de 2016 solo se había acogido un 2%). Algunos gobiernos municipales del cambio justifican su inacción en este terreno por la no llegada efectiva de estos refugiados. Sin embargo, según datos de la Red Solidaria de Acogida (RSA), en el año 2005 se tramitaron 14.600 solicitudes de asilo. Esto es, personas refugiadas, con el estatus jurídico reconocido o no, haberlas haylas. Y necesitan, como todas las personas, una vivienda digna, formación, salud e ingresos que les permitan comer, alimentarse… vivir. Los recursos públicos municipales deberían de hacerse cargo de todas estas


necesidades. Algunos desafíos para un municipalismo transfronterizo En torno a las cuatro tareas anteriormente expuestas existe, evidentemente, una miríada de colectivos y redes que están sacando adelante un trabajo ímprobo desde iniciativas autoorganizadas y autónomas. El propósito de este eje de trabajo sería, entonces, poner en común las líneas de acción política desarrolladas en las diferentes ciudades en relación a estas cuatro patas —actuaciones desde la institución, acción desde los movimientos—, de cara a trazar algunos objetivos concretos por los que pelear de manera conjunta: discursos compartidos, exigencias paralelas, cooperación y puesta en común de recursos. A este fin, desde el movimiento municipalista tendríamos que afrontar varios desafíos: .- El desafío de la autoorganización migrante. Si la cuestión de la autoorganización es clave para el desarrollo, en general, de un movimiento municipalista que vaya ganando consistencia, en la movilización contra los regímenes de extranjería los retos de la autoorganización son aún más complicados, si cabe. La presión de la institución, por un lado victimizadora —medidas sociales basadas en el paradigma de la exclusión—, por otro lado criminalizadora y represora —hostigamiento y violencia policial, constantes detenciones en comisarías y CIE’s—, genera tales condiciones de asimetría entre autóctonos y extranjeros, que a veces es muy complejo salir del asistencialismo y las medidas de urgencia en los espacios políticos mestizos, esto es, en las iniciativas habitadas tanto por autóctonas como por personas migrantes y/o de origen extranjero. El reto del movimiento municipalista sería impulsar el empoderamiento y la autoorganización migrante, apostar por la generación de espacios de completa autonomía. .- El desafío de la doble articulación. Para

destruir las fronteras internas de nuestros municipios es preciso dotarnos de una doble articulación. En primer lugar, entre espacios de autoorganización migrante y espacios mestizos o no migrantes. Esta cooperación es absolutamente necesaria de cara a poner en común recursos desigualmente distribuidos entre unos y otras, y cuya puesta en cooperación resulta indispensable para ganar cualquier batalla al régimen de extranjería. En segundo lugar, solo una articulación de escala estatal será capaz de dotar de una fuerza instituyente inesquivable las demandas concretas lanzadas desde los diferentes municipios. .- El desafío de la transversalidad de luchas y demandas. Este reto podría parecer contradictorio con el de la autoorganización migrante, pero no lo es. La autoorganización está relacionada con las relaciones de poder de “raza” y el necesario empoderamiento y creación de espacios militantes propios a los colectivos subalternizados. Pero si los conflictos suscitados desde las personas afectadas por la ley de extranjería no encuentran puntos de intersección con conflictos surgidos desde otros colectivos o realidades, su fuerza corre el riesgo de aislarse y de acabar muriendo. Así, pues, ¿pelear por la despenalización de la manta no podría compartir campo de batalla con las luchas por la legalización de la venta ambulante en general? ¿Y no sería más transformador políticamente exigir una renta básica para todos y todas, en vez conformarse con parches sociales exclusivamente dirigidos a las vecinas de origen migrante y favorecedores de su estigmatización como los eternos Otros? La democracia será mestiza o no será Es el momento de revertir la guerra entre pobres por una alianza democrática radical. La polarización social empieza a alcanzar cotas alarmantes en una Europa del capital que está dejando fuera de juego a capas cada vez mayores de su población. Una población europea que es,


recordemos, desde hace mucho tiempo, mestiza. Así, pues, por mucho que la extrema derecha y las extremas socialdemocracias —imposible olvidar el estado de guerra de Hollande— se empeñen en convencernos de que aún existen valores esenciales y trascendentes de alguna patria por recuperar; por mucho que las clases medias se resistan a dejarse arrebatar las riendas de la política de sus finas y blancas manos, el movimiento municipalista no se amedrentará por las políticas del miedo al Otro y la fragmentación (para someterlas) de las clases populares. Nuestro objetivo solo puede ser el de tejer un desde abajo plural, un desde abajo instituyente y en movimiento, capaz de confrontar los discursos del sálvese quien pueda y de revertir las políticas de precarización y de fragmentación social. Nuestro proyecto es la construcción, día a día, de la única democracia posible: una democracia mestiza.


definiciones para aclararnos


¿Inmigrantes?¿Ilegales?Diccionario para navegar por la emergencia Gonzalo Fanjul Publicado en ctxt: Contexto y Acción 22.04.2015

Los episodios de movilidad internacional de seres humanos son tratados a menudo con un descuido terminológico que afecta a la interpretación de los hechos. Una familia que escapa del conflicto sirio no entra en la misma categoría que un inmigrante económico procedente de Zambia, por mucho que ambos viajen en el mismo barco. Tampoco son equiparables las obligaciones legales de los Estados de tránsito y destino con respecto a ellos. Referirse a la movilidad internacional de personas de acuerdo a su complejidad y diversidad es imprescindible para entender sus retos y garantizar el debate público informado que ayudará a resolverlos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha elaborado un folleto informativo para profesionales de la comunicación que ofrece una clarificación terminológica necesaria. Estos son algunos de los principales conceptos que incluye: Protección internacional Es un concepto amplio que consiste en asegurar que las personas que sufren violaciones de derechos humanos –incluyendo guerras o persecución-- o estén en riesgo de sufrirla puedan disfrutar de los derechos humanos básicos, en ausencia de la protección que debieran dispensar las autoridades de su propio país. Uno de los principios básicos es la “no-devolución”. Principio de “no devolución” Establece la obligación de los Estados de no devolver a una persona –directa o indirectamente- a un lugar donde su vida o su integridad física pudieran correr peligro. Refugiado Es una persona que se encuentra fuera de su país de origen por tener un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas (Convención de Ginebra de 1951). Solicitante de asilo: es una persona que solicita protección internacional y que se encuentra a la espera de una decisión. Cualquier procedimiento de expulsión, devolución o extradición que pudiera haber en curso quedará paralizado a la espera de la resolución de la solicitud de asilo. Desplazado interno Es aquella persona que ha sido forzada a salir de su hogar debido al conflicto o a la persecución (p.e. motivos similares a los relativos al refugio); o debido a un desastre natural o a otra circunstancia inusual de ese tipo. A diferencia de los refugiados, los desplazados internos permanecen en su propio país. Apátrida Es una persona que carece de nacionalidad, que no es considerada como nacional por ningún Estado bajo su legislación. Inmigrante económico Es una persona que abandona normalmente su país de origen de manera voluntaria para establecerse en otro, buscando un empleo o mejores condiciones


de vida. Por lo general, los inmigrantes pueden regresar a sus países de origen cuando lo deseen y no requieren protección internacional. Inmigrante irregular A pesar de que la ley no define el término inmigrante irregular, éste se utiliza para describir a personas que se encuentran en un país sin la documentación requerida para permanecer en él. Los refugiados a menudo no tienen más alternativas que cruzar las fronteras de forma irregular. De acuerdo con la Convención de Ginebra de 1951, estas personas no deben ser penalizadas (ni detenidas ni multadas) por este motivo, aunque algunos países (como Italia) han incorporado a sus legislaciones el delito de inmigración ilegal. Flujos mixtos Se denomina así a aquellos movimientos migratorios en los que viajan juntos tanto inmigrantes económicos como refugiados, es decir, personas en necesidad de protección internacional. La pronta identificación de las segundas es una tarea clave a la hora de facilitar su acceso a los procedimientos de asilo en cada país. Informar a los recién llegados de su derecho a solicitar asilo es el primer paso para ello.


Migrar «Para mí, migrar significa trasladar tu lugar de residencia; puede ser a un lugar lejano, a otro país, a otra cultura o simplemente a otro barrio o ciudad cercana. Sin embargo en todos los casos significa volver a empezar, ubicarte, descubrir las calles, las personas, los lugares, las costumbres, sentir la añoranza de lo que conocías y la fuerza de las nuevas posibilidades que se abren ante ti». Beatriz Aijón, Revista Feminista La Madeja, nº1 Migraciones, Edición Local Cambalache

Migrar «Migrar es dejar atrás tu pueblecito, ciudad, región, país o incluso este mundo en busca de la felicidad. Para algunos felicidad es un trabajo que les permita hacer realidad su sueño, para otros un plato de comida y un futuro que dar a sus hijos; hay quien migra por amor, quien huye del pasado, quien lo hace por la fuerza y también quien que se quita la vida para viajar a otro mundo más tranquilo. Migrar es también convertirse en otro, el que se va nunca será el mismo que si se hubiese quedado. Migrar es imaginar, añorar, sufrir, llorar, reír, luchar y, para algunos, ser feliz». Yolanda Macías, Revista Feminista La Madeja, nº1 Migraciones, Edición Local Cambalache


proyectos e iniciativas que nos inspiran, otro mundo es posible


La enciclopedia de los migrantes Proyecto de experimentación artística en la iniciativa de la artista Paloma Fernández Sobrino, que tiene como objetivo reunir en una enciclopedia de 400 historias de vida de los testimonios de los migrantes. Reúne a una red de 8 ciudades de la costa atlántica de Europa entre Gibraltar y el bretón de Finisterre. http://www.enciclopedia-de-los-migrantes.eu/es/projet/

Red Vasca Antirumores Red de agentes sociales e institucionales que lleva a cabo una estrategia de transformación social desde la perspectiva de los derechos humanos, la interculturalidad y el antirracismo. Página web: http://zurrumurrurikez.eus/

Mipex El índice de políticas migratorias de integración (Migrant Integration Policy Index) es una herramienta que mide las políticas para integrar a la población inmigrante en todos los países de la UE, Australia, Canadá, Islandia, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Turquía y Estados Unidos. Página web: http://www.mipex.eu/

Centro de Estudios y Documentación sobre Racismo y Xenofobia (SOS Racismo Guipuzkoa) En su Observatorio de Medios recogen, analizan y catalogan sistemáticamente la representación que los medios de comunicación hacen de las minorías étnicas en su aspecto más amplio y diverso. Tienen una base de datos con más de cien mil noticias y artículos que la prensa escrita ha publicado en los últimos años. Página web: http://www.mugak.eu/observatorio-de-medios


Ningún ser humano es ilegal La identidad de una persona no es el nombre que tiene, el lugar donde nació, ni la fecha en que vino al mundo. La identidad de una persona consiste simplemente en ser, y el ser no puede ser negado. Presentar un papel que diga cómo nos llamamos y dónde y cuándo nacimos es tanto una obligación legal como una necesidad social. Nadie, verdaderamente, puede decir quién es, pero todos tenemos derecho de poder decir quiénes somos para los otros. Para eso sirven los papeles de identidad. Negarle a alguien el derecho de ser reconocido socialmente es lo mismo que retirarlo de la sociedad humana. Tener un papel para mostrar cuando nos pregunten quiénes somos en el menor de los derechos humanos (porque la identidad social es un derecho primario), aunque es también el más importante (porque las leyes exigen que de ese papel dependa la inserción del individuo en la sociedad). La ley está para servir y no para ser servida. Si alguien pide que identidad sea reconocida documentalmente, la ley no puede hacer otra cosa que no sea registrar ese hecho y ratificarlo. La ley abusará de su poder siempre que se comporte como si la persona que tiene delante no existe. Negar un documento es, de alguna forma, negar el derecho a la vida. Ningún ser humano es humanamente ilegal. Y si, aun así, hay muchos que de hecho lo son y legalmente deberían serlo, esos son los que explotan, los que se sirven de sus semejantes para crecer en poder y riqueza. Para los otros, para las víctimas de las persecuciones políticas o religiosas, para los acorralados por hambre y la miseria. Para quienes todo les ha sido negado, negarles un papel que identifique será la última de las humillaciones. Ya hay demasiada humillación en el mundo; contra ella y a favor de la dignidad, papeles para todos, que ningún hombre o mujer sea excluido de la comunidad humana. José Saramago


Bibliografía

Publicaciones ¿Qué hacemos con las fronteras? VV.AA. (Akal, 2013) Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global. Saskia Sassen (Katz, 2015) Hagamos de nuestro barrio un lugar habitable: Manual de Intervención Comunitaria en Barrios. Editado por Tirant Lo Blanch y Coordinado por Josep Buades Fuster (Fundación CeiMigra) y Carlos Giménez Romero (IMEDES). La doble ausencia. De las ilusiones del emigrado a los padecimientos del inmigrado. Abdelmalek Sayad (Anthropos, 2010)

Instituciones y entidades de referencia IMEDES Instituto de investigaciones sobre migraciones, etnicidad y desarrollo local CIDOB Barcelona centre for international affairs. Área migraciones Colectivo IOE Local Cambalache Red Acoge SOS Racismo

Películas y documentales 14 kilómetros (España, 2007) África Paraíso (Senegal, 2006) Biutiful (México, 2010) En Tierra Extraña (España, 2014) La bestia (México, 2010) Un franco, 14 pesetas (España, 2006)

Canciones El emigrante (Celtas Cortos) Papeles Mojados (Chambao) En las fronteras del mundo (Luis pastor) Pal norte (Calle 13) Rap vs racismo (El chojijn)


¡¡gracias!! Pocas veces ha tenido más fuerza la frase “se hace camino al andar”, y es que Soy Migrante ha sido un proceso de aprendizaje y desarrollo en el que hemos contado con muchas personas que hicieron que el trayecto fuera más sencillo y llevadero, e incluso a veces nos dieron el impulso que hacía falta para superar algún escollo inesperado. Es realmente difícil resumir en unas líneas nuestro agradecimiento a esos acompañantes de ruta, y pedimos disculpas por adelantado para las personas que se nos queden en el tintero. Queremos agradecer, en primer lugar, a las personas que entienden que el ser humano es migrante por naturaleza y cada día demuestran su solidaridad y compromiso. Un especial GRACIAS, a aquellos que vivieron la migración y nos regalaron su tiempo y sus historias para hacer los encuentros más ricos. Han sido, sin duda, los mayores aprendizajes del proceso. Gracias al Programa Erasmus+ por poner al servicio de la ciudadanía y del tercer sector financiaciones como esta para poder llevar a cabo proyectos, especialmente a las personas que hacen el Programa posible a través de su asistencia técnica. Y, por último, pero no por ello menos importante, los agradecimientos personalizados: A Mónica y todos/as los/as alumnos/as de 1º de Integración Social del IES de Trubia, por creer en el proyecto y confiar en nuestro trabajo Al grupo de participantes de Oviedo, por dedicar su tiempo y esfuerzo y siempre querer saber más.


A Kike, porque tal ha sido su compromiso, entusiasmo y profesionalidad que aún nos cuesta diferenciar si ha sido participante o experto. A Hans, que además de su increíble conocimiento y visión crítica, nos hizo ver que somos élite :) A Nazaret (y Asturias Acoge), por su implicación, dedicación y entusiasmo. A Luz, cuyos conocimientos sobre legislación y el día a día de las personas migrantes nos ayudó a comprender la complejidad del tema. A Nerea, por dejarse engatusar en todos nuestros proyectos y la ayuda que siempre nos ofrece. A Nacho, por llevar su especialidad al terreno de lo social y cautivarnos con su visión. A Eduardo, por su implicación y labor diaria, por ser una fuente de conocimiento inagotable. A Jesús, que como trabajador social, nos ayudó a ver las historias de las personas migrantes desde otras perspectivas. A Jonás, por su apoyo e invitación a Bruselas para presentar nuestras dudas sobre la migración y por extensión, a Javier, siempre tan presente y dispuesto. A Andrés, por toda la ayuda a lo largo del proceso y una visión crítica de la realidad juvenil A las personas responsables de la toma de decisiones - la Directora del Instituto Asturiano de la Mujer y Políticas de Juventud, el Coordinador de Juventud del Ayuntamiento de Oviedo, la Directora de Emigración, la Presidenta del Consejo de la Juventud del Principado y los/as representantes de diferentes partidos políticos - gracias por dejarnos un hueco en vuestras agendas y confiar en procesos en los que jóvenes y personas responsables de las políticas están al mismo nivel construyendo juntos. Y, para terminar, a las personas de Youropía que lo han hecho posible. Que nuestros caminos se sigan cruzando como ciudadanas y ciudadanos del mundo...


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Proyecto financiado por Erasmus+ sobre el papel de las personas migrantes

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