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ALBERTO ARCE

EDGAR MELO

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+,3  ROBERTO AMADO

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CRISTINA CARULLA

JOAQUÍN JORDÁN

ARIANNA GIMÉNEZ

JORDI DOMÈNECH

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V Í C T O R TA P I A

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MARIANO RE

M A R TA C A S A S

NEUS SOLÀ

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D AV I D D AT Z I R A

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Ide a y coordinación/ Al b ert o A gu il a r y Pau l a R e y Di s e ñ o / Natalia Cam bell o / Es u na iniciat iva d e R u i d o Phot o s .l . w w w.ruidophot oform acion .c o m Do c ument al. Nod o. A c c ión C ola bor a t iva . YO UDOC EST Á BAJO UNA LIC EN C I A C re ativ e C om m ons At t ri b u t ion -Non C om m erc i a l - N o D e r i vs 3 . 0 Spa i n .


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4. I B A R C E L O N A , D I V I D I D A A N T E L A V I S I TA D E B E N E D I C T O X V I

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EDITORIAL por Alberto Arce

www. a l b ert oa rc e.c o m

Podría tratarse de la crónica de un concierto de Shakira o de una final de la Champions League si nos quedásemos con la imagen de cientos de adolescentes que corean cancioneros memorizados con pasión. Que cantan, ondean banderolas y agitan pancartas. Que han pasado la noche en vela con la cara pintada de bandera española. Que compiten, orgullosos, por el retrato. Ante cientos de periodistas que, acreditados para cubrir el evento, buscan la nota de color, la imagen más llamativa o el enfoque más exclusivo. Pero no. Ni mucho menos. No hablamos de una estrella del pop. Cubrimos una visita del Papa a Barcelona. Pese a su objetivo declarado -consagrar el templo de la Sagrada Familia como basílica de la cristiandad- la gira Papal termina convertida en mezcla de espectáculo televisivo y detonante de un intenso debate político barcelonés. Casi un género propio. Caldo de cultivo, por tanto, para una cobertura periodística que, con el evento como excusa, nos permita radiografiar la Barcelona de 2010. La de la precampaña electoral. La del final casi seguro del gobierno de izquierda en Cataluña. Al mismo tiempo que los partidarios de la Iglesia sentían lo reconfortante de la fe, sus detractores decidieron protestar contra el conservadurismo, contrario a los derechos civiles, que se asienta con fuerza en el discurso público de las altas esferas católicas. Si además tenemos en cuenta que los mensajes de indudable contenido político lanzados por el Sumo Pontífice de los creyentes “España regresa a los tiempos oscuros del anticericalismo republicano” se emiten en el transcurso de un viaje financiado por un estado que aún debate entre laicismo, aconfesionalidad y el innegable “poder blando” de la Iglesia, se abre la veda del interés público y la necesidad de una información exhaustiva, que trate de recoger diferentes puntos vista sobre el evento y el debate desencadenado. Se contextualiza el anticlericalismo barcelonés gracias a los recuerdos de Teresina, testigo de las iglesias y conventos que ardían en la Barcelona de 1937. Participamos en el Queer kissing flashmob de los colectivos LGTB. Tratamos de colarnos en la Sagrada Familia sin acreditación, escuchamos sin prisas a miembros del Movimiento apostólico de Schoenstatt, a la Presidenta del Movimiento Bíblico o a un párroco del barrio de Gracia y participamos en todas las manifestaciones de la izquierda laica o algunas oraciones de la derecha más conservadora. Sin olvidarnos, por supuesto, poderoso caballero es don dinero, de lo que sucede tras los balcones no alquilados -negocios fallidos, maná caducado antes de comenzar a cocinarse- frente a la Basílica o escuchar las opiniones de los comerciantes a los que se les prometía el oro y se quedaron compuestos y sin clientela frente a su partido de liga de cada domingo. Así inauguramos youdoc, una plataforma de periodismo documental que pretende canalizar energía colaborativa y vocación periodística, confluyendo en un nodo, RUIDO escuela, para que lo que sucede en Barcelona fluya y se comunique. El periodismo bulle y se despereza. Ocupa las calles de nuevo. Por eso necesitamos youdoc. Para leer a reporteros libres e independientes que no nos van a contar lo que queremos oír. Ni lo que ya sabemos. Ni lo políticamente correcto. Youdoc es proceso, producción y creación. Es periodismo vivo.


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LA ALTERNATIVA DE LA FE por Edgar Melo

Con motivo de la visita del papa a Barcelona, dos jóvenes cristianos, miembros del movimiento apostólico Schoenstatt, comparten sus puntos de vista sobre el papel de la fe en la sociedad actual. “¿Eres feliz con lo que tienes? Le preguntaría a un joven si le satisface lo que le da la sociedad y si no busca algo más. Puesto que ya lo han probado todo, ¿por qué no probar la fe?” De pie, en medio de la multitud de fieles que esperan al Papa, en una de las calles adyacentes a la Sagrada Familia, rodeado de sillas plegables y enormes pantallas de tv, nadie le atribuiría estas palabras al chico de dieciocho años que las pronuncia. Pero basta con observar su mirada serena y segura de sí misma para creer en lo que te está contando. Voces infantiles corean canciones cristianas de fondo. Aleix Forcada cuenta que nació y fue educado en una familia católica. Dentro del movimiento apostólico Schoenstatt. Estudia Humanidades y Bellas Artes. Con unos trece años comenzó a plantearse y a juzgar por sí mismo el papel que la fe ocupaba en su vida y si todo lo que había aprendido lo asumía como propio. En ese periodo iba a campamentos de verano. Los chicos mayores eran sus referentes. Sentía incluso algo de envidia sana. Quería ser como ellos. Tenían una presencia, una forma de ser, de actuar. Las comparaciones con el resto de chicos eran inevitables. Ellos no se preocupaban de sí mismos, sino por los demás y se tomaban muy en serio la fe. Decidió probar. Cada año realiza misiones con su comunidad por diferentes ciudades y pueblos de España. “Ahí te das cuenta de la sed de la juventud. Que en verdad está buscando algo… Esos son los momentos más claros. En los que ves esos pequeños milagros que ocurren cotidianamente. No son milagros físicos, pero sí espirituales. Conversiones o pequeños detalles que hacen que todo funcione bien… Las comparaciones con el resto de la gente que conoces al volver son inevitables. Cada uno va a la suya. No existe ese principio firme de la fe, de la caridad, de la fraternidad. Eso te entristece, cuando has vivido lo mejor…”. El propio Benedicto XVI interrumpe nuestra charla con su misa. Tanta inquietud y emoción tienen que ver con el que afirman como guía y principal portador del mensaje que da sentido a sus vidas.

Unos días antes de la llegada del Papa, me reúno en un bar de Sarriá con otro miembro del movimiento Schoenstatt, Santi Singla. De unos treinta y tantos, mujer y tres hijos. Una charla amable y clarificante. En este caso un científico. Agrónomo. Fe y ciencia no son incompatibles. Como él dice, “la razón te invita a plantearte la fe. Que también se cultiva. Aunque para fortalecerla, a veces tengas que olvidarte de la razón”. Él, ante la duda, se rige por las reglas de la fe. Ese es quizás el quid de la cuestión. El hombre, asegura, tiene una tendencia natural a buscar respuestas trascendentales. A descubrir el sentido de su existencia, de las relaciones humanas, de la muerte. Lo que él llama la visión sobrenatural. Para responder a estas inquietudes comunes a todos, para admitir respuestas en ese sentido, considera indispensable la fe. La duda, al contrario de lo que se podría pensar, es un punto en común entre creyentes y no creyentes. El creyente siempre tiene dudas. Él también. De lo contrario no habría reflexión. La visión de Aleix parece distinguir ese elemento sobrenatural del que habla su compañero. Se pierde, difusa, entre su testimonio de vida y de fe. Su discurso tiene la suficiente fuerza y conciencia como para acallar el ruido de fondo. Llegué a la fe, explica, a través de otras personas, situaciones, lecturas. Sentí una inquietud que requería respuesta. Una promesa en mi interior. La solución la encontré en el mensaje de Cristo que, a nivel práctico, te aporta, dice, pasión por todo aquello que emprendas en tu vida. Porque sabes que hay algo más que le da sentido. ¿Qué se comparte en un movimiento como Schoenstatt? ¿Qué lo hace diferente de otras comunidades cristianas? El origen de Schoenstatt se remonta a 1914. Alemania, en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Un grupo de seminaristas fue llamado a filas. Su sacerdote, el padre fundador de la comunidad, quiso mantener vivas sus enseñanzas en su paso por el frente. Con lo que propuso una alianza de amor con María en un pequeño santuario. “Nada sin ti, nada sin nosotros”, reza uno de los lemas del movimiento. Intercambiaron sus corazones. Simbólicamente. La nueva fraternidad se extendió por el mundo. Todos con santuarios exactamente iguales. El centro del movimiento es la alianza de amor. Un ritual. Aleix lo realizó hace un año. “En este acto religioso es como si inscribieramos nuestro nombre en el corazón de María y ella en el nuestro”, cuenta.


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Familias enteras asisten a la misa. Los más pequeños juegan distraídos y ajenos a la solemnidad del momento en los laterales, entre policías, voluntarios y confesionarios improvisados. La gente ha venido bien vestida. Se aprecia precisamente en los más jóvenes que visten como adultos de buena casta. No faltan los pañuelos, camisetas y banderas de merchandaising creados para la ocasión. Iconos y escudos con los colores del Vaticano. Como si asistieran a una final de Champions y jugara su equipo nacional.

Edgar Melo

La tradición es algo importante para el más joven de los de Schoenstatt. La conoce y la disfruta. “No es algo antiguo que no sirva para nada, sería estúpido tirarla por la borda”. Para apóstatas, ateos e, incluso, para la mayoría de creyentes católicos (no practicantes), la liturgia, las ceremonias y la solemnidad del culto, suelen ser incomprensibles y descartables. Pero la misa es el centro de la religión cristiana. Es un encuentro que representa muchas cosas, opina Aleix, compañía, consuelo, gozo, protección. A Santi esos ritos, además, le sirven para estar atento a ese mundo sobrenatural del que hablaba. “La oración de la noche me permite meditar la jornada”. Son instrumentos que ayudan a sostener la fe. Hay demasiadas distracciones.

Volvemos al bar de Sarriá de un jueves por la noche. A las copas que se brindan y a la ligereza del humo de los cigarrillos que compartimos. Las respuestas son ágiles y constantes. Casi temo interrumpir el flujo de sus ideas encadenadas. Bajo el peso de la duda, me confiesa no saber si la fe le aporta algo verdaderamente positivo. En el fondo es una percepción de la realidad, me aclara. Calma mi ansia espiritual. Me hace crecer. De alguna forma me da energía para esforzarme, en ciertos aspectos de la vida. Aunque vaya contra nuestra naturaleza. Los miembros entrevistados de Schoenstatt no comparten las declaraciones del Papa sobre el anticlericalismo en España. Tan activo como en tiempos de la República derrocada, en su opinión. “Recibes bromas fáciles, pero no hay una rabia fundamentada”, afirma Santi, “el hecho de tener una fe, de dar un salto al vacío, puede parecer ridículo, medieval, pero en los momentos críticos, la gente vuelve sobre estas cuestiones”. No se sienten una minoría. Ambos coinciden en que existe una batalla mediática. “La imagen que se transmite cada día en los medios es de gente intolerante, retrógrada, reprimida y amargada”. Pero el rechazo que en algún caso pueda provocar se basa en una impresión superficial. Además, el caso de España es particular, me aclaran. La posición de la Iglesia con el Franquismo provocó una especie de efecto péndulo. “El catolicismo no está de moda, pero cuando la gente conoce realmente el movimiento, ve la sencillez y la coherencia y aunque no lo comparta nos aprecia”. Aleix cree que hay muchos mitos sobre la Iglesia católica. El tema de la riqueza, la estructura jerárquica o el propio Estado del Vaticano. Aspectos, en su opinión, que en general son rechazados con razón, pero que se alejan completamente de la realidad que vive la gran mayoría de los cristianos. “En nosotros ven el contraste y a nivel personal nos valoran”. “España exporta más misioneros que ningún otro país”, me comentan. Pero esa información no interesa que se difunda. La verdad es que existe un debate interno dentro de la propia comunidad cristiana sobre cómo comunicar. El tema del marketing espiritual. En definitiva sobre el cómo llegar a la sociedad que cada vez se deja llevar más por otros intereses. Aunque tras el Concilio Vaticano II hubo grandes cambios y una importante apertura a la gente. Pero no supieron conectar con la gran masa. Ni con la juventud. Para Santi, “Al


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final, los que hacen crecer la fe son los hombres santos. Los que dejan que el plan de Dios se realice en ellos”. Sin embargo, en todo occidente resurge la espiritualidad y la Iglesia parece haberse apeado del carro. Pierde terreno frente a evangelismos, Islam, laicismo y nuevas o recuperadas formas de religiosidad. “Todo lo que te llama a lo sobrenatural está teniendo éxito, pero mi sensación es que con poca seriedad”, sentencia Santi. “La gente huye del compromiso. Del optar por algo. Es un picoteo. No una reflexión profunda”. Él se interesa de todas formas por esas nuevas experiencias. Ese anhelo espiritual es universal. Le enriquece, generándole nuevas preguntas y dudas sobre su propia fe. “El Papa lucha principalmente contra el relativismo moral”, explica Santi. De ahí que choque con ciertos movimientos abanderados del relativismo, del todo vale, cuenta. “En todo caso, me sorprende, cualquiera que conozca realmente la vida de Benedicto XVI como teólogo y pensador y su papel en la Iglesia solo puede admirarlo”. En eso coincide Aleix. Para él roza casi el estatus de héroe paternal. “Lo veo como un padre. Siempre se ha preocupado por nosotros. Lo ves en las cartas”. Lo cierto es que la gente, sea del bando que sea, no es indiferente al Papa. Sobre los temas más polémicos la respuesta es similar. La respuesta que dan ambos es similar: una apuesta por la vida. No parecen estar en contra de nada. Al menos lo niegan. Intuyen claramente lo que representa afirmar ciertos discursos contra la homosexualidad. “Nadie está en contra de que tengan los mismos derechos legales. Sí, se está en contra de que puedan adoptar hijos”. Por una supuesta defensa de los derechos de los niños. “Las relaciones si no están abiertas a la vida no son completas”, si nos referimos al uso del condón. Aunque con un punto de rebeldía y búsqueda del azar, de la libertad. “Es dejar un margen para que Dios actúe. No intentar controlarlo todo. Muchos de estos debates se han querido disfrazar de científicos, por ejemplo, el aborto. “¿Y disfrazado el debate en qué momento de la gestación empieza la vida? La visión cristiana de la vida es mucho más sencilla y natural. La vida empieza cuando empieza a generarse”. En cuanto a la financiación. Aleix se mantiene al margen por desconocimiento. Santi se aventura a plantear el modelo alemán. Donde los fieles son los que financian en su totalidad a su propia parroquia. Aunque reconoce la complejidad del asunto. “El problema es que en España la Iglesia tiene una estructura asistencial colosal. Sin esa ayuda podría haber un problema social enorme. Eliminar la financiación pública en España eliminaría el debate, dice Santi. Finalmente, ante tanta expectación por la visita papal y su relativo seguimiento la pregunta gira entorno al nivel de escucha. Entre abucheos y cánticos fanáticos ¿a alguien le importa realmente lo que viene a decir el Papa? ¿No se trata de un puro baño de masas? El acto de marketing antes mencionado. De las cuarenta mil personas que asistieron a la misa, para mis contertulios, un porcentaje amplio conoce algo del pensamiento de Ratzinger. Un intelectual respetable y admirado para sus acólitos. “Cierto es que Juan Pablo II era más carismático y querido, pero no era un gran pensador”. No obstante, la cifra de asistentes fue unas diez veces menor que la esperada. Las calles vacías al paso del Papamóvil fueron obviadas por los medios e incluso la presencia de sus adversarios resultó insignificante. Días después de lo único que parece acordarse la gente es de los arcos ojivales y la audaz y creativa genialidad de Gaudí.

Edgar Melo


10. I B A R C E L O N A , D I V I D I D A A N T E L A V I S I TA D E B E N E D I C T O X V I

0 Su voz convence. Por momentos, conmueve. Caridad, cincuenta y pico años, natural de Cartagena, Presidenta del Movimiento Bíblico de Galicia -iglesia de base en estado puro- es capaz de repartir tanto a la diestra como a la siniestra sin pestañear. No muestra resignación alguna. Su veteranía es un grado, como la de un entrenador de fútbol de niños pequeños. Ha tenido que lidiar con padres incompetentes, feligreses desquiciados, niños repelentes y cargos eclesiásticos intratables. Sin embargo, su cara se ilumina cuando habla de las personas. Prefiere ayudar a los que tiene cerca, ser una más y no andarse por las ramas. Trata a su institución como si fuera una madre, algo a lo que querer y admirar, pero cuya comprensión implica crítica, sacrificio y paciencia. Ni circunloquios ni tecnicismos. “La fe no es una mercancía. Como cristiano se puede vivir ayudando a tu vecino, mostrándole respeto e intentando comprender su situación. Las monsergas y las doctrinas forman parte de un pasado muy oscuro que debemos superar, y eso pasa tirando las estructuras existentes. Las de ahora no valen. La Catedral de Santiago y la Sagrada Familia se llenaron, pero al día siguiente, las iglesias seguirán vacías. Como cristianos ya estamos recogiendo lo que sembramos”.

¿La Iglesia está en crisis? “Vivimos inmersos en una crisis que abarca todos los aspectos. Ya no nos vale nada, ni la educación, ni la economía, ni la religión, ni la política… El problema no es la Iglesia, ni la religión. No. Aquí el malo de la película es el propio ser humano. Tendemos a imponer nuestras convicciones. Hemos pasado de una sociedad castrante, donde las instituciones eclesiásticas abusaban de su poder, a renegar de ellas y volvernos contra nosotros mismos, a matarnos, a

odiarnos, y todo ello por tener la razón. ¿Es que acaso no es triste que hayamos perdido ese sentimiento de comunidad que tanto nos caracterizaba? A mí no me importa que creas o dejes de creer, pero no jodas a los demás. Llámalo como quieras. Llámalo fe en las personas, fe en algo divino, fe en el más allá, en el amor, en el buen hacer. Para mí es Dios, para otra persona será otra idea, pero el hecho es el mismo, y lo estamos dejando de lado.”

¿Existe alguna fórmula para recuperar la relación entre Iglesia y sociedad? “Derribar las estructuras. Como hizo Jesús. Como Lutero. Al contrario de lo que piensa la gente, la fe volvió a nacer de entre sus cenizas. La Iglesia, tal y como la conocemos no vale. Yo creo en la Iglesia como pueblo sacerdotal, es decir, que concierne a todos. La jerarquía debe estar al servicio del pueblo, y no al revés. Cuando vino el obispo todo el mundo corrió a lamerle el culo y pisarle el suelo. Yo me negué. Yo no me arrodillo ante nadie. Le saludé de la misma manera a como lo hago a un amigo, o a mi hermana. ¿Y qué pasó después? Que cada vez que me ve, me viene a saludar. Porque saben de lo que hablo. Conocen mi fe, y lo demuestro con el trabajo diario. Ellos saben que mi guía espiritual no es el obispo de tal o el cardenal de cual, sino Dios. Esas figuras son representantes de su palabra, y yo tengo el derecho y el deber de leerlas, entenderlas, comprenderlas y analizarlas.”

Ya, y… ¿eso cómo lo ven tus colegas del arciprestazgo? “Pues cómo lo van a ver. Pues mal. Les envié una carta con motivo de la visita del Papa, una crítica con todo lo que se ha montado, y ni siquiera me respondieron.”


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CARIDAD RUIZ, PRESIDENTA DEL MOVIMIENTO BÍBLICO DE GALICIA: “De nada sirve hacer propaganda sobre grandes concentraciones y tener las iglesias vacías” por Roberto Amado

Pero tengo entendido que te llevas muy bien con las altas esferas de la Iglesia. “Sí, claro, tengo amigos obispos. Me llevo muy bien con ellos, y ellos me aprecian a mí. Pero no les gusta que alcemos la voz para determinados temas, somos “los rojillos” de la Iglesia. Me llamaron para ver si podía reunir un grupo de gente de la zona e irnos en bus a montar jaleo en el aeropuerto. Me negué por una sencilla razón. De nada sirve hacer propaganda sobre grandes concentraciones multitudinarias y luego tener las iglesias vacías. Si es que siempre somos los mismos, cuatro gatos. Algo tiene que cambiar.”

¿En qué dirección? “El Papa es un peregrino más, como tú y como yo. Se merece atención y respeto, no una fiesta con cánticos y lloriqueos. Es el representante máximo de Dios, pero no es el único en esta tarea. Estamos todos involucrados. Me emocionó cuando abrazó a aquella niña, mostró su lado más humano y dejó atrás a la figura que tiene que representar. Porque es un reputado teólogo, una persona culta, con una formación vastísima cuyas palabras muestran una profundidad aplastante. Pero llorar a su encuentro, rodeado de guardias, coches y más guardias, eso es lo que no entiendo. En las reuniones somos los mismos de siempre y con el tiempo, cada vez menos.” Dos horas de conversación distaron mucho de la consabida moralina a la que estamos acostumbrados. En definitiva, Caridad no encuentra justificada una carpetovetónica fastuosidad, fanfarria y parafernalia más propia del Imperio Austrohúngaro que de una “gira sagrada”, ya sea en la forma de

una estatua al Santo Padre o de un gasto millonario en recibimientos de tal calibre cuando “la Iglesia la construimos entre todos”.


12. I B A R C E L O N A , D I V I D I D A A N T E L A V I S I TA D E B E N E D I C T O X V I

Teresina Blanch nació en 1918 en la Vila de Gràcia, Barcelona. De familia trabajadora, tuvo que abandonar los estudios a los 9 años, para ir a trabajar a la fábrica de hilos que se encontraba en la actual Plaça del Raspall. “Eran otros tiempos”, comenta, “la única hija de 3, la niña a trabajar y los chicos a estudiar, hasta que les tocó ir al frente”. En 1937 Teresina fue testigo de brutales ataques contra las parroquias y conventos del barrio por parte de amigos y vecinos.

¿En su calle vivían militantes de la CNT? Sí. Varias familias eran militantes de la CNT. Todos habíamos jugado juntos siempre. Por encima de todo éramos vecinos y compañeros. Recuerdo claramente a más de uno. En el piso de abajo vivía el Sisquet. Su familia era anarquista. Al terminar la guerra muchos desaparecieron, huyeron o se los llevaron.

¿Cómo? ¿Qué recuerdos tiene de aquella época? Un día de invierno de 1937 bajé a la calle con mi prima. La ciudad estaba alterada, giramos por la calle del cuartel de Travessera y bajamos por el Passeig de Sant Joan, todo aquello entonces era como un pueblo. Cientos de personas se cruzaban en todas las direcciones con paso acelerado. Al llegar al cruce con Diagonal vimos el humo que salía del convento y gente que salía corriendo del interior. Sentí horror cuando vi los cadáveres de la monjas dentro de sus ataúdes, quemados, todavía humeantes, expuestos a todos, apoyados sobre el muro de la iglesia.

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Por ejemplo el Ramonet o el Rambla, que vivían también en mi escalera. En la planta baja. Recuerdo perfectamente que llevaban el flequillo largo. Al final de la guerra, una noche oí ruido y al mirar por una rendija, vi un camión lleno de chicos del barrio. Vinieron a buscar sus amigos y se fueron a Francia. Aquella noche se fueron muchos. Algunos volvieron al paso de los años, otros nunca más. El que tampoco volvió fue el Sisquet que vivía en el piso de abajo. Creo que él no pudo escapar. A él se lo llevaron. No me gusta recordar estas cosas.

¿Volvamos a la Iglesia, usted es católica? ¿Qué sintió al ser testigo de esa escena? Miedo, mucho miedo. Además cada vez se escuchaban más cerca los disparos.

¿Cómo reaccionó? Seguir mi camino. Todo el mundo se escondía. Buscar un lugar más seguro junto a mi familia. Eso es lo que hacías en los momentos de más peligro, estar con los tuyos.

Sí. Creo en Dios y respeto a la Iglesia, pero no estoy de acuerdo con todo lo que hacen, con todo lo que poseen cuando la gente se muere de hambre. Ni con lo que permiten. Nuestro Señor no haría lo que la Iglesia permite.

¿Qué le parece la visita del Papa a Barcelona?

Me hace mucha ilusión que haya venido a consagrar la Basílica de la Sagrada Familia, que es muy nuestra. La he visto crecer. Yo iba a la escuela de al lado. Pero todo lo demás, lo que hay alrededor del Papa, me da igual. Este Papa no me gusta, no estoy de acuerdo con lo que hacen y permiten desde la Iglesia. Pero los respeto y no les deseo ningún mal.

¿Cuanto tiempo duró la quema de iglesias? Fueron 3 días, pero en aquellos tiempos siempre pasaban desgracias, estábamos en guerra.

¿Cómo vivió los ataques a los religiosos de la ciudad? Con mucha tristeza. Hacían barbaridades. No es justo que quienes consideras “los tuyos” maten y hagan cosas tan feas a gente buena. No era necesario saquear, quemar tumbas, incendiar iglesias con los curas y las monjas dentro…No es justo que ningún ser humano sufra sea cual sea su ideología.

¿Presenció algún ataque más contra la iglesia? Sí, por desgracia. Justo en la calle de debajo de mi casa estaba el Convento de los padres (Claretianos). Una mañana subí a la azotea con mi madre para tender la ropa y vimos cómo salían las llamas por el tejado. Aún no me lo puedo sacar de la cabeza.

Los de la CNT habían entrado con antorchas y prendido fuego al Convento. Entre otras cosas que no quiero ni pensar. Los dejaron encerrados a todos dentro. Los curas y las monjas corrían en todas direcciones pidiendo ayuda a gritos. Las monjas, con sus velos blancos, corrían con cubos hacia las fuentes para llenarlos de agua. Todos estaban muy asustados. Nosotras observábamos desde el tejado, aterrorizadas, inmóviles, mientras ellos en la calles no paraban de correr. Recuerdo un mosaico de colores provocado por las vestimentas de curas, monjas y milicianos moviéndose en todas direcciones. Llenaban toda la calle de color y pánico.

¿Qué opina de lo que hicieron? Fue horrible. Da igual que seas de la CNT o de la Iglesia. Todos nos conocíamos del barrio. Habíamos crecido juntos.

C r i s t i na C a r u l l a

¿Qué pasó?


13.

03 “SENTÍ

HORROR AL VER LOS CADÁVERES QUEMADOS DE LAS MONJAS DENTRO DE SUS ATAÚDES” por Cristina

Carulla


14. I B A R C E L O N A , D I V I D I D A A N T E L A V I S I TA D E B E N E D I C T O X V I

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“Sí, sí, sí, el Papa ya esta “Be ne dic to, oé!!!, Be ne dic “Esta es la juventud del Pa

Los gritos vienen desde el salón que hay al fondo del pasillo. Las ventanas del balcón están abiertas de par en par. Es una mañana no demasiado fría del mes de noviembre. Huele a café recién hecho en un piso compartido del Eixample barcelonés. Comienza una jornada dominical poco habitual para Claudio. Un profesor chileno de Masters on line que lleva 6 años en Barcelona.

“Hoy ha sido tirada doble para toda esta zona”, informa Jordi, charcutero de profesión y que acaba de constituir una asociación canábica. “Claudio y yo nos conocimos en un club de lujo”, se confiesa Nacho, “pero no cómo clientes eh!, él era camarero y yo el Disc Jockey”. “Con trabajar allí tres meses junté dinero suficiente para ir a Chile después de acabar mi máster en Dirección de Marketing”, aclara Claudio.

“La intención era alquilar este balcón por 200€ junto con otro que tengo en la habitación que da justo a la esquina con Sardenya. Pero al final, vendrán unos amigos”

El sol hace su aparición por encima de la fachada de enfrente. Se mezclan las banderas. Desde el amarillo y blanco de la Vaticana, hasta los de la senyera catalana pasando por las distintas pancartas en contra del evento.

El negocio de los balcones ha resultado más rentable para los inmuebles más cercanos a la Sagrada Familia. Se han cobrado desde 300€ hasta 500€ por balcón para ver desde un emplazamiento privilegiado la visita del Papa a Barcelona.

Son las 9 de la mañana y el sonido de los helicópteros cada vez es más molesto. Síntoma de que el recorrido de la comitiva papal pronto llegará a la esquina de la calle.

Carolina aparece entre bostezos tras la puerta del lavabo. Italiana de nacimiento y recién llegada a Barcelona para aprender castellano. Es tifosi del equipo de su ciudad, la Fiorentina. Las banderas y los cánticos que llegan de las calles guardan un gran paralelismo con los propios de un estadio de fútbol. “Es increíble el despliegue de policías”, comenta antes de encenderse el primer cigarro de la que será una larga mañana. Sobre la mesa del salón, ensaimadas, croissants y un café -que acabará por enfriarse- esperan, todavía, la llegada de los amigos de Claudio. Vienen para compartir la jornada y reflexionar en torno al significado de la visita del Papa. Llega Harold, colombiano, diseñador gráfico del RCD Espanyol que hará del sofá su cama para recuperarse de una larga noche de marcha. Se suma Claudia, de la antigua Alemania del Este que viene de casa tras una ducha reparadora después de una noche movida. Y finalmente Nacho y Jordi que llevan toda la noche repartiendo La Vanguardia por los quioscos de la zona.

“Sí, sí, es el segundo primera, ¿te has acordado de la paellera?”. Claudio habla con Pablo, salmantino de nacimiento pero alicantino de adopción, devoto confeso de la medicina tradicional japonesa que trabaja de topógrafo. Llega con Rosa, que acaba de regresar tras 22 años viviendo en Holanda. Los tres se conocieron haciendo piragüismo en el Ebro. Desde entonces comparten senderismo, escalada y grupo de Facebook para quedadas varias. Se abre un debate tras el paso del Papamóvil. Sólo se alcanza una conclusión. Todos coinciden en que fue “muy, muy rápido”. “Quizás la segunda vez tengamos más suerte y lo veamos mejor”, concluye Claudio. A las dos de la tarde, después de la consagración como basílica de la Sagrada Familia, el Papa recorrerá el camino en sentido contrario para regresar al Arzobispado. Esa será la última oportunidad para los que se perdieron la primera. Ana, la tercera y más tímida inquilina del piso, argentina, artista restauradora que lleva un año en Barcelona, no querrá perdérsela.


15.

04

DOMINGO DE PAELLA Y PAPA por Joaquín JordAn

aquí!”

c to oé!!!”

“Alemán. Opulencia. Papa-caca. Rey. Correcaminos. Padre. Soberbia. Estereotipo. Móvil. Yo no participo. Paradoja.” El juego es definir en una palabra lo que significa para ti el Papa.

La multitud se desvanece. Los operarios de limpieza comienzan su trabajo y las calles recuperan el aspecto de cualquier mañana de domingo en el Eixample. La visita del Papa ya es historia.

Una conversación lleva a la otra. Se habla de fe, jerarquía eclesial, poder, devoción y dinero. La multiculturalidad se pone de manifiesto en una reunión que ya ha pasado del café a la cerveza. Del silencio al alboroto. A estas alturas se han unido también Kervin y Efraín, cirujano cardiaco el primero. Filósofo, economista e historiador el segundo. Efraín, fan de Joaquín Sabina, sufrió un tumor en la cabeza al mismo tiempo que el cantautor pasaba por un ictus cerebral. Habla de la importancia de la fe en ciertos momentos de la vida. “La fe es una cosa muy íntima y personal, se debe respetar”.

Dentro del piso todo son cumplidos a las cocineras. “Gracias, pero hemos hecho un invento, ha salido lo que ha salido”, responden Ana y Rosa, agradecidas. Los platos no duran llenos mucho tiempo y Harold es el primero en anunciar su retirada. “Hasta la próxima que mañana es lunes y hay que trabajar”.

apa”

El sol ha ganado definitivamente la batalla. La luz entra cómo una invitada más por los balcones abiertos. Las prendas de abrigo ya sobran y se van apilando sobre la cama de Claudio. Los últimos pedazos del hojaldre de pesto alemán se van acabando. El olor al sofrito que servirá de base para la paella llega desde la cocina. Pablo, nuestro maestro arrocero, se justifica y no será quien cocine. Olvidó la paellera. “Hasta ayer no sabía si se alquilaría el balcón y no pude ir a recogerla. Pero otro día repetimos y yo me encargo”. Excusas. Ana y Rosa son las encargadas de preparar, finalmente, el banquete. El sonido de los helicópteros y el bullicio de la gente anticipan nuevamente la llegada de la comitiva. Esta vez la comanda el coche de los Reyes de España. El vecino de abajo, apoyado en la forja de su balcón, decorado con la bandera independentista, da buena cuenta de un porro de marihuana y manifiesta su clara opinión, “¡Viva la República!” Tras los reyes, la escolta. Policía, más escolta y más policía. El coche de la televisión precede al Papamóvil. Son apenas unos segundos.

Se despiden uno a uno. Se emplazan para la siguiente. El piso recupera la calma inicial. Los balcones se cierran. El sol de invierno empieza a retirarse. El silencio gobierna en las calles. Domingo de noviembre.


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A media hora de que el Papa Móvil arranque, en las calles colindantes a la Catedral de Barcelona únicamente se oye el ruido de un camión de limpieza. Donde hace unas horas se brindaba con todo menos con la Sangre de Cristo impera en este momento la tranquilidad. La calma propia de un domingo casi alcanza a disimular la retención por parte de unos Mossos d’Esquadra de un grupo de jóvenes con banderas de “Jo no t’espero”, colectivo contrario a la visita del pontífice que comienzan a acercarse.

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En la Plaza, los primeros fieles esperan delante de la Catedral a que el reloj marque las diez, hora a la que está previsto que el Benedicto XVI empiece su ruta. El ruido del camión de la basura es sustituido por los cantos de un grupo del Camino Neocatecumenal, comunidad católica de travesía conservadora. Acompañados de guitarras y algún tambor parecen decididos a poner banda sonora a la aparición de Ratzinger. Cogidos de los hombros han creado un círculo. Dan vueltas sin cesar. En otra época, ceniza de hereje sin la menor duda.

LO QUE HA UNIDO DIOS … por Arianna Giménez

Entre aleluya y aleluya, uno de sus miembros explica “venimos de Madrid, necesitamos oír al Papa para que nos confirme la fe”. Cree que la Besada Popular organizada por “Jo no t’espero” es una falta de respeto: “Dios quiere a todo el mundo, seas gay o no”. Fran, Milagros y Fátima, de Barcelona, comparten comunidad así como esta idea de amor cristiano. “Amor para todos” menos para los socialistas: “su demagogia es la culpable de las críticas que ha recibido la visita del Papa”. Tienen 19, 17 y 15 años, respectivamente. No creen que los escándalos por abusos sexuales expliquen la razón por la cual el club de fans de Benedicto XVI sea menor que el de Juan Pablo II. Para sus admiradores respectivos, seguro que cada uno supone “el terror de las nenas”. Simplemente, “Juan Pablo era más popular”, dicen. En el top manta eclesiástico, Ratzinger se quedaría a la altura de la tuna. El Papa Móvil arranca a una velocidad más propia de Papa Exprés. Cual mariposas, que no mariposones, que echan a volar, un grupo de gays y lesbianas se besan a su paso respaldando la Besada Popular organizada por “Jo no t’espero”. Hombres y mujeres hartos de estar envueltos durante años por alambre de espinas más que por seda y que, aún hoy, se ven obligados a protestar rodeados de vallas de seguridad. Benedicto XVI desaparece, dejando tras de sí a los hijos de Dios. A todos, a los bastardos también. Los que llevan banderines de bienvenida al pontífice, lucen mozos y joviales. A alguno se le escapa la mano alzada, reflejo de una época que no le tocó vivir. “Esta es la juventud del Papa!”, gritan, alarido al que curiosamente se suma un hombre no tan joven que, a grito de “mugrosos!”, se encara con los que cambiaron la retórica por el beso. Continúan. “Benedicto, Benedicto!”. Le sigue un “Pederasta, pederasta”. “Viva el Papa, Viva el Papa!” gritan aún más fuerte. Son contestados con un “Viva Lady Gaga!” Clamores que se mezclan en el cielo. Palabras que separan en la tierra. A un lado de este mar de naufragios, prójimos unidos a golpe de pureza. Al otro, defensores de una libertad negada en más de una ocasión en el nombre de un padre por el que no siempre se han sentido queridos. Lo que separa al hombre, no lo puede unir ni Dios.


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0 Cientos de gays y lesbianas reciben al Papa con un caluroso beso para protestar sobre la posición de la Iglesia respecto a la sexualidad. “El amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural”. De esta manera el Papa Benedicto XVI atacó el matrimonio homosexual en su sermón durante la consagración de la Sagrada Familia como basílica. También añadió que “la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”. Estas declaraciones reabren el debate. Los colectivos de gays y lesbianas, junto con los movimientos feministas, y otros contrarios al clero mostraron su oposición a la visita del Papa y a las opiniones de la Iglesia. Una postura, para algunos, nada acorde con lo que la sociedad siente actualmente. En España se ha legalizado el matrimonio homosexual, ya es posible la adopción homoparental y se ha despenalizado el aborto. Se vive un auge de los derechos civiles nunca visto que ha generado una grieta entre el Estado español y el Vaticano. Para defender estos derechos, cientos de gays y lesbianas se reunieron el pasado 7 de noviembre con la intención de protestar de forma creativa contra la postura de la iglesia. “Demostrar que el beso es el mejor arma”, como se podía leer en el blog del Queer Kissing Flashmob, página de los organizadores del evento. Flashmob significa en inglés multitud instantánea. Se trata de una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente. La flashmob barcelonesa se organizó utilizando las redes sociales, facebook, twitter y wordpress, alcanzando una repercusión en los medios que sus responsables no se esperaban ni por asomo. Se ha hablado de ello en todos los periódicos del país, han aparecido noticias en los cinco continentes y han tenido un apoyo unánime de todos los colectivos LGTB de Europa.

“Llamar la atención de forma pacífica y apasionada contra la posición de la Iglesia respecto a la sexualidad”, según afirma Joan, uno de los organizadores del evento. Según ellos, la idea empezó entre unos amigos que querían hacer algo durante la visita del Papa a Barcelona. Se les ocurrió besarse al paso del Sumo Pontífice. A pesar del gran eco mediático que suscitó la iniciativa, Facebook ha censurado reiteradamente el acto por considerarlo “agresivo”, y “utilizar palabras ofensivas”. Explicaciones sintéticas de los emails que recibieron los organizadores. “Es curioso que hayan tratado de censurarnos a nosotros, pero no a grupos que, por ejemplo, piden la muerte de Obama”. Al final Facebook rectificó, y el evento pudo continuar por este canal. El Papa Benedicto XVI, se alojaba en el Arzobispado de Barcelona, junto a la Catedral. Su larga jornada empezaba a las 9 de la mañana en la plaza de la Catedral para, acto seguido, dirigirse por vía Laietana en dirección al templo construido por Gaudí. Desde primera hora, a las 7 de la mañana, se reservaban lugares para poder ver al Papa en primera fila. Una familia de Sabadell sostiene una bandera del Vaticano y otra de Cataluña. Tienen unas ganas enormes de ver al Papa porque la pequeña, Ariadna, asiste a catequesis y el año que viene hará la primera comunión. Un grupo perteneciente al Camino Neocatecumenal, ultraconservadores que practican una educación permanente en la fe, tocan la guitarra, la percusión y cantan “Quién es ésta que sube del desierto”. Animan los tiempos muertos hasta que aparezca el Papamóvil. Los voluntarios que ha reclutado el arzobispado de Barcelona, reparten banderas del Vaticano con la imagen del Papa, mientras va apareciendo cada vez más gente. Algunos de ellos peculiares. Como Carmen, de Uruguay, envuelta en una bandera del Vaticano y devota del Papa. Es periodista y escribe para un periódico de su país. Un grupo de chicos reconoce venir a la flashmob pese a su aspecto de seminaristas. “Nos hemos disfrazado para que tenga más impacto”, reconoce Álex, uno de ellos. Enfrente, un dispositivo descomunal de los Mossos d’Esquadra. Se están organizando. Aparece el Papamóvil sin el Papa.


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BESOS DE BIENVENIDA por Jordi Domènech

Poco a poco la plaza se llena de gente. Los que van a participar en la flashmob se mezclan con los fieles católicos. Quieren pasar inadvertidos, pero algunos no lo consiguen. Del Hotel Colón, comienza a salir el alto Clero que ha pasado la noche cerca del Papa. La plaza se llena, son casi las 9 de la mañana. Ha llegado el momento, el Papa está a punto de salir. Los medios se preparan. Multitud de fotógrafos quieren inmortalizar los besos al paso de Benedicto XVI. Cuando finalmente aparece, comienzan los besos. Hombres con hombres, mujeres con mujeres, besos, picos, morreos, silbidos, gritos que se mezclan. Unos a favor del pontífice, “¡Viva el Papa!”, otros totalmente contrarios, “¡Pederastas!” Los fieles se molestan por la acción. “¡Es una falta de respeto!”, hasta un “¡Maricones de mierda!” se puede escuchar. Gritan “¡Benedicto!” con fuerza para silenciar los “¡Yo no te espero!” Al grito de “Esta es la juventud del Papa”, desfilaban frente el grupo que vino a la flashmob, que responden con un “Bote, bote, bote, pederasta el que no bote”. Se viven momentos un poco tensos entro los dos bandos, pero no llega a más. Aún así, los Mossos d’Esquadra se encargaron de terminarlo, provocando una silbada monumental y gritos de “Libertad de expresión”. Benedicto XVI circula ya a la altura de la calle Marina y en la plaza de la Catedral los ánimos se calman. Los medios están entrevistando a una familia. Son padres homosexuales y sujetan en brazos a una niña de 4 años. Ella les abraza con ternura y se escucha “Os estimo papes”…


20. I B A R C E L O N A , D I V I D I D A A N T E L A V I S I TA D E B E N E D I C T O X V I 5:30, llego puntual a mi cita, al número 5 de la calle Sant Pere Martin, entrada lateral a la iglesia de Santa Maria de Gràcia. Pulso el timbre de la sacristía. Hola, soy Víctor. Tenemos una cita. La puerta se abre, no se ve casi nada, solo una luz que sale de una habitación al fondo del pasillo, lo que impide que todo este a oscuras. Suficiente para ver el camino. Me dirijo hacia allí. A mi izquierda puedo apreciar una sala con muchas sillas y una pizarra blanca, como la que emplea un entrenador de futbol para explicar la táctica a sus jugadores antes de un partido, a mi derecha otras dos habitaciones. Puertas cerradas. Justo después unas escaleras que lleva a la parte de arriba de la parroquia y al campanario. Al final del todo aparece alguien. Apenas alcanzo a ver quién es, avanzamos el uno hacia el otro hasta que llegamos al único punto de luz que hay. Hola, ¿tú eres Víctor? Sí, respondo. Espero a que diga su nombre. Lo he olvidado. Soy Juan. Entramos en una habitación. Parece una sala de reuniones. Nos sentamos. Suena el timbre de la calle. Disculpa, tengo que ir a ver quién es. En su ausencia realizo un recorrido visual de toda la estancia. Sobre la mesa el periódico La Vanguardia está colocado de tal modo que se ve de una manera bien visible el artículo de portada. Manifiesto catalanista de apoyo al Papa. Tanto por delante como por detrás de mí, las paredes están llenas de cuadros con referencias religiosas. A mi izquierda, una cruz enorme y encima de ésta un cuadro de Cristo con las sagradas escrituras entre sus manos. A la derecha está la entrada a la sala, a un costado de la puerta un mapa de Israel. Al otro, unos altavoces con un pequeño ventilador igual al que teníamos en mi casa cuando era niño. La mesa y las sillas bien podrían pertenecer a la misma época que el ventilador, los pocos muebles que hay están llenos de libros. La biografía de Juan Pablo II, “Benedicto XVI: una nueva era”. Por citar algunos.

¿Cuál es su respuesta ante estos ataques? Rezar por estas personas. Que el sufrimiento producido por el dolor de estas opiniones con tantos exabruptos se convierta en vida verdadera para ellos. Que el Señor saque un bien de ellas. Que tengan una actitud más tranquila. Que acepten que es necesario un contrapeso y que en realidad podemos vivir todos juntos.

¿Qué ve usted detrás de estas actuaciones?

¿A qué se refiere con “pensamiento débil”?

Si alguien desconoce la realidad sobre algo, es más fácil crear una opinión errónea. La falta de información nos impide razonar, crear argumentos. Mientras no aumente la cultura y uno no pueda decidir razonablemente con “yo me quedo al margen o yo me adiero” será más fácil reventar que argumentar. Pero esto no es solo culpa de estos grupos.

Entra Juan. Perdona la interrupción. Estoy solo y he de atender la parroquia y sus feligreses. No creo que nos vuelvan a interrumpir. Comencemos, me dice. Por su nombre completo, aporto. Juan. Con Juan será suficiente. No creo que los apellidos sean relevantes, contesta suavemente pero tajante. No insisto. Su aspecto encaja con el cliché que todos tenemos de un cristiano típico. Jersey de cuelo redondo y cerrado, camisa a cuadros, pantalones de pinzas , todo muy sobrio. Soso incluso. Usa gafas. Rostro sereno y afable. Unos 65 años. No es demasiado alto. A medida que avanza la entrevista me doy cuenta de que es una persona culta. De discurso fluido y claro.

Faltan dos dias para la llegada del Papa. ¿Cuáles son sus sentimientos respecto a esta visita? Con el tiempo, uno aprende a colocar sus emociones de forma tranquila y serena. Aunque es la creencia la que hace que yo me mueva, no me muevo sólo por un sentimiento, sino por una razón que proviene de arriba y que mi razón ha considerado equilibrada y ecuánime. Así he aceptado la visita.

¿Cómo han preparado esta visita en su parroquia? Durante más de un mes hemos realizado plegarias y reflexión espiritual. En las plegarias pedimos a Dios que este evento salga bien, sea positivo para los cristianos y para todos. También realizamos sacrificios para que el señor los tenga en cuenta. Rezando por el Papa, para que éste sea fuente de luz y amor para todos. Las reflexiones son catequesis. Hablamos del Papa, de su figura y significado. Desde el primero, que fue San Pedro, hasta hoy día con Benedicto XVI.

¿Qué opinión le merece la controversia que se está creando en torno a esta visita? Cuando hemos recibido la visita de otras personalidades o políticos con una ideología o manera de pensar diferente a la nuestra, la hemos aceptado. Ahora hay grupos que se sienten atacados ante las declaraciones del santo pontífice. Cuando él aporta una reflexión espiritual, la realiza para los cristianos y para quien desee escucharla. Si no te conviene, no escuches. Nadie obliga a nadie, siempre ha sido así. No es necesario atacar. Cuando uno está seguro de que su grupo está haciendo lo correcto, no es necesario atacar a los demás. Uno actúa así cuando se ve en inferioridad, desde un punto de vista psicológico. Deben sentirse atrapados y para ellos la mejor defensa es un ataque.

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Una actitud claramente contraria a la Iglesia. Realizan campañas, como la de hace unos meses, cuando salió ese autobús, el de “Yo no creo en Dios, ¿y tú?” Con la finalidad de provocar de la peor de las maneras posibles. Eso no es un diálogo. Es un juego psicológico para ver quién gana la partida. A estas personas o grupos si les pidiéramos que explicaran qué es la Iglesia, qué es un cristiano o un sacramento, no sabrían. Lo único que aclararíamos serían tópicos, sin razonamiento. Hoy en día existe una tendencia a simplificarlo todo. Estamos ante el pensamiento débil.

v i c t o r t ap i a


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¿A quién más se podía culpar? A los medios de comunicación. Que tuercen la idea, dedicándole más tiempo a la parte negativa de este evento que a la positiva. Dando por hecho que la parte cristiana no merece tanta atención y que no es necesaria defenderla.

¿Y el resto? Supongo que son muchísimos los elementos que han conducido a este fenómeno. Uno de ellos es la riqueza. Hemos comenzado a tener una cierta estabilidad de vida y eso nos ha llevado a querer ganar todo el tiempo que habíamos perdido. Éramos un país al margen de Europa, dando la espalda al progreso. Cuando ellos ya tenían todo, nosotros estábamos todavía en situación precaria. Y esto se ha revertido muy rápido. Otro motivo es la

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democracia. No es mala, pero en España se identificó, como tópico, que franquismo significaba “obligación de ir a misa”. Quizás en un cierto momento fue así pero yo he conocido a personas que nunca han entrado en la iglesia en tiempo de Franco, por tanto eso es mentira. Un tercer fenómeno, que no es despreciable, porque yo procedo del campo de la enseñanza, es que ha habido maestros o profesores que han abierto puertas que cerradas estaban muy bien. Yo, dentro del colegio, no podía dar una opinión sobre ciertos temas, como el aborto. Todo esto ha provocado que, en poco tiempo, una sociedad cristiana y cumplidora haya caído en la nada. ¿Y la Iglesia no tiene nada que ver en este alejamiento? El ser humano es un ser imperfecto y la Iglesia está compuesta por personas. Eso provoca que la imperfección de sus componentes la convierta también en pecadora. Hasta su máximo representante es tan malo como tú y como yo. Tan pecador como tú y como yo. Se puede equivocar tanto como nosotros.

JUAN, PÁRROCO DE GRACIA:

“UNA

PLAZA DENTRO DE LA SAGRADA FAMILIA ES

UN PREMIO”

por Víctor Tapia Entonces ¿qué le hace diferente a los demás? Tiene un don especial que Jesús le ha transmitido. Le representa. Le pueden elegir los hombres, pero el don le viene de Jesús. Ha mencionado antes que la Iglesia es pecadora. ¿Por qué no se han solucionado aún algunas de las controversias que la envuelven? Cuestan de reconocer o ver algunas cosas. Puede existir y existe el mal dentro de la Iglesia. Aunque el mismo Papa sepa dónde está el problema, no tiene todavía el poder fáctico para resolverlo. Hay algo que no depende de él. Necesita recibir algo de Dios para poder llegar donde se puede llegar. Usted estará el domingo dentro de la Sagrada Familia, ¿lo considera un premio? Nosotros estamos aquí todas las tardes. Hace ya tiempo que no tenemos salidas. Desde las 4 de la tarde hasta las 11 de la noche. Cada día, domingos incluidos. Sin cobrar nada. No tenemos reconocimiento externo. Que en un momento determinado te digan que tienes una plaza para poder estar dentro es un premio y un regalo. Pero no quiero darle importancia. Si lo hago, puedo considerarme mejor que lo demás. Si me considero mejor que los demás, lo he perdido todo. ¿Qué espera que suceda después de esta visita? Sobre todo que haya paz entre todos. Me da mucho miedo como están las cosas hoy en día. Incluso en el colegio les decía a los chicos que esto no me gusta. Tal como se está formando la democracia. Esto no debe ser así. Tiene que haber un respeto. Los periódicos no pueden convertirse en armas de uno y de otro. Han de ser genéricos, han de llegar a todos. Razonando, para que la gente tenga un criterio. Que cada uno exprese tranquilamente su parecer, estemos o no de acuerdo. Pero con respeto. En las escuelas nos advirtieron de que no podíamos adoctrinar y resulta que los periódicos, radios, televisiones están adoctrinando a toda pastilla. ¿Cómo se podría recuperar ese terreno perdido? El testimonio es un elemento importantísimo. El testimonio de Cristo y de otras personas que son ejemplo de vida, de una manera de vivir que demuestra valores que están por encima de lo habitual. El drama que tenemos actualmente es la juventud, que está desamparada. Si la recuperamos, recuperaremos muchas cosas positivas para la humanidad. Mientras estén perdidos de esta manera y no tengan dónde ir más allá de la discoteca, estamos cometiendo un error. Hay que dar testimonio. Otro testimonio.


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Son las 14 horas y se levanta el cerco que rodea la Sagrada Familia. Puedo entrar y ver lo que ha quedado. Conmigo entran también muchos otros. Quienes han intentado ver algo desde afuera. “Los sin papeles” de esta visita del Papa a la ciudad de Barcelona. La multitud comienza a dispersarse lentamente. Quienes antes no pudieron ver el templo, aprovechan ahora para hacer fotografías. Unas monjas reparten estampitas y medallitas. Una de ellas expresa su desilusión por no haber podido ver a su Santo Padre más que unos segundos mientras pasaba como un rayo en el Papamóvil. “Estuvimos como dos horas en el mismo lugar y pasó muy rápido”. Ella, aunque forma parte de las legiones católicas, tampoco ha podido estar dentro del bloqueo sagrado. Igual muestra una sonrisa. Dani de Ecuador, vende postales con la foto del Papa frente a la Sagrada Familia. Es religioso, pero no ha visto al Sumo Pontífice de cerca como le hubiese gustado, “no dan entradas para los trabajadores” bromea. Muchos otros tienen algo que ofrecer. Se regalan flores, medallitas de vírgenes varias y algunos se sirven de la situación para repartir folletos de asociaciones religiosas y sus actividades para los próximos meses. De a poco comienzan a llegar las cuadrillas de limpieza. Camiones precedidos de dos barrenderos. Dan vueltas aunque no pueden hacer mucho. Todavía queda demasiada gente. Las sillas y el vallado siguen ahí. “Tenemos que esperar a que desmonten todo”, dice una joven trabajadora que da vueltas con su escoba en la mano. No da su nombre. Los demás tampoco. “Si los jefes nos ven podemos tener problemas”, asegura otra de las chicas mientras mira nerviosa sobre su hombro. Algunos afirman que tampoco pueden ser fotografiados porque pueden tener problemas. Se ven solo unos pocos ocupados en quitar el cerco y las sillas. El operativo discurre lentamente. “Primero empezaremos a levantar el vallado del itinerario”, dice Asunción del Valle. Ella y su compañero (son sólo dos) mueven unas vallas y las amontonan en una de las esquinas. En los alrededores los comercios se ven ahora vacíos. Parece que todo empieza a volver a la normalidad. Me atrevo a preguntar a algunos sobre cómo les ha ido. Pocos responden, se muestran desinteresados. En un bar con más de 30 años de historia, recibo una respuesta. “Mal”, dice el señor Collado dueño de la Bodega del Poblet, “ha sido un fiasco total”, agrega. El cerco impuesto por el ayuntamiento ha impedido que sus clientes asiduos, la mayoría de ellos residentes fuera del perímetro, puedan ir al bar desde temprano por la mañana. “El ayuntamiento ha prohibido la entrada de mis clientes”, asegura. El señor Collado insiste en que no es el único comerciante descontento con la situación, “reflejo también lo que me dijeron los 8 o 10 comercios de esta misma calle”, afirma indignado. Muchos de los bares y restaurantes de la zona han contratado personal extra al que deberán pagar aunque no haya sido una buena jornada. Atribuye este “fracaso comercial” al hecho de que “quien ha venido a ver al Papa no ha gastado ni un duro”. Critica al ayuntamiento por no haber puesto suficientes baños públicos en los alrededores, “he gastado mas en agua, por la gente que he dejado pasar al baño, que lo que he vendido”, analiza. Las familias que han venido a ver al Papa se retiran ahora a sus casas, los espera el almuerzo y seguir disfrutando de la tranquilidad del domingo. Otros se quedan, trabajadores, vendedores ambulantes. Algunos otros regresan al lugar al que van cada día, aquel que por unas horas les fue prohibido. Todo intenta retomar la calma y la cotidianeidad. Detrás del Papamóvil ha quedado desilusión, descontento, indiferencia e indignación. También quedan folletos tirados en el piso, banderas y banderines que el viento amontona bajo algún árbol. Sillas de madera y vallas de hierro con la marca del Ajuntament de Barcelona. Mucho trabajo por hacer y muchas cuestiones que resolver.

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LO QUE EL PAPA SE DEJÓ por Mariano Re

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UN FLASHMOB QUE HACE BAILAR AL ARC DE TRIOMF por Mariano Re

Condones inflados decoran gran parte de la escena. Algunos ensayan los pasos en un costado. Como una señal suenan los primeros acordes de una canción de Queen. Quizás como símbolo representativo de esta campaña para la prevención del Sida. Se alzan las manos y da comienzo la coreografía. Esta iniciativa del movimiento Dance4Life ha convocado a cientos de jóvenes de diferentes países para bailar delante del Arc del Triomf, con el objetivo de “inspirar, unir y movilizar” a los jóvenes en la lucha contra el virus VHI. “Hemos hecho este mismo evento en varios institutos”, dice Jaime Quesada colaborador de la organización y de ACASC (Associació Ciutadana Antisida de Catalunya). “La idea es concientizar a los adolescentes a usar condones”, agrega. Algunos improvisados intentan seguir la coreografía desde atrás. Pasos simples. Mucho movimiento de brazos. “La coreografía contiene una serie de movimientos de manos que en la lengua de signos quiere decir yo me responsabilizo”, dice Marta San Martín, una de las organizadoras del evento. “Un gran porcentaje de los enfermos de Sida en el mundo son jóvenes entre 15 y 25 años”, asegura, “por eso es importante que esta iniciativa llegue a ellos”. Los organizadores de este particular evento dicen que “es importante que coincida con la visita del Papa a Barcelona”, pero que no fue organizado con ese propósito. La música se acaba, los jóvenes que participaron en la coreografía miran las fotos que les hicieron sus familiares y ríen. “La propuesta de Dance4Life es muy buena y tiene un buen propósito”, dice Fabio Zallia, un joven proveniente de Sao Paulo, Brasil. En la camiseta que lleva puesta se lee “Empecemos a bailar y paremos el Sida”.


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ELS ROSARIS DELS NOSTRES OVARIS pEr Marta Casas

500 persones d’entre 18 i 80 anys van assistir a la concentració de diferents col·lectius i la plataforma “Jo no t’espero”, que es van acabar unint al passeig de Gràcia cantonada Gran Via a la mateixa hora que Benet XVI iniciava la misa a la Sagrada Família. Al voltant de les 11h. del matí a la plaça Universitat s´hi aglutinaven diversos col·lectius; les feministes convocades per Ca la Dona, Revolta Global i les anarcosindicalistes de la CNT. Totes elles es manifestaven amb pancartes i consignes contràries a la visita del Papa. La seva portaveu, Montse Pineda, va assegurar en les seves declaracions que la jerarquia catòlica afecta als drets sexuals de la dona. Segons ella, s’ha arribat “al extrem de voler rebaixar les expectatives respecte a la llei de l’avortament”. Denuncien que cada any moren més de 10.000 dones al món avortant clandestinament. Rebutjaven la prohibició de l’Estat Vaticà en l’ús del preservatiu i en el dret a decidir sobre la vida o la mort. Denunciaven la impunitat que mantenen membres de la seva comunitat eclesiàstica que han comès delictes de violació i abús sexual. Son contràries a la negació dels drets de les dones i a la llibertat d’opció sexual i identitat de gènere. Reivindicaven i exigien un estat laic i respectuós. Les dones van llençar condons a l’aire com a símbol de protesta. ” Està molt bé l’acte contra el Papa, el flashmob d’aquest matí ha estat molt divertit i ha vingut més gent de la que es creia, a més estem contentes, perquè la rebuda del Papa no ha sigut tan massiva com s’esperava”. Comentava María Giralt, una de les assistents a la concentració. Prèviament, a les 9h del matí a la Catedral i coincidint amb la sortida del papa-mòbil del Palau arquebisbal, un grup de 200 gais i lesbianes van dir el seu “jo no t’espero” amb un petó amb llengua. Quan les partidàries del Papa van abandonar la plaça, es van enfrontar a crits, ” Esta es la juventut del Papa” contra “L’única esglèsia que il·lumina és la que crema”. En algun moment els mossos van haver d’intervenir per a separar els dos grups. “Els confessionaris també son armaris”, “Contra el Vaticà plaer clitorià” o “Amb alegria apostasia” són consignes que cridaven al uníson les feministes. Disfresses de bruixes i dimonis. En protesta a la visió que es tenia de les dones segles enrere, i que avui en dia, encara subtilment es manté, conservant les desigualtats de gèneres i les repressions.

La manifestació es va moure per ajuntar-se amb la performance que els “Jo no t’espero” havien muntat a prop del recorregut del papa-mòbil. Música i colors. Una desena de lemes que reflectien la llibertat d’expressió i un to d’ironia burlesca. “Papa gorrón, contigo ni Dios”. “Ens posem el condó, som el pecat!”. Manuela Trasovares, una transsexual alternativa, i aclamada com la “Mama” per les assistents va llegir un discurs on va animar a “desconfiar de totes les institucions” i confiar només “en el poble, que ha quedat abandonat, traicionat i arruïnat”. La solució, va dir, “es la revolució social i la col·lectivització”. La festa va continuar amb una batucada. Quatre homes disfressats d’àngels amb les ales platejades sostenien dos cartells “God loves all” i “Padre ¿por qué nos abandonaste?”. La música continuava sonant. Periodistes i fotògrafs envoltaven a Trasoveras que havia iniciat un show. Un home disfressat de cura tancava el grup de la performance. Unes 200 manifestants es van voler apropar al recorregut del papa-mòbil mentre sonava “a las barricadas”, la coneguda cançó anarcosindicalista, d’origen polac, molt famosa a la Revolució i a la Guerra Civil Espanyola. El desplegament dels Mossos d’esquadra impedia l’avançament de la manifestació. Van continuar els lemes i les consignes que reiteradament havien pronunciat al llarg del matí. Un dels moments intensos es va viure en el moment en que el papa-mòbil passava per aquell punt. Xiulets i crits van desencadenar-se en un apropament per part de les manifestants als mossos, les quals van posar en alerta aquests. Les assistents no van intentar traspassar el cordó policial. Al finalitzar l’acte, les partidaries del Papa, sense saber-ho, es van anar apropant a la zona de la concentració. Les manifestants cridaren les seves reprimendes. Les fidels amb respostes prou violentes van crear un malestar entre els dos bàndols i els mossos van tenir que intervenir per separar-les. La concentració es va acabar dissolent sense cap mena d’incident. Hores més tard la policia va treure les valles de contenció per deixar pas a la normalitat. Les carreteres van tenir una massivitat de cotxes i autocars de tornada a les ciutats més pròximes i a les més llunyanes.


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La ciudad empieza a despertarse con el murmullo de las primeras almas matutinas del barrio barcelonés de l’Eixample. En el ambiente se nota un no-se-qué exquisito que rompe con la normalidad cotidiana. Nadie diría que es domingo. Pero lo es. Doblo la esquina y se abre el telón. Un extenso cordón policial recorre gran parte de la calle Diputació de Barcelona. También hay un comité de personas que minuto a minuto se desparrama a lo largo de las quilométricas vallas que marcarán el paso del Beato Pontífice. Poco a poco la ciudad se tiñe de blanco y amarillo, de caras apacibles y ojos brillantes que muestran la impaciencia de que algo grande está por llegar. Globos aerostáticos que ansían tocar el cielo. Banderolas bicolores empuñadas por manos fervorosas. “En la Uni verían más normal decir que tomo crack, que ser católico practicante” dice Guillem, estudiante de ingeniería de veintiún años. “Hoy en día la cosa más revolucionaria que puedes hacer en el mundo es hacerte católico, mucho más que…vamos…ser de ETA”, añade con una carcajada su compañero Joan, estudiante de periodismo de dieciocho años. Tanto Guillem como Jordi y su compañero Ignasi, sienten el orgullo de ser uno de los 2.000 voluntarios que participan en el evento de la visita papal. Saben que la dualidad de ser joven y católico no está de moda por lo que, a menudo, les cuesta confesarse como creyentes por miedo a las reacciones ajenas. “Es muy difícil en el contexto social actual. Pero para mí, la visita del Papa es un hecho histórico”, dice Ignasi con una mueca cómplice mientras una mano ajena le devuelve con indiferencia una banderola. “¿Ves?” En los alrededores de la plaza de toros, la multitud se enmarca dentro del espacio impuesto por las dos pantallas en las que será retransmitido el acto de Consagración de la Basílica de la Sagrada Familia. La calle Marina se presenta como un campo de batalla simbólica. Por un lado, los devotos se juntan entre sonrisas y griteríos alabando al Papa. “¡¡Viva el Papa!!!”, “¡¡¡Beeeee-ne-dic-to!!!”, gritan al unísono mientras chocan sus dos palmas. Aún así, también en algunos balcones pueden leerse los testimonios de los ausentes: “Condoms save lives”, “Amagueu els nens”, “La verdad os hará libres, la mentira creyentes”, “Papa Anticristo”, “Jo no t’espero”. A lo lejos aparece una anciana de pelo blanco y de cara entrañable. Camina lentamente, desplazándose apoyada sobre algo parecido a un carrito en el que se sustentan dos carteles. Consigo leer: “SANTO PADRE. Ya son diez años que estoy pidiendo socorro para protegerme. Usted sabe lo que Dios ha cumplido en mi cuerpo: “La profecía de Isaías”. Sabes que estoy controlada por satélite, que soy muerta viva y que mi cuerpo está violado 24 horas. PIDO AYUDA AL MUNDO ENTERO”. Ella es Mimouna Mazougui, una mujer francomarroquí que se presenta a sí misma como mártir y fiel sirviente de Dios. A juzgar por lo que cuenta, tiene alma de mística. “Estoy programada. Codificada. Me hacen boom con un botón y me explotan como las torres de Nueva York”, dice con una lágrima en los ojos. ¿Por quién? “Sarkozy, Bush, Israel, la Nasa…me han puesto un chip en el cerebro”. ¿Para qué?, pregunto de nuevo. “¡¡Me han puesto un código a causa de mi vida espiritual!!”, responde con su voz temblorosa de acento francés. Acto seguido me muestra unos mapas del Vaticano. Luego, una tira interminable de certificados de correos. También un artículo datado en el 2007 del periódico el Correo Gallego en el que puede leerse: “Una mujer de 77 años peregrina desde Francia con su andador”. Me acerca una hoja. Se la firmo. En la puerta principal de la Monumental me recibe Francisco, el conserje de la plaza que habitualmente se ocupa del cuidado de los toros antes de las corridas. El recinto aparece medio vacío. Como mucho, hay unos 6.000 de los 15.000 asistentes que lograron conseguir una acreditación en el arzobispado. Ocupan sólo media esfera de las gradas de la palestra orientada a la más grande de las dos pantallas que coronan el espacio. En el arenal, centenares de sillas reposan en fila. Abundan las banderas españolas, pero también las catalanas. Cruces, banderolas cristianas y vaticanas, posters del Papa, rosarios, evangelios, misales. También familias. Ancianos, jóvenes y niños. Muchos niños.

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EL RUEDO CATÓLICO CRÓNICA DE UN DOMINGO HISTÓRICO EN LA CIUDAD DE BARCELONA por Neus SolA

Poco a poco el ambiente se anima. ¡¡¡Oooooooooééé!!! ¡¡¡Oooooooééé!!! Gritan los inquilinos de las gradas mientras se levantan en efecto dominó con las manos tendidas hacia el cielo. Es la ola ultra católica. Una communitas perfecta. Dentro de ella, todo son sonrisas, buenas palabras y elegantes ropas. Muchos han venido en grupo desde las parroquias locales o desde asociaciones católicas como los Legionarios de Cristo, la Soberana Orden de Malta, el Opus Dei o el Camino Neocatecumental. También abundan los que han venido desde diferentes partes del país, como el caso de un grupo de seminaristas diocesanos que afirman que “el Papa es bueno porque lo enseña todo con caridad y verdad, y esto nos hace libres”. “El papa es intelectualmente y humanamente un genio”. Concluye Raymund, otro seminarista de origen Filipino de veinticinco años. Amalia, una niña de trece años con el rostro pintado de amarillo y blanco comparte este día con sus amigas de un club del Opus Dei de Girona. “Es muy divertido. Montamos a caballo y hacemos muchas actividades y cosas buenas estando más cerca de Jesús”. Afirma la niña con una sonrisa apacible mientras observa orgullosa la imagen del Papa en la pantalla. “El Papa es un modelo a seguir. Es Jesucristo en la tierra. Y esto es una oportunidad única”, dice, mientras la Plaza entera se alza al unísono entre aplausos y gritos cuando ven subir a Benedicto XVI en el papamóvil. ¿Qué piensas de la homosexualidad? “Esto no está bien. Un hombre y otro hombre no pueden hacer nada. Pueden ser mejores amigos, eso sí, pero esto es algo de otro mundo. Es contrario a Dios”. ¿Y el aborto? “La gente piensa que una semillita no tiene alma. Pero sí tiene y si la matas, pecas porque estas faltando al mandamiento de Dios que dice: no mates”. El griterío va aumentando de tono. En el ruedo, se ve a un niño que luce una montera de torero combinada con una bandera catalana. “¡Es…tos son los 2 niños del papa!” grita reiteradamente el grupo de seminaristas latinos mientras señalan a dos de los hijos de la familia Viganego. Piero Viganego, de cuarenta y cinco años, pertenece a la parroquia de la Floresta. Ha venido con su mujer y sus cuatro hijos para gozar de este evento único. “Todo el mundo necesita un padre, sobre todo en estos momentos tan difíciles”. Dice su mujer con voz pausada. Una fila de curas se dispone a salir por el estribo o callejón, espacio habitualmente reservado a los toreros para refugiarse del animal. Se genera una cola infinita de participantes dispuestos a recibir la comulgación. Algunos de ellos se arrodillan ante el cura. Otros, prefieren cerrar los ojos para sentir la bendición de Dios. “Amén”, concluyen mientras abren la boca para recibir la hostia sagrada.


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11 La hermana María José pertenece a la Obra Misionera Jesús y María de Logroño. Tiene veintinueve años y lleva diez años ejerciendo de monja. También lleva otros tres años trabajando como enfermera en una residencia de ancianos de Zaragoza. “La sociedad ha cambiado y ahora hay mucha ignorancia en el aspecto religioso”, afirma mientras acomoda delicadamente su hábito. “La iglesia se va renovando. Pero despacito. Tiene que ser así, porque cualquier cambio de la iglesia hay que pensarlo muy bien para no dar un paso en falso…porque ahí sí que te juzgan mal”. María José explica sonriente el hecho de que su mejor amiga sea musulmana mientras se diluye entre la multitud no sin antes haberme obsequiado con una reliquia de la Beata María Pilar Izquierdo Albero, fundadora de la Orden de Jesús. “A los 22 años quedó paralítica, ciega, sorda y con numerosos tumores. Al cabo de diez años curó milagrosamente”. Leo en una estampita de la Orden que anteriormente me dio su compañera. El papamóvil ha pasado fugazmente pero fuera del recinto la gente continua su festejo. “Noooo…esto no está bien hecho. Lo vas a sacar porque dice lo que tú quieres”. Me dice una mujer al ver que entrevisto a un chico poco convencido de su fe papal. “Si usted quiere dar su opinión…”.”Ya la ves!”, responde orgullosa mientras observa las imágenes de la pantalla. “Mire usted señora, usted tiene la vida resuelta. Nosotros somos jóvenes y que tengamos que pagar el gasto con la crisis que hay…”, le contesta el chico con muy bueno modales. “Soy del barrio y he venido a ver los acontecimientos. Está todo muy bien hecho. Hay un despliegue enorme de medios. Pero hay una contrapartida y es que se han gastado un montón de dinero aquí habiendo gente que se muere de hambre”, comenta Claude de cincuenta y cinco años, comerciante francés afincado en Barcelona desde hace más de treinta años. “El Papa no es un representante de Dios en la tierra. Es un hombre político elegido por unos obispos que son también hombres políticos”. No muy lejos, Sofía, que ha escuchado el testimonio de Claude, le observa con cara de pocos amigos mientras coloca su mano en uno de los extremos de la boca para que se la oiga mejor. “Viva el Papaaaaaaaa!! ¡¡Sí, sí, síííí el Papa ya está aquí!!”. Claude la mira sonriendo. “Respeto mucho la religión y lo que piensa la gente. He tenido educación católica, pero ahora vivo en el ser humano” (ríe). Pero Sofía lo corta animando a su grupo a unirse con ella. “¡Este Papa como mola esto se merece una ola!” “¡¡Oééééé!!” Gritan todos a su alrededor. La euforia se contagia y Claude desaparece subiendo las cejas entre carcajadas mientras eleva sus brazos en un gesto de impotencia. “Estoy súper contenta. Tengo aquí todo mi equipo”. Dice Sofía, de veintitrés años e integrante de un club del Opus Dei de Valencia. “¡¡Oééééé!!” Responden en eco sus compañeras mientras alzan al aire una bandera española

gigante. “Hay mucha gente que todavía no ha descubierto lo que es la fe cristiana, pero poco a poco, si abre el corazón, la irá descubriendo. Merece la pena”. Concluye. “El Opus Dei es un camino de santidad en el trabajo. Si rezamos y vivimos una vida cristiana, podremos llegar al cielo y ver al señor cara a cara”. Explica con devoción. La calle presenta ahora una estética desolada. Son casi las 14.30h del mediodía y parece que las tripas empiezan a rugir. Los pocos que quedan, se agrupan ahora en pequeños comités aislados, como un grupo del Camino Neocatecomunal que baila alrededor de un chico que canta al son de una guitarra con una voz rota y afónica, secuela de la anterior descarga emocional al paso del Papa. En este momento aparece Marco, un chico italiano de unos treinta y largos, que luce una peculiar vestimenta y una bicicleta cargada de cajas con transistores y bolsas. Se define a sí mismo como trotamundos y artista callejero. Viste un gorro de lana y un chaleco de colorines. También una camisa mejicana combinada con unos pantalones al estilo boliviano. “¿Qué piensas de la Visita del Papa?”, le pregunto. “¡Que le zurzan! Tengo dos amigas okupas que las desalojaron por vivir dentro del recorrido del Papa”, dice mientras se queja de las miradas que recibe de un grupo de niños vestidos con camisas Burberrys. El asfalto deja entrever las huellas de lo que fue una communitas efímera: carteles y panfletos con el rostro del Beato Pontífice, estampitas de la Virgen María y algún que otro condón.


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1 La manifestació convocada per la plataforma “Jo no t’espero” reuneix entre tres i cinc mil detractors de la visita del Papa Benet XVI a Barcelona. Els mitjans de comunicació tornen a fer de les seves a l’hora del recompte d’assistents a la manifestació convocada per la plataforma “Jo no t’espero” celebrada el 4 de Novembre a la Plaça Sant Jaume de Barcelona. Oficialment, la concentració va comptar amb més de tres mil assistents encara que Albert Riba, president d’Ateus de Catalunya i portaveu de la plataforma “Jo no t’espero”, n’assegura cinc mil. Amb la Plaça Sant Jaume plena i presidida pel cartell “En defensa de la laïcitat. Jo no t’espero”, milers de manifestants catalans i espanyols van unir-se per cridar en contra de l’especulació eclesiàstica i per denunciar públicament el seu rebuig a la pomposa visita del Papa que tindria lloc tres dies més tard amb motiu de la consagració de la basílica de la Sagrada Família a la mateixa ciutat. Les causes comunes de denúncia per part dels manifestants i de les diferents associacions que una rere l’altre van anar pujant a l’escenari, eren les següents: l’exhibició ostentosa de poder i riqueses, l’autoritarisme i la pretensió política de l’església, els escàndols de pederàstia, els privilegis legals del clergat, la marginació i submissió de la dona tant en el ministeri sagrat com en el civil, la condemna de l’abort, el rebuig de l’homosexualitat, la prohibició de l’ús de condons, l’oposició a la ciència i el recolzament de l’església catòlica durant el règim franquista. Però malgrat el malestar consensuat de tots els participants entorn a la imminent visita papal, l’ambient de la plaça estava nodrit de somriures i ironies


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12 “GRÀCIES

A DÉU QUE SÓC ATEU!”

per Neus SoLA

vàries. Centenars de cartells i pancartes a l’estil “A pedófilos o ladrones bajo capa clerical, pena civil ejemplar!”o“Nens veniu, dels capellans fugiu” van il·lustrar les opinions dels assistents, a més d’haver-hi gent disfressada de tot tipus de personatges clericals com ara monges i capellans, barrets de bisbe amb l’enunciat “Papa=Gorrón”, condons inflats a mode de globus disposats per entre les robes del assistents o la participació activa de l’artista profà Leo Bassi, que anava vestit de bufó. També la Pilar, de setanta-un anys i integrant de l’associació d’Ateus a Catalunya, repartia kits d’hòsties i plàtans acompanyats d’una oració. Els treia d’una caixa amb l’enunciat “Repartim hòsties a voluntat. Vine a combregar amb la República”. En Dani Noguera, de seixanta-un anys, va dedicar part de la seva estada a repartir cartells anticlericals i va declarar com l’església, a part de ser retrògrada i anacrònica, és la institució amb més criminals que hi ha hagut al llarg de la història. Posava l’exemple de genocidis, croades, la Santa Inquisición i assassinats a heretges i científics mentre afegia que l’església ha impedit el progrés sumint-nos en un retard de més de 1.500 anys en el progrés científic i del coneixement. A més, i el més greu, que Ratzinger ja havia encobert delictes de pederàstia quan era cardenal fet que, segons el codi penal de quasi bé tots els països, es determina que tot encobridor d’un delicte és un delinqüent. “Els capellans només fan que parlar d’ètica, condons i pederàstia. Però tot això és moral, no religiós. Aquí hi ha milers de descobriments científics, matemàtics, biològics i genètics: tenim satèl·lits, estrelles i estem trobant aigua en altres planetes. Quants microbis hi ha en una gota d’aigua? Explica’m tu que vol dir Jesucrist aquí…es una presa de pèl!” Va declarar en Ramón, barceloní de setanta tres anys.

També la Júlia, estudiant de dinou anys, identificava l’església amb una empresa. “Si aquest home va predicant que hi molta pobresa i que fa falta ajuda, crec que el més convenient és que agafi i que vengui una de les seves robes que potser val 50.000 euros i pot salvar tranquil·lament una part de l’Àfrica.” Però no tots els contraris a la visita del Papa eren ateus. Jaume Botey, professor d’història de la UAB i integrant de l’església catòlica de base, posava l’accent al nacionalcatolicisme franquista com un fet totalment condemnable, afegint que entre les raons de la desafecció segueix pesant la identificació de l’església amb el franquisme, de la que la jerarquia encara no ha demanat perdó. Botey va afegir també que, “si l’església s’oposa a tot progrés científic i moral propis de la modernitat, és justament perquè implica una pèrdua de valors d’aquesta, tornant-se progressivament més fonamentalista”. “Sóc un supervivent de la República!” va dir Pere Viñolas, de norantaun anys mentre afegia que feia dos anys que havia demanat la baixa a l’església catòlica. “La resposta, un quadre al menjador” aclara la seva filla Maria Rosa. La sensibilitat d’en Pere envers al catolicisme li ve de les experiències a l’escola dels claretians, de l’actitud de l’església en la República, del seu suport al cop d’Estat de Franco i de la col·laboració amb la repressió posterior en la que recorda vivament com un dirigent del PSUC va ser afusellat durat l’any quaranta set, per l’afonament d’un crucifix del capellà castrense al negar-se a besar-lo. “GRÀCIES A DÉU QUE SÓC ATEU!” conclou en Pere entre rialles.


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por David Datzira


40. I B A R C E L O N A , D I V I D I D A A N T E L A V I S I TA D E B E N E D I C T O X V I

ht t p : / / yo ud o c . tum b l r . c om


youdoc #01 "Barcelona, dividida ante la visita de Benedicto XVI"