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«¡Vete, repara mi casa!»! Queridos hermanos, ¡el Señor os dé Paz! Os comunico, con alegría, “dos buenas noticias”: la beatificación de Fr. Gabriele M. Allegra, el 29 de septiembre en la Catedral de Acireale, y la beatificación de 14 Mártires OFM, el 13 de octubre en la Catedral de Praga. Providencialmente, los dos eventos tienen lugar unos días antes y dos días después de la apertura del Año de la Fe, anunciado por Benedicto XVI con la Carta apostólica Porta fidei, que tendrá lugar el 11 de octubre de 2012. «Deseamos que este Año – afirma el Papa - suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza…Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año» (PF n.9). Se trata, según lo deseado por Benedicto XVI, de “un programa arduo” para la vida cotidiana de cada creyente, para que «se encuentre el genuino espíritu misionero necesario para dar vida a la nueva evangelización». Nuestra vida tiene sentido sólo a partir de la fe, y sólo si la compartimos con los demás. Los dos acontecimientos pueden tener la tarea de “acrecentar nuestra fe”, porque uno nos indica concretamente la manera de nutrirla, sostenerla y anunciarla - «es posible cruzar el umbral de [la puerta de la fe] cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma» (cf. PF 1) –; el otro nos dice que tan alto puede llegar la fe: confesarla, hasta da la vida, la belleza del seguimiento de Jesucristo, nuestra vida y regla.

La Palabra corra y sea glorificada Este fue el supremo deseo de Fr. Gabriele M. Allegra, y para para realizarlo estudió, trabajó, sufrió y murió. De hecho, murió en Hong Kong en 1976 ¡comentando el salmo 54! Nace el 26 de diciembre de 1907 en S. Giovanni la Punta (Catania), entró en la Orden de los Her-

manos Menores en 1923 y fue ordenado sacerdote en 1930. En 1918 Fr. Gabriele había expresado su deseo, después de haber escuchado la conferencia de un ardiente misionero franciscano en el entonces Pontificio Ateneo Antonianum de Roma, de ir a China: «por amor a la Palabra de Dios y para traducir al chino la completa Carta de Dios a los hombres». Este “sueño juvenil” se realiza plenamente en 1961. Esta colosal obra no sólo provocó asombro en Fr. Gabriele – hasta el punto de hacerle decir: «¿Cómo pude realizar todo esto? ¡Es mérito de la Virgen Inmaculada!», - sino también en nosotros. La empresa que le valió el título del «nuevo san Jerónimo de China y del Extremo Oriente», fue posible gracias a la fe del Siervo de Dios en la Palabra, a su amor a China y a los chinos, especialmente a los leprosos y a los pobres, al diuturno estudio sostenido por una constante vida de oración y devoción. De esta manera, de hecho, se dirigía al Señor: «Permite que yo, como san Buenaventura y mi querido hermano, el beato Juan Duns Escoto, sepa nutrir el estudio con una oración continuada y estudie únicamente para convertirme en discípulo de la divina Sabiduría, es decir, para conocerte y para amarte más». Fue, en definitiva, un autentico hijo de Francisco de Asís y supo expresar en la vida y con la vida la más genuina tradición franciscana, poniéndose al servicio de la Iglesia y del pueblo chino, uniendo santidad y ciencia. No es casualidad el que sus opciones “prioritarias” fueran: santidad, sabiduría, apostolado y martirio.

Los Patronos del convento de Praga En 1604 se les dejó a los Hermanos Menores el convento desmantelado de Santa María de las Nieves en Praga. Haciendo memoria de la invitación del Crucifijo de San Damián a Francisco – «vete, repara mi casa, que, como ves, se viene del todo al suelo» (2C 10) – reedificaron inmediatamente convento e iglesia. No se limitaron, sin embargo, a esto. Con la predicación de la Palabra y, sobre todo, con el testimonio de su vida, al ejemplo del Poverello, continuaron su misión, poniéndose al servicio de la fe del pueblo de Dios y de los que estaban en contra de la fe católica hasta donar sus vidas el 15 de febrero de 1611.


Son muchos los aspectos del testimonio de estos «beatos mártires», como inmediatamente fueron definidos, sobre los cuales podemos reflexionar hoy. Me gustaría resaltar uno para nuestra Fraternidad universal, como ya lo han hecho los Obispos de la Iglesia de Dios que en la República Checa, en la carta que vendrá leída en la Misa dominical del 30 de septiembre de 2012. Se trata, a saber, del hecho de que los 14 mártires OFM formaban una verdadera Fraternidad internacional por las distintas modulaciones del carisma franciscano – 4 hermanos sacerdotes (Fr. Federico Bachstein, Fr. Giovanni Martínez, Fr. Bartolomeo Dalmasono, Fr. Simone); 4 hermanos laicos (Fr. Cristoforo Zelt, Fr. Giovanni Didak, Fr. Emanuel, Fr. Giovanni Bodeo); 1 hermano diácono (Fr. Girolamo dei Conti Arese); 1 hermano subdiácono (Fr. Gaspare Bodeo); 2 hermanos de votos temporales (Fr. Giacomo y Fr. Clemente); 2 hermanos novicios (Fr. Giovanni y Fr. Antonio) – y por los distintos países de los que proceden (4 bohemios, 4 italianos, 3 alemanes, 1 español, 1 francés y 1 holandés). Este es uno de los testimonios que, sobre todo hoy, nuestras fraternidades internacionales pueden ofrecer a los pueblos de Europa, y no sólo eso, siempre en equilibrio entre la solidaridad y búsqueda de los propios intereses, entre el deseo de ser “casa común” y erección de nuevos “muros”: un nuevo “esquema” de sociedad, fundamentado en la dignidad de la persona y en la valoración de las “riquezas” de todos. Se trata de una exhortación a recordar siempre la invitación de san Francisco «¡por eso Dios me envió al mundo!». Nos ha enviado como hermanos, para ser hermanos de todos y para decirles

a todos: vosotros sois hermanos. Dar testimonio de fraternidad es el primero y el más legible anuncio del Evangelio. No, las fraternidades universales no son una idea peregrina o descabellada. Se reedifican en la “huella antigua”, en la Fraternidad itinerante de Francisco, ¡en la Fraternidad internacional de los 14 mártires de Praga!

Conclusión Os comunico la noticia, queridos hermanos, de estos dos acontecimientos memorables para nuestra Fraternidad universal, no para «recibir gloria y honor» de lo que hicieron nuestros hermanos, sino porque dichos eventos constituyen un mensaje de esperanza para nosotros, empeñados en revitalizar nuestra vocación y misión. En cada época el “árbol seráfico” produce frutos abundantes y extraordinarios, que nos indican que siempre es posible vivir según la forma de vida que nos dio san francisco de Asís. A nosotros probablemente no se nos va a pedir el derramamiento de sangre, pero la fidelidad a lo que prometimos el día de nuestra profesión, ¡sí! Vivámosla en la trama de nuestra existencia cotidiana de tal manera que seamos en el mundo actual “exegesis viviente” del santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y, en consecuencia, mensajeros creíbles y atrayentes de la Buena Noticia, para que «tantas personas que buscan a Dios» puedan «encontrar el sendero justo para acceder a la “puerta de la fe”» (PF 7).

Roma, 24 de septiembre de 2012 Con afecto

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vuestro Ministro y siervo

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Fr. José Rodríguez Carballo, ofm Ministro general OFM

www.ofm.org

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