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Anorexia, un romance con la muerte Para algunos la anorexia es una moda adoptada por ciertas mujeres como una manera de adelgazar. En realidad ésta constituye una patología de carácter psiquiátrico cuyos alcances van mucho más allá de la búsqueda de un cuerpo perfecto. La fiesta que celebró la familia cuando Paulina cumplió siete años de edad fue divertida, pero algo cambió en relación con años anteriores. Había nacido un hermanito y la atención de sus padres se centraba en él. 'Le afectó porque era muy consentida', dice Lucrecia, su mamá. Probablemente Paulina tuvo la misma sensación de abandono que experimentó Gabriela cuando tenía la misma edad y enfrentó la muerte de su padre. Deseó ser por siempre una niña pequeña. 'Sentí celos tremendos. Empecé a querer tomar pacha y a veces me metía en el corral con él a jugar', confesaría más tarde, en su diario. 'Cuando una es chiquita y delgadita inspira ese sentimiento de que la cuiden y la protejan y tal vez ese miedo al abandono motiva una necesidad de ser siempre pequeña', reflexiona Gabriela quien, a los nueve años, tuvo su primera experiencia bulímica. 'Fue sólo un experimento', dice. Pero es posible que en ese entonces la niña de ojos grandes, estatura y peso promedio, comenzara a comprender las advertencias de su madre quien, habiendo presentado sobrepeso durante su adolescencia, le sugería cuidar qué y cuánto comía pues no deseaba verla pasar por la misma experiencia.


'Comencé a asociar la felicidad con ser delgada. A los 13 años empecé a vomitar todos los días. Me informé acerca de las calorías y tenía claro lo que quería: estar siempre 15 ó 20 libras debajo de lo normal', recuerda la joven cuya madre, para entonces, había vuelto a casarse. Un inminente cambio de colegio fue visto por Gabriela como una oportunidad para comenzar de cero y, literalmente, en talla 0. Con una estatura de 1.62 metros, en su peor crisis llegó a pesar 77 libras. El trastorno alimenticio de Paulina comenzó alrededor de la misma edad. Su vida fértil duró apenas un año, la desnutrición le provocó amenorrea. 'Cuando desarrollé, a los 12, lloré de la cólera. Siempre me habían dicho en las pláticas de educación sexual, que el desarrollo era 'convertirse en mujer' y yo no me sentía mujer. Para mí, mujer era mi mamá, pero ¿yo? ¡No! yo era niña y quería seguir así. Tener vellos y un poco de busto me parecía asqueroso'. Los comentarios de una amiga que alardeaba todo el tiempo de sus conquistas amorosas debilitaban aún más la autoestima de Paulina pues parecía no ser consciente de la belleza con cierto aire europeo que había heredado de su abuela, una mujer de origen alemán que, por cierto, presentó depresión y delirio de persecución debido a los traumas generados por su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial. 'Todo comenzó muy despacio; nos dimos cuenta cuando -Paulina- empezó a perder mucho peso; hacía solamente un tiempo de comida y comía sólo verduras', refiere la madre. Concentradas en su objetivo de disminuir su peso al mínimo posible, contando calorías y haciendo ejercicio dos o tres horas al día, cada una en un momento y sitio diferentes, Paulina y Gabriela neutralizaban sentimientos de tristeza, frustración y soledad.

Eventos comunes, consecuencias impredecibles Gabriela y Paulina no son excepciones en cuanto al hecho de haber enfrentado eventos estresantes. La mayoría de niños y adolescentes vive en algún momento situaciones generadoras de ansiedad como la llegada de un hermano, un cambio de colegio o de ciudad, la separación de sus padres, el alcoholismo o la muerte de uno de ellos. Pero no todos llegan a desarrollar un comportamiento patológico. Según expertos, el hecho de que algunas personas desemboquen la ansiedad en un trastorno como anorexia o bulimia se debe a que en ellas convergen ciertos factores predisponentes: • Individuales. Una persona introvertida o tímida es más vulnerable. Si, además, existen antecedentes de ansiedad o depresión en la familia, es más proclive a desarrollar estos mismos problemas y/o un trastorno alimenticio. No existe un gen específico para la anorexia o la bulimia. • Familiares. Desintegración, problemas de comunicación, autoritarismo o sobreprotección son comunes en la familia de personas con trastornos de alimentación. Padres que mantienen una despensa llena de alimentos dietéticos, hacen dietas y ejercicio en exceso y hablan con frecuencia sobre la importancia de la apariencia física, potencian en sus hijos conductas obsesivas hacia los alimentos. • Socioculturales. Los medios de comunicación, la moda y el deseo de ser aceptada imponen la necesidad de adoptar estereotipos. 'La anorexia es una enfermedad de orden psiquiátrico, con repercusiones en la alimentación' explica José Antonio López, psiquiatra. 'Algunos la llaman anorexia nerviosa porque es una alteración que afecta el sistema nervioso y está caracterizada por una plataforma de ansiedad', agrega. Maya Serrano, endocrinóloga pediatra, cita posibles causas biológicas como alteraciones del hipotálamo o neuroendocrinas. 'Los factores genéticos cuentan en el 56 por ciento de personas que la padecen, mientras que los ambientales se reconocen como responsables en el 38 por ciento de los casos', afirma.


Reunidos estos factores, un evento estresante puede detonar una actitud obsesiva hacia la comida y dar inicio a un círculo vicioso: la carga emocional genera ansiedad, ésta hace que la persona se centre en la comida •negándose a comer o dándose atracones para luego vomitar o purgarse-; posteriormente, los sentimientos de culpa generados por tal situación, aumentan la carga de ansiedad y el círculo se repite. La presión social con su imposición de modelos de belleza contribuye a perpetuar estas conductas. Se conoce como anorexia restrictiva la que implica restricción exagerada para ingerir alimentos y anorexia bulímica la que incluye prácticas como vomitar o tomar laxantes y diuréticos después de darse atracones. Por lo general, este tipo de trastorno está acompañado por depresión o ansiedad y en él está implícita una distorsión de la percepción. 'Como consecuencia de las alteraciones a nivel sistémico, la percepción es afectada: la persona se ve -a sí misma- gorda y se desata una crisis de sentimientos de frustración, minusvalía y culpa', indica Andrés Morales, psicólogo.

De la competencia a la pérdida de control En el nuevo colegio, Gabriela conoció estudiantes con hábitos similares. 'Había competencia: alguien decía 'llevo un día sin comer' y otra, 'yo llevo dos', aunque es difícil distinguir cuándo existe un problema real y cuándo se toma como una moda (...) Tenía una amiga que era bulímica y nos apoyábamos: terminábamos de comer, ella iba al baño, después yo, no nos decíamos nada, seguíamos con el día y ya', recuerda. Recibir la atención de la familia, médicos y maestros, cada vez que se mareaba o perdía el conocimiento debido a la hipoglicemia -bajo nivel de azúcar en la sangre-, satisfizo inicialmente las necesidades emocionales de Gabriela. 'Al principio te sientes bien, dices: 'yo controlo esto, no me quiten el control de la comida porque es lo único que tengo'. Luego, te das cuenta de que eso te está controlando, que es una fuerza mayor y no puedes recuperar el control (...) Me cansé de la atención, ya no quería que me vieran comer, sólo deseaba que me dejaran en paz'. A los 15 años, Gabriela fue enviada a un centro especializado en Estados Unidos para recibir tratamiento. Allá concluyó sus estudios de primer año diversificado en un programa de educación a distancia. A los 24 años, Paulina se había graduado de bachiller, secretaria trilingüe y licenciada en Relaciones Internacionales, todo ello con una mínima ayuda de los nutrientes pues su autorrestricción de alimentos seguía siendo extrema. Había sido tratada, sin éxito, por varios psiquiatras, psicólogos y nutricionistas. 'Le diagnosticaron osteoporosis y tuvo miedo porque le dijeron que iba a quedar en silla de ruedas', recuerda Lucrecia. Aunque expresaba su deseo de recuperarse, en la mente de Paulina la misma pregunta se repetía una y otra vez sin encontrar respuesta: '¿Por qué me dejo mandar y dominar por la anorexia en vez de ignorar esa maldita voz que me dice qué y cuántas calorías debo consumir?'.

La meta: desaparecer La idea de morir suele ser abiertamente expresada por quienes padecen un trastorno de alimentación. 'Un patrón frecuente es la relación conflictiva con la figura materna, la cual simbólicamente aporta alimento al bebé. En ocasiones, la madre no está en la mejor disposición de concebir y la noticia de un embarazo no es bien recibida. Desde ahí puede iniciarse una dinámica de rechazo que -más adelante- se traduce en autorrechazo de la persona anoréxica o bulímica' comenta Morales quien ha brindado atención a mujeres anoréxicas y bulímicas, con edades entre 12 y 30 años. 'Las ideas de suicidio son frecuentes. Es como tener una relación romántica con la muerte. El término que más he escuchado es 'quisiera desaparecer'', indica. Gabriela no recuerda en qué momento comenzó a considerar la posibilidad del suicidio. 'Regresé -de los Estados Unidos a Guatemala- con más ideas autodestructivas porque tenía más información sobre nutrición y a los dos meses estaba en el hospital porque perdí 20 libras en unas semanas'. A los 16, tras cumplir un segundo internamiento -en un centro de México-, intentó suicidarse. 'La vida se había vuelto insoportable y


dije 'ya no puedo con esto''. Pero el plan falló y el tormento se prolongó hasta pasados los 20. Para Paulina la vida también se había vuelto un martirio. '¿Cuándo voy a poder olvidar toda esta maldita obsesión? Me dan ganas de matarme cuando estoy así de desesperada y confundida'. Cansada por no obtener resultados, su familia desistió en sus intentos por ayudarla. La indiferencia y la imposibilidad de vencer aquella voz interna que sus padres habían intentado silenciar sometiéndola, incluso, a prácticas de exorcismo, y que le hacía sentir incapaz de reconciliarse con la comida, también provocaban comentarios tales como 'ustedes no me quieren... ya me voy a morir'.

Al final del túnel La atención temprana de un trastorno alimenticio aumenta las posibilidades de éxito en el tratamiento. En el proceso debe intervenir un equipo de especialistas -psicólogo, psiquiatra, nutricionista y endocrinólogo- e idealmente ha de involucrarse toda la familia. 'Los resultados dependen de nosotros como terapeutas en un 10 por ciento. El resto depende de la persona, del seguimiento y la ayuda de la familia la cual debe tener un papel activo', indica Andrés Morales. En Guatemala, Holística La Montaña -cuya especialidad es el tratamiento de adicciones- es el único centro que recibe en plan de internamiento a personas con trastornos de alimentación y brinda ayuda terapéutica basada en un programa de 12 pasos. 'Nuestro tratamiento ofrece soluciones a adicciones tóxicas y no tóxicas y en otro rubro entra la dinámica de la anorexia y la bulimia que es muy similar a la de la adicción: tanto en quien consume drogas como en quien vomita en el baño constantemente hay un alma enferma (...) Estas conductas son reflejo de toda una disfunción enraizada en la estructura básica de la personalidad', explica Morales. Internada por cuarta ocasión y con 22 años de edad, Gabriela muestra optimismo por el plan de recuperación que eligió. Ha logrado estabilizar su peso y luce un brillo saludable en el rostro. 'Estoy aprendiendo a vivir. Quiero seguir estudiando, tener una relación con Dios y ayudar a los demás (...) pero aún lucho todos los días porque estoy consciente de la distorsión en mi percepción. Todavía no puedo confiar en el espejo'. La historia de Paulina terminó a los 28 años de edad. El 3 de febrero de este año ingresó a la sección intensiva de un centro médico privado en la capital de Guatemala presentando inflamación y ulceraciones en las piernas. Dos semanas después, una septicemia provocó su muerte liberándola para siempre del insorportable peso que sobre ella ejercía la vida.

Y mamá también La misma dinámica que se advierte en adolescentes parece estar tomando una nueva modalidad entre mujeres que cursan la tercera y la cuarta década, quienes conciben la delgadez como sinónimo de juventud. Las presiones ejercidas por la moda y la industria cosmética, el temor a ser abandonadas por un esposo que vive su propia crisis sobre los 40 ó 50 años y cierto ánimo de competir con sus propias hijas hacen que mujeres en este rango de edad se autoimpongan regímenes alimenticios extremos. 'Las mujeres viven muy conscientemente el proceso de envejecimiento y algunas se obsesionan con la delgadez y las dietas' explica Karin Baaz, psicóloga. Esta obsesión es muchas veces remarcada por el llamado síndrome del nido vacío: 'antes se ocupaban de los hijos, pero cuando se van de la casa sienten que quedan sin tarea y se concentran en sí mismas', añade. 'Me piden unos pesos increíbles; les digo que es imposible y responden: 'pero es el peso que tenía cuando era soltera y tenía 17 ó 20 años'' refiere Alicia Avendaño, nutrióloga. De acuerdo con la experta, a menudo estas mujeres sustituyen el desayuno por una taza de café y pueden pasar el día comiendo lechuga y bebiendo


agua. José Antonio López, psiquiatra, clasifica esta conducta bajo el término ortorexia, el cual significa comer selectiva o molecularmente. 'Es una dieta muy puntual, en ocasiones basada en calorías y nutrientes, pero existe ansiedad por no ganar peso. La conducta descansa en un trastorno obsesivo compulsivo y, por lo general, son personas que sufren mucho', señala. www.anaymia.com es un sitio creado para hacer frente al creciente número de páginas ProAna -pro anorexia- y ProMía -pro bulimia- las cuales presentan mandamientos y consejos para quienes adoptan estas conductas.

Consecuencias físicas A mediano y largo plazo, la anorexia nerviosa provoca múltiples manifestaciones biológicas que pueden culminar con la muerte: • Desnutrición severa. • Anemia, disminución de glóbulos blancos y de plaquetas. • Alteración en la médula ósea. • Gastritis y úlcera. • Disfunción en el intestino delgado y en el colon. • Daño hepático. • Insuficiencia renal. • Disminución de la frecuencia cardíaca -bradicardia-. • Hipotensión -presión arterial baja-. • Engrosamiento del músculo cardíaco. • Enfermedades de la tiroides. • Elevación de hormonas -adrenalina, glucagón y cortisol-. • Osteoporosis por déficit de calcio y de estrógenos. • Caqueksia o fundición del músculo. • Amenorrea -ausencia de menstruación-. • Pérdida del esmalte dental, caries y pérdida de piezas. • Alteración del sistema inmunológico.

Señales de alarma Entre otras conductas, las personas propensas o que ya han desarrollado un trastorno alimenticio: • Manifiestan preocupación excesiva por el peso y la silueta. • Hablan con frecuencia sobre los alimentos y su contenido calórico. • Practican ejercicio físico de manera excesiva y compulsiva. • Niegan la sensación de hambre y comen sólo pequeñas cantidades de alimentos bajos en calorías. • Prefieren comer solas y evitan participar en actividades que involucren alimentos. • Pierden mucho peso, sin que exista enfermedad subyacente. • Sienten frío aun en ambientes cálidos y visten ropa holgada. • Se dirigen al sanitario justo al terminar de comer y salen con los ojos rojos e inflamados. • Se percibe olor a vómito en el baño que habitualmente usan.


• Se aíslan. • La presencia de palidez, desmayos, arritmia y/o afecciones renales indica que el trastorno está en curso. Aunque existen pocos estudios epidemiológicos, se calcula que la anorexia afecta a cerca del 1 por ciento de la población mundial. Casi el 90 por ciento de los casos corresponde a mujeres de entre 10 y 29 años de edad.

Víctimas y victimarias 'Hola, soy Jane Fonda. He sido bulímica y anoréxica por 25 años', declaró la actriz en un programa de televisión. 'Me encantaba comer, pero quería estar delgada. Comía y vomitaba de 15 a 20 veces al día'. El negocio del espectáculo y la moda es señalado como una de las causas del problema debido a que promueve los referentes de belleza y éxito que siguen los adolescentes. Pero, en su glamuroso mundo, actrices, modelos y cantantes también sucumben ante las presiones y los vacíos existenciales que no se llenan con fama y dinero. El 14 de noviembre pasado, una trágica noticia activó la voz de alarma. La modelo brasileña Ana Carolina Reston, de 21 años, murió debido a una infección generalizada causada por la anorexia. Cinco brasileñas más murieron en los siguientes dos meses por la misma causa. España fue el primer país en adoptar medidas para contrarrestar lo que parece ser una epidemia. Desde el año pasado no admite en sus pasarelas modelos con un índice de masa corporal -IMC- inferior al establecido como mínimo por la Organización Mundial de la Salud. Italia y Nueva York siguieron el ejemplo. Otras mujeres famosas con trastornos de alimentación son: • Nicole Richie, hija adoptiva de Lionel Richie, ha generado rumores acerca de un serio desorden alimenticio debido a su impresionante pérdida de peso. • Jessica Alba confiesa haber sido víctima de la anorexia, haber sufrido insomnio y ataques de ansiedad. • Victoria Beckham fue blanco de críticas durante el Mundial de Alemania 2006 por su extrema delgadez. • Mary-Kate Olsen fue internada, en 2004, con serios signos de desnutrición causados por anorexia. • Lindsay Lohan con 1.67 metros de estatura ha llegado a pesar menos de 100 libras. En una entrevista, comentó: 'comparada con muchas actrices de mi edad, tengo demasiado peso'. • Alicia Machado, ex Miss Universo, enfrentó problemas de sobrepeso, bulimia y anorexia desde los seis años y reconoce públicamente que tomó pastillas para eliminar el hambre, diuréticos y esteroides.

De cuatro hospitales privados consultados en el país, sólo uno -Nuestra Señora del Pilar- refirió tener registro de siete casos de anorexia durante los recientes 10 años. el centro admite un subregistro debido a que las pacientes suelen ser reportadas bajo la condición médica que presentan como consecuencia de la desnutrición.

De cinco colegios locales consultados, uno confirmó conocer siete casos de anorexia entre sus estudiantes. algunos establecimientos han dispuesto un sistema de vigilancia en los servicios


sanitarios para detectar casos de bulimia. Un estudio realizado en Australia encontró que a los 6 años de edad, muchas niñas están inconformes con su cuerpo y quieren ser más delgadas. El 45 por ciento indicó que si engordaba se sometería a una dieta. La Asociación de Desórdenes Alimenticios de Gran Bretaña afirma que la edad clave sigue siendo entre los 13 y 15 años. Estudios sugieren que los hombres afectados por anorexia representan entre el 5 y 10 por ciento del total de pacientes.

Lili Beteta Fuentes: Psicóloga Karin Baaz. Psicólogo Andrés Morales, Holística La Montaña. Psiquiatra José Antonio López. Endocrinóloga Pediatra Maya V. Serrano. Colaboración especial: Holística La Montaña y Lucrecia Haussner. Libros: El país de nunca comer, Libros del Zorzal. Rosas blancas para Claudia, Grupo SM. La delgadez imposible, Paidós. Presentación Trastornos Alimenticios en Niños y Adolescentes, elaborada por Maya V. Serrano, endocrinóloga pediatra. Sitios web: www.anaymia.com proanagirl.blogspot.com www.pandeblog.net www.news.bbc.co.uk Las citas textuales de Paulina fueron tomadas de un diario escrito por ella en 1999.

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