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Taxco Paraíso de México Grandiosos lugares para visitar en este lugar llamado la capital de la plata a nivel mundial. Yoselin Hernández Pineda, Rebeca Antúnez Nava, Emily Rizo Ruiz & Aline Díaz Avilés


“Índice de contenido” 1.

Las leyendas de Taxco

2.

Feria de la Plata

3.

Monumentos Arquitectónicos

4.

Deportes Extremos


“Las leyendas de Taxco” Una de las leyendas más famosas que hay en el bello pueblo de Taxco es la de “La mulata” Nos cuenta esta leyenda que hace mucho tiempo, hubo en el bello pueblo de Taxco. Una familia muy rica, orgullosa, de religión muy severa y costumbres puritanas de aquel entonces, por lo cual, para ellos este pueblo, era un lugar que no estaba de acuerdo con sus necesidades, principalmente por la servidumbre que existía. Y bien, un buen día se presentó una muchacha la cual era mulata muy bella, de ojos lánguidos y sus cabellos de bello


color negro azabache llamada Felisa, la cual no era más que una simple y humilde sirvienta que debería prestar sus servicios a esta Noble familia. Felisa, hacía sus quehaceres muy contenta y llena de ánimos, alegraba la casa con sus dulces cantos, en unión de sus únicos amigos que eran unos canarios a quienes ella daba de comer con mucho afán y un día que ella cumplía con su deber, el hijo bueno de aquella familia, al oír cantar a Felisa y conversar con los canarios, por una fuerza sobrenatural sintió que su corazón debía unirse al de ella. Poco tiempo después le confesó su amor y le pidió que accediera a ser su esposa. Pero Felisa bien sabía que era una muchacha humilde y no podía aceptar la proposición de aquel muchacho noble y bueno, porque entendía que los padres de Álvaro, que así se llamaban, se opondrían. A pesar de aquello, Alvaro les dijo a sus padres, les contó del amor que sentía hacia la hermosa mujer, al oír su madre quien era la joven en quien su hijo había puesto sus ojos, y que no era Dama de acuerdo a su rango. Se opuso este matrimonio. Pero el amor de Alvaro por Felisa era


más grande que el respeto a sus padres y pensó que sin el amor de su vida no podría vivír. La hermana de Alvaro, que era muy orgullosa al ¡gual que la madre, irritada por lo que su hermano pretendía, fué en busca de Felisa. A la cual golpeó y corrió de la casa. La mulata partió rumbo a las montañas y en medio del cauce del río donde se forma una poza blanca y cristalina, se fue hundiendo poco a poco, porque ella sabía que jamás tendría el amor de Alvaro. El pobre Alvaro, esa noche, aún sin saber nada de la infortunada mulata, tuvo un sueño en el que su amada lo llamaba desde la poza aquella. Al otro día se levantó muy temprano y sin saber cómo y por qué, se dirigió al lugar que había soñado aquella noche, y entonces vio que aquel sueño era una triste realidad, porque en la orilla lo estaba esperando Felisa. La cual le explicó lo ocurrido y Alvaro al saberlo todo, siguió el mismo camino, de su amada. De aquí el nombre de la mulata, cuenta esta leyenda que en las noches de luna bella y hermosa, se ven dos sombras que vagan a la orilla de la poza, y que no es más que el amor inmenso de Felisa y Alvaro, que han quedado unidos para siempre en prueba de ese inmenso amor.


Redactada por: Yoselin Hernández Pineda Fuente de información www.taxcoLandia.com

“La Feria de la Plata” Uno de los eventos más importantes que se celebra en Taxco de Alarcón es la famosa Feria de la plata. En el mes de noviembre se lleva a cabo la Feria Nacional de la Plata, que inicia en la última semana de éste mes. La tradición de la plata en Taxco provocó que desde hace más de 70 años se organizara una fiesta en la que se reunían en un principio sólo los artesanos locales de los cuales se estima que hay unos cinco mil plateros


taxqueños, hoy llegan orfebres de muchas partes a esta exposición. Se trata de una muestra artesanal en la que los talleres más importantes de platería de esta ciudad guerrerense ofrecen sus productos a los visitantes, ayudando con ello a promover los atractivos culturales con los que también cuenta este “Pueblo Mágico”. Esta feria es ya una tradición, y en sus programas se han presentado los mejores exponentes de medio artístico nacional y del extranjero. Concurso Nacional de Platería Una de las actividades que dotan de mayor interés a la feria, es la realización de un Concurso Nacional de Platería en el que los principales talleres de platería exponen sus trabajos a los visitantes, procurando con ello extender el interés tanto económico como cultural sobre la manufactura de este metal y así favorecer la creación de un clima de negocios y de promoción turística sobre las bellezas no solo de Taxco, sino de todo el estado de Guerrero. Historia de la Feria de la Plata


Al inicio se estableció la costumbre de festejar el surgimiento de la industria platera en Taxco con una fiesta anual que al principio era llamado el "Día de la plata". Los festejos iniciaban con concursos entre los artesanos. William Spratling era el juez y al ganador se le otorgaba un premio en efectivo. El primer certamen fue ganado por Jorge Castillo con una pulsera de plata la cual llamaban "cocos", por lo cual desde entonces se le conoce como Coco Castillo. La celebración creció cada vez más hasta convertirse en la Feria de la Plata, que culminaba con un gran baile en el Hotel de la Borda. En 1974 se celebró la “Primer Feria Mundial de la Plata” con 40 países participando, y artistas de la talla del “Ballet Bolshoi” de Rusia se han presentado en los espectáculos que amenizan ésta feria. Redactado Por: Rebeca Yoselin Antúnez Nava

Fuente de Información: www.turismo.mexicoxp.com

“Monumentos Arquitectónicos “


Dos de los maravillosos lugares que no puedes pasar desapercibidos de estés hermoso lugar son tanto el Cristo monumental, como la Iglesia de Santa Prisca. El Cristo Monumental de Taxco o Cristo Taxqueño es una estatua monumental de 5 metros de altura localizada en la parte alta del Cerro de Atache, en la localidad de Taxco, México. La estatua mira con los brazos abiertos a Taxco desde lo alto a manera de velador. Su construcción comenzó en enero y termino en septiembre del año 2002, despues de 8 meses de trabajo. La escultura se empezó a construir en enero y se termino 8 meses despues en septiembre de 2002, durante el periodom de gobierno del ex-presidente municipal, Isaac Ocampo Fernández. Siendo una obra del gobierno federal, en el sexenio del expresidente de México, Vicente Fox y siendo gobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros. El proyecto fue la construcción del cristo monumental de 5 metros aproximadamente y de un mirador en el cerro de Atache.


La Iglesia de Santa Prisca comenzó en 1751 el acaudalado y prestigiado ciudadano del Real de Minas de Taxco, José de la Borda, inició la construcción del templo de Santa Prisca, previa autorización que presentó ante el virrey don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, conde de Revillagigedo, y el arzobispo de México don Manuel Rubio y Salinas. La solicitud reclamó, en contra de lo establecido, el derecho a la libertad absoluta para actuar y decidir en todo lo relacionado a la edificación de la iglesia. Las autoridades aceptaron las condiciones, pero exigieron el compromiso de entregar la construcción perfectamente terminada. Para cumplir el ideal, José de la Borda hipotecó bienes y propiedades y asentó que, en caso de morir antes de finalizar la obra, los herederos o sucesores tendrían que llevar a cabo su disposición. Durante ocho años, la edificación representó una fuente pródiga de trabajo para muchos lugareños. El administrador de obras fue don Francisco Miguel Domínguez, quien, años más tarde, se encargó de mandar hacer la pira funeraria del famoso minero y promotor de la construcción; en ese acto, el autor del discurso luctuoso fue el párroco José Antonio Ximénez y Frías, quien hizo


alusión al costo del templo: $461 562.00, cinco y medio reales de oro; además de $590.00 para los colaterales, ambones, púlpitos, confesionarios, pinturas y el órgano. El principal arquitecto de la obra fue Cayetano de Sigüenza, quien reconoció el terreno y trazó los planos; intervinieron, también, el español Diego Durán Berruecos, del que algunos autores afirman que se trata de otra persona con el mismo apellido; don Juan Jóseph de Alba (constructor de la Casa Borda), y otro más de apellido Caballero. Isidoro Vicente de Balbás fue el autor de los retablos y, junto con su hermano Luis, vivió en la ciudad minera durante el levantamiento del edificio. El pintor más famoso del momento, Miguel Cabrera, realizó los frescos de los retablos El martirio de San Sebastián, El martirio de Santa Prisca y la serie Mariana. En su estilo pictórico se nota la influencia de Rubens. Existen algunos óleos anónimos, como el de La Inmaculada Concepción de María, Cristo con la cruz a cuestas y otros más, que denotan menor perfección en su técnica. En la sala capitular se muestra una galería de personajes ilustres de Taxco, con firmas de Cabrera, José de Miranda, Ramón Torres y otros más sin rúbrica; los cuadros son


también de mediana calidad, sin embargo, cumplen el propósito de recordar a los homenajeados. La iglesia se terminó en 1758 y la consagración la hizo don Manuel Antonio Rojo del Río Lubián y Vieyra, arzobispo de Manila, el 15 de marzo de 1759, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción y la protección de dos santos titulares: Santa Prisca y San Sebastián, ambos, mártires romanos del Siglo XII. La primera es patrona tradicional de las tormentas, protectora contra los rayos y los desbordamientos de las aguas; en la antigua parroquia ya existían dos esculturas de ella; el segundo, San Sebastián, se eligió al azar del santoral, por medio de un sorteo. Debió constituir para José de la Borda una enorme satisfacción contemplar el templo terminado en forma excelente, gloriosamente consagrado y ver a su hijo, don Manuel de la Borda y Verdugo, como primer párroco: doble tributo a Dios. Con la obra, el prestigio social del minero se acrecentó, pero nunca intentó comprar un título nobiliario, como era costumbre en la época. Reloj de la iglesia de Santa Prisca En la estructura de Santa Prisca destaca, primeramente, la cúpula mayor, con estilo barroco del Siglo XVIII, ochavada, con linternillas muy ornamentales, con cupulín y ventanas en el tambor; luce azulejos poblanos amarillos, verdes,


azules y blancos; los dos primeros representan los colores de San José, y los segundos corresponden a la Virgen María. El diseño geométrico dibuja en el centro una gran estrella blanca, sobre fondo azul, simbolizando la Purísima Concepción. En el entablamiento lleva anagramas de Cristo y la inscripción “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. La cúpula menor también está revestida de azulejos, con linternillas de sección rectangular, y pertenece a la capilla de Jesús Nazareno. Debido a lo estrecho del terreno, el trazo de la planta de la iglesia fue en cruz latina, muy angosta. El conjunto ornamental exterior, de acuerdo al estilo barroco novohispano, muestra diversos grados de intensidad, pero, en perfecta armonía, mezcla, además, elementos arquitectónicos clasicistas, como las pilastras y el marco de esquinas recuadradas del relieve. La portada principal se orienta hacia el poniente; combina pilastras clásicas con columnas salomónicas. Característica original son las pilastras– nicho que unen la estructura. En el centro y a lo alto, después de la tiara papal, se distingue el relieve del Bautismo de Cristo, que simboliza el acto que permite la entrada a la vida eterna, al paraíso y, en este caso, el acceso al interior.


A los lados se encuentran Santa Prisca y San Sebastián, mártires que evocan el sacrificio de Cristo por la humanidad; flanquean el pórtico San Pedro y San Pablo, apóstoles que representan los cimientos de la religión y la difusión del Evangelio. Como remate del conjunto aparece la imagen de la Inmaculada Concepción, en medio de San Juan y San Mateo. En la portada lateral derecha está la alegoría de la Asunción–Coronación de la Virgen, de San José, patrono de la Nueva España, y San Cristóbal, protector de los viajeros. Hay dos portaditas más, que corresponden al bautisterio y al cuadrante; en la primera, se aprecian las tres virtudes: Fe, Esperanza y Caridad, coronadas por una custodia; en la siguiente, aparecen la Asunción, la Crucifixión, la Resurrección y la Virgen del Rosario; sobre ambas entradas emergen querubines, follajes y ángeles balbasianos. En el costado norte se encuentra la figura de un esqueleto humano encima de la puerta que conduce a las bóvedas y al osario común. Las torres, notables creaciones barrocas, resaltan inigualables, majestuosas desde cualquier ángulo de la ciudad, con relieves que semejan la delicadeza de un encaje, mezcla de símbolos, misticismo y sensualidad; en ellas, sobresalen ocho apóstoles, cuatro en cada una, aunque sólo se puede identificar a Santo Tomás.


Dichas estructuras están profusamente adornadas con escudos que culminan con símbolos de la letanía a María, medallones circunscritos con roleos y conchas, íconos de santas, algunas, con palmas del martirio. De todas, sólo se reconocen a Santa Lucía, Santa Úrsula y Santa Bárbara; del resto se ignora su identidad; llama la atención la figura de una santa decapitada, que es una de las que no se identifican. En el interior, los altares dorados sobre cantera rosa y madera policroma, que van en jerarquía ascendente y riqueza ornamental, ofrecen diversidad de formas, reflejos y destellos, impactando con una sensación de irrealidad; son nueve y corresponden a: San Isidro Labrador, donde se veneran santos varones; Santa Lucía, sólo doncellas; San Juan Nepomuceno; la Virgen del Pilar, rodeada de los siete arcángeles; San José y la familia divina; la Virgen de los Dolores, con los personajes del Calvario. En el crucero está la Virgen de Guadalupe frente a la Virgen del Rosario, que representan la devoción novohispana y la española; ambas se acompañan con imágenes de santos y obispos. Finalmente, en constante avance espiritual, está el retablo mayor, suma de toda la riqueza y magnificencia estética; en el centro luce triunfante la figura de la Inmaculada Concepción; a los lados, Santa Prisca y San Sebastián, además del sagrado Corazón de Jesús; San Pedro, San


Ambrosio, San Gregorio Magno, San Jerónimo, San Agustín, los apóstoles y numerosos íconos de santos papas, en las pilastras y en la cúspide, el Padre Eterno.

Órgano de Santa Prisca En la capilla de Jesús Nazareno aparece, en forma central, el retablo de las Ánimas Benditas, donde se dicen misas en honor y favor de los difuntos; en el muro poniente, se venera al Redentor, que da nombre al recinto, a su pasión y muerte. En forma paralela, está el retablo de la Inmaculada Concepción; los dos altares son idénticos en los lineamientos estructurales y ornamentación, cada uno con temas religiosos e imágenes acordes a la figura principal. En sí, el conjunto de los retablos de Santa Prisca presenta una unidad teológica que trata de ilustrar, con objetividad, los temas religiosos y bíblicos, sin desdeñar las iconografías simbólicas. Entre artísticas ornamentales, ángeles balbasianos, palmas del martirio, áureos roleos y follajes, se manifiesta el Dogma de la Fe, las Instituciones y


Jerarquías Eclesiásticas, el culto a la Virgen María y la glorificación del Martirio. Los altares evidencian el sello personal de Isidoro Vicente de Balbás, su creador: composiciones mixtilíneas, o sea, figuras compuestas por lados rectos y curvos, con diversos planos de profundidad, medallones, roleos de todos tamaños, ángeles que sostienen palmas de martirio, alegorías u objetos distintos referentes al tema teológico del altar. En todo el conjunto se aprecia el paso del barroco estípite al anástilo; en ocasiones, la combinación de ambos, en forma original y sobresaliente: ménsulas que casi cobran vida propia. El estilo es clasificado por Elisa Vargas Lugo, en La Iglesia de Santa Prisca, UNAM, 1982, como ultrabarroco, con iniciación del anastilismo en sus retablos y con la característica de usar columnas tradicionales, que constituyen el neóstilo. El propósito del “Fénix de los mineros”, José de la Borda, de construir un templo trascendente, singular y extraordinario, fue superado con creces, ya que Santa Prisca cumple su misión religiosa, simbólica y ornamental, que ha perdurado a través del tiempo, e inmortalizó a su


creador, al llevar al plano de lo material los sentimientos místicos y de agradecimiento al Creador. Restauración. En 1988 el gobernador del estado, licenciado José Francisco Ruiz Massieu, acordó, con la comunidad taxqueña, emprender acciones urgentes para llevar a cabo la restauración del templo de Santa Prisca, pues a pesar de que la estructura de la iglesia es bastante resistente, el embate del tiempo y la multitud de personas que la visitan, con fines religiosos o turísticos, la han deteriorado en forma importante. Gracias a dicha restauración podemos admirar una de las manifestaciones más relevantes del barroco mexicano del Siglo XVIII, incluyendo la pinacoteca, retablos, muebles ornamentales e invaluables objetos de arte. Para el efecto, se integró un equipo interdisciplinario encabezado por un grupo de asesores calificados en historia del arte y ciencias aplicadas a la restauración y que incluía técnicos y mano de obra especializada. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Ricardo Prado Núñez. Las investigaciones documentales y gráficas fueron significativas para preservar la autenticidad histórica y estética de esa representación del arte novohispano. En


principio, se elaboró un inventario de los objetos de arte que permanecían olvidados en la bodega, y para la restauración propiamente dicha se le dio prioridad al edificio, las instalaciones, los retablos, la pinacoteca y los murales. Después, se procedió a renivelar y reajustar el enlosado de los pavimentos del atrio; cuando fue necesario, se cambiaron piezas tomadas del lugar original: el cerro del Huixteco. La cubierta de la iglesia y las cúpulas de azulejos poblanos, originales del Siglo XVIII, presentaban humedad severa, con proliferación de flora parasitaria; se aplicaron herbicidas y se impermeabilizó con jabón y alumbre disueltos; las oquedades bajo el azulejo, detectadas por percusión, fueron inyectadas con una mezcla de caseinato de calcio. Del interior, se erradicó la fauna nociva, como eran los murciélagos y las temibles termitas destructoras de las partes ornamentales de los retablos y marcos de las pinturas. Sin necesidad de sacar del templo las obras pictóricas, se restauraron más de 40 lienzos, con autoría de Miguel Cabrera, José de Miranda, Andrés Barragán, Ramón Torres y otros autores anónimos; se usó la técnica holandesa del reentelado, que consiste en adherir al paño


original uno nuevo que sirve de soporte, para efectuar el resane y reintegración del color. Se hizo la limpieza de los retablos y la aplicación de fungicida e insecticida a los mismos; se realizó reforzamiento o sustitución de piezas estructurales; los faltantes de dorado tuvieron que resanarse y los colores originales fueron restituidos. El trabajo más relevante es la reconstrucción del manifestador perteneciente al retablo mayor: elemento arquitectónico que sirve para exponer al público la custodia. Fue casi un rompecabezas armar las partes que se encontraron en un depósito y en la parroquia, destruidas o con muestras de haber sufrido la acción del fuego, por lo que se compuso la ornamentación existente y se fabricó la faltante. En el portón principal pudieron repararse agrietamientos y fracturas; la madera, rehidratada, se trató contra hongos y polillas; las molduras, elementos faltantes, herrajes zafados y doblados, fueron restablecidos. Los diversos objetos históricos que sirvieron como base para una precisa restauración se encontraron guardados bajo llave en una bodega ubicada sobre la sacristía de los


presbíteros. La acertada medida se efectuó en el segundo centenario de la parroquia y evitó el desecho o saqueo de obras de arte y partes de retablos, como alas de ángel, manos o dedos, faroles, cerraduras del Siglo XVIII y otras, cuya ausencia hubiese pasado inadvertida. De todos los objetos se elaboraron cédulas o fichas que fueron almacenadas en un inventario computarizado. Además, se restauró el mueble más importante del templo: el órgano monumental, cuya maquinaria se fabricó en Alemania en el Siglo XVIII y es uno de los pocos que mantienen intacta la estructura original. Así, en los festejos de las segundas Jornadas Alarconianas, celebradas en mayo de 1989, fue posible escuchar, después de un silencio de más de 100 años, sensibles notas místicas ejecutadas en elórgano por el maestro Víctor Urbán. Se llevó a cabola conferencia “La restauración de Santa Prisca insitu”, por Ricardo Prado Núñez, y se realizó una visitaguiada por el doctor Jaime Castrejón Díez al interior de la iglesia. La primera etapa, iniciada por el licenciado José Francisco Ruiz Massieu, para rescatar el patrimonio histórico monumental fue respaldada por el Patronato pro


Restauración de Santa Prisca, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Se declaró zona de monumentos históricos a la ciudad de Taxco, en el decreto expedido por el Poder Ejecutivo, en el Diario Oficial del 19 de marzo de 1990. En junio de 1999 ocurrieron algunos movimientos telúricos que dañaron la edificación de Santa Prisca y ameritaron su restauración; un mes después, dieron inicio los trabajos correspondientes, atendidos por el programa emergente que implantó el INAH, dentro del Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN). El presupuesto destinado al templo fue de $430 000.00 y se comisionó como responsables de los trabajos a los arquitectos Nicanor Zalapa y Alejandra Morales, pertenecientes al INAH, quienes fueron apoyados por personal de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del estado y del Patronato de Restauración Taxqueño.


Redactada por: María Emily Rizo Sánchez Fuente de información: www.wikipedia.com

“Deportes Extremos” Diversas sensaciones se experimentan durante una visita a Taxco, pues los amantes de la adrenalina encuentran ahí diversas actividades, entre las cuales destaca el famoso descenso de ríos o rafting, que eleva la adrenalina y acelera el pulso de los que se atreven a vivir experiencias extremas.


El sitio adecuado para practicar este deporte está 125 kilómetros al sur de Taxco, en el río Mezcala, donde los guías ofrecen recorridos hechos a la medida. Debido a los grados de dificultad que presentan algunas partes del trayecto, hay señalizaciones o advertencias por parte de los touroperadores. Uno más de los deportes extremos que se puede practicar es el rappel en el río Chontalcoatlán. Es un descenso de 20 metros al interior de un río subterráneo, una experiencia en verdad extrema que a muchos estremece. Otra belleza natural que se puede explorar es la cascada de Cacalotenango, que se ubica en la parte baja de la Sierra de Taxco, a sólo 25 minutos desde el centro de la ciudad. Esta zona ofrece una intensa mezcla de bosque y corrientes de agua, donde se pueden realizar


actividades ecoturísticas como paseos en senderos de alto impacto y paseos a caballo. Su principal atractivo es una cascada que cuenta con una caída vertical de poco más de 90 metros de altura entre formaciones rocosas. Es claro que un recorrido por estos parajes es majestuoso. Y por si fuera poco hay una tirolesa que se erige como reto aventurero a 12 metros de altura y una distancia de 42 metros justo frente a una cascada. Destino ideal para visitar en familia.

Redactado por: Aline Díaz Avilés Fuente de información: www.visitmexico.com


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Las cosas y lugares mas hermosos de nuestro hermoso Taxco.

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