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alabra que invita a fiesta y libertad, casi llegando al libertinaje. Para los zoques de Copainalá, el inicio no es fiesta, sino velada, cantos de tambor y pito que simulan el canto de las aves avisando la llegada del “Gran Hombre” o el “Gigante de la montaña”, el que grita llamado en la lengua zoque El Weya Weya. Cantos que surgen de la montaña se escuchan en la lejanía, el silbido del pito fabricado de carrizo tocado por el más anciano de los zoques. Se oye, su melodía se funde en la espesura de la negra noche a las faldas de un impresionante cerro. La danza y el diálogo son para simular la llegada del Weya Weya. Dicen los antiguos que es el ritual zoque que anuncia la llegada de la cuaresma, se le tiene que velar, durante el rito, el “Cutsy”, bebida fabricada a base de miel y aguardiente, hace menos pesada la velada, son horas de canto, música, el despertar de una cultura que parece estar en el olvido, pero aún vive. La leyenda del Weya, Weya es contada por los lugareños. Es la historia de un presunto hombre gigante que vivió y aún habita en espíritu en la montaña, su misión, cuentan, es para anunciar la persecución del hijo de Dios por los judíos. Siempre carga su escopeta, un tecomate con miel y su machete. Los nativos citan que el Weya es un hombre robusto que derriba árboles, que posee poderes sobrenaturales y “si te lo encuentras, te proporciona mucha fuerza en todo lo que haces”. El personaje del Weya es interpretado desde hace años por diferentes habitantes originarios del lugar, sus diálogos son en lengua materna, zoque, en una de sus manos lleva consigo una matraca, conocida como gorrión, su sonido es para llamar a los animales del bosque, los cuales, según la leyenda, acuden al escuchar el sonido de este instrumento, además de que anuncia su llegada al pueblo. La máscara del danzante principal o Weya es de madera, con una barba casi rubia, está bajo el cuidado de los ancianos, en un baúl, mismo que sólo ellos conocen el lugar donde se encuentra, un misterio propio de la cosmovisión indígena, sólo es usada durante estas fechas, la tradición muestra el acoplamiento de la cultura indígena con la española, los rasgos finos de la máscara y la forma de vestir describen al clásico personaje de la época. El personaje usa zapatos altos o botas, pantalón y camisa de manga larga oscura, sobre la camisa lleva un cotón café claro ceñido a la cintura con un

mecate; en el rostro, la máscara de madera que simula el rostro de una persona enojada, sobre la frente un espejo, también se le coloca un paño rojo en la cabeza; en la mano derecha lleva el “Gorrión”, en la izquierda su látigo hecho de “jolozín”, en el hombro izquierdo un rifle o escopeta de chimenea, en la cintura, en uno de los costados, el tecomate. El personaje principal porta un espejo en la frente que significa el reflejo que da hacia el pueblo, va anunciando su llegada, al igual que el sonido del Gorrión. Siempre camina atrás de todos, porque está enojado de que sus hijas mantengan un noviazgo. La mujer del Weya (la representa un hombre), cuenta la leyenda, viste de nahuas color verde o blanco, calcetines color café, huaraches, huipil zoque, rebozo al cuello, aretes de oro grandes y un sombrero tejano negro. Las hijas usan la nahua color rosa, blanco y verde limón, huipil zoque, una calza zapatos y la otra huaraches, el cabello largo y en trenza. Los dos novios de las hijas del Weya, motivo de su molestia, usan zapatos con calcetines sobre el pantalón hasta por debajo de la rodilla, sobre los calcetines se amarran un pañuelo color rojo. La camisa es de color rojo, mientras que el pantalón es de color oscuro, sombrero adornado en la cabeza con una cinta sosteniendo en la copa una especie de pluma. Llevan también un bastón en la mano derecha. La danza se lleva a cabo desde las primeras horas del domingo antes del inicio de la cuaresma. Danzas y cantos que se pierden en el tiempo, el olvido hace presa de la memoria, por ello urge el rescate de las tradiciones y de la cultura de los zoques, es una prioridad que no puede esperar, “es urgente rescatar nuestras tradiciones y costumbres”, dicen los participantes. Otra versión de la historia del Weya es la de un hombre gigante que habitaba en las montañas y que bajó en una gran nube al pueblo en donde conoce a una mujer, a la cual toma como pareja y procrea dos hijas, familia que luego tiene que abandonar porque al ser un hombre muy poderoso y trabajador, ha generado la envidia de los demás habitantes del lugar. Parte de esa historia, mito o leyenda, aún se cuenta y se recrea entre los hijos de los descendientes de los zoques, “en la noche, el sábado cuando fue la velación del Weya, las historias de que él anda por ahí, entre el monte, es común, muchos dicen que lo han visto con su gran sombrero”, señala un poblador.

Tendencias

Ritual que anuncia la llegada de la cuaresma.

El Weya weya o “Gigante de la Montaña” hace acto de presencia. las danzas dan vida al carnaval zoque.

lunes : 03 de marzo de 2014 : sureste 21


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