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conquista de Antioquia, 1500-1580

ntecedentes

nquista de Antioquia hace parte del proceso general de incorporación del mundo americano en la sociedad Europa. A part ubrimiento de América, en l492, comienzan a desarrollarse los esfuerzos de España por establecer su dominio sobre las ti n descubiertas. La conquista está dominada a corto plazo por la necesidad de obtener un control militar de las zona ización, que permita someter a los pueblos indígenas de la región y elimine los riesgos que estos representan. Igualm nte es que el proceso se pague: la conquista es ante todo un negocio privado, y los conquistadores vienen a América financ omerciantes y prestamistas, que esperan recuperar su inversión.

ello, y para mantener el aprovisionamiento de los poblados y ciudades que se establecen, es preciso obtener los may sos posibles. La forma inicial de hacerlo es saquear las riquezas indígenas: el oro que estas sociedades habían acumulado, rituales o por razones estéticas, pasa a manos de los españoles, casi siempre a la fuerza y algunas veces bajo el disfraz d comercial: los indios entregan sus objetos metálicos a cambio de espejos, tijeras, algunas herramientas, cuentas de vidrio,

las sociedades colonizadoras no se pueden mantener solo con las provisiones que llegan de fuera, pagadas con el oro qu ate a los indios. El metal tiende a acabarse pronto y es preciso producir mas. Además, los alimentos y bienes traídos d ña resultan demasiado costosos, y los conquistadores ven que su esfuerzo se vuelve inútil: cuando han acumulado una apa za, la deben entregar para comprar cerdos, caballos, harinas, vinos o aceites, herramientas y armamentos, a precios v s superiores a los de España.

o esto plantea la necesidad de organizar la producción local. De oro, en primer lugar: los españoles se reparten los indio omiendas", para que trabajen en las minas que siempre habían explotado. Como la producción indígena no es muy alta, ctos de la conquista comienzan a producir una rápida caída de la población aborigen, se traen pronto esclavos africanos areas mineras. Pero la producción de alimentos es también fundamental, y los españoles usan la mano de obra indígena rla: los indios de encomienda van a trabajar a las tierras que ha recibido su encomendero. Así, poco a poco, se va pasand ciedad de conquista, militar y basada en el saqueo o en un comercio desigual, a una sociedad colonial un poco más est ada en la explotación del oro con mano de obra negra y en la actividad agrícola basada en el trabajo indígena.

s necesidades de control militar y económico explican los rasgos fundamentales de la conquista, no hay que olvidar otro elem cial de su historia: para los españoles, la dominación de las sociedades americanas se justificaba por el interés en convert s al cristianismo, para salvar sus almas y encontrar gloria ante Dios por la incorporación de nuevas sociedades al cristiani dio un carácter de cruzada a muchas acciones españolas, y en las batallas los ibéricos sentían que contaban con el apoy tol Santiago, y con frecuencia lo veían en acción; la muerte de los indígenas, en las batallas o victimas de esas enfermed as para ellos como la viruela o la malaria, era un acto de Dios, que castigaba pueblos bárbaros, adictos al canibalism gados a una sensualidad contraria a la moral católica. Por ello-aunque hubo quieres, como Bartolomé de las Casas en S ngo, rechazaron esta conversión tan destructora-a pocos pareció paradójico el resultado de la conquista: que para conve enares de miles de indígenas y ganarlos al cristianismo, hubiera que emprender un proceso que terminó prácticam nándolos por completo.

oceso de conquista, en especial en Antioquia, condujo a una drástica modificación del medio natural antioqueño y de su m ano. Donde existía una sociedad indígena relativamente numerosa a comienzos del siglo XVI (Se ha hablado, con o ecisión pero alguna verosimilitud, de cifras entre 500.000 y 1.000.000 de indios) no había más de 25 o 30.000 personas h unos miles de indios, de negros y de españoles, a los que se sumaba una creciente población mestiza: la mayoría de los s conquistadores de la primera generación, en una sociedad de frontera, militar, sometida a continuas luchas, eran hijo res indígenas: aunque hubo mujeres españolas en Santa Fe de Antioquia desde 1546, eran muchos m s los hombres.

supuesto, la destrucción de la población indígena por la guerra, el hambre, las enfermedades, el trabajo en condic costumbradas, los maltratos, fue acompañada rápidamente por la destrucción de sus formas culturales: son relativamente p


asgos culturales indígenas que entraron a la cultura mestiza de Antioquia, con excepción de aquellos pertenecientes a la rial y a la utilización del medio ambiente y los recursos naturales: el empleo del maíz y la yuca, las técnicas de explot ra, algunas tecnologías en la construcción de vivienda. Poco a poco la cultura antioquena fue una cultura fundamentalm nica, católica, occidental, en la cual se incorporaron, en posición subordinada, elementos variables de origen indígena y afric

ueva sociedad estaba dominada por los rasgos de la cultura española del siglo XVI, profundamente religiosa, con una ación de las acciones militares, de la dignidad y el honor personal, y una presencia muy leve de aquellos elementos cultu podríamos llamar "burgueses " o renacentistas. La contrarreforma, implantada en Europa para enfrentar el protestantismo ertida en la ideología oficial de España desde mediados del siglo XVI: esto hizo que la colonia americana estuviera alejad ementos más modernos de la cultura europea de la ‚poca, aquellos que condujeron al desarrollo de la ciencia moderna, fía laica, del pensamiento político liberal y democrático. La cultura antioqueña colonial, aunque europea, era la de una Eu desconocía y encontraba extraños a Galileo, Newton o Descartes. Y como era también una sociedad pobre, de miner pesinos enfrentados a un medio ambiente hostil y poco productivo, fue una cultura alejada de las grandes manifestacione de la pintura, el teatro, la literatura o la música.

l aspecto natural, los cambios debieron ser muy significativos. La economía indígena giraba alrededor de una agricultu uctividad muy superior a la que entonces regía en Europa: el maíz, el frisol y la yuca eran cultivos mucho más eficientes q y permitían alimentar poblaciones muy numerosas con una utilización relativamente pequeña de la tierra. Sin embargo rástica la reducción de la población, que aunque el sistema productivo español era más extensivo y requería mucho más t sostener una población dada, sobre todo por la predominio de la cría de ganado, probablemente muchas áreas agrí tieron lentamente a una situación de bosque o selva. Sin embargo, el paisaje se transformó también por la importancia crec s pastos en la economía española: el valle del Cauca cerca a Antioquia, el valle de Aburrá, el valle de Rionegro dejaron d s agrícolas para convertirse en tierras ganaderas. Es poco lo que se sabe sobre los principales procesos económicos y soc conquista, y las líneas anteriores son en buena parte especulativas. En las páginas siguientes trataremos de presentar ción del proceso de conquista de los pueblos antioqueños por los españoles, en la que se advierte lo poco que sabemos s spectos culturales y sociales de esta confrontación entre americanos y europeos. reconocimiento de Urabá

reconocimientos más tempranos de la región antioqueña tuvieron lugar en la zona de Urabá, visitada por primera vez por Ro astidas, quien pasó por allí en 1501 o 1502, acompañado por el piloto Juan de la Cosa, y negoció con los indios. El mism hizo una nueva expedición en 1504, y al llegar al pueblo de Urabá, al oriente del golfo, se enteró de la existencia del pueb n, al otro lado del golfo. Los españoles saquearon ambos pueblos, y dejaron fama, según Gonzalo Fernández de Ovied radores y destructores de la tierra, pues que su afán no era tanto de servir a Dios ni al Rey, sino de robar". Al volver de D abá, debieron permanecer allí unos 8 o 10 meses, por daños en los buques: sin alimentos y atacados por los indios, mu eron, y de 200 que llegaron menos de 100 se embarcaron finalmente hacia el Caribe.

s visitas se hacían en plan de saqueo: se trataba de expediciones que buscaban robar oro o esclavizar indios para llevar er a la isla de la Española. Poco después, la corona española intentó organizar el gobierno permanente de las regiones colombiana. En efecto, en 1508 España ordenó el poblamiento de la costa, y creó las gobernaciones de Veraguas y N lucía, la primera del golfo de Urabá al occidente (hacia Panamá) y la segunda del golfo hasta la Guajira. Para la Nueva Anda ombro gobernador a Alonso de Ojeda, quien probablemente había recorrido ya Urabá. Venía acompañado por Juan de la C expedición, con unos 300 hombres, llegó a Urabá a finales de 1509: allí fundaron la primera población española en terr mbiano y antioqueño: San Sebastián de Urabá, cerca a la actual localidad de Necoclí.

anta María de la Antigua

rea era difícil: los indios tenían flechas envenenadas y no aceptaban alimentar una población española que solo quería las enfermedades, el hambre y las flechas, redujeron en poco tiempo los españoles a menos de 80. Ojeda se fue por ayu o Domingo, pero prefirió, "cansado y enfermo y enojado de tanto revés" meterse monje. Entre tanto había salido otro soc pedición, Martín Fernández de Enciso. Al mando en San Sebastián estaba Francisco Pizarro, el futuro conquistador del


n decidió despoblar y volverse hacia Cartagena. Allí encontraron a Enciso y con los bastimentos que este traía aceptaron ret n Sebastián: eran 42 sobrevivientes, a los que se añadían 150 hombres recién llegados. La vida en San Sebastián siguió i a que con Enciso vinieron cerdos y ganados: los españoles tuvieron que aprender a comer nueces de cachipay y cerdos salv

esperados, aceptaron la idea, sugerida por un soldado que conocía el sitio y había venido escondido en la expedición de En o Núñez de Balboa, de trasladarse al otro lado del golfo, al Dari‚n. Allí, a finales de 1510, después de apoderarse del pu ena, fundaron a Santa María de la Antigua del Dari‚n. Rodeada de indios sin flechas ni venenos y buenos agricultores, era r elección para convertirse en base para la exploración de las regiones vecinas.

oa, alegando que se habían salido de los límites de la gobernación de Ojeda, desconoció a Enciso y se apoderó del mando ia. Cuando llego Nicuesa a alegar que estaba en su territorio, lo embarcó en un navío desvencijado: nunca m s se supo oa quedó con toda la autoridad, aunque de facto, y la utilizó aparentemente con habilidad: trató -después de algunas acc carmiento- de tener buenas relaciones con los indios, no les impuso tributo, no quitó su autoridad a los caciques, e impidió spañoles saquearan los indígenas vecinos. Con este sistema, logró que estos mantuvieran la población aprovisionada. La ci peró, nuevos colonos llegaron, y los españoles se ilusionaron con dos ideas: la llegada al mar del Sur, del que oyeron h o, y la posibilidad de un gran tesoro de metales preciosos, una especie de versión anticipada del mito del Dorado que resu y otra vez entre los españoles: se decía que en un pueblo denominado Dabeiba existían fabulosas riquezas. Por ello, rápidam nzaron a realizarse exploraciones por el Dari‚n, el Río León (1512) y el Atrato; en las bocas del Río Sucio le dieron nu mes sobre donde quedaba Dabeiba: le dijeron a Balboa que quedaba dos días arriba y que obtenía su oro de minas alejada por caminos de montaña. Probablemente los indígenas se referían a los indios de Guaca y a las minas de Buriticá.

que Balboa logró que el Rey de España le perdonara su usurpación y lo nombrara capitán del Dari‚n, en l513 se escog rnador en propiedad: Pedrarias Dávila. Este llegó en l514 con una expedición grandiosa, entre 1500 y 2000 hombres, ves edas y brocados", con "artesanos, médicos y mujeres". Traía Pedrarias, además, cuidadosas instrucciones reales sobre c ar en la región: debía repartir los indios entre los españoles (o sea establecer la "encomienda"), para que les sirvieran a e a además impedir la venida de abogados, "perjudiciales en extremo". Aunque en el pueblo había ya sembrados de yuca y m chos cerdos, no era fácil sostener tanta gente, y pronto apareció el hambre, pues los indios se negaron a trabajar para ñoles ociosos, y al hambre siguió una terrible epidemia. Los españoles trataron de forzar a los indios a dar oro -para envia enimientos a la Española (Santo Domingo)- y comida: si no la daban, los asaban en barbacoas o los hacían despedazar po s. Los españoles salían, con autorización de Pedrarias y del obispo - Fray Juan de Quevedo, el primero que existió en terr mbiano- a esclavizar y saquear los indios; las violaciones eran frecuentes y Pedrarias se jugaba buen numero de indios al aje conducta enloquecida llevo a la disminución de la colonia y eventualmente a su abandono. Mientras tanto, se hicieron múl diciones al interior, pero en un ambiente hostil, que dejó muchas victimas entre los españoles, y que no permitió encontr ado Dabeiba.

el fracaso, Pedrarias decidió buscar una nueva zona de acción y fundó en 1519 a Panamá, y en 1520 o 21 se trasladó a María sobrevivió dos o tres años m s, bajo el mando del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo: en 1524 Pedrarias de oblarla por completo. Durante los 10 anos siguientes los españoles visitaron esta región únicamente en busca de oro. Dep anamá, hasta que en 1533 se puso bajo la jurisdicción de la nueva gobernación de Cartagena. Un personaje curioso man ones con la zona: Julián Gutiérrez. Este era un criado de un español Diego del Corral, que había estado amancebado con e indígena. Cuando del Corral se fue a España, le dejó a Gutiérrez la manceba y su casa. Gutiérrez se casó luego con Isabe al, hija de Don Diego y de la noble indígena; Isabel había sido hasta los treintas su "naboría", una especie de sierva. El matrim sta mestiza, familiar de los caciques de la región de Urabá, le permitió negociar con ellos en paz: les daba herramientas, ha os productos por oro.

en 1534 los gobernadores de Cartagena trataron de impedir sus negocios y apoderarse de la región: ese año Alonso de Her ano de Pedro de Heredia, lo apresó, lo que inició una larga lucha entre ambos. Los de Cartagena, para controlar la re aron un pueblo, San Sebastián de Buenavista, probablemente cerca a donde había estado el original San Sebastián de U pueblo se convirtió en la base de las expediciones iniciales hacia Antioquia. Sin embargo, no logró dominar las poblac enas vecinas: estas habían disminuido radicalmente durante los anos de 1510 a 1535: como decía Fernández de Oviedo gobernación [del Dari‚n] había 2 millones de indios, o eran incontables: es menester que se diga como se acabó tanta gen


oco tiempo". Los que quedaban se habían refugiado en las áreas más selváticas y estaban rebeldes: toda la región del Atr eón, rea antes muy poblada, estaba otra vez por fuera del control de los españoles.

acia el interior.

1535 las riquezas del Perú se habían convertido en el sueño de todos los conquistadores. Cartagena no era una excepción las expediciones de estos años que parten de allí combinan el afán de llegar al Perú, de encontrar una nueva ruta al sur, c ueda del viejo mito de Dabeiba, el dorado de Antioquia. La primera de estas expediciones, además de un esfuerzo de Ped dia de encontrar a Dabaibe que tuvo lugar en 1536, fue la de Francisco César, quien entró probablemente por el Río León spañoles, a comienzos de 1537. El grupo, en medio de muchas dificultades, ascendió la Serranía de Abibe y llego a tierra a, donde gobernaba el cacique Nutibara. Su hermano, Quinunchú, ejercía el mando en algunos territorios más cercanos a U ndígenas rechazaron a los invasores, y varias batallas muy sangrientas tuvieron lugar. En ellas murió Quinunchú, y fue muy tín de los españoles, que saquearon los cadáveres de los indios derrotados. Los europeos regresaron pronto a San Sebas siasmados: afirmaron haber encontrado cerca de 70.000 indios, y pueblos avanzados y ricos. Además, Cesar había encias mucho más precisas a Buriticá, donde habría ricas minas de oro, al sur oriente de Guaca.

e tanto había llegado a Cartagena un visitador, Juan Vadillo, quien trató de utilizar su tiempo en beneficio propio. Organizó una expedición al interior, la que apresuró cuando supo que había sido reemplazado. En enero de 1538 salió de San Sebas endo los pasos de Cesar. Subió con 200 hombres, 100 negros, muchos indios y 300 caballos, por lo menos, hasta Guaca, d ó a encontrar a Nutibara. Vadillo y sus hombres buscaron oro en toda la región de la cordillera occidental, y finalmente lleg o Cauca, quizá en la región de Buriticá, donde quemaron al cacique, que no logró darles los doce canastos llenos de oro an los conquistadores por liberarle la esposa y los hijos. Siguieron al sur, pues Vadillo trataba de eludir su juicio de resid artagena, y luego recorrieron por todo el Valle del Cauca, desde Buriticá hacia el suroeste. Ascendieron la cordillera a la re artama y Caramanta, y finalmente llegaron a Anserma, donde estaba Lorenzo de Aldana, quien venía con los hombres que d o avanzaban conquistando esas regiones. La expedición fue difícil y costosa. Los españoles sometieron a los indios a violen es y saqueos de toda clase, lo que produjo una decidida resistencia indígena: al final apenas llegaron 92 españoles, y entr tos estuvo Francisco César. Mientras tanto, los Cartageneros, sospechosos de la huída de Vadillo, enviaron una exped da por Luis Bernal y Juan Graciano, la cual siguió los pasos de las de Cesar y Vadillo, y llegó también hasta Anserma. En las guerras con los indígenas produjeron la muerte de Nutibara, el más importante cacique del nordeste antioqueno.

expediciones anteriores abrieron el apetito: se había visto que la región era muy poblada y evidentemente tenía buenas m o: los españoles, después de 30 anos de andar en la costa, encontraban al fin las fuentes del oro, que hasta entonces ha nido por saqueos o intercambios. Pero el deseo de dominar la región era común a los conquistadores de Cartagena y a los nzaban a hacer de Cali y Popayán su centro. En efecto, el viaje de Vadillo y el de Bernal mostraron el camino a los que ve erú. Así, en 1541 un teniente de Sebastián de Belalcázar, que ambicionaba independizarse y había fundado ya las poblac artago y Anserma, Jorge Robledo, partió de Anserma con 84 hombres, con larga experiencia en América, en dirección al n ués de recorrer las regiones de Picara, Pozo, Paucura (Pácora) y Arma, entró al actual territorio antioqueño por la ribera der auca y recorrió pueblos que llamó de Pascuas, Poblanco, Cinifaná y de las Peras (Amaga), llamado así por la abundanc cates, y Mungía o Pueblo de la Sal (Heliconia). Desde allí salió un grupo al mando de Jerónimo Luis Tejelo, que subió la cord al y encontró el Valle de Aburrá, a donde siguieron todos los españoles. Los indios se enfrentaron con decisión a los invas ardos, macanas y tiraderas (no parecen haber sido flecheros), y muchos se suicidaron ahorcándose con sus mantas para e bajo el dominio de los españoles o por terror. Algunos expedicionarios siguieron al oriente de Aburrá, pero decidieron volv los indicios de poblaciones muy abundantes, a las que temieron enfrentarse. A finales de agosto de 1541 los españoles sal burrá, cruzaron el llano de Ovejas y volvieron al Cauca, esta vez cerca a Sopetrán; siguieron al norte y encontraron el pu ahamí, donde atravesaron el Cauca. Pasaron por cerca a Buriticá y siguieron hasta las cercanías de Ituango: en el camino de rovincias de Buriticá, Corome y Ebéjico. Otro grupo había recorrido la ribera oriental del Cauca, en las provincias de Nuta co.

a fundación de Antioquia

edo encontró en todo el valle del Cauca una población abundante y rica, y consideró entonces conveniente hacer una fund anente, que le daría pie para pedir a la corona que se asignara la región a su gobierno o al de Popayán, y no al de Cartag


o hizo el 4 de diciembre de 1541, cuando fundó, en el valle de Ebéjico, unos 7 kilómetros al sur del municipio actual de Pe udad de Antioquia, después de varias escaramuzas con los indios de la región (Actuales municipios de Peque, Itua sgordas, Uramita). Representaba esto el acto de asentamiento en una región muy poblada, que había recibido con hostilid spañoles, los que tuvieron que hacer guerra abierta a los nativos para iniciar su sojuzgamiento. Robledo, que tenia probl Belalcázar, decidió no regresar al sur y prefirió irse a San Sebastián, con la intención de ir a España a pedir el gobierno . Allí fue apresado por Heredia, que consideraba que habían invadido su gobernación, y enviado a España. En Antioquia q o autoridad Alvaro de Mendoza. Heredia se dirigió a Antioquia y ocupó la ciudad militarmente y la sujetó a Cartagena. Qu ban en desacuerdo se dirigieron al sur, pero tropezaron con Juan de Cabrera, quien venía enviado por Belalcázar tras Rob era siguió hasta Antioquia y la ocupó nuevamente a la fuerza y esta vez envió a Heredia prisionero a Cali. Cabrera, deraba inadecuado el sitio donde se había fundado, decidió trasladarla al Valle de Nori, en el actual municipio de Frontino: n estaba poblada por indios de Guaca, y parecía estar más cerca de la Dabeiba soñada. Como ocurría tan pronto se fun iudad, sus autoridades procedían a distribuir a los indios entre los conquistadores, y así se hizo en Antioquia, por parte de I apia, quien reemplazó a Cabrera. Probablemente los pobladores trataron de combinar la utilización de los indios en activid ras con el saqueo de tumbas y la apropiación de los tesoros acumulados por los indios: este tipo de economía de expoli endría a los aborígenes en permanente rebelión durante las décadas siguientes.

no pasó mucho tiempo antes de que llegara de Popayán un nuevo teniente de gobernador, Alonso Díaz Madroñero, q ficó la distribución de las encomiendas, con disgusto de muchos, que encabezados por Tapia se retiraron, probablemen es de 1543, a Cartagena. A Díaz Madroñero lo había reemplazado entre tanto Gonzalo Peña. Los cartageneros, que n naban a que Antioquia quedara en manos de Popayán, hicieron una nueva expedición, y Heredia llegó en 1544, tomó pose ciudad y dejó a Tapia como teniente, esta vez a nombre de Cartagena. Heredia salió a recorrer la región, y en el alto de e trató de fundar una nueva población, Maritu‚, la cual no tuvo éxito. Entre tanto, Díaz Madroñero volvió a apoderarse d, destituyó al teniente nombrado por Heredia, Gaspar (o Diego?) Hernández Gallego y repartió otra vez las encomiendas sultado previsible de nuevos descontentos, que esta vez se rebelaron, nombraron a Tapia como autoridad, y enviaron a oñero y otros sureños, entre ellos a Gaspar de Rodas, presos a San Sebastián. Para entonces -comienzos de 1546-, h sado Jorge Robledo de España, y contaba con la protección del visitador Alonso Díaz de Armendáriz. La corona había dec a gobernación de Antioquia a Robledo, separándola de Belalcázar, pero había encargado a Díaz hacerle antes el juic encia. Díaz, sin embargo, decidió encargar a Robledo de la tenencia de gobernación sin hacer el juicio de residencia. Rob ués de liberar a los detenidos en San Sebastián, donde los encontró, prosiguió hacia Antioquia. La ciudad de Antioquia argo, no quiso aceptarlo sino bajo protesta: no eran claros sus documentos. Robledo decidió entonces, considerando que eniente que existiera una ciudad en el valle del Cauca, fundar a Santa Fe, lo que hizo en junio de 1546. Quedaban entonce encia dos centros españoles en la zona: Antioquia, en la región de Frontino, y Santa Fe, en el sitio actual. Con ello se cr base para una colonización permanente por parte de los españoles: síntoma de esto es la llegada de las primeras mu peas, la traída de ganado vacuno (los cerdos habían venido con las primeras expediciones de Robledo), de gallinas y de alg las europeas, como caña de azúcar. Robledo siguió poco después al sur, y fue apresado por gentes de Belalcázar, las cua tieron a un breve juicio y lo ejecutaron por traición al rey en octubre de ese año.

rto Robledo, y aclarado que Días de Armendáriz había excedido sus poderes al nombrarlo, quedó otra vez la región ba dicción de Popayán, en la cual continuaría, hasta 1584. El primer representante de la autoridad de Belalcázar fue Gaspa s, quien dominaría la vida de Antioquia durante los siguientes 50 años. En efecto, Rodas volvió a distribuir las encomienda a Fe, repartió tierras, efectuó el traslado de Antioquia a Santa Fe (es decir, unificó las dos ciudades en una), en 1548 o 15 nizó la defensa de la zona contra los indígenas rebeldes. En realidad los años de 1546 a 1580 son de gran inestabilidad par uistadores españoles. Los sueños de grandes fortunas decaen temporalmente, y la región no parece haber atraído mu os habitantes: hay solo un pequeño núcleo español que vive en Santa Fe, ante todo tratando de explotar en alguna medid s de Buriticá. Pero para explotarlas hacen falta indios, y estos disminuyen aceleradamente, y se rebelan continuament esión que se tiene, dada la escasa documentación que se ha estudiado de este período, es la de que solo pequeñas poblac nas a Santa Fe pudieron mantenerse en encomienda. Las poblaciones indígenas más importantes debieron replegarse hac s altas de la cordillera occidental o incluso hacia las vertientes del Atrato y sus afluentes. De varias de las rebeliones indíg mos alguna referencia. El abandono de Antioquia en Frontino estuvo causado por una rebelión que los historiadores dicen h de los catíos, dirigidos por el cacique Ton‚, pero de la que tenemos muy pocas informaciones precisas. Gaspar de Roda rgado de efectuar la pacificación, la cual no debió ser muy exitosa, porque todavía para 1569 se encontraban los catíos rebe grupos eran los levantados es algo difícil de precisar: la primera rebelión debió de ser de grupos de Frontino, o sea Guaca


la pacificación se hace contra poblaciones del río Penderisco, y en ambos casos se atribuye la dirección indígena al ca

odo caso, en la última fecha salió Francisco Gómez Hernández de Caramanta, otro pequeño poblado que había sido establ 1548 o 49, a sujetar a Ton‚, a quien se atribuía la muerte de su encomendero, Pedro de Frías. La expedición duro varios m ella hubo fuertes enfrentamientos con los indígenas, que se habían preparado llenando los caminos de estacones afilad ándose en sitios elevados cuidadosamente preparados: "fortalezas", los llamaron los españoles. La expedición siguió ha , buscando a Dabeiba, y bajaron por el río León hasta el Dari‚n, y subieron por el Atrato: todavía las poblaciones indígen na eran numerosas, pues reportaron poblados de 3 y 4 mil indios.

a conquista del oriente antioqueño

tras ocurrían en el valle del Cauca estos enfrentamientos, otros grupos trataron de reconocer la cordillera central, sobre tod ción al río Magdalena. En efecto, hacia 1550, cuando se fundó a Ibagué, los españoles mostraron un interés por los pueblo agdalena. En ese año, Francisco Núñez Pedrozo cruzó los ríos la Miel, Samaná (Provincia de los Palenques) y Nare, y llegó e parece, hasta el río Guatapé. Allí debió enfrentarse primero a 300 indios armados de macanas, y luego a m s de 2000 arm echas, que fueron reforzados por otros 1.500 provenientes del sur. Esto indica la existencia de poblaciones relativamente de ta región, que hasta ahora no ha sido explorada arqueológicamente. Siguieron en dirección al Porce, donde tropezaron con dición que había salido de Arma bajo el mando de Hernando de Cepeda, quien probablemente recorrió las riberas del Porce rte. Después de otros incidentes, que unieron y desunieron las dos expediciones, se hizo alguna exploración de la regió ón.

s expediciones se iniciaron en Mariquita y Victoria, como las de Diego de Carvajal y Juan Valero, que fracasaron. Me tados tuvo Francisco Martínez de Ospina, quien recorrió las mismas zonas de Núñez Pedrozo en 1560 y fundó, probablem e el río Guatapé, a Remedios. Esta ciudad se convirtió en una especie de campamento minero en movimiento, y logró sosten emente hasta finales de siglo, siguiendo las posibilidades de oro y la existencia de indios que pudieran utilizarse para extra co tiempo se trasladó a inmediaciones del actual San Carlos, hacia 1569 fue llevada a la zona de Colombo, luego (1588) Cancán (Valle de San Bartolomé) y hacia 1594 se instaló donde está aún, al encontrarse yacimientos auríferos mucho etedores que los anteriores, y que condujeron al primer gran auge de la minería antioqueña entre 1590 y 1630. En todo ploración de la vertiente al Magdalena de la cordillera oriental se hizo desde Mariquita, sujeta a Santa Fe de Bogotá, y esta onsiderada durante la mayor parte del periodo colonial como parte de Mariquita. De este modo, entre 1550 y 1584 Caram nta Fe de Antioquia hicieron parte de la gobernación de Popayán, mientras que Remedios estaba sujeta a Bogotá.

as grandes rebeliones indígenas y la creación de la gobernación de Antioquia.

enemos rastros muy claros de lo que ocurrió hacia 1557- 60: estos fueron años de una amplia rebelión indígena en to orio colombiano, y evidentemente una de las zonas más activas fue Antioquia. Según Aguado, la rebelión incluyo "to ncia de los Palenques", o sea la vertiente del Magdalena, y sobre el resto, el testimonio del Oidor Tomás López es una b ación: cuando visitaron todo el occidente colombiano, de Pasto a Arma, para tasar los indígenas y fijarles tributo, decidiero Antioquia porque estaban los indios rebeldes. En esta última ciudad recibieron una declaración de que los vecinos de Antio saban ir a los repartimientos "sino era con mucha gente, y que todos los naturales de dicha villa o los más estaban de mala pechosos". Ante ello, el Obispo de Popayán y el oidor visitador dieron algunas órdenes, como la de que se tratara bien s, no se les enviara a trabajar a las minas y no vivieran mulatos ni negros entre ellos. En Antioquia, aunque la población indí ún numerosa, solo unos pocos servían, sobre todo en las minas, de modo que los vecinos podían "sufrir la mala vida qu n, por ser las minas de oro buenas, y con algunos negros que tienen y con algunos indios de los naturales que les sirven, s oro para sustentarse." (Relación de 1559-60). Como se advierte, las dificultades para utilizar los trabajadores indígenas ha ucido ya a la introducción de esclavos, que para finales de siglo serían la base de la economía regional. En esta situación os de Antioquia y Caramanta trataron de obtener mayor autonomía de Popayán, y en 1561 decidieron enviar un agente a que solicitara algunas mercedes: la creación de una gobernación, para la cual proponían a un Luis de Avilés, y que se perm nuar utilizando a los indios para sacar oro en las minas, como se había hecho hasta entonces. Esta solicitud es revelado no se habían cumplido en Antioquia las Nuevas Leyes expedidas en 1542, las que habían pretendido proteger a los indígena olenta explotación a la que los sometían los conquistadores. Pedían también repoblar a Antioquia, despoblada, según ellos


ón de las guerras del Perú. La idea era, probablemente, tener un sitio intermedio que permitiera revitalizar el tráfico por U desde la desaparición de Antioquia San Sebastián se había visto también abandonado.

gestiones del procurador duraron casi diez años, y condujeron eventualmente a que a él mismo, Andrés de Valdivia, que h vecino de Caramanta, le asignaran la llamada "gobernación de Antioquia". Entre tanto, los indígenas del río Cauca continu ometerse a los españoles, con escasas excepciones. Por ello, hacia 1566 se ordenó la preparación de una nueva exped a los 'catíos", que en esta ‚poca eran los indios del norte de Santa Fe: Ituango, etc. Esta expedición sólo comenzó en 15 ncabezada otra vez por Gaspar de Rodas, quien obtuvo el apoyo de Martínez de Ospina, residente en Remedios. Com iores, esta campaña fue también bastante violenta; la rebelión fue acaudillada por varios indígenas como Sinago, caciqu go, Tocina de Ebéjico, Yutengo y otros. Además, la expedición fue a las cabeceras del Sinú, a la región de los Nutabes (Va Andrés) y al bajo Cauca, enfrentando diversos grupos indígenas y buscando oro. Durante ella Gaspar de Rodas fundó la pobl an Juan de Rodas, a finales de 1570, cerca al río Cauca; poco después fue trasladada al alto San Jorge.

medio de esta campaña, en 1571 llegaron los agentes de Valdivia, y posteriormente ‚l mismo: traía el título de gobernado quia, expedido por cedula real del 245 de agosto de 1560 pero los linderos que le daban la situaban esencialmente entre e a y el Magdalena o el Porce: se trataba de la "provincia de Entre los dos Ríos", y no incluía a Santa Fe de Antioquia.

odo caso, la rebelión continuó, dirigida por un nuevo jefe, Pedro Catío, mestizo, y probablemente ajeno a los indios de l a vía seguía en 1573, cuando luchaban en San Juan de Rodas Pedro Catío y Juan López Bravo, Finalmente, la rebelión s ando, tras una inmensa destrucción de los indios, a los que se atacaba con arcabuces, boleadoras y perros "cebados en entr es" como dice Castellanos, que reporta la fatiga de los indios al atribuir a uno de ellos las palabras:

en, cristianos, cesen las matanzas que sangrientos estáis hasta los codos: dejad algunos que hagan las labranzas de que co e comamos todos."

fe indígena Catío murió y Valdivia decidió trasladar a San Juan de Rodas al lado derecho del Cauca, en territorios claramen obernación -hasta entonces sus pretensiones de que esta incluía a Santa Fe habían sido rechazadas. Al otro lado, en el Val cama o San Andrés, se situó San Juan, la cual debió enfrentar una nueva rebelión. Esta, probablemente, aunque mot amentalmente por la resistencia indígena a la invasión europea, estuvo en parte estimulada por españoles de Santa Fe, ri aldivia: los testimonios de una investigación de la ‚poca sugieren que Bartolomé‚ Sánchez, encomendero de Tahamí, utiliz s de sus encomiendas para soliviantar los de San Andrés y sus cercanías. Valdivia, que había fundado a Valdivia en Guarc nio de 1574, y la había trasladado cerca al actual Puerto Valdivia (Pesquerías), debió enfrentar una revuelta masiva que cul mienzos de 1575 cuando murió a manos de los indios dirigidos por el cacique Quim???‚, con más de 60 españoles.

rto Valdivia, Rodas fue encargado de la gobernación, que todavía no incluía sino las áreas nuevas del norte. Rodas, que es iendo en Bogotá, asumió la pacificación de la región y fundó en l576 a Cáceres, hizo el juicio a los indígenas culpables te de Valdivia, a consecuencia del cual ordenó la ejecución de los caciques Guebana y Quim??‚y de los indios Tamer y Pu omo la mutilación del cacique Quetara y a los indios Guarcama y Anzara, entre otros, en 1577.

ño siguiente recibió Rodas título de gobernador, en reemplazo de Valdivia. Entre tanto, en Antioquia seguía la lucha contr enas: los de las regiones vecinas de retiraron de la zona en 1576, bajo el influjo de una especie de Mesías, Sobce, q ciaba un diluvio universal que solo castigaría a los españoles. Hacia l579 se presento una nueva rebelión, dirigida por el ca ga, en el área de Cáceres. Rodas hizo una nueva campaña que permitió la captura de este cacique y de Tiquimiqui, los c n ejecutados, y en la que murieron bastantes indios. Para completar el control de la región del nordeste de Antioquia, s una larga expedición exploratoria del Porce en 1580, y luego procedió a fundar a Zaragoza de las Palmas en 1581 y a refu n Juan de Rodas en 1582 o 1583; este último establecimiento no sobrevivió mucho. También se había fundado a San Jeró onte, probablemente en las tierras bajas cercanas a Ayapel, aunque algunos historiadores lo sitúan en la región de San And

de el punto de vista administrativo, en 1584 se unificó finalmente la región de Santa Fe de Antioquia con el bajo Cauca e, al someter a Santa Fe a la gobernación de Antioquia, aunque Urabá quedaba sujeto a Cartagena, y el oriente a Santa F tá. Puede considerarse que culmina entonces el proceso de conquista de Antioquia, aunque todavía ser necesaria la explot


sa de los minerales del nordeste (Remedios, Zaragoza, Cáceres y Guamocó) para que la provincia adquiera una base econó a. Sin embargo, ya para 1580 la población indígena ha sido sometida en los núcleos centrales de la gobernación, y en gran esaparecido.

que no se cuenta con cifras fidedignas de población en Antioquia, por no haberse realizado los recuentos que para el rest se hicieron en 1558-61, los testimonios hablan de una población original muy numerosa. A falta de mejores datos, la cifra sa la da Fray Jerónimo de Escobar, quien en 1581 sostenía que los indios de Antioquia hacia 1540 (lo que no incluía los i orce, ni de la cordillera central) eran unos 100.000 adultos. A estos deberían sumarse los 25000 varones adultos de Caram poblaciones de Aburrá y la cordillera central, hasta el bajo Cauca. Para 1560, en Santa Fe de Antioquia se calculaban uno varones adultos encomendados, y el número de hombres adultos de Ituango se estimaba en 15.000, En Caramanta los indíg mendados eran 1090, de los cuales 240 trabajaban en las minas. Los españoles eran un puñado: Antioquia tenía 11 o 12 vec a familias de encomenderos, lo que indica probablemente unas 50 o 60 familias de españoles; Caramanta tenía también ecinos.

1580 el número de indígenas estaba próximo a la extinción total: en Caramanta quedaban 400, repartidos entre 7 vecin evivían en Santa Fe unos 800 indios de servicio, para unos 17 vecinos, descritos como "gente mucha de ellos inquieta e ara allí mil hombres foragidos".Zaragoza tenia 40 españoles. Ante la escasez de indios, llegaban los esclavos negros, au aun escasos y costosos. (600 en Buriticá y unos 150 en Cáceres, según los informes de comienzos de los 80s) Así, la pobl queña, que pudo alcanzar a m s de medio millón de habitantes hacia 1530, se había reducido en l580 a unos cuantos mile ias indígenas y un puñado de españoles: existían entonces únicamente las ciudades y villas de Antioquia, Caramanta, Các medios. No sabemos cuantos mestizos podían existir, pero algunos indicios revelan ya un amplio mestizaje, y muchos d de los primeros conquistadores fueron mestizos, como lo muestra el caso del mismo Gaspar de Rodas. Esto es lógico, a que antes de 1580, frente a unos millares de varones españoles, apenas vinieron unas cuantas mujeres.

la vida económica de la región estaba más estabilizada, por la aparición de sembrados en la región del Cauca, la adaptac cnologías agrícolas y mineras de los indios, que permitían la utilización de la yuca y el maíz y la extracción de oro, y la ampli s crías de ganado, tanto en el valle del Cauca como en las llanuras del Valle de Aburrá. Todavía, sin embargo, como lo ind Jerónimo de Escobar hablando de Caramanta, dominaba la ‚tica de los conquistadores sobre la de los colonos: "los espa pocos y gente que les parece que no pasaron a las Indias más que a ser señores." Pero destruida casi por completo la pobl ena, por el trabajo, las guerras, la explotación, el hambre y las enfermedades, ya no había de quien ser señores. Por bar pensaba que los colonos aprenderían a trabajar: "Y así entiendo que corriendo los tiempos, la necesidad que es maes ertadora, les hará trabajar y romper la tierra y labrarla, como hacen en nuestra España"

La conquista de antioquia  
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