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Reflexiones sobre la adquisición del lenguaje y su desarrollo Ensayo a través del caso: película “Entre Lobos” de Gerardo Olivares

Mayo 2013

Yolanda Blázquez López


Reflexiones sobre la adquisición del lenguaje y su desarrollo 2 Yolanda Blázquez

1. OBJETO El objeto principal de este ensayo es exponer algunas reflexiones sobre distintas hipótesis lingüísticas enmarcadas en el ámbito del proceso de adquisición del lenguaje y su desarrollo, con el propósito de que sirvan como marco teórico general para un posterior estudio más profundo.

Estas reflexiones surgen como consecuencia de estudio del caso de la película “Entre Lobos”- de Gerardo Olivares-, que narra la historia de un niño que vivió en Sierra Morena aislado de todo contacto humano entre los 7 y los 19 años, antes de ser localizado por la Guardia Civil.

2. INTRODUCCIÓN El estudio de niños criados sin exposición al lenguaje se ha sido visto desde épocas muy antiguas como un medio muy importante para adentrarnos en los orígenes de la adquisición de esta facultad característicamente humana: el lenguaje. Desde el siglo XIX, algunos casos de estos niños saltaron a la luz pública, destacando el de “Víctor de Aveyron”, educado por el profesor Itard y llevado al cine por Truffaut; o el de Genie, una niña confinada en una habitación por su padre hasta la edad de 13 años. Asimismo, también tenemos el caso que sirve de inspiración del presente ensayo, que es el de Marcos Rodríguez Pantoja, nacido en el norte de la provincia de Córdoba en 1946. Tenía 7 años cuando fue entregado por su padre a un cabrero para cuidar del rebaño en un perdido valle de Sierra Morena. Al poco tiempo, el cabrero murió y Marcos se quedó solo y completamente aislado. En los doce años que permaneció en el monte – de 1954 a 1965 – no tuvo contacto con humanos y vivió junto a una manada de lobos. Durante su aislamiento, el niño aprendió los ruidos de los animales con los que convivió, y los empleó para comunicarse con ellos, y así, poco a poco abandonó el lenguaje humano.


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Fue “capturado por la Guardia Civil” y quienes estudiaron su caso destacaron, entre otras cosas, “el desconocimiento absoluto de la vida social, el andar extraño, la ingenuidad”. Con posterioridad, un sacerdote le enseñó a pronunciar el idioma, y fue internado en el Hospital de Convalecientes de la Fundación Vallejo, en Madrid, hasta ser reintroducido como adulto en la vida en sociedad. Hizo el servicio militar y se dedicó a trabajar como pastor y a la hostelería. Tras vivir en Fuengirola (Málaga) e incluso llegar a habitar en una cueva, se trasladó a un pueblo llamado Rante, en Galicia, donde reside actualmente con una persona de su confianza. Colaboró en las escenas finales de la película “Entre Lobos”, basada en su historia real. Como se desprende de sus propias declaraciones en los distintos medios, nunca se adaptó a la vida en sociedad y siempre ha considerado que la vida entre humanos es peor que la vida entre animales. Según García Alonso (2009:42), los niños salvajes son una categoría de personas que tienen en común el haber pasado los primeros años de su vida en estado de aislamiento, entendiendo por aislamiento una situación en la que los individuos permanecen sin compañía humana – aunque puedan convivir con otro tipo de animales como lobos, osos o monos – confinados o abandonados en soledad. Por tanto, no se establece ninguna distinción entre los niños que estuvieron aislados de humanos pero convivieron con animales, y los que vivieron confinados en habitaciones en la soledad más absoluta. En los tres casos señalados, el resultado final es el fracaso en la adaptación en la vida en sociedad. Esto nos lleva a preguntarnos ¿es la vida en sociedad la responsable de hacer hombre a un recién nacido o su humanidad existe independientemente de esta vida social? Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que el número de palabras de un hombre ordinario supera por miles el de un chimpancé y su estructura del lenguaje se distingue en términos fonológicos, morfológicos, sintácticos, semánticos, pragmáticos y tecnológicos de la naturaleza de los códigos animales.


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Al mismo tiempo, también podemos decir que los tres casos mencionados (Víctor de Aveyron, Genie y Marcos Rodríguez) se diferencian en algo que puede ser clave: Marcos estuvo rodeado de humanos y vivió una vida en sociedad hasta los 7 años de edad, hecho que no ocurrió en los dos casos restantes. Marcos consiguió comunicarse y utilizar el lenguaje, y hasta pudo ejercer una profesión. Por tanto, desde el punto de vista lingüístico, podemos establecer una asociación con la hipótesis del período crítico de E. Lenneberg y reflexionar sobre ella a lo largo del presente ensayo. A partir de estos supuestos, podemos construir un marco teórico general sobre el que exponer diversas preguntas y reflexiones sobre el hecho de crecer sin lenguaje y sus consecuencias. Este marco teórico abarca las siguientes cuestiones principales: 

¿La competencia lingüística es adquirida o aprendida? ¿Cuál es la diferencia entre aprendizaje y adquisición?

¿Cuáles son las principales hipótesis que explican el proceso de adquisición de una lengua? ¿Existe una gramática universal? ¿Qué es la hipótesis del período crítico y sus posibles críticas?

¿Cómo se puede aplicar esto a la enseñanza de lenguas?: el factor edad en la enseñanza de lenguas extranjeras y los posibles efectos de la enseñanza adelantada de lenguas extranjeras.

3. EXPOSICIÓN (marco teórico) 3.1.

Competencia lingüística aprendida o innatista y Gramática Universal (GU).

adquirida: Hipótesis

La gran cuestión estriba en si la competencia lingüística de la primera lengua es fruto de un proceso de “adquisición” o si intervienen también procesos de “aprendizaje” y en qué medida.


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Todo ello, entendiendo por adquisición el proceso inconsciente y espontáneo de interiorización de un sistema lingüístico por la mera exposición natural a la lengua materna; y por aprendizaje el proceso consciente y dirigido que se produce mediante un proceso cultural y de escolarización. Según Chomsky (2005), el lenguaje no se enseña formalmente. Chomsky plantea la existencia de un dispositivo de adquisición del lenguaje (LAD, por sus siglas en inglés), seguramente ubicado en el encéfalo cerebral, que determina la manera en que un

niño

tiene

competencia

en

su

lengua

materna,

independientemente del tipo o calidad de modelo verbal o estímulo que tenga. Es decir, según esta hipótesis, denominada innatista, los niños nacen biológicamente “programados” para el lenguaje; Por otro lado, esta hipótesis también sirvió de base para explicar la universalidad del lenguaje: el LAD contiene los elementos gramaticales

universales

(GU=Gramática

Universal)

que

conforman y comparten las diferentes lenguas del mundo, es decir, contiene los principios (abstractos) comunes a todas las lenguas y sujetos a una serie de parámetros de variación que explican las diferencias resultantes entre las distintas gramáticas. Los lingüistas han tratado de caracterizar esta Gramática Universal, dando lugar a diversas hipótesis, entre las que destacan en los últimos años la hipótesis continuista

y la

hipótesis maduracional. La diferencia fundamental entre ambas radica en cómo se entiende el estado inicial de la facultad del lenguaje, es decir, si se asume que la capacidad lingüística en las primeras etapas de la adquisición es igual que la del hablante adulto o, por el contrario, que los principios de la gramática varían como resultado de su maduración biológica (es decir, los cambios


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en la forma de la gramática no tendrían por qué estar relacionados con la experiencia lingüística concreta, sino que están

determinados

por

la

maduración

biológica

de

los

organismos). A este respecto, han sido muchos los estudios que han tratado de dar respuesta a las preguntas sobre la posible existencia de un gen o conjunto de genes que configuran neuronalmente el cerebro (o áreas del cerebro) y que definen la manera en que los niños desarrollan el sistema recursivo que define su gramática mental. No se ha llegado por el momento a conclusiones determinantes. Es decir, según lo expuesto hasta ahora, los niños abandonados y aislados objeto de nuestro estudio tendrían una facultad innata para el lenguaje y, por tanto, al “recuperarlos” para la sociedad humana no deberían haber tenido grandes problemas de comunicación. Sabemos que no es así. 3.2.

Hipótesis del Período crítico La Hipótesis del Período Crítico (HPC), cuyo máximo exponente es Eric Lenneberg (1967) parte de las teorías innatistas señaladas anteriormente. Según la HPC, la adquisición de una lengua está biológicamente relacionada con la edad del individuo y su desarrollo madurativo, y por ello propone que el niño logrará hacerse con el código lingüístico de su lengua materna, siempre que no supere el período crítico. Propuso un período crítico que comenzaba en torno a los dos años y finalizaba en la pubertad (12-14 años), debido a la terminación de la lateralización hemisférica y de la plasticidad cerebral. Este período crítico necesita dos condiciones: tener un cerebro humano (lo que implica socialización, comunicación y afectividad desde el nacimiento) y una estimulación lingüística.


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Según esta HPC, nuestro niño de “Entre Lobos” tendría menos problemas de lenguaje, ya que estuvo entre humanos hasta los siete años. Así fue según lo que está documentado.

3.3.

Competencia lingüística aprendida o interaccionista.

adquirida: Hipótesis

Frente a las posturas innatistas, los interaccionistas aceptan la Gramática Universal (dotación biológica) como factor que hace posible la adquisición del lenguaje, pero consideran que no es suficiente para que el niño desarrolle la lengua particular de su comunidad. Por tanto, la adquisición no depende solo de la dotación genética, sino también de la interacción social del niño y de una serie de factores

sociales

y ambientales

que interactúan

con

las

capacidades innatas del niño. Para el interaccionismo, es fundamental el intercambio conversacional del niño con su “cuidador”, el que disponga de muestras de lengua adulta para facilitar el proceso de adquisición. Lo que no está claro es la valoración del grado de influencia que ejerce la lengua del cuidador. Es importante tener presente las afirmaciones de Casas Navarro (2012:136), el color de los ojos es genético y depende de los padres en una determinación muy clara. Sin embargo, ello no ocurre con el lenguaje: el niño no hereda la lengua de la madre, sino que desarrolla la lengua de sus cuidadores, sean sus padres o no. Esto explicaría por qué tanto “Víctor de Aveyron” como Genie tuvieron tantos problemas de habla. No interactuaron en ningún momento de sus primeros años de vida con un cuidador humano y, por tanto, tuvieron enormes problemas de lenguaje. Marcos, en cambio, sí dispuso de esa interacción en sus primeros años.


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Finalmente, merece la pena destacar la postura de Hutton (1967), que, influido por Zingg, sostiene que los individuos criados entre animales han sido de algún modo socializados, ya que han aprendido algunas pautas de conducta, pero que su socialización no ha sido “humana”. Es decir, han estado integrados en un código de socialización, pero no cultural. Han sido sometidos a un proceso de aprendizaje, pero no de aculturación (de cultura propiamente humana). 3.4.

Revisión del período crítico en el aprendizaje de una lengua extranjera (L2). Debate abierto sobre el factor edad en dicho aprendizaje. Después de la exposición anterior, también quedan una serie de interrogantes abiertos sobre su aplicación al proceso de aprendizaje de lenguas extranjeras. Por ejemplo, algunas cuestiones pendientes de resolver serían: ¿Vale la misma solución de la GU (Gramática Universal) de la L1 para la L2? El hablante de L2 ¿tiene disponible todavía la GU, como cuando era niño?. Para Baralo (1996), existen dos problemas que resolver: el problema lógico de la adquisición de la LE y el problema del desarrollo de esa adquisición. Según la autora, a través de la teoría innatista quedaría

resuelto el primero, ya que en los

procesos de adquisición de L1 y L2

se encuentran claras

similitudes, en la medida en que ambos se encuentran guiados y limitados por los principios de la GU. Al segundo problema daría respuesta la teoría de la actividad y de la interacción de Vygotsky, que destaca la importancia de la interacción social en el desarrollo de la adquisición de una lengua. En este sentido, se destaca la importancia del contexto en el proceso de aprendizaje de una lengua, ya que los datos aprendidos deben estar inmersos en


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situaciones en las que el individuo se encuentre interactuando con otros a través de actividades reales. Por otro lado, y a raíz de la Hipótesis del Período Crítico, se han realizado numerosos estudios sobre la influencia de la edad en el aprendizaje de una lengua extranjera,

otra cuestión que

también queda abierta. Según esta hipótesis, la facilidad y habilidad del niño para aprender una lengua extranjera podría residir en la plasticidad de su cerebro, que va decreciendo con la edad. Y la falta de esa plasticidad es la responsable de las diferencias entre niños y adultos en la adquisición de una lengua extranjera. Así, según Torres Águila (2005:2) De esta teoría de condicionamiento biológico se infiere que el momento óptimo para aprender una lengua es la niñez, dada la plasticidad cerebral y la falta de especialización cortical que caracterizan esta etapa de la vida: a medida que maduramos y la organización del cerebro se hace más especializada, nuestra capacidad para aprender un idioma tiende a decrecer. En su artículo “El mito del período crítico para el aprendizaje de la pronunciación de un idioma extranjero” el autor no solo comenta estudios que cuestionan la hipótesis del período crítico, sino que retoma, entre otras ideas, las señaladas por Strevens (1974) sobre las ventajas que tiene un adulto en comparación con un niño cuando aprende una lengua extranjera. En mi opinión sobre este asunto, creo que los puntos críticos fundamentales que se podría hacer de la HPC en este sentido sería que si el nivel de adquisición del lenguaje es solo biológico, éste se daría de forma similar a todos los seres humanos que físicamente están capacitados para adquirir una lengua. Por otro lado, según la HPC nadie debería ser capaz de adquirir una competencia nativa de una lengua pasada una determinada edad,


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y a través de diversos estudios ha quedado demostrado que esto no es cierto. Puedo aportar en este sentido mi propia experiencia. Para finalizar, me gustaría destacar una de las conclusiones de un estudio realizado por Cortés Moreno (2001:12) sobre el factor de la edad en el aprendizaje de LE que me ha parece interesantísimo de cara a esta cuestión: “A nuestro entender, la motivación es un factor trascendental, con un peso específico muy superior al de la edad en sí. Mientras que el niño siente una motivación profunda por llegar a dominar la lengua que le va a permitir actuar en su entorno, integrarse en él y afirmar su personalidad, las motivaciones del adulto son, en comparación, superficiales: intelectuales, laborales, afectivas, etc.

Entendemos que el

aprendizaje de una lengua es posible a cualquier edad; cada etapa tiene sus pros y sus contras. Los adultos- con una capacidad intelectual más desarrollada- tienen ventaja con respecto a los niños en aspectos de razonamiento abstracto (p.ej. gramática). De ahí que sientan la necesidad de explicaciones formales de la lengua que están aprendiendo o de la tarea que están realizando; mientras que los infantes aprenden con mayor facilidad a través de acciones o de la manipulación directa de objetos. En cualquier caso, cada niño, cada adolescente, cada joven y cada adulto aprende a su propio ritmo y de un modo distinto, condicionado por su propio estilo cognitivo. Sea cual sea la edad, sostenemos que no existe aprendizaje sin esfuerzo”.


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4. CONCLUSIONES PRINCIPALES

Las expectativas del estudio de estos casos de niños aislados desde el punto de vista lingüístico son enormes, pero en ellos nos encontramos con un problema de difícil solución: además de padecer aislamiento lingüístico, los niños “salvajes” también han sufrido aislamiento social y/o sensorial, por lo que no se puede afirmar con seguridad qué factores han influido en su desarrollo lingüístico y en qué medida. Es cierto que podemos apreciar una cierta relación directa de nuestros casos de niños abandonados con la Hipótesis del Período Crítico, al comprobar cómo Marcos Fernández, que no estuvo aislado hasta los 7 años, tuvo menores problemas con el habla, pero tampoco se pueden sacar conclusiones definitivas, porque ninguno de los tres recibieron el mismo tratamiento educativo o de socialización cuando se les integró en la sociedad humana. Finalmente, diversos estudios concluyen que debe establecerse una crítica y revisión de la hipótesis del período crítico en el ámbito del aprendizaje de una lengua extranjera en niños y adultos.


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5. BIBLIOGRAFÍA (ref. APA)

Baralo, M. (1996). innatismo e interacción en la adquisición de una lengua extranjera (LE). In actas del VII congreso internacional de la asociación para la enseñanza del español como lengua extranjera (ASELE):

Lengua

y

cultura

en

la

enseñanza

del

español

a

extranjeros (pp. 123-128). 

Casas navarro, R. (2012). repensando la hipótesis del innatismo: Genes y lenguaje. letras, 82(117), p-119.

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Cortés moreno, M. (2001). el factor edad en el aprendizaje de una lengua extranjera: Una revisión teórica. adaxe, (17), 269-285.

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HUTTON, J. (1967). Wolf-children and feral man. Man (London), 2(4), 630.

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Monroy casas, R. (1989). interiorización y dominio de la lengua materna: Competencia, contexto y marco educativo. estudios románicos, (5), 963-975.

Strevens, P. (1974). A rationale for teaching pronunciation: The rival virtues of innocence and sophistication

Torres Águila, J. R. (2005). El mito del período crítico para el aprendizaje de la pronunciación de un idioma extranjero. Phonica, (1), 6.


Adquisición y desarrollo del lenguaje reflexiones