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zona joven

Asimismo, podríamos mirar el perdón en términos de costos de oportunidad. Dicho de otra forma, es más “barato” recurrir al perdón que cargar la mochila llena de piedras de rencor. El alivio que experimentamos cuando perdonamos sinceramente o cuando alguien nos perdona es tan grande que no hay forma de querer volver a ponerse a cuestas la mochila del dolor. La clave aquí se halla en la autenticidad del perdón. Solo cuando se perdona o se recibe perdón creyendo firmemente en la sinceridad del otro con quien intentamos resolver un problema, entonces reconocemos la posibilidad de sanar la herida. Este argumento no viene en solitario: cuando sanamos la herida aprendemos verdaderamente a no cometer el mismo error. Aunque parezca que están líneas están cargadas de teoría, puedo decir por experiencia que “crezco” cuando me perdonan o cuando he sido capaz de pedir perdón. Reconozco que no es sencillo, de hecho, más de una vez me he refugiado en el dolor de lo vivido o en el enorme impacto de la situación sufrida para dejarlo sin resolver. Éste suele ser el argumento más común que usan las personas para no perdonar ni pedir perdón. Sin embargo, la vida es demasiado corta para llevar en la espalda tantas cosas negativas. Es necesario que seamos capaces de seguir el camino

OCT. - DIC. 2016

de nuestras vidas sin los famosos “asuntos pendientes” con quienes nos han hecho algún daño o a quienes hayamos ofendido. La historia de las amigas enemistadas habría sido otra si ellas hubiesen sido capaces de reencaminar su relación de amistad. No planteo en ninguna forma que las relaciones entre amigos estén libres de dificultades. Dos amigos que se aman tienen que ser capaces de apoyarse en los tiempos buenos pero también de corregirse con amor. El amigo que siempre apoya tu conducta, hagas lo que hagas, no puede convencer en modo alguno de ser una amistad sincera. También es posible que a pesar de pedir perdón, la relación de amistad se vea afectada porque el lazo de confianza se quebró. Sí, es posible que ello ocurra, pero por salud integral, no debemos dejar pasar la oportunidad de perdonar y ser perdonados. Aunque la amistad no continúe, al menos no quedarán heridas abiertas. Por ello, el perdón es el acto de amor más convincente que tienen las personas a la mano para llevar una convivencia adecuada con sus prójimos. Habrá diferencias de opinión, habrá conflictos, habrá momentos de tensión; pero si sabemos afrontar la diferencia, seremos capaces de no inducirnos al error de dañar. Nada es irreparable, solo la muerte. www.ymcaperu.org

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YMCA News N° 63