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EP BOOKLET


MÚSICA PARA GRULLAS Cuando inicié mi serie de obras digitales “Deconstrucciones” estaba bromeando. Las premisas de la serie son sencillas: tomar una fotografía con la cámara de un celular, editar dicha fotografía dentro del mismo aparato con una aplicación para ese fin (si está integrada en el teléfono, mejor; si no, que sea una gratuita) y volver a editar y luego nuevamente editar la misma fotografía tantas veces que el resultado final no tenga –aparentemente- nada en común con la imagen original. Luego, compartirla en una red social. 1


Descubrí tras múltiples deconstrucciones (algunas elaboradas por amigos cercanos que adoptaron el proyecto) que los resultados posibles son infinitos y que luego de varios ejercicios, uno va aprendiendo a dirigir el resultado, generando así, obras de carácter y estética cada vez menos azarosa y con ello un discurso cada vez más claro a demás del concepto original, que es -desde luego- una crítica a la excesiva alteración digital que inunda nuestras fotos cotidianas y la idea tan extendida actualmente de que los filtros digitales mejoran las fotografías. La broma se tornó un proyecto interesante. Por otro lado, mientras iba conociendo los rudimentos de física que se requieren para el estudio de la composición musical algorítmica (particularmente basada en Supercollider, plataforma que fue crucial para este EP) me sorprendió el tema de la compleja constitución armónica que representa el cuerpo de cualquier ruido. En la naturaleza acústica que nos rodea, ningún sonido viene solo. Esto es, por decirlo burdamente, que cada sonido que percibimos en la naturaleza es, en realidad, muchos sonidos distintos agrupados como uno solo. Primeramente experimenté con los resultados tímbricos de filtrar frecuencias digitalmente hasta aislar elementos imperceptibles de modo natural, pero presentes en sonidos cotidianos. Fue después que me hice la pregunta fundamental para este disco y que gesté previamente de modo visual en “Deconstrucciones”: si se aísla digitalmente una parte concreta del cuerpo sonoro de un ruido cualquiera (el canto de un ave, por ejemplo) y con base en ese sonido se genera otro a través de la aplicación de modulaciones y filtros, y se repite este proceso varias veces hasta que el resultado final sea completamente distinto, ¿estamos escuchando aún el original? Y sobre todo… ¿Qué clase de música acusmática resultaría si se realizaran composiciones basadas en estos sonidos? Este breve disco constituye mi primera producción. Compuse, grabé, edité y publiqué las piezas de “Música para grullas” en un fructífero arranque, de esos que dan, que duró dos semanas de trabajo incesante. Está dedicado a toda la gente asombrosa que inspiró las piezas y a mis entrañables amigos y compañeros siempre pendientes de mi trabajo y dispuestos a apoyar las ideas menos usuales. Es una obra gratuita porque fue elaborada casi por completo con base en software libre. 2


Deconstrucción 12: Ápeiron Yeudiel Infante, 2013


Deconstrucciรณn 6: Auroraโ€จ Yeudiel Infante, 2013


Hago un agradecimiento muy especial a Selene HePé (ilustradora) y Ricardo Suasnavar (poeta), que elaboraron una obra por cada pieza del disco a través de una suerte de juego que me pareció atractiva y apropiada: ninguno conocía el concepto de ninguna pieza musical cuando generó su obra. Tampoco conocía el trabajo del otro. Ellos trabajaron sus excelentes textos e ilustraciones mientras escuchaban el EP conociendo sólo los títulos de cada track. Del mismo modo que debe escucharse este disco: desde la subjetividad y la expectativa…

Yeudiel Infante febrero, 2014 5


Yeudiel Infante

FotografĂ­a: Ana Fantasma

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DOLORES CLAUSURADOS Todo desemboca en una ecuación de encierro: olas hechas de puro recuerdo, luces pálidas, ganados que mugen apenas, aire seco. Como si en la tierra fuera a llover un desierto, en la calma fuera a caer lo funesto. El advenimiento. La explosión de los sonidos como un nocturno tiroteo. La fatigada búsqueda de las fechas de nacimiento, y el paso torpe de los que saben que ya perdieron toda posibilidad de extrañamiento. Nada nunca más nublará sus ojos de pura incógnita. Y de cuando en cuando la asunción al ridículo paraíso de los límites del universo. 8


TRANSPARENCIAS

Síntoma grave salir de casa a las tres de la mañana a contemplar la noche, hallarle ritmo a los aullidos de los perros, tallarle forma al polvo de los basureros. Grave síntoma sí pero también saludable augurio, de poca esperanza y por lo tanto de mala fé, de una arisca desconfianza que lo feliniza a uno ante el mundo. Andar por la calle con las piernas listas para echarse a correr. Ya sabe usted: qué pasa si una aguja cae al suelo y retumba, hace un insoportable estruendo pero nadie vive en ese mundo para escucharlo. 9


TANGO INGRATO

Un globo infame que se arrastra y va perdiendo el aire por la calle. Un globo al que ya no le da pena desinflarse, qué más le da caer muerto en esta tarde, cualquier tarde. Al final todas se parecen cuando el globo está expirando el alma. Nadie podría compadecerse de algo tan mediocre como el globo. Sólo la ardilla espeluznada que lo contempla. Y escucha su caidal relacionado en lo esencial con la nostalgia, no pasa todos los días, otrora henchido el globo de ilusión que ahora muere por la boca. Desinflarse.

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HOMENAJE AL EJÉRCITO Telesistema Mexicano se complace en presentar al general Juan Milfuegos. Hombre destacado, entregado al servicio a su patria a través del venerable ejército mexicano. En su haber se cuentan más de diez mil ejecuciones y cuatro masacres. Es un soldado como ya quedan pocos, hombre sin miedo, sin reservas, sin ética ninguna. Díganos, general, ¿qué se siente acribillar niños chiapanecos solamente porque sus padres decidieron unirse a la resistencia? ¿Se siente lo mismo que yo siento, acribillando la verdad todas las noches, vomitando tendenciosas opiniones personales disfrazadas de periodismo? ¿Se siente la misma alegría, igual de malsana?

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PARQUE MOCIÑO '96

A la hora de oscurecer el parque estaba completamente abandonado. Sólo yo deambulaba, borracho, entre los juegos infantiles. Qué calidez de grava rojiza deslizándose en mis pies. Qué absoluto silencio. Si daba dos pasos escuchaba claramente a tu fantasma dar tres. Eras un alarido que retumbaba todavía en aquella banca que da hacia la calle y desde donde sólo puede verse una gasolinera (luces neón litro de magna quince pesos), y la noche era tu guarida, era tu escondrijo. Entre los múltiples pliegues del plenilunio pude quedarme dormido; soñé que subía una escalera de doce mil peldaños. Al final una puerta. Siempre cerrada. Siempre una puerta.

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ALGUNA VEZ Dos moscas que se baten en vertiginoso vuelo aĂŠreo. Las avecillas que jamĂĄs dejaron de cantar su trino, el sol de la media tarde, la nopalera, el muro de irregulares tabiques rojos, la basura acumulada en los tejados, las gallinas correteando los gusanos, ramas secas, esta triste lista de supermercado, el barullo de la gente al pasar, los pirules tristes como la noche sin luna, libros encuadernados en piel roja, piel roja asesinado por el blanco, una vecindad en la que ya no vive nadie. Supongo que todo esto tuvo su importancia, alguna vez.

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CANCIÓN PARA UNA GRULLA

Es cierto: el río sonaba y efectivamente su caudal estaba atestado de agua. Qué amarga es la sabiduría popular, grulla, tú que sueles significar paz, tú que sueles significar sabiduría y equilibrio del espíritu (si es que tal cosa es posible), tú dándole nombre a este poema y a esta canción. Grulla te tambaleas. Grulla para ti ni una sola taza más de este brebaje. Mira grulla que tu vuelo está errático. Te golpeo, Grulla, ave, te golpeo contra el espejo. Eres todo lo que no quisiera contemplar en mi rostro, las heridas de guerra, las mordidas de las que ya nadie se hace responsable.


NO VENDRÁ NUNCA Esta inflamación. Este no querer hacer lo que se hace. La melancolía de las tardes cuando el alcohol de la noche anterior pasa su factura. La lentitud y la tristeza. Los rituales diarios de las mujeres que guardan su femineidad celosas, enaltecidas de sí mismas como una serpiente agitando el cascabel. Este querer hacer lo que no se hace. El barullo de tu cuerpo desplomándose por la escalera. Los gruñidos del que agoniza debajo de la mesa. Un corcho que rechina cuando salta de la botella. Tenedores que se azotan, cucharas que no hacen más que caer muertas. Esta inflamación. Este no querer hacer lo que se hace.

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Selene HePé Licenciada en Artes Visuales por la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su obra abarca pintura, escultura en metal y animación digital. Cuenta con múltiples exposiciones colectivas, la más sobresaliente, en el VIII Festival Internacional de Arte erótico, donde también colaboró con la organización en el Claustro Jorge Fons. Es creadora de la marca Olipop, muñecos a base de telas recicladas, y participó en la dirección de la organización y gestión del proyecto Galerías Móviles, proyecto urbano enfocado a la muestra de arte plástico en diferentes espacios públicos del Distrito Federal. Actualmente trabaja en la gestión del Proyecto Ápeiron, enfocado a la creación de un innovador espacio expositivo itinerante dirigido al arte sonoro, instalación y video arte.

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Ricardo Suasnavar Poeta, traductor y ensayista. Ha sido publicado en diversos medios impresos y digitales. Mantiene columnas de opinión en distintos medios del Estado de México y el Distrito Federal. Ha expuesto poemas gráficos e interactivos en instalaciones de arte contemporáneo y ha compuesto en colaboración con Yeudiel Infante piezas de experimentación poético-musical. Es traductor del inglés, el catalán y el francés. Co-editor de la revista trimestral “Esquirla”. Redactor del Semanario Deportivo de Poesía y campeón del torneo de poesía de la editorial Verso DestierrO “Adversario en el Cuadrilátero” 2013.

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Música para grullas EP Booklet