Page 1

El amanecer de la escuela de la noche “Si esta es nuestra labor como educadores, y si esta es nuestra responsabilidad, entonces la enseñanza es la más noble profesión que hay en la vida” Krishnamurti Es indudable el sentimiento que se siente cuando se lee “La escuela de la noche” de William Ospina, la escuela que todavía pertenece a los sueños, en la oscuridad inquietante a esperas del resplandor del amanecer, que solo llegará cuando el hombre sea verdaderamente libre. Nos hace entrar en una encrucijada de tristezas, culpabilidad, felicidad y muchos sentimientos casi imposibles de plasmar. En sus capítulos, William va mas allá del relato histórico, eso es se lo deja a los historiadores, en cambio, llena de belleza, crueldad y sensibilidad la historia sangrienta de nuestro país, la cual debemos conocer para tomar conciencia de nuestro estado, y así poder trasformar el presente y divisar el futuro que anhelamos. De este modo, conocer la historia es conocer las problemáticas que atacan a Colombia desde sus inicios, y las cuales han sido combatidas con guerras y luchas, todas inútiles porque finalmente, la calidad de vida no mejora, e inclusive empeora con el pasar de los días. La historia nos dice que los nativos fueron un tesoro escondido, gente humilde, trabajadora, astutos para el bien, creativos, innovadores, conscientes de la naturaleza, grandes sabios que no fueron estudiosos, “los pueblos ignorantes quienes acuñaron las lenguas refinaron oficios, ennoblecieron al mundo de leyendas y de mitologías y encontraron en su camino a los dioses”.Pero esta cultura pocas veces valorada, sufrió injusticias, discriminaciones, atropellos, y la negación de sus propias creencias y relatos orales. Esta realidad de la invasión Española toca la pluma de algunos escritores que no pueden escapar de la realidad. En algunos momentos retumba en mi mente un gran poema, que me recuerda, por su similitud, la historia de mi pueblo natal, Luis Carlos López en su ciudad nativa, añora y expresa el cariño por aquel lugar de infancia que ha sido cruelmente transformado: Noble rincón de mis abuelos, nada Como evocar cruzando callejuelas Los tiempos de la cruz y de la espada, Del ahumado candil y las pajuelas. Pues ya pasó, ciudad amurallada, Tu edad de folletín… las carabelas se fueron para siempre de tu rada… ¡ya no viene el aceite en botijuejas!


Fuiste heroica en los años coloniales, cuando tus hijos, águilas caudales, no eran una caterva de vencejos. Más hoy, plena de rancio desaliño, bien puedes inspirar ese cariño que uno tiene a sus zapatos viejos.

Es verdad que hoy quizá no tengamos las riquezas de oro, que las calles de nuestros viejos pueblos no vuelvan a ser las mismas, por que todo se lo llevaron, en ese acto vandálico que no fue precisamente el oro primitivo, William dice “si se lo hubiera visto todo un junto, sería una montaña de objetos refinados y mágicos que eran también el relato de una cultura, la interpretación de un mundo”. Por ello estamos ante la necesidad de reconstruir nuestra cultura, de sentir nuestra historia, aunque para algunos, ya se ha demasiado tarde. La escuela debe ser un centro productor de cultura, para ello debe cimentar amor, respeto y conocimiento sobre el mundo indígena, para descubrir la condición histórica del país y no ser un centro reproductor de culturas extranjeras. Pues tristemente es sabido que el sistema educativo ha adoptado métodos reciclados de países “desarrollados”, con el fin de mejorar la calidad y la competitividad ante las exigencias de esta sociedad de consumo que busca el progreso en obreros “ la prosperidad material de unos pueblos ha creado la ilusión, consentida por estos y aceptada dócilmente por otro, de que hay un único camino para alcanzar el equilibrio político, la paz social y la prosperidad material, y es imitar ciegamente a los países prósperos, seguir sus pautas y tratar de ceñirse a los pasos de su evolución”. De esta manera, llegan al país “nuevas” e “innovadoras” propuestas que tienen como fin forjar una educación con pertinencia y calidad. Mientras tanto, los docentes rápidamente intentan asumir esas directrices aun sin tener claro el horizonte que deben tomar sus prácticas. Por eso hoy es muy común encontrar al maestro en caos, estos, encargados del destino de la humanidad no entienden aún con claridad el rombo que debe tomar la educación. Siguiendo con el tema, podemos decir que la conciencia cultural, se logra en la escuela con la enseñanza de la literatura, pues William afirma que “es imposible que un escritor no esté comprometido socialmente y la razón es que, aunque su práctica sea solitario, el instrumento en que trabaja es una lengua, y esta siempre supone una sociedad”. La memoria de la humanidad está en los libros por eso hay que ofrecerles buenos libros literarios a nuestro estudiantes, aunque alguna vez leí que no hay buenos ni malos libros. Entonces aparece una de tantas incógnitas del docente: ¿Qué leer? Hay que decir que afortunado el niño que topa con un docente cuentero que lo incite a conocer las historias de bellas damas, de temibles monstruos, y todo lo que puede encontrar en estas que le llenaran de satisfacción, y como dice Ospina, le harán comprender que la vida debe continuar. Kepa Osoro en su texto “sobre el poder


del libro y la lectura afirma que: “el libro puede ayudar al niño a liberarse del dominio del adulto”. Ese adulto que lo limita a conocer, a experimentar, que le impone conocimientos ya establecidos, verdades absolutas, por no tener la “edad” adecuada para leer determinada obra, entre otras catastróficas historias que señalan a la sociedad como el principal obstáculo entre el libro y el niño. No podre responder esta pregunta, porque los libros llegan a nosotros como grandes ríos que no se detienen, llegan a salvarnos la vida del caos de la realidad. Sin embargo, William nos da el ejemplo vivido de Adolfo Hitler, y nos recuerda que “también hubo en la historia edades de barbarie para las que los libros eran instrumentos”. Por ello, no basta con brindarle al niño un acercamiento sensible con la literatura, Kepa Osoro continua diciendo: “Pero también puede ejerce sobre él una presión alienante, ninguna obra artística está vacía de ideología… a través de los personajes el mundo adulto transmite estereotipos y actitudes pasivas y sumisas que el pequeño ha de aplicar porque son políticamente correctas”.De aquí la importancia de llevar al niño a interpretar y criticar lo leído, para ello es necesario que la escuela este conformada por maestros que se cuestionen y que a la vez formen un estudiante que se cuestione, un maestro que guié, que oriente mas no un transmisor de conocimientos. En sus letras Ospina pone en consideración el principio del sistema educativo basado en la autoridad del adulto, como eje único del saber, por el contrario, reconoce al niño como ser racional, sabiendo que desde sus primeros años de edad posee preesaberes que construye de las interacciones con los demás, aquí la escuela debe cambiar el dogma de que la enseñanza es el acto de depositar conocimientos, por el contrario, es un acto consiente de participación activa de los implicados en el proceso de aprendizaje, donde el docente se arriesga a aprender del niño. Abro un paréntesis para retomar la idea de “docente cuentero” anteriormente expresada, ya que “ la primera experiencia con la literatura solo puede ser una voz que haga vivir las historias, y es muy difícil que alguien llegue a entender y a disfrutar los relatos sino ha tenido primero el placer de escucharlos” pues bien, así es, el papel del docente de literatura es el de un narrador, capaz de asombrarse tanto como el niño y lo debe expresar en la tonalidad, ritmo y los gestos de su rostro, los cuales deben ser reflejo de los sentimientos y emociones que experimenta al relatar la historia, desde sus inicios hasta su fin. Un docente que se encante con los cuentos, que deje a un lado las ocupaciones y preocupaciones, las cosas de grandes y recuerde hacer cosas de pequeños, un buen cuento que le cause una gran sonrisa, o quizá una tristeza, dejar de creer que ya todo se vivió y sumergirse en el riesgo sin límites de la ensoñación. Pues solo cuando el docente sea cautivado por esas historias, será capaz cautivar a sus estudiantes. Aún mas con esos niños a los cuales sus familias han dejado a la intemperie de la literatura, aquellos que no tuvieron la oportunidad de ser sentados por los abuelos, viejos narradores de increíbles historias y tiernas caricias, no


tuvieron quien les contara narraciones fantásticas y los hiciera soñar con alguna canción. Recordemos que el niño de hoy está inmerso en una soledad, pues mamá y papá trabajan. La escuela debe ser ese ambiente diferente en el cual se es feliz, se aprende, donde se suplen las necesidades afectivas que se requieren en determinada etapa del desarrollo, en pocas palabras debe ser la solución a esos problemas, y no hay mejor manera de hacerlo que a través de la literatura, por su parte, los cuentos no lo recuerda Bruno Bettelheim en su investigación psicoanalítica de los cuentos de hadas, tienen en su trama un alto valor estético y terapéutico , capaz de desencadenar las ataduras neuróticas y ayudar a los niños a solucionar sus angustias y conflictos emocionales. Por otra parte, estamos en la era de la tecnológica, la escuela debe ser consciente de ello, el video juego, el computador y muchos artefactos tecnológicos que entorpecen a las personas en su diario vivir si no son bien utilizados. Sin embargo William considera que estos le han quitado cierta capacidad de imaginación al niño: “A muchos niños los salva la pobreza, que impide que sus padres los abrumen de objetos hasta el punto de hacerse incapaces de fijar su atención y su afecto en alguno de ellos”. Quienes antes imaginaban con cualquier objeto, el palo convertido en una gran espada de samurái, y creaban historias y juegos hoy no lo pueden hacer, por el hecho de que los medios de comunicación como la televisión, les proporcionan las imágenes sin ningún tipo de esfuerzo. En este sentido la Escuela debe crear espacios para la imaginación, la creatividad, despertando la curiosidad y la inspiración a través del arte, ya que esta constituye una actividad liberadora. Gastón Bacherlard en el libro de la poética del espacio nos recuerda que el hombre es un ser capaz de fabricar sus propias imágenes a través de la ensoñación, la cual produce una conciencia de bienestar un descanso concreto, ya que está, responde a un apetito, a una necesidad. Es así como el ser humano, está constantemente en un estado de ensoñación, por ejemplo, imaginan como logran un triunfo, o se atormentan por ese error que cometieron, o tratan de encontrar la solución a un problema. Este subjetivismo lo conducirá a la creación de mundos posibles, que para Henri Busco no es evasión sino fusión interior. “ Pronto tenia la ilusión de encontrarme, no ya en el mundo real, compuesto de limo, de pájaros, de plantas y de arbustos vivaces, sino en medio de un alma, cuyos movimientos y calmas se confundían con mis variaciones interiores. Y esta alma se me parecía” Actualmente, también se llama a gritos una escuela que fomente la necesidad de crear lazos entre la naturaleza y el ser humano, ya que estamos ante una crisis de la misma pues la sociedad hoy busca el desarrollo económico, sin tener en cuenta las consecuencias que estas actividades le causan a la naturaleza. Ospina deja clara la realidad en esta frase “El hombre crea y transforma, pero al mismo tiempos irrespeta y degrada todo aquello que hemos recibido: el agua y el aire, los bosques y los sentimientos”.


Como lo hace saber Krishnamurti, esta sociedad está contaminada de falsas finalidades (dinero, fama, ocio), ante esto, el docente ya no puede seguir siendo aquel que llena al niño con conceptos sobre la ética y valores, sino la aplicación en la cotidianidad de los mismos. Un estudiante que desde la moral y la estética sea capaz de pensar acertadamente frente a las situaciones reales. Así pues, antes de hablar de revolución educativa, la cual está muy de moda, hablemos de la revolución del pensamiento como lo dice el mismo autor. ¿Pero como revolucionar el pensamiento cuando se habla lejos de la realidad?, la escuela nos enseñó formulas y teorías fuera de contexto, frases como “mamá me ama” quedaron grabadas en nuestras mentes, aun sin que ello fuera verdad, porque la repetición sin sentido cobraba gran importancia. William dice “las fabricas y oficias son mucho más competentes para impartirla que las aulas, a menudo dispuestas a contaminarse de todo salvo de la realidad”. La escuela debe conocer para sacarle provecho el ambiente físico, social y cultural que rodea el estudiante, para comprender, reflexionar y transformar la vida misma de este. Krishnamurti considera que la liberación primero debe ser interior, estando en paz conmigo mismo puedo llegar a comprender los actos de los demás, contribuyendo así a la transformación personal pero a la vez social. En este sentido, lo que en realidad le debería interesar al docente, no es el cómo, el cuándo, ni él a quien de su labor, sino la capacidad de crear personas que se comprendan consigo mismas. William ve en el arte esta capacidad se ser libres, pues a través de las letras, la pintura, el mármol, se logra vencer la tentación de la violencia: “en el arte nunca hay crimines ni atrocidades verdaderos, solo simulacros”. Por tanto la escuela no solo debe enseñar conocimientos sobre las ciencias, sino que además, como los atenienses pensaban de la educación, debe brindarle al niño la oportunidad de conocer su alma, para encontrar el equilibro entre cuerpo y alma, de esta manera será sensible ante el mundo que lo rodea y a la vez inteligente. La escuela debe crear un ambiente de participación de la mano la reflexión y la crítica, allí donde se puedan expresar ideas, donde se estimulen iniciativas surgidas de los intereses del propio estudiante, pero siempre cultivando aquellos ideales que le sirven a la sociedad. Se trata pues,de reemplazar el verticalismo entre los entes del proceso educativo por la participación y los acuerdos entre los mismos, pues como leí en algún momento, “no es posible pensar en una sociedad democrática con una escuela autoritaria”. Por tal motivo, el docente en el aula ha de olvidar sus ideologías, para comprender la importancia de la libertad del estudiante. En una conferencia sobre pedagogía nos relataban una historia de la que tengo borrosos recuerdos, sin embargo dos incógnitas guarde, pues antes de terminar el conferencista preguntó: ¿Por qué tiene que ser blanco o negro? Acaso ¿no puede ser gris? Y añadió, del color gris se puede sacar ilimitados matices. Entonces comprendí que los docentes no deben limitar el pensamiento del estudiante, y William Ospina lo recuerda cuando escribe:“todo espíritu es liberador y transformador, porque justamente trasciende


las normas y los modelos, ya sugiere una medida nueva y un nuevo orden”. “nuestras pedagogía ama las jerarquías, la subordinación, un orden donde el supuesto saber confiere autoridad y poder, donde el conocimiento funciona de algún modo como instrumento de dominación”. La escuela debe luchar para no llegar al adiestramiento, la obediencia, el adormecimiento de las mentes, la sumisión. La sociedad como sistema de Niklas Luhmann, considera que el sistema educativo es un subsistema básico de la sociedad, donde el educando es una maquina trivial, que responde automáticamente y de forma fija, por lo que al estado le es más fácil el control de su comportamiento. Entonces se tiene que la escuela no debe ser parte del sistema opresor como lo expresa Habermas, sino que debe crear conciencia de clase al oprimido para sacarlo de donde esta, se tiene pues que la educación como muchos grandes pensadores, Simón Bolívar, Paulo Freire entre otros, lo expresan seria “la carta maestra de la liberación de los pueblos”, del oprimido. Freire enfatiza que esta lucha no tiene sentido si es solamente para cambiar de lugar con los opresores: “lo importante es que la lucha de los oprimidos se haga para superar la contradicción en que se encuentran; que esta superación sea el surgimiento del hombre nuevo, no ya opresor, no ya oprimido sino hombre liberándose”. Y Ospina considera que los grandes hombres son aquellos que han logrado ser libres a pesar de la opresión “La historia de grandes rebeldes, críticos agudos de la tradición, seres que por su invencible singularidad afectiva o mental lograron sustraerse al influjo abrumador de la convenciones. Esos terminan siendo además los grandes maestros, porque la libertad que conquistan es un viento fresco en las encrucijadas de la civilización”. Visto de este modo, estamos antes la necesidad de cambiar la concepción de educación, empezando por el docente. Confieso que es realmente triste ver docentes muertos de pensamiento en esas cuatro paredes cansadas de ser testigos de los más tristes acontecimientos, se deben romper con los paradigmas y crear un ámbito totalmente humanista, comprendiendo la paz y la libertad como principio fundamental de la escuela y la vida. Es en la escuela donde se crean ideas, pensamientos, cosmovisiones que pueden contribuir positiva o negativamente en la sociedad, allí donde se contribuye a la formación de seres conformes, reprimidos, sumisos, o por el contrario, inquietos, trasformadores, críticos y comprometidos. Todo esto invade mis pensamientos y me hacen reiterar el compromiso social de todos los colombianos, pero aún más, de ese que se arriesga a transformar desde el aula la sociedad.

El amanecer de la escuela de la noche  

Breve ensayo basado en el libro "la escuela de la noche" de William Ospina

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you