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La historia de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción, tenemos que situarnos en un lugar y una fecha. El lugar es Toulouse, Francia y el año 1869. Eduviges Portalet lee en los acontecimientos la voluntad del Señor a la luz de largos tiempos de oración, del Getsemaní del momento y de la realidad que trasunta un llamado y un desafío. Los acontecimientos presentan sombras para aquellos que privados de la luz natural estaban también privados de la luz de la fe. La oración de Eduviges Portalet está bañada con el suave rocío de la gracia divina que pone el tinte intenso de la fe y la fuerza para enfrentar con serenidad el riesgo tácito de abandonarse en las manos de la providencia. El desierto en la vida del cristiano o los tiempos de Getsemaní purifican la fe y los ideales, como el oro se hace puro en el crisol. En la vida de Eduviges Portalet la presencia del Espíritu Santo la conduce por un claro camino: La vocación a la vida consagrada. La Congregación de Hermanas de María Inmaculada de Marsella, le depara una misión: la educación de las niñas y niños ciegos. El fundador de la mencionada Congregación, Padre L.T. Dassy, la designa a Toulouse para fundar un Instituto de ciegos, al que dedica todos los dones que le otorgó el Señor y todas las fuerzas de su ser.



Carisma De Eduviges Portalet