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Dossier de prensa

GLOBALIZACION

Yesmin Granados Casalins

Maria m Caderon Ferez Franklin Martinez

La globalizaci贸n es una interdependencia econ贸mica creciente del conjunto de pa铆ses del mundo


La globalización es un término que guarda estrecha relación con la palabra integración (integración de países, regiones, mercados, economías, costumbres, etc.), y es un proceso que se ha venido dando a nivel mundial, en el cual muchos de los aspectos de la vida humana de unos lugares se ha ido relacionando e interconectando con los de otros y, en general, con el mundo entero. Desde el punto de vista económico, la globalización ha sido promovida a través de la disminución de las regulaciones en los mercados, las transacciones de dinero, los acuerdos de libre comercio, la creación de bloques económicos y/o mercados comunes entre países y regiones, entre otros. Este proceso de integración mundial ha tenido tanto seguidores como críticos. Por un lado, integrar la economía de un país con la del resto del mundo permite abrir nuevas oportunidades de crecimiento al país, nuevas fuentes de recursos, mayor comercio internacional, nuevos destinos para los productos nacionales, entre otros beneficios; igualmente, permite encontrar en el exterior productos que pueden ser utilizados en la economía nacional y que pueden representar un beneficio, mientras que, a nivel internacional, permite el desarrollo de instituciones comerciales internacionales, sistemas de producción integrados, etc. Sin embargo, cuando las economías están muy integradas, se corre el gran peligro de sufrir los efectos de situaciones que se presenten en otros lugares sobre las cuales no se tiene ningún control. Estas situaciones críticas pueden traer beneficios pero también pueden generan efectos desastrosos, no solamente en el lugar del problema sino en otros países y regiones, provocando desajustes, crisis e inestabilidades de gran magnitud. La Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República es la responsable del desarrollo y mantenimiento de www.banrepcultural.org

Departamento Banco de la República 2 de octubre de 2000

de

Jurídico Colombia


En la historia de la Humanidad hay pocos momentos carentes de promesas, sobre todo de promesas para la gente joven. Hasta se podría decir que siempre ha habido alguna promesa: por último las delicias de la Otra Vida. Pero ahora no. La generación que hoy va por las prepas y las universidades (¿se hablara en algunos años de ellas como una misma generación?), es quizás la primera que carece de promesas. Si hasta sus maestros han recibido de la SEP el cariñoso recordatorio de que no deberán esperar aumentos salariales, que es imposible, que el estado ya no da para más. Ya antes, todos tuvieron la ocasión de darse cuenta que no habría bienestar para las familias. ¿O alguien cree todavía en eso? Los muchachos que ven todos los días a los egresados, titulados y doctorados vendiendo tamales o arreglando alcantarillas o simplemente varados al sol, no pueden pensar en su sano juicio en la verdad de las promesas de sus progenitores de que educándolos les dejaban la mejor herencia posible. Ahora, quienes cursan educación media o superior (nótese quiénes) en otras ocasiones podían esperar participar en la forma de desarrollo que hubiere, pero ahora se les dice que como van las cosas, el desarrollo recomenzará en México para el año 2030, es decir, cuando ellos hayan alcanzado la tercera edad. Y decíamos quiénes-porque hay también demasiados quienes-que no cursan estudios medios ni superiores ¡Ni qué pensarlo! porque están hundidos en presentes maquileros, exigidos de ¨productividad¨ y de ¨competitividad¨ si es que no están compitiendo en el gigantesco ejército de cesantes o de activos en la economía informal. En México, si de promesas se trata, debería haber alguna, para los 10 millones de niños que trabajan. Después de la resignación, ya las cúpulas sindicales no tienen nada que balbucear a los obreros; después del desastre de las políticas agrarias, a los campesinos ya nada se les puede ofrecer más allá de las bondades de la sequía. Y si eres un joven obreroprobablemente cesante- o un joven campesino, sin semillas, sin tierra, tienes frente a ti una clara ruptura de propósitos.

Revista Mensual de Economía, Sociedad y Cultura - ISSN 1605-5519 – Federico García Morales Tlaxcala, 1994


¿Globalización o anti-globalización?

En este tiempo el mundo gira mucho más veloz que de costumbre, creciendo a pasos agigantados, USA ya llego a los trescientos millones de habitantes, China a los mil seiscientos, India a los mil doscientos millones y en Europa han superado los mil millones de personas quienes transitan por sus calles, y todos ellos necesitan comer y vestirse, pero los países que habitan no logran abastecer con su producción tanto consumo, y tratan de absorber, como si fueran gigantescos pozos negros la producción mundial. El problema es que los países latinoamericanos seguimos estancados en discusiones infantiles, con una peligrosa inclinación hacia la izquierda setentista y de puertas cerradas, donde aplauden que alguien grite en las Naciones Unidas que el presidente Bush es “El diablo” y le encienden las velas de la esperanza a los “Santos” de Chávez, Castro, Morales, Lula, Kichner y otros como Ortega que se han postulado con probabilidades de llegar al poder. Puertas Cerradas He notado últimamente que en América Latina impera una corriente aislacionista que sostiene que podemos arreglarnos solos y que la globalización parecería ser el origen de todos nuestros males actuales. Entonces me pregunto qué paso hasta ahora, ¿Si estuvimos aislados y seguimos pobres, no será la hora de abrirnos? Quien hubiera estudiado un poco de economía sabe que toda política que tienda a aislar comercialmente a un país, y en este caso a Latinoamérica del resto del mundo tiene por objetivo reducir la oferta de bienes entre los que puede optar el consumidor. Es decir que en una política aislacionista como la que se intenta implantar se reduce artificialmente la variedad en calidades, modelos y precios de los artículos a consumir. Por lo tanto, si la oferta es reducida artificialmente, lo lógico es que los precios aumenten, y su consecuencia es que el salario real disminuye dado que el consumidor tiene que destinar una mayor parte de su ingreso para comprar la misma cantidad de un determinado producto, y si analizamos el mayor precio por la menor calidad, la caída en el nivel de vida de la población es aún mayor. Por supuesto, como Usted lo dedujo, las empresas en países con economía cerrada les venden a los consumidores sus productos a un precio más caro y de menor calidad, es decir que curiosamente, el supuesto progresismo de los gobiernos que defienden la antiglobalización tiene como resultado una transferencia económica de los sectores de menores ingresos (medios y pobres) hacia los de mayores ingresos (ricos).


El

dólar

y

el

euro

es

la

bandera

nacional

de

las

empresas El argumento de los gobiernos populistas y de los sindicatos que se escudan en los falsos antiglobalizadores, es que el comercio internacional destruye puestos de trabajo y que impide el desarrollo de una industria nacional. Pero nadie dice que en el siglo XXI no existe tal cosa como una industria nacional, porque las empresas son propiedad de personas o de consorcios, es decir, son propiedad privada, con directores ejecutivos que deben rendir cuenta a los accionistas que no tienen banderas, tienen acciones que buscan utilidades, es decir buscan dólares o euros. Cuando algunos gobiernos populistas latinoamericanos dicen que se cierran al mundo para disminuir las importaciones, no dicen que también disminuyen las exportaciones, porque sólo si una empresa es sometida a la competencia buscará ampliar los volúmenes de producción, mejorar la calidad de sus productos y lograr precios competitivos. La sola obligación de competir para no ser desplazado por los competidores sienta las bases de la exportación, particularmente para el caso de Latinoamérica dado que el mercado interno no tiene volumen suficiente como para poder absorber grandes producciones. En consecuencia, si una empresa que produce localmente quiere sobrevivir en un modelo de globalización tendrá que invertir para ser más eficiente. Eso la convierte, automáticamente, en competitiva y con grandes chances de exportación, de otra forma queda navegando en un lago cerrado, es decir en aguas putrefactas. La globalización en América Latina Deliberadamente, en Latinoamérica se ha publicitado la globalización como madre del endeudamiento externo de los Gobiernos, o se pretende hacer creer que la globalización es el mal que provoca la pobreza, cuando esta existe desde mucho antes. Nada tiene que ver esto con la verdadera integración al mundo, la globalización nada tiene que ver con el gasto público descontrolado, o la corrupción descontrolada, lo que me preocupa es la creciente postura aislacionista que beneficia a los gobiernos y empresas corruptas que, de acentuarse, no haría otra cosa que mantener la larga tendencia decadente de Latinoamérica. En el contexto Mundial de países globalizados los latinoamericanos recién aparecemos en el puesto 27 que ocupa Panamá, el 34 de Argentina, Chile en el 37, México en el 45, Colombia en el 50, Perú en el 52, Brasil en el 53 y Venezuela en el 58, según el estudio de AT Kearney presentado en México. El informe analiza el índice de 62 naciones que representan el 84% de la población mundial y el 96 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) global y mide el nivel de integración económica, social, política y tecnológica. Por ejemplo los datos a tener en cuenta en la globalización son el tráfico telefónico e Internet, para el primero, el tráfico telefónico internacional se incrementó en 15.000 millones de minutos, para alcanzar un total de más de 21 minutos por persona. Y en el caso de Internet se sumaron 200 millones de nuevos usuarios, alcanzando un total mundial de usuarios de Internet de 1.000 millones, el 15% de la población mundial. Los cinco países más globalizados del mundo son Irlanda, Singapur, Suiza, Holanda y Finlandia, seguidos por Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Austria. Como vemos Panamá, Argentina y Chile son las naciones más globalizadas de América latina, mientras que Perú, Brasil y Venezuela son las economías más cerradas de la región, ninguno de estos países se parecen entre si, ni se parecen entre si Irlanda, Singapur o Suiza. Entonces comprendemos que la globalización no es la culpable de sus problemas, pero cuando la globalización es parte del proceso económico nacional, esto repercute en el comercio, la inversión, el progreso y el nivel de vida de la población. No tengo dudas que en las globalizadas Suiza, Holanda, Irlanda, Canadá o USA se vive mejor que en Latinoamérica, en donde la corriente antiglobalización es inducida por las grandes corporaciones que se quedan con el comercio cautivo interno de cada país o de economías


regionales, con el pretexto de la satanización como si hasta ahora todo hubiera sido floreciente y por culpa de la globalización comenzaran el hambre y la desocupación. Tal vez es exactamente lo contrario y por tener economías cautivas y dependientes del estado nos va tan mal, será hora de globalizarnos y copiar a los que le va bien para mejorar de una vez y para siempre el nivel de salud, educación y seguridad de nuestros compatriotas en los países latinoamericanos.

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Economía La globalización, con pocos beneficios 23.10.2011 | La desacelarción sincronizada de las potencias mundiales marcará el fin de una era económica.En todo el globo se perciben señales de proteccionismo y malhumor entre


los trabajadores. Algunos piensan que ha comenzado a revertirse el proceso de interrelación comercial y financiera que había inaugurado la caída del Muro de Berlín. POR WALTER MOLANO * La globalización fue acuñada por primera vez en los años sesenta, pero no se convirtió en concepto viable sino hasta el fin de la guerra fría. El comercio internacional siempre ha sido un punto central en la sociedad humana. Dada la distribución normal de recursos humanos y naturales, además de las variaciones en clima y geografía, siempre hubo grandes diferencias en la disponibilidad de bienes y servicios internacionales. La mejora constante en transportes y comunicaciones condujo a incrementos significativos en el comercio interfronterizo a comienzos del siglo XX. Sin embargo, las dos guerras mundiales y la Gran Depresión redujeron la voluntad y la capacidad de muchos países de continuar con sus flujos comerciales. La relativa estabilidad del período de posguerra permitió que los países reanudaran sus parámetros comerciales, pero la guerra fría segmentó el planeta en dos sistemas económicos. El derrumbe del muro de Berlín en 1989 facilitó la creación de una interrelación comercial. Las multinacionales reubicaron velozmente sus plantas en países con los mejores factores de producción. Al mismo tiempo, muchos estados desmantelaron estructuras productivas que no eran competitivas y se reconcentraron en sectores donde gozaban de ventajas. La producción industrial gravitó hacia países con grandes reservas de población, donde los costos por unidad laboral eran más bajos. Del mismo modo los países con abundantes recursos naturales se desindustrializaron, y los que contaban con buenos sistemas educativos hicieron hincapié en los servicios. Estos cambios mejoraron la productividad y condujeron a un avance de la prosperidad mundial. En general, la reducción de las barreras comerciales impulsó la economía planetaria. No obstante, también produjo algunos problemas. RIESGOSA SINCRONIZACION Hacia fines de los noventa, la economía mundial se había segmentado. Europa, Japón y Estados Unidos gozaban de una buena dosis de independencia económica, lo que permitió que sus ciclos empresarios fluctuaran libremente. Por lo general, una de esas tres regiones estaba en un bajón económico, lo que facilitaba que las otras dos mantuvieran a flote a la economía mundial. La globalización, empero, sincronizó a las tres regiones. También llevó al resto de la economía global hacia el mismo ciclo. No era esa una preocupación en los años noventa, cuando la mayor parte de la economía mundial estaba en medio de la expansión. Pero sí ocurrió al cambiar la década, cuando hizo implosión la burbuja tecnológica y fueron atacadas las Torres Gemelas. Fue el momento en que Estados Unidos resolvió convertirse en el consumidor de último recurso, al expandir a propósito su política monetaria. La simultánea incorporación de China en la Organización Mundial de Comercio (OMC), en 2001, dio otro estímulo a la actividad económica, y los siete años siguientes fueron un período de prosperidad sin precedentes. China se convirtió en el eje industrial del planeta, los países emergentes disfrutaron de ganancias imprevistas gracias a la suba de los precios de las materias primas, los europeos asistieron a un brusco aumento en la riqueza neta debido a la integración monetaria, y Estados Unidos tuvo acceso ilimitado al crédito barato. Lamentablemente, la sensación de felicidad se evaporó en 2008, cuando se desplomó la burbuja del crédito. Un decenio después, los beneficios de la integración monetaria europea desaparecieron. Los


chinos también están cansados de ser la única fuente de mano de obra barata del planeta, y demandan salarios más altos. La desaceleración sincronizada traza un panorama oscuro para los mercados emergentes, mientras por todo el globo se extienden señales de proteccionismo. Ahora los méritos de la globalización no parecen tan ideales. Muchos países desearían haber retenido algo de su base industrial. Los problemas del empleo y hasta la seguridad nacional causan un griterío que reclama la reindustrialización de sus economías. Por otra parte, la sincronización de la economía mundial hace que los países sean vulnerables a los errores de otros estados. En suma, el sistema globalizado de producción hizo al planeta más vulnerable a una caída sincronizada. Al integrar las actividades económicas, los gobernantes cedieron buena parte de su independencia. También redujeron los méritos de la diversificación. Los inversores percibían ganancias diversificando sus carteras en diferentes partes del mundo. Lamentablemente ya no ocurre lo mismo. Magnifican su exposición al riesgo al hacer jugadas apalancadas contra los mismos factores económicos, pero a menudo sin el mismo grado de protección legal. La globalización fue especialmente buena para muchas multinacionales, que pudieron desplegar economías de escala para irrumpir en nuevos mercados lucrativos. Empero, muchos de esos beneficios se evaporaron y ahora afrontan la ardua competencia de rivales internos. La ironía es que muchos de esos competidores fueron incubados bajo la tutela de las multinacionales. Por lo tanto no sería sorpresivo que se revierta la globalización. El concepto alcanzó su cenit este año, y muchos políticos podrían empezar pronto a moverse en la dirección opuesta.

Economista de BCP Securities.


Industrias culturales en la globalización Clarín Industrias culturales en la globalización Concluyó el II Encuentro Internacional sobre Diversidad Cultural Medios Nacionales y Globalización fue la mesa elegida para el cierre del II Encuentro Internacional sobre Diversidad Cultural que comenzó el jueves pasado. Durante tres días, 50 panelistas debatieron junto a más de mil participantes sobre las industrias culturales en la globalización. Participaron el periodista Pepe Eliaschev, el colombiano Germán Rey, especialista en medios de comunicación, María Seoane, editora del diario Clarín, Martín Granovsky, subdirector del diario Página 12, Jorge Fernández Díaz, secretario de Redacción de la Sección Política del diario La Nación, y Damián Loretti, director de Ciencias de la Comunicación de la UBA. En su intervención, Seoane dijo: "Lo que ocurre en los medios de comunicación nacionales de un país determinado en la era de la globalización tiene una alta implicancia social, política y económica para ese país y sus ciudadanos. Por lo tanto, a pesar de que la propiedad de los medios sea privada, siempre es una cuestión pública su existencia e inserción en una nación determinada." "La globalización de las industrias culturales y de los medios tiene aspectos contradictorios: por un lado el económico, como decisivo generador de desarrollo. Por el otro, en el caso de países como la Argentina, el hecho de estar en una región donde la presión de los grandes multimedia mundiales tiene un apetito comercial desmesurado y pone en peligro la existencia independiente de los medios nacionales", agregó Seoane. "¿Cuánta diversidad le cabe a los medios? ¿Cuánto pesa la lógica comercial en la independencia informativa? —Planteó Rey—. "Los medios tienen poca diversidad de voces, de información, de argumentación, de narrativa". Fernández Díaz habló de la globalización como fenómeno económico, político y comunicativo que creó un ojo colectivo que ve todo, todo el tiempo: "En esta polución informativa la gente busca comunicadores que los representen, que les seleccionen temas, compra información analizada". Y habló de la relación entre lo ideológico y lo periodístico. Loretti aseguró que va cayendo el mito de que el Estado no debe hacer nada para defender sus producciones. Dijo que "la falta de diversidad en los medios produce invisibilidad", y que hay que "resguardar las identidades y expresiones culturales". Granovsky explicó por qué es bueno que haya límites a la propiedad extranjera en los medios y por qué, sin embargo, estas limitaciones no deben ser absolutas: "porque terminarían con la diversidad". De allí que planteó una suerte de legislación regional. Al final, el secretario de Cultura porteño, Gustavo López, citó la "Declaración de Buenos Aires", un documento firmado a modo de conclusión de las jornadas. "Esta declaración insta a los gobiernos del mundo a que reflexionen sobre el tema y que para el 2005 apoyen en el seno de la UNESCO la creación de una convención internacional que garantice a los Estados soberanía en la fijación de sus políticas culturales", dijo López a Clarín


"La crisis ha revelado carencias éticas en la gestión de empresas e instituciones" El presidente del BBVA presenta el cuarto volumen de la colección de la entidad sobre los grandes desafíos globales de este tiempo

El presidente del BBVA, Francisco González, y el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, han presentado hoy en Madrid el cuarto volumen de la colecciónOpenMind, editada por la entidad financiera para difundir puntos de vista, argumentaciones y propuestas para afrontar los grandes desafíos globales que afronta el mundo en este momento. El libro, titulado Valores y ética para el siglo XXI, recoge las reflexiones de una veintena de destacados especialistas en distintos campos, desde filósofos y científicos hasta expertos en economía o gestión empresarial, sobre cómo podemos entender y utilizar los principios éticos universales para afrontar los retos del futuro.


Durante la presentación, Francisco González, ha subrayado que, como consecuencia del avance tecnológico y la globalización, nuestro mundo está experimentando “cambios que ponen en cuestión muchas de nuestras convicciones y modos de pensar y de hacer”. Todo esto genera incertidumbres y conflictos que se han visto exacerbados por una crisis económica y financiera “que ha puesto de manifiesto, entre otros problemas del sistema global, las carencias éticas en la gestión de múltiples empresas e instituciones en todo el mundo”.

Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa Manuel Castells * Profesor de investigación en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (CSIC) de Barcelona. http://www.lafactoriaweb.com/articulos/castells7.htm

El mito de la globalización Segunda característica: es una economía global. Y esto tiene bastantes ambigüedades. Una economía global no es lo mismo que una economía mundial o que una economía fuertemente internacionalizada. Y me explico, porque este es un punto clave. Clave prácticamente, no sólo teóricamente. La mayor parte de la gente en el mundo no trabaja en empresas globales, ni siquiera en empresas que están relacionadas con procesos globales. Se calcula -no sé si los datos son correctos- que entre el ochenta y el noventa por ciento de la mano de obra mundial trabaja en mercados de trabajo locales, locales entendiendo regionales, ni siquiera en nacionales. Obviamente incluyendo en esto toda la inmensa mano de obra rural en Asia, o Africa, o América Latina. Asia, todavía hoy, es más rural que industrial. Pero incluso en las economías urbanas la mayor parte de gente trabaja en mercados de trabajo locales. Así es en el mundo y también en España. Aunque la venta en exportaciones es importante, la empresa hace lo esencial en el mercado nacional o regional. Desde ese punto de vista ha habido un mito: el de la globalización. Insisto, no es una economía mundializada, no es el mundo el ámbito de trabajo de la economía y del mercado de trabajo. Lo que ocurre es que las actividades cercadas, nucleares de todas las economías, sí están globalizadas Por globalizadas entiendo que trabajan como una unidad en tiempo real a nivel planetario, esta es la definición de globalidad. O sea que las actividades económicas centrales, nucleares, de nuestras economías, trabajan como una unidad, en tiempo real, a nivel planetario a través de una red de interconexiones. Un ejemplo: el mercado de capitales. El mercado de capitales sí está globalizado, pero no está globalizado absolutamente. Es decir, no es que todos los ahorros circulen globalmente cada día, pero están todos conectados todo el día. Acabamos de ver con la crisis asiática que no es que se hundió el yen, es que se hundió el baht tailandés. Hay que tener en cuenta esto, porque se hunde el baht tailandés y afecta a mis ahorros en La Caixa, a través de una serie de interacciones y de oleadas sucesivas en el tiempo. Esto es nuevo. Que los mercados de capitales estén interconectados es nuevo, porque sólo ahora, en los últimos


diez años, se ha creado la infraestructura tecnológica que permite la interconexión instantánea de capitales. Y los ordenadores están ya programados para que cualquier fondo de inversión pueda cambiar de moneda, de acciones a nivel mundial, siguiendo las ocasiones de rentabilidad y huyendo de los momentos de crisis. Esta movilidad global e instantánea del capital es una actividad globalizada, y no es algo secundario que en la economía capitalista el capital esté globalizado.

Los medios de comunicación en tiempos de globalizacion Mónica Alvarez, del IRW*, en Red Voltaire Miércoles 17 de noviembre de 2004, por ediciones simbioticas

Cuando se habla de globalización, se piensa en primer lugar en términos económicos y financieros, en políticas de vaciamiento y desplazamiento de industrias así como de las consecuencias lógicas que acarrea este proceso. Poco se piensa en otros factores que también conforman ese ámbito y que coadyuvan la inserción de esas ideas en la sociedad logrando una resistencia menor o nula a los cambios. La prensa oral y escrita, el cine, la televisión, y el último invento, internet, sin olvidarnos de las empresas de publicidad y mercado, son los factores más importantes para la dominación. Se utilizaron y se utilizan para apoyar el ejercicio del poder de los grandes grupos antaño políticos y hoy económicos. En los años 70 Armand Mattelart y Ariel Dorfman escriben “para leer al Pato Donald". Este libro fue concebido por sus autores como un manual de descolonización; marca como aquello que es aceptado como "entretenimiento infantil sano" por toda la sociedad está en realidad trasvasando formas de ser de una sociedad a otra directamente a los cimientos de la misma: niños y jóvenes. De esta manera se generan pautas conductuales naturales en la sociedad receptora, ajenas a la misma, que responden a necesidades concretas de la sociedad emisora.

Hacer que la globalización beneficie a los pobres A mediados de enero en Mumbai, India, tuvieron lugar las reuniones del Foro Social Mundial (FSM) 2004, tradicional plataforma para los oponentes de la globalización. "El objetivo del FSM será la oposición a la globalización, la guerra y todas las formas de discriminación, incluidos el racismo, el patriarcado y la religión", había señalado a Economic Times de India Gautam Modi, miembro del comité organizador del FSM en ese país. También publicamos una reciente entrevista a David Dollar, director de Políticas para el Desarrollo del Banco Mundial Dollar señala que la integración con la economía mundial origina quiebres y costos de adaptación. "La globalización es un proceso confuso que requiere de ajustes y genera problemas y retos importantes. Pero los datos son claros: la integración (con la economía mundial) reporta fuertes beneficios netos para los países en desarrollo”. Dollar también explica que los países pueden decidir por sí mismos la manera en que se integrarán a la economía mundial.


"La integración no es simplemente una cuestión de “’o esto o aquello”. Los países pueden abrirse al comercio y la inversión directa sin dejar de controlar otros aspectos de su relación con la economía mundial en general".

Globalization, Growth, and Poverty concluyó que unos tres mil millones de personas vivían en países en desarrollo "que son nuevos en la globalización". Durante la década de los noventa, este grupo tuvo un crecimiento de un 5% per capita en comparación con un 2% en los países ricos. La cantidad de personas en extrema pobreza (quienes viven con menos de US$1 al día) en los países que comienzan a globalizarse disminuyó en unos 120 millones, entre 1993 y 1998". No obstante, el documento también muestra que muchos otros países en desarrollo, que representan alrededor de dos mil millones de personas, han quedado fuera del proceso de globalización.

Quorum Selección Ante la globalización de los mercados — Juan José López Delgado, © Diario Sur La cara más conocida de la globalización es aquella que aparece como tendencia para acortar las distancias entre los mercados a través de la propia extensión de los mismos. Un fenómeno que unifica culturas, sociedades y mercados, transformando la economía para dotarlas de un carácter global configurando para ello modos de producción unitarios. La cara más conocida de la globalización es aquella que aparece como tendencia para acortar las distancias entre los mercados a través de la propia extensión de los mismos. Un fenómeno que unifica culturas, sociedades y mercados, transformando la economía para dotarlas de un carácter global configurando para ello modos de producción unitarios. Abanderado por la irrupción en el escenario económico de las nuevas tecnologías y la apertura de los mercados al exterior, trata de favorecer el contacto entre las personas y los principales actores de la economía para potenciar el ámbito de lo mercantil a escala mundial, tratando de normalizar sus actividades desde una perspectiva global. Sin embargo, la globalización introduce, paradójicamente, la misma distancia que pretende reducir, apareciendo una pérdida de lo individual en favor de lo global. En su afán de unificar, asfixia la identidad como elemento de propiedad de lo particular, despojándolo de todo aquello que puede hacerlo diferente, característico y original. Por uniformizar y meter todo en el mismo saco que no quede. Ni siquiera el tío del saco. Hasta las huellas digitales han quedado digitalizadas para su control global.


Revista de Negocios Internacionales / International Business Journal Se realizó la conferencia motivacional: “Líderes en acción” September 18, 2009 by Revista Opción Filed under Destacadas, Universidad La Fundación de la Universidad Autónoma de Nayarit A.C., en coordinación con la Organización de Negocios Internacionales, realizó la conferencia motivacional: “Líderes en acción”, por Javier Balcázar Galván, asesor de capacitación del Centro de Coordinación Empresarial. El objetivo de la conferencia fue la de aportar a las instituciones un cambio de actitud en los colaboradores enfocada a resultados, esto basándose en las técnicas prácticas para el desarrollo de personal, profesional y formativo. Además, durante la Conferencia se abarcaron temas como: la actitud, en el cual se hizo referencia al cómo sin darnos cuenta se nos va condicionando por el entorno social, por las presiones de la vida diaria, la mecanicidad, costumbres adquiridas, rutina y monotonía, otro de los puntos que se trataron fue sobre el fondo y la forma, en esta temática se abordó la congruencia que debe de existir en el ser humano entre lo que dice y/o piensa y lo que hace. Asimismo, se desarrollaron contenidos como: la misión, visión y filosofía, aspectos que hicieron referencia a tener metas, sueños y objetivos personales que le hagan sacar su verdadero potencial al trabajador, ya no por la empresa, sino por sus propias ambiciones; la técnica de lo obvio, la cual trató de explicar el cómo se puede aprender de los mejores y la humildad para aprender; el sentido de pertenencia, habla al respecto de los colaboradores y su acoplamiento como equipo. Finalmente, cabe mencionar que en la actualidad por la competencia, por la globalización de los mercados, por los consumidores cada vez más exigentes y selectivos; se hace necesario implementar este tipo de estrategias las cuales permiten incrementar la productividad, así como permanecer en el mercado, realizar expansiones, crecimiento, etc., los momentos en que vivimos, requieren de acciones rápidas y eficaces.


EL TIEMPO.COM Sábado 24 de noviembre de 2012

Colombia es el cuarto país más globalizado de América Latina

Está en la posición 43 entre los países más globalizados en el mundo. La globalización de Colombia es mejor que la de otras economías de América Latina que la superan en tamaño como Argentina y Brasil, e incluso es mayor que la de sus vecinos Ecuador y Venezuela. Así lo concluye un informe anual con corte a 2011 que elabora la firma de investigaciones Ernst & Young (E&Y), y el cual mide qué tan globalizados están los 60 países más grandes del mundo, medidos por el tamaño de su economía. Este análisis se basa en criterios de selección en cinco categorías relevantes para hacer negocios: apertura al comercio, movimientos de capital, intercambio tecnológico y de ideas, movimiento laboral e intercambio cultural. Según esta clasificación, Colombia fue superado por economías de la región como Chile, que ocupó la posición 25; México, que quedó en el puesto 36 y Perú, que se situó en el lugar 41. Frente al escenario de 2010, Chile logró una mejoría de cuatro puestos en el escalafón, mientras México y Perú no presentaron variaciones. Colombia se ubicó en el puesto 43 en el escalafón del 2011, perdiendo tres lugares frente al 2010, cuando se había situado en el puesto 40 entre 60 países.


Sin embargo, superó de nuevo a otros como Brasil, que quedó en el lugar 47 (46, en el 2010); Ecuador, que ocupó la posición 49 (era 48 un año atrás); Argentina, que quedó en el puesto 50 (49, en 2010) y Venezuela, última en la región en el lugar 58 (el mismo sitio de un año antes). Estados Unidos, por su parte, ocupó la posición 23 el año pasado, mientras que en 2010 estaba en el lugar 28. El informe, que contó para sus conclusiones con las respuestas de 992 ejecutivos del mundo encuestados por la unidad de investigaciones económicas de E&Y, presenta como desafíos para la globalización la mayor dificultad para ingresar con éxito a países con mayor crecimiento de su economía y el peso que ahora tiene la política y su dificultad para poder predecirla. Según James Turley, presidente ejecutivo de E&Y, pese a que estos son tiempos de incertidumbre económica mundial, la globalización no se detiene. "Las empresas de los mercados de rápido crecimiento están invirtiendo e innovando y continúan su expansión mundial. Los negocios que tratan de mantener su posición sin asumir riesgos están quedando atrás. Lo cierto es que en 2012, y en adelante, los viejos modelos deben abrir camino a nuevas soluciones", indicó el ejecutivo.

http://www.eltiempo.com/economia/negocios/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR11173403.html

“la paradoja de la globalizacion”


Reproducción facsímile del texto, publicado en Mercados , suplementode economía de La voz de Galicia En el 2007, Dani Rodrik ya saltó a la primera plana de los medios de información económica de Occidente, e incluso de China, al tiempo que concitaba la atención en círculos académicos, institucionales y también en grandes corporaciones con su libro One economics, many recipes: globalization, institutions and economic growth (Una sola economía, muchas recetas: la globalización, las instituciones y el crecimiento económico), editado hace ya más de cinco años y que en España solo ha tenido eco en círculos académicos y entre algunos —pocos— políticos, empresarios y demás agentes del mundo económico. Rodrik (Estambul, Turquía, 1957), descendiente de una de las miles de familias sefardíes españolas obligadas a abandonar la Península en el siglo XV, se graduó en el anglófilo Robert College de la antigua Constantinopla, emigró a Estados Unidos y obtuvo la licenciatura en la Universidad de Harvard (Massachusetts), y el doctorado en Economía y el máster en Administración Pública en la de Princeton (Nueva Jersey). Además, Rodrik posee una acreditación de rango mayor: es profesor de Política Económica Internacional en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy (asociada a la Universidad de Harvard); entidad fundada en 1936 con el nombre de Escuela de Posgrado en Administración Pública —rebautizada tras el asesinato del mitificado presidente de EE UU— y cuya misión es formar a los especialistas en asuntos político-económicos que diseñan soluciones para que el gobierno norteamericano aplique planes que contribuyan a reforzar la enseñanza y la investigación en distintas áreas, desde la economía hasta las ciencias, pasando por asuntos más concretos como los presupuestarios o las políticas industriales y de infraestructuras. Esa escuela —su bis en Europa sería la parisina École National d'Administration— fue la primera entidad de ese tipo creada en el mundo, se ha consolidado y es un referente internacional. La vanguardista institución ha instruido en torno a medio millar de altos cargos y secretarios (ministros) de los sucesivos gobiernos habidos en EE UU desde los años cuarenta. A mayores, Rodrik es miembro de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos y de otras entidades similares de carácter académico, es editor de la Revista de economía y estadística, así como editor asociado de Diario de literatura económica . Sin embargo, aunque forma parte del medio centenar de economistas más escuchados y leídos por parte de las instituciones estadounidenses e internacionales, Rodrik —al contrario que la mayoría de miembros de esa Ãlite— se ha pronunciado a favor de superar la dicotomía ultraliberalismo versus intervencionismo, pues la considera engañosa y aboga por una tercera vía. En sus escritos y conferencias propone, por ejemplo, que los gobiernos de los países emergentes y del Tercer Mundo adopten medidas para que las industrias locales puedan evitar o al menos paliar la agresiva llegada de los inversores y grandes corporaciones que lideran la globalización oficial , al entender que, además de pobreza, sus formas están provocando una exacerbada concentración de poder y las decisiones de un número cada vez más reducido de lobis condicionan la marcha de la economía mundial. Rodrik, junto al nobel Joseph Stiglitz , entre otros, es uno de los más genuinos representantes del grupo de economistas con prestigio internacional que desde una óptica nítidamente capitalista se oponen a las recetas del ultraliberalismo desregulador que desde los primeros años noventa condiciona la gobernabilidad económica —a veces, incluso la impide. Una frase de Rodrik sintetiza su posición al respecto: «La economía mundial debe hacer frente al desafío de asegurar que la integración económica en el ámbito internacional no conduzca a la desintegración social en ámbitos nacionales » . En La paradoja de la globalización [editorial Antoni Bosch, 2012] , Rodrik ha cocinado un relato de la creciente mundialización de la economía, espolvoreado con observaciones que derrumban el axioma de que la globalización siempre es inevitable y positiva. ENLACE a Dani Rodrik's weblog .


http://co.globedia.com/la-paradoja-de-la-globalizacion-

El rostro humano de la globalización El crecimiento de la comunicación electrónica debe darse al mismo tiempo que un fuerte desarrollo de la comunicación personal, por un creciente cultivo de las humanidades. 11/05/2012 Carlota Sedeño Martínez Parecen haber pasado los días en que se hablaba con enorme interés del fenómeno de la globalización, todos metidos en el mismo “globo”, había un entusiasmo indiscriminado por la mundialización. Ahora suena con fuerza el movimiento “antiglobalización”, tienen muchas razones a su favor pero pierden la razón al ejercer la violencia. Los que estudian el tema de la globalización calculan que las nuevas tecnologías informáticas, la “new economy” neoliberal, la interpenetración de las culturas o multiculturalismo y la llamada “sociedad de la información” afecta solamente al 15 por ciento de la población mundial mientras que el resto vive en niveles que, en algunas zonas, llegan al neolítico. Es llamativa la información de que el 65 por ciento de la población, nada menos, no haya hecho nunca una llamada telefónica y que en Mannhatan haya más conexiones electrónicas que en toda África. Parece ser que lo primero que se ha globalizado es la pobreza y alguien ha llegado a afirmar que la pobreza puede hacer saltar todo el sistema. La diferencia entre un rico de un país desarrollado y un pobre de un país subdesarrollado es un abismo, algo que no se había registrado hasta ahora. A propósito de esta situación socioeconómica, es anecdótico recordar que, hace mil años, China era el país más rico y Europa una zona algo mísera. Resulta de gran interés lo que expuso Juan Pablo II en su carta apostólica “Al comienzo del nuevo milenio”: “Nuestro mundo empieza el nuevo milenio cargado de las contradicciones de un crecimiento económico, cultural y tecnológico que ofrece a pocos afortunados grandes posibilidades, dejando no sólo a millones y millones de personas al margen del proceso, sino a vivir en condiciones de vida muy por debajo del mínimo requerido por la dignidad humana. ¿Cómo es posible que, en nuestro tiempo, haya todavía quien se muere de hambre, quien está condenado al analfabetismo, quien carece de la asistencia médica más elemental, quien no tiene donde


cobijarse? El panorama de la pobreza puede extenderse indefinidamente si, a las antiguas, añadimos las nuevas pobrezas que afectan a menudo a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos pero expuestos a la desesperación del sinsentido, a la insidia de la droga, al abandono a edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación o a la discriminación social.” Realmente, nos encontramos ante una globalización que tiene su núcleo en Estados Unidos y que puede resultar un procedimiento para que los poderosos se aprovechen de los débiles. No tiene por qué ser así pero existe este peligro. Por poner un ejemplo en el tema de la enseñanza, el enfoque adecuado de la globalización no consiste en distribuir masivamente ordenadores sino en elevar, antes, el nivel educativo y cultural, ese es el lado humano de la globalización. Es fácil comprender que un mal uso de las nuevas tecnologías y en especial de la televisión y de Internet está provocando un espectacular descenso del nivel de enseñanza en el epicentro de la globalización. Hoy, la globalización se observa como un gran zoco en el que los que dominan venden más caro y compran más barato. Es la “new economy” que sobrevuela el mundo. La sociedad del conocimiento, como dice Alejandro Llano, tiene que apostar por la investigación científica en un ámbito universal, por la colaboración en la innovación tecnológica y en la terapia biomédica, por una educación de calidad en todos los niveles. Y una de las piedras de toque para evaluar la calidad moral de la globalización: ver cómo acogemos a los inmigrantes. La respuesta, a veces, es desoladora: regular o mal. Por mucho que avance la técnica es vital que las relaciones humanas verdaderas se sigan produciendo. Cada vez más, vemos por la calle a personas hablando y gesticulando, personas que caminan solas y van utilizando sus móviles. Gente, de todas las edades, que están pendientes de sus respectivos aparatos electrónicos aun cuando estén rodeados de otras personas; conversaciones interesantes o necesarias que son interrumpidas por un sonido insistente. ¿Es, ahora, nuestro trato con los que nos rodean más estrecho, más cercano? El crecimiento de la comunicación electrónica debe darse al mismo tiempo que un fuerte desarrollo de la comunicación personal, por un creciente cultivo de las humanidades.

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