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Nace Jesús Dentro de pocos días celebraremos la Navidad, fiesta todos los niños y niñas en cada familia. La Navidad es un recién nacido. ¡Por esto es vuestra fiesta! Vosotros la y la preparáis con alegría, contando los días y casi las Nochebuena de Belén.

vivida intensamente por la fiesta de un Niño, de esperáis con impaciencia horas que faltan para la

Parece que os estoy viendo: preparando en casa, en la parroquia, en cada rincón del mundo el nacimiento, reconstruyendo el clima y el ambiente en que nació el Salvador. ¡Es cierto! En el período navideño el establo con el pesebre ocupa un lugar central en la Iglesia. Y todos se apresuran a acercarse en peregrinación espiritual, como los pastores la noche del nacimiento de Jesús. Más tarde los Magos vendrán desde el lejano Oriente, siguiendo la estrella, hasta el lugar donde estaba el Redentor del universo. Seguro que vosotros conocéis muy bien estos acontecimientos relacionados con el nacimiento de Jesús. Os los cuentan vuestros padres, sacerdotes, profesores y catequistas, y cada año los revivís espiritualmente durante las fiestas de Navidad, junto con toda la Iglesia: por eso conocéis la infancia de Jesús. ¡Queridos amigos! En lo sucedido al Niño de Belén podéis reconocer la suerte de los niños y niñas de todo el mundo. Si es cierto que un niño es la alegría no sólo de sus padres, sino también de la Iglesia y de toda la sociedad, es cierto igualmente que en nuestros días muchos niños, por desgracia, sufren o son amenazados en varias partes del mundo: padecen hambre y miseria, mueren a causa de las enfermedades y de la desnutrición, perecen víctimas de la guerra, son abandonados por sus padres y condenados a vivir sin hogar, privados del calor de una familia propia, soportan muchas formas de violencia y de abuso por parte de los adultos. ¿Cómo es posible permanecer indiferente ante al sufrimiento de tantos niños? ¡Levanta tu mano, divino Niño, y bendice a estos pequeños amigos tuyos, bendice a los niños y niñas de toda la tierra! (Escrita en Diciembre de 1994)


MONAIN 2011


LA PREPARACIÓN PARA EL NACIMIENTO 2, 6 “Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto” Cuando María vuelve a su ciudad, luego de visitar a su prima Isabel; se entera que el emperador César Augusto ordena que todas las familias debían registrarse en su ciudad de origen. Es así como emprende su viaje con José a su ciudad de origen: Belén. A pesar de que María estaba en embarazo tuvieron que salir; y así se acerca la hora del nacimiento de Jesús. Al llegar la noche, José empieza a buscar un lugar donde quedarse; sin embargo, al no encontrar y ver que en ninguna posada hay espacio para ellos, se presenta la angustia de dos padres, José y María, que no tienen un sitio digno para su hijo que está a punto de nacer. Sólo encuentran una pesebrera, donde podrán pasar la noche y descansar; con la dulce espera de su hijo. Aún en medio de la carencia y el frío, sus corazones están llenos de alegría y de ilusión porque serán padres del salvador. Hay muchas familias en el mundo, madres que esperan a sus bebés en su vientre con amor y alegría, pero también son muchas que piensan en destruir a esos seres maravillosos que llevan en sus entrañas, y padres que no se hacen cargo de sus hijos; por esto, se hace la invitación para que juntos elevemos una oración desde el corazón al papito Dios por los niños y las niñas que sufren la indiferencia de los adultos. De igual manera demos gracias al Señor por el milagro de la vida, por nuestros padres, por nuestros hermanos, porque tenemos un lugar para vivir, por el alimento de todos los días, y por aquellas cosas que nos hacen felices cada momento de nuestra existencia.



Novena 2011