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DÍA 1. Lucas 1, 30-31 “El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo” En este primer día de la novena de preparación para el nacimiento de Jesús en nuestras vidas y en nuestros corazones, les contaremos como sucedió el “Anuncio de el Salvador”. Anunciar, es dar noticia o aviso de alguna cosa, pues bien, así le sucedió a María. María nació en Nazaret, su familia era de modestas condiciones económicas, pero muy rica en santidad y virtudes, mujer humilde, sencilla, piadosa, caritativa, obediente, generosa, consagrada a la oración, paciente y amorosa. Esta mujer, se encontraba comprometida con José, quien había nacido en Belén, era carpintero, además de ser responsable, humilde y devoto. Sin embargo, ocurre algo inesperado; cierto día, María estaba orando y escuchó una voz que le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»; ella se asustó, y nuevamente escuchó la voz que le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.» «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.» Cuando María escuchó esto, respondió: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel se fue. Era el Ángel Gabriel, quien le anunciaba la venida del salvador. Constantemente en nuestras vidas llegan personas que nos anuncian la presencia del Señor, por ejemplo, en la familia nuestros papás nos enseñan a orar, en la escuela nos enseñan sobre la vida de Jesús y en la iglesia nos anuncian la esperanza del reino de Dios. Nosotros como niños y niñas ¿cómo recibimos estos anuncios? ¿Actuamos como María al aceptar la voluntad del Señor? ¿Cómo me voy a preparar para que el Niño Jesús nazca en mi vida y en mi corazón? Pensemos en esto: ¿Respeto y obedezco a mis padres? ¿Respeto los derechos de los demás? ¿Cumplo con mis deberes? Papito Dios. Hoy te pido por mi mamá, yo la quiero de verdad y quisiera pedirte que siempre la acompañes. Enséñame a valorar todo lo que mi mamá hace por mí y por mi familia. Te doy gracias por todo lo que ella hace. Que no le falte la salud y el cariño de todos. Gracias por darme una mamá como la tuya. Gracias, Señor. Amén


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