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Oh rayos! La oscuridad de la tormenta llevo a suspender el encuentro tras 15 minutos del segundo tiempo. Rayos, truenos, dirigentes escoltados y falta de luces (en las columnas y en la cancha) dier贸n por finalizado el match antes de tiempo.

Foto Elizabeth Martinez


A

ntes del encuentro habré escuchado al menos a más de 5 personas decir que el clima estaba raro, pero no, ninguno de ellos se refería a la situación paralela que se vivía en las alturas. Es que no es para menos, Chacarita y Atlanta, Atlanta y Chacarita volvían a verse las caras en otra categoría pero con la herida abierta de lo que pasó aquella tarde del 11 de Septiembre cuando todo se fue de las manos y la adrenalina de aquellos que quedaron acorralados en la tribuna visitante sonaba al ritmo de balas de goma vidrios rotos y patrulleros ardiendo. No debe haber sido fácil volver, pero allí estaban. En su momento el Intendente de San Martín que hacía pocos meses tomaba sus funciones vio su partido en la primera plana de todos los medios, y eso no podía volver a ocurrir. Esta claro que en el medio pasaron cosas, la dirigencia del Funebrero ya no es la misma, el Coprosede ya no corre más y las relaciones diplomáticas a veces son necesarias. Es por eso que el Presidente de Chacarita y el Intendente de San Martín a la cabeza escoltaron a los máximos representantes de la entidad Bohemia hacia el estadio. En la cancha la cosa estaba tranquila. Alguna vez dijo Maradona “La pelota no se mancha” pero poco, muy poco de todo eso entiende la televisación que dispone del incomodísimo horario del martes a las 15 hs para que ruede la bocha y las tribunas por cuestiones laborales más que lógicas encuentren un vacío en un clásico que debería ser todo fiesta. Del partido no hubo mucho que acotar, no se podía tampoco esperar demasiado. Hubo un gol anulado a la visita y un travesaño para Chaca y eso fue todo Fueron dos equipos austeros, con pocas intenciones

de arriesgar, con más huevo que sutileza entendieron que en estos tiempos modernos no se aplaude al que intenta sino al que no pierde, y con un cielo gris y la amenaza de una tormenta inolvidable el primer tiempo moría en el silbato de Julio Barraza. Y se podrán imaginar que si poco hubo que contar del primero el segundo no iba a ser la excepción a la regla, pero el dolor a la vista de los concurrentes duro mucho menos de lo imaginable. Tras 15 minutos de juego el arbitro reúne a los capitanes en mitad de cancha mientras que Zeus como espectador de lujo envía un rayo muy cerca del estadio que genera el temor en el arbitro y la algarabía en la plebe, pero como quien decide es el referí, rápidamente se dio por finalizado el encuentro y se adeudaran 30 minutos de juego que esperemos muestren algo más que lo que dejo este clásico hasta aquí.



Chacarita - Atlanta