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EL PERFIL PSICOLOGICO DEL HOMBRE AGRESOR Según los Psicólogos perfil psicológico es el conjunto de características que reúne un ser humano y que determinan su carácter, sus actitudes, aptitudes y determinados comportamientos que presenta en forma observable frente a una situación particular, es decir de forma muy cotidiana; pero también es determinado por varios factores biológicos como la herencia de algún tipo de enfermedad mental o la falta de alguna hormona que impida su correcta interacción con una sociedad. Según Acosta (LA FIGURA DEL MALTRATADOR) Si hay algo que define al agresor es su normalidad, hasta el punto de que su perfil podría quedar resumido de forma gráfica en los siguientes tres elementos: hombre, varón, de sexo masculino. Su perfil es que “no hay perfil” Una normalidad social y conductual que sólo se modifica cuando el caso es denunciado, pero hasta ese momento todos lo consideran como una persona dentro de la normalidad por dos circunstancias fundamentales: porque se acepta que el hombre pueda utilizar la violencia sobre la mujer para corregirla y establecer su criterio en la relación, y porque dicha agresión se produce en el hogar, es decir, en el ámbito privado, quedando como un tema de pareja en el que nadie puede ni debe entrometerse. Los vecinos y personas cercanas lo definen como “normal y simpático”, “muy trabajador”, “siempre pendiente de su familia”, “un buen padre”, “un buen vecino”,... sólo de forma ocasional se oyen comentarios que hacen referencia a que de vez en cuando se oían gritos, ruidos o peleas, que, en todo caso, son consideradas como “lo normal dentro del matrimonio”. Esa doble cara, ese doble comportamiento, esas nubes en el hogar y esos claros fuera de él, son el reflejo de la doble moral y de la diferente percepción y valoración que existe en la sociedad respecto a lo que afecta al hombre y lo que lo hace a la mujer, y consecuencia directa de esa sociedad de primera para hombres y de segunda para las mujeres. No hay perfiles de agresores en cuanto a que la violencia no parte de determinadas personas ni de rasgos de personalidad o características psicológicas, pero sí formas de llevar a cabo las agresiones y de ejercer la


violencia que nos permiten agruparlas en diferentes grupos alrededor del protagonista de las acciones violentas (“El Rompecabezas”, M. Lorente -2004-). Estas formas serían las realizadas por los siguientes agresores:

1. EL ROMPECABEZAS - Parte de la posición de inferioridad de la mujer, no tanto de la superioridad suya. - Responsabiliza a la mujer ante hechos puntuales (discusiones o conflictos). No ante la situación general que viven. - Busca CORREGIR en busca de un bien mayor centrado en la familia - Agresión en momentos en los que percibe que la relación está más fuerte - Busca un control objetivo, pero bajo interpretación subjetiva, de manera que siempre encontrará un motivo para llevar a cabo una nueva agresión. - Violencia inmotivada - No arrepentimiento, sólo la escenificación del mismo - Narcisismo (orientado hacia el ambiente familiar) - Cada vez agraden más por menos

2. EL QUEBRANTAHUESOS - Irritabilidad e impulsividad (afectivas) - Inseguros con cierta falta de autoconfianza, lo cual los llevan a buscar apoyos (la mujer es el principal) - Cambios bruscos - Todo lo que dan lo hacen a cambio de algo, y creen que dan mucho, luego exigen más - VIOLENCIA: Impulsividad en el inicio y extraordinaria intensidad. Labilidad al final, lo cual lleva a la “luna de miel”, también intensa - Rabia e ira - No hace una valoración crítica de sus múltiples agresiones, más bien se produce una habituación a la violencia, que cada día es más justificada. - Conflictos externos también por la desconfianza (laborales, vecinales, relacionales,…)


3. PSÍQUICO. EL MANDO A DISTANCIA - Efectividad de la violencia contra la mujer por la dispersión de los casos y la fragmentación de las circunstancias. Todo ello lleva a la invisibilidad y esta a la inexistencia (la cual se refuerza como tal ante los casos graves, que son los que se ven) - Objetivo fundamental: Control psicológico - Rígido, perfección, orden, control (no le gusta la improvisación, aunque haya dado resultados positivos) - Relación de pareja debe estar en orden, según su criterio - Rasgos obsesivos - El orden lo interpreta como tranquilidad por un doble mecanismo: o Uniformidad de criterios o Ver que se cumple su criterio - Control de todo, hasta de los detalles más mínimos - El mando a distancia confunde: Lo invisible con lo inexistente; el amor con la sumisión; la ternura con la felicitación; el orden impuesto con la paz familiar.

4. CONTROLADOR DE LO NORMAL - “Lo contrario al maltratador”: Considerado con la mujer, incluso busca el reconocimiento público de ella, siempre que lo haga bajo ciertos criterios - La mujer es un “apéndice” - Cumplimiento rígido de roles desiguales, no tanto el control impuesto - Adaptado e integrado socialmente - Nivel socio-cultural más elevado - Narcisismo orientado hacia el exterior - Egocentrismo - Orden (primero) después imposición de normas y pautas a mujer e hijos - No hay una estrategia de violencia específica (ni física ni psíquica), es un control exhaustivo de las normas - Al final la situación se torna insostenible y él se vuelve más expeditivo: Control económico y crítica a los gastos (daño psíquico); interpretación referencial: La mujer lo hace mal a conciencia, lo cual lo lleva a la violencia física y psíquica


- Las normas y los valores sociales como control de lo normal se convierten así en el control como norma, lo cual lleva al “sobre control”

- Donal G. Dutton habla de dos tipos de sobrecontrol: Activo: Como mecanismo asertivo. Son meticulosos, perfeccionistas,… Pasivo: Parecido al agresor psicológico. Ataca más a la mujer. - Ambos buscan la DOMINACIÓN-SUMISIÓN en lugar de la superioridad control - Negación de las fuentes de afectividad y ataque a las fuentes de apoyo, lo cual unido a los ataques puntuales da lugar a la Sumisión, que las convierte en Esclavas psicológicas, y de ahí a la identificación con el agresor - Agresiones físicas explosivas ante conflictos mínimos, cuando la situación se ha desestabilizado. Se produce por cuestionamiento de la imagen pública - HOMICIDIO-SUICIDIO

5. AGRESOR CÍCLICO - Dualidad omnipresente: Cubismo psicológico - Duplicación del ego (Robert Lay Lifton): Conductas distintas en contextos diferentes con sus referencias. Todo ello para evitar la culpa. - QH: actúa por voluntad (inmotivada), pasa a la acción por decisión propia - Cíclico: Necesita una situación precipitante (la externas suele ser la frustración). Esa situación suele estar en relación con el cambio de contexto, lo cual no significa pasar a la acción de manera inmediata. - Inestabilidad en las relaciones interpersonales y en la afectividad - Cambios bruscos, lo cual los lleva a la inestabilidad, lo cual los hace cerrarse más sobre sí mismos, y ello lleva a ejercer más control - Agresiones verbales sarcásticas e hirientes, debido a que controla la situación en cada contexto. - Gran intensidad en cada una de las fases del ciclo de violencia, tanto en las agresiones como en la luna de miel. - La relación significa una unión para perdurar, por lo que lo que no dura es superado por la propia relación, de ahí que los cambios bruscos sean considerados como algo ajeno a la relación.


6. DESALMADOS Y ARMADOS - Solitarios e individualistas - Buscan su propio beneficio - Agresivos, irritables y violentos: Peleas fuera de la relación - Impulsividad - Predilección por vivir el momento presente - Modo de actuar más lento y placentero (se deleita) - Familia como plataforma utilitarista de su status y economía (recurre a la familia para obtener privilegios dentro y fuera) - Claves para iniciar la relación: a.-

Carisma

y

liderazgo

(superioridad,

autosuficiencia,

independencia,

confianza,… y desconexión de los límites y restricciones) b.- Perversión para utilizar todo y a todos c.- Elige a la mujer vulnerable, a partir de ese momento la mujer sufre d.- Controla a la mujer con el poder y la seducción e.- Ejerce una gran intimidación (situaciones de riesgo y amenazas para él y la familia) f.- No quiere ser controlado, y la situación hace que la mujer no pare de pedirle que cambie de actitud, lo cual lo lleva a ser más violento g.- Agresiones difíciles de predecir, pues en ocasiones se deben a motivos insignificantes y en otras aguanten mucho. h.- Estallan de forma progresiva para deleitarse i.- Violencia terriblemente eficaz por su frialdad y falta de empatía, mantiene control en los momentos álgidos. j. Tras la agresión: olvido y minimización, lo cual junto al halo de desvalido por la falta de empatía y de compromiso hace que se entregue más la mujer. k.- A todo lo anterior hay que unir el terror que se produce ante la experiencia de la convivencia con él.

En general dos son los elementos que pueden ayudar al diagnóstico del estado peligroso:

1. Diagnóstico de la capacidad criminal: Se apoya en dos conceptos: la nocividad y la Inintimidabilidad.


LA NOCIVIDAD se refiere a lo dañino que pudo haber sido el acto y si hubo o no odio o pasión en la ejecución de los hechos delictivos anteriores. Estos rasgos se traducen en términos psicológicos por su agresividad y su indiferencia afectiva. LA ININTIMIDABILIDAD se trata de conocer, a través del hecho, si el autor no se retuvo por las repercusiones que la realización del acto pudieran tener en contra suya o si se condicionó por los sentimientos que rodeaban la acción. En el lenguaje psicológico se trata de evaluar fundamentalmente el egocentrismo y la labilidad afectiva, pero además en los casos de violencia de género habrá que tener en consideración ese componente de “crimen moral o por autojustificación”. 2. Diagnóstico de la inadaptación social Consiste en el estudio de los rasgos de temperamento, las aptitudes y las necesidades instintivas. Estos rasgos y aptitudes son susceptibles de iluminar la motivación, el nivel de satisfacción y la dirección general de una conducta criminal, pero no son suficientes para explicar el paso a la acción por sí mismos. La valoración de estos elementos, especialmente cuando se realiza por medio de una serie de pruebas psicológicas (tests de inteligencia y personalidad, sobre todo midiendo determinadas características o funciones psicológicas) y completadas con un estudio social, pueden aproximarnos al diagnóstico de la peligrosidad criminal. No obstante, a pesar de ello hay extremos que no pueden llegar a conocer, como lo son la evolución de la personalidad del sujeto estudiado o las circunstancias biográficas y ambientales que van a incidir sobre su personalidad en determinadas circunstancias. Por otra parte, esa aproximación a las circunstancias específicas de la violencia contra las mujeres, nos indica que existe una serie de elementos que pueden elevar el riesgo para que la amenaza se lleve a cabo; entre ellos está la existencia de una maltrato crónico anterior (físico o psíquico), la separación de la pareja (es el momento de mayor riesgo) y no debe confundirse con la denuncia, lo que ocurre es que en muchas ocasiones coincide un hecho con el otro, la percepción de que la mujer rehace su vida, el inicio de una relación sentimental con otra persona,... En el agresor resulta especialmente indicativo descubrir la ausencia de un sentimiento negativo con relación a lo que dicen


que van a hacer por medio de las amenazas, las manifestaciones de indiferencia ante la posibilidad de ir a la cárcel en caso de llevarlas a cabo o la referencia, directa o indirecta, al suicidio tras cumplir con las amenazas... cuando estas circunstancias coinciden con los elementos psicológicos que están en la base de la peligrosidad, el riesgo para la mujer se dispara, pues indica que lo ha pensado, no sólo como posibilidad, sino valorando también las consecuencias de su acción, todo lo cual hace referencia a que el crimen moral puede estar en marcha. Ante esta situación no bastarán las medidas de protección basadas en una contención pasiva o en un control a distancia y esporádico de las actividades del agresor, y menos aún podemos convertir a la mujer en centinela de su propia seguridad, en estas circunstancias hay que tomar medidas restrictivas sobre ese hombre que puede llevar a cabo las amenazas que han vertido y asegurar la tranquilidad de la mujer. . Susana Velázquez (2003) amplía la definición de violencia de género: Abarca todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora, somete y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad moral y/o física. Tipos de violencia. Física: La violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, que más habitualmente deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos, patadas, puñetazos, etc., causados con las manos o algún objeto o arma. Es la más visible, y por tanto facilita la toma de conciencia de la víctima, pero también ha supuesto que sea la más comúnmente reconocida social y jurídicamente, en relación fundamentalmente con la violencia psicológica. Psicológica. La violencia psíquica aparece inevitablemente siempre que hay otro tipo de violencia. Supone amenazas, insultos, humillaciones, desprecio hacia la propia mujer, desvalorizando su trabajo, sus opiniones... Implica una manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provocan en ella sentimientos de culpa e indefensión, incrementando el control y la dominación del agresor sobre la víctima, que es el objetivo último de la violencia de género.


Dentro de esta categoría podrían incluirse otros tipos de violencia que llevan aparejado sufrimiento psicológico para la víctima, y utilizan las coacciones, amenazas y manipulaciones para lograr sus fines. Se trataría de la violencia “económica”, en la que el agresor hace lo posible por controlar el acceso de la víctima al dinero, tanto por impedirla trabajar de forma remunerada, como por obligarla a entregarle sus ingresos, haciendo él uso exclusivo de los mismos (llegando en muchos casos a dejar el agresor su empleo y gastar el sueldo de la víctima de forma irresponsable obligando a esta a solicitar ayuda económica a familiares o servicios sociales). También es habitual la violencia “social”, en la que el agresor limita los contactos sociales y familiares de su pareja, aislándola de su entorno y limitando así un apoyo social importantísimo en estos casos. Sexual: “Se ejerce mediante presiones físicas o psíquicas que pretenden imponer una relación sexual no deseada mediante coacción, intimidación o indefensión” (Alberdi y Matas, 2002). Aunque podría incluirse dentro del término de violencia física, se distingue de aquella en que el objeto es la libertad sexual de la mujer, no tanto su integridad física. Hasta no hace mucho, la legislación y los jueces no consideraban este tipo de agresiones como tales, si se producían dentro del matrimonio. Según la Ley Organice sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida libre de violencia especifica desde el articulo 39 hasta el 56

registra 18 tipos de

violencia que son sancionadas como MITOS. Habitualmente se justifica y se trata de dar explicación a este tipo de violencia atendiendo a: * Características personales del agresor (trastorno mental, adicciones), · * Características de la víctima (masoquismo, o la propia naturaleza de la mujer, que “lo busca, le provoca, es manipuladora…”). * Circunstancias externas (estrés laboral, problemas económicos).


* Los celos (“crimen pasional”). * La incapacidad del agresor para controlar sus impulsos, etc. * Además existe la creencia generalizada de que estas víctimas y sus agresores

son

parejas

mal

avenidas

(“siempre

estaban

peleando

y

discutiendo”), de bajo nivel sociocultural y económico, inmigrantes… Es decir, diferentes a “nosotros”, por lo que “estamos a salvo”. Aquellos hombres que son alcohólicos y maltratan a sus mujeres, sin embargo no tienen, en su gran mayoría, problemas o peleas con otros hombres, con su jefe o su casero. El estrés laboral o de cualquier tipo afecta realmente a mucha gente, hombres y mujeres, y no todos se vuelven violentos con su pareja. En el fondo, estas justificaciones buscan reducir la responsabilidad y la culpa del agresor, además del compromiso que debería asumir toda la sociedad para prevenir y luchar contra este problema. CICLO DE LA VIOLENCIA FÍSICA. Lenore Walker definió el Ciclo de la violencia a partir de su trabajo con mujeres, y actualmente es el modelo más utilizado por las/los profesionales. El ciclo comienza con una primera fase de Acumulación de la Tensión, en la que la víctima percibe claramente cómo el agresor va volviéndose más susceptible, respondiendo con más agresividad y encontrando motivos de conflicto en cada situación. La segunda fase supone el Estallido de la Tensión, en la que la violencia finalmente explota, dando lugar a la agresión. En la tercera fase, denominada de “Luna de Miel” o Arrepentimiento, el agresor pide disculpas a la víctima, le hace regalos y trata de mostrar su arrepentimiento. Esta fase va reduciéndose con el tiempo, siendo cada vez más breve y llegando a desaparecer. Este ciclo, en el que al castigo (agresión) le sigue la expresión de arrepentimiento que mantiene la ilusión del cambio, puede ayudar a explicar la continuidad de la relación por parte de la mujer en los primeros momentos de la misma.


Este ciclo pretende explicar la situación en la que se da violencia física, ya que la violencia psicológica no aparece de manera puntual, sino a lo largo de un proceso que pretende el sometimiento y control de la pareja. CONSECUENCIAS PSICÓLOGICAS PARA LA MUJER MALTRATADA. El síndrome de la mujer maltratada, definido por Walker y Dutton, se define como una adaptación a la situación avulsiva caracterizada por el incremento de la habilidad de la persona para afrontar los estímulos adversos y minimizar el dolor, además de presentar distorsiones cognitivas, como la minimización, negación o disociación; por el cambio en la forma de verse a sí mismas, a los demás y al mundo. También pueden desarrollar los síntomas del trastorno de estrés postraumático, sentimientos depresivos, de rabia,

baja autoestima,

culpa y rencor; y suelen presentar problemas somáticos, disfunciones sexuales, conductas adictivas y dificultades en sus relaciones personales. Enrique Echeburúa y Paz del Corral equiparan estos efectos al trastorno de estrés postraumático, cuyos síntomas y características, sin duda, aparecen en algunas de estas mujeres: re-experimentación del suceso traumático, evitación de situaciones asociadas al maltrato y aumento de la activación. Estas mujeres tienen dificultades para dormir con pesadillas en las que reviven lo pasado, están continuamente alerta, hipervigilantes, irritables y con problemas de concentración. Además, el alto nivel de ansiedad genera problemas de salud y alteraciones psicosomáticas, y pueden aparecer problemas depresivos importantes. Desarrollo del síndrome de la mujer maltratada Marie-France Hirigoyen diferencia entre dos fases en las consecuencias, las que se producen en la fase de dominio y a largo plazo. En la primera fase, la mujer está confusa y desorientada, llegando a renunciar a su propia identidad y atribuyendo al agresor aspectos positivos que la ayudan a negar la realidad. Se encuentran agotadas por la falta de sentido que el agresor impone en su vida, sin poder comprender lo que sucede, solo y aislado


de su entorno familiar y social y en constante tensión ante cualquier respuesta agresiva de su pareja. Marie-France Hirigoyen habla de consecuencias a largo plazo refiriéndose a las etapas por las que pasan las víctimas a partir del momento en que se dan cuenta del tipo de relación en la que están inmersas. Durante esta fase, las mujeres pasan un choque inicial en el que se sienten heridas, estafadas y avergonzadas, además de encontrarse apáticas, cansadas y sin interés por nada. En muchas ocasiones es necesaria una intervención previa, que la mujer pase por un período de reflexión y quizá varios intentos de salir de esa relación violenta, con ayuda terapéutica o sin ella, hasta que tome la decisión definitiva. A partir de entonces, el apoyo psicológico se centrará en varios aspectos, valorando previamente las necesidades y demandas individuales de cada paciente. Deberemos evaluar cuáles han sido las secuelas concretas que ha dejado la situación vivida en esa persona, y graduarlas para establecer un orden para el tratamiento. Algunas de las intervenciones más habituales y básicas para su recuperación serían: * Información sobre la violencia de género, causas y origen, mitos, etc. * Reducción de la activación y la ansiedad en las formas en que se manifieste (insomnio, agorafobia, crisis de pánico, etc.). * Fomento de la autonomía, tanto a un nivel puramente psicológico, a través de un cambio de ideas distorsionadas sobre sí misma y el mundo, como a nivel social, económico, etc., orientándola en la búsqueda de empleo, recuperando apoyos sociales y familiares,… El principal camino para acabar con la violencia de género es la prevención. Esto incluye, por supuesto, un cambio global en la forma de ver las relaciones entre mujeres y hombres, un cuestionamiento de los roles sociales y


estereotipos, del lenguaje, etc. Estos cambios deben partir de las personas adultas con el objetivo de que se transmitan eficazmente a niños y niñas. Además, tú puedes prevenir y evitar implicarte en una relación que puede llegar a ser violenta: En primer lugar, detectar manipulaciones, aproximaciones no solicitadas, desconfiar de promesas que no tienen sentido en un momento de la relación, tener claro que decir que “no” a algo no es negociable, alejarse cuando esa persona que se te acerca tratando de hacerte ver que tenéis mucho en común o que le debes algo. Para todo esto es muy importante confiar en tu intuición, en las sensaciones de desasosiego que te producen. Cuando conoces a alguien le evalúas igualmente, valoras si esa persona encaja contigo; solo es importante que a partir de ahora incluyas también estos puntos si quieres prevenir encontrarte en una relación violenta. Valora sus ideas sexistas, cómo fueron sus relaciones anteriores (si rompió él o no, cómo habla de ellas…), etc. Además, valora tus propias ideas respecto al amor y la pareja, el papel de la mujer en la misma, a qué se debe renunciar por amor..., etc. Y ante todo, conociéndote a ti misma y teniendo claros tus valores. Si los valores de la otra persona entran en conflicto con los tuyos, debes saber reconocerlo y no aceptar en ningún caso renunciar a aquello que es importante para ti. En el perfil psicológico del agresor podemos decir que aunque ambos integrantes cumplen roles como pareja, comportamientos aceptados y tipificados por las leyes, también influye la cultura de que el hombre debe ser machista, podemos citar ejemplos: “el hombre no llora”; “el hombre no perdona”; “el hombre es que manda en la casa”………. y pare de contar. Ya que través de generación en generación a los hombres se les transmitido la idea de que ser varón es ser importante y una forma de demostrarlo es ejerciendo su poder, sobre su pareja. Este tipo de educación hace que tiendan a considerar a las mujeres como inferiores. Todo lo que se viene exponiendo trae consecuencias inevitables en las uniones de estas parejas y trae como resultado, la violencia de género, la cual se


evidencia por los tratos que recibe la víctima (en este caso la mujer) y que están tipificados como lo son: amenaza, hostigamiento, violencia física, violencia patrimonial, violencia obstétrica, violencia laboral, acoso sexual, prostitución forzada o violencia sexual, entre otros delitos, y que cualquier hombre puede ser un agresor si estos forman parte de su conducta. Ahora bien lo que nos atañe como es el perfil psicológico del agresor, en la problemática social de la violencia hacia la mujer. Podemos afirmar que los protagonistas de estas violencias o los

causantes de este mal, “no son

hombres extraños a las víctimas, sino sus propios maridos, novios o parejas”. Los agresores, “no son hombres diferentes, especiales o enfermos mentales, sino hombres comunes, ciudadanos típicos, en muchos casos ejemplares, amables, reconocidos y a menudo, respetuosos y cordiales en su trabajo; hombres que basan su seguridad personal en valores que representan el estereotipo tradicional masculino; la imposición a través de la fuerza física, la competencia, la agresividad y un estatus de superioridad y privilegio con respecto a la mujer; hombres que no están siendo capaces de reconvertirse hacia un tipo de relaciones igualitarias, basadas en el respeto mutuo”; “hombres que no están aceptando el cambio y la libertad de las mujeres”. Al preguntarnos por qué los hombres son violentos, con sus esposas, nos damos cuenta de la importancia de la educación. La violencia se aprende, sobre todo, observando modelos significativos, es decir a padres, hermanos, personas cercanas, etc. El niño aprende a agredir y lo ve como una forma de defender sus derechos o de solucionar conflictos. Es el cuerpo el que ejerce la violencia y el que pasa por un proceso de construcción para ejercerla, en fin, el cuerpo violento del hombre no nace, se hace. PERFIL DEL MALTRATADOR DE LA MUJERES DE “JOSE FELIX RIBAS” SECTOR III Para lograr el perfil del agresor de violencia de género el equipo conformado por Milagro Coromoto Escobar Colmenarez C.I. Nº 5.243.801; Yali del Carmen Caripa C.I. Nº 7.366.407

León Soto C.I. Nº 3.314.009; Luis Alberto Adán


Delima C.I. Nº 16.532.140; William Ramón Rodríguez C.I. Nº 5.245.212; pertenecientes a la sección 402 de Estudios Jurídicos realizaron entrevistas a diez mujeres en edad comprendida entre 20 a 35 años de edad, de la Comunidad de “José Félix Ribas” sector III las cuales aportaron características de la conducta de sus esposos ante la situaciones de la vida en pareja. Todo esto nos ayudo a elaborar un cuestionario el cual sirvió para las encuestas las cuales le dieron forma a lo estudiado. La encuesta se muestra a continuación con los resultados:

Por otra parte, según los datos obtenidos a través del instrumento, se presentan los siguientes resultados:

Ítem 1. Los hechos de violencia son ocasionales

Los hechos de violencias son ocasionales 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

1

2

si

8

80

no

2

20

El grafico Nº 1: Expresa que un ochenta por ciento (80%) de las encuestadas afirman que los hechos de violencia por su pareja son ocasionales ósea que hay una causa que los lleva a la violencia mientras que un veinte por ciento (20%) lo negó ya que afirmaron que eran violentos todo el tiempo.


Ítem 2.-. ¿Presenta la característica de doble cara (una imagen en público y otra en privado)?

Caracteristica de doble cara 120 100 80 60 40 20 0

1

2

si

10

100

no

0

0

El grafico Nº 2: Expresa que un cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que sus parejas es de doble cara, muestran una imagen en público y otra en privado.


Ítem. 3. ¿La conducta violenta se produce exclusivamente en el contexto íntimo del hogar?

Vioencia nada mas en el hogar 120

Título del eje

100 80 60 40 20 0

1

2

si

10

100

no

0

0

El grafico Nº 3: Expresa que un cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que la conducta violenta de sus parejas se produce exclusivamente en el contexto íntimo del hogar.


Ítem 4. Tiende a minimizar su conducta violenta (quitarle importancia)

Minimiza su conducta violenta 70 60 50 40 30 20 10 0

1

2

si

6

60

no

4

40

El grafico Nº 4: Expresa que un sesenta por ciento (60%) de las encuestadas afirman que sus parejas no le dan importancia a su conducta violenta; mientras que un cuarenta por ciento (40%) lo negó ya que sus parejas le dan importancia a su conducta violentas.


Ă?tem 5. Utiliza justificaciones para su conducta violenta

Utiliza justificaciones 120 100 80 60 40 20 0

1

2

si

10

100

no

0

0

El grafico NÂş 5: Expresa que un cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que sus parejas utilizan justificaciones para su conducta violenta.


Ítem. 6. Recurre a la teoría de la provocación externa (la culpa la tiene la otra persona)

Teoria de la provocación externa 100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

1

2

si

9

90

no

1

10

El grafico Nº 6: Expresa que un noventa por ciento (90%) de las encuestadas afirman que sus parejas les echa la culpa a otra persona, utilizan la provocación externa; mientras que un diez por ciento (10%) lo negó que sus parejas les echaran la culpa a otra persona


Ítem 7. ¿Siente remordimientos después de cada episodio de violencia?

Siente remordimiento 100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

1

2

si

1

10

no

9

90

El grafico Nº 7: Expresa que un diez por ciento (10%) de las encuestadas afirman que sus parejas sienten remordimientos después de cada episodio de violencia; mientras que un noventa por ciento (90%) dicen que sus parejas sienten siente remordimientos después de cada episodio de violencia.


Ă?tem 8. ÂżTiene dificultad para identificar y describir sus sentimientos?

Dificultad para identificar sus sentimientos 100 80 60 40 20 0

1

2

si

1

10

no

9

90

El grafico NÂş 8: Expresa que un diez por ciento (10%) de las encuestadas afirman que sus parejas tienen dificultad para identificar y describir sus sentimientos; mientras que un noventa por ciento (90%) dicen que sus parejas no tienen dificultad para identificar y describir sus sentimientos.


Ítem 9. Presenta conductas celo típicas (se muestra celoso y controlador)

Celoso controlador 120 100 80 60 40 20 0

1

2

si

10

100

no

0

0

El grafico Nº 9: Expresa que el cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que sus parejas presenta conductas celo típicas (se muestra celoso y controlador).


Ă?tem 10. Tiene un humor cambiante (puede variar de un momento a otro)

Humor cambiante 100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

1

2

a

9

90

b

1

10

El grafico NÂş 10: Expresa que un noventa por ciento (90%) de las encuestadas afirman que sus parejas tienen un humor cambiante (puede variar de un momento a otro); mientras que un diez por ciento (10%) dicen que sus parejas no tienen un humor cambiante.


Ítem. 11. Su objetivo principal es obtener sumisión y obediencia

Obtener sumision y obediencia 120 100 80 60 40 20 0

1

2

a

10

100

b

0

0

El grafico Nº 11: Expresa que un cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que sus parejas tienen como objetivo principal es obtener sumisión y obediencia


Ă?tem 12. No es capaz de comprender el sufrimiento de la otra persona

No comprende el sufrimiento de otra persona 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

1

2

si

8

80

no

2

20

El grafico NÂş 12: Expresa que un ochenta por ciento (80%) de las encuestadas afirman que sus parejas no es capaz de comprender el sufrimiento de la ellas; mientras que un veinte por ciento (20%) dicen que sus parejas es capaz de comprender el sufrimiento de ella.


Ă?tem. 13. La crĂ­tica, la humilla, pone a los hijos en su contra

La critica, la humilla,pone a los hijos en su contra 120

100 80 60 40 20 0

1

2

si

10

100

no

0

0

El grafico NÂş 13: Expresa que un cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que sus parejas las critican, las humillan, ponen a sus hijos en su contra


Ítem 14. Tiene ideas rígidas acerca de división de roles, educación de los hijos, etc.

No identifica los roles 120 100 80 60 40 20 0

1

2

si

10

100

no

0

0

El grafico Nº 14: Expresa que un cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que sus parejas Tiene ideas rígidas acerca de división de roles, educación de los hijos, etc.


Ítem 15. Espera que la mujer se ajuste a las normas que él considera las correctas

El considera las normas correctas para la mujer 100 80 60 40 20 0

1

2

si

9

90

no

1

10

El grafico Nº 15: Expresa que un noventa por ciento (90%) de las encuestadas afirman que sus parejas esperan que ellas se ajusten a las normas que él considera las correctas; mientras que un diez por ciento (10%) dicen que sus parejas no espera que se ajuste a las normas que él considera las correctas


Ítem 16. Utiliza ataques verbales y/o supresión del apoyo emocional (indiferencia)

Utiliza ataques verbales 120 100 80 60 40 20 0

1

2

si

10

100

no

0

0

El grafico Nº 16: Expresa que un cien por ciento (100%) de las encuestadas afirman que sus parejas utilizan ataques verbales y/o supresión del apoyo emocional (indiferencia)


Del resultado mostrado en los gráficos y en el cuestionario que se le hicieron a estas mujeres de la comunidad “José Félix Ribas” Sector III, lograron aportar características para tener el perfil psicológico de sus esposos de lo cual podemos decir que: - No tienen un rasgo físico. -No tienen un comportamiento especial que les identifique. - No son enfermos mentales. -Suelen ser personas de valores tradicionales para los que todo lo masculino (fuerza, poder éxito, competitividad, etc.) está por encima de lo femenino (ser sensible, cariñosa, dócil, entregada...) MACHISTAS. -Sus habilidades de comunicación son limitadas lo que les conduce a una falta de estrategia para resolver problemas y conflictos. -Carecen, igualmente, de habilidades para afrontar los problemas que les puedan sobrevenir. -Padecen aislamiento social, encontrando dificultades a la hora de confiar en las demás personas.


-Tienen una baja autoestima, lo que les causa una gran frustración. Esta frustración es la que suele provocar su agresividad. -Suelen ser impulsivos y hostiles, y emocionalmente inestables. - Pueden padecer una gran falta de seguridad en ellos mismos o, por el contrario, una excesiva seguridad y confianza, que les hace creerse superiores a las esposas. Sienten una gran necesidad de dominar. -Es intolerante con la autonomía de la mujer, lo que suele esconder bajo la apariencia de ser un gran protector de ella. -Usa la violencia como forma de control y reafirmación. Creen firmemente que ejercer control sobre sus parejas les hace ser más “hombres”, más “machos”. Si su pareja realiza algún gesto, comentario o actitud que ellos consideren que les puede causar una pérdida de autoridad o dignidad, será castigada con violencia. -Usan el maltrato físico, el abuso verbal, las amenazas, las coacciones, la manipulación psicológica, los abusos sexuales, e incluso el control de los recursos económicos de la familia. Con ello pretende conseguir que la autoestima de su cónyuge disminuya, controlará su autonomía y conseguirá su aislamiento social. -Son celosos y muestran, en muchos casos, graves actitudes posesivas; muchos de ellos vigilan a sus esposas, las siguen, las interrogan, tanto a ellas como a sus hijos/as o amigos/as para conocer todo lo que realizan o suelen llamarla muy a menudo por teléfono, con el pretexto de saber cómo están para tenerlas siempre controladas. - En ocasiones, aunque no siempre, el maltratador fue víctima de malos tratos en su niñez o continúa con el patrón de un padre maltratador. En ocasiones podemos encontrarnos con que el maltratador da otra imagen totalmente distinta de sí fuera del domicilio, presentándose como una persona agradable a los ojos de los demás, mientras es su esposa la que aparece como alguien nerviosa y alterada, ya que nadie conoce lo que ocurre dentro


del hogar familiar, lo que suele hacer que ante una denuncia suela creerse más al agresor que a la esposa. -Minimizan o niegan la violencia. Si se ha dado un episodio violento es, para ellos, siempre por culpa de su mujer que le ha provocado o por causas externas. Jamás se consideran ellos los responsables. La culpa siempre es de los demás, con lo que suelen resistirse a los cambios, ya que no aceptan que tengan ningún problema… el problema lo tienen siempre los demás. No reconocen que necesiten ayuda… culpan a las mujeres de los problemas conyugales. -En ocasiones suelen abusar de sustancias como el alcohol y las drogas, pero no debemos olvidar que ésta no es la razón del maltrato ni de la agresión, es una excusa más de que son factores externos los que les hacen ser violentos.

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION UNIVERSITARIA UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA FUNDACION MISION SUCRE ALDEA JUAN DE VILLEGAS BARQUISIMETO- ESTADO LARA AMBIENTE UNIDAD EDUCATIVA” JOSE MIGUEL CONTRERAS”

“EL PERFIL PSICOLOGICO DEL HOMBRE AGRESOR DE VIOLENCIA DE GENERO EN LA COMUNIDAD DE “JOSÉ FÉLIX RIBAS” SECTOR III” de la Parroquia Juan de Villegas, municipio Iribarren, Estado Lara


INTEGRANTES: WILLIAM RODRÍGUEZ LUIS ALBERTO ADÁN LEÓN MARÍA SOTO MILAGRO ESCOBAR YALI CARIPÁ PROF: ALEXIMAR PINTO SECCIÓN: 402 EJ

BARQUISIMETO, 2012

CONCLUSION Este es el perfil psicológico del agresor de violencia de género descrito por las mujeres que son víctimas en la comunidad de “José Félix Ribas” sector III de la Parroquia Juan de Villegas, municipio Iribarren, Estado Lara.


CONTROLA AGREDE VERBARMENTE

DESVALORIZA A LA VICTIMA

MINIMIZA ABUSA

DOBLE CARA ROLES INDEFINIDOS

JUSTIFICA SU COMDUCTA CELOSOS

La figura Nº 1 es el resultado del perfil psicológico del agresor que describió la victima de cómo lo percibe cuando está actuando como tal y la figura Nº 2 es uno de los esposos de las victimas que fueron encuestadas. Podemos concluir que es muy diferente lo que creo que soy, de cómo me ven y lo que en realidad soy.

1. Qué es la violencia? Esta preocupación por la violencia no parece necesario justificarla, y menos en la era nuclear. Recordemos además, que sólo la especie humana es capaz de destruirse y de ejercer su propia fuerza contra sí misma. Este comportamiento del ser humano ha de hacer


reflexionar forzosamente a quiénes se interesan por la paz. La violencia es de difícil justificación en nuestra época si se mira al horizonte con las armas nucleares y su capacidad de destrucción total. DOMENACH lo ha expresado así: «Puesto que no se puede ya contar con la violencia para detener la violencia, es preciso que cada sociedad, y la humanidad entera, si quiere salvarse, hagan prevalecer objetivos ecuménicos sobre los intereses particulares. Es preciso que una práctica del diálogo y una moral del amor, o simplemente de la comprensión, modifiquen las instituciones y las costumbres» 2. Definición de algunos autores Veamos, sin embargo, lo que se entiende por violencia, pues es éste un concepto sometido a muy diferentes interpretaciones. 2.1 DOMENACH, es una definición poco compleja y de fácil comprensión, violencia es «el uso de la fuerza, abierta u oculta, con la finalidad de obtener, de un individuo o de un grupo, algo que no quiere consentir libremente»

YVES MICHAUD define la violencia como «una acción directa o indirecta, concentrada o distribuida, destinada a hacer mal a una persona o a destruir ya sea su integridad física o psíquica, sus posesiones o sus participaciones simbólicas». MCKENZIE define la violencia como el «ejercicio de la fuerza física con la finalidad de hacer daño o de causar perjuicio a las personas o a la propiedad; acción o conducta caracterizada por tender a causar mal corporal o por coartar por la fuerza la libertad personal». Para CURLE, violencia es lo mismo que «no pacíficida», y para LAIN JOXE la violencia tiene que ver con el intento de controlar a la sociedad mediante la centralización del saber. VIOLENCIA FAMILIAR Estas diferentes interpretaciones del concepto de violencia son, suficientes para hacer comprensible algo elemental: la necesidad de


abandonar el concepto limitado de violencia, en el sentido de asimilarlo simplemente a algunos tipos de violencia física. La violencia no es solamente un determinado tipo de acto, sino también una determinada potencialidad. No se refiere sólo a una forma de «hacer», sino también de «no hacer» 3. Marco teórico conceptual de violencia familiar Son innumerables las formas de violencia familiar. Puede pensarse en violencia hacia los mayores, entre cónyuges, hacia los niños, las mujeres, los hombres, los discapacitados, etc. Siempre es difícil pensar un esquema típico familiar, debido a que la violencia puede ser psíquica o física, y ocurre en todas las clases sociales, culturas y edades. La mayoría de las veces se trata de adultos hacia uno a varios individuos. Se caracteriza a la violencia familiar en la que alguien con más poder abusa de otras con menos poder. El término violencia familiar alude a todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre los miembros de la familia. La relación de abuso es aquella en la que una de las partes ocasiona un daño físico y/o psicológico a otro miembro. Este daño se puede dar ya sea por acción o por omisión, y se da en un contexto de desequilibrio de poder. Para establecer que una situación familiar es un caso de violencia familiar, la relación de abuso debe ser crónica, permanente y periódica, refiriéndonos así a las distintas formas de relación abusiva que caracterizan un vínculo familiar. Entre las principales características que puede presentar una familia que sufre de violencia son las siguientes: Generalmente en las familias en las que aparece la violencia familiar tienen una organización jerárquica fija o inamovible, Además sus miembros interactúan rígidamente, no pueden aportar su propia identidad, deben actuar y ser como el sistema familiar les impone. Las personas sometidas a situaciones críticas de violencia familiar presentan un debilitamiento de sus defensas físicas y psicológicas,


lo que conduciría a un incremento en los problemas de salud. Muchas padecen de depresión y enfermedades psicosomáticas. También estas personas muestran una disminución marcada en el rendimiento laboral. En los niños y adolescentes tienen problemas de aprendizaje, trastornos de la personalidad, etc. Por lo general las personas que viven afectadas por la violencia familiar, como se criaron dentro de este contexto, tienden a reproducirlos en sus futuras relaciones. 4. Teorías sobre la violencia familiar ( * ) 4.1 Introducción La violencia familiar es un término aplicado al maltrato físico y emocional de una persona por alguien que está en estrecha relación con la víctima. El término incluye la violencia en el hogar (a veces llamada pareja, hombres o mujeres golpeadas), maltrato físico y abandono del niño, abuso sexual del niño, maltrato del anciano y muchos casos de agresión sexual. La violencia familiar se puede constatar en cualquier país del mundo, sin importar el sexo ni todos los estratos raciales, étnicos, religiosos y socio - económicos. Aunque las definiciones varían según la cultura, la violencia familiar representa un importante problema de salud pública, debido a las muertes, heridas y sus consecuencias psicológicas adversas. El daño físico y emocional puede representar impedimentos crónicos o de por vida para muchas víctimas. La violencia familiar va asociada a un gran riesgo de depresión, angustia, abuso substancial y comportamiento autodestructivo, incluido el suicidio. Las víctimas a menudo se convierten en agresores o participan en relaciones violentas más tarde. Aunque el enfoque de este documento es el bienestar de la víctima, no se deben olvidar las necesidades del agresor. 4.2 Teorías sociológicas sobre la violencia familiar Los sociólogos consideran que la violencia familiar tiene sus raíces en la crisis que padece la institución familiar, creada por la gran cantidad de estresores externos a los que está expuesta o por el cambio que están sufriendo las normas sociales y culturales. Esta


se ve exacerbada por la alta valoración que la familia da a la privacidad, que impide el control social de la violencia que puede haber en su interior. ( * ) Tomado de: PROMUDEH - OPCIÓN. Violencia familiar desde una perspectiva de género: Consideraciones para la acción. Lima, NAS, 2000. Página 130. 4.2.1 Teoría del aprendizaje social Afirma que maltratar a las mujeres es una conducta aprendida que se adquiere a través de un modelo. Esta teoría establece la correlación entre una historia de violencia familiar y el convertirse en víctima o agresor en el futuro. 4.2.2 Teoría familiar sistémica o teoría general de los sistemas La teoría general de los sistemas es una metateoría tal como la describió Von Bertalanfy, pero es fundamentalmente un nuevo paradigma. Es, además, un lente, entre otros, a través del cual la familia aparece como una totalidad inserta en un sistema mayor, el contexto social, en donde se localiza el origen principal de la violencia familiar, por ello se infiere que es en el mismo contexto de las relaciones sociales - familiares que los actores pueden encontrar mejores maneras de relacionarse, que les permitan crecer y autoafirmarse sin someter a otros. La teoría general de sistemas ha recibido críticas en sus aproximaciones a ciertos problemas sociales como el de la violencia. Sin embargo es importante señalar que estas críticas se deben a lecturas funcionalistas de la teoría, ya que lecturas dialécticas distinguen la idea de sistemas abiertos, sistemas con más complejidad en sus interrelaciones, más que una sumatoria de sistemas recortados. La lectura dialéctica toma en cuenta sistemas como la ideología y el sistema de creencias. Asimismo, en la teoría sistémica es fundamental el concepto de jerarquía, aunque la circularidad esté siempre presente. La idea de jerarquía es indispensable para distinguir el peso diferente entre la responsabilidad del abusador y del abusado. La terapia familiar sistémica resulta económica, abarcadora,


multiplicadora y preventiva en la medida que permite observar, en toda su complejidad, a todo un sistema a la vez, y de ser necesario apunta a la reconstrucción y participación de las redes sociales que son las que pueden consolidar los cambios favorables de los sistemas familiares. Consideramos que la institución familiar es depositaria de la violencia en sus múltiples formas, la vive, la reproduce, la genera, la sufre, pero también, de acuerdo a nuestra experiencia, la familia como sistema es capaz de encontrar nuevos y distintos cauces a sus dificultades, que permitan desarrollarse a cada uno de sus miembros de manera más sana. Una intervención sistémica atiende a las secuencias transaccionales, especialmente a los circuitos retroalimentadores que aparecen como "causa" inmediata de las escaladas de violencia, así como el proceso relacional entre la pareja, la familia extensa y otros servicios sociales que constituyen el sistema que mantiene al problema. Sin embargo, aunque la terapia familiar sistémica haya enfatizado tradicionalmente la causalidad circular, no debe perderse de vista la existencia de jerarquías, así como las diferencias sociales basadas en el poder; esto significa que no todos los elementos de un sistema tienen la misma responsabilidad en las interacciones violentas... 4.2.3 Teoría de los recursos Según esta teoría todos los sistemas sociales (incluida la familia) se basan, en cierto grado, en la fuerza o en la amenaza de hacer uso de la violencia. Plantea que siendo la familia un sistema de poder como cualquier otro, cuando un apersona no encuentre otro recurso, existe mucha posibilidad de que utilice la violencia para mantener su poder. Esta teoría da una explicación individual y no social de los malos tratos. 4.2.4 Teoría del intercambio Esta teoría plantea que un miembro de la familia será violento si el costo de ser violento no sobrepasa los beneficios que se consiguen con la violencia. El beneficio conseguido por los agresores es una imagen de "duros" aumentando así su poder y control en la relación.


4.2.5 Teoría del estrés De acuerdo a esta teoría la VF se manifiesta cuando un individuo se encuentra bajo estrés y carece de recurso s personales y de estrategias de enfrentamiento para mitigar su impacto. Esta teoría se ubica también dentro de las teorías sociológicas, donde se enfatiza en el origen social del estrés que provoca la violencia. 4.2.6 Teoría feminista Esta perspectiva teórica considera que la violencia es el reflejo de la relación desigual de poder en las relaciones entre las mujeres y los hombres, y que la raíz de la violencia la podemos encontrar en la dimensión de dominio y poder masculino en nuestra sociedad. La causa subyacente de todas las agresiones contra las mujeres se encuentra en el sexismo que existe en nuestra sociedad. Consideran indispensable tener en cuenta el género, que hace referencia a las construcciones sociales que contienen conceptos del sí mismo, rasgos psicológicos y roles familiares, ocupacionales o políticos asignados de forma dicotómica a los miembros de cada sexo. Existen cuatro cuestiones en el análisis de la situación del maltrato donde las perspectivas feministas coinciden: La utilidad explicativa de los constructos género y poder. Análisis de la familia como una institución que estructura las relaciones heterosexuales de acuerdo al género y al poder. Comprensión y validación de las experiencias de las mujeres. Desarrollo de teorías y modelos que reflejen de manera fidedigna las experiencias de las mujeres. Esta teoría centra su análisis en s relaciones Mujer / Hombre y manifiesta que los hombres utilizan la violencia física y/o el enfado y el maltrato psicológico como estrategia de control. La violencia masculina se encuentra en la estructura social y no en la psico – patología individual de los agresores.


Las Naciones Unidas (1991), afirma que la violencia que sufren muchas mujeres, tanto en países desarrollados como en los no desarrollados, está relacionada con el estatus de desigualdad de las mujeres en todas la sociedades y que su origen tiene sus raíces en la estructura del matrimonio, en al familia y en la sociedad, siendo imposible comprender su naturaleza sin tener en cuenta el contexto social e ideológico dentro del cual la violencia ocurre. Plantea que cualquier explicación debe ir más allá de las características del agresor, de la víctima, de la familia y de al sociedad, y para erradicar la violencia en primer lugar, hay que erradicar la desigualdad a nivel de género. 4.3 Teorías psicológicas sobre violencia familiar 4.3.1 Teoría de indefensión La teoría de la indefensión o la desesperanza aprendida, planteada por Martín Seligman en la década de los setenta, explica razones que mueven a las mujeres a mantenerse en una relación violenta y describe el desarrollo de la violencia doméstica, teniendo como base tres situaciones permanentemente presentes en estos casos: • La motivación de la mujer para cambiar su conducta disminuye como consecuencia de episodios reiterados de golpes. • La mujer cree que su posible respuesta fracasará. Al generalizar su indefensión cree que no será capaz de alterar el final de la situación. • En este proceso, la mujer renuncia a tratar de efectuar modificaciones, aprende a vivir asustada y a creer que es imposible producir un cambio en la situación conyugal. 4.3.2 Teoría de Leonore Walker En 1979, Leonore Walker. utilizando el modelo de la teoría del aprendizaje social de la desesperanza e indefensión aprendidas, investigó por qué las mujeres golpeadas no pueden visualizar alternativas en situación de agredidas, concluyendo, entre otras


cosas, que al ser aisladas y golpeadas en etapas iniciales de su relación, trataban de cambiar la situación con un relativo éxito traducido en la minimización o posposición la violencia, pero pasado un tiempo este control empezaba a disminuir y la violencia regresaba. Con este enfoque y su experiencia de trabajo con mujeres golpeadas, Leonore Walker desarrolló la teoría del ciclo de la violencia conyugal, que se convirtió en la teoría auxiliar para el reconocimiento y tratamiento del problema en los últimos quince a veinte años en América Latina. 4.3.3 Teoría de la unión traumática Teoría que relaciona la conducta de lealtad de las mujeres maltratadas con cuestiones específicas de la situación de maltrato en vez de referirla a aspectos de su personalidad o a cuestiones socio – económicas. Unión traumática es el desarrollo de una unión emocional entre dos personas, donde una de ellas amenaza, golpea, maltrata o intimida intermitentemente a la otra. Esta unión se manifiesta en actitudes o expresiones positivas por parte de la persona maltratada. VIOLENCIA DE GÉNERO 1. Qué es la violencia por razones de género? ¿Por qué utilizamos el término violencia por razones de género, en vez de "violencia hacia la mujer y los niños", "violencia hacia la pareja", violencia doméstica", o hasta "violencia sexual"? El género es lo que nos ayuda a conceptualizar la violencia en términos más amplios - y comprender el género es de vital importancia para desarrollar estrategias de transformación personal y social para eliminar la violencia y para lograr innumerables metas del desarrollo relacionadas con este tema. La violencia por razones de género incluye todas estas otras descripciones de violencia, pero están enmarcada en términos más


amplios en el entendido que las causas y soluciones a la violencia son a la vez personales, políticas y estructurales. 2. Cómo se da a nivel nacional e internacional La violencia por razones de género adquiere muchas formas física, sexual, psicológica, libertades restringidas, coerción y amenazas - que se producen tanto en el ámbito público como privado. Los hombres, las mujeres y los niños, todos son víctimas de esta "forma de género" de la violencia. A pesar de ello, la violencia por razones de género es predominantemente violencia del hombre o violencias de los hombres. Es violencia del hombre contra la mujer y los niños, contra otros hombres y contra sí mismo. Es conflicto bélico, es violencia conyugal, es intimidación, son las palizas a los homosexuales, es abuso infantil y es violación. Y es más. Los hombres son principalmente quienes usan la violencia, y los hombres, sobre todo los más jóvenes, son generalmente los más implicados en otros tipos de violencia, tanto como víctimas como practicantes de la violencia. La violencia por razones de género se distingue de otros tipos de violencia en cuanto a que están enraizada en comportamientos prescritos, en normas y actitudes basadas en el género y la sexualidad. En otras palabras, está enraizada en discurso de género sobre masculinidad y femeneidad (normas y definiciones prescritas de lo que significa ser un hombre o una mujer) - y en el lugar que ocupan los hombres y las mujeres con relación a sí mismos y a otros grupos de mujeres y hombres. Estos discursos de género permiten o animan un comportamiento violento dentro de un contexto de privilegio asumido y poder jerárquico para ciertos grupos de hombres. La violencia sobre la base de género es una articulación de, o una coacción de, jerarquías de poder y desigualdades estructurales nutridas por sistemas de creencias, normas culturales y procesos de socialización.


En resumidas cuentas, la violencia por razones de género tiene sus raíces en la parte estructural y personal. Se centra en el patriarcado - un sistema que coloca al hombre sobre la mujer (y sobre otros hombres) e instila un sentido de derecho y privilegio en muchos hombres. El patriarcado también institucionaliza los contextos sociales, culturales y legales que permiten la violencia sobre la base del género. Pero, la violencia por razones de género también se basa en las presiones, miedos y emociones reprimidas que subyacen la "masculinidad hegemónica" o muchas de las formas de dominio masculino aceptadas en muchas culturas del mundo. A esto hay que añadir la experiencia personal sobre violencia que tienen los individuos - siendo alimentados en una cultura de violencia - y aprendiendo y experimentando la violencia en el ambiente que les rodea - la familia, los medios de comunicación o la comunidad. El alcance y los efectos de la violencia por razones de género son profundos. La violencia por razones de género es una plaga en todas las sociedades de todas las regiones del mundo. Ningún grupo, sin tener en cuenta su cultura, clase o situación, es inmune a su devastación. Insidiosamente incapacita a las familias y las alianzas, y a la capacidad de muchas a relacionarse entre sí o con otros mediante el amor, la compasión o el respeto. La violencia extiende el miedo y el odio a uno mismo como un virus - un virus que consume los derechos básicos tanto de los adultos como de los niños. En un sentido muy amplio, la violencia por razones de género restringe los logros del desarrollo, la paz y la libertad. 3. Viendo al hombre como parte de la solución ¿Por qué debemos trabajar con el hombre para eliminar la violencia por razones de género? Para empezar, el hombre ocupa un lugar céntrico en todos los actos de violencia, y la violencia es parte céntrica de los que significa ser hombre en muchas culturas. Además, la mayoría de los líderes políticos, culturales y sociales del mundo - aquellos que ocupan un mejor lugar para poder influenciar el cambio - también, son hombres.


Cuando imaginamos dejar a los protagonistas claves y las poderosos fuera de la estrategia general para prevenir la violencia, nos damos cuenta de que trabajar con el hombre es un elemento esencial para la prevención efectiva. Lo que es más, como estamos hablando de violencia de género, tenemos que recordar que el género es un elemento importante en la vida de todos nosotros/as, de todos los hombres y mujeres del mundo. El hombre es un ser de género también, y los hombres disfrutan de los privilegios y las consecuencias de las políticas de género en las que viven. Finalmente, trabajar en pos de una alianza más fuerte entre hombres y mujeres, y los diferentes actores que trabajan para eliminar la violencia - se cosechará como beneficios marginales una mejor calidad de vida y unas mejores relaciones para los hombres, las mujeres, los niños y las comunidades, y será el ímpetu para innumerables ganancias adicionales del desarrollo. Al reconocer que la violencia por razones de género está relacionada con el desarrollo de la masculinidad (por ejemplo, la forma en la que un grupo define "lo que significa ser hombre") y que estos están informados por sistemas de creencias, normas culturales y procesos de socialización - hemos ayudado a identificar y reforzar los puntos de entrada de varias iniciativas para la prevención de la violencia a nivel mundial que intentan trabajar con hombres y jóvenes como socios. Al prestar atención a las responsabilidades de los hombres, vamos más allá de ver al hombre como parte del problema simplemente, y empezamos a verlo como parte de la solución al implicarlos directamente en las estrategias de prevención e intervención. Sin comprometer al hombre como socio, sin permitir que tanto el hombre como la mujer comprendan su función y responsabilidad en la eliminación de la violencia - estaríamos intentar solucionar un problema multidimensional desde una perspectiva muy limitada. 4. ¿Qué se está haciendo para eliminar la violencia por razones de género? En respuesta a la epidemia de violencia por razones de género, se han puesto en marcha una amplia gama de iniciativas, programas y


políticas durante las últimas décadas para ayudar a prevenir la violencia. Estos incluyen: Convenciones y campañas internacionales Políticas naciones de prevención e igualdad Defensa y medios de comunicación Políticas organizativas Organizaciones de la sociedad civil orientadas hacia el género Intervenciones a nivel local y comunitario Activismos personal Muchas de estas iniciativas de prevención, explícitamente reconocen la necesidad de trabar con hombres y jóvenes como socios para animar al cambio social en pos de un mundo menos violento. 5. Hoja de Datos Sobre el Asilo por Razones de Género La Convención de Ginebra de 1951 sobre el estatus de los Refugiados (Convención de 1951) y el Acta de Inmigración y Nacionalidad de EE.UU. define al refugiado como una persona "afuera de su país de nacionalidad que no puede o no quiere regresar debido a la persecución o temores bien fundados de persecución por razones de raza, religión, nacionalidad, membresía en un grupo social particular, o por creencias políticas." El "género" no está definido como categoría, pero las mujeres que sufren violencia de género pueden ser incluídas en cualquiera de cinco categorías y frecuentemente califican como grupo social. Las Directrices para la Protección de Mujeres Refugiadas promueven "el principio que mujeres que temen persecución o discriminación severa por razones de género deben ser consideradas miembros de un grupo social para determinar su status de refugiadas." Mujeres que sufren violencia de género también pueden ser incluídas en las categorías políticas o religiosas. 6. Ejemplos de violencia por razones de género: ( * )


Con mucha frecuencia las mujeres sufren daños que son específicos a su género, tales como la mutilación genital femenina o el aborto forzado, o que son cometidos contra las mujeres en mayor frecuencia que contra los hombres, por ejemplo los ultrajes o la violencia doméstica. Las mujeres también sufren efectos dañinos únicamente por ser mujeres, esto es, por motivos de género, tales como las políticas del Talibán en Afganistán. Frecuentemente, las mujeres sufren daños a manos de individuos privados, por ejemplo a manos de familiares que las amenazan con asesinatos de honor o cónyuges que las golpean. ( * ) Es importante señalar que los organismos internacionales de derechos humanos establecen que las formas de violencia de género mencionadas arriba constituyen violaciones de derechos humanos. La Convención de la ONU para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW) declara que "la discriminación contra las mujeres es cualquier distinción, exclusión o restricción hechas por razones de género que afectan o tratan de neutralizar o dañar el respeto, disfrute o ejercicio por parte de las mujeres, sin importar su status marital, de la igualdad de género, sus derechos humanos y libertades fundamentales en los campos políticos, económicos, sociales, culturales u otros." La Declaración de la ONU para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres declara que "la violencia contra las mujeres incluye cualquier acto de violencia de género que resulta, o puede resultar, en el sufrimiento o daños físicos, sexuales o psicológicos de la mujer, e incluye las amenazas de tales actos, la coerción y privación arbitraria de la libertad, sin importar si ocurren en la vida privada o pública." (Fuente: Amnistía Internacional, 600 Pennsylvania Avenue SE, Washington, D.C. 2003). La violencia por motivos de género – en diversas formas, inclusive la violación, la violencia doméstica, los asesinatos "para restaurar la


honra" y la trata de mujeres – se cobra un enorme precio en cuanto a la salud mental y física. Cada vez se reconoce más que la violencia por motivos de género es una importante cuestión de salud pública y una grave conculcación de derechos humanos básicos. En todo el mundo, al menos una de cada tres mujeres ha sido apaleada, obligada a entablar relaciones sexuales bajo coacción o maltratada de alguna otra manera, muy frecuentemente por alguien que ella conoce, inclusive su esposo u otro varón miembro de su familia; una de cada cuatro mujeres ha sido objeto de sevicias durante el embarazo. Millones de mujeres necesitan atención médica o sufren de otra manera los efectos de la violencia por motivos de género; el temor a la violencia coarta el intercambio de ideas y constriñe las opciones en materia de salud y las oportunidades en la vida de muchos otros millones de mujeres. Casi siempre, los malos tratos físicos van acompañados de malos tratos psicológicos. Además, entre un tercio y la mitad de todos los casos entrañan abuso sexual. Una gran proporción de las mujeres que son objeto de sevicias están sujetas a reiterados actos de violencia4. La violencia contra la mujer constituye una conculcación generalizada, aun cuando no suficientemente reconocida, de sus derechos humanos. En consecuencia, en 1993 la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena, y en 1995 la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, dieron prioridad a este problema. 7. Modalidades de la violencia de género La violencia que padecen las mujeres comprende cuatro modalidades, que van desde la agresión física, con resultado de muerte en multitud de ocasiones, la violencia sexual, la psicológica y la económica.


Los datos estadísticos revelan que entre un 35% y un 40% de mujeres que viven emparejadas sufren malos tratos físicos o psíquicos por parte del hombre, lo que permite afirmar que miles de mujeres están bajo amenaza de muerte. Entrevista con Monserrat Boix, Fundadora de Red de Mujeres La violencia de género ha tenido y tiene lugar en todas las culturas actuales y en todas las escalas sociales. Y está directamente asociada a las relaciones asimétricas de poder entre mujeres y hombres que determinan en última instancia, la posición de subordinación y vulnerabilidad de las mujeres independientemente de su situación socioeconómica. Las mujeres seguimos siendo ciudadanas de segunda clase, en el ámbito social, económico, religioso y político; seguimos encabezando los porcentajes de pobreza, menor salario, precariedad laboral y bolsas de paro. Nuestra presencia en la vida pública, en los puestos de responsabilidad sigue siendo minoritaria. Mientras en el ámbito privado, el trabajo de la mujer en el hogar es invisible e infravalorado. Se trata de un problema de salud pública debido al tremendo impacto negativo que ejerce sobre la salud, la morbilidad y la mortalidad de las mujeres y niñas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) constituye un atentado contra el derecho a la vida, a la seguridad, a la libertad, a la dignidad y a la integridad física y psíquica de la víctima y todo ello supone, por lo tanto, un obstáculo para el desarrollo de una sociedad democrática. Las Naciones Unidas consideran que la violencia en contra de las mujeres es un obstáculo para el desarrollo por sus consecuencias sobre las economías de los países. Al mismo tiempo tiene efectos sociales y culturales. De acuerdo con el concepto de desarrollo humano de las Naciones Unidas, la violencia contra las mujeres afecta su bienestar, su seguridad, sus posibilidades de educación y de desarrollo personal. Tomando como ejemplo el panorama español, según el trabajo realizado por el grupo de la Universidad de Alicante utilizando los


datos de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas (19982001) y las denuncias por violencia por el compañero íntimo, del Ministerio del Interior (1997-2000), sólo en 1997, se practicaron 18.872 denuncias solamente por agresiones físicas, lo que significa apenas un 5% de la violencia real, toda vez que la mayoría de los abusos no se denuncian a la policía, principalmente porque no existen instrumentos jurídicos, sociales y económicos adecuados que protejan a las víctimas, lo que hace que la violencia contra las mujeres siga siendo en gran parte un delito invisible. 75 mujeres, según datos del Ministerio del Interior, han muerto a manos de sus maridos o compañeros, 3 de las cuales fueron inmoladas por el fuego; 350 mujeres sufrieron lesiones de consideración, que van desde el apuñalamiento, fractura de huesos (rotura del tabique de la nariz, rotura de miembros); otras lesiones de consideración son la pérdida de audición por rotura del tímpano y la pérdida de visión parcial o total de uno de los ojos; en un porcentaje, no cuantificado hasta el momento, habían sufrido violación. Y todo ello con el agravante de que la mayoría de los ataques por el agresor, letales o no, se efectuaron en presencia de sus hijos, creando a menudo un ciclo de violencia que se perpetúa de generación en generación. Tampoco debemos olvidar que la mortalidad de mujeres por esta causa, supone diez veces más que el número de víctimas que se cobra el terrorismo político, y la sociedad no ha reaccionado. 8. La violencia infradocumentada.

está

infradiagnosticada,

infradeclarada

e

La prevención de la violencia es una prioridad que exige un conocimiento exhaustivo de su magnitud, y por lo tanto es necesario disponer de sistemas de información fiables y de generación de conocimiento mediante la investigación, que orienten las necesarias políticas para luchar contra ella. Se deberían plantear políticas intersectoriales que implicaran a justicia, servicios sociales, sanidad y policía, al menos, y que abordaran seriamente el problema. Precisamente la campaña convocada por las agencias de las Naciones Unidas por los derechos humanos de las mujeres y las


niñas, apunta a esa dirección, ya que está destinada a promover y hacer conciencia en todos los sectores de la sociedad sobre los costos económicos, sociales y culturales de la violencia de género. CONCLUSIONES 4.1 SOBRE GÉNERO La única diferencia con que nacemos hombre y mujeres es nuestro sexo. Nuestras características físicas corresponden a lo que heredamos de nuestros padres. Todas las demás diferencias son sociales y culturales, llegando a convertirse en "verdades absolutas" enfrentando a hombres y mujeres como si fueran diferencias "naturales". Estas diferencias sociales y culturales se han abordado en los programas y proyectos como GÉNERO. De las diferencias de género se establecen también roles para hombres y mujeres de manera diferentes y contrapuestas. Es a través de la vida familiar, la escuela, la comunidad y los grupos en los que participamos que se aprenden las diferencias de género. No es suficiente flexibilizar algunos roles se trata de practicar la tolerancia y aceptar la diversidad que todos tenemos como personas independientemente de sí se es hombre o mujer. La felicidad es algo a lo que tanto hombres y mujeres aspiramos no debe estar condicionada por nuestro sexo. El género es lo que la mayoría de la gente piensa que es (o que debe ser) un hombre y una mujer. El género construye identidades sociales que atribuyen características diferentes a cada sexo. En esta construcción de identidades intervienen las diferentes instituciones sociales: La familia, la escuela, la Iglesia, los Medios de Comunicación y la cultura en general. 4.2 SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO


En definitiva, nuestra intención a lo largo de este trabajo de investigación ha sido demostrar como en los últimos años un proceso de denuncia, discusión y toma de conciencia social sobre la violencia de género, incluyendo sus causas, claramente vinculadas a la estructura de poder patriarcal y a la cultura misógina que defiende, y sus consecuencias en la vida, la salud y las legítimas expectativas de millones de personas en todo el mundo cuyas vidas se ven amenazadas por el simple hecho de haber nacido mujer. El acuerdo adoptado en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing (1995) en el sentido de que es necesario dar reconocimiento institucional pero también público al hecho de que los derechos de las mujeres son derechos humanos, pone finalmente y de forma clara las cosas en su lugar. El grave atentado contra los derechos fundamentales que implica el recurso a la violencia de género, sea física o psíquica, como expresión de poder, es injustificable en cualquiera de sus posibles manifestaciones. Tampoco es tolerable el manido recurso a la tradición como forma de justificación de determinadas prácticas que atentan claramente contra la vida o la dignidad de las mujeres, se produzcan dónde se produzcan. El respeto a la diversidad cultural no debe servir de excusa para el mantenimiento de situación de grave desigualdad entre seres humanos. Creemos, por tanto, que el amplio debate social que implica un proceso de revisión y crítica en profundidad de muchas de nuestras concepciones sobre el significado de ser hombre o mujer, las normas sociales y de convivencia en las que nos basamos, nuestras expectativas, nuestras aspiraciones, en definitiva el diseño de la sociedad futura que deseamos debe proseguir y ampliarse más. Deberíamos ser capaces de generar como alternativa una cultura de la igualdad, la paz y el respeto a la vida en todas su manifestaciones. Para ello se requerirá el compromiso de todas y todos, tanto individual como colectivamente, de los organismos públicos, de las ONGs, y, sin duda, también del mundo universitario. En este sentido son cada vez más numerosos las líneas de investigación sobre género, y más activos los grupos de investigadores/as que los llevan a cabo, desarrollando propuestas


novedosas como alternativas de solución a la complejidad de la problemática y construcción social del género humano. Para finalizar, nos parece importante remarcar que, en el caso de la violencia contra las mujeres, su consideración como problema social implica no sólo una visibilización del problema sino también una nueva forma de abordar su explicación. Así, si desde un análisis como problema individual se entendía esta violencia como consecuencia de alguna situación o circunstancia particular (situación socioeconómica, psicopatología del agresor, etc.), desde su consideración como un problema social pasa a entenderse que la violencia contra las mujeres tiene su origen último en unas relaciones sociales basadas en la desigualdad, en un contrato social entre hombres y mujeres que implica la presión de un género (el femenino) por parte del otro (el masculino). Y, desde esta nueva consideración, son necesarias actuaciones a nivel social que impliquen un nuevo contrato social, con nuevas medidas legislativas, modificaciones los programas educativos, etc., para afrontar el problema y superar sus consecuencias.


EL PERFIL PSICOLOGICO DEL HOMBRE AGRESOR