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Un miembro más en la familia. Había una vez en una grande y hermosa casa en el sur de Londres, una gran familia. En esa familia habían 4 miembros 2 gemelas y sus padres. Las gemelas tenían 12 años cada una, una se llamaba Emily y la otra se llamaba Alexandra. Sus respectivos padres se llamaban Nicole y Jack. Nicole trabajaba de diseñadora en una tienda de vestidos de boda, mientras que Jack era arquitecto. Las dos niñas ivan a un instituto con el idioma inglés. Los horarios del instituto eran de 9.00 hasta las 16.30. Las niñas nada más llegar a su casa hacían los deberes y se ivan a sus actividades extraescolares, que consistían en ballet y clases de francés. La familia no tenía ningún animal doméstico, las dos niñas querian uno pero sus padres siempre les decían que no. Llego el cumpleaños de las niñas y solo decidieron pedir el perro, pero esta vez sus padres le decidieron comprar un perro y las niñas querian locamente un coker negro que le pondrian de nombre "Willy". El pequeño Willy llego a la casita del sur de Londres, cuando las niñas llegaron a casa el Viernes se encontraron al pequeño Willy tumbado en sus camas. Las niñas estaban muy felices de que Willy hubiera llegado a su casa. El perro lo lamía todo se comía todo lo que le daban hacía pis por todas partes, pero sus padres decían que era muy normal porque era solo un pequeño cachorro. Las niñas ivan a ir con el colegio a una acampada en el monte, pero no se querian marchar porque no querian dejar al pobre Willy solo con sus padres. Hasta que en secreto decidieron llevarse a Willy que ya era un poquito más grande que antes. Las niñas sin contárselo a sus padres se llevaron a Willy a escondidas hasta que llegaron a la acampada y lo pusieron sobre la mantita de la cabaña de donde dormían. Para ir a pasearlo cada una se turnaba, una iva por la mañana y la otra por la tarde. Pero direis si sus padres no se habían enterado ya de que su perro Willy había desaparecido, pero al revés no se habían dado ni cuenta que no estaba el pequeño coker negro. Llego el día de la llegada de las dos niñas y por supuesto del pequeño perro Willy, que ya no era tan pequeño como antes al revés ahora era un chucho enorme. Un día en el que las dos gemelas Alexandra y Emily decidieron contarles la verdad que se habían llevado al perro a la acampada. Los padres se enfadaron bastante porque siempre tienes que decir la verdad por delante, pero aún así sus hijas pidieron disculpas.


Una vez de pedirle perdón a sus padres se fueron castigadas a su cuarto, pero a ellas le daba igual porque sabían que habían hecho algo malo. Luego fueron a pasear al perro y a pegarle un baño porque después de la acampada le venía muy bien.Llegó el siguiente día y las dos niñas se despidieron de sus padres, porque ivan a ir al colegio. Ese día el perrito se quedó solo en casa porque todo el mundo tenía que ir o al colegio o al trabajo.Cuando todo el mundo se fue, el perrito vió pasar a una perrita blanca, y como ya sabeis se enamoro de ella. Osea que se salió de la casa y se fue detrás de ella, pero en realidad si era una perrita, pero al lado de ella habían unos secuestradores de perros para poder secuestrarle y utilizar de sebo a la pequeña perrita blanca. De repente los secuestrasdores de perros cogieron una red y secuestraron al pequeño coker negro, Willy. El coker no paraba de ladrar en la gran furgoneta blanca. Cuando toda la familia llegó a la casa se sintieron raros porque siempre Willy se acercaba para lamerles, pero esta vez no. Una vez haber revisado toda la casa decidieron buscar ellos mismos por la calle donde vivían, pero aun así sin pistas. En la furgoneta el ambiente estaba un poco cargado, porque Willy no paraba de ladrar.Una vez los secuestradores y los perros llegaron a la perrera, los metieron en las jaulas y les dieron unas injecciones para que se calmaran y se pudieran dormir. Los dueños del coker siguieron una pista de cagadas de perro, por si acaso fuera de Willy. Y hicieron bien llegaron aun sitio alegado de la ciudad y un poco raro, estaba con los cristales de las ventanas rotos y además en la puerta había una gran furgoneta blanca, que era la que habían utilizado los secuestradores para poder secuestrar al coker. Entraron en aquel sitio tan raro, había gente dentro con perros en mesas y clavándoles inyecciones. Y en una pequeña jaula estaba el pequeño coker, Willy. Ellos se escondieron detrás de unas cajas y esperaron haber que pasaba, luego salieron y cogieron una llave que estaba dentro de una pequeña caja. Abrieron al pequeño coker y lo sacaron, cuando los hombres se fueron con el coche a otro lado, abrieron las jaulas y sacaron a los demás perros enjaulados. Llegaron a sus casas y a los demás perros lo llevaron a un centro para poder venderlos y dárselos a las personas que los quieran y los traten bien. La familia se fue a su casa tan felices con su perro que había vuelto por fin de vuelta.

Fin


NOMBRE: INÉS SANTAMARÍA FERNÁNDEZ. EDAD: 12 AÑOS. FECHA DE NACIMIENTO: 29/11/2001. INSTITUTO: I.E.S YAIZA. CURSO:1ºB.


Un miembro mas en la familia inés santamaría fernández 1ºb