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-La maldición de la botella-

En un lejano país, había una vez un hombre rico que se lo quería gastar todo en tonterías como aparatos para limpiar, anillos, collares, pulseras de oro… pero una vez, cuando fue a comprar, solo compró una cosa. Esa cosa era una botella mágica, el que la vendía decía que si pedías algo ella te lo daba pero no dijo lo malo que tenía… lo malo de la botella era que después de pedir 5 deseos, te haría la vida imposible. El hombre al llegar a su casa puso la botella encima de la mesilla de noche de su habitación y se fue a comer con su hija que le estaba esperando en el comedor para almorzar. Comieron tranquilos, hablaron y se fueron a dar un paseo por la calle. Al volver la niña fue al cuarto del padre y dijo: -¿Papá de quién es esta botella?-. - Mía cariño, ¿Por qué?-. Le contestó el padre. - ¿Me la regalas?-. Le volvió a decir la niña. El padre pensándolo bien, y desconfiando de lo que le dijo el vendedor le dijo: -Vale cariño, te la regalo. - ¿Para qué sirve papá?-. Dijo la niña. El padre pensó y luego contestó: -Mmmmmm, puedes pedir todos los deseos que tú quieras. La niña tan sorprendida se quedó que primero pegó un grito y después dijo: -Ya sé lo que voy a hacer, cada día voy a pedir uno empezando por hoy-. Entonces prometió que cada día iba a pedir un deseo. •

DESEO 1: Me gustaría tener cuatro móviles.

La botella se puso de un color negro y de repente aparecieron delante de ella cuatro preciosos móviles. Se puso contenta y se los guardó. La botella la puso en su mesilla de noche. Al día siguiente la niña volvió del colegio, comió y le dijo a la botella: •

DESEO 2: Me encantaría tener un poni.

Entonces la botella se puso de color negro y delante de ella apareció un bonito poni rosa. La niña entonces estaba impaciente porque llegue el próximo día para pedirle una casita para el poni.


Al final llegó el día y la niña se fue al colegio pensando en el poni. Cuando regresó comió rapidísimo y se fue a su habitación con la botella. La niña le dijo a la botella: •

DESEO 3: Me gustaría tener una casita con comida para mi bonito poni.

Entonces la botella se volvió a poner negra y delante de ella apareció una preciosa casa con comida dentro y una mantita para tapar al poni. La niña dijo: -Te voy a llamar Sara-. Entonces le dijo a Sara: -Sara vamos entra en casita-. El poni obedeció y entró en la casa tranquila. La niña que se llamaba María le tapó con la manta y le dio las buenas noches. Al siguiente día María despertó a Sara y se puso a jugar con ella un rato porque era sábado y no tenía que ir al colegio. Cuando el padre se despertó desayunaron y él se fue al trabajo porque tenía que trabajar. María cogió la botella y le dijo: •

DESEO 4: Me encantaría tener una televisión grande y moderna.

La botella se puso de nuevo negra y en su habitación, colgada en la pared, apareció una televisión grande y moderna, como ella había dicho que tenía que ser. Se alegró tanto que cogió el mando a distancia y encendió la televisión para verla un largo rato. Cuando se aburrió se relajó un poco jugando con sus cuatro móviles y al final se puso a jugar con el poni hasta que vino su padre de trabajar. Cuando vino comieron los dos juntos, hablaron un rato y el padre se fue de nuevo a trabajar. Por la tarde María se aburrió mucho solo jugó y le dio de comer al poni, después durmió un rato y al final se puso a comer un sándwich de jamón y queso. Cuando el padre llegó de trabajar comió solo y se fueron a dar un paseo para que María tomara un poco el aire fresco de la calle. Cuando llegaron a casa ya habían comido y no tenían hambre, así que se fueron directamente a la cama para dormir. A la mañana siguiente el padre se despertó antes que la niña, preparó el desayuno y luego despertó a María. Los dos desayunaron juntos, después vieron la televisión un rato y al final cada uno se fue a su habitación. El padre de María con el ordenador y María le dijo a la botella: •

DESEO 5: Me gustaría tener un ordenador portátil como el de mi padre.

La botella volviéndose a poner negra le concedió el deseo y enfrente de ella había un ordenador rosa y portátil. Ella tan contenta encendió el ordenador y se puso a jugar con


el unas cuantas horas. Después de eso le dio de comer a Sara y jugó con ella un rato más.

Por la noche cenaron los dos tranquilos y luego se acostaron cada uno en sus camas. Al día siguiente los dos se despertaron al mismo tiempo y muy pronto porque tenían que trabajar los dos, pero la niña no se encontraba muy bien para salir a la calle, así que el padre la llevo al médico para ver lo que tenía y el médico le dijo que si guardaba algún objeto como una botella de cristal anillos oxidados o alguna cosa parecida, el padre le contestó que sí, que tenía una botella de cristal en la habitación de la niña María. Cuando supo lo que pasaba se fue a la tienda donde compró la botella y le dijo: -¿Por qué haces esto? Me has vendido la botella con una maldición y ahora mi hija María está enferma por tu culpa. El hombre le contestó: -Lo he hecho para que sepas la mejor opción que es no gastarlo todo porque si no tu hija cuando sea mayor será una desgraciada y una pobre que va andando por las calles sin ningún destino, yo curaré a tu hija si tú la cuidas comprando solo lo que haga falta en la vida. El padre de María se quedó sorprendido y le dijo a María: -Cariño este hombre te va a curar y a sanar para que te pongas bien. Y le dio un beso en la frente. Al cabo de unas semanas la niña ya estaba curada y podía salir de la casa y jugar en la calle cuando ella quisiera. Al padre le dieron una gran lección de que no se puede estar gastando dinero cuando se quiera.

-FINAL-

Nombre: Iñigo Santamaría Fernández

Edad: 10 años. Fecha nacimiento: 31 Mayo 2003.


Colegio: C.E.I.P. Playa Blanca.

Aula: 5ยบ C.


La maldición de la botella iñigo santamaría fernández 5c