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Xolo

5 2013 Estulticia.


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estulticia. (Del lat. stultitia). 1. f. Necedad, tonterĂ­a.


Desde finales de la Edad Media, la concepción de los locos ha sido un tanto amenazante para la sociedad moralina y religiosa, por ello es que se les expulsaba de Europa a bordo de grandes embarcaciones conocidas como “Stultífera Navis” o “Nave de los necios”. Eran dejados a la deriva de un naufragio sin regreso a purgar sus desequilibrios en el mar en busca de la razón. A principios del año 1500, Erasmus De Rotterdam, en su libro, ”El elogio a la locura”, cambia la percepción que se tenía de los necios, reconociendo las cualidades que sólo ellos pueden jactarse de entender y compartir y que la sociedad sólo puede condenar en su ignorancia. En esta edición, XOLO rinde homenaje a los excéntricos malsanos que han sabido encontrar la libertad en una sociedad castrada.


xolo.vagabundo@gmail.com


xolo CON T EN I D O

Cuento corto “La eversión de Lorena” de Ricardo Rico

01 02

Ilustraciones “Soñar con amor produce mounstros” de Isauro Huizar

03

Poesía “Oda a la cerveza” de Carlos Jiménez

04

Cuento corto “#739” de Javier Ibarra

05

Fotografía “Fantasía terror” de Manuel D. Lira

06

Sugerencia ‘Double Nickels On The Dime’ de Minutemen por El Mosca

07

Acto Extra ‘El banquero anarquista’ de Humberto Pessoa

XOLO es un producto de ”El Huesos” y “El Sangre”. Diseño editorial por Kimberly Font. Foto en portada por Joel Peter Witkin. Hecho durante Julio y Agosto del 2013.

Monterrey, México. xolodigital.tumblr.com

Estulticia.


01 LA EVERSIÓN DE LORENA RICARDO RICO

Siempre les gustó la mala vida, eran carroñeros, no había nada mas puro que la descomposición para su estirpe. Se alimentaban de animales muertos o moribundos. Sin embargo no era su carne putrefacta lo que realmente les interesaba, si no el amargo sabor a vacío que la marinaba, ese que sólo desjugan los que no tienen alma. Los buitres saben algo que sólo ellos. Saben que no tenemos alma. Lo saben en su garganta. Por eso prefieren su comida semi viva. Para satirizar la soberbia de quienes nacen supuestamente con una misión en la vida. Se la comen. Se tragan la supuesta misión y después la cagan. Excrementos formados a partir de más mierda. Vaya plan divino. Por eso es que los buitres se ríen como en ácido, con los ojos negros y la garganta inflamada, porque la peste es tan hedionda como la devoción a una mujer que renunció a su sexo. En un desierto donde la vida tenía mal pronostico, tres buitres calvos discutían su próxima comida en lo alto del pico. La miraban arrastrarse moribunda por la arena caliente. El olor a carne cocida empezaba a llamar la atención de sus antojos. Una niña pequeña reptaba por el suelo. Tenia cabellos dorados, la inocencia de once años y una falda a cuadros rojos. Por su piernita izquierda se extendía arriba-abajo una herida violácea, entre rojo gangrena y naranja tóxico. Veneno de víbora lo más probable. Las toxinas que contiene provocan la hemólisis de las células sanguíneas en poco tiempo, sin mencionar la parálisis total del miembro. Buitre 1- ¡Me lleva el carajo, qué suerte! - pelando los ojos Buitre 3- Que linda! Buitre 2- La llamaré Lorena Buitre 1- Que manía la tuya de ponerle nombre a la comida Buitre 2- Voy a ponerle algo más que el nombre - ríe perversamente Buitre 1- ¿Sal y pimienta? - lamiéndose el pico Buitre 3- ¿Por qué no le pones el pico en el culo y le volteas los intestinos hacia afuera? Me encanta el resabio pastoso que deja el aderezo de mierda en la lengua.


Buitre 2- Podría llamarse, “La eversión de Lorena” haha Abajo, la pequeña se arrastraba con un rosario en la mano, pasaba las cuentas entre sus dedos rezando por auxilio. Sin embargo un ventarrón de aire la cubrió de arena cuando la buscaba el helicóptero. Lo bueno fue que no pudieron encontrarla. Buitre 3- Hahaha ¡pero que imbécil! si ella es hija de dios, yo soy la Santa Muerte. - se para como sosteniendo una oz en la mano. Buitre 1- Creo que eso deberíamos de dejarlo a la suerte, sabes que a todos nos encantaría descarnarla. Buitre 2- !Ahhh mi querida Lorena! , a todos nos encantaria sodomizarte- Lanza una moneda al aire- Si yo gano, primero, te saco la traquea y te vomito los pulmones. !Ahhh si yo gano, con el pico y los pulmones! Mierda, me vuelvo loco. Buitre 3- !Si yo gano, por el culo!, por el culo hasta el cerebro - aleteando entusiasmado. Los 3 buitres saltaban en círculos cagados de risa, antojandose verdugos de la inocencia. La cosa era sencilla, no había mucha vuelta de hoja. Todo estaba en su lugar. La niña desahuciada en suelo y los verdugos alados disfrutando el prefacio de la sodomía. A lo lejos el nombre de “Cecilia” viajaba por el viento -¡Cecilia!, cada vez mas fuerte y más cerca, - ¡Cecilia!, con un tono desesperado por recibir respuesta. Una rubia de 29 años se abría paso entre los ventarrones de arena, llamándola. Llevaba una falda larga azul marino y un saco que le hacia juego, usaba una carpeta con un elefantito verde para intentar cubrirse el rostro. Parecía ser maestra de preescolar y haber perdido algo. Buscaba a Lorena. Avanzaba con trabajos desenterrando sus pasos de la arena, cuando a algunos metros, dilucidó entre las dunas un pedazo de la falda a cuadros rojos. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Corrió a través de la arenosa ventisca y comenzó a escarbar. Los buitres miraban con atención. La mujer sacó el bracito de Cecilia y lo jaló con fuerza. Mientras desenterraba el cuerpo, una víbora salió por debajo y se lanzó contra su rostro. Le hundió los colmillos en las mejillas y en los ojos en repetidas ocasiones. Los párpados agujerados filtraban chisguetes de sangre de sus ojos. El veneno se mezclaba con sus lagrimas rojas y con sus mocos, gritaba escupiendo y salivando como perra. - ¡Ayyyy! ¡Ahhhh! mis ojos! - , se llevaba las manos a la cara en un gesto de desesperación. Mientras en el suelo, Cecilia obnubilaba con la cabeza enterrada en el vaporoso estupor del desierto. Los buitres observaban con lujuria. Pensar que Dios es cruel, es poco preciso, lo cierto Dios ama a los buitres. El desmembramiento y la eversión de las mujeres se orquestó de manera sinfónica, los intestinos se despedazaron entre sus picos y trozos de vísceras y de mierda volaron decorando escena. Los buitres se atragantaban entre carcajadas y dientes de leche, ellos entendían la vida, la digerían en sus entrañas. Se vive por la vagina y se muere por el culo, ese es el ciclo.


02 SOÑAR CON AMOR PRODUCE MOUNSTROS ISAURO HUIZAR


El sueño del amor produce monstruos. La imaginación despojada del amor engendra monstruos absurdos; acompañada por él: es madre de las pasiones y origen de sus placeres. Cuando los mortales no atienden al bramido del amor, todo se torna banal. El apasionado soñando. Sólo procura alejar ordinarieces nocivas e inmortalizar con esta obra de voluntades, la evidencia consistente del amor. La ausencia del amor, de afectos, de simpatías, es el origen de tanta sensualidad monstruosa como nos asedia. El olvido del amor, la falta de pasiones, la ausencia de una ternura, capaz de generala y de sustentarla, hace que la sensualidad sea a veces, tantas veces, monstruosa. La percepción como orientación de todo enamorado no es ciega, o difusa o imprecisa. Es condensación certera de profundas experiencias. El amor es privilegio de maduros.


Solo un ente vacío es capaz de poseer. Un vaso revela su esencia no en su color, no en el material, ni siquiera en su forma, sino en el vacío que mantiene, sólo así es capaz de poseer. Es importante aprender de ese vacío. Mantener un vacío de prejuicios, de hipótesis, de técnicas y herramientas. Sólo conservando ese vacío podremos prescindir de lo irrelevante para descubrir lo esencial. Es importante vaciarse de amor, verter todo el amor hacia nuestros seres queridos, prescindiendo de almacenar cualquier cariño, porque sólo vacíos seremos capaces de recibir todo el amor concedido.


03 ODA A LA CERVEZA CARLOS JIMÉNEZ

Siempre con una cerveza en la mano, así me enseñó la necedad, y así me volví el necio que soy. Pero no sin razón alguna, yo soy un necio que tiene la razón, por eso bebo. La cerveza significa libertad, Y la libertad embriaga a cualquier animal. Por eso habemos tantos libertinos enamorados de la libertad, suicidas que mueren lento, porque siempre hay tiempo para una más. La cerveza es algo más que un perfecto sabor límpido y amargo a cebada, algo más que su cuerpo rubio y textura espumosa que con una fragancia fresca a lúpulo, alcohol y anarquía, me someten con su tacón al piso. Lo mejor de la cerveza es que nunca viene sola. En la soledad, evoca al misterio del humo del tabaco y se nos nubla el rostro, y nos escondemos, y somos extraños, como los gatos, y nos lamemos, y besamos nuestras lenguas que saben a cerveza y chupo tu cuello y deslizo con suavidad mis dientes por tu piel hasta ubicarme en el escote al percibir mi aliento a cerveza mezclado con el sudor de tus pechos y me vuelvo el más necio del mundo borracho de cerveza y de tus tetas. La cerveza es un amanecer mojado. Un sueño espumoso, con corrientes que fluyen como un rio dorado en un cuerpo de cristal, que brilla como el oro y vibra a una frecuencia comatosa.


04 #739 JAVIER IBARRA

Ciertos rumores son verídicos: «¡UN MATAEDRO DE ANIMALES!». Incluye hombres, mujeres, mascotas y quimeras. Da igual. Hieden espantosamente. Todas esas historias son tan parecidas, tan insuperables. Los recuerdos que aparecen escritos en esas cartulinas, afuera de esa vieja casa que recién han pintado, hace sobresalir el precio de los kilos de carne. El #739, ubicado en la calle de Diego de Montemayor, hoy en día alimenta a quienes perdieron el sentido del olfato, quedaron mudos, y por supuesto a las viudas vírgenes, bautizadas así por los narcos. Todos habitan en el Barrio Antiguo. León, un obeso carnicero, es el nuevo inquilino de lo que alguna vez fue un hipotético garage. Ha radiado fama por sudar y jadear mientras corta trozos de carne. Olerlo y escucharlo silbar es repugnante. En la puerta que se mantiene firme, está vieja y es de fina caoba, coloca las cartulinas. El clima de la ciudad –en ciertas fechas del año–, provoca que dé más asco, el calor y la humedad lo convierten en un sauna-humana; y más que concentrado –como una víctima en éxtasis convirtiéndose en los mejores cortes de carne con sus propios cuchillos–, pasa un trapo ensangrentado por su frente, retira enormes gotas de sudor que se rompen al mezclarse con el aire de sus peculiares silbidos de relajación. Llega un jadeo de cansancio, sigue otro de molestia, porque sus botas de hule le estrangulan sus pies; y el tercero y final surge de lugares recónditos que ni siquiera logra arrugar su cara como en los otros dos anteriores. La magia que provoca: no poder quitarle la mirada de encima, son lo que lo distinguen de los otros carniceros de la zona. Eso le trae clientes; y los provocativos cumplidos que suele decir, se posan en las bragas de las viudas vírgenes, tocan la puerta de sus corazones olvidados, después de haber sobrevivido con sus respetables machos de cinto piteado. Nadie más hace eso en estos tiempos de miseria y cadáveres abatidos en el Barrio Antiguo. Todos lo agradecen pero nadie se embelese tanto como las viudas vírgenes al otro lado del mostrador mordiéndose los labios. Las conversaciones son hirvientes, dejan ver la espalda robusta y peluda que da hasta el cuello percudido de mugre del afamado carnicero. Y a pesar de esa imagen tan sensual, nunca ha logrado explicarse: ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿cómo? Las viudas vírgenes desaparecen sin decir adiós. León, de lunes a sábado –en sus días como carnicero–, siempre termina hablando sólo, al momento exacto en donde gira ciento ochenta grados y ya no encuentra a nadie que reciba su feria. No sabe cómo hacen eso las viudas vírgenes


que gemían después de recibir sus cortes de carne; o los vecinos que perdieron el olfato y por ello desconocen que detrás de las jugosas carnes huele mal; o los que quedaron mudos y suplican alguna vez decirle lo suave que son sus cortes. Minutos después regresan a pedir perdón, a confesar que no saben qué les pasó. Los mudos parecen ser los únicos que comprenden todo. Si sus ojos hablaran. Si pudieran decir lo que sucede en esos ciento ochenta grados; León sabría reaccionar y sus clientes recibirían sus billetes y monedas. Sin embargo no queda tiempo, hay que continuar salando la carne con sudor. Madame Rossani es la viuda virgen que más acostumbra ir con León. Podría decirse que es su mejor clienta. La conoce de tiempo atrás, ya que es famosa y aparece en la televisión local; hablando de profecías mayas, mal de amores, o dando los horóscopos rodeada de luchadores que detrás de sus máscaras son sicarios. No hay día que no madrugue, siempre ha sido la primera en llegar; y con mucha paciencia, aguarda, cuenta los minutos, mantiene su mirada disparando intriga y ensamblando sonidos que sólo ella ve y siente cómo provienen de la vieja puerta de fina caoba. Sabe que no son los matutinos destazadores, que mientras la saludan, acarrean bovinos angelicales a los que ellos mismos les ponen alas de cartón, queriendo dar a entender que no son vacas locas y que cuando las destacen se irán mugiendo felizmente al cielo. De esa forma y en ese escenario trata de entender lo que escucha. Elige adorables cabezas de ganado. Se las lleva en sus costales para hacer ritos que saquen a flor de piel quién o qué es lo que ocurre ahí. En uno de esos ritos alguien del más allá le habla de los fantasmas alegóricos. Se lo comunica a León, quien piensa que su clienta favorita ahora sí se está volviendo loca. Madame Rossani –antes de su fama– sólo era una santera del Mercado Juárez que decía comunicarse con los muertos; y dicha fama –o su visión más tangible y sonada en la denigrante televisión local–, llegó al decir que el gato negro que trae amarrado con un mecate es Paco Stanley, y que si lo suelta va y mata a Mario Bezares, rasguña a sus hijos y viola por última vez, en vivo y directo a Brenda Bezares, en su programa matutino. Finalmente, en un medio día, la locura total le llega a Madame Rossani. Se posan los fuertes rayos del sol en la ciudad y ella ulula, rebuzna, cacarea, aúlla y deja salir otros sonidos que nadie puede clasificar. El medio día es la hora preferida de todas las viudas vírgenes para ir con León. Sin embargo se espantan, pierden el glamur y el olor de sus perfumes traídos de Mcallen, Texas. De esa manera –sin oler rico–, no pueden hacer sus compras y tendrán que cocinar huevito con machaca. Madame Rossani despotrica en contra de todo. Parece un inmenso bestiario recorriendo la vieja casa. Afirma que su cuerpo atrapa a todos esos fantasmas alegóricos. Grita cosas como: “Estaría chido que no hubiera ley”, “Dios vs. Cristo”, “Rock de la basura”, “La niña huele a caca”. Y mientras repetía eso, al parecer volteó y vio a alguien a quien terminó por mandar a la chingada; era ese profesional en la materia de la novedad y la vanguardia, su nombre, Gala Feroz; quien era un conductor de espectáculos de la otra televisora local y se encargó de cubrir muchísimos


eventos que se llevaban a cabo ahí. Gala Feroz no conocía nada del mundo del rock, mucho menos del underground. Lo más roquero que conocía era a Gloria Trevi, y eso porque fue amigo de ella en la infancia. Entonces, cuando entró por primera vez al #739 y fue encapsulando todo lo que trascendía, sus reportajes sonaron demasiado, sus proyectos independientes comenzaron a intentar popularizarse en lo desconocido. Gala Feroz era tan fastidioso que sí logró presentarse en el #739. Tocó junto a Los Golden Boys, 90’s, Los Romantic Junkies y Lactobacillus Casei Shirota Para El Fat Baby. Esa misma noche –aparte de músico– también fue poeta, escultor, cineasta, chef vegano, catador de vinos, embalsamador, skate, emo, anarquista, grunge, black metal, colombianillo, tigre, rayado, graffitero, sampetrino y dj. Madame Rossani dijo que los fantasmas alegóricos repudiaban a Gala Feroz. Que todo el tiempo pedían que saliera por las buenas. Nadie soportaba su estupidez. Gala Feroz lo comprobó estando vivo, y en su segunda oportunidad, muerto, todos seguían pensando lo mismo. Que era un puñetas, que ojalá lo derritiera el sol, que se lo tragará un oso en Chipinque, o que lo crucificaran en el mirador del Obispado. En esos instantes, Madame Rossani parecía estar muerta. Su locura la llevo al llanto. «Aquí dentro, algo increíble y sumamente divertido sucedía todos los fines de semana. Fiesta, música, convivencia. La Noches transcurrían por esa vieja puerta de fina caoba», dijo mientras abrazaba a su gato. El ambiente y los fantasmas alegóricos que rodean a León, tal vez no le causan nada. Se siente poderoso con esa gran variedad de cuchillos con los que juega a ser un ninja, minutos después de cerrar la carnicería; y con su bata floreada de sangre nada podría ocurrir, porque aunque no lo crean, sabe que da asco. Madame Rossani, completamente agotada, le relata capítulos que protagonizaron los fantasmas alegóricos. Hace pausas porque escucha cómo están por todos lados. Asegura que sacan a patadas a Gala Feroz y que recorren la vieja casa durante todo el año. La carnicería –después de escuchar demasiadas historias– termina recibiendo el nombre de PARANORMAL. Cortan un listón y una caravana de cazafantasmas encienden sus motocicletas y brindan campantemente. León ya no sólo es un obeso carnicero, ahora es amigo de Carlos Trejo y forma parte de un escuadrón de rebeldes motociclistas. Usa el ridículo nickname de Mad Max. «Bienvenidos a PARANORMAL», dice Mad Max, tomando tan enserio ese papel de guía, que viste de cuero, con peluca rubia y tiene pistolas de juguete con una infusión de sangre y sudor. Explica a su manera cada rincón del #739. Mantiene atentos a quienes lo visitan de la ciudad, de otros estados de la república e incluso del extranjero; y en la parte en donde dice que los archivos secretos de lo ocurrido están enterrados –justo debajo de lo que era el escenario principal–, aclara que esas artificiales notas que salieron al aire en los noticieros no eran nada a lo que él vivió en carne propia. Lo único que mencionaron es que el bar se sumaba a la lista de


establecimientos clausurados en la ciudad. Las redes sociales decían otras cosas pero nadie hizo hincapié en ello y las desapariciones y los problemas del crimen organizado continuaron y también permanecían en el aire. Fue entonces que Mad Max tituló a su historia como: “Fantasmas vs. Sicarios”. «Esta antigua casa fue saboteada la noche de esa fecha que no recuerdo pero por lo ocurrido no puedo sacar de mi mente todo lo que me sucedió a mí a otras personas. Un grupo de encapuchados entró por la puerta que siempre ha sido de fina caoba. Otro grupo cayó en paracaídas en el patio principal. Todos cortaban cartucho y nos amenazaban. Traían armas largas, lanzallamas y sus cuerpos estaban dinamitados. No teníamos salida, parecía que nos habían espiado muy bien. Quienes estaban a la entrada y en el patio principal no tuvieron a donde correr y gritar. Los únicos que actuaron de esa forma, la cual fue la incorrecta, fueron quienes estaban en los sanitarios. Tres chicos y dos chicas dejaban ver todo su pavor hasta que sus gritos se calcinaron. Para muchos de los que estábamos adentro ya era algo normal, ya no nos temblaban las piernas de miedo; era muy probable que ya nos hubiera ocurrido algo similar. Los encapuchados gritaban los nombres de las personas que venían buscando. Eran dos extraños sujetos; dos bigotudos que al principio parecían ser los muchachos más guapos e indies de la velada. Sus botas eran únicas, sus pantalones eran los más entubados y sus camisas eran las más llamativas; no desentonaba hasta que uno de los encapuchados les gritó que Jesús Malverde escuchaba música de hombres: Los Tigres del Norte, Ramón Ayala, Los Cadetes de Linares… no esa pinche musiquilla para jotos e hijas de papi. Y mientras seleccionaban chicas para llevárselas a sus patrones, dejaron que Mika Miko, el grupo que esa noche venía desde Los Angeles, California, terminara su presentación; únicamente se llevaron a la vocal, al parecer por güera y por la manera tan sensual de mover las caderas. Dicen que en estas fechas concursará en un certamen de belleza, ya la nacionalizaron. A todos nos golpearon y nos despojaron de nuestras pertenencias. La humillación y el miedo se dejo ver en los disparos que permanecen en la puerta de fina caoba –al final del recorrido pueden buscar ciertas detonaciones, la fotografía cuesta únicamente $200 pesos–. Los disparos quedaron ahí ya que saqué mis cuchillos y comencé a enfrentarlos. De igual forma me encapuche; yo era ninja y ellos sicarios. Esquivé esas balas y decapité a quien estuvo a punto de matarme. En total corté en pedazos a setentaicinco de los ciento nueve encapuchados que entraron por dos narcotraficantes que eran fans de Mika Miko en secreto. Al día siguiente fue que en los noticieros mencionaron que el #739 se sumaba a los establecimientos clausurados. La música dejó de combinar con la noche y con todos los que venían a ella a divertirse; recuerdan que el volumen siempre era alto, que había que seguir bailando. Los disparos y las llamas fueron la invitación a que muchos pensaran que la mejor opción era huir de la ciudad». Mad Max, cuando exagera –o su actuación es perfecta–, llora y hace que los fantasmas alegóricos también derramen lágrimas; ya que recuerdan que pueden hacer una cosa que los humanos dejaron a un lado: divertirse. Los humanos en la ciudad quieren estar muertos porque nada es interesante y los muertos quieren seguir así para poder seguir divirtiéndose. ¿Ironía? Visten PARANORMAL.


Se apagan las luces. Parece volver a lo que era antes –aunque ahora sea la mejor carnicería de la zona–. Los fantasmas alegóricos encienden sus cuerpos. Gala Feroz ve lentamente como una bala que tiene en el cerebro comienza a querer salir de su cabeza. Le rompe el cráneo, lo hace gritar. La bala regresa al cuerpo de ese revolver. Podría decirse que Gala Feroz está vivo, pero ya sabemos que nadie lo quiere aquí adentro, porque es sábado por la noche y PARANORMAL lleva a cabo sus actividades. Termina siendo linchado, es arrojado desde la azotea a las calientes calles del Barrio Antiguo. Le incrustan nuevamente esa bala en su cabeza mientras todos mueren –o viven– de risa, como cuando Gala Feroz quería hacer de todo en el #739. Y sin antes despedirse, ha dejado un recuerdo en PARANORMAL, un sticker pegado en el retrete del baño de hombres, el cual todos gozan orinar, como imaginando que en realidad es el rostro de Gala Feroz. Digan algunos nombres de bandas de rock, nacionales o internacionales, no importa. Muchas son fantasmas alegóricos; y nombremos otra vez indie a ese cliché de bigotes, camisas, vestidos, mallas, sombreros, botas… todo eso que ahora sabemos cuál es su clasificación sin ser melómanos del bebop o haber leído On The Road. Esas bandas de rock que murieron tal vez se cuelguen sus instrumentos otra vez y dediquen canciones. Sigamos el recorrido, con las situaciones desconocidas y con los flashbacks. Las voces se convierten en gritos enardecidos por la diversión y por la alegría del fin de semana. Al principio los recuerdos no tienen escenario, ni precios a la entrada y nadie sabe qué bandas son las que tocaran; todo es ajeno hasta que alguien comienza a intentar a descifrar quién es él o la mejor vestida. Aceptemos que toda anécdota que fuimos forjando con nuestros amigos nos causó resaca y terminamos riéndonos por no haber presenciado ese otro suceso que decían también ocurrió. Algo inmortal vamos a recordar por siempre. Algo se mantendrá en ese mundo de los fantasmas alegóricos. Alguien vio a Jade: la dark más hermosa de la ciudad, teniendo sexo con Blixa Bargeld en el baño de mujeres. Blixa Bargeld se asomó al sanitario de junto y vio a Willy: el mejor amigo shemale e industrial de Jade, succionando un pene. Willy llevaba a Figüin: su french pool inseparable; ladraba, pero no sé supo si a Blixa Bargeld, a Jade o al sujeto que estaba con su dueño. El dueño de ese pene era Justin Pearson, quien no alcanzó a ponerse su máscara de The Locust y el flash de la fotografía lo segó y así afirmaba su supuesta homosexualidad. El seudo artista visual: un fotógrafo y compañero de trabajo de Gala Feroz, capturaba ese momento que le iba a dejar más ego que dinero.


Su hermana había llegado al #739 junto con él; era una de las divas del lugar y la más adicta a las minifaldas. Los dos querían orinar. El seudo artista visual entró por error al baño de mujeres y la adicta a las minifaldas al baño de hombres; ahí se encontró con un aturdido mod que cagaba en el mingitorio por pura diversión, dejando en claro que antes de ser estético y bello fue un skinhead trabajador que ahorró dinero para conducir una Vespa. El mod tenía una banda de northern soul increíblemente conocida; y mientras compraba cerveza todas las mujeres lo volteaban a ver. En eso se le acercaba un viejo amigo que seguía fiel al Oi! y lo sorprendía con un beso en la boca, gritando que eran putos. El amigo skinhead volteaba con las groupies y les repetía que eran putos. Ellas iban y cacheteaban a su lover, diciéndole que ya no volverían a tener sexo después de pasear por San Peter en su Vespa. Una de esas groupies que no se percató de lo ocurrido bailaba “Tops” de The Rolling Stones en el patio. El Puny: quien era el encargado de pinchar discos, complacía a esa groupie que bailaba con El Rey del Caos, quien quería solucionar todo encendiendo un cigarro. El Rey del Caos saludaba a todos, mandaba besos y esperaba que su baterista dejara de vomitar para convertirse en 90’s. El grupo más dinámico del Poniente de Monterrey: 90’s, comenzaba a hacer ruidos para que su set de cinco canciones durará aproximadamente diez minutos. Así Los Romantic Junkies alcanzarían a afinarse. Los Romantic Junkies se conectaron pero de tan drogados que estaban cedieron su lugar a Los Golden Boys: que era una banda secreta del DF que esa noche visitaba el #739. Los Golden Boys tocaron siete canciones dignas de cualquier tocada en Ecatepunk, en donde una vez compartieron aventura con Ratas del Vaticano y Los Margaritos. Esas dos bandas se fusionaron e interpretaron canciones de Histeria como una orquesta de ska tradicional, lo cual fue impresionante. Lactobacillus Casei Shirota Para El Fat Baby dejaba en claro que los ensayos son una vil mentira y que From the Guts of Santa Catarina es cuna de los punx de alcantarilla más podridos que pueden existir. Gala Feroz subió al escenario a cerrar el show: quizás en ese mismo in-


stante ya planeaba hacer una banda como todas esas que tocaron esa noche. Su presentación la vieron todos, no porque fuera sorprendente sino para saber qué ridiculez iba a hacer en ese instante. Terminaba el show pero la fiesta continuaba. Corría el rumor que Mika Miko iría a la ciudad; y lo de los encapuchados aún era un mito hasta que finalmente se cumplió el rumor de Mika Miko. Cuando los fantasmas alegóricos sean disueltos y puedan salir sin malos recuerdos de la vieja casa, Madame Rossani dejará de comer carne y de transmitir miedo y locura; hará lo posible por terminar con esas historias hasta echarlas en sus costales y prenderles fuego. Sólo quedaran las anécdotas y los espejismos que alguna vez fueron verdad, de cuando la noche era de uno y la diversión transcurría con los amigos, sin pasamontañas y sin los verdaderos fantasmas alegóricos que mueren y reviven invadiendo ciudades por droga y declarando que el rock está muerto en el #739.


05 FANTASÍA TERROR MANUEL D. LIRA


Percibir es la evolución Es fantasía, es ciencia, pura biología Tocarme el brazo y sentir lo natural Vivir una admirable peculiaridad genuina Mientras que la libertad impone tiempo Una palabra le resta posibilidad a la fantasía Experimentamos habilidades durmiendo Rescatando a la imaginación radical Dividir, reflejar únicamente lo valioso o morir Útil resta que atrae sentencias y posibilidades Dolorosa conciencia en la que conversamos Juntos podemos sentir nuestros brazos Al vomitar palabras que son absorbidas inmediatamente Pedimos cuidado con los colores y los pensamientos Nuestros atractivos huesos quiebran con la presión Nos Encontramos vivos y soleados en la radiación Con un relámpago el mundo se acaba Es muy tarde para alimentar al animal y al espíritu Nos enfrentamos a ciclos constantes de identidad y fin Al olvidar los frutos de las estrellas en el jardín


06 SUGERENCIA

MÚSICA ‘Double Nickels On The Dime’ de Minutemen 1984 / EUA

“WE JAM ECONO!” “WE JAM ECONO!” “WE JAM ECONO!” Al saber que el Zen Arcade de Hüsker Dü iba a ser doble, los Minutemen se propusieron hacer lo mismo y sacaron un álbum con más de 40 rolas. La banda californiana es un trio de virtuosos punks, que se guián por los bajeos sucios e inmutos de Mike Watt y los coléricos y furiosos ritmos de George Hurley. Su filosofía jammera los llevo a catalizar el funk, el jazz y el country en un engendro peludo lleno de gravedad. En este disco se escuchan referencias racistas, vietnamitas y lingüísticas fusionadas con un punk salado. Ninguna rola toma más de 3 minutos, sin embargo, siempre se encuentran espacios para los solos ambulantes y soñadores de D. Boon. Son temas que suenan a que se escribieron en un garage apestoso, con poca mota y muchas latas de cervezas, a más de 35° C. Estos vatos se meten con Gang Of Four, con T-Rex y con America. La primera vez que escuché “D’s Car Jam” pensé: “Qué pedo, nunca había escuchado algo así.” Me pareció estar escuchando una banda de chiflados tocando jazz con instrumentos desafinados. El Double Nickels... es de esos que cada vez que lo escuchas descubres algo nuevo.


07 ACTO EXTRA

EL BANQUERO ANARQUISTA HUMBERTO PESSOA PORTUGAL 1922 “—El mal verdadero, el único mal, son las convenciones y las ficciones sociales, que se sobreponen a las realidades naturales; todo, desde la familia al dinero, desde la religión al Estado. La gente nace hombre o mujer: quiero decir, nace para ser, una vez adulto, hombreo mujer; no nace, en buena justicia natural, ni para ser marido ni para ser rico o pobre, como tampoco nace para ser católico o protestante, o portugués o inglés. Es todas esas cosas en virtud de las ficciones sociales. ¿Pero por qué esas ficciones sociales son malas? Porque son ficciones, porque no son naturales. Tan malo es el dinero como el Estado, la constitución de la familia como las religiones. Si hubiera otras, que no fueran éstas, serían igualmente malas, porque también serían ficciones, porque también se sobrepondrían y estorbarían a las realidades naturales. Pero cualquier sistema que no sea el puro sistema anarquista, que quiere la abolición de todas las ficciones y de cada una de ellas completamente, es una ficción también. Emplear todo nuestro deseo, todo nuestro esfuerzo, toda nuestra inteligencia, para implantar, o contribuir a implantar, una ficción social en vez de otra, es un absurdo, cuando no resulte incluso un crimen, porque es provocar una perturbación social con el fin expreso de dejar todo igual. Si encontramos injustas las ficciones sociales, porque aplastan y oprimen lo que es natural en el hombre, ¿para qué emplear nuestro esfuerzo en sustituirlas por otras ficciones, si lo odemos emplear para destruirlas a todas?”


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XOLO Panfleto independiente

Estulticia #05  

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