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REVISIÓN DOCUMENTAL EN COLOMBIA SOBRE MUJER Y PAZ Ana Paola Tinoco Cote

Contenido 1. 2. 3. 4. 5. 6.

Introducción (pág. 1) Qué método (pág. 4) Qué mujer (pág.11) Qué paz (pág. 17) Qué se ha escrito (pág. 28) Bibliografía (pág. 33)

Introducción La maestra que enseña a sus alumnos a reconciliarse; la victima que regala rosarios y se dedica a orar; las excombatientes de bandos opuestos que se abrazan y se piden perdon; la empresaria que decide trabajar en zonas rojas para dar oportunidades a la gente; la periodista que sacrifica su vida personal por darle voz a las víctimas. Muchas de las voces de mujeres que a pesar del secuestro, el despojo, la violencia sexual, las minas antipersonal, el miedo y las amenazas, siguen luchando por la vida y la paz, son voces que aún permanecen en el silencio. La revisión documental realizada, perimitió evidenciar que son pocas las investigaciones que se han realizado sobre el trabajo de las mujeres colombianas en favor la construcción, negociación y mantenimiento de la paz. Ello da un mensaje: las mujeres no han hecho mucho por alcanzar la paz, los protagonistas son los hombres. ¿Será eso cierto? No, esta primera fase de investigación permite afirmar con orgullo que las mujeres colombianas han trabajado de manera activa y comprometida en favor de la paz, pero también evidencia que muchas voces no han sido resaltadas y conservadas para la historia. En el marco del proceso de dialogo entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP ¿Porqúe hacer una revisión documental que investigue sobre el papel han jugado las mujeres colombianas en la paz?. En primer lugar porque se espera que este documento y sus hallazgos sirvan de fuente de inspiración para las diversas mujeres que hoy se movilizan en favor de la paz; en segundo lugar, porque es un aporte en la elaboración de la memoria histórica sobre las acciones que ellas han desarrollado; y por último, porque creemos que visibilizar los caminos, lenguajes y estéticas que han usado las empodera y recuerda que el camino para llegar a la paz en Colombia ha sido largo y es un proceso en el que siempre han participado mujeres. Descripción del trabajo Cuatro preguntas guiaron la investigación, a saber: ¿qué se ha escrito sobre mujer y paz en Colombia?; ¿qué acciones, estrategias y métodos han desarrollado las mujeres colombianas en favor de la paz?; ¿por qué las mujeres llegan a trabajar por la paz?; y ¿qué paz buscan las mujeres según los textos revisados?. Para dar respuesta a estos interrogantes, se han realizado los siguientes procesos: •

 

Revisión y clasificación de la producción documental producida por organizaciones de mujeres, organizaciones que trabajan por la paz, universidades y centros de investigación.

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Elaboración de mas de 100 reseñas sobre textos significativos que resumen el documento e identifican si responde a las preguntas sobre qué paz, qué mujer y qué aporte. Realización de un mapa de actores (as) que trabajan por la paz.

Principales hallazgos En cuanto a las acciones, estrategias y métodos, se elaboró la historia del movimento de mujeres a favor de la paz en Colombia, se encontraron evidencias de la primera marcha por la paz hecha en 1947 promovida por la Unión Femenina; de la marcha 1985, llamada Exorcicemos la Muerte y alumbremos la vida; de la movilización más grande que se ha registrado convocada en el año 2002 por el Movimiento Nacional de Mujeres contra la Guerra; en ella marcharon para exigir la terminación del conflicto con el lema de No pariremos ni un hijo más para la guerra. Se evidenció que las marchas son las acciones más visibles del movimiento de mujeres a favor de la paz, y que durante éstas, se ha hecho uso de lenguaje simbólico y artístico, resignificando las dinámicas habituales de las marchas. Entre los métodos más utilizados están las capacitaciones y procesos de formación, así como el trabajo en Red. Se destaca la elaboración de la Agenda de Mujeres por la Paz como una estrategia significativamente incluyente y democrática. Con base en la revisión se registraron 46 tipos de acciones que han utilizado los grupos de mujeres que trabajan por la paz. Pese al enorme trabajo desarrollado por ellas, la revisión documental permite evidenciar que las mujeres no han sido negociadoras en los procesos de paz, que sus propuestas de paz con perspectiva de género no han sido incluidas en agendas y que en los procesos han actuado principalmente como asesoras. Con base en los textos revisados en relación con las motivaciones de las mujeres para trabajar por la paz, se encontraron las siguientes: a) ellas, sus familias o amigos (as) han sido afectados por el conflicto armado; b) decidieron tomar la opción de dejar las armas -y todo el poder que ellas conllevan- como un acto político de construcción de paz, y adicionalmente ha hecho trabajos muy ligado a la educación, a reflexión y ejercicios de reconciliación con los diferentes actores del conflicto; y c) porque simplemente no pueden vivir en un país en guerra rodeadas de injusticia y dolor sin hacer nada la respecto. ¿Cuál es la historia de las mujeres que han conformado la Iniciativa de Mujeres por la Paz, la Ruta Pacificas, la Red Nacional de Mujeres?, ¿Por qué edeciden trabajar por la paz? He aquí una de las ventanas de investigación que se abren gracias a esta revisión documental. Para abordar la reflexion se identificaron dos porsturas teóricas que podrían justificar la asociación de mujer y paz, una la relacionada con la experiencia histórica de exclusión del poder en lo público y otra asociada a la práctica culturalmente asignada a las mujeres del cuidado, en especial la relacionada con la materinidad. Estos elementos del tejido cultural en algunos casos justifican su actura y son utilizados por algunas mujeres para construir lenguajes y caminos por la paz. En relación con la pregunta qué paz se evidenció que la mayoría de los textos que se refieren a la participación de las mujeres en la construcción de la paz, no abordan perspectivas comparativas con los discursos de los hombres, generalmente se identifican posturas neutrales en términos de género o los estudios se refieren sólo a las mujeres. Cabe aclarar, que la investigación expone voces congeladas en el papel que fueron pronunciadas por mujeres que trabajan por la paz. Esas voces le permiten al lector tener una visión de lo que se ha escrito, de lo que algunas mujeres han pensado sobre la paz pero por ahora no es posible establecer si sus autoras siguen suscribiendo esas ideas. A partir de los textos revisados, se ha extractado algunas ideas fuerza, que se han ordenado permitiendo mostrar algunas de las cosas que han dicho mujeres y organizaciones de mujeres sobre la paz: • • •

 

Paz construida en todos los ámbitos desde la persona misma; el hogar; la comunidad y la mesa de negociación Paz basada en el reconocimiento de la humanidad del otro y de la otra Paz con conflicto y complejidad

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Paz desde y para la protección de la vida Paz con transformación de parámetros culturales y sociales Paz con derechos humanos y derecho internacional humanitario Paz sin guerras, sin armas y sin violencia Paz con desarrollo Paz con verdad, justicia y reparación

En cuanto a qué se ha escrito, se evidencia un aumento de la producción bibliográfica a partir del año 2000, que trata sobre la labor de las mujeres en favor de la paz, tanto en el campo de las acciones prácticas, relacionadas principalmente con movimientos, organizaciones y colectivos de mujeres, y de las iniciativas teóricas, que provienen en su mayoría del ámbito académico y de las organizaciones de mujeres. Este aumento exponencial en la producción bibliográfica sobre el tema señala un posicionamiento político de los temas de mujer y un contexto internacional que apoya esas iniciativas. Se demuestra también en el análisis de la bibliografía una heterogeneidad de temas y una multiplicidad de enfoques, incluyendo diversidad de campos: jurídico, sociológico, psicológico e histórico, y de alcances, desde el nivel local hasta trabajos comparativos entre grupos de mujeres de diferentes países. Algunos temas y discursos parecen predominantes si se ve en conjunto la documentación registrada en la bibliografía que se rastreó en las bibliotecas y bases de datos nacionales y la documentación que se identificó a partir de las páginas de Internet de las diferentes organizaciones, a saber: empoderamiento y participación política; las mujeres y la construcción de paz; los testimonios de mujeres y organizaciones de mujeres que trabajan en favor de la paz en Colombia; la educación para la paz; el tema de la protección de la vida y el derecho sobre la vida en cuanto madres y esposas; la implementación en Colombia de la Resolución 1325 de la ONU; Verdad, Memoria, Justicia y Reparación; resistencia civil y No Violencia; afectación e impacto del conflicto en las mujeres; y transformación de parámetros culturales como medio para alcanza la paz. Se percibe una presencia relativamente escasa de literatura sobre experiencias y acciones de mujeres desde lo local, lo que puede obedecer a dos cosas: o a una falta de visibilidad de esas acciones, o simplemente a la ausencia de estas. Propuesta para avanzar en futuras investigaciones • • • • • • •

Identificar los aportes conceptuales y metodológicos de las mujeres a la construcción, negociación y mantenimiento de la paz. Documentar las experiencias de las mujeres en otras regiones de Colombia, dando un mayor protagonismo a lo local. Continuar registrando las acciones y experiencias de las mujeres que trabajan por la paz como son académicas, ecuménicas, empresarias, víctimas, exiliadas. Explorar la historia de las mujeres por la paz en Colombia, ya que son muy pocos los documentos que registran la presencia de las mujeres en este campo en años anteriores a la década de los 80. Documentar el papel que jugaron las mujeres algunos casos emblemáticos como el que se refiere a las Comunidades de Paz. Desarrolar investigaciones desde perspectiva de género. Identificar si las mujeres utilizan lenguajes y símbolos diferentes a los de los hombres en sus acciones, estrategias y métodos para construir paz.

Uno de los objetivos principales de esta revisión documental y de esta investigación ha sido nutrir la reflexión interna del Grupo de Pensamiento Mujer, Paz y Seguridad. El trabajo permitió evidenciar que el Grupo tiene propuestas metodológicas novedosas como los diálogos difíciles, que indagar sobre la historia de las mujeres que pertenecen al grupo aporta a la memoria histórica y que planteamientos de paz como la

 

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afirmación de la complejidad y cuestionan las categorías con que se ha pensado la paz, son aportes interesantes, pertinentes y novedosos. A veces parece que en este el país -el más feliz del mundo-, no pasara nada, no pasara la guerra, parece que nadie se diera cuenta del horror, parece que no estuvieramos en proceso de paz. Pero la complejidad y lo largo del conflicto armado, hace que las personas desarrollen estrategias para seguir viviendo, hace que nadie se siente heroe o heroína por hacer pequeños o grandes actos de paz. ¿Qué paresaría si se visibilizan las voces silenciadas y las mujeres sienten que lo que hacen es trabajar por la paz? ¿Qué pasaría si se sintieran heroínas despertando de una largo sueño? ¿Qué pasaría si escribimos sobre ellas?

Acciones, estratégias y métodos desarrollados por las mujeres colombianas en favor de la paz. Durante la historia de Colombia se han presentado muchas guerras. Ante las guerras, las mujeres colombianas han reaccionado de múltiples maneras. Algunas han sido parte de los ejercitos -–como soldados o colaboradoras–; otras, han sido obligadas a huir –desplazadas o exiliadas–; la mayoría ha resistido en los territorios y muchas han trabajado por la construcción de la paz. La revisión documental realizada para esta investigación permite evidenciar que a lo largo de la historia de este país las mujeres se han movilizado activamente a favor de la paz. Con el ánimo de dar cuenta de las acciones, estrategias y métodos que se han documentado sobre el trabajo de las mujeres a favor de la paz, a continuación se hace un recuento histórico de los hechos registrados. Sin embargo, también es claro que muchos nombres y acciones han dejado de registrarse, ya que hasta hace muy poco se empezó a escribir en Colombia la historia de las mujeres y la historia local. Nombres como el de La Gaitana, La Pola, Manuela Beltrán, María Ángela Gallardo o María Concepción Lopera, hacen parte de las pocas páginas escritas sobre la participación de las mujeres en la defensa del territorio y la búsqueda de la independencia.1 Desde 1810 hasta 1902 (fin de la Guerra de los Mil Días) en Colombia se libraron muchas batallas para consolidar una visión de República Unitaria en Colombia. Guerras en las que las mujeres participaron como soldados, colaboradoras, negociadoras y cuidadoras de la vida, y en muchos casos como víctimas.2 En los años treinta, en el marco de la hegemonía liberal, mujeres como María Cano empezaron la lucha legal por la igualdad, alcanzando el derecho a recibir directamente un salario, a estudiar y a administrar sus bienes, entre otros.3 Sin embargo, los años siguientes obligaron a las mujeres a redireccionar su lucha. Uno de los primeros hechos registrados que hablan de las movilizaciones por la paz de las mujeres es el siguiente: “Frente a los atropellos y el desangre que no daba muestras de disminuir, la Unión Femenina, que se había creado en 1944 para reclamar derechos ciudadanos para las mujeres, y que venía

                                                                                                                1  Ver,  Carreño  Martínez,  Aida,  Presencia  femenina  en  la  historia  de  Colombia,  Academia  Colombiana  de  Historia,   Bogotá,  1997;  y  Ramírez,  María  Himelda.  Las  Mujeres  en  la  Independincia  de  la  Nueva  Granada.  Entre  Líneas.  En:   Manzana  de  la  discordia.  Universidad  del  Valle.  Vol.  15.  Pág.  45.   2  Consejería  Presidencial  para  la  Política  Social.  Las  Mujeres  en  la  Historia  de  Colombia.  Editorial  Norma,   Bogotá,1995.   3  Ley  124  de  1928,  la  mujer  puede  disponer  de  dineros  depositados  en  cajas  de  ahorros,  Ley  70  de  1930,  se   constituye  en  patrimonio  de  familia  a  favor  de  esposa  e  hijos,  Ley  83  de  1931,  la  mujer  puede  recibir   directamente  su  salario.  Ley  28  de  1932,  que  eliminó  la  potestad  marital.  Decreto  277  de  1933,  que  autorizó  el   bachillerato  para  mujeres.  Ley  72  de  1933,  que  permitió  el  ingreso  de  las  mujeres  a  la  Universidad.  La  ley  45  de   1936,  que  permitió  a  las  mujeres  ocupar  cargos  públicos.  

 

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presionando por el sufragio femenino, decidió convocar una manifestación en 1946 a favor de la paz y la reconciliación entre los colombianos. Camila Uribe, presidenta de la Unión, desde su balcón del palacio de Gobierno reclamó el cese de la contienda y la consideración de fórmulas de advenimiento”4 (Villareal, 1997, 365). Años más tarde, en 1947, vestidas de negro y agitando pañuelos blancos, las mujeres participaron en la Marcha del Silencio que había convocado Jorge Eliecer Gaitán (Villamizar, 364). Con el asesinato de Gaitán, la guerra entre liberales y conservadores se intensificó. La lucha por la tierra, los conflictos de clase entre obreros y trabajadores y la entrada del comunismo, dejaron a su paso una de las épocas más sangrientas de la historia, conocida como el periodo de La Violencia. En la monstruosidad de la guerra, las mujeres fueron asesinadas, sus vientres abiertos para acabar con el oponente, sus casas quemadas, fueron desplazadas y silenciadas.5 Otras, como Rosalba Velásquez, se volvieron guerrilleras.6 En el año 1957, después de la dictadura de Rojas Pinilla y la desmovilización de las guerrillas liberales del llano7, las mujeres colombianas votaron por primera vez. Votaron, junto con los hombres, un plebiscito que buscaba evitar una nueva guerra entre liberales y conservadores entregándoles el poder de gobernar de manera alternada a través de lo que se llamó el Frente Nacional. Sin embargo, esa opción limitó la democracia y aumentó la corrupción8. Los años 60 y 70 macaron la vida política de muchas de las mujeres que hoy trabajan por la paz; en las universidades entraron con fuerza los movimientos juveniles y las guerrillas de izquierda; algunas optaron por vincularse directamente o como colaboradoras a estos grupos. En 1972, nace la Organización Femenina Popular, en un sector del Barrancabermeja, como una propuesta de la Iglesia Católica influenciada por la Teología de la Liberación para organizar a las mujeres en torno a la superación de la violencia; con el paso de los años el grupo se independizó de la iglesia, amplió su influencia hacia el Magdalena Medio (una de las zonas más afectadas por la guerra) y desde entonces ha trabajado en temas relacionados con la construcción de paz.9 También empezó la segunda ola del movimiento feminista en Colombia, en 1981 se hace el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en Bogotá, que marcó la pauta para que las mujeres latinoamericanas se comprometieran en el rechazo activo de las distintas formas de violencia contra las mujeres y la violencia generalizada en la sociedad (Villamizar, 378). En ese tiempo se crea la Casa de la Mujer, una de las primeras ONG feministas del país. En los años 80 el narcotráfico se convierte en un factor determinante que se agrega a los elementos del conflicto armado. Varias guerras se libraban en el país, la guerra entre las guerrillas y el gobierno nacional; la guerra entre carteles del narcotráfico; la del gobierno contra el narcotráfico; la de los paramilitares contra las guerrillas y los movimientos políticos, y adicionalmente la de los narcotraficantes contra los secuestradores. De nuevo el país se bañaba en sangre.

                                                                                                                4  Villareal,  Norma.  Mujeres  y  Madres  en  la  ruta  por  la  Paz.  En:  Arango,  Luz  Gabriela.  La  crisis  socio-­política   colombiana:  un  análisis  no  coyuntural  de  la  coyuntura.  Universidad  Nacional  y  Fundación  Social,  Bogotá,  1997,   págs.  363-­‐394.   5  Ver:  Fals,  Orlando  et  al.  La  Violencia  en  Colombia.  Estudio  de  un  Proceso  Social.  Bogotá:  Punta  de  Lanza,  1974;  y   Sánchez,  Gonzalo.  Ensayos  de  historia  social  y  política  del  siglo  XX.  Bogotá:  El  Ancora  1985,  pp.  13-­‐111.  

  6  Ver:  Velez,  Alirio.  Sargento  Matacho.  La  guerrillera  Rosalba  Velásquez.  Editorial  La  Noticia,  Ibagué,  1985.  

7  Ver:  Meertens,  Donny  y  Sánchez,  Gonzalo.  Bandoleros,  gamonales  y  campesinos.  El  caso  de  la  Violencia  en   Colombia.  Bogotá:  Ancora  Ediciones,  1983.   8  Ver:  Leal,  Francisco.  La  inseguridad  de  la  seguridad.  Colombia  1958-­2005.  Bogotá:  Planta,  2006.   9  Organización  Femenina  Popular.  Portal  Web.  Disponible  en:   http://organizacionfemeninapopular.blogspot.com/  (consultado  20-­‐01-­‐13).  

 

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Frente a la barbarie, las mujeres se movilizaron en noviembre de 1985, en una marcha histórica que llamaron Exorcicemos la Muerte y alumbremos la vida, a través de poesía, cantos y flores se rechazó el predominio de las acciones de fuerza y el control militar de las decisiones del poder civil. En Cali, en 1986 se hace la marcha que denominaron Rompiendo el Silencio, las mujeres de Bucaramanga hacen el Primer Encuentro de Mujeres Santandereanas, y en Bogotá, Cali y Medellín se hacen las Marchas por la Vida el 8 mayo de 1987. (Villamizar, 379) Durante el Gobierno del presidente Belisario Betancur (1982-1986) se firmaron unos acuerdos de tregua y cesación del fuego que se suscribieron con las guerrillas de las FARC, el M-19, el EPL y ADO (Restrepo, 45). En el marco de esos acuerdos, el gobierno crea las Mesas por de Trabajo por la Paz e Hilda Martínez convoca a una campaña nacional bajo el lema Ahora por la paz todas las mujeres con el fin de incluir en las mesas aportes de las mujeres (Villamizar, 379). Infortunadamente, el proceso de paz de la administración Betancur fracasa. A finales de los años 80 y principios de los años 90, durante los gobiernos de Virgilio Barco y Cesar Gaviria se producen varios hechos de paz: la dejación de armas y posterior acuerdo de paz del M-19, los acuerdos de paz con EPL, Quintín Lame y PRT. “En los escenarios de diálogos desarrollados entre gobierno y guerrillas a partir del año 1999 no hubo participación de la sociedad civil y tampoco de mujeres. Sin embargo, es importante señalar que en el marco de las conversaciones Gobierno/guerrilla de las FARC, se creó el Comité Temático conformado por representantes de la guerrilla y de la sociedad civil. Dentro de estas representaciones se incluyó a una mujer delegada de la sociedad civil y se nombró a una mujer de la guerrilla (Informe 2011, 19). En 1991, soñando un nuevo país en el que cupieran todos y todas, el pueblo colombiano vota en una consulta popular a favor de convocar una Asamblea Nacional Constituyente y hacer una nueva Constitución Política. Las tres fuerza políticas mayoritarias fueron el liberalismo, el Movimiento de Salvación Nacional y el recién conformado movimiento político M-19. La Red Nacional de Mujeres se crea en 1992, después de la activa participación de un grupo diverso de mujeres que planteó una estrategia de incidencia para la inclusión de artículos que garantizaran una realización efectiva de los Derechos de las mujeres en el proceso de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Luego de este proceso diferentes grupos y feministas independientes consolidaron esta Red que tiene entre sus objetivos la movilización social para incidir en los procesos de paz, visibilizando el impacto del conflicto en la vida de las mujeres.10 La Ruta Pacífica inicia sus labores en 1995 como respuesta de un grupo de organizaciones de mujeres ante la violación “masiva” de mujeres en Pueblo Nuevo, Urabá, para manifestar su apoyo a las familias de las víctimas y expresar su rechazo a la guerra. A partir de ese momento y con la participación de aproximadamente 71 organizaciones desarrolla diferentes acciones en favor de la paz como el Tribunal de la Verdad que se llevó a cabo en Cartagena en 1998 “Denunciando la impunidad y recobrando la memoria (UNIFEM, 37). En el escenario internacional, se fortalece la lucha de las mujeres por la paz, lo que genera más recursos económicos e interés político que fortalece el trabajo de las mujeres por la paz en Colombia. La declaración y plataforma de acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en Beijing en 1995; la ratificación por parte de los Estados Americanos de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (1995); la visibilización de la violencia contra la mujer en el marco

                                                                                                                10  Red  Nacional  de  Mujeres.  Portal  Web.  Disponible  en:   http://www.rednacionaldemujeres.org/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=13&It emid=2  (Consultado  20-­‐01-­‐13).  

 

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de los Tribunales para la ex Yugoslavia (1993) y para Ruanda (1994); la aprobación en varios países de América de leyes contra la violencia intrafamiliar (En Colombia la ley 248 de 1995); la Resolución 1325 de 2000 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y en general la fuerza que toma el movimiento de mujeres en el mundo. La presencia más activa y más documentada de las movilizaciones a favor de la paz por parte de las mujeres, se dio durante el proceso de negociación entre el Gobierno del Presidente Andrés Pastrana y las FARC-EP, que empezó en 1998 y tuvo lugar en el Caguán.“Las distintas expresiones del movimiento feminista y del movimiento de mujeres, abanderadas bajo la consigna No a la guerra y Respeto a los Derechos Humanos de las Mujeres, desarrollaron una múltiple presencia política desde lo lúdico, lo simbólico y lo organizativo.” (Tobón, 16) En ese tiempo, las mujeres convocadas por la Red Nacional de Mujeres organizaron Vigilias por la Vida y por la Paz, realizaron Cadenas de Mujeres Contra la Guerra y por la Paz promovidas por la Organización Femenina Popular, Marchas y Movilizaciones por la Vida convocadas por la Ruta Paz-ífica de Mujeres. La experiencia más significativa durante el proceso de diálogo y negociación la constituyó la actuación coordinada de aproximadamente 85 organizaciones de mujeres en la Audiencia Especial sobre Mujer y Empleo, en San Vicente del Caguán, 700 mujeres llegaron al Caguán y se presentaron 60 ponencias que recogían el sentir de la diversidad de mujeres Colombianas. (Tobón, 16). Aunque las mujeres no participaran directamente como negociadoras, participaron a través de la una Comisión Temática (CT); Ana Teresa Bernal (del Consejo Nacional para la Paz) y Mariana Páez (de la FARC). Así mismo, María Emma Mejía estuvo presente en el primer equipo de negociación y Ana Mercedes Gómez estuvo en la Comisión de Notables11. En el año 2000 se crean varias iniciativas de mujeres: La Red Ecuménica Nacional que se origina en el Primer Encuentro Ecuménico Nacional de Mujeres. También se crea la Mesa Mujer y Conflicto Armado por iniciativa del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos -ILSA- con el fin de evidenciar las múltiples formas de violencia que afectan a las mujeres y niñas en el marco de la violencia sociopolítica. La Mesa también promovió la visita a Colombia de la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre Violencia contra la Mujer. (UNIFEM, 42) En el año 2001 se crea la Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz –IMP-, alianza de la que hacen parte 22 organizaciones de mujeres y 246 procesos regionales y siete sectores. Se creó con el fin de consolidar una Agenda Básica de Mujeres por la Paz para lo cual en el 2002 realizaron en cuentos regionales y sectoriales que culminaron con la Constituyente de las Mujeres.12 Los diálogos del Caguán, entre el gobierno y las FARC-EP, terminaron definitivamente en el año 2002. Sin embargo, las mujeres no se quedaron quietas, desarrollaron la campaña convocada por la Confluencia Nacional de Redes denominada Con los derechos de las Mujeres, la Democracia si va; así mismo, la Red Nacional de Mujeres organizó el Congreso de Paz y País y la Consultiva Nacional de Mujeres (Tobón, 18). La movilización más grande que se ha registrado convocada por las mujeres, fue la que se hizo en el año 2002. Entre 20.000 y 40.000 mujeres, organizadas por el recién creado Movimiento Nacional de Mujeres contra la Guerra, marcharon para exigir la terminación del conflicto con el lema de No pariremos ni un hijo más para la guerra. Esta marcha realizada el 25 de julio en las principales ciudades del país, agrupó a organizaciones de mujeres de todos los sectores. (Rehn y Johnson Silleaf, citado en UNIFEM, 33)

                                                                                                                11  Ver  Humanas,  10  años  de  la  Resolución  1325  en  Colombia.  Bogotá,  Humanas,  2010  y  CNRR,  Mujeres  y  Guerra.  Víctimas  y   resistentes  en  el  Caribe  Colombiano.  CNRR,  Bogotá,  2011   12  Ver.  Iniciativa  de  Mujeres  por  la  Paz.  Portal  web.  

 

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Durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe (2002-2010), los movimientos de Derechos Humanos, Paz y de Mujeres, tuvieron que reenfocarse y cambiar sus prioridades debido a la Política de Seguridad Democrática que cerraba la opción de diálogo entre el Gobierno y la Guerrilla y se proponía ganar la guerra a través de las armas. El trabajo de los movimientos sociales principalmente se enfocó en denunciar los efectos del conflicto armado, que para ese entonces era negado por el Gobierno. Las organizaciones de mujeres se dicaron prioritariamente a registrar los terribles efectos del conflicto en la vida de las mujeres, promovieron recursos judiciales (el más importante de ellos, el Auto 092 de 2008) y enfocaron sus acciones relacionadas con la paz en fortalecer agendas y acciones, en el ámbito local, donde las mujeres seguían creando alternativas de paz, como por ejemplo, la Marcha por la Paz en el Putumayo en noviembre de 2003 convocada por la IMP. A nivel nacional se realizó el Encuentro Internacional de Mujeres Contra la Guerra realizado en Bogotá en agosto de 2004 promovido por la Ruta Pacífica de Mujeres y convocado por el Movimiento de Mujeres Contra la Guerra (UNIFEM, 37); También, promovida por IMP, se empezó la Operación Sirirí que buscaba exigir a los actores armados la firma de acuerdos humanitarios. En el marco de la Política de Seguridad Democrática se desarrolló el proceso de desmovilización colectiva de estructuras paramilitares pertenecientes a las Auto Defensas Unidas de Colombia (AUC). “Sin embargo ni la presunta desmovilización de 31.671 hombres y mujeres y la entrega de 18.051 armas en 38 actos de desmovilización, ni la ley de justicia y paz, parecen haber concluido el fenómeno paramilitar” (Sarmiento, 138). En este proceso no participaron ni la sociedad civil, ni las mujeres. En el marco de la Ley de Justicia y Paz, se creó la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación y se nombró a Patricia Buriticá, del IMP como comisionada. Este hecho fracturó, durante un tiempo, el movimiento de paz de mujeres, pues algunas consideraron que no se debía participar en esa ley. En los diálogos con el ELN durante 2006 y 2007, no hubo representación de mujeres, en la VIII Ronda exploratoria de conversaciones Gobierno y la guerrilla del ELN (Habana, Cuba, 2007), fue invitada una representación de la sociedad civil a través del Consejo Nacional de Paz (CNP), con presencia de mujeres del movimiento. (Informe 2011, 19) Nuevos aires de paz empezaron a soplar con la elección del presidente Juan Manuel Santos, el movimiento de mujeres se acercó al Gobierno y se iniciaron diálogos para diseñar la Política Nacional de Equidad de Género para las Mujeres. Con la participación activa de miles de mujeres, y a partir de la conformación de un grupo metodológico mixto (conformado por sociedad civil, cooperación internacional y gobierno) se avanzó en el diseño de los lineamientos de la política. Desde la perspectiva de paz, el movimiento de mujeres hizo incidencia para incluir elementos de la resolución 1325 de 2000 que quedaron en parte de los lineamientos de prevención de las violencias. Desde el año 2011, se creó el “Grupo de trabajo de la Resolución 1325 de Naciones Unidas” conformado por la Red Nacional de Mujeres, la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad - LIMPAL, la Alianza Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz - IMP, la Liga de Mujeres Desplazadas, Afrolider, CIASE, DeJuSticia y el Observatorio de Género, Democracia y Derechos Humanos - OGDDH, que viene haciendo incidencia para que el gobierno implemente la Resolución 1325 y formule el Plan Nacional de Acción (PNA). El grupo coordinado por Gloría Tobón, ha realizado 2 informes de monitoreo sobre el cumplimiento de la Resolución. (Informe 2011, 3) En 2012, se inició un nuevo proceso de diálogo entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional sin la participación de la sociedad civil ni de mujeres negociadoras. Algunas organizaciones de mujeres han enviado una carta pública al presidente Juan Manual Santos en los siguientes términos “Las organizaciones de mujeres apoyamos este proceso de diálogo y negociación y esperamos como resultado final una camino hacia la paz...Además, reconocemos los aportes que las mujeres tienen para la paz, su experiencia en

 

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diversos temas y por ello esperamos ver mujeres representantes del gobierno en la Mesa de Negociación; así mismo esperamos que el gobierno inste a las guerrillas para que también lo hagan”. Por otro lado, Ángela Cerón, de IMP, fue nombrada por más de 50 organizaciones de mujeres en representación de las mujeres para el Consejo Nacional de Paz y en general las mujeres han participado en los diferencia escenarios que la sociedad civil a convocado para reflexionar sobre la paz. No se puede terminar este recuento histórico sin nombrar algunas, muy pocas, de las muchas acciones que en el ámbito regional y local, se han registrado sobre lo que han desarrollado las mujeres. Festival Córdoba Cultura de Vida organizado por la Red de solidaridad Mujeres por Colombia en septiembre 1990; la Movilización en Antioquia No a la guerra y a la Sangre Derramada, promovido por la Ruta Pacífica en 1996. La Ciudad de las mujeres de Turbaco de la Liga de mujeres desplazadas que obtuvo el premio nacional de paz; la campaña para la eliminación de la violencia contra la mujer en las comunidades indígenas wayuú de la Fuerza de mujeres Wayuú; los Plantones de las Nejeres de Negro en Calí; la Declaracion contra la guerra de septiembre del año 2000 hecha por las Mujeres Pazificas y los Performances Sangro sin armas, sangro de Margarita Rosa Tirado, Oficios y orificios de Adriana Tamayo presentadas en Cali.13 El recuento histórico que se acaba de hacer, permite desarrollar algunas conclusiones sobre las acciones, estrategias y métodos utilizados por las mujeres en favor de la paz. Como primera medida hay que decir que los documentos permiten constatar que las mujeres colombianas han trabajado de manera activa y comprometida a favor de la paz. Las marchas son uno de los métodos más usados y documentados, son las acciones más visibles del movimiento de mujeres a favor de la paz. La primera registrada es la de 1946 convocada por la Unión Femenina y la más grande, la realizada en el 2002 convocada por la Movilización Nacional de Mujeres en contra de la Guerra, en la que participaron aproximadamente 40.000 mujeres. Las mujeres colombianas también se han volcado a las calles en forma de plantón, método utilizado especialmente por el movimiento internacional de mujeres de negro. Las mujeres de Negro de Cali por ejemplo se plantan en la plaza los últimos martes de cada mes a las 5 p.m. para protestar por los secuestrados, y en Bogotá las Madres de Soacha que protestan por los falsos positivos. Las mujeres de la Asociación Caminos de Esperanza Madres de La Candelaria, con las fotos de sus desaparecidos utilizan los plantones y las movilizaciones para hacer visible la situación de desaparición forzada que padece el departamento de Antioquía y el país. Es una resistencia civil que tiene el propósito de hallar las personas que han sido secuestradas, luchando contra el olvido y la impunidad. Pero además de la convocatoria de marchas nacionales y la participación en las que han sido convocadas por el movimiento de la sociedad civil a favor de la paz, las mujeres se han volcado a las calles para protestar por el secuestro, como es el caso de la marcha convocada por las Mujeres Pazificas para protestar por el secuestro de Ingrid Betancourt, o para denunciar hechos de violencia que afectan de manera particular a las mujeres, como la marcha al putumayo convocada por la iniciativa de mujeres por la paz y en la que participaron aproximadamente 7.000 mujeres, o las convocadas por las mujeres de las organizaciones del Salado registradas en el libro Cartografía de la Esperanza. Las marchas y movilizaciones convocadas por las mujeres han tenido nombres profundamente significativos como Jornada Exorcicemos la muerte y alumbremos la vida, Las Mujeres paz Harán, Rompiendo el Silencio, Vigilias por la Vida y por la Paz, Cadenas de Mujeres Contra la Guerra y por la Paz,

                                                                                                               

13  Ver  Humanas,  10  años  de  la  Resolución  1325  en  colombia.  Bogotá,  Humanas,  2010  y  CNRR,  Mujeres  y  Guerra.   Vítimas  y  resistentes  en  el  Caribe  Colombiano.  CNRR,  Bogotá,  2011;  y    Zuñiga,  Mujeres  Pazificas,  Universidad  del   Valle,    

   

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Marchas y Movilizaciones por la Vida, No pariremos ni un hijo más para la guerra. En ellas han incluido poesía, cantos, flores, ritos, mimos y en general han usan otros lenguajes simbólicos y artísticos resignificando las dinámica habitual de las marchas. Otro de los métodos más utilizados es el de las capacitaciones y procesos de formación en derechos humanos de las mujeres, acceso a mecanismos de justicia, participación política y construcción de paz. En el estudio realizado por la Corporación Humanas, 10 años de la Resolución 1325 en Colombia, permite evidenciar que la gran mayoría de las organizaciones entrevistadas realizan procesos de formación. También resulta importante destacar el trabajo en Red como estrategia para construir paz. Red Nacional de Mujeres, Red Ecuménica de Mujeres, Alianza Iniciativa de Mujeres por la Paz, Ruta Pacífica de Mujeres, son notables ejemplos de ello. Pese a ser al enorme trabajo desarrollado en favor de la paz, la revisión documental permite evidenciar que las mujeres no han sido negociadoras en los procesos de paz, solamente han sigo asesoras. Sin embargo, se han abierto espacio para que sus voces sean oídas en el marco de los proceso de paz. Así lo demuestra los documentos recogidos en el marco de la campaña Ahora por la paz todas las mujeres para ser enviados a la Mesas por de Trabajo por la Paz creada durante el gobierno de Betancur y particularmente la participación con 60 ponencias en Audiencia Especial sobre Mujer y Empleo en el marco del proceso de paz de Caguán. La elaboración de la Agenda de Mujeres por la Paz, es una de las estrategias más incluyentes y democráticas realizadas por las mujeres para la construcción de la paz. A través de un proceso que duró más de dos años, con base en 600 propuestas recogidas en encuentros regionales y sectoriales acordados a través de un gran evento nacional que llamaron la Constituyente Emancipatoria de las Mujeres, se aprobó la Agenda. El libro Mujer y Paz, Construcción de Consensos, permite evidenciar el enorme cuidado metodológico que requirió la implementación de dicha estrategia promovida por IMP. En cuanto a la metodología de las conversaciones directas con actores armados para rescatar a hombres y mujeres reclutados o secuestrados, vale la pena resaltar actitudes de resistencia y autonomía como las que encarnan Piedad Córdoba, Gloria Cuartas, Eleonora Castaño de ANMUCIC y Yolanda Becerra de la OFP, o las mujeres del Cauca que fueron a reclamarle sus hijos a la guerrilla (UNIFEM, 33). De la revisión documental se registrado 46 tipos de acciones que han utilizado los grupos de mujeres que trabajan por la paz. Se han subclasificado en 15, agrupando las acciones que tienen algunas similitudes, así: •

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Acciones asociadas con la movilización masas: Marchas organizadas por mujeres; Marchas en las que convoca sólo a mujeres; Recolección de firmas; Campañas; Plantones; Movilizaciones; Carnavales y Vigilias. Pronunciamientos públicos: Manifiestos; Mandatos; Comunicados; Declaraciones; Artículos de opinión y Cartas abiertas de las mujeres dirigidas a los actores armados Uso de medios masivos de comunicación: Programas de radio; Participación en programas de Tv y Afiches Monitoreo, seguimiento y documentación: Creación de Observatorios y Documentación de casos Investigación y asesoría: Investigación sobre paz; Investigación sobre el trabajo de mujeres por la paz; Investigación sobre el impacto del conflicto sobre las mujeres; Asesorías y asistencia técnica en temas asociados a la construcción de paz y Publicaciones académicas Participación en las mesas de negociación y las mesas alternas: Participación como asesoras de los negociadores y Participación con ponencias en mesas alternas.

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Acciones judiciales: Demandas ante cortes nacionales (en relación con la ley de justicia y paz, con los efectos del desplazamiento sobre las mujeres); Asistencia jurídica a victimas y demandas ante cortes internacionales. Formación y capacitación: Capacitaciones sobre Resolución 1325, derechos de las mujeres, paz Realización de Foros Nacionales e internacionales; Congresos Constituyente de las mujeres y acuerdo de la Agenda Nacional de Mujeres por la Paz. Acciones ecuménicas: Eucaristías Acciones artísticas: Obras de teatro; Obras de arte plástico; Conciertos; Performance y Acciones simbólicas. Acciones de incidencia: Lobby legislativo; Lobby en política pública y Participación en la construcción de políticas públicas que aborden el tema de paz. Gestión para el acercamiento entre actores armados: Intercambio Epistolar con insurgentes y Buenos oficios para acercar a las partes. Encuentros de mujeres: Encuentros de mujeres como las Ágoras y Reuniones Huelga de sexo, no cocinar, la huelga de piernas cruzadas. Actuar en Red: Redes locales y Regionales; Redes Nacionales y Redes internacionales.

Adicionalmente, se ha registrado que las mujeres han participado de manera activa y comprometida con las acciones propuestas por el movimiento de paz, a saber la semana por la paz, la asamblea permanente de la sociedad civil, mandato por la paz, marchas nacionales en contra de las violencias y en favor de la paz. Frente a esta primera clasificación, se pueden desarrollar las siguientes hipótesis. Algunas de las acciones han sido utilizadas por hombres en favor de la paz, otras han sido utilizadas exclusiva o principalmente por mujeres, es el caso de la huelga de sexo o de las intervenciones artísticas. Queda, para una futura investigación, identificar si las mujeres usan un lenguaje diferente cuando realizan acciones que también llevan a cabo los hombres, como las marchas, los manifiestos, los medios de comunicación. Por ahora algunos hallazgos que permitirían afirmar que sí, por ejemplo la Movilización de Mujeres de Barranquilla, del año 2007, que contó con la participación de 5000 mujeres vestidas de Blanco, con paraguas negros y marchando en silencio; o las obras de teatro y performances como Sangro sin armas, sangro de Margarita Rosa Tirado, Oficios y orificios de Adriana Tamayo y Quitarnos la Mordaza, de Voces de Luna Roja promovidos por las Mujeres Paz-ificas.

El Grupo de Pensamiento, Mujer, Paz y Seguridad aporta la metodología de diálogos difíciles basada en la idea de que para hacer la paz es importante salir de la zona de confort.

Motivaciones de las mujeres para trabajar por la paz Las mujeres llegan a trabajar por la paz porque esa es su naturaleza. Una visión esencialista, con la que este texto no está comprometido, podría llegar a esa respuesta. Sin embargo, vale la pena esbozar las hipótesis que sustentan la asociación de mujer y paz, sin caer en esencialismos, pero buscando marcos teóricos que permitan responder la pregunta que guía este capítulo: ¿Por qué las mujeres llegan a trabajar por la paz? Desde la perspectiva del análisis de género -que busca identificar la forma como en cada cultura se hacen asignaciones simbólicas, de roles, valores, instituciones y oportunidades, a hombres y mujeres, determinando relaciones de poder-, se puede concluir que las mujeres históricamente han tenido un acceso inequitativo al poder y la riqueza. Una primera hipótesis, basada en la perspectiva de género, es que “la

 

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singularidad de la mujer, con respecto a la guerra no es que ellas sean pacíficas por naturaleza biológica o social, sino que son ajenas al orden sociosimbólico que la sustenta” (Grau en Magallón, 215). Es decir, la experiencia histórica de exclusión de lo público ha hecho que las mujeres participen en menor medida en la guerra. Una segunda hipótesis se refiere al sentido del cuidado de la vida, ejercitado en prácticas culturalmente asignadas a las mujeres como el cuidado de los hijos, de las personas con discapacidad o de los adultos mayores. En esta perspectiva se ubica la postura de las maternalistas -llamadas así por las feministas liberalescomo Sara Ruddick y Carol Gilligan (Magallón, 234). Estas feministas de la diferencia14 reivindican la experiencia histórica de las mujeres de la maternidad y en sus investigaciones aportan argumentos tanto psicológicos como culturales que reivindican la diferencia entre hombres y mujeres. Movimientos como el de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, de argentina, o el de las Madres de la Candelaría, de Colombia, podrían considerarse como ejemplos que reivindican la lucha por la paz desde la perspectiva de la experiencia de la maternidad. Ello, no quiere decir que las mujeres, por ser madres se movilizan a favor de la paz. En síntesis, hay dos posturas que podrían justificar la asociación de mujer y paz, una la relacionada con la experiencia histórica de exclusión del poder en lo público y otra asociada a la práctica culturalmente asignada a las mujeres del cuidado, en especial la relacionada con la maternidad. Estas posturas han sido criticadas por las feministas radicales y liberales porque suponen la existencia de una identidad estática, esencialista y natural de la mujer, que acepta roles, valores y símbolos que sustentan la subordinación y la inequidad patriarcal. Más allá de las críticas de algunas feministas, los roles, valores y símbolos asociados al cuidado o al espacio privado, son elementos del tejido social, que algunas mujeres toman para construir lenguajes y caminos por la paz. ¿Por qué las mujeres Colombianas llegan a trabajar por la paz? Esta pregunta es al mismo tiempo, la pregunta más fácil y difícil de responder a la que esta investigación se enfrenta. Parecería obvio que, en un país que lleva casi toda su exisistencia republicana librando guerras y viviendo los terribles efectos de los conflictos armados, una enorme parte de la población de mujeres se dedique a trabajar por alcanzar la paz. Sin embargo la postura de las mujeres frente a la paz no parece tan obvia, lo cual hacer pertinente la indagación propuesta en este apartado. En un principio, la pregunta que guiaba este apartado era: ¿qué mujeres trabajan por la paz?. Para responderla, con base en autobiografías de mujeres y en textos de la CNRR que recogen las vivencias de mujeres en resistencia, se identificaron roles, valores, oportunidades, instituciones presentes en la vida de las protagonistas. Pero un trabajo de ese tipo, basado en la metodología de análisis de discurso con perspectiva de género desborda los objetivos de esta revisión documental y además puede conducir a respuestas esencialistas como que la mayoría de mujeres que trabajan por la paz han mostrado formas de rebeldía en su infancia, han estudiado en colegios católicos, han empezado su trabajo por la paz movilizando a sus comunidades cercanas para responder a problemas locales. Estas son efectivamente, características de algunas de las mujeres que han llegado a trabajar por la paz, pero no se pueden generalizar. En consecuencia no se continuó con una indagación de ese tipo. Así que se decidió cambiar la pregunta, por la de ¿Por qué las mujeres Colombianas llegan a trabajar por la paz?. Responder esta pregunta, sigue siendo un gran reto porque hay pocos textos en los que las mujeres

                                                                                                                14  La  ubicación  del  trabajo  de  Sara  Ruddick  y  Carol    Gilligan  como  feministas  e  la  diferencia,  se  encuentra  en  el   texto  de  Isabel  Cristina  Jaramillo.    

 

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reflexionen sobre sus propias motivaciones para trabajar en la construcción, negociación y mantenimiento de la paz. Por otro lado, la respuesta a esta pregunta depende de lo que entendamos por paz. Desde una perspectiva de Paz Negativa, es decir mujeres movilizándose por la realización de un proceso de negociación entre los actores armados que busque el fin del conflicto armado, se pueden contar con los dedos de la mano las organizaciones de mujeres dedicadas a esta causa. ¿Por qué la gran mayoría de mujeres colombianas no trabaja por la paz en setido negativo?. Una de las posibles respuestas es, porque la guerra se volvió una costumbre de tanto verla y vivirla, y porque la paz se siente como un sueño imposible ya que a pesar de los pequeños logros, la guerra no se cansa de estar siempre. Como escribió Susy Bermúdez explicando porque trabaja en temas de paz: “Para mí se trataba de algo difícilmente alcanzable en esta vida. …creía que la guerra era una estado inherente a la humanidad” (Bermúdez, 154). Otra respuesta, es que hay mujeres que no se sienten representadas por los actores armados, cualquiera sea su bando. Por eso, algunas mujeres de la Red Nacional de Mujeres, no quisieron participar en los diálogos del Cagúan entre las FARC y el gobierno del presidente Andrés Pastrana y otras no quieren hacer parte de los dialogo del gobierno del presidente Santos con las FARC en la Habana. Esta postura no se ha encontrado documentada en los textos. Por ahora, es una hipótesis basada en los diálogos desarrollados dentro del Grupo de Pensamiento Mujer, Paz y Seguridad. Negarse a legitimar el dialogo de los armados sobre temas estructurales como el empleo o las tierras, es una forma de construir paz por parte de algunas mujeres, que afirman que sólo en escenarios democráticos se puede acordar el desarrollo del país. Sin embargo esta postura no está documentada, lo cual abre una veta de investigación para no dejar en silencio actos políticos como el de no participar en el escenario de dialogo, postura válida que incluso se opone al mandato de la Resolución 1325 de 2000. Desde la perspectiva de Paz Positiva, es decir una paz que involucre la construcción de un país donde todos y todas gocen efectivamente sus derechos humanos, es posible mostrar una gran variedad de mujeres y organizaciones de mujeres dedicadas a este fin. Entendiendo que hay por lo menos dos aproximaciones a lo que se entiende por paz, para desarrollar este capítulo se buscaron textos que evidenciaran motivaciones o historias, que llevaron a mujeres a trabajar por la paz en sentido negativo y positivo. Desde esa perspectiva, se recogieron historias de mujeres que después de ser actoras pasivas o activas del conflicto, le apuestan a la vida haciendo obras de teatro que denuncien los hechos, representando a otras mujeres en la reivindicación de sus derechos, enseñando a resolver de forma no violenta los conflictos etc. Con base en los textos revisados se han clasificado así las motivaciones que llevan a los mujeres a trabajar por la paz: a) porque ellas, sus familias o amigos (as) han sido afectados por el conflicto armado; b) porque decidieron tomar la opción política de dejar las armas para construir un país mejor; c) porque simplemente no pueden vivir en un país en guerra rodeadas de injusticia y dolor sin hacer nada al respecto. Esta clasificación es porosa, es decir, en un país en conflicto armado todos y todas han sido afectados en mayor o menor medida por el conflicto, (los y las que han tomado las armas; y los y las que no), y cada persona ha asumido las opciones que considera correctas para vivir en medio del dolor y la injusticia, entonces las motivaciones no son excluyentes, pero con el fin de ordenar los hallazgos documentados se propone mantener la clasificación. •

Afectadas directa o indirectamente por el conflicto armado

En Colombia hay una enorme producción bibliográfica que aborda el tema de los efectos del conflicto armado sobre las mujeres. Esta literatura permite evidenciar que las mujeres han sufrido un impacto

 

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diferencial y desproporcionado por causa del conflicto armado; siendo junto con los niños y niñas las principales víctimas sobrevivientes. Pero esta literatura, en su mayoría, no permite identificar cómo las mujeres víctimas trabajan por la construcción, negociación y mantenimiento de la paz. Sin embargo, a continuación citaremos algunos excepcionales ejemplos que narran la historia de mujeres víctimas del conflicto armado que hoy hacen pate de iniciativas como la de Colectivo de No Violencia en Cali, Aves del Paraíso de la Fundación Paz y Bien o que se mantienen luchando por alcanzar sus sueños y derechos como las mujeres de Valle Encantado. El libro del Colectivo de Mujeres Pazíficas, editado por titulado “Umbral de la Memoria: Historias de vida de las mujeres del suroccidente colombiano sobrevivientes del conflicto armado”, reseña varias de las entrevistas realizadas a mujeres del Colectivo de la Escuela Política de Mujeres Pazíficas, las cuales sufrieron el flagelo del conflicto armado colombiano. El objetivo de dichas entrevistas es, a través de la experiencia y condiciones de vida de estas mujeres, comprender el contexto de la violencia en Colombia y la construcción de la memoria histórica del conflicto. Se realizaron dos tipos de entrevistas; las primeras dirigidas a las excombatientes y víctimas del conflicto, y las segundas realizadas a las mujeres profesionales que trabajaron con el primer grupo y que les ayudaron en su proceso. El texto narra, por ejemplo la historia de Dioselina Santiga, una mujer nacida en Micay, Cauca que vivía en Buenaventura con su familia, tenía una tienda a la cual llegaron unos hombres que le ordenaron irse de allí argumentando que en la tienda se vendían cosas a la guerrilla. Se tuvo que desplazar junto con su familia a Calí donde ha tenido que sobrevivir afrontando muy difíciles situaciones. Sin embargo su tezon le ha permitido salir adelante y hoy “Ella hace parte también del Colectivo de Noviolencia, desde donde espera fortalecer opciones para resolver los conflictos de manera pacífica y creativa. Y espera dejar a sus hijas e hijo una herencia menos dolorosa que la que viven en la actualidad.” (Zuñiga Ed. 53.) La historia de Edna Carabalí, un mujer desplazada de su vereda por los paramilitares junto con 48 familias. Hoy hace parte del grupo Aves del Paraíso de la Fundación Paz y Bien y después de vivir situación muy duras, sin casa y tratando de mantener a su esposo e hijo en condición de discapacidad, hoy tiene su casa propia y vive vendiendo helados un parque de Cali. (Zuñiga Ed. 63.) Se destaca el trabajo realizado por el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparción y Reconciliación hoy Centro de Memoria Histórica. Ya que en los libros titulados “Mujeres que hacen historia. Cuerpo, tierra y Política en el Caribe Colombiano y Mujer y Guerra” y “Víctimas y resistentes en el caribe colombiano”, recontruyen la historia de mujeres como Maía Zabala, Magola Gómez, Yolanda Izquierdo, Margarita permitiendo identificar origen, causas de sus luchas, acciones de resistencia. Historias de vida de mujeres que han sido víctimas de la guerra y que trabajan por la paz, a través de utilizar el marco de derechos que las protege para interponer demandas contra el Estado con el fin de alcanzar el goce efectivo de derechos. El texto Mujeres que hacen Historia, narra cómo María Zabala y las mujeres de Valle encantado, tras ser desplazadas, logran conseguir la adjudicación de una tierra tas varias luchas legales que aún hoy no terminan. O las historias de Yolanda Izquierdo, una mujer que utilizando todos los medios institucionales y legales lucha por recuperar las tierras de 800 familias que fueron despojadas por los Castaño en el Magdalena Medio, y que pese a que acudió pidiendo protección en todas las instancias del Estado ya que estaba siendo amenazada, es asesinada el 31 de enero de 2007. Estas y otras historias recogidas en los libros evidencian que muchas mujeres empiezan a trabajar por la paz porque han sido afectadas de manera directa o indirecta por los actores armados. Trabajan por la paz, desde una perspectiva de paz positiva, utilizando los medios legales para hacer realidad sus derechos, organizándose con otras mujeres víctimas para suplir necesidades e interponer demandas, algunas de ellas se han unido organizaciones el Colectivo de no Violencia o la Fundación Paz y Bien.

 

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Pese a los enormes esfuerzos de las organizaciones no gubernamentales y de la CNRR, hay pocos trabajos que busque evidenciar cómo las mujeres víctimas directas o indirectas del conflicto armado trabajan por la construcción y mantenimiento de paz. Muchas son las páginas escritas, llenas del terror y el dolor que hablan de la sangre y las lágrimas que la guerra en Colombia ha dejado a su paso; pero pocas páginas se han dedicado a mostrar los valerosos y humildes ejemplos de miles de mujeres que siendo víctimas, perdonan, se reinventan y tejen la paz en lo cotidiano. •

Tomaron la opción política de dejar las armas para construir un país en paz

El caso de las mujeres excombatientes es complejo. ¿Las mujeres que tomaron la opción política de entrar a hacer parte de un grupo armado trabajan por la paz?. La respuesta no simple, hay que entender el contexto político nacional y en de cada una de ellas cuando tomo la opción armada, en realidad muchas afirman que luchaban por alcanzar una país más justo a través de las armas15. Sin embargo, lo que se quiere resaltar en este apartado, es la opción política de dejar las armas y de trabajar por la paz por la que han optado algunas excombatientes. ¿Qué lleva a algunas las excombatientes trabajan por la paz? Para responder esa pregunta, y reiterando el ánimo de no generalizar, dos de las más importantes obras autobiográficas escritas por mujeres excombatientes, la de Vera Grabe y la María Eugenia Vásquez, permiten identificar algunas motivaciones que permiten dar respuesta a la pregunta. “Por Colombia, por la paz, dejen las armas”, fue la orden del comandante del M-19 el día 8 de marzo del año 1990. En el caso de Vera Grave y otras excombatientes, la opción de la dejación de las armas para ingresar al a vida civil a construir paz, está directamente relacionada con la decisión política del M-19 en su conjunto. Sin embargo, en el texto Razones de Vida, Vera Grabe, permite ver sus propias reflexiones sobre cómo la opción armada va perdiendo sentido para ella. “Una revolución sin ética y sin humanismo no tenía sentido y no valía la pena,…Sobre nuestra propia práctica fuimos aprendiendo que los fines no justifican los medios a cualquier precio, y que al profundizar la lucha por la democracia, la paz y los derechos humanos, empezamos a tocar los límites de nuestra guerra y nos acercábamos a una paz por otros senderos” (Grabe, 306) “una nueva conciencia de vida le iba colocando un límite al compromiso a todo precio. Las voces internas hablaban fuerte y ya no callarían. No podía seguir en la renuncia a lo vital en nombre de la revolución….” (Grabe,309) Acontecimientos del contexto político, como la masacre de Tacueyó en el Cauca y los acontecimientos del Palacio de Justicia, así como motivaciones personales y vitales , son elementos presentes en la decisión de continuar con la lucha armada. En el caso de María Eugenia Vásquez y en el de otras mujeres, las motivaciones personales o dolorosos acontecimientos primaron sobre la opción armada.

                                                                                                                15    “Pero  uno  de  los  más  difíciles  de  superar  fue  aquel  de  sentir  que  podíamos  y  teníamos  la  obligación  de  transformar  en  el   menor  tiempo  posible,  una  realidad  tan  compleja  como  la  colombiana.  Por  último  el  más  grande  de  los  inconvenientes  era   aprender  a  vivir  sin  La  Gran  Causa.  En  cambio  tras  diferencias  nos  proporcionaban  ventajas  comparativas;  por  ejemplo   nuestra  vocación  social  y  nuestro  espíritu  solidario,  el  interés  por  los  asuntos  políticos,  la  facilidad  para  responder  a  los   cambios,  la  capacidad  para  asumir  retos,  la  posibilidad  para  tomas  decisiones  en  momentos  críticos.  Lo  triste  es  que  cada  uno   de  nosotros  se  hallaba  solitario  frente  a  la  comprensión  de  su  realidad  y  las  salidas  posibles,  con  un  referente  colectivo,   herencia  del  pasado,  muy,  muy  fuerte  que  significaba  la  sensación  de  soledad.”  Vásquez,  502  

   

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“La muerte de mi hijo Juan, en plena adolecen rompió mi existencia en dos. Me había preparado bastante bien para afrontar mi propia muerte, había soportado con sensatez la de mis más queridos compañeros sucedida en combate, incluso logré entender como parte de la cruel dinámica de la confrontación que durante los últimos años acabaron con la vida de compañeros y colaboradores. Pero, la muerte súbita de mi muchacho. No!. No entraba en los riesgos, no estaba prevista, no tenía razón de ser, eso me corrió el piso….la persona que yo había sido hasta ese momento estalló en mil pedazos. Contradicciones, cuestionamientos, desgastes y desamores ocuparon los espacios que mantenían obstinadamente la esperanza y la fe en un proyecto político revolucionario.” Vásquez, 481 Estas mujeres y sus compañeras, dejaron las armas y todo el poder que ellas conllevan, lo cual ya es una acto político de construcción de paz, pero adicionalmente, han desarrollado actividades encaminadas a la construcción de paz, en el caso de Vera Grabe y María Eugenia Vásquez muy ligado a la educación a través de organizaciones cono Planeta Paz o la Corporación Observatorio para la Paz. Así mismo el Colectivo de Mujeres Excombatientes, asociado a reflexión y ejercicios de reconciliación y encuentro con los diferentes actores del conflicto. Ellas, trabajan por la profundización de la democracia desde la perspectiva de las mujeres, porque como escribió Vera Grave: Mujeres, sin ti la paz no es posible. “Nos propusimos que las mujeres seríamos un pilar del proceso de construcción de la paz, y jalonadoras de una ética de vida. Nuestro lema era: Mujeres, sin ti la paz no es posible, y estábamos convencidas de que el éxito de un movimiento democrático radicaba en la participación de las mujeres, aunque estaba por verse cómo se dará posteriormente la presencia femenina en el movimiento político que surgió de los acuerdos de paz”. Grabe, 355. En conclusión, haber participado en la guerra, hacer tomado la opción política de dejar las armas, es lo que las ha motivado a trabajar por la paz. •

Porque simplemente no pueden vivir en un país en guerra rodeadas de injusticia y dolor sin hacer nada al respecto.

Esta es la motivación menos documentada, son las mujeres a las que nos les queda ni un pequeño espacio en sus agendas porque las tienen llenas de reuniones par a trabajar por la paz, las que enfocan sus investigaciones en temas de guerra y paz, a las que no les pagan pero trabajan hasta altas horas de la noche inventando estrategias y participando en las marchas y movilizaciones, las que fundan Organizaciones no Gubernamentales y terminan invirtiendo todo su capital en trabajar por la paz, esas que agarran de gancho a la vecina y no la dejan sola hasta que consiguen menguar al dolor que deja la guerra, las que callando, bailando o gritando consiguen que en su territorio no se entren los actores armados. Las mujeres que por pura terquedad y amor a la vida construyen paz. A estas mujeres, nadie les ha preguntado que las motiva a hacer lo que hacen. La única referencia documentada que encontramos, fue un texto en el que Susy Bermúdez, en el artículo Convivencia: ¿Bajo qué parámetros? Reflexiones de una mujer madre y actualmente profesora universitaria, explica que ella, como cualquier colombiano (a) se interesó por la paz. Ella es una mujer bogotana, de padres migrantes de Cúcuta y Cali, de clase media, que estudió en colegio trilingüe y mixto, hizo maestría y doctorado en Estados Unidos. Es madre de una mujer, viuda y actualmente es profesora de una universidad privada. (Bermúdez, 154.) “…en el contexto de la violencia tanto de orden simbólico como físico que hemos tenido que vivir los colombianos en estos últimos años, como cualquiera de los (as) colombianos (as) del país, me interesé por la paz. Para mí se trataba de algo difícilmente alcanzable en esta vida. …creía que la

 

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guerra era una estado inherente a la humanidad. Entendía así mismo la paz como un estado estático y no dinámico, por oposición a la violencia y la guerra que si lo eran. Desde hace algunos años ha dedicado buena parte de su tiempo a promover foros, investigaciones ya a promover investigaciones en torno a la pedagogía para la paz. …En mi proceso de socialización no me enseñaron que la paz se construye; que era importante reflexionar sobre el manejo de los sentimientos; que la imaginación se debía ejercitar para buscar mayor número de alternativas conciliatorias ante la presencia de problemas; que la comunicación oral, escrita, corporal y, entre otras, la que manejan los medios masivos de comunicación era factible de ser mejorada; que infortunadamente es poca la reflexión que se ha hecho sobre cómo hemos aprendido a relacionarnos con el conflicto y la diferencia; de igual modo que la exploración del sí mismo, en cuando a la historia personal y a las posibilidades para lograr un desarrollo más integral, permita abrirse al camino de ser, logrando así acabar o simplemente ser consciente de los estereotipos que sobre nosotros mismos y sobre los otros ha creado la cultura” Bermúdez, 154. Cuál es la historia de las mujeres que han conformado la Iniciativa de Mujeres por la Paz, cuál de las de la Ruta Pacificas, o las de la Red Nacional de Mujeres… ¿porqué ellas deciden trabajar por la paz? He aquí otra de las ventanas de investigación que se abren gracias a esta revisión documental. Las mujeres del Grupo de Pensamiento Mujer Paz y Seguridad, son un interesante grupo de mujeres de diferentes orígenes y que tiene relación con sectores muy diferentes de la sociedad. Aunque en conversaciones paralelas, han empezado a avanzar en identificar quienes son y cuáles son sus motivaciones para trabajar por la paz, hacer explicitas sus historias, es una tarea en la que el grupo se ha propuesto avanzar.

La paz que quieren las mujeres ¿Qué paz buscan las mujeres?, ¿De qué hablan las mujeres cuando hablan de paz?, ¿La paz de las mujeres y de los hombres es diferente? En este apartado abordaremos esas preguntas. Se espera identificar en los textos revisados en el marco de la investigación las características de la paz que buscan las mujeres en Colombia. Para abordar la pregunta, se usan dos tipos de textos, por un lado aquellos que hablan sobre mujeres o grupos de mujeres que trabajan por la paz, y por el otro, los que desarrollan –en primera persona- posturas teóricas y prácticas de mujeres en torno el tema de paz. Así mismo, cabe resaltar que para responder las preguntas que planteamos en este apartado, se hace necesario comparar los discursos que sobre este tema han planteado los hombres. Por ahora lo que se presenta es un conjunto de hipótesis sobre el discursos de la paz desde las mujeres, basado en los textos revisados. De hecho, esta aclaración constituye en sí un primer hallazgo, la mayoría de los textos que se refieren a la participación de las mujeres en la construcción de la paz, no abordan unas perspectiva comparativa con los discursos de los hombres; generalmente se identifican posturas neutrales en términos de género o los estudios se refieren sólo a las mujeres. Una importante excepción la constituye, una parte del texto Cartografía de la Esperanza en la que se identifica la forma en la que en algunos artículos de prensa nacional y regional se aborda el tema de conflicto armado, lo que les permite comparar discursos neutros y de hombres, y compararlos con aquellos que se refieren a las acciones específicamente motivadas por mujeres.

 

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Es importante destacar, así como se ha hecho en los capítulos anteriores, que las mujeres son diversas, como diversos son sus métodos, aportes metodológicos y teóricos en tormo a la paz. Pretender dar una respuesta unánime a esta pregunta sería negar la valiosa diversidad de voces de las mujeres. Así que lo que se presenta a continuación son algunos elementos que se encuentran en los textos revisados y que permiten identificar respuestas que algunas mujeres han dado a la pregunta sobre qué paz buscan. Es muy tentador resulta unificar la voz de las mujeres en tormo a las ideas de paz, pero ello no está bien, no es posible y no tiene sustento teórico. Las mujeres y los hombres son sujetos diversos y en continua transformación, lo que aquí se exponen son instantes discursivos, voces congeladas en el papel que fueron pronunciadas por mujeres que trabajan por la paz. Esas voces le permiten al lector tener un visión de lo que se ha escrito, de lo que algunas mujeres han pensado sobre la paz. Lo que a continuación se recogen sin algunas ideas fuerza que se encuentran en los textos revisados, es decir ideas repetidas en varios textos y que han sido resaltadas por las autoras de manera enfática. Uno de los textos más representativos que se analizará en este apartado es La Agenda de las Mujeres por la Paz, texto que fue construido por 300 mujeres, representantes de 270 organizaciones que participaron en la Constituyente Emancipatoria de Mujeres, realizada del 25 al 29 de Noviembre de 2002, en Bogotá – Colombia. Este texto es un buen ejemplo de las dificultades de analizar los discursos de las mujeres sobre el tema de la paz, ya que ideas que fueron trabajadas en otro tiempo, en otras circunstancias; en el caso de la Agenda, relacionadas con las negociaciones del Cagúan durante el gobierno del Presidente Pastrana. ¿Suscribirían de nuevo las organizaciones de mujeres esta agenda?, ¿insistirían en una agenda amplia – de paz positiva-?, ¿reconocerían avances en relación con la agenda que se dieron incluso durante la vigencia del conflicto armado?. Por ahora los expondremos como fotos que nos muestran diferentes aproximaciones a la paz sin desarrollar un análisis de contexto. Al tiempo con documentos como ese, se mostrarán textos de organizaciones locales o de mujeres representativas en el discurso sobre la paz como Vera Grave o Gloria Cuartas. ¿Es adecuado usar estas voces para identificar que paz han buscado las mujeres en Colombia?, ¿Cuántas voces y cuáles son las que se deben incluir para poder afirmar que las hipótesis planteadas?. Esta parte de la investigación, consistente en la revisión documental, por ahora sólo mostrará sin evaluar la legitimidad de los discursos, aquellas ideas sobre la paz que han expuesto diversas mujeres. Por ahora vástenos oir la polifonía de voces e ideas, en un segundo momento de la investigación podremos ocuparnos de la armonía. Adicionalmente, en este apartado, se han incluido unos cuadros de diálogo sobre las ideas propuestas por el Grupo de Pensamiento Mujer, Paz y Seguridad en relación con las hipótesis qué se plantean a continuación; esto con el fin de ir nutriendo la reflexión interna del grupo y evidenciado lo aportes que frente a las ideas sobre la paz se han desarrollado. A partir de los textos revisados, se ha extractado algunas ideas fuerza, que se han ordenado permitiendo mostrar algunas de las cosas que han dicho, mujeres y organizaciones de mujeres sobre la paz. • • • • • • • • •

 

Paz construida en todos los ámbitos desde la persona misma; el hogar; la comunidad y la mesa de negociación Paz basada en el reconocimiento de la humanidad del otro y de la otra Paz con conflicto y complejidad Paz desde y para la protección de la vida Paz con transformación de parámetros culturales y sociales Paz con derechos humanos y derecho internacional humanitario Paz sin guerras, sin armas y sin violencia Paz con desarrollo Paz con verdad, justicia y reparación

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Paz basada en el reconocimiento de la humanidad del otro y de la otra

El reconocimiento del otro y la otra para construir paz, es una idea recurrente en los textos revisados. Esa idea es abordada desde diferentes perspectivas por las mujeres. Por una lado se refiere a ella, Elena Garcés, fundadora de Mujeres Paz-ificas diciendo que no importa que las mujeres sean diferentes o tengan historias y formas de pensar distintas, las mujeres deben ser capaces de trabajar unidas en favor de la paz. Mi filosofía es que se debe unir en vez de dividir y que las mujeres debemos ser capaces de trabajar entre nosotras aunque seamos diferentes y tengamos historias y formas de pensar distintas. (Zúñiga, 2006, p.32) Esta filosofía se expresa en la filosofía misma del grupo, en Mujeres Paz-ificas, participan mujeres de diferentes generaciones y estratos, de diferentes orígenes y con diferentes conocimientos. Así lo dice una de las participantes del grupo entrevistada. Para entrar aquí sólo se necesita ser mujer y pacífica. Ahora, otra cosa linda que encontré en las paz-íficas es que allí nos podíamos sentar a la mesa todos los estratos, desde el uno hasta el estrato seis. Podíamos compartir una conversación o un tema. (Zúñiga, 104) Es interesante encontrar esta característica en otro grupo de mujeres constructoras de paz, pues el Grupo de Pensamiento Mujer Paz y Seguridad tiene como eje central esa filosofía. El reconocimiento del otro y de la otra implica romper interpretaciones simplistas que dividen las personas en buenas y malas. Lo cual se hace reconociendo vivencias, valores y actitudes de los y las actoras del conflicto. A ellos se refiere Vera Grave. Al referirse al concepto de paz imperfecta, Vera Grave habla de como “Lejos de interpretaciones simplistas de "buenos y malos", nos permite, y obliga, a reconocer en los actores de los conflictos realidades (vivencias, valores, actitudes, etc.) de paz. …” (Grave, 223) Así también lo menciona Zúñiga diciendo que se trata de una lógica incluyente basada en el reconocimiento y respeto por el otro y la otra, así como en la construcción de consensos; una lógica que acepta la complejidad y busca tramitar las diferencias a través de formas no violentas. (Zúñiga, 104) En el estudio de Cartografía de la Esperanza, que analiza iniciativas ciudadanas de mujeres en resistencia civil no violenta en los departamentos de Cauca, Nariño y Chocó, analizando los aportes de estas iniciativas resalta que son iniciativas de aprendizaje desde la diversidad. Es particularmente importante resaltar que estas experiencias hacen referencia a la diversidad étnica dado que se centran grupos donde participan mujeres indígenas y afrodescendientes con mujeres campesinas. Ese encuentro ha permitido valorar la diversidad étnica y el auto reconocimiento. Cuando la fortaleza está en la diferencia, se tiende a sacralizar lo propio y a disminuir el valor de lo diferente, creando ambientes de tensión que ocasionan discriminación contra el otro. (….) Con la participación en las iniciativas se ha ido ganando en tolerancia y en aceptación de la diversidad y la diferencia lo que ha permitido un mayor reconocimiento en la sociedad y un autorreconocimiento de las etnias. Esto ha llevado a revaluar los intereses y los valores de las relaciones e interrelaciones fundamentadas en la pertenencia de grupo en lazos étnicos,

 

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ascendentes, de sangre, en contraposición con posiciones sociales jerárquicas o posiciones por posesión de recursos. (Villareal, 257) Tramitar la diferencia sin aniquilar al otro o a la otra superando el discurso de muerte que impera a nivel mundial y nacional. Así lo plantea Claudia Díaz en su artículo publicado en el libro Las Universidades Piensan la Paz. La consolidación de un lazo social que no excluya o no requiera aniquilar al otro, dándole muerte en lo real, no se ha logrado aún. Es difícil asumir las renuncias requeridas debido a la fragilidad de los pactos y del Otro que debe operar como mediador, señalándose en éstos la exacerbación del engaño. A la imposibilidad de lograr en Colombia un vínculo social apaciguante y justo, reconocido en la preponderancia de las acciones bélicas y violentas que han caracterizado su historia, se suma el efecto del discurso que impera en la época actual a nivel mundial, cuyo distintivo está signado por el encono de la violencia y el desafío a la muerte. (Diaz, 136) Reconocer y trabajar con el otro y la otra, desde la diversidad y complejidad es una de las características de los discursos de las mujeres sobre la paz. Tal vex quien mejor lo expresa es Claudia Díaz al afirmar que aceptar la diferencia y la diversidad implica asumir la vida; "la uniformidad es la muerte" (Díaz, 132) En el Grupo de Pensamiento Mujer, Paz y Seguridad, las mujeres han reconocido la importancia del encuentro con las mujeres de diferentes orígenes y que trabajan en diferentes áreas, puesto que así se ha podido reconocer la complejidad, la forma en que cada historia individual esta entretejida con la historia de las demás y con la de Colombia, esta filosofía y forma de trabajo le ha dado a las participantes una visión multicolor de valores, acciones, sentimientos que trascienden el blanco y negro de buenos y malos, víctimas y victimarios que inunda el conflicto armado en Colombia, para así construir desde la diferencia un discurso de paz que reconoce a las otras. •

Paz construida en todos los ámbitos desde la persona misma; comunidad y la mesa de negociación

el hogar; la

Algunas de los textos analizados se refieren a que la paz se construye desde ámbitos diferentes a las mesas de negociación. Paz interior, paz en el hogar, paz con el otro, con las otras, paz con el ecosistema. Algunos de los discursos afirman que la paz se debe dar en todos los escenarios, otras ponen el acento en espacios específicos de construcción de paz. En cuanto a la paz que se hace desde las mesas de negociación en los documentos analizados hasta el momento se denuncia el carácter patriarcal de las mesas negociaciones y se dan dos posturas frente a la participación en las mismas, una que da poca importancia a la participación de las mujeres en esos escenarios y otra, alineada con los mandatos de la resolución 1325, que afirma que se requiere la participación de las mujeres en la mesa de negociación para construir paz. En este apartado empezaremos por mencionar los diferentes ámbitos de construcción de paz propuestos en los textos revisados. El primero de ellos se refiere a la paz interior, que implica que cada persona debe procurar estar bien consigo misma para construir paz con el otro y la otra, a ellos se refiere un de las integrantes de Mujeres Paz-ificas así: Somos pacificas con cierto acento, con verraquera, con entusiasmo, pues no estamos de acuerdo con la guerra; estamos luchando por la paz y esa paz hay que lucharla desde nuestro propio yo. Yo tengo que estar en paz desde mi misma. . (Zúñiga, 73)

 

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Vera Grave se refiere a ellos diciendo que es “la paz desde la vivencia, desde la subjetividad, dentro del concepto de paz interior que comprende el arte, la búsqueda de veracidad, de autenticidad, de sinceridad; la paz "objetiva", observable, empírica, que va desde el comportamiento individual hasta los pactos de paz” (Grave, 232) Otro escenario que se resalta en algunos de los discursos de mujeres, especialmente aquellos que tienen raíces comunitarias, es la paz en el hogar, así lo dice Elena Garcés. El énfasis en la armonía interior es respaldado por Elena Garcés, en estos términos: el proceso de paz debe iniciarse, primero que todo, con nosotras mismas, con nuestros hijos, con nuestros hermanos y lugo con los otros. Porque si yo estoy desde la paz yo no puedo odiar…. (Zúñiga, 73) El trabajo asociado a la paz en hogar pasa por transformar las relaciones inequitativas basadas en género. Esta es una idea muy central en el trabajo de las mujeres que de la Asociación de Mujeres Unidas de Tutunendo, Asociación Cultural Casa del Niño y Federación Municipal de Grupos y Asociaciones de Productores del Municipio de Samaniego, estudiadas por el libro Cartografía de la Esperanza. La experiencia y la reflexión las han llevado a concluir que si las mujeres son agentes materiales y simbólicos de este proceso que crea modelos autoritarios y convierte su cuerpo en objeto de dolor y dominación, ellas mimas también pueden explorar nuevos patrones de relación y crianza que lleven a modelos solidarios donde la imposición y la coerción no tengan cabida. (Villamizar, 185). Otra de las dimensiones de la paz, mencionada, es la que se refiere a la paz con el ecosistema, es decir una paz que trasciende las relaciones entre humanos e implica procurar armonía con los animales y la naturaleza. Esta perspectiva ha sido promovida por las ecofeministas y tiene reflejo en propuestas de algunas mujeres como Nohema Hernández en su artículo Tomarnos en Serio a las Mujeres y Prácticas de Resistencia Civil. La razón central de la resistencia de las mujeres es el afianzamiento de la vida, tanto la propia, como la de otros/as y la del ecosistema, trascendiendo tiempos y espacios (Hernández, 9). Vera Grave, al referirse a la formación para la paz habla de relacionar todos los ámbitos de paz, desde la paz interior, la paz pactada, la paz con el ecosistema, la paz global etc. Esto supone entonces trabajar en una formación en paz desde varias racionalidades ya que resulta imposible limitarla a una sola: la paz …interior que comprende el arte, la búsqueda de veracidad, de autenticidad, de sinceridad; la paz "objetiva", observable, empírica, que va desde el comportamiento individual hasta los pactos de paz, la resolución pacífica de conflictos, el DIH, cognoscibles desde la perspectiva de la investigación científica en sentido positivo; la paz positiva relacionada con el mundo social, estudiada con mirada sistémica: desde los ecosistemas hasta Gaia; desde las sociedades y los estados hasta el sistema mundial; temas globales como el desarrollo; la paz cultural, referida a las construcciones intersubjetivas en las que cabrían las culturas, las éticas, los sistemas de valores. (Grave, 232) Aún el Grupo de Pensamiento Mujer Paz y Seguridad no ha abordado la reflexión sobre las diferentes dimensiones o ámbitos de la construcción de la paz, pero particularmente el tema del impacto de las acciones de desarrollo propuestas por el gobierno han sido identificadas como temas que requieren mucha atención puesto que en algunos casos producen graves impactos ambientales y en las comunidades asociados al conflicto armado. Especialmente es un tema que han abordan desde sus trabajos y vivencias

 

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cotidianas algunas mujeres del Colectivo. En cuanto a la participación de las mujeres en las mesas y proceso negociación, todas los textos revisados que se refieren al tema coinciden en denunciar el carácter patriarcal de las mesas, la poca participación de las mujeres en ellas y la ausencia de discusión sobre temas que afectan a las mujeres tanto en la guerra como en la paz. Las que se alinean con el movimiento de NO VIOLENCIA, están más cercanas a darle poca importancia a la participación de las mujeres en las mesas de negociación, ya que la resistencia a la guerra nace en los bordes. …seguramente es importante que las mujeres estemos en los espacios públicos de gobernabilidad, en las llamadas mesas de negociación, pero la resistencia no se lleva a cabo allí, la resistencia se realiza en los bordes, se realiza en las redes, se dispone contando con el azar, la resistencia es una fuerza que no se localiza porque ella nace del devenir y del encuentro de otras singularidades que tiene como propósito los medios, sin fin, resistir es también desarmar y esto lo sabe la etiología… (López, 46 citado en Navia, 10.) Una de las mujeres que pertenece al movimiento mujeres paz-ificas, afirma que No deberíamos hablarle al presidente Uribe, ni a Tirofijo ni a los paras; tenemos que hablar entre nosotras mismas, entre los grupos de mujeres, para fortalecernos gritando en coro:¡No a la violencia y no las armas!. (Zúñiga, 84) La participación en las de negociación está impregnada de un carácter patriarcal donde las mujeres no hablan o no hablan desde la perspectiva de las mujeres, esta perspectiva está consignada en el texto Guerra y Paz en Colombia, las mujeres escriben. Entre campesinos colombiano, aún en las zonas en las que la mujer dispone con libertad en asuntos domésticos y maneja a su entender a los hijos pequeños, en las deliberaciones del grupo el que habla es el hombre…ese aspecto en las FARC era notorio. En las deliberaciones en La Uribe participaban únicamente las mujeres que habían ido de fuera de la reunión…Las guerrilleras que pudiéramos llamar secretarias se sentaban a la mesa, si cabían, pero no hablaron jamás: los jefes eran cinco hombre (Piedrahita, 103 en Navia, 42) Por otra parte el Grupo de Trabajo de la Resolución 1325 en relación con el nuevo proceso de paz que se desarrolla en el marco del gobierno del presidente Santos ha elaborado un documento reclamando al gobierno que se nombre a mujeres en las mesas de negociación16. Así mismo en los informes de seguimiento al cumplimiento de la Resolución 1325 y en los documentos que a ellas se refieren se hace énfasis en la importancia de la participación de las mujeres y del enfoque de género en las mesas y agendas de negociación. Esta perspectiva es promovida de manera particular por la antigua UNIFEM Puesto que las mujeres no son un sector de la población, ni una minoría, el establecimiento de acuerdos para lograr eliminar el conflicto armado, debe considerar la mirada femenina, que además integra otros aspectos de la discriminación, como la etnia, la edad, la clase. Aún si esto ya está puesto en la mesa por los hombres, las mujeres harán que la comunicación y las formas de las conversaciones sean diferentes, con la confianza que usualmente generan. (Unifem, 91)

                                                                                                                16  Carta  Pública  al  Presidente  Juna  Manuel  Santos  “Las  Mujeres  en  la  Mesa  de  Negociación”.  Se  puede  consultar  el   www.ciase.org.  

 

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Así mismo aboga para que las agendas incluyan perspectiva de género puesto que la sola participación de mujeres no necesariamente implica que se incluya esa perspectiva. Es indispensable que las agendas incluyan la perspectiva de género y que las transformaciones planteadas aborden cuestione de género, como las relaciones de poder, el empobrecimiento, la violencia, la falta de participación, la imposibilidad de acceder a la toma de decisiones y a la justicia, de manera que las nuevas condiciones sociales signifiquen verdaderas transformaciones en la vida de las mujeres, que superen el legado que siempre les deja la guerra. (Unifem, 94) El colectivo de pensamiento mujer paz y seguridad frente a la participación de mujeres en la mesa de negociación ha apoyado el comunicado del Grupo de trabajo de la resolución 1325 instando al gobierno a nombrar mujeres en la mesas de negociación. Pero también ha sido enfático en afirmar que ninguno de los que esta en la mesa de negociación nos representa en tanto que allí están se han enfrentado a través la opción armada, opción que enfáticamente rechazamos.

Paz con conflicto y complejidad

El conflicto hace parte de la vida humana, y la paz no se trata vivir sin conflictos, se trata de canalizar los conflictos de manera no violenta, basada en el respeto de los otros. En los textos revisados se hace alusión a esta idea que bien de las teoría de la no violencia. En general se trata de que en los cimientos de la construcción de la paz, debe estar el conflicto, como algo inevitable que también de oportunidades. (UNIFEM, 37) Partiendo de la diversidad, el conflicto es entonces un proceso natural al realizar una tarea común, y en su resolución está el camino para conseguir la paz. Así se niega también la idea de "paz pasiva", como ausencia de conflictos, y se asume el concepto de "paz activa". Esta visión del conflicto da un carácter dinámico a la paz como proceso, como una manera de abordar realidades conflictivas hacía nuevas construcciones sociales más justas y menos violentas. (Grave, 226) María Ladi Londoño, en su libro el Arte de la Paz Mirada de Mujer, dice en relación con paz y desarrollo que La paz es indesligable del desarrollo porque también es más que ausencia de guerras. La paz es un estado con adecuados niveles de convivencialidad, tolerancia, equidad cooperación y reacciones no violentas para disentir y manejar los conflictos. (citado en Zúñiga, 75) Otra perspectiva desde la cual se aborda esta idea es diciendo que precisamente mostrando que la paz es más que la ausencia de conflicto tiene que ver con la posibilidad de tramitar el conflicto de manera adecuada. La paz es mucho más que la ausencia de guerra; es un estado de armonía y tranquilidad que existe solo cuando reina la justicia, la igualdad y la libertad y cuando se utiliza el dialogo sincero y amable, sin ironías, sin agresiones y sin chismes, para resolver el conflicto. (Zúñiga, 72) Entender desde esta perspectiva el conflicto también expone la creencia en que se puede resolver el conflicto de formas pacíficas, por ejemplo con el diálogo y la negociación.

 

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Algunas pensaban que hay casos en que se justifica la presión de la fuerza, pero otras, la mayoría, creen en las posibilidades de dialogo y la negociación para resolver los conflictos. (Zúñiga, 2006, p.38) •

Paz con transformación de parámetros culturales y sociales

Este es un claro aporte de las mujeres Paz-ificas. Plantean una paz que se trate de cambiar las lógicas de poder imperantes de amigo enemigo, de vencedores y vencidos, de culpas por un paz hecha con alegría, con placer o gozo. No nos interesa una paz a la hijueputa si no tiene proceso. Por eso no solamente desde el punto de vista político sino también feminista, hemos estado de acuerdo con la paz con alegría, con derecho al placer, a la felicidad, al deseo, porque nosotras queremos cambiar el mundo pero gozándonoslo. . (Zúñiga, 72) Una paz que rompa y que contribuya cambiar la naturaleza del pensamiento basado en una lógica circular de la razón instrumental. No solo necesitamos volver a pensar el mundo: necesitamos cambiar la misma naturaleza del pensamiento (…) esta es una guerra cruel y sanguinaria, pero, sobre todo aburridora: las mismas cúpulas, los mismos argumentos, los mismos clichés, los mismos con los mismos y con lo mismo…necesitamos mujeres y hombres que rompan la lógica circular de la razón instrumental (Zúñiga, 2006, p.39) Desde otra perspectiva, la Agenda de mujeres por la Paz, promovía y exigía, entre otras cosas, que se diseñaran políticas públicas que promuevan una cultura de no violencia y respeto de la diversidad así como políticas que desarrollen nuevos sistemas de valores y una ética civilista (…) con perspectiva de género que prioritariamente eduque y prevenga el maltrato a las mujeres, niñas y niños. Esta aproximación es una propuesta práctica que refleja el anhelo de educar en el respeto a la diversidad y a las mujeres.

1. Establecimiento de Políticas Públicas efectivas sobre Derechos Humanos de las mujeres, que promuevan una cultura de la no violencia y el respeto a su diversidad multiétnica y pluricultural, que incluyan: •

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Reconocimiento de las mujeres indígenas, afrocolombianas, raizales, romm, campesinas, madres comunitarias, cabezas de hogar, desplazadas, sindicalistas, discapacitadas, lesbianas y demás mujeres de los distintos sectores sociales rurales y urbanos. Reconocimiento, posicionamiento y legitimación del Movimiento Social de Mujeres como Sujeto Político Colectivo. Establecimiento de políticas educativas multiétnicas, pluriculturales y de género, donde el Estado se responsabilice de la estabilidad y desarrollo humano de las distintas etnias y promueva el arraigo a sus tierras. Prevención de la violencia intrafamiliar, el acoso, el abuso y la violación sexual de las mujeres, respeto a sus orientaciones sexuales y al manejo autónomo de sus cuerpos. Promoción de la libre decisión sobre la regulación de la fertilidad, la planificación familiar y embarazos no deseados, acompañados de programas que prevengan la morbimortalidad de niñas, jóvenes y adultas por estas causas.

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2. Formulación de políticas culturales con perspectiva de género, generacional, multiétnica y pluricultural, especialmente desde el Ministerio de la Cultura. • •

Creación de programas oficiales en las distintas entidades del Estado, que desarrollen nuevos sistemas de valores y una ética civilista.. Formulación y desarrollo de una Política de Salud Pública con perspectiva de género que prioritariamente: • Eduque y prevenga el maltrato a las mujeres, niñas y niños. • Estimule la creación de Comisarías de Familia en los lugares donde no existan y fortalezca con recurso humano idóneo y recursos financieros las comisarías existentes. •

Paz desde y para la protección de la vida

Hemos incluido aquí los discursos asociados ser dadoras de vida y los que las asocian a ser protectoras de la vida. Sobre los primeros, que es el que con muchas veces se asocia (por no decir estereotipa) a la mujer como mujer madre, está presente en palabras como las de las Paz-ificas lo dicen de esta forma Las mujeres damos la vida, y la vida se convierte en el límite…Se trata en todo caso de disponer y permitir el acontecimiento que da lugar a su afirmación y esto se logra construyendo pacientemente el tejido social, el tejido social es un soporte en medio del caos, para que desde el caos florezca la salida. (…) Es indignante escuchar diariamente guerreristas predicando la guerra con los hijos ajenos (Zúñiga, 2006, p.39) Desde el dolor de madres, hermanas, hijas y amantes que nos une invitamos a la sensatez… (Zúñiga, 2006, p.39) En las arengas que se dicen en las marchas de mujeres están entre otras: No parimos hijos para la guerra Ni un hijo más para la guerra Allí donde le conflicto armado es más agudo, allí donde impera la guerra, las mujeres resisten para proteger la vida. Eso lo hacen hablando con los armados, generando recursos y alimentos para las familias, curando y amando. Estas formas de aproximarse a la paz por parte de las mujeres han quedado plasmadas en investigaciones como la de Cartografía de la Esperanza y n los trabajo de Hernández sobre resistencia civil en Colombia. El aporte de las mujeres de preservar localmente la vida, allí donde la exclusión y la inequidad son evidentes, garantiza su permanencia y la del resto de la comunidad al ofrecer alternativas de ingreso y, por ende, de sobrevivencia, que constituyen un beneficio real para ellas, sus familias y la colectividad. (Villamizar, 183) El fortalecimiento y la protección de la vida están en el centro del accionar de las iniciativas identificadas. Para estas mujeres, portadoras de una gran fuerza, la vida es acción permanente, una fuerza generadora de cambios que permiten crecer, construir y desarrollarse. ( Villamizar, 184) Así también lo consigna el Grupo de Trabajo de la Resolución 1325 en Colombia Las feministas apuestan a una seguridad orientada a la protección de la vida (Grupo de Trabajo de la Resolución 1325 en Colombia, 37)

 

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Paz con derechos humanos y derecho internacional humanitario

Las mujeres, hablan de manera reiterada sobre los derechos humanos y el derecho internacional humanitario en relación con el tema de paz. En esta visión de paz, en la Agenda de Mujeres por la Paz de 2002, el primer punto que ellas suscribieron fue el cumplimiento del DIH por todos los actores involucrados en el conflicto. La mirada de las mujeres sobre el DIH está basada en los riesgos que para ellas implica la guerra a saber, reclutamiento, militarización de la vida, respeto a la intimidad, a las decisiones afectivas de las mujeres, prohibición de la esclavitud doméstica y sexual etc. 1. Cumplimiento de las Normas del Derecho Internacional Humanitario por todos los actores involucrados en el conflicto armado, respetando de manera específica a todas las mujeres, sin distinción de etnia, credo, edad, orientación sexual, posición política, social, económica ni de ninguna otra índole. La perspectiva propuesta por otras mujeres, muestra que cuando hablan de derechos humanos, se refieren a una perspectiva integral de los mismos. Todos los derechos están interrelacionados, de tal manera que la realización de unos exige la realización de otros. Por eso la paz incluye desechos económicos; sexuales y reproductivos; civiles y políticos. Hablar de paz en Colombia nos lleva a reclamar los Derechos Humanos para poder vivir y construir democracia. (Cuartas, 103) Partamos de reconocer que el ejercicio de los Derechos Humanos potencia a los individuos y a las comunidades, facilita la legitimidad de las instituciones, crea la condición necesaria para que la gente goce de seguridad humana, vida aceptable, y pueda participar de la vida económica y de la construcción de la paz (cuartas, 100) Desde esta perspectiva paz, desarrollo y derechos humanos son conceptos sinónimos e interdependientes, de tal suerte que la realización de unos exige la necesidad de otros. La paz es entonces algo dinámico, que afecta todas las dimensiones de la vida, que tiene que ver con la armonía del ser humano en la relación consigo mismo, con los demás y con la naturaleza, por lo que exige la igualdad y la reciprocidad en las relaciones e interacciones. (Grave, 225) •

Paz sin guerras, sin armas y sin violencia

Esta postura, expresa cómo algunas mujeres están contra la guerra y las razones que la sustentan, desde una postura radicalmente arraigada en la vida. No a las armas porque son un instrumento de sumisión, de humillación, de esclavitud, porque ellas presentan un estrategia patriarcal. La guerra es una estrategia privilegiada del patriarcado para desvalorizar a la mujer; ellos en la guerra ganan protagonismo social y político y ellas están excluidas (Zúñiga, 81). La paz desde el punto feminista, que incluye el tema de la violencia desde el ámbito familiar y explica la guerra como manera de resolver los conflictos masculinos (Grave, 220) En el pacifismo, la paz es un valor esencial… no es la paz basada en la sumisión, o en el amordazamiento que provocan los fusiles, en la humillación de los vencidos, o en la esclavitud personal de la liberta y la conciencia; esta no es la paz que exalta el pacifismo, sino una paz con justicia social y respeto por la autonomía democrática de las personas y los pueblos. (Londoño en

 

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Zúñiga, 77) El rechazo de las armas, desde esta lógica, es radical, en el caso de Gloria Cuartas, llegó hasta rechazar su escolta y el uso de armas para su propia protección. Citando a GLORIA CUARTAS en entrevista realizada por Janette Erazo Cuando dice acepte la candidatura, quería trabajar con ellas en forjar una nueva visión de la vida, sin la compañía de la eterna sombra de la amenaza. Por eso prescindí de tener escolta y rechacé también llevar armas (Erazo, en Navia, 52) Una perspectiva como esta privilegia la palabra, cree en el diálogo como camino para la solución de conflictos. Una condición para el ingreso al colectivo era ser pacifista, ir contra la guerra y las armas, por el diálogo, por el uso de la palabra, dándole a ésta mayor valor, pues la palabra es la que nos hace humanos (Zúñiga, 78) Por último, cabe decir que el Pacifismo no es de esencia Feminista, como el Feminismo no es por esencia Pacifista, pero son posturas que dialogan muy bien porque las dos rechazan las relaciones inequitativas que terminan generando sumisión y relaciones desiguales de poder.

Paz con desarrollo

El planteamiento de la Agenda de Mujeres por la Paz se basaba en la idea de la exclusión de las mujeres. En relación con el desarrollo plantearon reforma tributaria, reforma agraria, nuevo modelo de desarrollo con equidad social y de género, expedición de la ley orgánica de ordenamiento territorial, todo, con perspectiva de género y participación de las mujeres. Política tributaria orientada a la redistribución del ingreso con equidad de género, lo cual supone utilizar los recaudos priorizando las mujeres, considerando su diversidad y las condiciones particulares de cada sector. (…) Políticas para la defensa de los intereses estratégicos Colombianos frente a las transnacionales y multinacionales, para que el manejo democrático de sus recursos conlleve a un cambio del modelo neoliberal por otro que garantice Equidad Social y de Género; que regule la globalización de manera que el Estado cumpla su función social según la constitución política de 1991. (…) Conquistas hacia un nuevo modelo de desarrollo con Equidad Social y de Género (…) Reforma agraria integral, democrática, con perspectiva étnica y de género, hacia la justicia social, que incluya la participación decisoria de las organizaciones de mujeres en los espacios de formulación, concertación, ejecución y veeduría de las políticas públicas y programas territoriales. (…) Expedición de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial con perspectiva de género, étnica, cultural, generacional, regional, urbana y rural con la participación activa de las organizaciones de mujeres en su formulación, concertación, ejecución y veeduría. (…)

 

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Así mismo, pensar la paz con desarrollo, para algunas mujeres implica prevenir injusticias y hostilidades, es tranquilidad y es gozar de la protección y la tranquilidad social, es cumplimiento de promesas y programas estatales, es respeto a las diferencias y a los derechos humanos, es uso de métodos pacíficos para solucionar los desacuerdos. (citado en Zúñiga, 75) •

Paz con verdad, justicia y reparación

En varias investigaciones, las mujeres se refieren a este tema. Las huellas del conflicto armado en hombres y mujeres son diferentes, por eso la verdad, la justicia y la reparación deben hacerse desde la perspectiva de género. En especial, para el caso de las mujeres se debe incluir acciones de verdad, justicia y reparación relacionas con hechos de violencia basada en género como son la violencia sexual, las violaciones de derechos humanos relacionadas con roles tradicionales de género etc. En la construcción de los pactos que hacen los pueblos y en la puesta en escena de ese camino de reconciliación, además de las intenciones de legitimación del Otro y del semejante, de los propósitos de justicia, de las intenciones de respeto y de reconocimiento, parece entrar en juego la explicitación, de modo claro, de un punto: el reconocimiento y la asunción de la verdad. Es necesario enfrentar con veracidad en la guerra, la asunción de los muertos y la aceptación de la responsabilidad histórica de los crímenes se hacen necesarias. Hago referencia a las verdades sociales, jurídicas e históricas que los pueblos y los grupos implicados en el conflicto buscan ocultar y negar pero más específicamente llamo la atención sobre la verdad del goce implicada en esos actos de búsqueda de poder y de venganza a través de la guerra, verdad que de modo más radical y a toda costa se tapona con la racionalidad El psicoanálisis ha descubierto que para lograr la pacificación del sujeto consigo mismo, con los otros y con el mundo debe justamente enfrentarse a su verdad, que es la de su deseo y su goce, (DIAZ, 137).

Qué se ha escrito La revisión que se llevó a cabo para determinar qué se ha escrito en Colombia en relación al tema de mujer y paz implicó, por un lado, el registro de fuentes primarias, en la medida en que muchos de los documentos existentes corresponden a textos escritos por mujeres y organizaciones de mujeres protagonistas en acciones e iniciativas de paz y en los que se relatan sus propias experiencias en este ámbito. Y por otro lado, fuentes secundarias en las que se registra y estudia la labor de las mujeres y de las organizaciones de mujeres en favor de la paz en Colombia. Las fuentes que se consultaron abarcan principalmente libros, revistas, informes y memorias de encuentros, congresos y seminarios. Se consultaron documentos tanto en medios físicos como en medios digitales, dependiendo de la disponibilidad y acceso a los mismos. Fuente importante de consulta fueron los portales de las organizaciones de mujeres y de las organizaciones de paz en Colombia y de algunos centros de investigación vinculados a universidades que se relacionaban con el tema de estudio. En primera instancia, se revisó la producción bibliográfica y documental de Organizaciones No Gubernamentales de mujeres que trabajan en temas de mujer y paz en Colombia, y de centros de investigación relacionados con el tema. Posteriormente, se revisó directamente y en las bases de datos de importantes bibliotecas de Colombia – Biblioteca Luis Ángel Arango, Biblioteca Nacional, Biblioteca de la Pontificia Universidad Javeriana, Biblioteca de la Universidad Nacional de Colombia, Biblioteca de la Universidad del Valle, entre otras– la bibliografía existente sobre Mujer y Paz, determinando y revisando los autores y títulos relevantes para esta investigación.

 

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Bibliografía de Mujer y Paz Cabe anotar que, como se evidencia en la bibliografía y documentación hallada en esta investigación, el tema de mujer y paz es un tema heterogéneo que abarca una multiplicidad de temas y perspectivas, lo que obedece a dos causas fundamentalmente: al hecho de que las organizaciones, movimientos e iniciativas de mujeres presentan diferencias entre sí, y al hecho de que los mismos estudios y documentos que se han desarrollado en el contexto nacional tocan temas distintos. Uno de los primeros retos a los que se enfrentó este trabajo, en especial al tener que buscar bibliografía de un campo compuesto y, por lo mismo, complejo, al integrar dos conceptos o campos, fue determinar el sentido de mujer y paz, es decir, cuáles eran los límites conceptuales para entender paz en clave de mujer, o si se quiere, mujer en clave de paz. Por tal motivo fue necesario encontrar un criterio que nos sirviera de guía para determinar finalmente que documentos o textos entraban dentro del conjunto compuesto de mujer y paz, es decir, en el que estas dos cualidades, campos y fenómenos se interceptaban. El criterio guía sería determinado primordialmente por las siguientes preguntas: ¿qué han hecho y qué hacen las mujeres por la paz en Colombia? ¿En qué áreas y temas han trabajado las mujeres por la paz en Colombia? ¿Qué mujeres han trabajado por la paz en Colombia? Y en términos más generales: ¿Qué es hacer algo por la paz? Una primera caracterización que surgió al tratar de responder estas preguntas fue el hecho de que en los documentos existiera o se identificara una conciencia de procedencia, es decir, donde las acciones partían de una especie de conciencia de identidad mujer. En la gran mayoría de documentos que se registran es clara esta característica, hay un hablar como mujer y desde el hecho de ser mujer: yo mujer escribo, nosotras mujeres escribimos, yo mujer hago, nosotras mujeres hacemos, yo mujer pienso que…, nosotras mujeres pensamos que… Llamemos a esto el criterio de Conciencia Mujer. En este punto surgió una primera división: identidades colectivas e identidades individuales. El el primer grupo comprende las acciones y documentos que hacían parte de grupos organizaciones y colectivos de mujeres; el segundo, las autoras y líderes que en sus acciones y libros aportaban directamente, en la práctica o en la teoría, a la paz en Colombia. En relación a lo que se acaba de señalar, hay que resaltar que el aporte y trabajo de las mujeres por la paz en Colombia no se restringe a la esfera de lo práctico, es decir, al conjunto de acciones de incidencia política y social, ya que en los documentos registrados se evidencia un importante corpus que sustenta una contribución teórica y conceptual de mujeres se han preocupado y ocupado del tema de la paz en Colombia, y en algunos casos, de mujeres que se interesan por dejar un registro escrito del trabajo de las mujeres a favor de la paz en Colombia, como por ejemplo en el caso de los documentos de las organizaciones de mujeres que registran y casi que dan un testimonio de las acciones que esas mismas organizaciones han llevado a cabo (véanse el anexo de organizaciones de mujeres, el anexo de reseñas y el anexo de documentos registrados). El segundo criterio fundamental para esta investigación fue el de direccionamiento teleológico, es decir, el de conciencia de fin u objetivo referido a la paz, al que podríamos llamar conciencia paz. Lo que significa que en los documentos registrados se evidencia, tanto en las acciones o iniciativas realizadas por mujeres de las que tratan los documentos como en los aportes teóricos en el debate, una intencionalidad de estar en función y al servicio de la paz. Integrando los dos criterios, encontramos que uno señala la procedencia, Conciencia Mujer, y el otro señala la meta o fin, Conciencia Paz. Lo que determina una dinámica especial en el relacionamiento de los campos de mujer y paz y que guía esta investigación.

 

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Ahora bien, como se había mencionado anteriormente lo que se ha escrito y documentado en Colombia sobre el tema de mujer y paz es bastante heterogéneo, lo que posiblemente obedece a que no ha sido suficientemente documentado, es decir, que aunque se conoce de acciones que proceden de mujeres y que están dirigidas hacia la paz en Colombia, muchas de estas acciones no llegan a ser documentadas en textos y, por lo tanto, quedan por fuera de un registro bibliográfico sobre Mujer y Paz. No obstante, la bibliografía registrada sobre mujer y paz, un poco más de 180 títulos (véase el anexo 1), evidencia la existencia de un corpus sorprendentemente amplio si se tiene en cuenta lo reciente que aparentemente es el trabajo de las mujeres por la paz en Colombia. Varias cosas resaltan al revisar el contenido de los títulos registrados, en primer lugar la presencia de algunas temáticas predominantes: -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐

Construcción de paz: 14 documentos Historia de las organizaciones de mujeres y de las mujeres en el conflicto: 10 títulos Testimonio y experiencia de las organizaciones y movimientos de mujeres en Colombia: 9 títulos La paz y las propuestas de paz desde el feminismo: 9 títulos Sobre el tema de Memoria: 7 títulos Pedagogía y educación para la paz: 7 títulos Participación política y empoderamiento de las mujeres: 7 títulos

En un segundo grupo de frecuencia se encuentran los siguientes temas: -­‐ -­‐ -­‐

Cultura para la paz: 6 títulos El cuerpo como territorio de paz y campo de resistencia: 6 títulos La paz desde las víctimas del conflicto: 6 títulos

A estos dos grupos les siguen una serie de temáticas que cuentan con entre 2 y 5 títulos, a saber: -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐

Resistencia civil y No Violencia Implementación de la Resolución 1325 Afectación e impacto del conflicto en las mujeres Verdad, Justicia y Reparación Tierra y territorio Derechos humanos Agendas para la paz Madres y paz Mujeres en los procesos de paz Mujeres rurales Paz integral Vida libre de violencias como requisito para conseguir la paz

En cuanto al ámbito –internacional, nacional, regional y local– se evidencia que la gran mayoría se refieren a iniciativas y alcances nacionales, con tan sólo 14 documentos que se refieren al ámbito de lo regional o lo local. Las regiones cobre las que se consignaron documentos son: -­‐ -­‐ -­‐ -­‐ -­‐

 

Caribe colombiano Magdalena Medio Chocó Cauca Putumayo

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Nariño Oriente Antioqueño Medellín Ciudad Bolívar Montería El Salado Montes de María

En el tema de las mujeres construyendo, haciendo y manteniendo la paz, se constata que hay en general pocos documentos, donde una mayoría está relacionada con los procesos de seguimiento a la implementación de la resolución 1325 de 2000 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Adicionalmente, se identificaron las siguientes perspectivas desde las cuales se ha abordado el tema de mujer y paz: mujeres pensando la paz desde una perspectiva general y mujeres escribiendo sobre paz desde perspectiva de género; mujeres escribiendo sobre la forma en que las organizaciones de mujeres han aportado en la construcción de paz desde lo local; sobre la experiencia de mujeres que han participado como asesoras en las negociaciones fueron negociadoras de la paz en diferentes escenarios de negoción del conflicto; e historias de vida de mujeres que depusieron las armas y de mujeres que tienen un papel político. Se evidencia que hay algunas publicaciones asociadas a proyectos financiados por organizaciones internacionales y por otros que son proyectos de mujeres que han sido protagonistas –en tanto han tenido reconocimiento mediático– por procesos de negociación, dejación de armas, desmovilización y de mujeres que ejercen la política. A continuación se relacionan y analizan los documentos que se vinculan con las organizaciones de mujeres, haciendo énfasis en las que integran como parte de su trabajo el tema de la paz –incluyendo organizaciones de mujeres que por su relevancia en el entorno nacional son un referente importante sobre el tema de género–, las organizaciones por la paz y, por último universidades que desarrollan investigaciones y acciones relacionadas con paz y género. Organizaciones e instituciones académicas que trabajan el tema de mujer, paz y seguridad en Colombia En esta parte de la investigación se buscó identificar las fuentes primordiales relacionadas con la paz desde la perspectiva de las mujeres, específicamente, identificar las fuentes documentales textuales que tratan sobre el tema o qué manifiestan las acciones y posiciones de los actores que representan de alguna forma la realidad y que hacer actual y pasado de grupos de mujeres y mujeres individuales que trabajan por la paz en Colombia. Con este propósito se ubicaron algunas de las organizaciones de mujeres que, como parte principal o complementaria de sus objetivos, desde su accionar investigativo, social, político, jurídico o humanitario trabajan por la paz. De manera paralela se identificaron algunas de las organizaciones que trabajan específicamente por el tema de paz en Colombia, buscando en este caso rastrear si entre sus temas de estudio o en sus accionar se encuentran referencias a la labor de las mujeres por la paz en Colombia. En tercer lugar se buscó bibliografía en grupos y centros de investigación que están vinculados con instituciones académicas, que en este caso corresponden a grupos que pertenecen a algunas de las universidades más importantes en el ámbito nacional, en especial en el campo de las ciencias sociales. (Ver anexo 3) Organizaciones de mujeres

 

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Se investigaron siete Organizaciones No Gubernamentales, a saber: Iniciativa de las Mujeres colombianas por la Paz (IMP), Fundación Sí Mujer, Ruta Pacífica de las mujeres, Red Nacional de Mujeres, Sisma Mujer, Corporación Humanas, Casa de la Mujer y Ciase. Se identificaron diferencias importantes en las problemáticas abordadas por cada una de estas organizaciones, en las que se encontraron diferentes temas y enfoques: salud y derechos sexuales y reproductivos, acceso a la justicia de las mujeres víctimas del conflicto, afectación del conflicto en las mujeres, participación política de las mujeres, acciones de paz protagonizados por mujeres, reparación a las víctimas y marco jurídico sobre víctimas y género, entre otros. Temas comunes en gran parte de las organizaciones estudiadas son el tema de justicia y derecho de las víctimas mujeres y el tema de la afectación de las violencias en las mujeres. Se hizo evidente tanto en los documentos publicados por estas organizaciones como en las acciones propias de cada organización la preocupación por la visibilización de la problemática de las mujeres, lo que explica en gran medida la recurrencia de documentos que se preocupan por mostrar y describir la afectación que el conflicto armado y las violencias en general tienen en las mujeres. Por otro lado, también se constató un esfuerzo de estas organizaciones por el empoderamiento de las mujeres, en especial en dos campos: la participación política y la mujer como sujeto de derecho. Muchos de los documentos encontrados tenían por objeto servir de ayuda y guía para que las mujeres se reconocieran como sujetos con plenos derechos y para que pudieran tener herramientas para enfrentar los diferentes problemas que se originan en las violencias que las afectan en cuanto mujeres. No obstante, en el tema específico de mujer, paz y seguridad, es escaza la bibliografía que estudia y muestra el papel que ha tenido la mujer y las organizaciones de mujeres en la paz en cualquiera de los aspectos que se han definido para este estudio. Es decir, se encuentran muy pocos estudios que directamente tratan el tema de la construcción de paz desde la mirada de las mujeres. Se entiende que la motivación primaria en estas organizaciones surge de necesidades y problemas fundamentales por lo que trabajan en cada uno de los casos y que en esta medida, todos los documentos están relacionados con mujer y paz, sin embargo, los aportes teóricos y metodológicos, e incluso sus posiciones y posicionamientos frente a la paz en cuanto mujeres no son siempre explícitamente elaborados sino que se desprenden de manera integral de todas las acciones, iniciativas y esfuerzos. Por lo que se menciona anteriormente, la bibliografía que se incluye en cada una de las organizaciones como documentos relacionados con el tema de paz y mujer, incluye en algunos casos este tema como parte de un tema más concreto, como por ejemplo dentro del tema general de Justicia y Reparación, en el que según lo dicho se incluye o la perspectiva de la mujer o alguna parte que relaciona el tema con este tema en particular. De la revisión adelantada se pueden empezar a desarrollar algunas hipótesis sobre la producción documental relativa a las acciones de mujeres en favor de la construcción de la paz en Colombia. Las acciones consignadas reflejan principalmente el trabajo de organizaciones nacionales y algunas organizaciones regionales representativas, pero dejan de registrarse, dejan en el silencio, una gran cantidad de acciones que desde lo local desarrollan mujeres en favor de la paz. En efecto, los textos revisados que hacen referencia al ámbito regional y local se restringen a sólo algunos departamentos y regiones: Caribe colombiano, Magdalena Medio, Antioquia, Córdoba, Cauca, Nariño, Bogotá, Medellín, Chocó y Valle del Cauca. A pesar de la existencia de un corpus documental relativamente amplio, es posible que muchas de las acciones e iniciativas que se originan en las mujeres permanezcan todavía ocultas: ¿Cómo trabajan por la paz las miles de mujeres invisibles que en los esteros, montañas, desiertos y valles de este país resisten el

 

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conflicto armado? Poco sabemos porque poco ha quedado consignado en los textos escritos. Por ahora y teniendo en cuenta el objetivo de la investigación, se consignaran las acciones identificadas en los documentos revisados como acciones de mujeres para la construcción de la paz. Organizaciones de paz En general, estas organizaciones abordan de manera general el tema de la paz y no se identifican documentos que explícitamente estudien el tema de mujer y paz. Los pocos estudios que pueden relacionarse con el tema lo abordan de manera muy tangencial. Aunque en general son organizaciones de gran relevancia y con una amplia producción de documentos, no abordan el tema de la paz desde una perspectiva de género. En esta primera aproximación a las organizaciones que trabajan por la paz en Colombia se evidencia la ausencia de la mirada de la mujer no sólo en torno a un conflicto que la afecta de manera desproporcionada sino en su papel diferencial como generadora de paz. Salvo el notable y reciente trabajo de Planta Paz. Universidades y Centros de investigación En la bibliografía estudiada de las instituciones académicas, en especial de centros y grupos de investigación relacionados con el tema de mujer y paz, se evidencio, en términos generales, la existencia de una perspectiva más teórica que en el caso de las organizaciones. Esto se entiende ya que en la mayoría de casos el objeto de estos grupos y centros es precisamente generar aportes al conocimiento teórico sobre esos temas. Es decir que se percibe una mirada diferente en los estudios, vistos de manera general, ya que en el caso de algunos documentos de las organizaciones se comparte ese mismo propósito, y en algunos casos de las universidades, como en el caso específico del Observatorio de Construcción de Paz (Jorge Tadeo Lozano), el documento identificado tenía un propósito práctico y didáctico como herramienta para la construcción de paz. Como en los casos anteriores se evidencia la ausencia de estudios que aborden el tema de mujer y paz en Colombia de una forma explícita y directa. En la mayoría de casos los aportes teóricos sobre el tema se enmarcan en la reflexión sobre el tema de género. Resalta la importancia del tema en la Universidad del Valle, donde la producción bibliográfica sobre género tanto del grupo de investigación como del centro de estudio resulta abundante.

 

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Siglas CNRR Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación MPS

 

Mujer, Paz y Seguridad

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Mujeres y paz