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xcvCristo Agosto 2011

se ve

Pobreza, desigualdad y exclusi贸n

Ante la exclusi贸n social en Chile: indignados, comprometidos y convertidos, por Benito Baranda / Desigualmente desiguales, por Pablo Romero sj / Testimonios Paso a comunidad y Compromisos Temporales / Entrevista Gabriel Roblero sj / Grandes invitaciones


Editorial

Se inicia Agosto el mes de la solidaridad. Un mes en que reaparecen en el discurso los que siempre están al último y que son para Cristo los primeros; los pobres. Sin embargo, esta irrupción en el discurso no es la norma sino la excepción, dado que durante gran parte del año vemos con tristeza que la preocupación por la pobreza se desvanece. Aun cuando en Chile la última encuesta CASEN nos muestra un aumento de la pobreza e indigencia, cada vez más estos temas parecen ser omitidos del discurso público. Puede que esto se deba a la emergencia de temáticas más propias de preocupaciones de la clase media, como son el cuidado del medio ambiente o la educación superior, o bien, tenga sus raíces en que cada vez nos sentimos más cercanos al anhelado desarrollo y los que se encuentran rezagados en esta carrera empiezan a desaparecer del centro. Cualquiera sean las causas queremos invitarlos a poder entrar en una lógica distinta, que no obedece al exitismo o a preguntarnos quienes llegan primero y cuándo lo hacen. Queremos, en definitiva, entra en la lógica de Cristo que se queda con quienes hoy desaparecen del mapa; y no sólo se queda con ellos sino Él mismo se hace pobre y humillado. Este número nos invita a mirar la pobreza, la desigualdad y la exclusión con renovado espíritu para volver a poner en el centro a los bienaventurados del Evangelio; volver a indignarnos por las carencias de hombres y mujeres con quienes compartimos a diario, haciéndonos parte de su suerte. Y recordarnos que la preocupación por la pobreza no es deber de pocos sino de todos. Así ¡gracias a Dios existe Agosto! Para poder poner en el discurso –y sin duda en la acción- a quienes desaparecen el resto del año tras la máscara del desarrollo y el exitismo. Como católicos es nuestro deber que este tiempo no pase en vano. Equipo XCV Verónica Arriagada - Eduardo Castillo - Matías Córdova - Manuela Green – Andrés Manen - Manuel Torres

Cartas abiertas Los invitamos a participar de este espacio donde la comunidad se expresa libremente ¿Cómo? Envíanos cartas u opiniones al mail xcvboletin@gmail.com, para que podamos publicarlas y compartirlas como comunidad. Agradecemos el diseño de este boletín a Catalina Risso (catarisso@gmail.com) y al equipo editor de este mes.

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Iglesia y Mundo Desigualmente desiguales (o por qué la desigualdad sigue esperando) por Pablo Romero S.J. Publicado en elmostrador.cl el día 13 de junio 2011 La desigualdad en Chile, a pesar de ser una de las heridas más grandes de nuestra sociedad, sigue sin poder entrar en la agenda política de la elite de forma maciza. El año 2005 fue quizás “el” momento en que, a propósito de unas declaraciones del Obispo Goic (“la desigualdad en Chile es escandalosa”) se estuvo más cerca de reconocerla como un desafío país. Vinieron seminarios y discursos pero nada concreto. Lejos de ello, ni en la dictadura, ni en los gobiernos de la Concertación, ni en el actual gobierno, se ha establecido como objetivo claro la reducción de ésta. Ha estado ciertamente en el debate abstracto pero nunca se ha traducido en objetivos concretos de las administraciones, metas medibles y estrategias consecuentes.

aquellos que están teniendo estudios universitarios, puedan saltar a niveles de ingreso equiparables. Y por tanto, es hablar sobre todo de poder, redes y contactos. De “cartas de recomendación”, de colegios y movimientos religiosos que reproducen las diferencias. Es hablar de clanes y de gente con nombre y apellido. Es hablar de capitales humanos y sociales.

¿Razón? La principal, es que la desigualdad en Chile no es “cualquier desigualdad”. Chile es “desigualmente desigual”. Si tomamos una de sus manifestaciones mayores, la desigualdad de ingresos, reconoceremos fácilmente que la desigualdad no se distribuye igualmente en la población sino que es un grupo en particular, el 10% más rico (cuyo ingreso promedio por hogar casi alcanza los $3.000.000) el que se “dispara” del resto de la población. Este grupo casi triplica en promedio de ingreso al siguiente decil (cuyo ingreso promedio por hogar apenas supera el $1.100.000) y concentra casi el 40% del ingreso del país. Mientras el siguiente decil sólo concentra el 15% del ingreso del país.

Hablar de ese 10% es hablar de la historia de Chile desde la Colonia y el modo en que esta se realizó. Es hablar de una clase que, a excepción de la incorporación de ciertos inmigrantes y uno que otro artista, comerciante o deportista ha descubierto formas y nuevas formas de “hacer la diferencia”.

Dicho de otro modo, hay un 90% de la población que vive en rangos de desigualdad relativamente normales y que se condice con altos grados de movilidad especialmente en los cuatro primeros deciles. Mientras, hay un 10% que se escapa del resto y con una importante transmisión intergeneracional. Las cifras están disponibles y cuando se elaboran gráficos, el dibujo a simple vista es decidor… La última barra se sale del marco y, la mayoría son los hijos de los que estaban en esa última barra en décadas atrás.

Y hablar de todo esto cuesta, por eso no es un desafío del país. Porque todavía hay temor al conflicto de clase, temor a la desconfianza y al resentimiento social o étnico. Cuesta porque nos han enseñado que para modernizarnos y superar la pobreza “no hay que nivelar para abajo”… Pero sobre todo cuesta porque, he aquí la paradoja, la gran mayoría de los que tenemos la posibilidad de hablar e intervenir en el debate público con cierta publicidad e impacto, venimos de ese 10%, estamos cerca afectivamente, o aspiramos a él… Por tanto, es hablar de nosotros, de nuestras aspiraciones y nuestros privilegios.

Por lo tanto, si la desigualdad se comporta de esta forma, hablar de desigualdad es hablar de ese 10% más rico y el resto. De cómo se generan los ingresos en ese 10% más rico a diferencia del resto, y cómo se reproduce a nivel generacional. Es hablar de por qué cuesta tanto que el resto de la población, incluso

Cualquier política y acción pro igualdad si no toma en cuenta todo esto, siempre será una política o acción distributiva más, necesaria, pero paliativa. Si queremos cambiar necesitamos renuncia por más justicia. A favor, tendremos una sociedad de hermanos, con menos miedos, más feliz.

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Iglesia y Mundo Ante la exclusión social en Chile: indignados, comprometidos y convertidos Por Benito Baranda Desde la mirada que tenemos hacia el otro –pobre y marginado- se modela luego el vínculo que establecemos, por lo tanto es también oportuno reflexionar acerca de ¿qué relación sostenemos con aquellos más excluidos y abandonados de nuestra sociedad?, ¿quién de nosotros está dispuesto a vivir junto a las familias más pobres, a los llamados indigentes, a los jóvenes desempleados y a personas excluidas y discapacitadas, a aquellos que duermen en las calles o viven en mediaguas?. Las relaciones con aquellos que hoy viven en exclusión si son equivocadas pueden dañarlos aún más, por ejemplo si éstas parten de la invalidación o apropiación del otro los llevaríamos a una miseria aun mayor, es necesario que este vinculo se modele en la justicia, el respeto y la gratitud, “los pobres son nuestros maestros” repetía San Gregorio y es por lo tanto en esa relación donde más nos aproximamos al Señor.

Reconocer la igual dignidad de cada ser humano, en especial de aquellos más abandonados, despreciados, pobres y excluidos de la sociedad, pareciera ser una verdadera locura en un mundo que aplaude el éxito económico, el bienestar material, la agresividad en los negocios y la supremacía social, cultural y étnica de algunos por sobre los otros. La realidad de la pobreza en Chile, específicamente aquella que conduce a la exclusión, es decir a la ruptura de vínculos sociales y a la privación de oportunidades de desarrollo, sigue siendo escandalosa en una sociedad rica, a lo que se suma una desigualdad en la distribución de los ingresos aún indignante y generadora de un elevado malestar social. En este contexto de injusticia social requerimos movilizarnos y para ello hay que partir por revisarnos a nosotros mismos, en efecto ¿cómo miramos a quienes hoy están en situación de exclusión social y pobreza?, es decir ¿qué mirada tenemos acerca del joven marginado, del trabajador que recibe un salario injusto, del inmigrante discriminado y explotado, de la mujer jefa de hogar en pobreza y viviendo aún en campamentos, de quien está en situación de calle,…?, ¿los conocemos, aceptamos y queremos?. San Ignacio no señalaba que “nuestro compromiso de seguir a un Señor pobre nos hace de manera del todo natural amigos de los pobres”, es allí donde la mirada de carencia e inhabilidad termina por destruir la dignidad mientras que aquella de igualdad nos permite encontrarnos como hermanos, reconocernos y querernos como personas esencialmente similares.

“La práctica de la justicia (...) es una tarea constante frente a la cual no es posible actuar a medias ni por momentos desentenderse” Por último todo lo anterior tiene un impacto en el día a día de cada uno de nosotros, en la manera en que nos comportamos, por ello cabe cuestionarnos permanentemente sobre el ¿cómo ponemos en práctica en nuestra vida ordinaria esta mirada y vínculo con los más marginados, qué lenguaje utilizamos, cuál es la proximidad que tenemos y qué tipo de acciones comprometemos ?, ¿cómo es nuestro estilo de vida, las prioridades de consumo y los criterios de justicia?, hablamos mucho de desigualdad pero ¿estamos dispuestos a pagar mayor cantidad de tributos y a retribuir salarialmente con justicia renunciado a beneficios que hoy personalmente obtenemos los más poderosos y ricos o esperamos que otros tomen la iniciativa?. La práctica de la justicia, el realizar un trabajo por una sociedad más equitativa y que genere oportunidades igualitarias para que las personas libremente puedan crecer y progresar, es una tarea constante frente a la cual no es posible actuar a medias ni por momentos desentenderse, requiere que a la indignación y sentido del escándalo ante la miseria y la exclusión de muchos actuemos decididamente con un compromiso vital.

Fuente: www.latercera.cl

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Iglesia y Mundo

Demos inicio a un gran movimiento social que ponga en el centro de sus preocupaciones las injusticias a las cuales son sometidos los más excluidos y pobres de nuestra sociedad, para que esta tarea se manifieste con pasión en nuestras vidas es urgente que desarrollemos el ‘sentido social’, el mismo San Alberto sj nos decía que “quien tiene sentido social comprende perfectamente que todas sus acciones repercuten en los demás hombres, que producen alegría y dolor y comprende, por tanto, el valor solemne del menor de sus actos…El sentido social es aquella cualidad que nos mueve a interesarnos por los demás, a ayudarlos en sus necesidades, a cuidar de los intereses comunes”. El mundo requiere hoy más que nunca ‘ponernos en el lugar’ de quienes más sufren.

Es por ello que para caminar con cierta seguridad por esta senda es bueno reflexionar acerca del ‘sentido del pobre’ (Padre Hurtado), es imposible optar por los más abandonados y marginados sin perder privilegios y renunciar a bienes, a oportunidades y a beneficios particulares, sin despojarse de aquello que nos aliena, que nos invade con prejuicios y con discriminaciones ofensivas, y que muchas veces se viste de una seguridad aparente impidiéndonos ser justos y escuchar al Señor. Hay una profunda necesidad de conversión para que las miradas, relaciones y prácticas hacia los más abandonados se carguen de dignidad. Es así como la maravillosa labor profética a la que somos invitados cada uno por el Dios sólo es posible en el vínculo con él y ese vínculo llega a ser privilegiado, claro y profundo, cuando nace de la cercanía, proximidad y vida en común junto a quienes más sufren, sólo así es posible hablar de dignidad común, de hermandad y de verdadera comunidad en el Señor. Escucharlos, verlos y sentirlos es un buen inicio para trabajar con ellos por la recíproca inclusión, por la denuncia de sus dolores, injusticias y abusos, pero también por el anuncio de su dignidad y por la puesta en práctica de un compromiso real con la justicia social. La contemplación nos debe llevar inevitablemente a la gozosa entrega a los demás, “darse es cumplir justicia, el que se da crece” nos repetía el Padre Alberto Hurtado sj.

El Papa Benedicto XVI instaba a los jesuitas a que dedicaran sus vidas a permanecer en esas fronteras del dolor y la injusticia “para testimoniar y ayudar a comprender que existe una armonía profunda entre fe y razón, entre espíritu evangélico, sed de justicia y laboriosidad por la paz. Sólo así será posible dar a conocer el verdadero rostro del Señor a tantos para los que éste permanece hoy oculto o irreconocible”. Estamos también los laicos -que nos nutrimos de esta espiritualidad- convocados a seguir esta misma senda vocacional, de entrega y servicio.

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Comunidad Marcar hitos y dar pasos como Comunidad mayor nos ayuda a situarnos en tiempos compartidos y encontrarnos para ser más comunidad. Les compartimos dos testimonios de los que son probablemente los hitos más importante en que nos encontramos como cuerpo mayor: Compromisos temporales y paso a comunidad.

Crónica de un compromiso temporal

Testimonio Paso a comunidad Por Magdalena Jimenez

Por Matías A. Córdova Yukich

Llevo menos de un año en la CVX Jóvenes y como comunidad hemos realizado un profundo camino de crecimiento afectivo y espiritual, considerando que pocos nos conocíamos, pudiendo compartir, entre otras cosas, la experiencia de campamento de formación.

Este testimonio se trata de lo importante que es para mí el hecho de pasar de “pre comunidad” a “comunidad”. Para esto hay que tener claras las diferencias entre ambas, lo que, en realidad, no es mi caso. Sin embargo, puedo decir al respecto de mi comunidad, que hemos vivido un proceso de crecimiento y que hoy estamos “más grandes” que cuando empezamos.

Durante todo el 2011 las palabras compromiso temporal, aparecían como algo obligatorio, como un chek list que todo cristiano debe realizar para entrar más fácil al reino de los cielos. Eso fue lo que me pasaba. Pretendía llegar a la misa y que la gente me viera hacer un “compromiso”, pero en realidad yo no estaba realizando ninguno significativo. También el mal espíritu me motivaba a no realizar este compromiso, porque en constantes ocasiones me hacía notar que este debía de ser algo grande, el cual no estaba al alcance de mí. Pero la semana previa a la misa en que uno comparte con la comunidad mayor esta nueva misión, me di cuenta que mi compromiso era algo sencillo, que estaba al alcance de mis capacidades y al cual podría, después de un año, sentirme orgulloso de cumplirlo. “En todo amar y servir para hacer la voluntad de Dios en todas las cosas, pudiendo ver al Señor durante toda la semana y no los días domingos”, algo raro, pero simple. Ese era mi compromiso. Estar dispuesto a ver al maestro en los momentos menos oportunos, dándome cuenta que actúa a cualquier hora y momento, reconociendo en el, un hermano al cual hay que servirle.

Cuando partimos como pre comunidad, al principio estábamos todos muy motivados, pero a medida que fue pasando el tiempo y tuvimos más reuniones; comenzaron a llegar menos personas a cada reunión y a veces estas eran bastante improvisadas y poco guiadas. A esto se le sumó la ilusión de tener un coordinador que nunca llegó y finalmente muchas reuniones se redujeron a hablar de nuestro carrete del fin de semana y olvidar que era un momento de oración. Muchos compañeros abandonaron la comunidad y finalmente quedamos los que fuimos capaces de rescatar los momentos de oración y encuentro con el Señor entre las contrariedades de nuestra vida en comunidad. Cabe decir que, por lo menos para mí, estos momentos de oración han sido realmente enriquecedores y que superan con creces los de desmotivación. Ahora que somos una comunidad todavía falta gente a las reuniones y aún tenemos muchas cosas que mejorar. Sin embargo el tomar la decisión de ser comunidad es de alguna forma ratificar todo el trabajo que hicimos como pre comunidad: todo nuestro crecimiento en la fe, la comunión con nuestros compañeros y el acercamiento a Dios hoy nos sirve como pie para entrar en esta nueva etapa.

Me alegré mucho que fuéramos más de cuarenta los cevequianos los que ante el señor manifestábamos nuestros deseos de servirle.

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Comunidad “De los jóvenes he aprendido mucho sobre cómo ser sacerdote” Entrevista a Gabriel “Coto” Roblero SJ El año 2007, Gabriel fue ordenado sacerdote y su primera misión como tal fue la asesoría eclesial de la CVX jóvenes en Santiago. Fueron 4 años los que dedicó a acompañar a jóvenes en su crecimiento espiritual y comunitario, valorando y rescatando el trabajo hecho con los consejos de servicios, como también los campamentos de formación en Tirúa y las visitas a la Storta. A mediados de agosto deja Chile para radicarse en España, país que lo recibirá para sus futuros estudios. Su sucesor es Pablo Romero Sj, quién el 12 de agosto será ordenado sacerdote junto a 3 compañeros jesuitas.

¿Cómo fue trabajar en la CVX Jóvenes? Muy importante y fundamental porque ha sido mi primera misión como sacerdote jesuita. CVX jóvenes ha sido un lugar donde he aprendido mucho a ser sacerdote, y estoy muy contento por eso. Estoy muy agradecido por estos años y agradezco especialmente a los Consejos de Servicio por el trabajo en equipo que hemos hecho juntos, en la organización de actividades, los momentos formativos, apostolados, etc. ¿Qué diferencias y cambios notaste desde que llegaste, hasta que te fuiste? Muchos. Pero principalmente que las comunidades que terminan su formación en Jóvenes se proyectan en CVX adulta, y también que muchos secundarios luego siguen en CVX jóvenes. Me gusta mucho la responsabilidad y liderazgo que cada vez más están teniendo los mismos jóvenes. Hoy hay muchos proyectos y hay un carisma muy claro de CVX puesto en servicio, compromiso social, y vida espiritual. ¿Cuáles fueron las mejores experiencias que viviste (ej: Espacio Abierto, tertulias, campamentos de formación, etc)? Son muchas experiencias buenas que tuve en CVX. Por ejemplo, Campamento de Formación en Tirúa, acompañar Ejercicios Espirituales, visitar cada mes a los grupos de La Storta. También fue importante para mi como sacerdote celebrar la Eucaristía con distintas comunidades en la Capilla de la Casa de CVX. Y recuerdo de manera especial los trabajos de invierno que hicimos con el Centro Universitario de la Universidad Alberto Hurtado el 2008. Fueron muy importantes. Se hizo un gran trabajo con la construcción de mediaguas. Formamos un gran equipo de jóvenes que hasta el día de hoy siguen participando y tienen un liderazgo importante. Qué te faltó hacer en la CVX? Estos dos últimos años han entrado muchos nuevos jóvenes a CVX. Ha sido importante para acompañarlos los equipos de acogida e iniciación y la presencia de los otros compañeros jesuitas que están en CVX. Per a mi me ha faltado conocer más de modo personal a las nuevas generaciones en CVX. ¿Cómo quieres que te recuerden los tantos cevequianos que conociste en diferentes instancias? CVX para mi ha sido un tiempo fundante para mi formación sacerdotal. De los jóvenes he aprendido mucho sobre cómo ser sacerdote. Eso quisiera que tengamos como recuerdo. Que junto a ellos aprendí a conocer más a Jesucristo y pude entender más el Evangelio. Que el sacerdote que quiero seguir siendo lo aprendí a ser en CVX y que la vocación la seguimos viviendo juntos como Iglesia. ¿Qué le recomendarías y dirías a tu sucesor? Pablo sabe muy bien qué hacer. Ya hemos conversado mucho y seguirá por la misma ruta. Para él CVX también será el primer lugar donde vivirá su sacerdocio. Seguirá trabajando codo a codo con los jóvenes como lo ha venido haciendo. Pablo va a entregar lo mejor suyo por CVX. Es un jesuita con mucha profundidad espiritual y aportará mucho en la formación social y política de los jóvenes.

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Grandes invitaciones ¿Dónde estuvimos? Experiencia 234: Durante las vacaciones de invierno, fueron más de 600 integrantes de la CVX secundaria que participaron en el 3er campamento 234. Instancia en que se reunió una parte importante del movimiento de Santiago. Como CVX jóvenes, con un compromiso solidario con la comunidad mayor, fueron muchos los que participaron asesorando a los hermanos menores en su formación como cristianos.

¿Dónde estamos? Jornada Mundial de la Juventud: Por estos días, son más de

50 integrantes de la Red Juvenil Ignaciana que se encuentran representando a Chile en el Magis y posterior Jornada Mundial de la Juventud, ambos en España. La comisión nacional, es integrada por integrantes de la CVX jóvenes, Universidad Alberto Hurtado, como también movimientos parroquiales ligados a la Compañía de Jesús.

¿Dónde estaremos? Ordenaciones Sacerdotales: Después de largos años de estudio y preparación para consagrar la vida como religiosos, Cristián Gómez, Mario Insulsa, Rubén Morgado y Pablo Romero, serán ordenados sacerdotes el día viernes 12 de agosto en el Templo San Ignacio. El día sábado 13 harán sus primeras misas Mario Insulsa (15:30 SIEB) y Rubén Morgado (19:30 Santuario Padre Hurtado). El día domingo serán los turnos de Cristián Gómez (12.00 SIAO) y Pablo Romero (19.30 SIEB).

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XCV agosto 2011