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Alguna reflexiones en torno al fenómeno de las acampadas en algunas plazas del país Prólogo Hace casi quince años un grupo de ejecutivos de una multinacional japonesa llegó a Dusseldorf. Su intención era la de “fichar” algunos de los mejores estudiantes alemanes para su empresa. En una reunión con representantes de la Universidad, y ante la sorpresa general, estos ejecutivos japoneses pidieron conocer, no a los estudiantes con mejores resultados académicos, sino a los estudiantes que habían liderado las asambleas estudiantiles en las huelgas de anteriores cursos.

1 En la campaña electoral, TODOS, insisto TODOS los candidatos han coincidido en un mensaje: “Estas son mis ideas, estos son mis proyectos, estos son los miembros de mi equipo. Son ideas buenas, proyectos buenos, equipos buenos. Os pido que votéis a mi partido para que pueda desarrollar mis ideas y mis proyectos ayudado por mis equipos”. Lógicamente, cada candidato ha presentado ideas distintas, proyectos distintos y equipos distintos. Pero el mensaje, en todos los casos, ha seguido ese mismo esquema. El mensaje no se dirige solo al conjunto de sus militantes. Con ellos ningún partido conseguiría sus objetivos, ni siquiera los mínimos. El mensaje se dirige a la ciudadanía en general. Pero resulta que la ciudadanía en general ha asumido ya hace tiempo que actúa un poder ajeno a los partidos políticos y a los gobiernos locales, autonómicos, nacionales, e incluso trasnacionales (como la UE). Ese poder al que se nombra con mayor o menor acierto como “los mercados” lleva tiempo “plegando las voluntades”, imponiendo medidas, formulando amenazas y condicionando soberanías. Así que, cuando los políticos envían su mensaje a los ciudadanos, éstos no captan el mensaje como el político cree. Lo que el ciudadano recibe es más bien este mensaje: “Como digo estas cosas, confía y apóyame A MÍ y a mi equipo a avanzar en mi carrera personal en la política (y en la carrera política de mi equipo de ayudantes)”. Y un gran número de ciudadanos, indignados por las circunstancias que vivimos, no solo no se siente atraído por la idea de apoyar las carreras personales de esos políticos sino que, además, reacciona con un cabreo aún mayor.


2 ¿De dónde salen los políticos que se presentan con este mensaje? Básicamente y salvo algunas excepciones, los candidatos que estamos viendo en la campaña han ido llegando poco a poco, en un proceso de años, desde las bases de los partidos. Hace años se afiliaron y empezaron haciendo labores de militancia de base. Cuando se afilian llegan a agrupaciones de base en las que ya hay dirigentes intermedios que llevan más tiempo. Son sus primeros referentes internos. Por supuesto están los grandes líderes del partido que son referentes mayores…pero aún distantes. Así que ponen su mejor voluntad en participar, aprender, y de vez en cuando opinar cuando les dejan y siempre desde su inexperiencia, …. Poco a poco podrán ir avanzando en el “escalafón”. Irán teniendo cargos pequeños, quizás en barrios o en departamentos concretos. Se aplican en el trabajo por convicción pero si aspiran a hacer carrera en la política, saben que a mayor cantidad de votos, mayor cantidad de cargos disponibles y mayores posibilidades de promoción. Mientras lo hacen, procuran ser leales a quienes llevan más tiempo que ellos. Cuestión de respeto y también actitud inteligente. Es decir, por definición, por estructura de organización, la lealtad es esencial y la crítica peligrosa si quieres avanzar en el escalafón. La misma estructura genera fidelidades internas y un cierto seguidismo. También genera un discurso más o menos homogéneo, formas parecidas, un “estilo de partido”. El porcentaje de militantes de base activos en partidos políticos está en torno a un 5% de la población. Siendo generosos. Así que son un colectivo que no es precisamente mayoritario ni representativo de la población y que va desarrollando un “estilo reconocible” del que saldrán los que más tarde pedirán el apoyo a los ciudadanos para avanzar en su carrera política.

3 Entre el 95% restante de la población está en otras cosas. De ese 95% restante, hay un porcentaje (difícil de calcular, pero bastante más amplio que el 5% de los militantes en partidos) que está en otras organizaciones. Ese “resto” activo de la sociedad pone en marcha ONG’s, movimientos alternativos, organizaciones estudiantiles, organizaciones obreras, gremios, asociaciones de vecinos y de comerciantes, entidades culturales, directivas de clubs, etc, etc. Es decir, impulsa y sostiene el tejido social. En un barrio cualquiera, el número de ciudadanos implicados activamente en el tejido social es siempre mucho mayor que el de los militantes de partidos. En Barcelona eso es evidente.


En el Raval, quizás un barrio especial en este sentido, la diferencia es abismal. Toda esta gente con capacidad y alto grado de actividad, va incorporando experiencia y aprende. Por su actividad, tiene contacto con los miembros de los partidos que ocupan cargos y con los que están en las agrupaciones de base. Pero toda esa gente que forma y sostiene el tejido social, raramente es invitada a incorporarse a esos cargos que los partidos suelen reservar para “recompensar” como es de justicia, el esfuerzo de sus militantes que, además, han demostrado una cualidad importante en toda organización: lealtad. Ese fenómeno, desde luego comprensible y lógico, crea una “distancia” entre los partidos y el resto de la población. Y no es de descartar que también genere un cierto recelo. Al fin y al cabo, para los miembros de las entidades los miembros de los partidos son el poder que a veces da facilidades y otras pone trabas.

4 En un contexto de crisis profunda, (con un alto porcentaje de parados, contratos temporales, sueldos bajos, recortes y amenazadores futuros) …la población entiende que los partidos políticos, especialmente los de la izquierda (que deberían defender a los débiles) se han plegado a las presiones de los potentes poderes fácticos (sobre todo los “mercados”, pero no solo…) o bien que son incapaces de enfrentarse con ellos. Así que los militantes de partidos y los partidos en sí, como son pocos (5%), distantes, y son percibidos como más leales a sus dirigentes y organizaciones que a la ciudadanía en general, y como no se enfrentan sino que ceden ante esos poderes (aunque se diga que la izquierda es por falta de fuerza, la socialdemocracia por pragmatismo –que es entendido como falta de convicción en sus propios valores- y la derecha porque defiende las mismas ideas de quienes presionan…) pues la ciudadanía los rechaza como solución y los coloca como parte del problema. Concretamente como el tercer problema más grave del país..y subiendo.

5 Lo que sucede en las plazas Acabar con la democracia no es el objetivo. Más bien reivindicarla. Expresar la indignación es una parte de lo que está sucediendo. La primera parte, la que enciende la chispa. Indignación contra los poderes financieros, contra los mercados, contra la banca, contra los corruptos, contra los especuladores… Pero la cosa irá a más porque lo que se está cuestionando no es la democracia (la soberanía del pueblo) sino el papel de quienes se dicen representantes del pueblo. El papel de los partidos (y de los políticos) en la democracia.


Se quiere castigar a los partidos. Gritarles “no nos sentimos representados por vosotros”. Algunos porque aspiran a la utopia y los harían desaparecer (los anti-sistema que hay en esas plazas), pero la mayoría porque espera que de la protesta salga un NUEVO SISTEMA más DEMOCRÁTICO, con un nuevo tipo de políticos que sean fieles a los ciudadanos frente a los poderes y no se limiten a ser leales con sus organizaciones y líderes. Por eso se habla de Revolución. Ningún partido, por mucho que crea poder hacerlo, podrá capitalizar un movimiento así. Es más, todo intento será considerado como una agresión, un intento de debilitarlo, dividirlo o utilizarlo y será rechazado con contundencia. No se puede apagar el fuego con gasolina.

6 Tarde o temprano acabará la catarsis. La misma catarsis liberará tensiones y las cosas pasarán a otra fase. En esa otra fase, los partidos, especialmente los de izquierda, deberán dar pasos INEQUÍVOCOS o la tensión aumentará aún más y la situación empeorará. Las listas abiertas serán imprescindibles. Listas en las que aparezcan un nuevo tipo de políticos, líderes sociales nuevos. (ver prólogo que para esto estaba ahí) , cercanos, percibidos como leales a su pueblo y no a sus partidos. Los partidos deberán tratar de incorporar a miembros del tejido social poniendo el “aparato” a disposición y no al revés, exigiendo su lealtad al partido (la lealtad al proyecto, vale, la lealtad al ciudadano imprescindible, la lealtad al partido “no required”). Lógicamente esto chocará con la oposición de la militancia de base que aspira a avanzar en el escalafón… Bueno, tendrán que definir sus “vocaciones reales”. Será imprescindible reformar la ley electoral para acercarla al principio de un ciudadano un voto y que, sea donde sea el lugar en el que vota, su voto “pese” lo mismo. Y será necesario “mostrar” a los ciudadanos un compromiso más firme con ellos y con sus problemas : reducción de sueldos y privilegios mientras dure la crisis, para empezar… y varias cosas más que no deberían tardar…

Reflexiones en torno a las acampadas  

Documento de reflexiones personales

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