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Apuntes sobre el Despertar y la Autoobservaci贸n Manel Seral Coca Transcripci贸n de textos manuscritos. Apuntes de sus clases.


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Contenido Introducción .......................................................................................... 3 Sin forzar cambios ................................................................................. 4 Conversación innecesaria. ............................................................... 8 Imaginación ...................................................................................... 8 En busca del Yo ...................................................................................... 9 Esencia y personalidad. ....................................................................... 10 La casa en desorden. Alegoría ............................................................ 11 Las dos grandes leyes cósmicas .......................................................... 12 La ley del siete. Ley de octavas. ..................................................... 12 El Rayo de la Creación ......................................................................... 13 La fábrica de tres pisos. ....................................................................... 13 Posibilidad de evolución en el hombre .............................................. 15 El diagrama escalonado ...................................................................... 17 Idea del esoterismo ............................................................................. 18 Religión ................................................................................................ 20

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Introducción Trasteando entre el inmenso material que Manel dejo, encontré este manuscrito, singular, escrito de su puño y letra, con su pluma. Apuntes sobre el Despertar y la Autoconsciencia. El formato de página va acorde con el medio que utilizó para escribir, supongo que lo que tenía a mano: papeletas electorales para el Congreso de los Diputados de las primeras elecciones democráticas allá por 1977. No diré partido. Ya no existen No puedo datar el contenido, pero, a juzgar por algunas notas, de antes que utilizáramos nueve dígitos telefónicos, esto es, sin prefijo provincial Algunas partes son ciertamente incomprensibles: es difícil leer el original, por el roce y por el deterioro del papel…y por lo tergiversado que eran sus razonamientos. Iba sobre la marcha en un batiburrillo de ideas conexo-inconexas pero tejidas a lo largo de una idea central. Mucho no es de él. Es su personalidad. Pero su esencia, subyace. Pero como se dice...hete aquí, tal y como fue. Son reflexiones dignas de ser leídas. Xadelmar

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Sin forzar cambios Cambiar algo en uno mismo sin correr el riesgo de perder algo de valor, requiere un conocimiento del todo que estamos lejos de poseer. Podríamos luchar por despojarnos de alguna cualidad personal que, debidamente manejada, podría convertirse en el futuro, en un caudal positivo, o fortalecer un rasgo que cause nuestra admiración, pero que sería impedimento para nuestro desarrollo futuro. Si un hombre pudiera alterar una característica que le causara disgusto, alteraría, al mismo tiempo, todo el equilibrio de su maquinaria, provocando cambios en otras partes de sí. Se sugiere dejar de lado todas las actividades con un carácter dudoso, hasta tener mayor habilidad en la tarea de ordenarlas, y dedicarse a las de naturaleza definida. Buscar ejemplos de trabajo equivocado de los centros, casos en que un centro trata de realizar el trabajo de otro o se entromete en su labor. Por ejemplo la pretensión del Centro Intelectual de que “siente” cuando es capaz de sentir nada, o del Centro Emocional que adopta decisiones que no están en sus atribuciones, o las actitudes del Centro Motor ,imitando el trabajo de otros Centros, aparentando una verdadera tarea de pensar o sentir. La capacidad de un Centro para actuar en lugar de otro, puede ser muy útil en cuanto que permite la continuidad en la acción, pero si ocurre con demasiada frecuencia, podría convertirse en un hábito y ser una cosa dañina. En las personas neuróticas, como resultado de todas esas interferencias, y mal funcionamiento de las partes de la maquinaria, andan cada una por su lado. Ejemplo de interferencias, observar el ciclismo Observación de frases como “Siempre pienso que…”, “estoy convencido de…” son irreales. Todo fluye dentro de mí, como fluye fuera. Un estado interior sigue inmediatamente a otro: un estado de placer es reemplazado por otro, de desagrado….Al mirar hacia el interior, parece que todas las emociones juegan cambiando de lugar entre sí. Un estudio nos convencerá que el flujo interior tiene más importancia en nuestro modo de vivir que el exterior. Generalmente solemos culpar a la instabilidad exterior de lo que nos ocurre en 1 lugar de la inestabilidad propia . El hombre está dormido, dormido nace, vive y muere. La vida es para él, solo un sueño del que nunca despierta. Hay para el hombre cuatro posibles estados de consciencia de los que el común solo conoce dos: el sueño nocturno y la consciencia en el estado habitual de vigilia, al que Gurdieff considera “caminar en sueños”. Existen otros dos: La autoconsciencia o recordación de sí mismo, (nítido sentido de la propia consciencia y de lo que ocurre alrededor), y la Conciencia Objetiva o Conciencia Cósmica (el más elevado).

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Las mejores narraciones sobre éste cuarto nivel pueden encontrarse en la Literatura Religiosa bajo el término de Iluminación. En un verdadero estado de autoconsciencia, un hombre se ve a sí mismo tal y como realmente es, y en el estado más elevado puede ver todas las cosas objetivamente. El hombre posee el derecho natural de poseer el tercer estado, la autoconsciencia, perdida a acusa de una educación equivocada, erróneos modos de vida y descuido continuo de las partes más elevadas de su naturaleza. Ouspersku hablaba de éste sueño como de un estado de trance. Es posible despertar y recordar lo perdido, pero nada de ello se necesita: 1. 2. 3.

Darse cuenta de que estas dormido Recibir ayuda de alguien que se las haya arreglado para despertar y luego saber cómo hay que hacerlo Disponerse a una lucha larga y difícil

Primer paso: descubrir por sí mismo si es cierto o no que se está presenta al hacer las cosas, observando que no es “yo” sino “ello” quien habla dentro de mí, se mueve, ríe, llora y siente en mí, tal como llueve, aclara o vuelve a llover fuera de mí. Las cosas suceden dentro de mí, y la tarea es observarlo. El principal obstáculo para adquirir una conciencia superior es creer que se está ya en posesión de una conciencia plena. Hacemos las cosas sin estar conscientes de nosotros mismos, haciéndolas... Nuestra atención queda absorbida por la actividad. Es preciso volver parte de esa atención sobre nosotros mismos para autoobservarnos. Esa división artificial de la atención es la clave principal de la autorecordación y de la autoobservación, bases para la autoconsciencia. La autoobservación llega a su fin cuando nos identificamos con alguna cosa. Pero ocasionalmente nos las arreglamos para sorprendernos a nosotros mismos en un estado intermedio, emergiendo o a punto de deslizarnos en el sueño. Si nos sorprendemos en ese acto, a veces es posible, mediante un esfuerzo especial de voluntad, luchar por regresar al estado de vigilia. Con el tiempo nos familiarizamos con estos dos movimientos contradictorios: el de dispersión en sueños (hacia el exterior) y el de regreso a nosotros mismos (hacia el interior), No tratamos ya con ideas, sino con expresiones reales. Ésta experiencia de despertar de repente en un mundo que duerme y la extrañeza resultante suelen ser consecuencias de ejercitar la autorecordación. Si la autorecordación es difícil en solitario y en circunstancias favorable, puede parecer imposible en medio de las distracciones de la vida diaria. El primer paso será volvernos de las vaguedades de nuestra mente, hacia el cuerpo. Sabemos que tenemos cabeza, tronco y miembros, pero en estado ordinario, recibimos muy pocas impresiones de ellos a menos que estemos doloridos. Un nivel de consciencia más alto es la puerta de entrada a elementos de experiencias nuevas, como una entrada a un mundo y forma de vida distintos. El pequeño Yo que nos limita cada día, que insiste en sus derechos personales y su separabilidad, no está ahí para aislarnos en su ausencia. Se nos admite en un orden de existencia más amplio. Conceptos como tuyo o mío, de él o de ella, y

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hasta “antes” y “después” se han ahogado en insondables profundidades. Todos “conocemos” algo directamente. La sensación de separación desaparece. Hay una mezcla entre sujeto y objeto, un olvido de todo lo demás, una absorción mutua. A menudo se siente un goce, una exaltación, una alegría profunda. No es conocer de afuera, sino de adentro. Quien experimenta ésta Consciencia Cósmica, aprenderá en los pocos minutos o instantes que dure, más que en meses o años de estudio ordinario, y cosas que ningún estudio ha enseñado jamás a un hombre ni podría enseñarle. Obtiene especialmente una concepción del todo, o al menos de un Todo tan inmenso que empequeñece toda concepción. Para la mayoría “ser” significa “existir”, pero es posible existir de muchas formas y niveles. Es diferente, por ejemplo, el “ser” de una piedras y el de una planta, y el de ésta y el de un hombre. Más difícil de entender es que puede haber la misma diferencia entre el “ser” de un hombre y el de otro. Menos personas aún, entiende que el conocimiento de un hombre difiere de su ser. Para progresar a los largo de la línea del Ser, hemos de luchar contra nuestras debilidades, en especial la del sueño, adquiriendo a la vez cuanto conocimiento podamos. Si permitimos que el conocimiento le gane a nuestro Ser, podríamos saber en teoría lo que debemos hacer, pero no podremos hacerlo. Si fuera el Ser quien se adelantase al conocimiento nos hallaríamos en la situación de aquellos que han adquirido nuevos poderes y no saben qué hacer con ellos. La gente confunde conocimiento con comprensión, pero no otorga necesariamente la comprensión de una persona, ni llega necesariamente la comprensión con un mayor acceso de conocimiento. La comprensión es el producto de cierta relación entre el conocimiento y el Ser, y siempre lleva consigo darse cuenta de la relación entre un objeto estudiado y algo mayor que él. Aun cuando el conocimiento crece en Occidente, la comprensión de él está muy atrasada: se tiende a la especialización, y esta causa que se sepa cada vez menos de la relación entre la Parte y el Todo. Otra causa de confusión está en que muchos no llegan a darse cuenta de cuán subjetivo es su lenguaje y hasta qué punto sometidos a su poder. Escuchando una conversación es fácil darse cuenta de que ambos están de acurdo cuando parecen estar en posiciones opuestas por usar palabras de forma distinta o al revés. Existen dos líneas a lo largo de las que debemos trabajar: conocimiento y ser. El primer obstáculo en el progreso es el sueño. Deberemos dirigir nuestro esfuerzo, pues, contra el sueño. Sería útil comenzar el trabajo en la línea del Ser, con un cuidadoso estudio de las causas que nos mantienen dormidos. Así, descubriremos que una causa muy importante es el trabajo equivocado de los Centros. El estudio de los roles es una parte importante de nuestra autoobservación. La vida se haría insoportable para un hombre si tuviera que estar continuamente consciente de las muchas incongruencias y contradicciones que hay dentro de él y, a fin de disminuir ese riesgo, ha creado dentro de sí, una cantidad de puntos ciegos que evitan que perciba los conflictos entre sus otros “yo”. Los “paragolpes” son herramientas por medio de las cuales, podemos pensar siempre que tenemos razón. Un hombre que posea “paragolpes” realmente fuertes no necesita justificarse, pues está completamente ajeno a las

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incongruencias que hay dentro de sí, y se acepta creyéndose enteramente satisfactorio tal y como es. Ouspersky habló también del Rasgo Principal. Existe un rasgo central alrededor del que gira todo lo que hay en un hombre. Es realmente su debilidad principal y explica mucho de lo que hay en su personalidad. El descubrimiento de la principal debilidad de uno y la lucha contra ella es importante, pero el Rasgo Principal está tan celosamente protegido por paragolpes que raras veces un hombre es capaz de descubrirlo por sí mismo. So observa el diseño de su vida entera, podrá ver la misma clase de problema repitiéndose continuamente y terminado en la misma forma de impasse. Si logra hacerlo es posible que se acerque bastante al Rasgo Principal. Por la observación de sí, cuando despliegue todas esas “fotografías” para analizarlas, descubrirá que muchas de ellas se corresponden entre sí, en forma natural, en grupos, de modo que comenzará a ver los retratos de una cantidad de subpersonalidades que hay dentro de Usted mismo: una estrella que cae, un incomprendido, un mártir, un rebelde, un snob… Cuando se hayan visto esos tipos menores es bueno darles nombres y familiarizarse con ellos. Solo entonces podrá controlarlos. Debemos darnos cuenta que somos responsables de ellas y no cargan las culpas sobre los demás, aceptar su responsabilidad y nunca buscar excusas. El trabajo de presentarse uno mismo al mundo, con el sentido teatral de la palabra, le lleva al hombre mucho de su tiempo de modo que con frecuencia tiene que preocuparse cuando habla de la impresión que produce en la gente: anota sus reacciones ante lo que él dice, vigila sus expresiones, presta atención al tono de sus voces, a lo que dicen y no dicen, sopesa el respeto con que lo reciben y el interés que muestran. La identificación del “yo” de la vida diaria puede adoptar formas diversas. Freud dice que el ego es en primer lugar y principalmente, un ego corporal. La consideración exterior es en gran medida provocada por las ideas que uno tiene de su cuerpo, y de sus reales o supuestas debilidades y flaquezas. Aun cuando alguien haga broma sobre sus peculiaridades personales, puede ser una pantalla tras la que oculte sentimientos heridos. Un hombre puede ser hipersensible por muchas deficiencias o debilidades, reales o supuestas de su persona o de su historia personal. Esas deficiencias tienen que ser ocultadas por él al mundo y sus puntos fuertes colocados al frente cuando habla con otras personas. La consideración interior es muy contagiosa. Cuando nuestro interlocutor entra en ella, nace la tensión emocional, nos sentimos incómodos y empezamos también a considerar lo interior. Sentimos que se ha perdido algo tanto de la conversación como de la relación con la persona y que nos corresponde enderezar las cosas: “tal vez hemos hablado antes con poco tacto y como resultado, ahora la otra persona está ofendida. Decidimos que debemos pisar con más cuidado y las consecuencias de los esfuerzos por deshacer el daño pueden ser aún peores”. La consideración interior es síntoma de debilidad interior. Nos atemorizan asombrosamente nuestros semejantes. Sería absurdo que en nuestro nivel común de Ser somos capaces de comprender a otros y no hablar de proporcionarles ayuda. No podemos siquiera ver a la otra persona como es, sino a través del cristal deformante de nuestros gustos y rechazos, prejuicios y

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aversiones. Nadie es capaz de penetrar en otro y entenderlo a menos que haya penetrado dentro de sí mismo y se haya comprendido y aún puede cometer errores. La consideración exterior sería el justo antídoto, pero es muy difícil. Exige una relación y una actitud enteramente distinta hacia la gente, una preocupación por su bienestar en lugar del nuestro. Exige de quien lo practica mucho conocimiento y otro tanto de autocontrol. No debo hablar de otra persona “por su bien” o “para ponerlo bien” o “para explicarle su punto de vista”, pues la consideración exterior no formula demandas ni tiene requisitos que no sean los de la persona a la que uno se dirige. Las actividades altamente mecanizadas nos ayudan a mantenernos como somos, en un estado de sueño. Otras tres actividades son igualmente soporíferas: la mentira, la conversación innecesaria y la imaginación. Para Gurdieff, mentir tiene un significado especial. Ordinariamente significa apartarse de la verdad, pero como realmente muy rara vez sabemos que es la verdad no se nos puede reprochar que nos apartemos de ella, pero si se nos podrá culpar de hablar sobre ciertas cosas como si supiéramos todo acerca de ellas, cuando en realidad sabemos muy poco o nada.

Conversación innecesaria. En algunas personas su centro motor del habla no está nunca inactivo. Charlan sin cesar y su charla es sobre nada, especialmente sobre la nada que son ellos mismos. Es una mortificación terrible este torrente de palabras a alta presión, para el que habla y para el que escucha, y consume una inmensa cantidad de valiosa energía nerviosa. Tampoco el taciturno está libre de ello porque en su interior puede estar produciéndose una conversación inaudible de baja graduación. Si escrutamos cuidadosamente los rostros de la gente en la calle, veremos que mueven los labios al tiempo que sus caras cambian de expresión.

Imaginación La imaginación creadora del artista por la que visualiza y sostiene en su mente la imagen de lo que va a crear es algún muy distinto que dejar vagar la mente. La visualización requiere un esfuerzo sostenido de atención. Lo otro es algo que funciona por sí mismo. Gurdieff considera imaginación cualquier cosa que funciona por si misma sin que se le preste la menor atención. No la confina a la mera elaboración mental de imágenes. La capacidad de dirigir la atención es obviamente de suma importancia en nuestro trabajo. Las danzas sagradas se contaban entre las materias más importantes en las escuelas orientales. Podían expresar en sus movimientos cierta forma de conocimiento al tiempo que inducir en los ejecutantes un estado de ánimo armonioso. Cada Centro podría dividirse en varias subdivisiones. La primera en una mitad positiva y otra negativa. La segunda cada mitad en segmentos: motor emocional e intelectual. Éste último está muy vinculado al tema de la atención. En el Centro Intelectual y en la parte motriz, el pensamiento transcurre sin la menor atención. En la parte emocional, la atención esa atraída por el interés intrínseco del tema. En la parte intelectual la atención tiene que ser dirigida al tema por medio de un esfuerzo.

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En busca del Yo El hombre tiene muchas ilusiones acerca de sí mismo. Una de los más preciados y ridículas es la de ser dueño de un “yo” dominante que imparte uniformidad a su vida y controla sus variadas funciones. No hay en el hombre común nada parecido a un “yo” permanente. Innumerables “yo” están continuamente reemplazando entre sí. En un momento está presente un “yo” que será al momento siguiente, reemplazado por otro. Todos los pensamientos y sentimientos exigen ser “yo” hasta que son arrojados al fondo y reemplazados por otro “yo” rival. Poseemos un solo cuerpo, pasamos por la vida con un solo nombre. Estas dos cosas estables contribuyen a producir en nosotros la ilusión de permanencia y unidad. No solo cada pensamiento, sentimiento o sensación en nuestro interior, reclama el derecho a decir “yo”, sino que – lo que es más peligroso- tomo decisiones por las que el resto de nosotros deberá responsabilizarse. El hombre común es una pluralidad, no una unidad. Su nombre es legión Walker dijo: “El primer descubrimiento en la observación de mí mismo fue la rapidez con que ocurrían dentro de mí los cambios. Un estado de ánimo daba lugar a otro. No eran solo los sentimientos. Una idea a la que me adhería plenamente antes, se transformaba en otra que poco después me resultaba totalmente inaceptable. Tenía a Ouspersky negando que hubiera nada en mi de central y permanente”. Ouspersky:”Eso que llamamos nuestra voluntad no es sino lo resultante de nuestros variados deseos. Cada vez que hacemos algo podemos decir, con razón, que hicimos lo que queríamos hacer. Actuamos bajo el dictado de nuestros deseos, pero poco o nada podemos hacer para adquirir esos deseos. Coincidimos con la idea de Buda que “el hombre es esclavo de sus deseos””. Afirmar que el hombre es movido por fuerzas exteriores, no excluye toda posibilidad de elección. El hombre mecánico posee, en realidad, una pequeña medida de elección, de modo que puede escoger en qué forma debe reaccionar. Aun cuando el hombre es una máquina, hay ciertos puntos débiles en ella, en los que es posible un libre juego entre los distintos componentes del mecanismo. Y es en esos lugares donde puede comenzar una lucha por ganar el control de sí mismo. “ Cada vez que enfoco mi atención dentro de mí y empiezo a buscar un “yo”, veo una sucesión de percepciones, ideas y emociones que vienen y se van, y que nunca permanecen allí mucho tiempo. Nunca puedo atrapar nada a lo que puedo llamar mi “yo”. Puedo, naturalmente, confeccionar una lista de todas las cosas que he visto como resultado de mi autoobservación, y puedo decidir que todos esos pensamientos y emociones que apruebo, pertenecen a mi “yo” imaginario o falsa personalidad. Pero es, evidentemente, una estafa”. Cada vez que dentro de nosotros los sentidos especiales registran un acontecimiento o un objeto del mundo exterior, una onda de pensamiento surge de nuestra mente. Nos sentimos felices si la onda de pensamiento que el acontecimiento ha provocado es agradable, y desdichados si es desagradable.

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Pero el verdadero “yo” o alma, permanece muy por encima de tales perturbaciones. El alma es pro propia naturaleza, iluminada y libre. El conocimiento de éste “yo” mayor, es conocimiento directo, opuesto al conocimiento indirecto adquirido por medio de la razón y los sentidos especiales. Es experiencia pura.

Esencia y personalidad. Separamos al hombre en esas dos partes. La Esencia comprende todas las cosas con que nace. La Personalidad es lo que adquiere. La Esencia incluye la constitución física y psicológica, y todo lo heredado de sus padres en forma de potenciales y tendencias. La Personalidad está constituida por todo lo que posteriormente aprende y abarca sus gustos y aversiones. La Personalidad crece muy rápidamente y domina a la Esencia. Un hombre de edad mediana puede poseer la Esencia de un niño. Un niño no tiene Personalidad y lo que hay en él es verdadero y suyo. Tan pronto comienza la educación, su Personalidad comienza a crecer, aprende a imita a los adultos adoptando muchos de sus gustos y aversiones, copiando sus métodos de exhibir sus emociones negativas. Mientras la Esencia es siempre sencilla, cruda y recta en su comportamiento, la Personalidad es tan compleja que llega a engañarse a sí misma. Pero hay mucho en la Esencia de primitivo, rudo y hasta salvaje. La Personalidad es una parte muy necesaria. Se precisa no que el hombre elimine su Personalidad, sino que se la haga sentir mucho menos activa, para permitir crecer a la Esencia. La Personalidad está, por lo general, más desarrollada entre las personas de ciudad y las de preparación intelectual que entre los que trabajan la tierra. A éstos, la Personalidad no se les ha ido tanto de la mano, y actúan con más frecuencia desde sí mismos. La Personalidad ha sido conformada en el mundo exterior y es puesta en acción por la polea de los acontecimientos externos. Un hombre se imagina que es libre. La Esencia es la parte más real en nosotros. Es solo de la Esencia de donde puede surgir cualquier cosa real y nueva, como un Yo permanente que controla. Para que ello suceda, la Personalidad tiene que hacerse menos activa y la Esencia crecer. Para que la Esencia crezca tiene que ser alimentada en forma de una nueva clase de pensamiento. Pero el conocimiento solo puede llegar a la Esencia a través de la Personalidad: primero la Personalidad debe crecer a expensas de la Esencia. Luego deberá hacerse más pasiva, y entonces la Esencia aprenderá de la Personalidad cómo crecer. El crecimiento de la Esencia es siempre el resultado de la comprensión y ésta empieza en la Personalidad. Estamos incapacitados para alcanzar directamente la Esencia. Los que trabajamos seriamente estamos constituidos por dos características distintas: la persona que todavía anda por el mundo llamándose “yo” y creyéndose a sí mismo una unidad, y la

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otra parte, pequeña pero mucho más real, de nosotros que mira a través de las máscaras de la otra parte. Aun cuando un verdadero Yo observador ha estado ahí desde el comienzo, el proceso puede ser continuado por algo muy distinto, y en lugar de una verdadera autoobservación, puede estarse solo soñando que se trabaja. Se precisa una vigilancia muy aguda contra ésta hábil sustitución de lo genuino por lo falso.

La casa en desorden. Alegoría El carruaje alegoría: “El carruaje representa el cuerpo del hombre y el conductor su mente. El carruaje si liga a los caballos por las varas, y el conductor por las riendas”. El trabajo sobre uno mismo debe comenzar con el conductor (mente). Se hace necesario que despierte, escuche la voz de su amo y sea capaz de seguir sus instrucciones. Tiene que aprender lo que antes había descuidado; la forma correcta de guiar, alimentar y uncir el caballo al carro. Es importante que mantenga en orden lo que tiene que ver con el caballo y el carruaje. El caballo representa a las emociones y hasta el momento ha tirado de todo hacia donde le venía en gana. Pero ahora, el conductor debe controlar sus movimientos con las riendas y de acuerdo con las instrucciones del amo. Pero que esto suceda o no, depende de que el caballo haya sido debidamente enganchado y que el conductor posea las riendas. Las riendas serán los medios con los que la mente pueda controlar sus emociones. ¿Cómo puede el Centro Intelectual dominar el Centro Emocional? El caballo no entiende el idioma del conductor porque éste se expresa con palabras y el Centro Emocional con símbolos. Razonar con nosotros mismos en ese modo no tiene ningún efecto, pues nuestras emociones se comportan a menudo, de un modo irracional. La conversación no tiene efecto alguno sobre el caballo y en nuestro habitual estado de duermevela no existen riendas entre el conductor y el caballo. Solo en el estado de autorecordación podemos ejercer alguna clase de control sobre nuestras reacciones mecánica. Nuestras personalidades determinan nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Precisamos, pues, acercarnos a ellas. Mme. Ouspersky comparaba a menudo nuestras personalidades con enormes pasteles inflados y calientes que llevamos muy cuidadosamente con la esperanza que nos admiren. La costra de un pastel caliente es tan delgada que al menor golpe se quiebra mostrando su vaciedad interior. Conscientes de ese peligro, estamos siempre en guardia, protegiendo nuestra personalidad de todo trato rudo, insistiendo que estamos en lo justo, que los demás están equivocados y justificando nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Tener que ser siempre correcto y, lo que es aún más agobiante, tener que probarse a sí mismo que siempre se actúa correctamente frente al mundo, es un trabajo fatigoso que consume mucho tiempo. Darse cuenta que esas obligaciones son innecesarias trae de inmediato una sensación de alivio. Son momentos de desacostumbrada paz en que el observador interior está allí, mientras los ruidosos actores se retiran del centro del escenario.

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En esos momentos de “separación interior” captamos una ligera idea de lo que sería sentirnos dueños de nosotros mismos. El hombre posee una cantidad de roles distintos que son asumidos automáticamente para cada ocasión social y frente a distintas clases de personas. Como el repertorio de roles es limitado está siempre expuesto a carecer del apropiado en circunstancias excepcionales, lo que le hace sentir incómodo. También se siente desgraciado cuando dos roles chocan entre s´, por ejemplo cuando un amigo soltero de juergas entre en el círculo familia. También es fastidioso tener que desempeñar dos roles contradictorios en la misma compañía. No poseemos un Yo central y permanente al que los otros quieran obedecer. ¿Quién es capaz de esta selección de los Yo que queremos conservar y del primordial, y dar orden de que se despida a todos los indeseables? La muchedumbre interior no obedece a nadie, sino que se conduce en la forma tortuosa en la que lo hacen todas las masas sin dirigentes, gritando en un momento una cosa y al siguiente lo opuesto.

Las dos grandes leyes cósmicas El hombre no puede ser debidamente comprendido a menos que al mismo tiempo estudiemos el mundo en que vive, pues el hombre es un modelo pequeño del Universo. Está construido con los mismos materiales y regido por las mismas leyes. Hay dos grandes Leyes Cósmicas, la del 3 y la del 7: todos los fenómenos en todas las escalas son resultado e interacción de tres principios o fuerzas. La Ciencia reconoce la presencia de dos fuerzas opuestas en muchos fenómenos, pero no advierten que su presencia constituye una Ley General y están lejos de darse cuenta de la existencia de una tercera fuerza para que ocurran los fenómenos. Nada puede ocurrir sin la intervención de un tercer principio. Si solo se juntan dos fuerzas no pasa nada, se contrabalancean entre sí o giran alrededor de la otra sin que nada suceda. El Espacio debe ser concebido como una vasta red de vibraciones que irradian en todas direcciones, una red en la que una condensación de energía en materia se está produciendo en distintos puntos. Pero fueron las radiaciones, las entidades primarias de Universo, y la serie de mundos en que se condensaron fueron las segundas concreciones.

La ley del siete. Ley de octavas. Las vibraciones tienen lugar en todo tipo de frecuencias y en todas las densidades de la materia, de la más delicada a la más grosera. Podemos visualizarlas viajando en todas direcciones, cruzándose entre sí, chocando unas con otras, reforzándose, desviándose y oponiéndose. El principio de la continuidad de las vibraciones no está firmemente establecido en Occidente. Gurdieff propone el principio de la discontinuidad de las vibraciones: “ninguna vibración, ya sea en octava ascendente o descendente, se mueve uniformemente, sino con aceleraciones o retardos en ciertos puntos. LA fuerza de un impulso vital no continúa uniformemente a través de todo el proceso al que ha dado origen”. Las leyes que gobiernan los retardos periódicos o aumentos de las tasas vibratorias, eran ya conocidas por los

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científicos de épocas muy antiguas, y decidieron registrar su descubrimiento en forma de escala de siete tonos. Si empezamos la escala solfa-tónica tenemos una primera interrupción en el intervalo mi-fa, y una segunda entre si-do de la escala que sigue. Gurdieff llamaba a estas interrupciones en las que se produce un desaceleramiento, en la escala de “intervalos”. La materia es convertible en energía. Si consideramos el Universo como materia en vibración, el grado en que vibra siempre está en razón a su densidad inversamente. El artista está sometido al poder de las ideas y estados de ánimo con que está trabajando y “eso”, y no él, crea lo que resulta de su trabajo. Pero en el arte objetivo los resultados están calculados de modo que el artista sea capaz de producir precisamente lo que quiere producir. La leyenda de la destrucción de los muros de Jericó mediante la música es una leyenda sobre la música objetiva, como también la música del encantador de serpientes…Una obra de arte objetivo es un libro que transmite las ideas del artista, no directamente apelando a palabras, signos o jeroglíficos, sino por medio de sentimientos que provoca en el observador de forma consciente y con pleno conocimiento de lo que se está haciendo y por qué.

El Rayo de la Creación Gurdieff afirmaba que todo, incluyendo el conocimiento, es materia. La relación entre mente y materia y la forma en que esas entidades radicalmente diferentes se las arreglan para actuar una sobre la otra, ha sido un enigma antiquísimo para los filósofos. Se obtienen grandes ventajas considerando al Universo como compuesto de una sola materia, ya sea como mente o como materia. Quedan, pues, dos métodos para salvar ahora, la brecha entre ambas: rebajar la mente a nivel de la materia o elevar la materia al nivel de la mente, método de Gurdieff. Un beneficio de este segundo método fue restituir al Universo lo que tanto materialistas como dualistas le habían quitado: vida, propósito, inteligencia. El sistema considera al Universo y lo que hay en él, como algo vivo, y vivir significa un intercambio incesante entre el organismo y su ambiente, un comercio de energías que hace difícil distinguir donde termina el organismo y donde comienza su medio ambiente. El sistema implica también que todo cuanto se conoce está más íntimamente ligado, con todo lo demás, de lo que se supone. Un cambio aquí tiene que repercutir en un mundo distante. Materia y energía son una y la misma cosa. Gurdieff indicó que hubo una vez una ciencia verdadera de la Astrología, pero en conocimiento se ha deformado. Alguna vez existió una fuerza antigua de los tipos.

La fábrica de tres pisos. El hombre gasta diariamente una cantidad de energía para vivir, y ésta energía deriva de su alimentación.

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Ingiere no una, sino tres clases de alimentos: la comida común, el aire que respira y sus impresiones que recibe a trav´4es de sus órganos sensorios especiales. Las impresiones que llegan del mundo externo son porciones de energía, ya sea en forma de ondas de luz, sonoras o rayos de calor. Estas impresiones del mundo exterior, nos activan y ponen en movimiento. Si llegaran a cesar, caeríamos inmediatamente en estado de cómo, y moriríamos rápidamente. Ouspersky representaba al hombre como una fábrica química de tres pisos. El trabajo de ésta sería convertir las materias más groseras en otras más finas, constituyendo las primeras el alimento que comemos y las segundas los materiales que precisamos para el cuidado y conservación de la maquinaria y el combustible. Una razón de que seamos capaces de autorrecordarnos es que nuestros Centros Superiores no funcionan, porque los combustibles finos son insuficientes. El hidrógeno H2 es necesario tanto para el Centro Emocional como para el Emocional Superior, que generalmente tienen que realizar trabajos en nosotros con H 24. Hay dos formas de aliviar ésta falta: a) Dejando de gastar H con fines inútiles b) Produciendo mayor cantidad El proceso alquímico por el que los materiales más finos se convierten en otros más densos está gobernado por la Ley de Octavas. El piso superior de la fábrica corresponde a la cabeza, el del medio al pecho y el inferior al estómago. La comida que ingerimos es H768. Entra en el piso bajo, en el abdomen como Do768. Do768 se convierte con ayuda de la saliva y los jugos gástricos en Re384 y luego en Mi192. Aquí el proceso de refinación si la octava para rellenar el intervalo MÍ-FA, la octava de aire que penetra en la fábrica por el 2º piso, se encuentra con la octava de comida y le confiere algo de energía superflua. Mi 192 pasa a ser Fa96, Sol48, La24, Si12 y ahí llega a su fin. La octava de aire entra en Do192 y pasa a Re96 y Mi48. Como no recibe ayuda externa queda detenida en ese intervalo. La tercera octava o de impresión entra con Do48, pero no llega más lejos. Si queremos fabricar mas H12 tendríamos que hacer que las octavas de aire e impresiones fueran más lejos. Es posible producir un desarrollo más completo creando una sacudida artificial o consciente en el lugar adecuado, el punto en que se está haciendo tocar la nota Do768. Si el nivel de nuestra consciencia se elevara en ese momento por la autorecordación, las impresiones habrían de golpearnos con una fuerza adicional, Do 48 sonaría mucho más fuerte y parecería Re24 y MI12, llegando al intervalo. En razón del sonido más claro Do48 este posee energía para conectar con MI48 de la octava de aire y reforzarle para pasar a FA 24, SOL12 y LA6, el mejor hidrógeno que la fábrica humana es capaz de fabricar. Mientras el Centro Emocional debiera ser provisto de H 12 como combustible, se ve obligado a funcionar con H24, el mismo combustible que usa el Centro Motor. La explicación: se perdieron cantidades muy grandes de productos más finos o se quemaron en cantidades inútiles (tensión muscular, emociones negativas). Sería inconveniente aumentar la producción de productos más finos hasta dar los primeros pasos para la reducción de desperdicios. Una persona utiliza un gran caudal de energía en charlas insustanciales, en soñar despierto, en consideraciones interiores y emociones negativas,

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Los hidrógenos superiores son lo más valioso que poseemos, necesario no solo para la vida corriente, sino también para el crecimiento y desarrollo interior. No existe posibilidad de un cambio verdadero a menos que ahorremos y elaboremos más de esas sustancias. Se creía popularmente que los alquimistas se ocupaban exclusivamente de la transformación de los metales en oro. Ese trabajo era frecuentemente una pantalla que ocultaba sus actividades secretas. En la Edad Media era peligroso que alguien se interesara por sistemas de filosofía y psicología no apropiados por la dominante y tiránica iglesia católica. El interés del más profundo alquimista no era tanto la mutación del plomo en oro como la mutación del hombre en otra clase de hombre. Walker: “Relacione dos partes del hombre que no había combinado antes, la comida física que ingiere por la boca y las impresiones que recibe de los sentidos. Dos pedazos muy incompatibles del hombre que se ajustaban, su fisiología y su psicología. Existían muchos mensajes del mundo exterior que jamás alcanzaban mi consciencia interiormente pese a mis esfuerzos por autorrecordarme y eso ocurría particularmente con los ruidos. Cuando empecé a autorrecordarme, un mundo nuevo de sonido nació a mi alrededor, el murmullo del tránsito, el sentido de mis propios pasos, la charla de la gente a mi alrededor…” Un esfuerzo consciente en momento de percibir emociones aumenta notablemente su nitidez. También habrá impresiones adecuadas para el consumo humano y otras no. A veces se nos recomienda un “cambio de aires” y realmente lo que se esconde tras ella es un cambio de impresiones. Cuando nos quedamos demasiado tiempo en un mismo ambiente, las impresiones que percibimos de él dejan de nutrirnos, se debilitan. Al cambiar, inundados por las impresiones nuevas y nítidas, nos sentimos revivir. Realmente si estuviéramos menos dormidos seriamos capaces de observar todas las impresiones que necesitamos observando una mancha de tinta en un papel secante. Es tan importante protegernos de películas, libros, juegos y cuadros venenosos como lo es de comer alimento podrido. A veces no podemos evitar entrar en contacto con impresiones malas, pero con un poco de práctica sí podemos evitar identificarnos con ellas. También puede hacerse algo por absorber en forma más plena, las impresiones que recibimos. Su intensidad es aumentada por la autorecordación y así pueden ser fortalecidas recibiéndolas como las recibe un niño con la Esencia. Una de las razones por las que ese DO 48 resuena tan poco en Occidente es nuestra verdadera fiebre de acción. Nunca estamos realmente dispuestos a “ser”. En lugar de ello tratamos de hacer varias cosas al mismo tiempo.

Posibilidad de evolución en el hombre Por medio de prolongados esfuerzos y luchas interiores, un hombre puede convertirse en algo distinto a lo que es por nacimiento. Desde los tiempos remotos de ha proclamado que existen tres caminos clásicos para producir éste cambio, el del faquir, el del

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yogui y el del monje. Cada uno está adaptado a las necesidades de un determinado tipo de hombre. El del faquir es adecuado para aquel en quien predomina el Centro Motor. El del yogui cubre las necesidades del hombre intelectual, y el del monje atrae al hombre emocional. Todos los senderos clásicos exigen de los que los transitan , dos cosas: total obediencia a la autoridad y retiro del mundo. Se prueban medidas a medias en los senderos del monje y del yogui, pero raramente dan un resultado verdadero. Para cualquier cambio verdadero, el devoto tiene que estar dispuesto a abandonar su familia, sus amigos y su hogar, renunciar a sus posesiones e ingresar en una escuela yogui o en un monasterio. Existe un cuarto camino, conocido a veces como el del “hombre astuto”, porque quienes lo siguen encuentran un cierto conocimiento que no conoce el faquir, el yogui o el sacerdote, y que le rinde enorme provecho. No exige un retiro total del mundo y sustituye por la comprensión la obediencia a la autoridad. Hay una tercera y es que opera simultáneamente sobre los tres centros de modo que es fácil que el progreso sea más rápido. Ouspersky hablo del Cuatro Camino y señalo que mucha gente habla de una mayor evolución del hombre sin detenerse a explicar que es lo que realmente quieren decir. No tienen ni idea de lo que podría parecer un superhombre pero proyectan sobre él lo que cada uno admira más: brillo intelectual, genio creador, gran sensibilidad. Valor o espiritualidad. En otras palabras, son completamente incapaces de decir que línea tomaría la evolución en el hombre. Del mismo modo la gente es incapaz de decir que significa “gran hombre”. El sistema de Gurdieff empieza por declarar que existen siete categorías de hombres. Las tres primeras incluyen hombres que están en un nivel humano común, quedando las cuatro últimas reservadas para hombres que han alcanzado un nivel más alto que el común. El hombre nº 1 está dominado por el Centro Motor. El nº 2 por el emocional y el 3 por el Intelectual. Todos los hombres nacen como 1, 2 o 3, pero a veces la preponderancia de su Centro particular es tan leve que resultan difíciles de ubicar. Las personas de este tipo son equilibradas pero siguen estando en el mismo nivel en cuento a su ser. Los hombres 4, 5 y 6 son distintos. Jamás aparecen en su forma natural sino que son siempre el producto de un conocimiento especial, trabajo interior y lucha. Tipo5. Es el hombre que ha alcanzado la unidad. Está en posesión de un “yo” permanente y no cambia constantemente. Es aquel en que se ha producido la “cristalización” alrededor de un solo motivo, tiene una sola aspiración permanente y su conocimiento participa del mismo carácter uniforme. Posee verdadero conocimiento de sí mismo9 y la capacidad para hacer uso de su Centro Emocional Superior Tipo 6. Nivel más elevado. Trabaja también el Centro Intelectual Superior. Está capacitado para observar de forma objetiva no solo a sí mismo, sino también al Universo. Tipo 7. El más elevado. Conocimiento y ser son permanentes. Nunca pueden perderse. El tipo 4 es escalón entre los tres primarios y los tres superiores. Nada hay permanente en él, salvo su aspiración. No aparece de forma natural, es resultado de un esfuerzo consciente, conocimiento especial y lucha interior. Esta empezando a conocerse

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y sus Centros están más equilibrados que en los hombres 1, 2 y 3. Ha desarrollado dentro de sí un punto fijo, Centro de Gravedad Permanente, al cual está referido cuanto hay en él. Se asemeja a un hombre dueño de una brújula y un compás fiables, y eso es sumamente beneficioso para él, pues aunque no llegue a realizar lo que se ha propuesto conoce la dirección en que tiene que caminar. A veces un hombre salta ésta etapa y cristaliza directamente como hombre nº 5. Ese hombre ha alcanzado la unidad, pero ésta puede apoyarse sobre una base insatisfactoria (ejemplo bandidos caucásicos). El conocimiento de un hombre depende de su nivel de ser, luego el conocimiento, el arte, la filosofía. La religión de cada una de las distintas categorías de hombres es muy distinta también de nivel. Siempre es preciso establecer primero el nivel de la religión o el del arte al que nos estamos refiriendo. A nivel de tierra, está el Cristianismo puramente instintivo del hombre nº 1. El hombre nº 2 de un Cristianismo puramente emotivo. El hombre nº 3 de un cristianismo intelectual, basado en argumentos, dialéctica y abstractas teorías teológicas. El hombre mecánico común se pone en acción por el impacto de las influencias externas sobre su cuerpo físico, lo que evoca en él variadas emociones: “me gusta”, “me disgusta”, “quiero”, “no quiero”…Las variadas emociones “producen” sus pensamientos en tanto que su voluntad permanece ausente de él. Todo lo que posee en lugar de voluntad es una cantidad de deseos de mayor o menor duración. Si sus deseos son de un carácter más duradero se le considera un hombre de voluntad fuerte y si son fugaces se le considera de voluntad débil. Ouspersky comentó: “la naturaleza no exige del hombre ninguna evolución y hasta se opone a ella. Cualquier evolución posterior deberá ser consciente y la consciencia no puede evolucionar mecánica e inconscientemente. El progreso comprende también la evolución de la voluntad, y ésta no puede evolucionar involuntariamente.” Lowes Dikinson: “el hombre está en formación pero de aquí en adelante debe formarse a sí mismo. Hasta ese punto le ha llevado la Naturaleza del barro primitivo. Le ha dado miembros, un cerebro y los rudimentos de un alma. Ahora le corresponde a él formar o deshacer ese espléndido barro. Que no vuelva a llamarla en su ayuda, pues es voluntad de la Naturaleza crear a quien tenga el poder de crearse a sí mismo.”

El diagrama escalonado Todo lo que existe en el Universo come y es a su vez comido. En el “diagrama de las cosas vivas” de Gurdieff, la posición de cada entidad viene determinada por lo que come y por lo que la come a ella. El principio general es que cada criatura “come” algo que es más bajo que ella y sirve de comida a algo que existe en un nivel superior. Cada uno de los cuadrados muestra un diferente nivel de ser. El número del medio plantea el promedio de Hidrógeno de la criatura. El número de debajo de que se alimenta y el de arriba a quien le sirve de alimento.

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De acuerdo con el diagrama, el promedio de hidrógeno del hombre es H24. Se mantiene con el H96 y sirve de alimento a algo con H6. Pero, ¿qué significado tiene “ser comido por algo de un nivel superior?. Cuando la comida ha sido digerida y absorbida se transforma en parte de otro ser y por lo tanto participa de la naturaleza de ese ser. Tanto Ouspersky como Gurdieff nos dicen que la Humanidad como un todo parvee de alimento a la Luna, pero también que los hombres, en forma individual, pueden convertirse en parte de algo que existe en un nivel muy superior al suyo. Los mitos forman parte del Centro Emocional Superior y los símbolos son utilizados por el Centro Intelectual Superior. En manos de una persona incompetente que solo vea forma externa, un símbolo se habrá de convertir en “instrumento de engaño” pues está completamente incapacitado para darse cuenta que tienen que ser enfocados simultáneamente. La idea en el fondo de todo escrito religioso es trasladar a la persona no iniciada un significado más alto, por medio de mitos y parábolas, un significado que tiene más que ser visto y sentido que pensado. La comprensión literaria es una cosa y la comprensión interior y psicológica otro. Existe muy poca comprensión de las palabras y mitos de la literatura sagrada en el momento actual. Al dirigir la atención exclusivamente a la forma externa es posible perder el significado interior.

Idea del esoterismo De ningún modo hay que considerar los métodos psicológicos que estamos empleando apropiados para la gente necesitada de ayuda psiquiátrica. Es difícil de seguir y sumamente impropio para las necesidades del enfermo, pues puede llegar, incluso, a empeorar. Por otro lado, la gente que ya tiene mucho éxito, generalmente piensa que ya lo sabe todo y no tiene ganas de considerar que algunas de sus ideas pueden ser erróneas y puede tener que abandonarla. Visualizan el crecimiento como algo que empieza donde ya están, lo que naturalmente implicaría que su personalidad y todas sus debilidades inherentes también aumentarían con ese crecimiento. Gente de ese tipo no siente la necesidad de destruir algo en sí mismos para obtener algo nuevo. Quizá la única cualidad que hace a una persona conveniente para ese trabajo sea que tiene que estar un poco desilusionado de la vida diaria y de sí mismo y que posea un Centro Magnético. No teniendo voluntad y viviendo sometido más a su personalidad que a su esencia, podemos decir que un occidental moderno vive sometido a la ley de occidente. Reacciona automáticamente a cualquier influencia que se le presenta, y como no tiene voz en cuanto a lo que sean esas coincidencias, es la casualidad la que rige su vida. SI las variadas influencias que recibe un hombre fueran examinadas con masa cuidado veríamos que son de dos a tres clases: Influencias A: Acontecimientos causales como el país en que nación, la familia de la que forma parte, su educación, su posición social, las ideas y costumbres temporales a las que constantemente se ve sujeto y finalmente los grandes sucesos políticos y nacionales en que se ve inmerso.

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Influencias B: Provienen de un nivel más elevado y fueron conscientes en su origen. Creadas de forma deliberada por hombres más altamente evolucionados y arrojados en el remolino de la vida, con el fin de que quien, a la poca gente capaz de reconocer su elevado origen, comprenderlas y utilizarlas. Se encuentran incorporadas a las enseñanzas religiosas y filosóficas y también se hallan ocasionalmente en obras de arte y literatura objetiva. Arrojados en el remolino de la vida diaria quedan sujetas a la ley de la casualidad de modo que es casual que las encontremos o no, y que reconozcamos o no su verdadera naturaleza, que la aprovechemos o las descuidemos. Un hombre sensible a esta diferencia de calidad entre las influencias A y B ha llegado a la conclusión de que es imposible comprender el Universo en términos del Universo mismo, y que ningún misterio yace no solo tras el Universo, sino también sobre su propia existencia sobre la Tierra. Con el correr del tiempo adquiere un pequeño tesoro de influencias B, que estimulan el nacimiento de una nueva facultad, el “Centro Magnético”. Si ésta nueva función sigue siendo alimentada, impartirá una cierta orientación a sus pensamientos y emociones, de modo que deberá estar siempre alerta a conocimientos de esa clase. También puede encontrarse con una persona en condiciones de ponerlo en contacto con alguien de influencias consciente “C”. Al llegar a ese punto sale fuera de la esfera de casualidad y se pone al alcance de las influencias conscientes. Ya no depende más para su dirección de su Centro Magnético. Dentro del gran círculo de la confusión de lenguas, siguieron existiendo todavía tres clases de hombres altamente evolucionados. El círculo esotérico es gente que ha llegado al máximo grado de desarrollo con plena conciencia unidad y voluntad. Son absolutamente incapaces de realizar acciones contrarias a su comprensión o poseen una comprensión que no puede ser expresada en acción. Tampoco es posible que haya entre los que pertenecen a éste círculo al menos incomprensión. Sus acciones están coordinadas hacia una aspiración común. En el círculo mesotérico se encuentran las mismas facultades psicológicas. La diferencia está en que su conocimiento es de naturaleza más teórica, y con frecuencia, más filosófica. Mientras un miembro del circulo mesotérico calcula, uno del circulo exotérico contempla. La comprensión de quienes forman el círculo exotérico no siempre puede encontrar expresión en la acción. Ouspersky señalaba que un hombre puede hacer muy poco por si mismo ya que en la vida todo está dispuesto en la forma de hacerle olvidar su aspiración. Pero en una escuela se encuentra a si mismo viviendo con gente a la que él no ha elegido, gente con quien le resultaría difícil vivir y trabajar. Se crea por ese medio la tensión entre él y esas otras personas, de modo que constantemente se le obliga a tener que recordar la lucha contra emociones e identificaciones negativas. Además tiene la inmensa ventaja de estar constantemente bajo la supervisión de un maestro que lo ve más claramente que él se ve a sí mismo. El trabajo en una escuela adopta tres formas: trabajo sobre uno mismo, trabajo sobre otra gente y trabajo parta el propósito más grande de la escuela.

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Religión Tenemos que aprender a orar exactamente como tenemos que aprender a hacer todas las cosas. La mayor parte de las oraciones no son más que pedidos para que dos y dos sumen cinco. En otras palabras, que las acciones de un hombre no producen el resultado acostumbrado. Cualquiera que sepa cómo hay que orar y mantenga la atención fija en su oración habrá de obtener lo que ha pedido. “Cuando oras entra en tu cámara íntima y ora a tu padre que está en secreto, y tu padre que ve en secreto, te habrá de recompensar”. Es penetrar en el recinto más íntimo de nuestro ser y habiéndole cerrado la puerta a toda distracción, orar desde ese lugar pequeño, intimo, de nosotros mismos, que es la única parte de uno capaz de comunicarse con algo que esta aun nivel superior o de recibir algo de éste. Toda verdadera religión esta constituida por dos partes. Una enseña que hay que hacer. Esta parte se transforma en conocimiento común y con el tiempo se deforma y pierde su forma original. La otra parte enseña el cómo hay que hacerlo, que ha sido determinado por la primera. Esta parte era mantenida en secreto por las escuelas especiales, y con su ayuda siempre fue posible reconstruir lo que se había deformado en la primera. La idea de que el Cristianismo es una religión sencilla, comprensible hasta para el nivel de conocimiento más inferior es una idea comparativamente moderna que fue promovida por los protestantes en tiempos de la Reforma. Los primeros Padres Cristianos tenían una idea muy distinta del Cristianismo. San Clemente de Alejandría no albergaba duda que existía un lado oculto en el Cistianismo……

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¿Ley de la Atracción? ¿Alguna vez Manel trató la Ley de la Atracción?:lo que tenemos es lo que interiormente queremos, aunque no nos demos cuenta de ello

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Manuscrito de Manel: La autoobservación y el despertar