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Parroquia del Sagrado Corazón A.P. 69, C.P. 60300 Santa Clara, Michoacán Tel. (354) 54 2 14 84

Director: Pbro. Mario Alberto Rodríguez Cázares Diseño y Publicidad: Angélica Manzo Ceja

Mail:

parroquiasantaclara@gmail.com

YA COMENZAMOS LA CONSTRUCCIÓN DE LA TORRE DE LA PARROQUIA. LOS INVITAMOS A DAR SU COOPERACIÓN. Agradecemos a las siguientes personas que cooperaron para esta obra: Pepa Valencia $1000, Ma. Manuela Martínez Morales $500, Esperanza González Alcázar $1000, David Serafín 100 dolares, Rosa María González Alcázar 30 dolares, Guadalupe González Alcázar 20 dolares, Martha González Alcázar 20 dolares, Jesús Cárdenas Chávez $1000, Familia Rangel Villanueva $500, Esthela Higareda Núñez $500, Oscar Luciano Ortiz Morfín $500, Esperanza García García $350, José Luis García Martínez $1000, Fidel Navarro Sánchez $500, Tito Serrano Velázquez $500, Familia Bautista Villa $1000, María Luisa Barragán $1000, Guadalupe Zaragoza $100, Teresa Barajas García $400, Alfonso Hernández Sánchez $500, Trinidad García Méndez $500, Blanca Esthela Cárabez García $500, Alfredo García Rojas $1000, Alfredo Guerrero Isarrarás $500, Ignacio García Avila $500, J. Guadalupe Velazco Manzo $500, Carmen Sánchez $100, María Núñez Morales $600, Yolanda Guerra García $1000, Delia López García $1000... En la VENTILLA: Yajaira Elizeth Barajas Morales dio gracias a Dios por sus XV Años de vida ¡FELICIDADES! Con profunda pena falleció Carmen Medina Manzo... Habrá MISA DE SANACIÓN el 27 de mayo a las 4:30pm en la parroquia. Alfonso Guevara Godínez y Librada Ibáñez Flores dieron gracias a Dios por sus 70 años de Matrimonio ¡FELICIDADES! Se aproxima la Fiesta del Sagrado Corazón será el 15 de junio, los invitamos a dar su cooperación de $250 por familia. Gracias por los siete trabajadores que nos mandaron del ingenio para colar otro modulo más de la torre parroquial.

¡Estamos en la Web! www.parroquiasantaclara.org “Panorama Impresiones le informa su domicilio ubicado en Emiliano Zapata No.190 Tel. 542-29-70 Los Reyes, Mich”.

UN REFRÁN MEXICANO: MÁS PROVECHOSA ES LA DIETA, QUE LA COSTOSA RECETA Refrán que significa que más vale comer moderado, antes que atragantarse y enfermarse, teniendo por consiguiente la necesidad de acudir al médico.

ASÍ VA LA CONSTRUCCIÓN DE LA TORRE PARROQUIAL

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Parroquia del Sagrado Corazón

PAN DE VIDA VOLUMEN 3, Nº 223

SANTA CLARA, MICHOACÁN. A 13 DE MAYO DEL 2012

Mayo, mes de la Santísima Virgen María El Papa Benedicto XVI explica porque Mayo es el mes consagrado a la Virgen María: “En

los días que siguieron a la resurrección del Señor, los apóstoles permanecieron reunidos, confortados por la presencia de María. Y después de la Ascensión, perseveraron junto a ella en oración esperando la Venida del Espíritu Santo en Pentecostés. La Virgen fue para ellos Madre y Maestra, papel que sigue desempeñando con los cristianos de todos los tiempos. Cada año, el mes de Mayo es tiempo pascual, y por este motivo fue consagrado a María, ya que normalmente pasó la Resurrección de Jesús y caerá en este mes la Ascensión del Señor y la Fiesta de Pentecostés. Por tanto, Mayo nos ayuda a redescubrir la función materna que ella desempeña en nuestra vida, a fin de que seamos siempre discípulos dóciles y testigos valientes del Señor resucitado”. Durante todo el año recordamos a la Virgen, confiamos en ella y acudimos pidiendo su ayuda y su intercesión en los problemas que se nos presentan. Pero ahora en este mes de Mayo, le dedicamos nuestro tiempo, nuestras flores, Nuestras oraciones, las alegrías, generosidad, agradecimiento, buen comportamiento, amor a nuestros hermanos, etc. “El mes de María” es un tiempo propicio para visitar algún santuario dedicado a la Virgen María, para rondarla con cantos, oraciones y alabanzas, pero sobretodo para rezar el Santo Rosario todos los días, ya que es una de las oraciones que más agrada a la Virgen. En este mes debemos esforzarnos por vivir como hijos de La Virgen María. Esto significa:

1. Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento. 2. Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día. 3. Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades.

4. Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.

Las virtudes de la Virgen María María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde y generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia y sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

La formación de una gran corona de flores para María También en este mes de Mayo, se

practica el culto de ofrecer a María flores en representación de nuestras virtudes. Dios ha formado con su dedo un gran círculo: es la corona de nuestra gloria. Este círculo lo vamos a adornar de flores, y esas flores simbolizan nuestras virtudes. Presentar flores a María es comprometernos a la práctica de las virtudes que la conforman. Entremos al jardín de nuestra alma y observemos que Cristo es la fuente perdurable que nos fertiliza. María es nuestra jardinera: a su cuidado, cariño y dulces manos confiamos el cultivo de este jardín. La variedad de flores son nuestras distintas virtudes. Las aguas son la gracia; los arroyos, zanjas y canales son los santos Sacramentos; las lluvias son los dones del Espíritu Santo correspondientes a las virtudes; las malas yerbas son los vicios. Los bichos que devastan el jardín son el mundo, los hombres de mala voluntad y los demonios. Los vientos, borrascas, fríos y rayos excesivos de sol, son las malas pasiones. No podemos cultivar nuestro jardín sin la presencia de Jesús, sin su asistencia, sin aguas, sin gracia y sin dones. Pues bien, María se compromete en calidad de jardinera a que llueva sobre nosotros, a tiempos oportunos, gracias, dones y virtudes infusas... María, recibida en sus manos nuestra flor, se encarga de presentarla a Dios, y queda a su maternal amor confiado su cultivo.

“Entrega hoy a Nuestra señora las llaves de tu corazón: dale el jardín de tu alma, y confíale a su maternal cuidado las flores de tus virtudes” 1 1


La Ascensión de Jesús al Cielo Cuarenta días después de la Resurrección, la Palabra de Dios describe cómo Jesús se despide físicamente de sus discípulos, dándoles las últimas instrucciones: "Y les dijo: - Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer se condenará. Y estas señales acompañarán a los que crean en mi Nombre: echarán los espíritus malos, hablarán en nuevas lenguas, tomarán con sus manos las serpientes y si beben algún veneno no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán- Así pues, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" (Mc 16, 15-20) Mientras miraban fijamente al cielo hacia donde iba Jesús, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron:

EL NIÑO EN EL SAGRARIO Un modelo para nuestra fe Un Santo misionero, mientras predicaba por los campos de Inglaterra, consiguió reunir a un grupo de niños pequeños. Como tema de su predicación eligió enseñarles la presencia real de Jesús en el Sagrario. Con su corazón embargado por la emoción les habló a los niños de cómo Jesús, por obra de un dulce milagro, permanece siempre encerrado y cautivo en los altares de nuestras iglesias esperando nuestra visita. Nada más de escuchar esto, uno de los niños se levantó apresuradamente de en medio del grupo y sin perder un instante salió corriendo en dirección a la iglesia más cercana. Una vez en su interior se acercó al Sagrario y aunque era todavía demasiado pequeño, consiguió con gran esfuerzo subirse a lo alto del altar y sentarse a su lado. Fue entonces cuando con una fe pura e ingenua, comenzó a llamar a Nuestro Señor mientras golpeaba con suavidad la puertecita: Jesús, ¿estás allí?... Pero nadie contestó a su llamada. Sin desanimarse, volvió a golpear un poco más fuerte la puerta 2

“Hombres de Galilea, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al cielo".

Cristo fue levantado de la tierra para atraer a todos hacia Él y para sentarse a la derecha del Padre, como profesamos en la oración del credo: "Subió al cielo y está del Sagrario diciendo: ¿Estás allí, Jesús? Por favor contéstame... como nos dicen en la clase de catecismo, que tú siempre nos escuchas. Y esperó unos instantes... Pero a pesar de que prestaba mucha atención sus oídos no conseguían escuchar ningún sonido del interior del Sagrario. "Debe ser que Jesús esta ahora dormido", pensó entonces el niño. Y decidido, se dijo a si mismo: "Voy a despertarlo con delicadeza para no asustarlo". Y comenzó a hablarle así: Oh mi pequeño Jesús, te quiero, te adoro, creo en Ti, contéstame. Te suplico que me hables… ¡Oh gracia! ¡Oh prodigio! ¡Oh milagro!… Ante esta oración de tanta ternura Jesús ya no pudo resistir más y desde el fondo de su Sagrario dejó escapar finalmente su voz: Soy Jesús y vivo en este lugar donde mi inmenso amor por los hombres me tiene prisionero. Desde aquí consuelo a todo el que llora. Y tu, mi amado niño, ¿qué es lo que quieres de mi? El niño, muy contento le respondió: Es mi padre…. No esta bien... Te pido por favor que lo conviertas. Haz que te conozca y ame tu nombre... -Hágase como quieres. Te concedo tu deseo, le respondió

sentado a la derecha del Padre". Esta afirmación es un modo de hablar para decir que Jesús se fue al Padre, llevando consigo su naturaleza humana. Ir al cielo significa, ir a Dios. La ida de Jesús al Padre constituyó nuestro cielo. En el cielo, iremos a unirnos al cuerpo de Cristo resucitado todos los que aceptamos su salvación. La fiesta de la Ascensión no nos habla de un alejamiento de Cristo, sino de su glorificación en el Padre. Con la Ascensión de Cristo, la primicia de nuestra humanidad, está con Dios. Con él, todos nosotros hemos subido al Padre en la esperanza y en la promesa. En la Ascensión celebramos la subida de Cristo al Padre y nuestra futura ascensión con él. Al celebrar el misterio de la Ascensión del Señor, recuerda que EL CIELO ES NUESTRA META y que la vida terrena es el camino para conseguirla. Jesús. Vete ahora a tu casa que ya la tarde está cayendo y tus padres te están esperando. Desbordado por la alegría de haber sido escuchado por Jesús, el niño regresó a su casa más obediente y piadoso que nunca. Al día siguiente se obró un milagro conmovedor: sin que hubiera contado nada de lo sucedido en la iglesia, su padre tomó la repentina decisión de acudir a la Iglesia y confesarse tras haber permanecido muchos años completamente alejado de ella. Y Cuando regresó a su casa, volvió como un hombre nuevo renacido a la fe. ¡Oh Jesús! gran amigo de los niños y lleno de compasión con los pobres pecadores, ¿quién dejará de reconocer tu infinita bondad? Yo la recordaré por siempre… Y también llamaré a tu puerta todos los días. Si no consigo oír tu voz como aquel niño, poco importa... pues se que tu corazón siempre me escucha.

Oh Jesús, que te quedaste con nosotros, prisionero en el Sagrario, haz que te llevemos constantemente en nuestro corazón para que, haciéndote agradable compañía en la tierra, merezcamos estar un día contigo en el cielo.

San Pascual Bailón, Patrono de los congresos Eucarísticos Le pusieron por nombre Pascual, por haber nacido el día de Pascua del año 1540 en Torre Hermosa, Aragón, España. Desde los 7 años hasta los 24, fue pastor de ovejas. Su más grande amor durante toda la vida fue la Sagrada Eucaristía. El mejor regalo que le podían ofrecer al niño Pascual era permitirle asistir algún día entre semana a la Santa Misa. Desde los campos donde cuidaba las ovejas de su amo, alcanzaba a ver la torre del pueblo y de vez en cuando se arrodillaba a adorar el Santísimo Sacramento, desde esas lejanías y cuando oía la campana, se arrodillaba allá en su campo, mirando hacia el templo y adoraba a Jesucristo presente en la Santa Hostia. Un día otros pastores le oyeron gritar: "¡Ahí viene!, ¡allí está!". Y cayó de rodillas. Después dijo que había visto a Jesús presente en la Santa Hostia. Se le apareció el Señor en varias ocasiones en forma de viril o de estrella luminosa. De niño siendo pastor, ya hacía sus mortificaciones. Por ejemplo la de andar descalzo por caminos llenos de piedras y espinas. Y cuando alguna de las ovejas se pasaba al potrero del vecino le pagaba al otro, con los escasos dineros que le pagaban de sueldo, el pasto que la oveja se había comido. A los 24 años pidió ser admitido como hermano religioso entre los franciscanos. Al principio le negaron la aceptación por su poca instrucción, pues apenas había aprendido a leer. Y el único libro que leía era el devocionario, el cual llevaba siempre mientras pastoreaba sus ovejas y allí le encantaba leer especialmente las oraciones a Jesús Sacramentado y a la Santisima Virgen. Como religioso franciscano sus oficios fueron siempre los más humildes: portero, cocinero, mandadero, barrendero. Pero su gran especialidad fue siempre un amor inmenso a Jesús en la Santa Hostia, en la Eucaristía. Durante el día, cualquier rato que tuviera libre lo empleaba para estarse en la capilla, de rodillas con los brazos en forma de cruz adorando a Jesús Sacramentado. Por las noches pasaba horas y horas ante el Santísimo Sacramento. Cuando los demás se iban a dormir, él se

quedaba rezando ante el altar. Y por la madrugada, varias horas antes de que los demás religiosos llegaran a la capilla a orar, ya estaba allí el hermano Pascual adorando a Nuestro Señor. Ayudaba cada día el mayor número de misas que le era posible y trataba de demostrar de cuantas maneras le fuera posible su gran amor a Jesús y a María. Un día un humilde religioso se asomó por la ventana y vio a Pascual danzando ante un cuadro de la Santisima Virgen y diciéndole: "Señora: no puedo ofrecerte grandes cualidades, porque no las tengo, pero te ofrezco mi danza campesina en tu honor". Pocos minutos después el religioso aquel se encontró con el santo y lo vio tan lleno de alegría en el rostro como nunca antes lo había visto. Pascual compuso varias oraciones muy hermosas al Santísimo Sacramento y un Arzobispo al leerlas exclamó admirado: "Estas almas sencillas sí que se ganan los mejores puestos en el cielo. Nuestras sabidurías humanas valen poco si se comparan con la sabiduría divina que Dios concede a los humildes". Sus superiores lo enviaron a Francia a llevar un mensaje. Tenía que atravesar caminos llenos de protestantes. Un día un hereje le preguntó: "¿Dónde está Dios?". Y él respondió: "Dios está en el cielo", y el otro se fue. Pero enseguida el santo fraile se puso a pensar: "¡Oh, me perdí la ocasión de haber muerto mártir por Nuestro Señor! Si le hubiera dicho que Dios está en la Santa Hostia en la Eucaristía me habrían matado y sería mártir. Pero no fui digno de ese honor". Llegado a Francia, descalzo, con una túnica vieja y remendada, lo rodeó un grupo de protestantes y lo desafiaron a que les probara que Jesús sí está en la Eucaristía. Y Pascual que no había hecho estudios y apenas si sabía leer y escribir, habló de tal manera bien de la presencia de Jesús en la Eucaristía, que los demás no fueron capaces de contestarle. Lo único que hicieron fue apedrearlo. Y él sintió "Una gran alegría por tener el honor de sufrir por proclamarse fiel seguidor de Jesús". Lo primero que hacía al llegar a

algún pueblo era dirigirse al templo y allí se quedaba por un buen tiempo de rodillas adorando a Jesús Sacramentado. Se destacó por su humildad y amor a los pobres y afligidos. Tenía el don de llevar las almas a Cristo, las convertía al escuchar sus predicaciones. Hasta sus profesores se sorprendían de la manera en que Pascual resolvía el Misterio de la Santísima Trinidad y cuestiones de la fe. Pascual nació en la Pascua de Pentecostés de 1540 y murió en la fiesta de Pentecostés de 1592. Parece que el regalo de Pentecostés que el Espíritu Santo le concedió fue su inmenso y constante amor por Jesús en la Eucaristía. Cuando estaba moribundo, oyó una campana y preguntó: "¿De qué se trata?".Y le respondieron "Es que están en la elevación en la Santa Misa". "¡Ah que hermoso momento!"-dijo Pascual y quedó muerto en el preciso momento de la consagración durante la Misa Mayor, el día de la Pascua de Pentecostés. Después durante su funeral, tenían el ataúd descubierto, y en el momento de la elevación de la Santa Hostia en la misa, los presentes vieron con admiración que abría y cerraba dos veces sus ojos a la doble elevación de las Sagradas Especies. Hasta su cadáver quería adorar a Cristo en la Eucaristía. Los que lo querían ver eran tantos, que su cadáver lo tuvieron expuesto a la veneración del público por 3 días seguidos. Por 200 años muchísimas personas, al acercarse a la tumba de San Pascual oyeron unos misteriosos golpecitos. Nadie supo explicar el porqué pero todos estaban convencidos de que eran señales de que este hombre tan sencillo fue un gran santo. Y los milagros que hizo después de su muerte, fueron tantos, que el Papa lo declaró santo en 1690. San Pascual Bailón es Patrono de los Congresos Eucarísticos y de la Adoración Nocturna. Querido San Pascual: consíguenos del buen Dios un inmenso amor por la Sagrada Eucaristía, un fervor muy grande en nuestras frecuentes visitas al Santísimo y una grande estimación por la Santa Misa. 3

Pan de Vida 13 mayo 012  

Boletin quincenal de la Parroquia de Santa Clara, Michoacán, México Diócesis de Zamora