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responder a esas peticiones”.

En tanto, desde que abruptamente a finales de 2008, el Ejecutivo decidió subordinar el área de Cultura al Ministerio de Turismo, las actuales autoridades se niegan a fomentar un debate abierto sobre la relación entre turismo y cultura. Se frena de este modo en los hechos el reconocimiento a la diversidad cultural.

Mientras esto no suceda, el MAAM será la memoria de una humillación en nombre de un supuesto cientificismo que responde a intereses hegemónicos, tal como el Galileo Galilei de Bertold Bretch, quien teniendo la oportunidad de poner la ciencia en manos de todos, calla para sobrevivir y deja así el saber en manos de los poderosos. Tal como la tierra se mueve, las culturas originarias perviven. El Museo de Arqueología de Alta Montaña, al igual que Galileo, silencia de algún modo esta verdad.

En el caso específico del MAAM y su relación con el turismo, Américo Castilla (director Nacional de Patrimonio y Museos 2003-2007), advirtió en su momento: “Se debe tener especial cuidado en no oponer a la ciencia con la sacralidad y sobre todo no hacer uso de la sacralidad para satisfacer la curiosidad de los turistas que visitan los museos”. Representaría un hecho saludable que los pueblos originarios y la sociedad salteña puedan debatir sin presiones el significado del MAAM para las culturas. La profanación ya fue consumada, el museo ya existe, pero seguramente son posibles alternativas que reparen tales hechos y que permitan a los pueblos originarios tener incidencia en la suerte del MAAM y en la representación de hechos culturales de los cuales fueron y son protagonistas.

Sobre el respeto a los criterios de las diversas culturas, el Código de Ética Profesional de Consejo Internacional de Museos (ICOM), es claro cuando expresa en el punto titulado “Responsabilidades profesionales respecto de las colecciones”, que “el museo tendrá que responder con diligencia, respeto y sensibilidad a las peticiones de que se retiren de la exposición al público restos humanos o piezas con un carácter sagrado. También se responderá de la misma manera a las peticiones de devolución de dichos objetos. En la política de los museos se debe establecer claramente el procedimiento para

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Las autoridades, la sociedad salteña, los turistas argentinos que son parte del “asombro”, deben recordar que este museo es un desafío a la Constitución Nacional donde se establece que el Congreso de la Nación reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos, garantizando -concurrentemente con las provincias- el respeto a su identidad y “asegurando su participación en la gestión de los intereses que los afecten”.

Mientras más lejana, maravillosa y única, más invisible se tornan las culturas originarias que viven en la provincia de Salta. Del mismo modo, la revista argentina Ciencia Hoy (Nº 51, 1999) estimó en su editorial titulado: “Ética, Ciencia y Divulgación”, que la exhibición de los restos de las momias de Llullaillaco, provincia de Salta, constituyen: “...falta de consideración, rayana con el desprecio por la humanidad de los integrantes de una antigua cultura indígena”. Desde esta perspectiva, el MAAM deja a los salteños poco que celebrar y mucho por reflexionar.

Publicado en Calchaquimix, noviembre de 2010.

MAAM, la construccion de una barbarie  

Gacetilla periodística crítica sobre la celebración del sexto aniversario del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) de la ciudad de Sa...

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