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ninguna participación. Ellos reclaman esa participación y me parece justo”. En este sentido, el Museo de Arqueología de Alta Montaña se propuso seguir de cerca el impacto en las comunidades de la exhibición de los niños momia, a través de charlas con sus caciques. Por ejemplo, dos días antes de la inauguración oficial, el museo abrió sus puertas para la comunidad del Chujcha, ya que la primera momia que se exhibió pertenecía a ella. Lo mismo ocurrió con los Niños del Llullaillaco, antes de la apertura oficial, se hizo una previa con los pueblos de esa región. “Todavía estamos lejos de decir que el museo está en una situación de reciprocidad o de devolución con lo que las comunidades que se sientan tocadas. Y esto tiene una doble lectura: una política y otra económica.

No se sabe todavía en qué circunstancias fueron sacrificados los niños. Sí, que cuando los especialistas hablan de sacrificio se refieren al acto de “enterrar a alguien vivo”. También que el lugar donde se realiza el entierro suele ser lo alto de una montaña, en señal de ofrenda al Sol Inca. Los sacrificados, en general, eran seres “elegidos” para satisfacer a los dioses. O eran mensajeros que, ajuar mediante, podían viajar al más allá. Quizás los tres niños de Llullaillaco no habían completado su viaje. Quizás se enojen los dioses porque ahora están encerrados en la vitrina de un museo. Quizás nada de eso ocurra y la gente siga pagando para ver a «La Niña del rayo», o al «Niño» o a «La Doncella». Y sus pueblos de origen, reclamando.

“La decisión política tiene que ver con que se liberen a las comunidades los fondos que se recaudan en el museo, así de simple. Sabemos que ellos no tienen problemas con la ex-hibición en sí, pero lo tienen con la participación de lo que se recauda. El Estado Provincial está lucrando, saca un beneficio y a ellos no les queda nada”, explica Christian Vitri. El arqueólogo asegura que el Gobierno prometió a los habitantes de las comunidades una capacitación para formarlos como guías para que ellos puedan trabajar en el museo o un espacio para que vendan sus artesanías. Sin embargo, no se hizo nada. “El museo genera dinero que va para el Estado. A veces, la gente de las comunidades nos increpa, nos pide que le demos dinero de las entradas. Ojalá un día todo se convierta en un sistema equitativo que le devuelva a los pueblos todo lo que los pueblos le dieron”, confiesa.

Protesta teatral frente al MAAM el 12 de Octubre de 2010. Grupo Espacio In-Verso

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En quechua Qhapaq hucha, uno de los rituales más importantes de los incas, a veces incluía el sacrificio humano; tenía una fuerte connotación política dentro del imperio, aunque el ritual parece preexistente al periodo incaico.

artículo se publicó originalmente en *Este la revista Crítica el 6 de diciembre de 2009, bajo el título "La otra historia de las momias de Salta".

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