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primero que apareció fue una pequeña plumita que yo me puse a querer pincelarla porque pensé que había encontrado una de las estatuillas y de golpe se levantó todo eso, el tocado de pluma ese blanco y me cagué de espanto. Hay una parte de mí que debe andar asustada todavía dando vueltas por el cerro ese”, cuenta Mercado. El tocado estaba puesto en la cabeza de la doncella. Y el cuerpo estaba asentado arriba de una piedra. Pero lo más increíble de todo es que el cuerpo era flexible. “Cuando lo alcé hice presión con los brazos en las piernas de la nena y se flexionaron. Por eso no creo que sea como dicen ellos, que se mantuvo por el estado de congelamiento y las bajas temperaturas”. Luego, el Gobierno de la Provincia invitó a la doctora Quevedo Kawasaki, una especialista chileno-japonesa que habló de un proceso de liofilización, una especie de cerrado al vacío utilizado para la conservación de la niña.

En algún momento, quizás, los niños del Llullaillaco van a crear conciencia

SEGUNDA RUPTURA Luego de los hallazgos, el Gobierno Provincial dispuso que un escribano se trasladara al pie del volcán para hacer un registro general de todo lo que se bajaba de la montaña. El escribano llegó a la hora indicada pero la expedición ya había partido hacia San Antonio de los Cobres. "Reinhard iba en un vehículo mucho más rápido y no esperaba al resto, se iba y se iba. Es muy natural que cuando alguien se traslada en grupo, más en lugares donde podés quedar

varado, hay que hacerlo juntos, al menos al alcance de la vista de los que vienen detrás. Son códigos que hay que respetar", sostiene Vitri. Finalmente, cuando todos se encontraron, el director de Patrimonio, Lazarovich, mantuvo con Reinhard una fuerte discusión fuerte y le comunicó que viajaría delante del grupo hasta un lugar asignado para colocar los cuerpos de los niños. Pero Reinhard ya había hecho un arreglo con Colombo Murúa, el rector de la Universidad Católica de Salta, quien le había preparado un camión frigorífico. "Soy el dueño de la expedición, yo encontré las piezas y voy a hacer lo que quiera", dijo el arqueólogo. Ese fue el segundo quiebre: el funcionario pidió a la Gendarmería que los detenga hasta que llegue el resto del grupo. Reinhard se ofendió. Finalmente, los Niños de Llullaillaco pasaron tres semanas en la Ciudad el Milagro, freezados y protegidos por un sistema de alarma. El gobernador Juan Carlos Romero autorizó el último traslado. "Los llevaron en ese tráiler de Gendarmería y los tuvieron dentro de un freezer común varios meses hasta que se acondicionó dentro de la Universidad Católica un lugar parecido al que existía en Ciudad del Milagro. Allí los tuvieron desde el '99 hasta el 2004. Fue entonces cuando se creó el museo y pasaron allí", cierra el arqueólogo.

A QUIEN PERTENECEN LAS MOMIAS En algún momento, quizás, los niños del Llullaillaco van a crear conciencia. La historia tiene muchas versiones, tantas como miradas haya habido en el momento de la expedición y como anhelos, deseos y motivaciones de quienes participaron en ese momento. “No se sabe ni cómo ni

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