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halló a la momia bautizada «La Doncella». "Hasta que no se les devuelva lo que les corresponde a las comunidades, este hallazgo seguirá siendo un saqueo cultural y arqueológico", sostiene Mercado, quien tuvo que explicar a los habitantes de San Antonio de los Cobres de qué se trataba la expedición. "El hallazgo de «La Niña del Rayo» no me hace sentir orgulloso pero sí me hace sentir responsable", explica. Hace unos meses, el pueblo colla que habita en las inmediaciones del Llullaillaco se manifestó frente al MAAM para reclamar el patrimonio que les pertenece. "Con el dinero que se gastó para infraestructura, ese museo podría haber estado en cualquiera de los pueblos de la comunidad colla: Salar de Pocitos, Tolar Grande, San Antonio, Santa Rosa". Vitri agrega que, si bien las comunidades no estaban organizadas, "de nuestra parte había una suerte de obligación moral y una ética laboral del trabajo realizado. “En ningún momento imaginamos que esto iba a tener las consecuencias que tuvo, que iban a aparecer hallazgos arqueológicos tan impresionantes, de tanta trascendencia. Creímos que era una expedición más, unas cuantas excavaciones más, pero al aparecer los cuerpos de tres niños en la montaña más alta, justo en la que es un referente para los habitantes del lugar, se desató una sospecha sobre la posibilidad de que hubiera más cuerpos. La polémica había quedado planteada: ¿se trató de una profanación?” Fueron los salteños, y no John Reinhard, quienes trataron de calmar los ánimos de la comunidad de San Antonio de los Cobres en el momento del hallazgo. Lo hicieron a través de la Fundación Vicuñita,

una entidad que trabaja en la zona. "En Tolar Grande, en Nazareno, en Santa Victoria, en Iruya, en la puna de Jujuy también, tratamos de explicar el sentido el significado de lo que estaba sucediendo y de poner paños fríos en la cuestión. Es claro que la gente suele vivir este tipo de intromisiones como una profanación", coinciden Vitri y Mercado.

Se dice que las momias son de origen inca y si bien lo inca no existe como entidad política, social y cultural, no se puede decir que no existen los pueblos originarios locales que asumen como 'propios' los elementos del pasado.

Otra de las polémicas que suscitaron los Niños de Llullaillaco tiene que ver con el documental que realizó la National Geographic sobre la expedición. Para Vitri hay una confusión medular: "se dice que las momias son de origen inca y si bien lo inca no existe como entidad política, social y cultural, no se puede decir que no existen los pueblos originarios locales que asumen como 'propios' los elementos del pasado. Desde la antropología y desde la historia, a quienes vivan en el lugar y se identifiquen con el pasado, aunque no tengan una línea genética o cultural directa, corresponde por afinidad, hacer valer sus derechos. Por eso, nosotros pensamos que esos niños pertenecen a las comunidades que hoy los reclaman". Tony Mercado agrega: "la National Geographic dice en el documental que los chiquitos caminaron 1.600 kilómetros hasta el lugar en que fueron sacrificados. Eso sólo les sirve para negar que pertenezcan a sus comunidades de origen. Les sirve para justificarse. Es una gran mentira. Además, el primer anuncio en relación con el origen lo hicieron el ex gobernador Juan

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