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Nr.2 - Septiembre 2007

ISSN 1902-5815

AURORABOREAL

Para los amantes del espa単ol 1


Manifiesto Promover la cultura en español en los países nórdicos, Europa y el mundo entero. Temas: literatura, arte y cultura en español. Criterios para publicar: un foro para difundir, discutir y gozar el español en Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia, entre la gente que habla y estudia el castellano. Artículos de calidad académica. Una ventana abierta a las inquietudes del español.

Sumario Ensayo: Las mentiras de la verdad, Narrativa Puro cuento, Poesía - Estados de ánimo, Reseña de libros, Nostalgia por volver, Barrio Latino, La Madre Patria, Manuel recomienda, Cine, Música, Pintura, Teatro, Leer comiendo - Cocinar leyendo, El otro lado de la luna, Los libros menos vendidos pero tal vez los más leídos una vez, El invitado especial, Fotografía, Diseño, Arquitectura, Joyería, El crucigrama.

Colaboradores Claudia Adeath, Ingrid Agostoni, Juan José Burzi, Manuel Cabrales, Diana Cadavid, Guillermo Camacho, Martha Canfield, Andrew Cepeda, Phillip Garrison, Andrés González, Edith Imholz, Svetlana Kalachnik, Regnar Kristensen, Nathalie KasselisSmith, Manu Lozano, Stella Moreno, Rosalba Osorio, Fernando Perdomo, Marcelo Ramón, Angela Trezza, Marcel Toro.

Corresponsales Edimca (Suiza), Manu Lozano (España), Fernando Perdomo (Colombia), Manuel Cabrales (Italia), Marcelo Ramón (Argentina), Marcel Toro (Alemania).

Fotografía Claudia Adeath, Andrew Cepeda, Laura Camacho.

Carátula Altar a la Santa Muerte Fotografía de Claudia Adeath.

AURORABOREAL PRÓXIMO NÚMERO MAYO 2008

Foto Carátula posterior Santa Muerte Fotografía de Claudia Adeath

Contacto & subscripciones info@auroraboreal.dk

ISSN 1902-5815 AURORABOREAL 2007

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AURORABOREAL Editorial

Armar el segundo número de AURORABOREAL ha resultado una partida de ajedrez interesante. Nunca se nos pasó por la cabeza la positiva acogida que los lectores nos han dado. Nuestro primer número se agotó y un nuevo grupo de intelectuales nos ha ofrecido generosa e incondicionalmente sus materiales y artículos. Es así como Ingrid Agostoni nos regala a Felisberto Hernández un escritor ex-céntrico con una obra intrigante y maravillosa ignorada por el gran público. Nathalie Kasselis-Smith y Stella Moreno nos introducen al mundo de la traducción. Para esta oportunidad Kasselis-Smith y Moreno nos presentan una postal del libro de Philip Garrison “Because I Don’t Have Wings” un documento que evidencia que el cruzar la frontera entre México y los Estados Unidos requiere el tener cualidades personales muy particulares. Gracias a Angela Trezza hemos descubierto los patrimonios inmateriales de la UNESCO y es el propósito de AURORABOREAL mostrar a nues-

tros lectores estos tesoros de la humanidad. Hemos decidido comenzar con el Carnaval de Barranquilla en Colombia. Martha Canfield desde su Florencia, en su Italia adoptiva, nos obsequia generosamente al peruano Jorge Eduardo Eielson, el hombre que anudaba estrellas y palabras. Definitivamente un artista múltiple y complejo. El Laberinto del Fauno es una magistral producción cinematográfica dirigida por el director mexicano Guillermo Del Toro analizada por Stella Moreno en su habitual columna de cine. La poetisa Madalina Henríquez nos obsequia desde Orlando al fotógrafo Andrew Cepeda mientras en el fondo canta y canta con esa voz grave de cementerio el músico y poeta uruguayo Alfredo Zitarroza. Martha Barcena Coqui nos puso en contacto con el antropólogo Regnar Kristensen y la fotógrafa Claudia Adeath. Esta pareja se roba el espectáculo de nuestro segundo número de AURORABOREAL con su interesantísimo fotoreportaje sobre la Santa Muerte: la nueva devoción a la muerte en la ciudad de México. En Puro Cuento presentamos narraciones de Juan José Burzi, Marcelo Ramón y Guillermo Camacho. Desde Málaga descubrimos a la pintora Svetlana Kalachnik, una rusa en Andalucía dedicada a pintar como Dios manda. En su sección Manuel recomienda leer, el periodista Cabrales sugiere leer a Orhan Pamuk . Cerramos como siempre nuestro número con el crucigrama de Rosalba Osorio. Mientras ustedes disfrutan de la lectura, en AURORABOREAL ya estamos preparando nuestro tercer numero. Sólo nos resta desearles feliz lectura.

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AURORABOREAL Escritores excéntricos

Felisberto Hernández un escritor ex-céntrico

“Ingrid Agostoni nació en México D.F. Vive en Dinamarca desde 1987. Es licenciada en Filología Hispánica y doctoranda del Departamento de Español de la Universidad de Copenhague. Su tesis de doctorado esta vertebrada en torno al papel epistemológico que desempeña la narración y la innovación semántica de la metáfora en la obra del escritor uruguayo Felisberto Hernández.”

A más de cuarenta años de la muerte del escritor uruguayo Felisberto Hernández (1902-1964), Felisberto sigue destacándose como un desenganchado por ciertas características de su estilo y por su nueva manera de aproximarse a la realidad. En sus relatos ocurren cosas que pueden ser desconcertantes y los hechos cotidianos son vistos desde un ángulo insólito que los desfigura hasta volverlos irreconocibles. Su obra es, por lo tanto, una obra inquietante y misteriosa que todavía hoy estamos descubriendo. Con el paso de los años ha ido adquiriendo significado y profundidad, pero sigue siendo casi ignorada por el gran público, por eso es un autor que vale la pena estudiar más a fondo. Felisberto no se parece a nadie

en salas cinematográficas acompañando las proyecciones de películas mudas de la época. Dio varios conciertos en las ciudades de la zona del Rió de la Plata y su vida de músico le prestó sustancia y sentido a varias narraciones. De hecho la mayoría de sus protagonistas/narradores son músicos y/o escritores.

Dentro de la “familia latinoamericana” se ha dicho que Felisberto tiene un lugar “ex-céntrico” – fuera del centro – en cuanto a un determinado campo cultural preexistente y en relación a las prácticas discursivas catalogadas como vanguardias. Pero la ex-centricidad de Felisberto también se debe a la La narrativa que cultiva Felisberto falta de pertenencia a un grupo literaes una narrativa que podríamos llamar rio. imaginativa, en la que los limites entre lo real, lo surreal y lo fantástico son imprecisos.

Felisberto Hernández era realmente un narrador sin lectores y al margen de todo movimiento. Desde muy joven Felisberto se ganaba la vida tocando pequeños conciertos de piano en cafés o

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La obra de Felisberto es muy especial. Su narrativa es extraña e inclasificable, con excentricidades inusuales. Grandes autores como el escritor italiano Italo Calvino, los escritores latinoamericanos como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y muchos otros, han advertido su originalidad. De hecho Calvino calificó, en su presentación a la antología italiana Nessuno ascendeva le lampade, a Felisberto como: “un escritor que no se parece a ninguno; a ninguno de los europeos y a ninguno de los latinoamericanos; es un ‘irregular’ que escapa a toda clasificación y a todo encasillamiento pero a cada página se nos presenta como inconfundible” (trad. de David Huerta en OC:I:2000:5). Y realmente se puede decir que Felisberto y su obra se ha convertido en

un culto para mucho. Las características de su obra Lo que caracteriza a la obra de Felisberto Hernández es el abandono de todo sometimiento a planteos literarios convencionales. Felsiberto funda un mundo supeditado a un pensamiento disociativo en el que todo aparece dislocado. Por consecuencia lo indeterminado e inadmisible irrumpe en la normalidad y quiebra la aparente estabilidad del mundo familiar. Esto da una sutil alteración de la capacidad perceptiva, puesto que lo familiar se vuelve extraño y lo insólito habitual. Podemos hablar de dos órdenes que se excluyen mutuamente y que al mismo tiempo tienden a una coexistencia deliberadamente ambigua, de extrañas resonancias. Esta actitud, la búsqueda de lo anómalo en lo habitual, es uno de los aspectos más representativos de su narrativa. “Lo otro”, lo que Felisberto también llama “misterio”, es el objeto de la afanosa búsqueda que ocupa a los distintos narradores de Felisberto. Digo narradores en vez de “personajes” porque, salvo en contadas ocasiones, los textos son narrados por un narrador en primera persona que es a la vez el protagonista de cada relato. Mejor aún sería decir “narrador”, puesto que los narradores-protagonistas se funden en


Normalmente cuando uno habla de la trayectoria de Felisberto, uno distingue entre tres épocas o fases distintas de su escritura: 1. La primera época transcurre entre 1925 y 1931 y constituye las ediciones “mínimas” (tanto por su breve tirada como por el formato, a medio camino entre fascículo y el libro): Fulano de Tal (1925), Libro sin tapas (1929), La cara de Ana (1930) y La envenenada (1931). 2. La segunda época transcurre entre 1942-1946 y lleva un sello cuasi autobiográfico: Por los tiempos de Clemente Colling (1942), El caballo penumbra, donde “nadie enciende las perdido (1943) y Tierras de la memoria lámparas”, y donde, justamente por (cuya primera redacción es también de ello, todo es impreciso, vago e incierto. esta época, aunque no se publica hasta 1969) – estas narraciones tratan especialmente el tema de la memoria, la identidad, la creación y la imaginación.

un solo personaje, en una sola persona poética que domina toda la obra de Felisberto. El retrato obsesivo de una misma personalidad, junto con la predilección del narrador por las especulaciones introspectivas, sugiere que “lo otro” reside no sólo en la realidad observada, sino también en la conciencia observadora, es decir la conciencia que percibe el mundo.

3. Las narraciones más conocidas de Felisberto son las de la tercera época que transcurre entre 1947-1960: Nadie encendía las lámparas (1947), “Las Hortensias” (1949), “El cocodrilo” (1949), “La casa inundada” (1960) y “Diario del Sinvergüenza” (publicado póstumamente) – estos relatos tienen un toque fantástico y la realidad se manifiesta claramente en permanente mutación. Esta división didáctica en tres “épocas” es una división, hasta cierto punto, arbitraria e insatisfactoria. Sugiere la idea de una “evolución” en la escritura hernándiana que no es muy evidente. Las distintas “épocas” son más bien modos de escritura que a menudo se solapan entre sí.

El relato titulado “Nadie encendía las lámparas” puede considerarse como el relato emblemático de la última “etapa” de Felsiberto, tanto por su formulación de una poética de la “penumbra” cuanto por su estrategia narrativa metonímiLo que predomina en su poética es ca y metafórica: un modo de incesante el desarrollo dinámico, el constante desvío del sentido, modo de no llegar a fluir de ideas, una tras una. Sus relatos ningún lugar predeterminado. nos presentan mosaicos de símiles, metáforas, sinécdoques y metonimias que Más que escribir o desarrollar teenlazan a los personajes con los obje- mas o motivos, Felisberto realiza, lo que tos. Su lenguaje poético, es decir, la podríamos llamar, viajes de la escritura. vasta red de metáforas en su obra, es Viajes sin objetivos y sin una explícita uno de los hilos conductores, junto con búsqueda trascendental, viajes zigzael sentido y el carácter metatextual o gueantes, rodando lo que se quiere demetanarrativo que tienen muchos de cir sin lograr decirlo del todo. Así que si sus cuentos. desean disfrutar el placer de un viaje En la obra de Felisberto también se con destino incierto, lean a Felisberto. puede vislumbrar una poética de la

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AURORABOREAL La traducción

Mojados Traducción de Nathalie Kasselis-Smith y Stella Moreno

Sección del Ensayo “Wets” del libro “Because I Don’t Have Wings” escrito por el profesor Philip Garrison, Facultad de inglés, Central Washington University. Publicación de University of Arizona Press, 2006. Traducción al español de las profesoras Nathalie Kasselis-Smith y Stella Moreno: Facultad de Lenguas Extranjeras, Central Washington University, Ellensburg, Washington. ! El cruzar la frontera requiere el tener cualidades personales muy particulares. Pero para los mojados, el no estar acostumbrados a este cruce les hace difícil el poder dar testimonio sobre él. Todo ocurre entre rampas de autopistas, tiendas de barrio y cadenas de comida barata. Nadie navega con un mapa. Los viajeros que atraviesan el país, inmigrantes ilegales generalmente, no saben que queda entre el lugar donde se encuentran y la aldea que han dejado atrás. El cruzar la frontera es asunto de tener mucho nervio. Piensa en aquellos soldados españoles inexpertos retratados en las crónicas del siglo XVI, descansando a la sombra de una pirámide mientras barajaban cartas hechas con la piel de sus tambores. ! Y, aún así, es raro el libro que logra captar la idea del tipo de vida que lleva el indocumentado. Dos puntos de vista totalmente diferentes tienen que aunarse. La perspectiva estadounidense tiene que coexistir con la del inmigrante. Ten en cuenta dos libros: “Coyotes” de Ted Conover y “Diario de un emigrante indocumentado” de Ramón “Tianguis” Pérez . Conover, egresado de la universidad de Amherst, es autor de un libro sobre vagabundos y otro sobre guardias de prisiones. Pérez, por su parte, criado en una aldea de Oaxaca, emerge como un astuto muchacho pueblerino vagando por las calles americanas en los años ochenta. ! Conover siempre sabe donde está. Siempre se las supo arreglar para conocer a jóvenes recogedores de cosecha y labradores del campo de un pequeño pueblo de Michoacán. El los siguió a sus trabajos agrícolas por Arizona, Florida y Wyoming. Cubrió así

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Nathalie KasselisSmith y Stella Moreno son profesoras de la facultad de Lenguas Extranjeras, Central Washington University, Ellensburg, Washington.

casi dos mil millas por carreteras heladas en un coche con las ruedas en rines siendo consciente, en todo momento, de que ellos no llevaban un mapa y que conducían por una ruta que sólo conocían de memoria. Pérez, por su parte, cubre casi una misma cantidad de millas, sin casi darse cuenta. El va de atrás para adelante, de Houston a Los Angeles, de Oregon al condado de “Orange”. Para Pérez, el viaje representa paradas aisladas, comidas y habitaciones compartidas con gente que lava platos o coches, que cambia sábanas o friega pisos; escenas lúcidas flotando en el aire, y suspendidas en el barboteo confuso de voces que apenas atina a comprender.

! Pérez, al contrario, celebra el carácter indestructible de las comunidades mexicanas recién nacidas en Los Estados Unidos. En el área de Los Angeles, cientos de oaxaqueños de un mismo pueblo, se juntan para asistir a bodas y bautizos. Se llaman por teléfono para pedir préstamos o consejos. En el transcurso de unas horas, la noticia de cualquier suceso importante ocurrido en Oaxaca llega a Los Angeles. Los oaxaqueños que viven en Los Angeles constituyen todo un poblado a las afueras de la ciudad; los límites municipales transpuestos en un telón de fondo de mayor belleza. ! El libro de Conover data de 1987 y el de Pérez se publicó cuatro años más tarde. He de advertir que mis vecinos aquí experimentan las mismas características de distanciamiento e incongruencia; coherencia y conexión; alienación y red laboral. ! ! ! ! !

! Durante el mes que Conover pasa con sus amigos en Michoacán se revelan claramente los efectos de tal inmigración. Vemos una estructura social en ruinas, de acuerdo, por lo menos, con lo que el cura párroco describe, al referirse al resquebrajamiento de Bibliografía la comunidad, debido a que los homChild, Jack, ed. Introduction to Spanish bres adultos se marchan a los Estados Translation. New York: University Press "of " Unidos para trabajar: Niños y mujeres America, 1992. Colina, Sonia. Translation Teaquedan atrás abandonados, y las chicas ching: From Research to the " Classroom. adolescentes se fugan con hombres ca- New York: McGraw-Hill Humanities- Social sados para regresar a casa embaraza- Sciences/Languages, " 2003. Levine, Suzanne Jill. The Subversive Scribe: das. Los Estados Unidos parecen tener, Translating Latin American "Fiction. St. " en este pueblo de Michoacán, el mismo Paul, MN: Graywolf Press, 1991. efecto que la frontera tenía en los pueRabassa, Gregory. If This Be Treason: " blos del siglo XIX que suministraban Translation and Its Discontents, A "" Memoir. New York: New Directions Publishing mano de obra por Destino Manifiesto. Corporation, 2005.


AURORABOREAL Patrimonio Inmaterial

Carnaval de Barranquilla, Colombia patrimonio inmaterial UNESCO Texto EDIMCA ; Consultoría de Angela Trezza

porro y la puya que son fusiones afroindígenas, el bambuco, el pasillo y el joropo de origen español. El pueblo barranquillero vive todo el año en función del carnaval. Está creando continuamente una marea de objetos, disfraces, máscaras y demás para que los actores y cantantes espontáneos o de las comparsas, representen satíricamente en el siPor Puerto Colombia entraron sirios, li- guiente año, en el apoteósico gran desfile del baneses, palestinos, españoles, franceses, chinos, turcos y sudamericanos que encontraron en Barranquilla un oasis donde echaron raíBarranquilla, ciudad ubicada en la costa caribeña colombiana se caracteriza por su población que es un abanico de razas y culturas. Conocida también como La Puerta De Oro de Colombia, es el producto de una variopinta inmigración:

La larga búsqueda de la función y los valores de las expresiones y prácticas culturales, así como de los monumentos y sitios, llevada a cabo por la UNESCO, ha abierto la puerta a nuevos enfoques para el entendimiento, la protección y el respeto de nuestro patrimonio cultural.

ces y se integraron a la cultura colombiana sin perder su identidad original. El ambiente multicultural de Barranquilla producto de las sinergías creadas entre emigrantes internacionales y nacionales, éstos últimos de origen africano e indígena durante los últimos cien años, han hecho de ésa, la ciudad más cosmopolita de Colombia. La expresión más fuerte de este fenómeno cultural es su Carnaval.

Estos enfoques, que suponen el reconocimiento de las comunidades y grupos como aquellos que identifican, ejecutan, recrean y transmiten el patrimonio inmaterial o vivo, culminaron en la adopción de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO

Es un Carnaval que vive cuatro días de locura colectiva - antes del religioso miércoles de ceniza - durante los cuales desaparecen las diferencias sociales y las preocupaciones.

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Son cuatro días de frenesí acompasado por ritmos y bailes que muestran las diversas manifestaciones culturales de sus habitantes, acompañados de instrumentos musicales típicos como maracas, flautas de millo, tamboras que interpretan la música carnavalesca - los bailes de origen africano como el congo y el sensual mapalé. La cumbia, el

Bailarines enmascarados, actores y músicos hacen las delicias del multitudinario público con actuaciones marcadas por una mezcla de influencias europeas, africanas e indígenas.

©Fotos www.eltiempo.com/

primer día (La Batalla de Flores) personajes de la vida pública y acontecimientos de la política mundial además de todo tipo de fantasías. Los tres días restantes son expresión de rica creatividad y capacidad de catarsis. Hoy en día el Carnaval de Barranquilla goza de una reputación internacional que ha ayudado a fomentar el turismo en la región. Esperemos que a pesar de eso, no pierda su esencia que es la magia de mantener vivas las tradiciones de la pluralidad de sus habitantes.


AURORABOREAL Artista múltiple y complejo

Jorge Eduardo Eielson el hombre que anudaba estrellas y palabras Martha Canfield

Jorge Eduardo Eielson (1924-2006) falleció a los 82 años el 8 de marzo del año pasado en Italia, en la ciudad de Milán, en donde residía desde hacía varios decenios. Su nombre se había vuelto legendario en el Perú, su país de origen, así como en muchos otros ámbitos del mundo hispánico, tanto por su luminoso arte plástico, con sus objetos, sus cuadros, sus instalaciones, como por su extraordinaria obra poética, constantemente renovada a lo largo de su vida con esa rara capacidad – muy suya – para asimilar y a menudo anticipar las novedades. Su carácter amable y comprensivo, su disponibilidad y generosidad para quien se le acercaba, en especial los jóvenes que encontraban en él un interlocutor ágil e inmediato, su sencillez unida a una excepcional inteligencia desarrollada en tantos campos y disciplinas, todo esto hará todavía más dolorosa su ausencia y ojalá sirva de estímulo para profundizar la gran obra que nos ha dejado y para difundirla. No es fácil definir a un artista múltiple y complejo como Eielson, pero tal vez la cifra que mejor lo representa está en su amor por la novedad, en su infatigable vena lúdica y por fin – no es una paradoja – en su luminosa serenidad. Ella se deduce tanto de la calma vibrante de sus telas anudadas como de su misma poesía. A partir de un primer lenguaje de rica retórica y de indagación existencial, construido mediante la distorsión de los modelos clásicos y la revisitación de ciertas figuras míticas (véase Reinos del 45 y luego las figuras de Ajax, Antígona, Rolando y la María evangélica, esta última del 49), Eielson pasa a la poesía visual, a las fórmulas lacónicas y paradójicas inspiradas en los koan del budismo zen, y más tarde a la poesía de autoanálisis, donde prevalece la indagación sobre el Obras Superior: Nudo Inferior derecha: Círculo Solar Inferior izquierda: El auto de Airton Senna

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Sé perfectamente que mi casa Es una estrella Que se llama vida Y que esa estrella es la tierra Y que después tendré otra casa En otra estrella Llamada muerte (en Sin título, 2000) Jorge Eduardo Eielson Foto: Maira Mulas


cuerpo asociado al espacio urbano (véase Noche oscura del cuerpo, 1952, y Habitación en Roma, 1955). La última fase corresponde a una poesía atenta al efecto plástico sobre el papel impreso, con asociación evidente entre el lenguaje verbal y el no verbal (véase Nudos, del 2002), mientras todavía, sin embargo, el impulso lírico lo lleva a recrear los paisajes vividos y amados, como el de Cerdeña, a retratar personas cercanas a su corazón, es decir a celebrar, con un canto nuevo capaz de volverse visible (véase Celebración, 2001, y Canto visible, 2002). Pero, sin duda, el momento en el que su meta espiritual resulta más clara es cuando se configura el signo emblemático de su código, o sea el nudo. Los nudos de Eielson producen una extraordinaria sensación de inmobilidad y de bienestar. Ya en el difícil recorrido iniciático que se describe en su poesía, y en particular en Noche oscura del cuerpo, el yo asediado por una cotidianidad configurada poéticamente como un tigre incontrolable, logra asimismo purificarse mediante la memoria taumatúrgica de la infancia, capaz de reunir esferas y mundos contrapuestos: cielo y tierra, pasado y presente, Lima y Roma, cuerpo y cosmos. La memoria reúne, vincula, anuda. Estrellas como nudos, nudos como estrellas: es el título de uno de sus cuadros y es tal vez una de sus claves, en cuyo centro, sin que sea nombrada, está la palabra poética, azul y amarilla, celeste y terrestre, milagrosa y banal, que puede convocar y enaltecer como puede desenmascarar y reducir a cenizas, o más simplemente a esa "pelota de papel que se arroja en el canasto". "Esta silla de madera", dice didascálicamente encima de un dibujo hiperrealista de una silla de estilo siglo XIX, "es de papel", terminando por regresar al espectador-lector a la pobreza de la cotidianidad sin ficción y sin poesía. Creo que la enseñanza principal que se recibe de Eielson, a través de su constante, vertiginosa y diversificada experimentación, es precisamente una enseñanza de serenidad conquistada que desemboca en esas fuentes de placer inmóvil que son sus nudos. En esa serenidad se percibe lo que el hombre va buscando desde siempre: la armonía de los opuestos. En esta conjunción, vida y muerte se reúnen con la naturalidad de un ciclo circular sin fin:

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Poemas últimos e inéditos

ser un artista es transformar un objeto cualquiera en un objeto mágico es transformar la desdicha la imbecilidad la suciedad en un gran manto de terciopelo es una enfermedad brillante es continuar el canto de giotto la sonrisa de leonardo la locura de van gogh el grito de picasso la perfección di mondrian el silencio de duchamp la humanidad beuye es un desafío a la razón a la sociedad a la época a la muerte es llenar de sangre una botella de leche y esperar que se transforme en cisne es hacer un nudo luminoso con michele es hacer mil nudos luminosos con michele es pintar el cielo estrellado como si fuera un basurero es pintar un basurero como si fuera el cielo estrellado es caminar es comer beber orinar y defecar sonreír llorar soñar respirar amar amar amar amar amar amar amar amar amar amar amar amar amar amar amar amar

«Me gustaría. Como otros artistas que admiro y amo, yo también he tratado de hacer de mi vida una obra Es una estrella maestra. No creo haberlo logrado. Pero Que se llama vida trataré de hacerlo con mi muerte. Es la Y que esa estrella es la tierra última posibilidad que me queda». Y que después tendré otra casa Por haber estado a su lado en tanEn otra estrella tos momentos grandes y pequeños, así Llamada muerte como en la hora de su muerte, creo ! ! ! ! ! poder afirmar que sí lo logró: con la (en Sin título, 2000) sencillez y con el esplendor que eran su En una de las muchas inolvidables cifra rara y maravillosa. conversaciones que he tenido con Eielson, y que en parte han dado lugar a la Bibliografía esencial de Jorge publicación de un libro (El diálogo infiEduardo Eielson nito, México, 1995), le pregunté la raObras poéticas zón íntima por la cual le había pedido a Reinos, Lima, ed. de la rivista «Hisla NASA la dispersión de sus cenizas en toria», 1945; 2a ed. La Clepsidra, Lima, el espacio cósmico con la ayuda de una 1973. nave espacial. Y él me contestó: Sé perfectamente que mi casa


Canción y muerte de Rolando, La Rama Florida, Lima, 1959. mutatis mutandis, La Rama Florida, Lima, 1967. Poesía escrita, a cura di Ricardo Silva-Santisteban, Instituto Nacional de Cultura, Lima, 1976. Poesía escrita, Vuelta, México, 1989. Noche oscura del cuerpo, Jaime Campodónico Ed., Lima, 1989. Antología, a cura di Rafael Vargas, F de CE, Lima/México, 1996. Poesía escrita, a cura di M. Canfield, Norma, Bogotá, 1998. Sin título, Pre-Textos, Valencia, 2000. Celebración, Jaime Campodónico, Lima, 2001. Canto visibile (edición bilingüe, trad. en italiano de M. Canfield, ilustraciones de Michele Mulas), Ori, Pistoia, 2002. Nudos, Colección "Péñola blanca", Fundación César Manrique, Lanzarote, 2002. La vida es una obra maestra, Ave del paraíso, Madrid, 2003. Arte poética, edición de Luis Rebaza Soraluz, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica, Lima, 2005. De materia verbalis, Editorial Aldus/El Dorado-Snark Editores, México, 2005. Del absoluto amor y otros poemas sin título (Milán 2001-2004), Pre-Textos, Valencia, 2005. Obras en prosa El cuerpo de Giulia-no (novela), Joaquín Mortiz, México, 1971. Primera muerte de María (novela), Fondo de Cultura Económica, México, 1988. El diálogo infinito, conversaciones con M. Canfield, Artes de México, México, 1995. Traducciones Le corps de Giulia-no (trad. Bernard Lelong), Albin Michel, Paris, 1980. Nuit obscure du corps (trad. Claude Couffon, edición bilingüe), Altaforte, Paris, 1983. Poesia scritta (a cura di M. Canfield, edición bilingüe), Le Lettere, Firenze, 1993. Ptyx (trad. en finlandés de Renato Sandoval e Irma Siltanen, edición bilingüe), Universidad de Helsinki, Helsinki, 1994.

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Di stanza a Roma (edición bilingüe de Martha Canfield), Ponte Sisto, Ro- Es autora de cuatro poemarios en espama, 2007. ñol: Anunciaciones (Bogotá, 1977), El viaje de Orfeo (Montevideo, 1990), Caza de altura (Bogotá, 1994) y Orillas como mares (Bogotá, 2005); y cuatro en Martha L. Canfield Mar/Mare (Colombia, 1989), Noticias bio-bibliográfi- italiano, Nero cuore dell'alba (Salerno, 1998), cas Capriccio di un colore (Firenze, 2004) y Per abissi d’amore (Como, 2006); además de una pequeña antología, Poemas Martha L. CANFIELD (Montevideo, (Pequeña Venecia, Caracas, 1997). De 1949) es catedrática de Lengua y Litera- Orillas como mares existe una edición tura Hispanoamericana en la Universi- rumana bilingüe: !"rmuri precum dad de Florencia. m"rile, traducción de Carolina Ilica, Edición de la Academia Internacional Ha publicado libros y monografías soOrient-Occident, Bucarest, 2006. bre López Velarde, Rodó, Ramos Sucre, Quiroga, Borges, Mutis y García En marzo de 2003 recibió el premio de Márquez. traducción poética del Instituto Cervantes por la antología de Mario Benedetti, Es autora de una antología de cuentos Inventario (Firenze, 2001). hispanoamericanos (Donne allo specchio, Le Lettere, Firenze, 1997) y Es asesora para Italia del Festival de de dos antologías de poesía (Voces y Poesía de Medellín y jurado del Premio luces, Olivares, Milano, 1998; y Poesia Internacional de Poesía “Pier Paolo spagnola e ispanoamericana («La BiPasolini” (www.premiopasolini.it). blioteca di Repubblica», 2004). Ha traducido al español a Pasolini, Bufalino, Edoardo Sanguineti, Valerio Magrelli, Paolo Ruffilli. Ha editado en italiano a Idea Vilariño, Carlos Germán Belli, Jorge Eduardo Eielson, Álvaro Mutis, Mario Benedetti, Rafael Courtoisie Márgara Russotto, Eugenio Montejo, Juana Rosa Pita.

En la foto Martha L. CANFIELD Foto del 2006 tomada en Rumania, en el Festival de la Academia Orient-Occident donde se publicó el libro de Martha Canfield "Orillas como mares" en edición bilingüe con la traducción en rumano hecha por la poeta Carolina Ilica. La edición original de "Orillas como mares" salió en Bogotá, Colombia y en la actualidad está agotada.


CUERPO DIVIDIDO

Si la mitad de mi cuerpo sonríe La otra mitad se llena de tristeza Y misteriosas escamas de pescado Suceden a mis cabellos. Sonrío y lloro Sin saber si son mis brazos O mis piernas las que lloran o sonríen Sin saber si es mi Mi corazón o mi glande El que decide mi sonrisa O mi tristeza. Azul como los peces Me muevo en aguas turbias o brillantes Sin preguntarme por qué Simplemente sollozo Mientras sonrío y sonrío Mientras sollozo

Solo de amor Por Jorge Eduardo Eielson

Solo a tus pies debajo de tus pies Como si fuera tu sombra como si fuera Tu sangre tus huesos que son míos Mis huesos que son tuyos Solo con todo mi cuerpo Encima de tu cuerpo debajo de tu cuerpo Al lado de tu cuerpo Con tus dos ojos que brillan Con mis dos ojos que brillan Como tu cabellera Como la mía Hundido en tu pupila disuelto En tu saliva tus lágrimas tu orina Transformado en una estatua De ternura llorando como un niño Entre tus brazos de madre y de padre Que sólo me piden silencio Que sólo me llenan de espuma Que ya no me piden nada. Solo Como mi cuerpo junto al tuyo Como tu cuerpo junto al mío Pero repletos de una sola dicha Como un lucero encerrado Entre tu sexo y el mío Y sin embargo Separados todavía Por millares y millares De células que mueren Y millares y millares De células que nacen Por un solo instante de vida Que alguna vez fue tuyo Pero nunca mío. ¿Cuál es entonces La piel que nos divide La cáscara de huevo que acaricio

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Bajo las sábanas tibias? Nos perdemos fácilmente El uno en el otro la mitad de tu cuerpo Desea mi cuerpo la otra mitad Soy yo que te deseo. Un hilo de oro Nos guía por el laberinto De tus brazos y mis brazos Como si fuéramos un bosque Que se multiplica y que respira Ya casi no sabemos Cuál es nuestro cuerpo y cuál El de los otros Nuestro ombligo es un nido de pájaros Que cantan con nosotros Viven con nosotros Mueren con nosotros ¿Por qué entonces me pregunto La luz de las estrellas No es la misma para todos? ¿O nuestro amor es tan solo Un miserable vestido de carne y hueso Que al mismo tiempo nos une Y nos separa de todos? Completamente solo y sin embargo contigo Hundido en tus pupilas Repleto de amor y de rubíes Que palpitan y palpitan Entre tu pecho y el mío Ante tu sexo indecible yo me arrodillo Como ante una iglesia. Glande divino Y útero de tierra confundidos Yo sólo sé que te adoro como se adora Lo inútil lo inesperado y lo oscuro Abrazado para siempre A tu cuerpo que me abraza Como si fuéramos una sola Inseparable calavera


AURORABOREAL Stella habla de cine

El laberinto del fauno Por Stella Moreno

! El film El Laberinto del Fauno es una magistral producción cinematográfica dirigida por el director mexicano Guillermo Del Toro. Del Toro, uno de los jóvenes talentos del cine mexicano había demostrado su ingenio como director y guionista en películas en los que ya exploraba el contexto mitológico de los cuentos de hadas, de los mundos subterráneos, tétricos y fantásticos. Su fama y talento por lo bizarro y extraordinario se deja ver en películas como Cronos (1993), Mimic (1997), El Espinazo del Diablo (2001) y Hellboy 1 (2004). En la actualidad trabaja en el guión y en la puesta en marcha de Hellboy 2: The Golden Army, film que habrá de estrenarse en 2008. El Laberinto del Fauno tiene como trasfondo histórico los tiempos de la posguerra española, y es el film con el cual Del Toro se consagra como uno de los grandes directores del cine mexicano e internacional. En El Laberinto del Fauno la fantasía en su más ingeniosa expresión, se entrelaza con el mundo de la realidad española de la posguerra. En repetidas entrevistas, Guillermo del Toro ha reafirmado su gran interés por la estética de la literatura fantástica poblada de seres extraordinarios, monstruosos y oscuros: “ Mi fascinación por los monstruos es casi antropológica... los estudio, los disecciono en algunas de mis películas: quiero saber cómo funcionan, qué aspecto tienen por dentro y cómo se comportan. . . También tengo una es-

EL LABERINTO DEL FAUNO Dirección: Guillermo del Toro Fotografía: Guillermo Navarro Música: Javier Navarrete Producción: Hispano–mexicana, 2005

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Stella Moreno Profesora de español Departamento de Lenguas Extranjeras Central Washington University Ellensburg, Washington, USA

pecie de fetichismo por los insectos y los lugares oscuros, cosas sin nacer...".

des republicanas (los maquis: guerrilla antifranquista), oponen resistencia armada a la dictadura del general Francisco Franco. El capitán Vidal (Sergi López), el cruel antagonista en la trama de la película, es el oficial de la Guardia Civil española asignado para exterminar las fuerzas rebeldes que operan en la sierra española.

El film producido y dirigido por Del Toro en 2005, ganó en España 7 premios Goya (2006), y fue aclamado por la crítica de prestigiosos festivales de cine internacional como el Festival Internacional de Cannes, el Festival de Cine Fantástico de Sitges (Cataluña); el Festival Buenos Aires Rojo Sangre La película fue rodada en los pina(BARS), principal evento de cine de res de El Espinar, municipio de la proterror y de lo fantástico que se hace en vincia de Segovia (autonomía de CastiLatinoamérica, y el Festival de Toronto. lla Y León), entre julio y septiembre de 2005. No obstante, el lugar de la acción Mas aún, el film representó oficial- apunta a un espacio histórico que abarmente a México al Oscar 2006, como ca toda la península ibérica, escenario mejor película extranjera y recibió seis de la tensión política y bélica entre renominaciones de la Academia en dife- publicanos y franquistas después de la rentes categorías. Es de subrayar ade- guerra. más que el Laberinto del Fauno, primer film del género fantástico nominado al Ofelia, (Ivana Baquero), la niña Oscar, es una coproducción hispano- protagonista del film y conductora de la mexicana, y la mayor parte del excelen- historia, nos transporta a su mundo te reparto y equipo técnico es de nacio- mágico subterráneo, a través del cual nalidad española, a excepción de Doug logra evadirse de la realidad violenta Jones (el fauno) y Federico Luppi (Rey del campamento del capitán Vidal. El del Mundo Subterráneo). laberinto, situado en el campamento, al lado de un molino, es punto de partida El Laberinto del Fauno es un des- y final de su universo fantástico y de su pliegue de sofisticación visual y temáti- trágico destino. ca. Por un lado, tenemos la estructura de los cuentos de hadas y del mundo Además de la brillante actuación de subterráneo del fauno y, por otro, el protagonista y antagonista del film, es trasfondo histórico de los años de la de destacarse el papel de Ariadna Gil posguerra española. La acción de la (Carmen, esposa de Vidal y Reina del película ocurre en 1944 en una zona Mundo Subterráneo), y de Maribel rural de España, donde fuerzas rebel- Verdú (Mercedes), víctimas denuncian-


tes del mundo de terror del campamento de Vidal. Hay varios momentos climáticos en El Laberinto del Fauno. Uno, cuando el capitán Vidal sospecha de Mercedes y de su posible vinculación con los guerrilleros de la sierra, y empieza a urdir trampas para averiguarlo. Otro momento de gran tensión ocurre cuando Vidal descubre el bicho extraño que Ofelia ha traído a casa. . . ¿Será posible que dé con el laberinto y lo destruya? y, para culminar, casi al final del film, Ofelia aturdida, toma a su hermano en brazos y huye al laberinto. Todo parece indicar que Ofelia y su hermano estarán a salvo en el momento en el que el “Abracadabra”, como todas las fórmulas mágicas, funcione como obsequio natural a los seres de logran mantener al espectador solemalta alcurnia como Ofelia. No obstante, nemente abstraído a la sangre que se el sueño de la razón de la coral de los vierte en los pinares de Castilla. vivos ha de dar su respuesta. El Laberinto del Fauno no es una El film tiene una excelente ambien- película más que tiene un trasfondo tación espacial e histórica, por un lado histórico tan importante como la posy, por otro, el marco cinematográfico guerra española, y que paralelamente a del universo mágico de Ofelia es un la historia arrancada de la realidad, alarde expresionista de texturas y colo- desarrolla la de un mundo fantástico. res, y de puesta en escena de efectos Es este un film excepcional técnica y sensoriales y acústicos, en el cual, el temáticamente. Del mundo de la fantafauno, las hadas y los nobles parientes sía, recreado con admirable destreza en la dimensión fantástica de Ofelia, cinematográfica, se pasa al plantea-

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miento ético y filosófico que subraya, sin ambages, toda imposibilidad redentora en el mundo real. Paradójicamente, en este mundo real, y a través de la ingeniosa secuencia de escenas, las atrocidades que ocurren en el campamento del capitán Vidal constituyen una mueca surrealista, más propia de la ficción que de la realidad. La violencia humana sale a la captura del tiempo eterno regido por las convenciones del orden fantástico y, hasta sus últimas consecuencias, la oscuridad siniestra de su poder se impone.


AURORABOREAL cine de ambos lados del charco

Auf der anderen Seite Ulzhan Alemania.

Kazakhstan, Francia.

“Ali, el padre viudo, contrata a la prostituta Yeter para “Un joven francés guiado que viva como su novia en por una fuerza misteriosa su casa”. busca la montaña Khan Tengri para morir”. Nejat, desaprueba la idea de su padre viudo de contratar una prostituta (Yeter) para que viva como su novia en la casa. Cuando Nejat descubre que Yeter envía el dinero a Turquía para pagar la educación universitaria de su hija la empieza a aceptar. La muerte repentina de Yeter distancia al padre y al hijo.

Cuando su automóvil falla continua a pie. Tal vez feliz por primera vez en su vida, vaga por la interminable estepa del Asia Central. Compra un caballo de la bella Ulzhan, una joven profesora. Ulzhan se convierte en su ángel de la guardia ayudándolo a encontrar finalmente lo que vino a buscar. En la travesía Charles también se cruza en su camino con un curioso personaje: el vendedor de palabras.

Un hermosa película co-producida por Kazakhfilm National Company, Regis Ghezelbash y Volker Schlöndorff. DiriProducida, escrita y dirigida por gida por Volker Schlöndorff. Director Fatih Akin. Director de fotografía Raide fotografía Jean-Claude Carrière. ner Klausmann. Música Shantel, Make- Edicción Peter Adam. Casting Philippe Torreton, David Bennent, Ayanat up Daniel Schröder. Edicción Andrew Ksenbai. Música Bruno Coulais Bird. Casting Monique Akin.

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Caín es gordo, tímido e invisible para las mujeres. Trabaja como carnicero en el barrio madrileño de Lavapiés, rodeado de inmigrantes marroquíes, bangladesíes, chinos, senegaleses, búlgaros, peruanos… Pero Caín se encuentra solo. Su familia se reduce a su hermano Abel, que tiene todo lo que Caín envidia: es guapo, seductor, está casado con una mujer de bandera y es padre de dos preciosas gemelas. Nuestra historia comienza cuando Caín descubre que su hermano Abel ha dejado embarazada a Aisha, una atractiva vecina, hija de inmigrantes de Bangladesh, #de religión musulmana. Caín sorprende a todos cuando decide hacerse pasar por el padre y asumir el mantenimiento y la educación de la criatura.

Charles un joven francés llega a Kazakhstan buscando la montaña Khan Tengri, famosa porque en el pasado los shamans iban a morir allá.

Nejat viaja a Estambul a buscar a la hija de Yeter. Ayten, la hija, es una activista política que ha escapado y vive en Alemania invitada en casa de su amiga Lotte. Cuando Ayten es arrestada y su solicitud de asilo es rechazada es deportada a Turquía donde es encarcelada. Lotte viaja a Turquía donde también es atrapada en la desesperanzadora situación de liberar a Ayten.

El próximo Oriente

Alemania, Comedia España.

Dirección y guión: Fernando Colomo. Interpretación: Javier Cifrián (Caín), Nur Al Levi (Aisha), Asier Etxeandia (Abel), Ash Varrez (Shakir), Lalita Ahmed (Samaah), Gayathry Kesavan (Reema), Laskmi Khabrani (Fátima), Laura Cepeda (Milagros), Víctor Benjumea (Cristóbal), Kira Miró (Pino). Guión: Fernando Colomo; basado en un argumento de Joaquín Oristrell y Fernando Colomo. Producción: Beatriz de la Gándara y Gustavo Ferrada. Música: Juan Bardem. Fotografía: Néstor Calvo. Montaje: Antonio Lara y María Lara. Dirección artística: Ion Arretxe. Vestuario: Vicente Ruiz. .


AURORABOREAL Estados de ánimo

San Telmo

Marcelo Ramón nació en Montevideo, vive en Dinamarca. Es estudiante de filología hispánica en la Universidad de Copenhague. En la actualidad está en Buenos Aires profundizando sus estudios de literatura en la UBA.

Por Marcelo Ramón

San Telmo de calles angostas, rotas, de pozos por todos lados; de las entradas de edificios viejos, señoriales y largos con un perro que te mira con cara de nada. San Telmo de las casas de antigüedades, las galerías de arte, los bares de comida rápida, los cafés de tipos solos y#sentados bajo los rayos de sol o en la última sombra de aquel rincón, lo ves, pibe?

Edita con Guillermo Camacho la revista AURORABOREAL. Además es el editor de la página web BairesVa.

San Telmo de la Plaza Dorrego con sus mendigos, sus ricos, sus músicos de pelo con gomina, las minas viejas y arrugadas, los turistas en miles de idiomas, la policía, los maricas; la voz del Mago en un disco de vinilo o la de Zitarroza que canta y canta con esa voz grave de cementerio; San Telmo de la calle Defensa, Humbolt, Carlos Calvo y un poco más allá empieza La Boca y un poco más allá la Plaza de Mayo con las palomas que te comen de la mano. San Telmo de cosas antiguas, del tiempo que no quiere pasar, de los libros baratos del Viejo (te juro que lo vi y no me atreví ni a mirarle la cara. Pasó delante mío con su bastón y ese aire de sentirse dueño del enigma del laberinto). San Telmo de una orquesta de pibes que le dan al bandoneón y al violín y te venden un cd por 15 pesos, del colectivo 126 que contamina, pero te deja a un paso de estación Urquiza por 85 San Telmo de algunos chinos con centavos.# sus supermercados dando de trabajar a unas pibas argentinas; del tipo que San Telmo ese casi último barrio vi hoy de mañana citando a Cortázar mientras una orquesta de bandoneodonde todo se da. nes#lo acompañaba; de la iglesia que vio pasar parte de la historia de este barrio o que bautizó a la Tita. San Telmo San Telmo que te contagia las ganas de escribir alguna pavada propia de cajón de escritorio. Estoy aquí y me gustaría caminarlo en compañía#tuya y de otros que saben de mis gustos#y mis manías...

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AURORABOREAL Música

Alfredo Zitarrosa, nació en Montevideo, Uruguay, el 10 de marzo de 1936. Su vida en una zona rural del país hasta su adolescencia, influye notoriamente en lo que será su repertorio, esencialmente de raíz campesina

Alfredo Zitarrosa Músico, poeta uruguayo y algunas circunstancias propias de la vida.

Don Alfredo Zitarrosa. El uruguayo Alfredo Zitarrosa que tenía una voz inolvidable y penetrante que aún hoy la sigo escuchando en los patios y bodegones del barrio Sur de Montevideo y Buenos Aires. Fue efectivamente en ésta última ciudad donde mi enamoramiento por don Alfredo empieza.

de se come un locro que es rico de verdad. Entre el griterío de los mozos, la atenta mirada de la dueña, una gorda imposible que parecía haber nacido sentada en una silla, hablamos de libros, de mujeres, de música, de la vida. Una conversación con Gastón es una invitación a la discusión, a puntos de vista diferentes, pero hay una donde siempre coincidimos y que siempre terminamos de confirmar: el gusto por la música de Zitarrosa.

Yo llegué a Buenos Aires una fría mañana de junio y a los pocos días, entre la locura del tránsito y los paros de empleados públicos, conocí a Gastón en un bodegón de mala muerte del Bajo don-

Es que en Buenos Aires lo quieren mucho al uruguayo, me decía Gastón con ese acento tan porteño que ya casi lo siento como propio. Me contó de un concierto en Obras Sanitarias que ha-

Por AURORABOREAL

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bía ido con el padre y donde la gente aplaudió a Zitarrosa de pie por más de media hora y que a Zitarrosa se le caían las lágrimas pensando que estaba tan cerca de su Montevideo y de su Río Santa Lucía y del Río de la Plata luego de muchos años en España gracias a la dictadura militar de Uruguay.

Tan cerca se sentía de su río que el día que llegó al aeropuerto, el colectivero le preguntó a Zitarrosa por cuál camino quería llegar al centro de la ciudad, y el flaco que fumaba le dijo: por la Rambla amigo que quiero ver el río tal vez recordando su niñez en las arenas, por aquel entonces, blancas de la playa Pascual a orillas del Río Santa Lucía y con


AURORABOREAL Música

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el puente de fierros oxidados que ahora anónimo. Gastón me los señaló. Yo pasé ya casi nadie utiliza gracias a un puente por la Isla Maciel donde los más viejos más moderno, más grande. lo recuerdan con una sonrisa. Yo caminé por la feria de San Telmo y entre el barullo de gente he visto tangueros enEl Flaco Zitarrosa que se parecía a un tonando alguna milonga de Zitarrosa. empleado de pompas fúnebres, peinado con gomina y raya al costado, se paraba en el escenario y el público se dejaba En los pasillos de la línea D se escucha a seducir por la brujería que él les propo- un argentino cantar los versos de Zitanía. rrosa y siempre hay alguno que se detiene y le deja una moneda en el gorro de lana negra. Todo había empezado por Perú y más tarde en Bolivia donde había cantado en un programa radial. Ya en Uruguay, En la pared del bodegón donde estoy y gracias a una serie de grabaciones y sentado hay un cuadro pintado por alentado por un grupo de amigos, Zita- manos anónimas. En el aparece la cara rrosa comenzará a ocupar el sitial más de Zitarrosa rodeado por una bandera alto de la música popular de aquel país. de Argentina y de Uruguay y tal vez esa sea la mejor manera de resumir el sentimiento que despierta el cantautor Luego el exilio en Buenos Aires y más uruguayo en ambas márgenes del Río tarde en Madrid. Las dictaduras prohi- de la Plata. bieron su música, pero aquella voz gruesa que cantaba temas de la vida Yo pienso que Zitarrosa esta en bar del más dura y jodida se había quedado en último infierno. Esta sentado en una la memoria colectiva de la gran mayo- mesa bebiendo vino tinto en compañía ría de los latinoamericanos. de Julio Sosa y Carlos Gardel y en otra mesa, apenas alumbrada por una luz tenue, hay un viejo que lee novelas poliHoy, 19 años después de su muerte, en ciales y escribe en papelitos garabatos boca de muchos se escuchan las estrofas mientras fuma en compañía de Arlt. de “Tanta vida en cuatro versos”, “Guitarrero viejo”, “El loco Antonio” “A la vuelta de Obligado”, “Mi vieja viola” Tal vez la mejor manera de terminar de cuyas versos de Humberto Correa can- resumir a don Alfredo sea con algunas tamos en una madrugada de lluvia que de las estrofas de Humberto Correa, hacía relucir los adoquines de la Boca y “Mi vieja viola”: “...Si los años de la tantos otros temas que se han converti- vida me componen, y la suerte me redo en propiedad pública y que una y empuja a encarrilar, yo te juro que te otra vez llenan la calle Defensa, rumbo cambio las bordonas, me rechiflo del a la Plaza Dorrego, entre tambores, escabio y te vuelvo a hacer sonar”. violines y pianos, casas de antigüedades y caras de viejos milongas de antes, los domingos de feria. Así me lo imagino a don Alfredo Zitarrosa. Yo estuve en el Bajo y miré los bares donde Zitarrosa se pasaba las noches del ´73 bebiendo, fumando en silencio,

Reseña Biográfica Alfredo Zitarrosa se inicia como cantor profesional en el Perú en 1963. Trabaja en varias emisoras de Montevideo como periodista y locutor radial. Cronista del célebre semanario “Marcha”. La difusión radial sorpresiva de algunas de sus canciones cala hondo en el público oyente, que parece encontrar en Zitarrosa una voz honesta y una forma de cantar “a lo uruguayo”. Debuta profesionalmente en 1964. Su primer disco, “Canta Zitarrosa”, abre el camino de la difusión de este género en su tierra. Desde 1965 hasta 1988 graba aproximadamente cuarenta discos larga duración. Recibe en vida innumerables distinciones y premios, aparte de la permanente marca en ventas discográficas. Debido a su militancia política su música es prohibida en Uruguay a partir de 1971. Debido a la dictadura militar debe salir al exilio en 1976. Vive en Argentina y en España donde reside hasta abril de 1979. Se instala en México, donde aparte de cantar, desarrolla actividades periodísticas en prensa y radio. Durante este período, edita varios discos en España, México y Venezuela. En 1983 vuelve a residir en Buenos Aires y en 1984 regresa al Uruguay. En 1988 edita por primera vez su obra literaria como tal en el libro de cuentos “Por si el recuerdo”, que recopila historias escritas durante sus últimos treinta años. Fallece en Montevideo el 17 de enero de 1989. http://www.fundacionzitarrosa.o rg/biografia.htm


AURORABOREAL Fotoreportaje

Cuando “La Muerte” es santa Foto reportaje Texto: Regnar Kristensen Fotografía: Claudia Adeath

Ha surgido una nueva devoción a la muerte en la ciudad de México. La muerte es santa dicen sus seguidores. Es justa y agarra parejo a todos. Mejor ser su amigo que enemigo. No se sabe ni donde o como empezó la devoción a la Santa Muerte, pero no queda duda de que su detonación sea reciente y se ha dado principalmente dentro de los barrios bravos rodeando el centro histórico de la ciudad de México. En poco tiempo el culto se ha extendido al resto de la ciudad, donde se encuentran actualmente más de 300 altares callejeros y miles de seguidores. Su origen histórico es misterioso. Para muchos seguidores se ha vuelto una lucha cambiar su imagen en público. Oraciones recientes tratan de convencer a “no creyentes” de su origen digno y cristiano, mientras revistas nuevas y algunas personas del culto también lo están buscando en la mitología prehispánica o la relacionan con la santería cubana. Antropólogos han atravesado la república mexicana para encontrar evidencias históricas y solamente coinciden en que la Santa Muerte no comparte mucho con los cultos más tradicionales alrededor del día de muertos.

Altar callejero a la Santa Muerte en un barrio de la ciudad de México D.F.

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Existen cultos de la Santa Muerte en lugares tan diferentes como Hidalgo, Zacatecas, Puebla, Veracruz, Oaxaca y Chiapas; pero queda en la incertidumbre donde y cuando inició la devoción. Lo cierto es que la reciente detonación de esta devoción, se dio en los barrios más bravos de la ciudad de México. Fue en Tepito que en octubre de 2001 empezó la costumbre de poner altares callejeros y convocar a seguidores a participar en rosarios públicos. Seis años después los barrios que rodean el centro histórico tienen la mayor concentración de altares callejeros, sin

embargo la práctica de ofrecer rosarios públicos en las calles ya se ve también en otras zonas de la Ciudad de México y en ciudades cercanas. Queda claro que la creencia en la Santa Muerte es católica según la gran mayoría de sus seguidores. “Nacemos con un destino que nos toca terminar y sólo Dios decide cuándo”. Sin embargo la Santa Muerte es muy poderosa y milagrosa, es ella quien decide de qué manera morirás: tranquilo, torturado, desecho, solo o acompañado. Algunas personas dicen que te puede “hacer un paro” y dejarte vivir un rato más o cas-


tigar a ti o a tu familia si la burlas o no le cumples las promesas. Otros dicen que eso no es cierto, porque la santa “es a todo dar”. Así cada quien habla de su creencia y las distintas formas de comunicarse con ella. Muchas personas se refieren a ella de usted con mucho respeto, como a un tío o al padrino. A veces devotos le hablan con confianza como si fuera una amiga o comadre y hay quien le habla de tú y le dice: “qué pasó, échame una mano culera”. Sus apodos son entre otros: niña blanca o negra, comadre, amiga, flaquita o hermana; pero rara vez se escucha que alguien le diga madre. No es como la virgen, la madre purísima. Es buena pero también se enoja. Es milagrosa pero también mata. rrados los devotos se toman las manos formando una cadena que inicia en la imagen de la Santa Muerte, invocando que su protección fluya a través de la energía conjunta. Otro rito común es la bendición a las imágenes que trae la gente, con agua bendita traída de una iglesia y el intercambio de regalítos. Unos devotos inspirados en la santería cubana ahúman las imágenes con puros o marihuana. En un altar se casó su Niña blanca con “El Muerto” mientras en otro surgió la “Peregrina” que va de casa en casa. Menos públicos son los rituales en los cementerios que algunos consideran la casa de ella y el lugar para “trabajos blancos o negros”. El rito conocido como el más viejo es “la novena”, que se reza a la media noche Esa ambigüedad hace a la Santa Muerte más humana, para mucha gente, que la virgen u otros santos. El rito con mayor aceptación es un rosario católico con adaptaciones significativas en las oraciones. En frente del altar callejero los dueños y un maestro de ceremonias junto con los demás devotos ruegan a Dios para poder invocar a la Santa Muerte y luego entre padres nuestros y misterios dolorosos piden a la Santísima Muerte por protección, por los presos, por los enfermos, por los difuntos, por quitar vicios de drogadicción y por alejar problemas económicos. En la mitad del rosario se ha dado por hacer “la cadena de fuerza”, en donde con los ojos ce-

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frente a un altar para pedir ayuda con comida a los devotos. Además alimenta problemas sentimentales, a veces ro- a su Santa Muerte porque ella es glotogando que el marido o novio vuelva. na y requiere sus ofrendas para asegurar su abundancia. Le gusta el tequila, Los altares callejeros se parecen a cigarros, chocolates y frutas. También la los de otros santos o vírgenes cuando se buena música y en particular los mariamiran a distancia, pero de cerca impác- chis. ta ver un esqueleto sonriendo bajo un manto en tonos brillantes. La muerte es Los devotos no solo exploran la atractiva, fotogénica y a los devotos les creatividad ritual, la creatividad artesagusta mirarla y adornarla. Convierten nal también aflora. Se pueden ver imásus altares en imágenes barrocas carga- genes de cualquier material y vestidos das de símbolos que narran historias en de muchos estilos y colores. Suelen imsí mismas. El mundo, la guadaña y la primir su toque personal, sin embargo balanza recuerdan el alcance de la San- existe una evidente inspiración de devota Muerte, su fuerza y la justicia que to a devoto que mantiene la homogegestiona ante Dios por sus devotos. neidad en el culto.

Muchos altares de la Santa Muerte empiezan por una manda o agradecimiento a un favor recibido. Generalmente los seguidores los ponen dentro de sus casas, pero durante el último lustro han colocado más de 300 altares en calles de diversas zonas de la ciudad de México.

Si la distribución de altares callejeros en la ciudad de México muestra algo, será que la devoción se ha dado especialmente en barrios bravos y en particular en el más bravo, Tepito. Cabe decir que no suelen ser los lugares más pobres sino los que cuentan con más economías informales y clandestinas, donde muchos de sus habitantes Un altar incluye compromisos de conocen la cárcel por dentro. parte de su dueño, se vuelve su guardián, organiza los rosarios y las celebraEn estos ámbitos la justicia del Esciones en los aniversarios del altar, tado mexicano suele ser hueca, ya que adorna su imagen y regala bebida y muchas personas de estos barrios están

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presas por cargos dudosos: prostitución, drogadicción o por robar un kilo de tortillas. Y aunque muchos, evidentemente viven al borde de la ley, no quiere decir que todos los devotos son enfermos o (ex) presos, o familiares de ellos. Mucho menos quiere decir que la “Niña Blanca” es una santa delincuente, imagen que se difunde. Significativamente la mayoría de los que acuden a la Santa Muerte son mujeres y las que han tomado un liderazgo sutil del culto suelen ser las madres y abuelas fuertes que cuidan sus altares, organizan los rosarios y dejan que la gente se acerque sin tener que com-

prometerse hacia el culto en ninguna manera especial. Se puede decir que las “madrezotas” mantienen un culto abierto e inclusivo, lo contrario a la sociedad contemporánea que les rodea. Un parte aguas en el culto a la Santa Muerte, fue la decisión de doña Queta y su familia de poner un altar para su “Niña Blanca” en la calle de Alfarería en el barrio de Tepito. Hoy entre muchos seguidores está considerado “el altar mayor”, por ser el primero en “salir al pueblo” en la ciudad de México. Inicialmente la pusieron en la calle por


razones prácticas, pero sorprendidos Queta y la familia comenzaron a orga- devotos a un festín religioso sin precepor el número de personas que llegaban nizar rosarios cada mes fuera de su ca- dente cada mes. Otros altares han rea dejar ofrendas frente al altar, doña sa, a donde hoy acuden más de 7000 tomado la idea y rezan en vías públicas

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periódicamente, sin embargo ninguno atrae tanta gente. Por un lado, porque “La Niña Blanca” en Alfarería “tiene un aura especial” y por el otro, porque

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la guardiana y su familia han sabido ofrecer a la gente que acude un espacio Alguna gente diría que la Santa de oración y comprensión sin interferir Muerte es un reflejo de las condiciones en sus peticiones y quehaceres. difíciles de sus devotos, sin embargo


para los devotos no es un reflejo, solo es un camino mรกs. La imagen es atractiva, no solo por darles esperanza y consuelo, sino por el hecho de suministrarles el poder para salir adelante en situaciones desesperadas. Esa gente encuentra mรกs justicia en la muerte que en otros lados y la adora por no discriminar a nadie. Para ellos, su poder y alcance es simplemente indiscutible.

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AURORABOREAL Narrativa - Puro cuento

La Feria de Cali Puro cuento Por Guillermo Camacho

Un 18 de diciembre esperaba en el aeropuerto Charles de Gaulle para tomar un jumbo rumbo a Bogotá. Por delante me restaban doce horas de vuelo, si todo salía bien hasta Maiquetía, donde el lechero de Avinunca normalmente hace su tercera escala técnica: París, Madrid, Caracas para finalmente llegar a Bogotá, la tan afamada Atenas Suramericana. Aquel era un diciembre helado. El vuelo original estaba programado para las ocho de la noche pero como siempre, Avinunca informa que una falla técnica ha demorado la salida hasta las Mi plan era comer ligero y dormir once de la noche. Finalmente nos hacen hasta Caracas para tratar de llegar lo pasar a una sala de abordaje donde nos más fresco posible. Llevaba varios años tienen un par de horas encerrados. sin ir a Colombia. Necesitaba de unas vacaciones para descansar, tomar jugo de lulo, comer mojarra frita, ver a los Definitivamente todos los pasajeros amigos o lo que quedaba de ellos. Por vamos para Colombia. En especial ellas, supuesto dar un salto a Barranquilla. cargadas de paquetes, con chaquetas Gozar a mis padres. exageradas para el frío. Somos trescientos cincuenta viajeros en una sala pequeña, obligadamente tocándonos los A las doce de la noche pasadas nos humores con ese hablado tan colom- embarcaron. El avión estaba helado. biano, que hace tanto no escuchaba. Es Del aire acondicionado salía un gas algo así como ya haber vuelto. Los gélido de color blanco. Las azafatas se acentos son de todas las regiones de disculpaban por la demora mientras un Colombia. Reconozco muchos: de Cali, bambuco sonaba como disco rayado en de Medellín, de la Costa. Identifico a los altoparlantes del avión. Para ese unas bogotanas con su hablado tosco y momento había calculado que más de la mitad de los pasajeros eran mujeres. pedante pero claro, bien vocalizado.

No debí pensar jamás... Nadie pero es que nadie se puede imaginar...

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Guillermo Camacho escritor y economista colombiano. En la actualidad reside en Dinamarca.

Cuando despegamos estaba agotado. Pretendía dormir pero el grueso del avión no paraba de hablar. Había un bochorno simultáneo de cotorras con el popurrí de acentos como si estuviéramos en una estación de buses. Un par de mujeres discutían un pleito de dinero. No se sabía cuál era mas fiera. Luego unas chocoanas altas, hermosas, no pararon de desfilar por los corredores desde las sillas a los baños. Afortunadamente el cansancio pudo más y me venció.

Es el editor de la revista AURORABOREAL. Ha escrito: “Los amigos invisibles” que recoge su paso por Colombia, Venezuela, Chile, Italia y Dinamarca donde ha vivido en los últimos veinte años y las novelas “Crónica de un oblato” y “La increíble historia de Nazia”. En la actualidad esta trabajando en su tercera novela.

romántica de esas que le devuelven a uno el alma al cuerpo. Del primer nivel del sueño me salieron las dos últimas semanas de trabajo agotador que se repitieron en una horrible pesadilla hasta que finalmente logré descansar. Mientras dormía plácidamente no pude darme cuenta que los pasajeros del avión hablaban cada vez más alto y que a pesar de que las azafatas dejaron de servir alcohol, ellas, las nenas, venían bien equipadas para el viaje con sus propias raciones en las inmensas carteras que también traían repletas de paquetes de regalos. - Papito, a despertarse que llegamos a Maiquetía - me sacó de mi agradable sueño mi vecina.

Al abrir los ojos me sentí en otra pesadilla. La mujer tenía el rimel corrido como si hubiera llorado y el pelo revuelto como recién levantada, los ojos negros profundos. Unas ojeras bien anchas ganadas en una vida sin dormir, me sacudieron la cabeza despertándome definitivamente.

Sí, estábamos próximos a aterrizar. Desde el aire se veía la Guaira, el Macuto Sheraton, los yates anclados y los cordones de miseria; estaba empezando a amanecer. Tanto tiempo sin volver, Dormí después de ver una película tampoco a Venezuela, donde había


habían quitado las chaquetas protectoras contra el frío del invierno y venían vestidas para carnaval. Realmente venían para la feria de Cali. Pero eso lo supe sólo después de que una gatubela se me acercó y me confesó lo duro que era ganarse el billete en Europa. Las pude ver detenidamente, trigueñas, de pelos de todos los colores; entonces las escuché hablar de los putos que las controlaban, que Amsterdam ya no era tan buena plaza, que los burdeles de España eran verdaderas cárceles, que los mejores amantes definitivamente no eran ni los franceses ni los italianos y que aquí regresaban con suficiente billete para pagarle al hijo el tercer año elemental completo, dejarle bastante mesada a la vieja para abonar una parte más de la hipoteca de la casita y aguantar todo un año y con la esperanza de pasar navidad y año nuevo con la familia. Pero eso sí, a la feria de Cali no se podía faltar. Y después de la Feria, a finales de enero ir de vuelta para las Europas a seguir camellando hasta la siguiente navidad. ¡No debí pensar jamás, no debí! Nadie, pero es que nadie se puede imaginar lo dura que es la vida de puta.

pasado aquellos agradables años. Me acordé del Ron Selecto, de los tequiñones, de los mangos que se caían al piso y que nadie los recogía, de la calle Julio Urbano, de las Mercedes.

meter al avión, que para esa hora olía a micos - cuando se nos informó que por razones de seguridad y falta de personal adecuado en Maiquetía tendríamos que hacer la escala técnica sin salir del avión. Nadie se bajó, ni tampoco nadie subió. El aire – En un par de minutos sale el sol, acondicionado que en París no para– alcancé a pensar. ba de botar gas helado, no funcionaba allá en Maiquetía. –Aquí nos bajamos y hacemos escala de una hora – me dijo mi vecina.

– Es que si fuese planeado no saldría tan bien – gritaba una muLa sorpresa fue que cuando el chacha enfurecida. avión estuvo estacionado en su terminal y conectado a una de las pasarelas y estábamos próximos a descender, - ya El jumbo semejaba un zoológico. el aire caliente de Maiquetía se quería Ellas parecían todo tipo de felinos. Se

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AURORABOREAL Narrativa - Puro cuento

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Reyna Puro cuento Por Juan José Burzi

Juan José Burzi, argentino, profesor de inglés, miembro del "Grupo Alejandría. Además dirige la revista “Los Asesinos Tímidos”. Es autor de "Miedo a la oscuridad"Editorial Estrada, "El trabajo del fuego"- Editorial de la Universidad de la Plata”.

El Hospicio San Camilo era un depósito de seres humanos, en su gran mayoría no deseados por sus familias. Nadie supo decirle a Pablo Ferrer cómo fue que esas rarezas de la especie, poco a poco, se concentraron en ese lugar. Ahí se veía de todo; un hombre con una enfermedad en la piel que hacía que ante cualquier roce con algo se www.grupoalejandria.com.ar llagara sin remedio; una mujer con las cavidades de los ojos vacías, hundidas www.losasesinostimidos.blogspot.com en sí mismas; había internos con enfermedades deformantes, que iban tomando posturas irreversibles y antinaturales. Otros internos, sin problemas físicos, estaban afectados mentalmente. Cuando él llegó al hospicio aún se comentaba el caso del interno que, en un descuido de los enfermeros, había to- cambiar cuando durante la cuarta se- mental. Reyna apenas podía hablar. En mado un cuchillo de la cocina y se ha- mana de trabajo vio a Reyna por pri- los más de veinte años que tenía ahí bía castrado a la vista de todos. mera vez. adentro, solamente había aprendido a pronunciar algunas palabras sueltas. A esa comunión de fenómenos haLa enfermera la llevaba sentada, bía que agregar a los ancianos abando- por decirlo de alguna manera, en la silla Ferrer tenía curiosidad por otros nados, olvidados en ese lugar como si de ruedas. Sin una expresión definida aspectos de lo cotidiano, pero no se fueran bolsas de piel rellenas de algo en la cara, Reyna se dejaba llevar por el atrevía a preguntar tanto, no era su inservible, de algo que ya, como adelan- patio. Había algo en esas facciones que intención mostrar tanto interés. Se contándose a la naturaleza, despedía un le recordaba a su madre. formaba con usar el sentido común. olor fétido que les salía por la boca y por los poros. Una vez pasada la primera impreEl Hospicio San Camilo no estaba sión, Ferrer se anotició de su físico. Te- en las mejores condiciones. Una pared Pablo Ferrer creyó, en un primer nía, en lugar de brazos, dos muñones de del patio del sector de internos femenimomento, que si se mantenía distante no más de diez centímetros, con algu- nos (conocido como el “sector A”) se de las cosas que veía a diario, el trabajo nos dedos diminutos en las extremida- había derrumbado. Los meses pasaron le resultaría menos duro de lo que le des que parecían inflados, evidentemen- y el gobierno no había enviado el dinehabían vaticinado. Era cierto que no te inservibles. Debajo de su pelvis suce- ro para construir otra pared. Por eso las contaban con todo el personal necesa- día algo similar. No tenía piernas, ni internas de ese sector eran paseadas en rio para llevar adelante el hospicio, y siquiera muñones. Se notaba, oculto el patio del sector B, de internos mascueso le significaría trabajar más de lo por la manta que le cubría el regazo, la linos. Un patio estaba ubicado en la normal, pero igual sentía que debía forma de un pañal desechable de los parte norte del hospicio, y el otro en el tomar distancia mental de lo que tenía que se usaban en el hospicio. Para que sur. Sacar a todo el sector A hasta el que hacer día a día. no resbalara de la silla de ruedas, estaba patio del sector B era un trabajo incóatada con una especie de faja que, des- modo. Hubiera sido lógico variar los Cuando le tocaba lavar a algún de la cintura, daba dos o tres vueltas horarios de los paseos, así no se concenviejo, lo hacía sin ningún tipo de cariño. alrededor de su torso y del respaldo. traban los internos en el patio y se preAl principio tampoco se permitía una veía cualquier problema entre ellos, Esas particularidades, o tal vez la pero la comida era servida al mismo actitud hostil. Actuaba igual cuando debía cuidar enfermos psiquiátricos. La exótica belleza de su rostro, hicieron tiempo para ambos sectores y los horapaciencia parecía infinita y sus senti- que Ferrer se interesara por Reyna. En rios de las medicaciones habían sido mientos estaban bien alejados de lo que los días que siguieron averiguó cosas establecidos en forma idéntica. Un hacía ahí adentro. Pero algo empezó a sobre de ella. Supo, primero que todo, cambio en esa rutina hubiera significasu nombre, y que no tenía apellido, do un trastorno mayor. había sido abandonada en la puerta del Tenía, en lugar de brazos, dos muñones hospicio apenas nacida. También se Una tarde, la silla y Reyna quedade no más de diez centímetros, con algunos enteró de que la malformación física ron como olvidados al lado de un ciprés dedos diminutos en las extremidades que parecían inflados, evidentemente inservibles... estaba acompañada de cierta debilidad pelado. Ferrer cruzó el patio. Reyna no


siempre era dejada sola, y hacía días que él estaba esperando esa oportunidad para acercarse. Se paró al lado de ella y la saludó con un gesto de la mano. Reyna pestañeó varias veces, como si le hubiera entrado algo en los ojos. Después se quedó mirándolo fijamente. Era una mirada ausente de entendimiento. Ferrer se sintió traspasado, y tuvo la certeza de que a ella le hubiera dado igual que él fuera un elefante o un árbol. Ahora que estaba cerca, Ferrer advirtió la textura de su piel. Era tan blanca que se le notaban algunas venas en el cuello y en las mejillas. El aspecto de Reyna era casi angelical, parecía una especie de mártir religioso. Ferrer miró ese cuerpo reducido a la mínima expresión y tuvo ganas de levantarla. Nada más. Levantarla y apretarla contra su pecho, sentir como las respiraciones colisionaban y se entremezclaban; lograr, además, que sus ojos estén a la misma altura, y tal vez entonces hacer que Reyna realmente lo viera. Se preguntaría más tarde qué hubiera pasado si no aparecía esa enfermera y le hacía un comentario trivial, si hubieran podido seguir, él y Reyna, en esa especie de intimidad que se había dado bajo el ciprés podado del patio. Pablo Ferrer alquilaba un cuarto húmedo en una pensión cercana al hospicio. Por eso, cuando surgía la oportunidad de hacer guardias, él las aceptaba siempre. Ahí adentro dormía mejor que en la pensión. Por lo menos había una estufa, y no se encontraba con su miserable realidad. Estando en el hospicio lograba enfocar su vida privada como algo casi teórico, le permitía no pensar demasiado en que, a los treinta y cinco años, no tenía nada, ni un presente ni un futuro. Solamente tenía un pasado al que regresaba en sus pesadillas, y que prefería dejar atrás, borrarlo como si nunca hubiera existido. Estar la mayor parte del día en el trabajo era una forma de evadirse, pero esa situación también tenía sus desventajas. A medida que pasaban las semanas, la indiferencia que se había prometido para poder salir ileso de ese lugar, se iba desmoronando como había sucedido con el muro del sector A. En parte porque su paciencia tenía un límite. Había

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internos que se orinaban encima dos o tres veces al día. Otros dejaban caer la comida, tal vez como quejándose de la mala calidad, o por pura incompetencia motriz. Ferrer advertía, de a momentos, cómo iba interpretando de manera diferente las cosas que pasaban. Se sorprendía bajando la guardia y creyendo que esos actos que significaban más trabajo para él, eran llevados a cabo a propósito. Un día, mientras lavaba a un viejo, no pudo contenerse y le pegó una cachetada por volcar una palangana de agua. En otra ocasión había dejado sin comer por dos días a un interno que estaba a su cargo. Comprendió lo inútil del castigo cuando, pasado ese tiempo, el interno volvió a tirar la mitad del plato sobre su ropa. Ferrer veía que estaba tomándose el trabajo como algo personal y que eso terminaría gastándole los nervios. Tampoco lo ayudaba la perspectiva de “soportar”, porque sabía que ese empleo no era algo temporal para pasar a algo mejor. Ese empleo era lo único que tenía hoy por hoy, y eso lo deprimía y sublevaba cada vez más. El personal médico también era reducido y el trabajo los excedía. Un poco por eso y otro poco por simple negligencia, los médicos nunca se quedaban de guardia, elegían la noche para escapar temporalmente de ese lugar y descansar. Solamente los enfermeros hacían las guardias en San Camilo. Era cierto, por otro lado, que no se daba

lugar a inconvenientes. Los internos que podían traer complicaciones estaban debidamente sedados. Ferrer, las veces que se quedaba por las noches, se tomaba un tiempo para recorrer el hospicio y para conocer el sector A. Esas visitas al sector A fueron el medio que le permitieron saber que Reyna estaba en la sala 12, que en esa sala solamente había una anciana cuadripléjica y una joven autista y que por las características de esos pacientes, la puerta nunca se cerraba con llave. Ferrer arrancó la última pata de la cucaracha. Así acortaba las noches de guardia. Había llegado a desarrollar una especie de teoría sobre el dolor de las cucarachas. A medida que le iba sacando las extremidades, el insecto se iba inmunizando al dolor. La prueba de su teoría era la forma frenética en que la cucaracha agitaba las patas cuando en el cuerpo aún le quedaban cinco o cuatro. Pero cuando solamente contaba con tres, la cucaracha parecía calmarse. O resignarse. Como si supiera que no tenía nada que hacer contra ochenta y cuatro kilos de carne y más de cinco mil años de evolución. Simplemente se dejaba estar. Y era en ese momento, cuando Ferrer sabía al insecto más indefenso que nunca y a su total merced, que una inexplicable alegría lo impulsaba a prolongar esa vida el mayor


tiempo posible. Por eso, ya totalmente inutilizada, Ferrer la dejaba boca arriba sobre la mesa y la iba pinchando con un escarbadientes. Al principio le arrancaba las antenas, había leído que así quedaban como ciegas, pero sin las antenas no tenía forma de saber si seguía con vida o no y por eso se las dejó de arrancar.

Finalmente, mataba a la cucaracha atravesándola con el escarbadientes o posándole un fósforo encendido. Las antenas eran lo primero en chamuscarse. La idea se fue desarrollando como un cáncer. Todos los días buscaba un lugar desde donde pudiera observarla. Ferrer estudiaba cada detalle de Reyna una y otra vez, la forma arábica de los ojos, la nariz diminuta, los labios, ondeados en una mueca entre melancólica y triste. También había advertido la leve curvatura de la ropa a la altura de los senos. Físicamente, no había mucho más para contemplar. En cuanto al comportamiento de Reyna, él había descubierto que pestañear varias veces y dejar la vista fija en algo era una especie de tic. Reyna no hablaba con nadie, los internos parecían ignorarla y las enfermeras la dejaban invariablemente debajo del ciprés. Ferrer se preguntaba si el sexo de Reyna sería igual al de otras mujeres o si las deficiencias físicas continuarían debajo de la ropa. Tenía en mente lo que le había contado una enfermera sobre la necesidad de cambiarla de posición cada cierto tiempo, así evitaban que empeoraran las escaras que siempre tenía. Reyna era incapaz de moverse y el cuerpo se resentía por estar en la misma posición día tras día. Las arterias no transportaban la sangre con norma-

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lidad y esa parte del cuerpo moría. Las imágenes reales de Reyna, más las especulaciones de Ferrer, se amalgamaban por las noches, cuando él se acostaba y pensaba en ella. A veces se imaginaba hablándole, o paseándola en la silla de ruedas. Pero la situación que concebía con más recurrencia era con Reyna tendida e inmóvil en el centro de una cama enorme. Lo único que podía hacer ella era mirar. Él se acercaba y acariciaba su piel suave y fina, que parecía resbalar bajo los dedos.

En un principio pensó en preguntar, en dirigirse al director, pero tenía en claro que no iba a modificar nada. Esa noche, si es que no lo despedían antes, podía ser la última que iba a pasar en el hospicio. No encontró obstáculos para entrar en la sala 12. A esa hora de la madrugada él sabía que no había medicamentos programados y que las enfermeras de guardia dormían.

Lo que más le gustaba imaginar a Una vez adentro, cerró la puerta Ferrer era que Reyna no deseaba ese apoyándola suavemente contra el marcontacto. co y encendió la interna. En la sala había tres camas. Reyna se encontraba en la del medio, durmiendo boca arriba. Cuando Ferrer levantó la vista y descubrió a Quiroga parado en el marÉl se acercó despacio. Tenía en co de la puerta, había intuido que iba a cuenta que las otras pacientes no potener problemas. Era un enfermero que dían hablar, pero Reyna sí, aunque él ayudaba durante el día y que también nunca la había oído pronunciar una se encargaba de bañar a los internos. palabra. Mientras daba el último paso hasta ella se preguntó por qué, si Reyna Quiroga lo había sorprendido tor- no estaba al tanto de nada, tenía que ciéndole el brazo a uno de los de la sala alarmarse en caso de despertar y verlo. 20. Ferrer acababa de cambiarle las sábanas y el interno se había vuelto a Una vez a su lado, puso un especial orinar encima, antes de que él le pudie- cuidado en dejar el bolso debajo de la ra colocar el pañal. cama. En el peor de los casos, si lo veían, era mejor que fuera sólo a él. Con Quiroga mirándolo, Ferrer Siempre podía inventar una excusa. soltó el brazo artrítico del interno, dejando que todo su cuerpo tocara el piso. Apoyó la linterna sobre la mesa de El otro enfermero desvió la mirada y la cabecera de forma tal que el haz de salió de la sala, sin decir una palabra. luz apuntara a la pared. Con esa escasa iluminación estaba conforme. Se inclinó No era la primera vez que alguien sobre ella. Acercó la boca a la cara de lo veía maltratando a un interno. Ade- Reyna, estaban a milímetros de distanmás, ya había recibido llamados de cia. Nunca la había tenido tan cerca. atención por parte de los médicos a Desde esa posición percibió un olor causa de los diferentes moretones que agudo a alcohol y a desinfectante. Ella presentaban los que estaban a su cargo. volvió a parecerle, a la vez, un ángel y Cada vez que pasaba algo así, se decía un mártir. Poseía esa dualidad entre que debía ser más cuidadoso, pero no lo sufrimiento y candor. Así dormida, respodía manejar. pirando casi imperceptiblemente y con los muñones apenas asomando por las Por incidentes como ese, cuando le mangas de la remera, Reyna se veía llegó la noticia, no se sorprendió. Esta- más frágil que nunca. ban entrevistando gente para ocupar un puesto de enfermero. Él sabía que en la Ferrer se apartó y quedó en cuclipartida estatal destinada al hospicio no llas al lado de la cama. Mirando a había lugar para otro sueldo y por otro Reyna desde ese ángulo, podía distinlado no estaba enterado de que alguno guir, a través de la tela gastada de la de sus compañeros quisiera dejar el remera, las manchas oscuras de los petrabajo, así que la única opción que zones. quedaba era tomar en serio la posibilidad de que lo despidieran de un momento a otro.


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Lisa

Marcelo Ramón

Desde muy chica Lisa había aprendido que la vida podía cambiar en cualquier momento. Sobre todo desde aquella tarde que su padre, un policía con cara de bueno y que le gustaba reírse con la boca bien abierta, un hombre sin nombre ni cara le abrió la cabeza de un tiro. Fue en Holstein, en la frontera y Lisa ya contaba con cinco años. Luego el velorio, el dolor, la rabia, la resignación de saberse sin padre. Los llantos de su madre que traspasaban las paredes de la casa de campo y se instalaba en los oídos de Lisa, sobre todo en las primeras noches de insomnio donde las madrugadas eran heladas y las mañanas mostraban el campo con una escarcha imposible que tan bien se confundía con el cielo. Al poco tiempo la compasión de los vecinos que le pasaban la mano por encima de la cabellera dorada y le regalaban pastelitos de manzana y le leían libros de Andersen antes de que fuera a dormir; los paseos en bicicleta por los bosques; los cumpleaños con los primos; los viajes a la isla de Fanø donde los tíos eran dueños de una posada que se llenaba de turistas en los veranos; el alivio de los alemanes ante la voz musical de Lisa que en alemán les contaba que la posada fue fundada en 1772 y que las habitaciones llevaban nombres de los barcos de Sønderho; el gato blanco que apareció una mañana y la permisividad de los tíos para que se lo quedara. Y el final de las vacaciones; el comienzo de la escuela en Holstein con la piel de Lisa color oliva, con la cara radiante y el pelo más rubio que contrastaba con la voz apagada de la madre que la esperaba en la estación de trenes con la oscuridad marcada bajo los ojos, sentada en un banco con la espalda recta, las piernas bien juntas y la mirada perdida; con los llantos cada vez más esporádicos y ahora sustituidos por unos largos, inquebrantables y monótonos silencios únicamente rotos por el terri-

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Marcelo Ramón vive en Dinamarca. Es estudiante de filología hispánica en la Universidad de Copenhague. En la actualidad está en Buenos Aires profundizando sus estudios de literatura en la UBA. Edita con Guillermo Camacho la revista AURORABOREAL. Además es el editor de la página web BairesVa.

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ble ir y venir de la mecedora. Todo aquello que se repetía todos los años y que había comenzado una tarde, la tarde del balazo que dio comienzo a un camino lleno de ausencias y silencios cada vez más imposibles de digerir. Más tarde la imposibilidad de mantener la casa a pesar de los esfuerzos de la madre que trabajaba media jornada en la panadería del pueblo y siempre traía pan fresco y miel y leche fresca invadiendo la casa con un aroma que le daba a Lisa el último empujón para despegarse de la cama en las mañanas heladas de enero y tomar el desayuno con aquella cosa indefinida en que se había convertido la madre. La tarde que Lisa llegó de la escuela, agitada luego de correr y correr y llenarse los pulmones de un aire de primavera y flores que le traían recuerdos de Fanø y los caminos de piedra y aquella tumba que había pertenecido a un guerrero y que en verano la cubría una maleza tan alta como un hombre, fue la tarde que encontró a la madre sentada en la mesa del living junto con su hermano:

Lisa pensó en sus muñecas, en sus libros de cuentos, en la foto de su padre que escondía en una madera falsa del piso y que ahora estaba prolijamente guardada dentro de su cuaderno de figuritas con damitas vestidas según la última moda en París. Bajó las escaleras con su valija ayudada por su tío que cargaba una caja repleta de sus cosas más importantes mientras unas ganas de llorar le iban ganando el cuerpo. Sabía que no volvería a ver a su madre; sabía que aquella iba a ser la última vez que estaría en Holstein. Pero no lloró, como tampoco había llorado el día que murió su padre ni tampoco los días después del entierro donde permaneció debajo del ciruelo que terminó pudriéndose de igual manera que las flores del jardín. No quería que su madre se quedara con la imagen de una niña apenada con la inminente partida. No. La despedida fue rápida. El tren de las cinco con el silbato que anunciaba la partida. Lisa parada al lado de su tío. La mirada vacía del guardavías Lars que le alcanzaba algunas cartas al conductor del tren.

Hoy te vas con tu tío a la isla – le dijo la madre con un hilo de voz cansaLuego, ya en el tren, el paisaje que do. –Todas tus cosas están en la valija, pasaba a través de la ventanilla, primero en tu cuarto. Creo no haber olvidado despacio, luego más rápido y Lisa que nada. No se. Subí y fíjate. no podía hacer nada para detener aquella sucesión de imágenes que ya no volverían. Y por fin lloró.


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La achicoria del secuestrado

Guillermo Camacho escritor y economista colombiano. En la actualidad reside en Dinamarca.

Puro cuento Por Guillermo Camacho

Nació un 23 de abril de 1953. Se podía considerar un burgués porque como se lo había dicho un día su hermano, desde que tenía uso de razón, él lo corrigió y le dijo de la memoria que no es lo mismo pero es igual, se había podido duchar a diario. Eso de la ducha lo había leído en una novela de Vargas Llosa. Seguro que no fue en los Cuadernos de Don Rigoberto. Claro que en aquel instante debía corregir y aclarar que desde que lo tenían durmiendo de día y caminando de noche, no se había vuelto a bañar. Por supuesto menos a duchar. No estaba seguro si eran cuatrocientos treinta y tres o veintitrés días. Ya daba igual. Lo cierto es que lo tenían en cautiverio. Corregía, los tenían en cautiverio porque sus capturadores también eran unos perros secuestrados. Decía perros porque eran como perros. A él le daban galletas de soda, frunas y agua mineral. Ellos también comían galletas y frunas pero el agua se la tomaban del charco. Por esa razón les había empezado a denominar como perros. Un día cuando todavía tenía esperanza que esa pesadilla iba a acabar, discutió y habló. Al final concluyó que la vida de ellos era peor que la suya.

Es el editor de la revista AURORABOREAL. Ha escrito: “Los amigos invisibles” que recoge su paso por Colombia, Venezuela, Chile, Italia y Dinamarca donde ha vivido en los últimos veinte años y las novelas “Crónica de un oblato” y “La increíble historia de Nazia”. En la actualidad esta trabajando en su tercera novela.

Tres botellas al día para el secuesAllá estaban en el monte y ese detrado. Ustedes del charco y ahí que le partamento no era muy grande y había vaya a suceder algo al señorito porque que moverse cada noche para que no nos jodemos todos. los agarraran los paramilitares. Alegó que a punta de frunas y galletas de soda no sólo lo iban a matar sino que lo iban a joder porque por un muerto no daban ni un peso o mejor dicho ni un sólo dólar.

Y era cierto, llevaba cuatrocientos veintitrés o treinta y tres sitios diversos donde lo hacían dormir de día. Eso sí era el monte y por eso hasta ya había aceptado que las frunas y las galletas de soda eran buena alimentación. Para colmo no se había muerto y ya le estaban empezando a gustar las caminatas nocturnas de ocho horas. Ya no se asustaba con la posibilidad de encontrarse con el ejército, con la guerrilla, con los paramilitares, con una banda de narcotraficantes o de contrabandistas.

Pero lo callaron súbito cuando le dijeron que seguía vivito y coleando y hasta más sano que antes porque ya le habían sacado los veinte kilos de exceso de peso con que había llegado, hacía A él, le explicaron con lujo de de- como cuatrocientos días atrás. No se talles, el patrón les había aclarado que cansaron de refregarle en la cara que le el agua mineral también se la cobrarían habían evitado el infarto al miocardio argumentando que el ejercicio de cami¡Qué lujo de país! pensaba. en el precio del rescate. nar cada noche le había mejorado la circulación y sin querer le estaban alarDebía reconocer que las caminatas gando la vida. Se reían de él cuando le nocturnas le habían abierto una nueva decían que hasta tenía la piel y el cutis dimensión de los animales de monte más bonitos. que salían a cazar una vez que el sol se ponía. Zorros de monte que se comían Me callaron la jeta. a cuanto ratón, mur, tunduque, pericote o roedor que se descuidara. Morrongos Ya hablaba como ellos, como un en montería que se comían a los tales perro más de la manada cuando le dije- zorros. Búhos que ni se imaginaba exisron que se había creído eso del libro de tían, como tampoco se pudo imaginar García Márquez sobre un secuestrado la pobreza absoluta. A esas alturas y en al que le daban lentejas de desayuno, ese monte sólo creía en los perros y en almuerzo y comida. la vida de perro que llevaban los capturadores que lo tenían secuestrado. MurNombre común o vulgar: Achicoria Ésa es la guerrilla papito que tiene ciélagos que se chupaban la sangre de Nombre científico: Cichorium intybus var. casa en la ciudad y logística. sativa las vacas mientras dormían, ranas que croaban y grillos que no paraban de

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producir con el rozamiento de los élitros, aquel sonido agudo, aquel canto que se repetía toda la noche monótonamente. En ocasiones le pareció que estaba en Roma en pleno tráfico del Lungo Tevere de las ocho de la mañana y quince millones de turistas y de romanos desordenados. Mejor dicho, antes de un partido de fútbol de la Roma contra la Lazio. Alguna vez leyó en un catálogo turístico que a Roma llegaban veinte millones de turistas al año. Las malas lenguas decían que la cifra se duplica para los jubileos. Al comienzo del secuestro, cuando empezó a alucinar con Roma y su tráfico infernal, pensó que estaba enloqueciendo, pero como muy acertadamente le aclaró uno de sus perros, no papito usted está más cuerdo que una cabra y ya se le está pasando el susto del secuestro.

labia del mesero que para qué, había sido un napolitano muy simpático, y después del café y el obligado bajativo, se había refugiado en su pensión del centro a escribir las primeras líneas de Gabriela, Clavo y Canela con el bullir de una ciudad en pleno apogeo a pesar de los dos mil años de historia. Lo terrible, lo macabro de la escena era que la cultura romana seguía igual que dos mil años atrás. Pero eso no lo había captado él . Jorge Amado sí. De Roma se trajo en la memoria a un tal Bernini, arquitecto del que nunca antes había oído hablar y que había metido la mano en cuanta obra importante había en Roma. Especialmente lo impresionaron las sendas esculturas que se había fajado en la Piazza Navona. Pretendió seguirle la pista al arquitecto pero el tiempo voló.

¡Es que en Roma seis días no dan Se encontraba en la fase del secues- un brinco! tro en la cuál estaba finalmente empezando a entender el monte de noche. Si pisaba mal, lo picaba una mapaná, si se descuidaba, lo mordía un roedor. Si no se tomaba el agua mineral ni se comía las frunas y las galletas de soda, se las comía el perro porque el patrón había dicho que los lujos sólo eran para el secuestrado y que a ellos, sus perros, el Cuando empezó a acordarse de Roma, agua la debían tomar del charco. notó, mejor dicho finalmente entendió que ese secuestro le estaba importando Era cierto, el perro tenía razón. A un bledo y rogó para que ojalá lo misRoma había ido una sola vez, seis días a mo les estuviera sucediendo a los suyos comprar una clasificadora de huevos allá afuera. que podía contar, clasificar y empacar sesenta mil huevos a la hora. A pesar A esas alturas del partido le hubiera del tráfico y los quince millones de turis- gustado ser racional y contar que había tas y romanos, había gozado Roma en tenido una infancia privilegiada. su esplendor de septiembre entre restaurantes del centro histórico donde le Era cierto que se había duchado robaron una fortuna por un plato de todos los días. También era cierto que tallarines a la Alfredo común y corrien- había ido a una escuela alemana pero te, que lo único que tenían de especial eso había sido obvio porque sus viejos era el simple hecho que en ese restau- llegaron de Alemania y por supuesto rante había comido un Kennedy y afor- que habían querido educar a sus dos tunadamente Jorge Amado. Por el hijos con las mismas mañas y artimañas Kennedy se hubiera sentido estafado con las cuales los habían educado a hasta la última lira que le sacaron pero ellos. No fueron nunca ricos. Su padre en cambio no le dolió ni una pizca se jubiló de la misma empresa de districuando se enteró que también Jorge bución de motores que lo había traído Amado había estado ahí sentado tra- de Alemania por los años cincuenta. La gándose los fettuccine al triplo burro. Ese vieja trabajó de secretaria toda la vida, era el secreto de la famosa receta del como mula, en el único banco austríaco restaurante. que había en Colombia y con esos salarios los sacaron adelante. Él no fue un Jorge Amado, seguramente engatuestudiante muy brillante y afortusado por la foto de Kennedy y la buena nadamente no le dio por estudiar inge-

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niería como a su hermano. Él siempre vio la vida desde un ángulo mas práctico. Estudió, lo que hoy llaman popularmente, una de esas carreras intermedias, cortas y rápidas en cualquier instituto de medio pelo, cuyo propietario seguramente era un pariente lejano de algún político importante de la patria. Nunca tuvo ni siquiera la curiosidad por averiguarlo, no por vago sino para salir mas rápido a ganarse el pan sin imaginarse jamás que tenía olfato para las cosas importantes en una sociedad de consumo, es decir para hacer billete. Eso del olfato se lo dijo siempre su mamá, tú, mijo, lo que tienes es un sentido común que le da dos vueltas completas a la facultad de ingeniería que tu hermano se esta metiendo en la cabeza. Pensó para sus adentros querrá decir en el cerebro. Nunca se imaginó que los huevos fueran buen negocio ni que en una ciudad como Bogotá a la que le fabricaron una constitución a la medida para poderle cambiar el nombre al de Santa Fe de Bogotá, - ya era bastante sospechoso la calidad de gobernantes que regían pero ni aún así tuvo la malicia de desconfiar. Pero retomando el hilo para no irse por las ramas, - nunca se imaginó que la ciudad en cuestión pudiera tragarse más de cinco millones de huevos al día. ¡Que a nadie se le ocurriera medirle el colesterol a la mentada ciudad ni a ninguna urbe del planeta! Menos que se les ocurriera olerles el aliento. Pero así fue. Fue sin querer, sin proponérselo. A Larissa se la encontró por casualidad en la universidad donde estudiaba su hermano ingeniería, esperándolo para hacer cualquier cosa, terminó yendo a diario a la universidad a buscarla hasta que ella se graduó de abogada y se casaron mientras vivían del salario de Larissa y él daba los pri-


meros pasos en lo de los huevos. A qué horas se vendieron tantos huevos y cuándo nacieron sus dos hijos tampoco sabría decirlo, allá en el monte, porque le parecía una película de ficción y eso que hacía años que no iba al cine, una de sus pasiones, y hasta ya había empezado a dudar que efectivamente existían sus hijos y que había conocido a Larissa y que debían estar tratando de juntar los cinco millones de dólares que pedían por su rescate. ¿De dónde?

conciertos del alcalde de turno. Creía que esos perros se habían equivocado y habían supuesto que él era el dueño de todos esos invernaderos de plástico a su alrededor donde todos los días cortaban las flores que salían para los mercados internacionales hasta que una multinacional se había comprado a los grandes. Ahora que lo meditaba en la mitad de esa pesadilla, creía que su otro pecado capital había sido el tener una cuenta bancaria. Como se lo explicó claro y raspado un perro:

Sí, para qué, trabajó duro y amasó un capital pero que él supiera jamás A usted lo secuestramos porque llegó a ser millonario en dólares. Sería tenemos informantes en los bancos, en deudas con los bancos. En el de Pin- especialmente en el de Pinto y en el de to y en el de Angulo. Angulo. Gente infiltrada. A los cultivadores de flores no los podemos secuesSu gran pecado fue haberse cons- trar porque los muy vivos dejan todos truido una casita en Chía sin más pre- los dólares de las exportaciones en tensiones que un pedazo de jardín de cuentas de Miami y hasta allá aún no una hectárea de grama cortada sagra- hemos podido infiltrar gente. damente una vez a la semana. El único rincón verde de la zona infestada de Sólo que así salieron las cosas y él cultivadores de rosas y claveles, con la seguía duchándose todos los días. Eso única intención de darle a sus hijos el era lo que más le echaban en cara los privilegio de patear una pelota de fútbol perros. Que era un burgués hediondo a en su propio jardín y no tener que vivir pesar de que había tenido el privilegio en un apartamento de segundo piso de bañarse todos los días hasta que lo como le tocó a él de niño porque a sus habían secuestrado. viejos nunca les alcanzó para más. Pero por más que renegara del segundo piso, Esa era la vaina con ese país. No le debía a ese magnífico segundo piso la todos se habían podido dar su ducha afortunada razón que le hizo odiar al diaria. Lo más terrible era que aquella fútbol como todas las otras costumbres situación iba a seguir así por un muy bárbaras y modernas que colectivizan. buen rato. Bien largo porque en su país Los toros, las tunas, las fiestas del Gim- no había definitivamente la voluntad nasio Moderno con los Ocho de Co- para sacar la nación adelante. Pero por lombia, los Rotarios, los Leones, así más de que secuestraban a los únicos fuese González el presidente o los mega imbéciles que quedaban en el país, to-

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dos los vivos se habían ido hacía rato con sus dólares a Miami. Pinto y Angulo incluidos. Todo seguiría igual. Los otros se habían ido lentamente exiliando voluntariamente dispersos por todo el planeta, algo así como los armenios y los kurdos, ahora se hablaba de los colombianos. Los perros le contaron que hasta un hermano de ellos que según ellos se creía gente bien, se había ido a Tanzania porque en Colombia definitivamente no había futuro para educar a las hijas. ¿A Tanzania, dónde putas diablos quedaba eso?, le preguntó un perro como si él fuera un atlas rodante. No valió de nada que le contara que a duras penas se había logrado graduar de la escuela alemana, más por la influencia de la vieja que por sus cualidades de pupilo brillante. El perro se enfadó tanto con él, que le quitó su ración de frunas, de galletas de soda y la botella de agua mineral por insistirle que se había graduado de técnico en alimentación de un instituto pirata de educación dudosa de Quinta Paredes. A los huevos había llegado por pura lógica cuando se dio cuenta que todos querían comer huevo frito al desayuno y le pareció que eso sería más seguro y excitante que venderle el alma y sus conocimientos de ingeniería a una empresa multinacional, como le tocó a su hermano, que a pesar de tanta ingeniería, los perros lo debían tener rematando el apartamento o lo que apenas habría logrado pagarle al banco de Angulo. Sí, en ese banco tenía el crédito hipotecario, pues quién más le hubiera servido de fiador, para ayudar a Larissa a juntar los famosos cinco millones de dólares que los perros presumían, tenía guardados bajo el colchón. Pero no valió de nada. Al final el perro salió ganando no porque se hubiera comido sus galletas y sus frunas, sino porque le volvió a echar en cara que él había tenido el privilegio de ducharse todos los días y el perro no. Ya no le importaba tanto salir de allá. Del monte. Hasta un perro le hizo caer en la cuenta que cuando saliera ya no quedaría nadie que comiera huevo al desayuno porque todos se habrían ido al exterior. Tampoco tendría amigos le dijo el perro. El perro no sabía que hacía años, él no sabía lo que significaba tener un amigo. ¿A dónde iría a envejecer? ¡Creyó que el perro tenía razón!


Pudo notar que hasta no sólo había empezado a hablar como los perros, con vocabulario de verdulera de la plaza de Usaquén, como le decía su mamá, cosas alemanas de su vieja, aclaró que no quería pormenorizar Usaquén y menos a sus verduleras que era una de las pocas cosas auténticas que recordaba hasta que un Carulla con fruta tratada en atmósfera controlada y cajero en línea con el banco de Pinto y por supuesto el de Angulo, las eliminó de por vida, aunque él las tenía bien guardas y congeladas en su memoria, sino que había empezado a compartir sus posiciones intelectuales. Aunque lo de la ducha diaria seguía maltratándole el cerebro como una puntilla atravesada y dolorosa. Una noche, casi al final de la caminata nocturna interminable y cuando estaba amaneciendo y estaban agotados, sudados y pegachentos de la noche húmeda y macabra donde los animales del monte al final de la montería se empezaban a devorar entre ellos por la supervivencia y mientras él se comía su ración de galletas de soda y sus frunas Noel, ya había desarrollado una preferencia especial por las verdes que escaseaban, porque todas eran de color rosado, y sólo pensaba en el momento que amaneciera para ir a tirarse en cualquier sitio a dormir las doce horas de sol, cuando un perro le dijo ¿Papito, está bien mamado ? Él le contestó como solía decir su hermano después de los benditos partidos de fútbol eternos y agotadores que le encantaba jugarse. No, no estoy mamado, estoy vuelto mierda igualito que usted perro amigo guardián esclavo de mi secuestro.

En realidad, cuando terminó de leerla le pareció una tragedia. Larissa en concreto le confesaba que después de haber rematado todo, incluido el jardín de una hectárea de Chía, el negocio de los huevos, la venta de los camiones, y por supuesto el Mazda, el apartamento de su hermano y la caridad de algunos familiares y conocidos, la finca de recreo de su viejo en Viotá, no llegaban al millón doscientos mil dólares. Por esa plata se hubiera jubilado hace años, pensaba con odio y ganas de matar al primer perro que se le cruzara. Larissa le confesaba, casi que podía sentir la humedad de sus lágrimas mojando el papel de la pastoral, que Colombia se estaba quedando vacía por la misma razón, que ella andaba como loca juntando dólares frenéticamente para pagar su insensato rescate. Pero lo más terrible de todo era que por ese motivo todo en Colombia estaba en venta y para la venta y ya nada valía nada. Por el exceso de propiedades en oferta. Qué sentido había tenido todo, su hermano estudiando ingeniería como un vesánico mientras su vieja hacía horas extras en el banco austríaco y su viejo sacrificaba su sueño de por lo menos volver a pasar una navidad más en Alemania, sacrificado para poderle comprar los benditos libros de termodinámica a su hermano que valían un riñón y el otro. No exageraba si decía que hoy en día siguen costando eso y más.

vuelto rutina y para ellos los de afuera, sí era una verdadera tortura. ¿Entonces qué , señorito? le dijo un perro. ¿ Qué le contestamos a la doña? A él no se le ocurrió otra cosa que decirle, dígale que en vez de seguir juntado dólares como tarada se ponga a comprar propiedades. Que es mejor negocio y más seguro porque a mí ustedes me tienen que seguir alimentando y yo ya no doy guerra. Del golpe que le dio el perro no se levantó sino en dos días y por primera vez supo que había dormido dos veces en el mismo sitio. También entendió por qué el famoso Kid Cumbelé terminó alcoholizado y Casius Clay con el mal de Reagan, esa enfermedad que se le olvidan a uno las cosas y a la que llaman Alzheimer. El golpe había sido tan violento que el patrón había aparecido y habían corrido a su perro favorito a otro caso por temor a que en otro ataque de furia se le fuera la mano y le hiciera el favor de pasarlo al otro lado. El patrón no estaba dispuesto a permitirlo. Ya habían invertido muchas galletas de soda y frunas. Le tomaron una foto del otro lado del golpe en la cara con una cámara fotográfica instantánea y lo obligaron a grabar un casete para Larissa donde le leía un artículo de un periódico local de Pasto de la fecha sobre un asalto guerrillero en el Putumayo. Para despistarlos porque si se daban cuenta que andaban por la costa Atlántica, la cosa se les podía poner fregada.

Ay mijo, - le decía su padre - es que daría todo por volver a Alemania en un diciembre. No hay como la navidad con nieve. Acá en Colombia la navidad es una feria de baile y rumba fría mientras ¿Cuál costa ? se preguntó. en Alemania es la ocasión de estar en casa con un vino caliente viendo caer De niño lo habían traído un par de nieve por la ventana mientras del horno veces al mar pero hasta entonces no Entonces fue ahí, en ese preciso se escapa el olor de las galletas y del había sentido ni olido el rastro de ese instante que se la pasó. Una carta de pavo. Caribe que había visto nuevamente de Larissa. adulto y sagradamente visitaba sin falta Se murió y no volvió a Alemania. dos veces al año en el mismo hotel cerPara que se divierta y tenga insom- Igual su madre que nunca les dejó en- cano a Santa Marta con Larissa y los nio diurno y piense que ya casi tienen el tender que lo más duro para ella había niños, el que solía llamar el descanso billete juntado. sido el no poder volver a Alemania. merecido. Se pegaban baños de mar y Pero para él la navidad era esa feria de comían mojarra y pargo rojo frito con Una misiva apasionada pero desga- rumba y trago que se armaba en el ba- patacones y ensalada hasta que les sabía rradora, fatalista y optimista, y a la vez rrio y a él le encantaba y sus viejos la a cacho. Se acababa la semana de seis macabra y tétrica casi de aire fúnebre odiaban. Y le sigue encantando. Allá noches y siete días y volvía a Bogotá en pero de una sutileza que de un párrafo tenía entre sus manos ese mensaje des- un avión de Avinunca con toda la clase a otro saltaba llena de vida y esperanza, garrador de Larissa tratando de juntar media trabajadora que se jactaba de de amor y una vitalidad que hasta en- dólares frenéticamente para sacarlo de ducharse cada día. El famoso priviletonces no había descubierto en Larissa. esa pesadilla que para él ya se había gio, como le echaba en cara su perro

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favorito hasta que se le acabó la paciencia y le descuadró la mandíbula. Eso le decía el otro perro que le asignaron después de puñetazo en la mandíbula. El monte lo estaba curtiendo y lo estaba enseñando a ser macho, así fuera a punta de trompadas, como educaban a los hombres de verdad. Podría haber usado el subterfugio de decir que hoy era otro día. Pero no. Allá en el monte era igual un día que mil días. Allá afuera hablaban de Internet y que hasta un astrónomo había descubierto un nuevo planeta. Decían que otros científicos ya estaban terminando de descifrar las cadenas del DNA, de la vida. Pero allá en el monte la vaina seguía igual que hacía dos mil años atrás. Y seguiría igual que Colombia. Decía dos mil años atrás porque una noche cualquiera uno de sus perros apareció con un par de botellas de aguardiente. El cambio de milenio, le dijeron. Le amarraron dos cadenas a los tobillos y con otra cadena las engancharon todas y las enredaron a un tronco. Supo que debían andar no muy lejos de alguna ciudad relativamente grande, tal vez Barranquilla, porque la cantidad de pólvora que se quemó aquella noche alumbraba el horizonte iluminándolo como cuando de niño en el año nuevo y a las doce de la noche veía con sus padres y su hermano desde el balcón del

apartamento el fin de año. Sabiendo a conciencia que cuando acabaran los “fuegos artificiales” como llamaba su mamá a esa descarga alucinante de pólvora estaban autorizados a irse de la casa con la barra de amigos de la cuadra a beber y bailar hasta que los echaban de las casas vecinas. Siempre para terminar desayunando tamales y chocolate hirviendo en la casa de Fonseca que parecía ser destilería clandestina porque el trago y el alcohol salía de todos los rincones y los tamales y el chocolate los empezaba a preparar la abuela de Fonseca desde el año anterior.

hirviendo, que por principio odiaba pero que sólo aceptaba aquella madrugada pagana de todos los primeros de enero. Se acostaba con el sabor al chocolate, el cual eructaba y regoldaba por toda una semana mezclado con sabores de tamal rancio que le venía de las profundidades de sus entrañas como reaccionando a los secretos milenarios, mejor dicho chibchas de la receta de la abuela de Fonseca y empezaba el colegio y todo seguía igual hasta que las canciones de navidad lo volvían a pescar un año después y todos en su barrio sabían que la abuela de Fonseca ya estaba trabajando en los famosos tamales ¿Qué sería de la vida de Fonseca? de año nuevo. ¿también estaría secuestrado? ¿qué sería de la vida de la abuela? ¿seguiría viva? Se bebió las botellas de aguardiente ¿seguiría preparando los tamales de fin con sus perros como perros. Ellos entode año? ¿habría revelado la receta mi- nando vallenatos al comienzo alegres y lenaria? ¡ojalá que no! Podría ser que cuando se empezaron a emborrachar y Fonseca sí estuviera secuestrado porque el intestino se les empezó a perforar, en ese país había cinco secuestros al día. imagínense después de mil días de galleEs decir mas de mil quinientos al año. A tas de soda y frunas como le cae a uno Fonseca sí le gustaba el billete. Sabía el alcohol en el estómago, como fuego que se había peleado con todos por apocalíptico, como fin de mundo, espleitos de dinero. Cuando Fonseca de- pantoso y tremendo, como cambio de mandó a la mamá y a un hermano, él le milenio que le dijo un perro. Entonaron había perdido el rastro a propósito. La paseos trágicos y boleros melancólicos. pólvora de aquella noche le hizo acor- Como los tamales de la abuela de Fondarse de Fonseca y lo feliz que vivió en seca el primero de enero en la tarde que esa época en que lo único que le impor- brotaban de las entrañas con olor a taba era que dieran las doce de la noche huevo podrido. Pero en ese instante ni y que se quemara una fortuna en pólvo- le dio melancolía ni se acordó de los ra para salir a bailar y amanecer co- niños o se preguntó qué estaría hacienmiendo tamales y tomando chocolate do Larissa. Ojalá hubieran decidido irse a Tanzania con el millón doscientos mil dólares. Se pegó una juma que hasta juraría que oyó y bailó vallenato con los Zapata y con Oñate. Colombia le importó un culo como siempre le ha importado a los colombianos. Encadenado a un árbol y vomitando la bilis pero contento cayó en la cuenta que llevaba mas de mil días secuestrado, que una barba, él con barba y hasta canosa, le cubría la cara. Andaba en los huesos y se parecía a uno de esos monjes budistas o más correctamente a un tío de un amigo suyo de la cuadra al que le habían sacado tres cuartas partes del estómago y salió adelante pero nunca más volvió a pesar más que una pluma. Sólo lamentó no haberse podido pegar una ducha, sabrosa con agua cayéndole durante diez minutos. Uno de los perros le dijo que podían dormir la rasca sin prisa y aún

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mejor, sin mala conciencia. Que ni el patrón, ni menos el ejército o la guerrilla iban a ser tan maricas de cagar la jaula un primero de enero. El patrón no era tan bobo para venir a controlar secuestrados. Al fin y al cabo por eso era el patrón. Tenía razón, era fin de año y cambio de siglo y a él le tocó recibirlo secuestrado, encadenado a un árbol alucinando del dolor de estómago pero embriagado de emoción y de alcohol puro oyendo en la memoria, o sería de verdad, las diferentes versiones de tocar el acordeón desde la alta Guajira, pasando por Cereté hasta llegar a Montería. En ese momento lo único que lamentó fue no poder bailarse los vallenatos que se estaba imaginado. La ducha sólo la extrañó hasta el otro día cuando el mal aliento le refrescó la memoria y lo transportó a la receta milenaria de los tamales de la abuela de Fonseca. De niño le habían enseñado que uno no debe tomar decisiones encolerizado y menos en estado de intoxicación. Su madre decía que tampoco antes de la comida porque tenían la mala maña de ponerse de mal genio antes de comer. Es de pura hambre, les aclaraba igual que su abuelo, igual que su papá. Más aún recomiendan no manejar de mal genio. Pero aquella mañana de aquel nuevo año y nuevo siglo, (para qué servirá toda esa contabilidad tan absurda) decidió que si salía de esa odisea, se iba a convertir en vegetariano. El vértigo del recuerdo de los tamales mezclado con el aguardiente lo hizo finalmente entender que a punta de pura fruna y galleta de soda no iba a llegar tan lejos y que iba a tener que empezar a comerse cuanta cucaracha, hormiga e insecto viera o alcanzara a atrapar, para seguir viviendo. Luego si salía vivo y coleando como se lo temía, se convertiría en un vegetariano a raja tabla para sacarse todos los venenos y toxinas que se había metido al cuerpo pero no durante el secuestro sino en los cuarenta y siete años de vida que tenía. Pero aunque si le jaló por un tiempo a las hormigas, al fin y al cabo no se las comen en Santander y hasta las exportan a Suiza y a otras latitudes como un delicatessen, empezó a comer hierbas y gramas de monte, las cuales por supuesto digería mejor que las frunas que realmente sólo le movían el estómago de vez en cuando. Se estaba

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pudriendo por dentro. A los perros les dio por apodarlo el conejo y no los culpaba cuando de tanto verlo arrancar hierba y llevársela a la boca le preguntaban a modo de consejo y con la mayor de las seriedades como si estuvieran tratando un asunto delicado de política internacional, que cuál recomendaba para el postre. Descubrió que unas hojas de una mata fucsia eran buenísimas para calmar el dolor de músculos. Que las de otra mata que parecía hoja de patata eran excelentes para el dolor de estómago. Que la grama al amanecer era buen somnífero. ¡Sería por las gotas de rocío! Por el olor de los pedos, o de los vientos como decía su vieja, de la manada de perros y los suyos, descubrió que la dieta herbal estaba empezando a surtir buenos resultados. A los mil quinientos días ya ni miraban las frunas y le habían pedido al patrón que doblara la ración de galletas y eliminara las frunas pero se les hizo saber que las frunas eran más baratas que las galletas y llenaban más. De tal forma que los perros las siguieron comiendo, incluidas su ración. Una tarde de cualquier mes, de cualquier día se despertó a plena luz, para él equivalente a plena noche, en una camioneta, más por el calor que por otra cosa. Sudaba a gota suelta peor que en una sauna y se sentía casi sin fuerzas. ¿Cómo no se murió deshidratado no tuvo la menor idea? No im-

portaba, ni tampoco realmente venía al caso pero creyó, y con razón, que la temperatura había alcanzado los cuarenta grados a la sombra. Sólo tuvo fuerzas para abrir la bendita puerta de la camioneta y cuando salió se encontró en una plaza vacía de algún pueblo de la Guajira donde todo el mundo a esa hora dormía la siesta y le daba al pueblo el aspecto de fantasma. Un par de chivos, únicos testigos despiertos a esa hora mágica de la siesta de su regreso al mundo civilizado, lo miraron con ojos de desconfianza pero sin realmente importarles un rábano, continuaron mordisqueando algunas de las hierbas que crecían entre las grietas de lo que alguna vez debió ser el pavimento de la plaza. Casi medio alucinando, más por la distancia que lo separaba de los chivos que por el calor, se percató por el olfato que las hierbas que se estaban tragando los chivos, tenían el mismo intenso olor de las preferidas de sus perros. Gracias al olfato que se le había vuelto a desarrollar en el monte, había aprendido a olfatear y reconocer esas hierbas que los chivos se estaban zampando. Nada menos que exquisitas raíces de achicoria, la planta divina que descubrió en el monte y que recomendaba a los perros para sustituirles el bendito café que tanta falta les hacía. Aunque nunca fue bebedor de café tinto, había descubierto que las hojas amargas de una variedad de achicoria silvestre, sabían idéntico al café. El problema era que esa variedad era


escasa por los caños por los cuales se la simplemente no había, es más, nadie le pasaban caminando en las noches. prestó el famoso celular porque afortunadamente ese producto de la sociedad En el bolsillo tenía un rollo de bille- moderna de los imbéciles que no puetes y una nota que decía que Larissa den vivir sin estar comunicados todo el finalmente había pagado el rescate. día, no había arribado a tan remota Pero que les había resultado mal nego- población de la Guajira. Tampoco hacio porque ni siquiera recibieron el mi- bía peluquería ni Carulla. Escasamente llón doscientos mil del que hablaba en una barbería y la tienda de víveres de una carta en los primeros años de su don Prudencio en la cual se podía consecuestro. El patrón desesperado de seguir de todo lo imaginable que no era mantenerlo, había decidido soltarlo vivo mucho pero suficiente para llevar una porque más le hubiera costado mandar- vida normal. Como la de antes. Ahora lo matar y aceptar lo poco que se había estaba seguro que sino hubiera sido por logrado recolectar. El rollo de billetes el calor se hubiera quedado a vivir en era una cortesía, por supuesto incluido ese pueblo de por vida. Un clarinetista en el precio del rescate pero suficiente que regalaba melodías angelicales, chipara que pudiera regresar a lo que le vos que se daban manjares de achicoria debía quedar de hogar. y parroquianos a los que les importaba un bledo su prójimo y que hacían roña Cuando el pueblo se empezó a des- en cuartos de techos altos. perezar y a levantar de la siesta y la gente volvía a salir a sus rutinas, y las Al fin y al cabo, ¿qué tenía que ir a primeras tiendas del comercio abrieron hacer afuera? ¿Quién quedaba por allá sus puertas, y los parroquianos empeza- de dónde lo habían traído? ron a deambular, hasta un clarinetista salió a tocar su palo de donde emana¡Como ha cambiado este país! ron unas chirimías hermosas que le pensó. sonaron a gaitas angelicales, seguramente inspiradas en algún palenque de Coño, espurio alicaído, eso te pasa la cercanía, ni siquiera ahí lo rodearon por andar con el éxtasis, le gritó una como lo había esperado, como a bicho matrona cuando la autoridad lo detuvo. raro tirado en un zaguán al lado de la Honestamente a esa edad de su vida no iglesia protegiéndose del sol ardiente tenía ni idea que éxtasis era el alucinódonde se encontraba. Nadie le creyó geno de moda. Ni siquiera el cura, un que era un secuestrado. Mucho menos pastuso metido en la Guajira, tuvo nadie lo dejó usar el teléfono porque compasión por él. Pasó dos días encalabozado en la estación de policía por disputarse las achicorias con los chivos, hasta que Mi Mayor se apiadó de él y lo mandó botar a la calle.

rrilla y el ejercito no querían saber nada de él. Llegó a Bogotá muchas noches después y gracias a su especialización en matas, hormigas, grillos y cuanto bicho se moviera se mantuvo vivo y coleando. Bebió agua del charco como vio hacerlo a sus perros que lo acompañaron durante los últimos cinco años de su secuestro. Se dirigió a casa de viejos conocidos. No encontró a nadie. Fue a la empresa multinacional donde su hermano trabajaba pero se habían ido de la patria por incertidumbre e inseguridad. Al parecer era mal negocio pagar el rescate de los gringos que les secuestraron. Se encontró por casualidad con un primo de Fonseca al que brevemente conocía y al cual fugazmente veía cada año nuevo mientras vivió en el barrio, por supuesto en casa de Fonseca. Estaba igualito pero veinte años mas viejo y aunque el primo de Fonseca se metió un susto bestial cuando se le acercó, pensó que lo iba a atracar, logró convencerlo de que él era él, sí el secuestrado. Afortunadamente el primo tampoco sabía nada de Fonseca. Le había dado la espalda, no él sino todo el mundo. El primo de Fonseca lo ayudó a localizar a su hermano y franciscanamente lo tuvo en su casa casi una semana. Lo iba a botar a la calle porque en las noches se las pasaba en vela y en el día lo encontraba dormido tirado en el piso de la cocina o el del baño donde hacia calor, como un perro. Nunca supo cómo había logrado ubicar a su hermano.

¡Este zorro lo que es es un pordioIncreíble como todo había cambiasero. El muy zángano quiere que lo do en escasos cinco años. Uno de los mantengamos a cuestas de la municipa- perro se lo había advertido. ¿Para qué lidad! quiere salir si cuando salga no va a conocer a nadie? Todos se habrán ido. Cuando lo detuvieron tuvo la pre- Además ya no va a tener billete. caución de esconder los billetes entre las chinelas con las que andaba. Pero se las Cinco secuestros al día son muchos robaron en el calabozo cuando se que- secuestros, ¿no les parece? dó dormido y roncando a plena luz del día. Las chinelas las encontró a lado de Su hermano no lo pudo creer. la letrina pero ni rastro del fajo de billetes. Pero estos tipos casi te matan. Estás irreconocible. Finalmente se echó a andar. Era lo único que realmente sabía hacer y haEstoy vivo, fue lo único que atinó a bía hecho durante esos últimos cinco pensar. Se afeitó la barba de guerrillero años con sus perros capturadores. Cada pordiosero envejecida por las canas con noche a echar pata. Caminó por la ca- la última novedad de la Gillette y se rretera y pronto descubrió que la gue- engordó kilo y medio a punta de za-

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y hubiera podido dar con un apartamento que tuviera una ducha con buena presión. Eso es lo que más le molestaba de toda esa pesadilla. Ahora que ya no estaba secuestrado resultaba que no podía volver a su tierra. Posdata: aunque no se lo crean, se gana la vida vendiendo uno de los mejores cafés que se pueden tomar no sólo en Vancouver sino en todo el Canadá a mucho honor. ¿Cuándo se iban a imaginar esos tipos que la achicoria es el secreto de su magnífica receta? Y lo peor del cuento, la achicoria crece en abundancia y como hierba mala por esos lares. nahoria lechuga, agua y frutas. Se tardó dos meses en obtener una nueva cédula de identidad para poder sacar un pasaporte. La embajada alemana no le quiso dar un pasaporte hasta que no logró demostrar su identidad. Su hermano lo acompañó a la embajada del Canadá donde los dos pidieron la visa mientras lo entretuvo con los pormenores del accidente en el cual se había matado su cuñada.

hermano confirmaba que Larissa había decidido irse al Canadá y no a Alemania como él había supuesto durante todo el secuestro. Al fin y al cabo eran alemanes y para algo tenía que servir la nacionalidad pero muchos de los amigos y conocidos habían salido al Canadá que estaba recibiendo, como siempre, gente con educación.

Empezó a escribir este relato en su cabeza a los cuatrocientos y pucho de días del secuestro como una terapia para mantenerse vivo y conectado a sus seres queridos. Lo terminó finalmente en ese avión de Air Canada mientras su

Su hermano le dijo, aquí vas a poder caminar bastante de día porque oscurece temprano y amanece tarde. Se acordó cariñosamente de los perros, de la costa y del calor. Sólo atinó a pensar que ojalá Larissa hubiera tenido suerte

Él pensó, ¡que para qué coños tenía que ir uno a la universidad cinco años Afortunadamente no tuvimos hijos, para terminar limpiándole la caca a le dijo, aunque él pensó que esa había otros por tres dólares noventa y cinco la sido su desgracia, el no poder tenerlos. hora! Lo que son las perspectivas de la vida. Su hermano lo puso al corriente que Esa es la vida. Eduardo, su hijo mayor estaba a punto de graduarse de médico en el Canadá. Ahí estaba aterrizando con su herLarissa se bandeaba de secretaria en mano esa mañana helada de enero en una fábrica de pisos de madera en las ese país extraño. afueras de Vancouver. Ernesto, así se llamaba su segundo hijo, estaba estu¿Tendrían un Fonseca en Canadá? diando primer año de música en Vancouver. Y el Fonseca canadiense, ¿tendría una abuela que ya estaría preparando Nadie se atrevía a volver. Hablaban los tamales del próximo fin de año? a diario por teléfono corto y como desconocidos tratando de recuperar los Allá abajo lo esperaban su mujer y años que les robaron. Llenándoles ese sus hijos para reiniciar sus vidas. Corrivacío cuando más lo necesitaban. Co- gió nuevamente: él a re-iniciarla, ellos a rrigió cuando él más los necesitaba. continuarla.

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AURORABOREAL Los 10 libros menos vendidos

Los 10 libros menos vendidos pero tal vez los más leídos una vez Por Leo Larsen

Felisberto Hernández (1902-1964) escritor uruguayo. Fue también un músico y compositor notable . Vivió de sus conciertos de piano en Uruguay y Argentina mientras publicaba sus primeros relatos. En 1942 abandona su profesión de concertista de piano y se dedica completamente a escribir. Como dijo Guzmán Felisberto Hernández Urrego Peña: “La producción de Felisberto ejemplifica el tipo de liteUruguay 1902 - 1964 ratura que exige un lector modelo cómplice, participativo, capaz de disfrutar en esa periferia de la consciencia que define la patria imaginaria de nuestro autor. Como bien saben sus admiradores, la propuesta felisbertiana implica un extraño abordaje de lo real; una categoría, por cierto, que él mismo explicaba con sutileza. A su juicio, lo real no era solamente aquello que es exterior a nosotros, sino cuanto pensamos que existe en nosotros.” Obras: Fulano de tal (1925), Genealogía (1926), El libro sin tapas (1929), La cara de Ana (1930), La envenenada (1931), Por los tiempos de Clemente Colling (1942), El caballo perdido (1943), Nadie encendía las lámparas (1947), Las Hortensias (1949), El cocodrilo (1949), La casa inundada (1960), Tierras de la memoria (1965). Esta sección pretende recordar los libros injustamente olvidados.

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El ranking de los libros menos vendidos es un sondeo al pasado AURORABOREAL Nr

Libros injustamente olvidados

1

“La casa inundada” Cuentos, Felisberto Hernández

2

“Auto de fe” Elías Canetti

3

“Grande sertão” João Guimarães Rosa

4

“Tres Tristes Tigres” Guillermo Cabrera Infante

5

“En diciembre llegaban las brisas” Marvel Moreno

6

“Absalom, Absalom!” William Faulkner

7

“En el tiempo de las mariposas” Julia Alvarez

8

“La gesta del marrano” Marcos Aguinis

9

“De cómo los turcos descubrieron América” Jorge Amado

10

“El extranjero” Albert Camus


AURORABOREAL Manuel recomienda leer...

Orhan Pamuk nació en 1952 en Estambul, Turquía. Sus obras más conocidas son tal vez Me llamo Rojo (1998) y Nieve (1991). Pamuk inició estudios de arquitectura pero los abandonó. Estudió periodismo antes de convertirse en escritor. En los años ochenta pasó tres años en la Universidad de Columbia en Nueva York. Su primera novela Cevdet Bey y sus hijos fue publicada en 1982. Ha escrito también La casa del silencio (1983), El astrólogo y el sultán (1985), El libro negro (1990), La vida nueva (1994), Estambul. Ciudad y recuerdos (2005), El castillo blanco (2007).

Pamuk me cuenta su vida en Nisantasi mientras me imagino al señor Cevdet Bey... Por Manuel Cabrales, periodista

El verano del 2007 tuve la oportunidad de volver a Madrid a visitar a unos buenos amigos. Llevaba marras sin ir. Me instalé en el departamento de mis conocidos de la calle Príncipe de Vergara y disfruté de un Madrid estivo y divertido. Tuve la suerte de tal vez contar con el verano menos caluroso de los últimos treinta años. De pasear en las tardes por su bello parque del Retiro a escasas tres cuadras de la morada de mis amigos. De almorzar sus famosos callos a la madrileña. De probar su queso manchego y su extensa variedad de chorizos exclusivos mientras conversábamos de todo y revisábamos nuestros acontecimientos pasados en la frescura de las noches con jarras y jarras de vino tinto de verano. Una mañana, desprevenida como cualquier otra, entré a una librería - aunque en realidad debería decir que aquello parecía más una librería supermercado - y entre los anaqueles me encontré con Orhan Pamuk, el premio Nobel de literatura 2006.

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Me fui al departamento de Príncipe de Vergara y me leí de una sentada El astrólogo y el sultán. Tuve que volver a la librería. Partí con Me llamo Rojo. Luego siguió El Castillo Blanco, La vida Nueva, El libro negro y Nieve. Esta nota para AURORABOREAL la estoy escribiendo en el último día de un septiembre casi otoñal desde el barrio de Nisantasi, el suburbio de Estambul donde Orhan Pamuk creció. Estoy considerando ponerme a estudiar turco. ¡A mis años! Si, y sólo para poder leer Cevdet Bey Ve O#ulları (Cevdet Bey y sus hijos), la única de sus ocho novelas que me falta por leerme y que desafortunadamente no consigo en ninguna parte en español.

En la foto el periodista colombiano Manuel Cabrales. Reside en Roma, Italia y es colaborador de AURORABOREAL.


AURORABOREAL Pintura

Svetlana Kalachnik una rusa en Andalucía

Svetlana Kalachnik pintora rusa (1975). Desde hace ocho años reside en Málaga. Su trabajo cubre cerámica, pintura al óleo, iconografía religiosa, restauración, conservación y reconstrucción de iconos, iglesias y monasterios. Se puede contactar en www.svetlanakalachnik.es

Entrevista una tarde en Málaga Svetlana Kalachnik La pintora rusa Svetlana Kalachnik recibe a AURORABOREAL en su estudio de Málaga

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hablar de la feria de Málaga. Nunca me imaginé que el pasado mes de agosto, finalmente estaría en la Caseta Municipal de Verdiales escuchando sevillanas lentas, de letras aunque sencillas preciosas, mientras bebía un fino y conversaba con Svetlana Kalachnik, la pintora rusa de Voronezh. Me confesó que las sevillanas la apasionan. A esta pintora rusa, que reside desde hace ocho años en Málaga, Andalucía la embriaga de igual forma que las sevillanas.

Svetlana Kalachnik le explicó a AURORABOREAL que Voronezh, su ciudad natal, es una ciudad universitaPor AURORABOREAL ria que esta entre Moscú y el mar Negro en donde empezó a pintar. De Durante varios años estuve oyendo siempre le ha gustado pintar. Su madre


tuvo una iluminación cuando la envió a la edad de cinco años a la escuela de niños pintores porque notó que Svetlana era una niña muy inquieta que sólo se tranquilizaba cuando estaba pintando. Asistía al colegio de las ocho de la mañana hasta la una de la tarde. De las dos de la tarde hasta las ocho iba a la escuela de pintura. Se ríe con su sonrisa encantadora cuando dice de lo más normal que entre los siete y los once años era la alumna más joven de los estudiantes de pintura. Nos indica como la cosa más normal que cada día tenía

dos horas de dibujo, dos de acuarela, dos de historia del arte, o dos de ilustración. La combinación podía cambiar: dos de cerámica o dos de escultura. En fin, así por años. La escuela de adolescentes de bellas artes fue el paso obligado hasta entrar en la academia de Bellas Artes de Voronezh.

¡Han sido tantos!

carne propia para poder luego transformarlo en un cuadro. No lo plasma Recibí estudios clásicos. Pintar co- exactamente, cambia cosas pero intenta mo dios manda, realismo y después transmitir el sentimiento que la domina buscar mi propio estilo. Quince años de en la historia. estudios. Estamos ahora en el centro de MáHe tardado muchos años en encon- laga en su estudio de la calle Alameda trar mi lenguaje, después de probar de Colón, de techos altos donde un día muchas cosas. Continuamente buscan- a la semana enseña los secretos del icodo y experimentando finalmente me he no a estudiantes aventajados. Hay un detenido en lo que más me gusta. Que- ruido que proviene de la calle y después ría integrar el retrato al paisaje. El en- de asomarse por la ventana nos dice: torno. Me gusta también expresar el

carácter de algún personaje, como yo lo Afuera ha pasado una boda. Alguveo y luego lo integro en una situación na vez yo también pinté una boda. u otra. El momento más difícil de un cuaDice que su estilo es figurativo má- dro es pensarlo. La idea, que es lo que gico, porque no es ni abstracción ni vas a contar, pintarlo en mi cabeza, realismo. Es pintura figurativa pero con saber lo que voy a hacer. Después es un toque de onírico, de placeres, de una cuestión de desarrollar, de poner luces. Sus cuadros nacen de lo que su- colores, algunas veces pongo pan de No se acuerda cual fue su primer cede a su alrededor. Expresa que la oro, otras veces algo de relieve, no es cuadro. única forma como puede pintar es si mecánico el tiempo físico. Mi rutina tiene un sentimiento fuerte. Vivirlo en diaria es pintar nueve horas, encerrada

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completamente desde la mañana hasta la noche. Normalmente empiezo a pintar a las diez de la mañana y termino a las ocho, nueve o diez de la noche. Cuando no tengo ganas, pinto menos. Voy a la playa. En otras oportunidades cojo una semana de vacaciones. Me aparto y trato de no hacer nada. En ocasiones puede pasar un mes entero pero cuando estoy pintando, estoy trabajando en más de un cuadro a la vez. Como pinto al óleo tengo que esperar a que sequen algunas partes y mientras esto sucede empiezo otro. . Svetlana Kalachnik confiesa que admira al pintor mexicano Diego Rivera. Cuando le preguntamos cual de los pintores rusos le gusta más, dice que hay tantos pero los que más le atraen son los del siglo XIV y XV. Sus ojos se detienen en una curva elíptica cuando menciona al holandés Pieter Brügel el padre. Svetlana Kalachnik llegó a España por casualidad. Quería pasar unas vacaciones con una familia rusa de amigos en Andalucía. En realidad iba para Alemania a hacer una exposición pero sacó una exposición en Málaga y se quedó para siempre. De eso hace ya ocho años. El idioma me gustó tanto. Me encantó aprenderlo aunque me costó sangre, sudor y lágrimas. No disponía un lugar donde pintar, eso era difícil de tener en el aquel entonces. Pintaba en el salón de mi casa pero ahora estoy feliz porque tengo mi estudio en Málaga. No es grande pero tiene bastante luz y este edificio antiguo del centro con sabor e identidad tiene la ventaja de tener este techo alto que es muy importante para darme sensación de espacio, de no agobio. Málaga es preciosa. Me encanta. Sí, los malagueños son muy distintos de los rusos con otras costumbres pero normalmente tenemos un carácter parecido. Por eso creo que me adapté tan fácilmente. Mi pintura ha cambiado desde que estoy acá en Málaga. Es la luz, la influencia de la gente con su alegría. Lo transmito en mis cuadros. El cromatismo de los colores de mi obra me relaja. El color es como una terapia sobre todo cuando pinto. Es mi propia terapia para pasarlo bien.

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sas, pero el maestro enseñaba lo que no se ve a primera vista, las emociones, la belleza que a lo mejor hay en un objeto oscuro pero se descubre su sentido de alegría o tristeza. En el futuro le gustaría pintar un mural de grandes dimensiones y dejarlo plasmado en una gran pared, el disfrute de la vida. Un mural con un mensaje positivo. Desde que estuvo en la India pintando un mural en acrílico de 8x3 en la ciudad de Hyderabad con un paisaje andaluz, quedó picada. Insiste que su pintura tiene que transmitir lo agradable que se percibe, lo que vive en cada persona, lo que no puedes expresar como persona pero si como pintora. Y cuando le preguntamos por las cosas feas del mundo. Svetlana responde que las cosas feas siempre están pero la clave es saber ver el aspecto positivo de la vida. Está convencida que no hay ningún mérito en destacar lo feo. Lo importante para esta pintora rusa es mostrar la vida. Le gustaría ir a Italia. Me atrae que es latina y cuna del arte. Estuvo en Roma pero quedó sedienta. ¡Quiero conocer más! Cuando indagamos por su relación con el mar, Svetlana dice que lo ve pero que se baña poco en el. Sugerimos si le tiene miedo al agua y se ríe nuevamente mientras dice que el agua no le gusta tanto pero que el mar es precioso. Ha pintado el mar pero no es lo que especialmente más le atrae pintar.

Confiesa que pinta con música flamenca aunque le gusta de todo. Le encanta José Mercé, Estrella Morente, Camarón. Desde luego, el Cigala su preferido, “Las lágrimas negras”. No escucha nada en ruso.

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Dice que la escultura le fascina pero no tiene tiempo para hacer todo. Recuerda que su maestro de dibujo y pintura de Voronezh le enseñó que al mundo había que verlo desde otra perspectiva, con más imaginación, con más ojos, porque se puede ver y no ver co-

Esta vendida por la comida de Málaga, el gazpacho, pescadito, por dios, las sardinas, pero ella no tiene tiempo para cocinar elaborado. Su debilidad son los arroces, los pimientos rellenos que prepara su amigo – cocina delicioso, me flechó con su mirada fulminante en una exposición de Javier Peinado – aunque a veces piensa en los filetes rusos que también son riquísimos, algo parecido a las albóndigas. Vemos sobre una mesa un libro y le preguntamos a Svetlana que esta leyendo? “Me llamo Rojo”, nos dice. Un libro maravilloso de Orhan Pamuk. Le parece fantástica la forma como la embruja describiendo los sentimientos de los ilustradores. Pamuk me hace disfrutar porque me acuerda de mi época cuando restauraba iglesias, monasterios e iconos bizantinos en Rusia. Soy una ortodoxa cristiana practicante aunque voy poco a la iglesia soy creyente. Durante años estuve en Rusia trabajando como restauradora de iconos bizantinos en iglesias y monaste-


rios, en sitios sagrados muy interesantes que me han marcado para siempre, rodeada en un ambiente y de gente que pintaba iconos, iglesias. Era como respirar, restaurando los frescos en monasterios. Llegué a pintar los frescos de una iglesia entera. La iglesia de Zhgalovo,

un pueblo cerca de Moscú. Aprendí a pintar iconos con la técnica antigua. Me relaja pintarlos, es otra historia, no es pintura mundana. Pintar sobre la madera que requiere un tratamiento especial es una sensación distinta. Luego está la tempera al huevo, pero mezclada con yema de huevo, el pan de oro barnizado. El dibujo del icono hay que aprenderlo, no puedes transmitir tu propio yo. Es el propio yo del icono, es el dios el protagonista, la paz la historia de la religión, de la Biblia. Es como que no es tu obra. Tú reflejas a los que después te miran a ti. La perspectiva está al revés. Te indica, te dice que es el icono quien te esta mirando a ti. No hay propio yo. Te olvidas de ti mismo, piensas en lo divino. A Svetlana le gusta el cine de Woody Allen y lo clásico de Andrei Tarkovski, ese director ruso que sostenía que hacer cine es “esculpir en el tiempo”. Se detiene mientras nos platica largo del

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film “Andrei Rublev”, ese monje genio de iconos bizantinos en la Rusia antigua con la ocupación tártara, y la continua imagen en blanco como si fuese un lienzo. Entonces Svetlana Kalachnik nos confiesa de sus miedos, esas crisis frente al lienzo, ese temor tremendo porque

soy anárquica, decido yo. Mientras nos sirve una copa de Reserva de Ribera del Duero, su vino preferido, nos cuenta que ha hecho exposiciones en Berlín, Copenhague, San Petersburgo, Reikiavik, Plovdiv (Bulgaria), Málaga, Marbella, Barcelona y Madrid. Luego arma un cigarrillo mientras añade que cuando pinta no come y que siempre pinta sentada. Lo que más le interesa en su pintura es contar historias de la vida emocional. Esta muy orgullosa de ser la primera artista de su casta, pero luego se corrige y afirma que le contaron que un tatarabuelo pintaba iconos. Definitivamente algo debe ir en la sangre porque esta convencida que en su oficio se nace así y que luego es el esfuerzo diario y constante de empeñarse en el trabajo. Confiesa que no destruye. Prefiere que se venda. No quiero tener que quitar algo. En ocasiones cuando no está satisfecha enrolla el lienzo. Sabe que un cuadro está listo porque todo esta armoniosamente puesto y aunque ve los defectos es incapaz de retocarlos. Cada cuadro es como un rompecabezas que toma horas, días y semanas en estar armado. Tiene su propia técnica y mientras bebemos el vino revela un truco de su oficio. Reconoce que cuando pinta el campo de trigo con relieve le pone pan de oro.

Todavía no acaba de sorprenderla su público. A algunos no les gusta y no sabe como le va a salir la obra, si tienen que ver la obra dos y tres veces quieres mejorar – ¿cómo subir al siantes de aceptarla. guiente escalón? – ver el progreso, el lienzo en blanco te acuerda que tienes Tengo una anécdota muy simpática que avanzar. Esto es lo enigmático, no quedarse parado cuando es difícil pro- de mi galerista en Madrid en Castello gresar. Pero me consuelo cuando re- 120, que tuvo un señor en una de mis cuerdo lo que dijo Picasso, que la inspi- exposiciones que pasó por la sala y dijo ración viene trabajando. El ritmo es – ¿pero quién compra esta obra? Luego muy importante. Si respetas la discipli- volvió a pasar y terminó comprando. na todo va marchando, si paras, descoNo cree que el éxito se le haya sunectas. Por eso pinto tantas horas seguidas. Cuando me levanto casi no puedo bido a la cabeza y no está interesada en andar. Cojo mi bicicleta, voy a mi casa lo más mínimo en política. Lo suyo es que esta lejos, cruzo el Paseo Marítimo pintar y el fin de semana oxigena, dany entonces no quiero saber nada de arte do paseos en su bicicleta o yendo a baihasta el día siguiente. El mar me ayuda. lar. Antes de terminar la entrevista nos Soy una pintora profesional que va to- invita nuevamente a la feria a donde dos los días a pintar. No hay otra mane- nos vamos a verla bailar sevillanas, ese ra. Además tengo muchos compromisos lenguaje que la apasiona tanto como su con galerías de Barcelona y Madrid. pintura. Luego están las exposiciones. Son de siete a diez al año entre colectivas e individuales. Jamás trabajo por encargo. Establezco mis propios temas, en eso


AURORABOREAL El otro lado de la luna

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La búsqueda interminable... Por Diana Cadavid Mesa

Equilibrio

Diana Cadavid Mesa Escultora espontánea e intuitiva usando piedras de río. Vive en Bremen, Alemania y el río Wesser es su taller.

En la vida moderna, cada cual busca su equilibrio con mil y un método, yoga, pilates, massages, deportes en general... Yo lo busco entre las piedras y lo !ENCUENTRO! Cada piedra tiene un punto de equilibrio que yo percibo con mis dedos, y aún sin ellos, para salir de sí mismo y encontrar el propio balance de la vida. “Las cosas se cuentan solas. Solo hay que saber mirar”. (Piero)

Fotos: Marcel Toro


AURORABOREAL Reseña de libros

El tren pasa primero Elena Poniatowska

Para otros es el cielo Piedad Bonnett

La novela de Poniatowska, de la editorial Alfaguara, se impuso entre 228 obras de 18 países aspirantes al galardón, que otorga un premio de 100.000 dólares, una medalla y un diploma.

Hay personas que cumplen el horrible papel de hacer palidecer el entorno, el pasado y el porvenir, porque su luz deslumbrante queda habitando en nuestras pupilas cegándolas para siempre.

En su obra, la escritora narra la lucha de un héroe del movimiento obrero, Demetrio Vallejo, líder de ferrocarrileros, que en 1959 colapsó el país con un paro nacional que la propia Poniatowska siguió como periodista y traslada en su novela al mundo de la ficción encarnado en el personaje de Trinidad Pineda.

«Aprendía a querer esta tierra por las palabras de un hombre que no la quería. Veo a Ursúa en las cosas que esquivaba y odiaba, porque unas alas de sangre lo llevaron sobre los reinos sin permitirle reposar ni un instante, pájaro rojo atravesando milagrosas florestas Antes de que se agote el día, Anto- pero incapaz de comprenderlas, negro nio Alvar deberá cumplir con los propó- viento fatídico entre ramas que promesitos que se ha impuesto y que cambia- ten en vano la dicha.» rán definitivamente su vida, la de su «...había mares de perlas y flechas hijo, la de su esposa, la de su mejor con la muerte pintad de azul en la punamigo y la de la mujer que lo ama. ta; había muchachas bellísimas que se A medida que envejecía a Alvar le alimentaban de piojos; había ranas más iba resultando más evidente la idea de venenosas que diez mil indios y serpienque la sabiduría del universo escapa del tes en el fondo de los lagos, que tenían todo a la mente humana y, por tanto, alianzas con el trueno; había mucheque la empresa de ordenarlo, clasificar- dumbres guerreras más silenciosas que lo, penetrarlo, resulta vanidosa, y paté- la niebla y legiones de cristianos avantico el esfuerzo de traducir en palabras zando con el credo en los labios entre el saber. Una novela contemporánea aldeas de brujos y selvas mortales.»

Convencida de que "la revolución mexicana se hizo en tren", su obra es un homenaje a los trabajadores del ferrocarril, de cuya desaparición en México la autora se lamenta profundamente. que dibuja la geografía del corazón humano en una prosa sobresaliente que atrapará al lector de la primera a la De madre mexicana, padre francés última página. y con antepasados polacos, Elena Poniatowska llegó a México a los 9 años. Piedad Bonnett, colombiana es Escritora, periodista y reconocida acti- licenciada en Filosofía y Letras. Tiene vista política, ha sido galardonada con una maestría en Teoría del Arte y la distintos premios, entre ellos el Alfagua- Arquitectura. Ha publicado seis libros ra de Novela en 2001. de poemas. Es autora de cuatro obras de teatro. Además es miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

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Ursúa William Ospina

William Ospina, colombiano. Ha publicado varios libros de poesía y ensayo. En 1992 ganó el Premio Nacional de Poesía del Instituto Colombiano de Cultura con el libro El país del viento. En 2003 obtuvo el Premio de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada de Casa de las Américas por su libro Los nuevos centros de la esfera. Reunió todos sus libros de poemas en el volumen Poesía 1974-2004 de Ediciones de Arte Dos Gráfico.


AURORABOREAL Descubrimientos

Tomás González el secreto mejor guardado de la literatura colombiana Por AURORABOREAL

Un domingo del comienzo de este otoño nos llamó desde Alemania un buen amigo y lector de AURORABOREAL para contarnos que estaba leyendo un artículo en el periódico alemán Die Zeit sobre el escritor Tomás González, el secreto mejor guardado de la literatura colombiana. Nuestro querido amigo y lector nos preguntó sí lo conocíamos y honestamente tuvimos que contestar que jamás habíamos oído su nombre. Empezamos una búsqueda sobre la vida de este autor y supimos que su primera novela, Primero estaba el mar, se inspiró en el asesinato de su hermano Juan. Buscando más información nos enteramos que la austríaca y premio Nobel de Literatura Elfriede Jelinek lo ha elogiado públicamente: “Leyéndolo tuve la sensación de que Tomás González es muy puro”. Tomás González nació en Colombia (1950). Ha escrito: Los caballitos del diablo, La historia de Horacio, Primero estaba el mar, Para antes del olvido, El rey del Honka-Monka (cuentos), y Manglares, un libro de poesías. También encontramos algunos de sus libros traducidos al alemán

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Tomás González escritor y poeta colombiano.

Tomás González Foto tomada del http://famdan.wordpress.com/2007/ 07/20/el-secreto-en-voz-alta-tomas -gonzalez/ Carátulas gentileza de Grupo Editorial Norma.

¿y quién sabe a cuantas otras len- bas. En la actualidad reside en las afueguas? Leímos en un sitio de la red dón- ras de Bogotá en el tranquilo pueblo de de afirmaban que Tomás González es Chia. un gran escritor injustamente desconocido en Colombia. AURORABOREAL está tratando de obtener una entrevista para presenPopularmente se dice que es muy tarla a nuestros lectores en un futuro difícil que un buen libro pueda perma- cercano. necer oculto y este definitivamente parece ser el caso de este escritor colomTomás González empezó a escribir biano. Hasta ahora sólo hemos podido a principios de la década del ’70 pero su leer “Manglares” y “Para antes del olvido” y obra circuló en pequeñas editoriales y confirmamos la afirmación. para un público selecto. Es sólo hasta ahora que se está dando a conocer un poco más porque considera que su époTomás González vivió 20 años en ca de formación ya pasó. Estados Unidos, al inicio en Miami antes de mudarse a Nueva York. AlternaAprovecharemos un próximo viaje ba la escritura con la reparación de a Bogotá para buscar los libros de Toruedas de bicicletas en un pequeño ta- más González, leerlos y comprobar que ller. En Nueva York trabajó como tra- si el río suena por algo debe ser. ductor, periodista y corrector de prue-


AURORABOREAL El crucigrama de Rosalba Osorio

El crucigrama de Rosalba Osorio Por Rosalba Osorio

más crucigramas en www.RosalbaOsorio.com

Por Rosalba

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El placer de aprender gozando. Un juego al conocimiento, a la gramática, al cine, a la literatura, a la pintura con Rosalba Osorio, bogotana, Licenciada en Lenguas Modernas de la Universidad Pedagógica Nacional (Bogotá).!El Ministerio de Educación danés le dio una equivalencia a la de un bachelor. Actualmente está en la Universidad de Odense, Dinamarca

HORIZONTALES: 1. -Autor argentino de fama universal. -Costa española donde vive una gran colonia escandinava. 2. -Simbolo del yodo -Prefijo griego que significa privado de. –Enfrentó. 3.-Revista en español para Escandinavia. -Prefijo latino que significa proximidad. 4.-Nombre de grupo de teatro en Dinamarca dirigido por el italiano Ravvichio. 5. -Pronombre de objeto indirecto. -Obra clásica griega atribuida a Homero. 6. -Labro la tierra. –Ofrecer. 7. -Número de ejemplares de que consta una edición. -España On Line (iniciales) 8. -Personaje que se acercó mucho al sol y se le quemaron las alas. -Forma verbal del verbo ser. 9. -Paises a los que se dirige la revista aruroraboreal. -Prefijo griego que significa privado de.

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VERTICALES 1. -Prefijo latino que significa dos. ‘ -Lengua madre de las lenguas romances 2. -Conjunción disyuntiva. -Poeta peruano de apellido Ferrari. 3. -Vigésima primera letra del abecedario español. -Unión Europea. -Rezar. 4. -Apellido de autora mexicana que estuvo casada con Octavio Paz. -Canal de televisión que suspendió la emisión del tour de Francia 2007 en Alemania. 5. -Conjunción copulativa. -Escuchad. -Digital Obejct Identifier (iniciales). 6. -Impura, indecente o escandalosa. -Cien en la numeración romana. 7. -Término para denominar a las personas o costumbres de la región colombiana de Antioquia. -Adverbio usado para potenciar las cualidades del adjetivo o del nombre a que antecede. 8. Pronombre posesivo. -Que van por el aire. 9.- Del hebreo, significa “bendita”. -Escuché 10. - Mezcla de tierra y agua. -Nombre de la primera esposa de Jorge Luis Borges.


AURORABOREAL Fotografía

Andrew Cepeda No hay arte sin artista Por Andrew Cepeda

“Eso es lo que creo y seguiré creyendo, lo que hago es un arte, soy fotógrafo de nacimiento”. Cepeda nació en Bogotá, Colombia hace 32 años. Su padre locutor de nacimiento, también un arte, le enseñó un poco lo que es esa palabra. Creció haciendo de todo porque para todo creía ser el mejor. Cuando empezó el bachillerato, aprendió de un profesor el arte de revelar negativos, de buscar ángulos, de no desperdiciar rollos sino que cada foto fuera perfecta a su propia manera. “Recuerdo mi primera cámara: una Zenith totalmente manual. Eso era fotografía”. Durante muchos años no hizo nada especial en fotografía, y aunque su don estaba dormido, la pasión estaba viva. “Una buena cámara era costosa, y si la hubiera tenido, era peligroso usarla por las calles de mi ciudad”. Hace siete años llegué a Orlando, Florida. Pude realizar el sueño de comprar una cámara no muy costosa: Canon Rebel 2000 de rollo, enamorándome de una lente Sigma 28-300. Al poco tiempo entró el boom de lo digital. “Yo no paso a digital”, decía pero una vez usando la cámara de mi hermano, me enamoré del hecho de poder ver si alguien cerró los ojos, de corregir la luz a tiempo. Era espectacular. ¡Quiero una de esas! Cepeda compró su primera cámara digital hace un año. Desde el 2007 trabaja profesionalmente. En la actualidad es uno de los fotógrafos más conocidos en el área latina. Sus principales clientes son cámaras de comercio, revistas, sitios web, compañías. También es freelance en eventos. “La fotografía es mi arte y aparte”.

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Andrew Cepeda fotógrafo profesional. Reside en Orlando, Florida, Estados Unidos. www.andrewcepeda.com


SEP 2007 LITERATURA

CULTURAL

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Aurora Boreal 2